Sala de Prensa


15
Enero 2000
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Debate: Bloque de Prensa vigilante

Editores venezolanos frente a la libertad de expresión

Tres de los directivos del Bloque de Prensa Venezolano ofrecieron a la publicación Business Venezuela su visión sobre el proceso constituyente, la libertad de expresión y el trato dispensado por las actuales autoridades gubernamentales a los medios de comunicación.

Los editores de los diarios El Universal, El Impulso y El Carabobeño ofrecen sus posiciones en torno a la presunta presión de las actuales autoridades gubernamentales. Los editores Andrés Mata Osorio de El Universal y Juan Manuel Carmona de El Impulso coinciden en que son pocas las acciones de represalia que puede tomar el Ejecutivo contra los medios de comunicación impresos. Eduardo Alemán de El Carabobeño, sin embargo, se pregunta 'si otros lo han hecho, ¿por qué no éste?'

Los mismos editores realizaron un recuento de los momentos en los que se ha coartado la libertad de prensa a lo largo de la democracia venezolana.

Sala de Prensa reproduce en una sola entrega la entrevista completa a los directores del Bloque de Prensa: Andrés Mata Osorio, de El Universal; Juan Manuel Carmona, de El Impulso de Barquisimeto y Eduardo Alemán Pérez, de El Carabobeño de Valencia, publicada originalmente en tres textos en el diario El Universal. Asimismo, ofrecemos aquí mismo un recuadro con el contenido aprobado de los artículos 58 y 59 de la nueva Constitución venezolana, en torno de los cuales gira esta conversación.


¿Cómo define usted la libertad de expresión?

Andrés Mata Osorio (AMO): La libertad de expresión está claramente definida en muchos tratados internacionales que la República de Venezuela ha firmado a lo largo de los años. Además, la Declaración de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas y otros documentos que garantizan la igualdad de derechos a todos los ciudadanos para acceder difundir y circular información y/o noticias a la sociedad.

Juan Manuel Carmona (JMC): La libertad de expresión no es más que la libertad de poder expresar el pensamiento de cualquiera de las formas que establecen las constituciones de los diferentes países. Creo que la libertad de expresión, legalmente protegida, es la que permite a cualquiera fundar el medio de comunicación que quiera. Y que se medio le dé acceso a la información que su dirección considere correcta.

Eduardo Alemán Pérez (EAP): Es el derecho de toda persona de expresar su manera de pensar o de sentir sin ningún tipo de limitación y utilizando para ello cualquier medio de comunicación.

¿Existe una verdadera libertad de expresión en Venezuela?

AMO: Sí, nosotros tenemos una sociedad muy abierta con una gran pluralidad tanto en las condiciones como en las fuentes de información. Quizás el único problema estructural es la Ley del Ejercicio del Periodismo, la cual limita el acceso al ejercicio del periodismo a aquellas personas quienes tienen el carnet de una entidad predominantemente estatal.

En vista de los recientes avances de Internet para la difusión de noticias y el hecho de que la obligatoriedad de la colegiación para el ejercicio del periodismo ha sido revocada en Panamá, Costa Rica y Brasil, yo pienso que Venezuela es uno de los pocos países, además de Cuba, que conserva esta licencia obligatoria.

JMC: La libertad de expresión en Venezuela ha estado sometida a muchas vicisitudes. Por ejemplo, durante el gobierno del general Gómez no existía libertad de prensa. El general López Contreras trató de ser más respetuoso con la libertad de prensa. En el gobierno del general Medina había una absoluta y total libertad de expresión. Después de la Revolución de Octubre, bajo el primer gobierno de Rómulo Betancourt, existían muchas restricciones a la libertad de expresión.

Posteriormente, con la elección de Rómulo Gallegos, su gobierno respetó este derecho. Vino entonces el triunvirato presidido por el coronel Delgado Chalbaud hasta que fue asesinado y en este período no había libertad de expresión o era muy limitada y luego, durante todo el período de Pérez Jiménez, no hubo libertad de expresión. El Impulso en Barquisimeto recibió durante la dictadura órdenes de prisión contra el director para aquel entonces llamado Jesús Carmona.

EAP: En Venezuela existe una verdadera que no absoluta libertad de expresión. Durante todos estos años de gobiernos democráticos hemos disfrutado de una relativa libertad de expresión y digo relativa porque en varias oportunidades gobernantes de turno han intentado presionar a algún medio, para parar alguna denuncia en su contra o también lo han intentando comprando obsequios, etc., a los periodistas.

 

Reforma controversial

Artículo 58. Todos tienen derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume plena por todo lo expresado. No se permite el anonimato, ni la propaganda de guerra ni mensajes discriminatorios. Igualmente no se transmitirán mensajes que atenten contra las buenas costumbres o produzcan temor en los niños. Se prohíbe la censura a los funcionarios públicos para dar cuenta de los asuntos bajo su responsabilidad.

Artículo 59. La comunicación es libre y plural, y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Todos tienen derecho a la información oportuna, veraz, imparcial y sin censura, de acuerdo a los principios de esta Constitución, así como a la réplica y a la rectificación cuando se vean afectados directamente por informaciones inexactas. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir información adecuada para su desarrollo integral.


Para que exista verdadera libertad de expresión es necesario que exista libre acceso a la información. ¿Existe libre acceso a la información en Venezuela?

AMO: Yo diría que sí. En Venezuela existe un amplio acceso a la información, excepto en ciertos círculos gubernamentales donde resulta un poco difícil obtener ciertos documentos oficiales. Pero en general, por la vía de que todas las decisiones legales son documentos públicos, Venezuela goza de un amplio acceso a la información.

JMC: El acceso a la información es otra de las formas que utilizan los gobiernos para entrabar la libre información de los periódicos. Si a un ministro o al gobierno no les es grato por ejemplo El Impulso , al momento de hacer una declaración no lo convoca. Pero en este aspecto existe bastante colaboración entre los periodistas y entre los medios y se transmiten la información de unos a otros, salvo las informaciones exclusivas o los "tubazos".

En este aspecto del acceso de información, el Pacto de Costa establece el derecho que tiene todo ciudadano a transmitir, recibir y difundir informaciones. También existe la Declaración de Chapultepec promovida por la Sociedad Interamericana de Prensa que ha sido suscrita por casi todos los países de América, a excepción de Venezuela, donde la libertad de información la han limitado por la Ley del Ejercicio del Periodismo que restringe este derecho exclusivamente a los periodistas.

EAP: No cabe la menor duda de que el libre acceso a las fuentes de información es fundamental para que exista libertad de prensa. Y definitivamente las dificultades que a diario se presentan por las trabas impuestas por algunos funcionarios (y a veces hasta privados) contribuyen a definir la relatividad de la libertad de prensa. Un ejemplo reciente podría ser la designación de un funcionario único en la PTJ facultado para informar a los medios.

Eso indudablemente entorpece la labor de los comunicadores sociales, al igual que la corrupción, la incapacidad de un gran número de funcionarios gubernamentales que han llegado a sus puestos por la influencia política, la errada interpretación del servidor público con relación a cual es su función ante la sociedad y el desconocimiento del artículo 67 de la Constitución que dice: "Todos tienen el derecho de presentar o dirigir peticiones ante cualquier entidad o funcionario público, sobre los asuntos que sean de la competencia de estos, y a obtener oportuna respuesta".

El presidente Chávez está tratando de presentar una imagen pública de apertura al diálogo y respeto a la libertad de expresión. ¿Usted como director de un periódico ha sentido algún tipo de presión?

AMO: Yo no he sentido ninguna presión del gobierno central ni de las autoridades para impedir o cambiar las informaciones.

JMC: Yo le puedo decir que no he sentido ningún tipo de presión hasta el momento, ni tengo temores. Hay muchos que los tienen. Y a lo mejor sobre la base de esos temores actúan de una forma determinada.

EAP: Las amenazas continuas contra todo aquel que no comulgue con su manera de pensar, la incorporación creciente de militares en la vida pública y la total indefinición de un destino posiblemente disfrazado de Constituyente son realidades que presionan a cualquiera.

¿Piensa que el gobierno podría tomar algún tipo de represalia en caso de que algún periódico tenga una actitud crítica frente a su gestión?

AMO: La única represalia que podrían tomar es limitar la publicidad gubernamental en el periódico, lo cual es una porción muy pequeña de nuestro negocio.

JMC: Yo soy muy crítico frente al actual gobierno. Tuve una actitud durante las elecciones y la mantengo actualmente y puedo decir que no he sentido ningún tipo de presión.

EAP: Otros gobiernos los han intentado...¿Por qué no este? Cualquier mecanismo es posible. Los más comunes son la regulación en la importación de papel, los recorte o eliminación de publicidad en los medios y el control de divisas.

Durante los cuarenta años de democracia representativa en el país, ¿cuáles han sido los gobiernos que han coartado la libertad de prensa?

AMO: Técnicamente, hace bastante tiempo, durante el gobierno de Rómulo Betancourt, existían altos derechos arancelarios para la importación del papel y cada seis meses nosotros teníamos que solicitar una exoneración de los aranceles. Pienso que es obvio que a través de esto existía cierto grado de control sobre la prensa.

Ahora, de acuerdo al Tratado de San José, todas las importaciones industriales como papel, etc., vinculadas con el libre flujo de ideas no pueden ser pechadas por los estados, porque sería visto como un impuesto a la cultura o a la información. Actualmente, bajo los tratados internacionales, no hay forma de control a través de tarifas o impuestos de consumo para acceder al papel periódico, excepto con un control de cambio, que puede representar una restricción para nosotros.

Durante los siete años de control de cambio, era obvio que existía cierto grado de disposición en retrasar en algunos momentos el otorgamiento de las licencias de importación para el papel periódico para aquellos periódicos que no coincidían con el gobierno.

Puedo citar muchos casos, estando en el Bloque de Prensa durante los 80, cuando algunos periódicos tuvieron que ceder papel periódico a otros periódicos que no habían recibido la autorización para la obtención de divisas. Pero al final, el gobierno terminaba dándoles la autorización por cuanto comprendían que este es un instrumento muy burdo y que negar el acceso al papel a los periódicos podría causar más daño al gobierno que tan sólo tratar de presionarlos.

Debido a su naturaleza, todos los gobiernos de Venezuela tienden a establecer alguna forma de relación hostil con la prensa. Pero yo diría que la amenaza más reciente fue la propuesta sobre el derecho a la información veraz, presentada durante la Reunión Iberoamericana de Presidentes realizada en Margarita, en el momento en que estaban realizando algunas negociaciones diplomáticas de carácter confidencial.

¿Qué es la información veraz? Yo pienso que es un sesgo mental característico, quizás más acentuado en los países católicos que en los protestantes, en los que existe la idea de una sola verdad. Nunca existe una verdad única. Existen muchas verdades. El lector debe escoger entre las diferentes versiones a las que tiene acceso, cuál es la versión más aproximada de la verdad. Por lo tanto, cualquier cosa que intente impedir el acceso a una información verdadera, obviamente es un tipo de trampa y esta trampa fue planteada al final del gobierno de Caldera.

JMC: Después de la caída de Pérez Jiménez, en el gobierno provisorio de Larrazábal y Sanabria, hubo libertad de expresión. Durante el período de Rómulo Betancourt, ya en su gobierno constitucional, hubo restricciones a la libertad en varias oportunidades como consecuencia de tantos intentos de golpes que se produjeron. Todos los días amanecía uno con la historia de una invasión, un alzamiento e inclusive el atentado contra el Presidente de la República en Los Próceres. Eso hizo que hubiera restricciones a la libertad de expresión.

En el gobierno de Raúl Leoni, si bien no hubo una libertad absoluta, existió un ambiente de mayor libertad. Durante el primer gobierno de Caldera hubo una libertad bastante aceptable. Luego del presidente Caldera lo sucedió Carlos Andrés Pérez, período en que existió bastante respeto a la libertad de expresión. En el gobierno de Luis Herrera hubo una amplia libertad. Sin embargo, en el gobierno del doctor Lusinchi sentimos algunas restricciones sutiles, sobre todo por el control de cambio establecido que obligaba a solicitar autorización para obtener el papel.

Desde el gobierno del general Medina en 1940, se liberó de todo impuesto aduanal al papel periódico, lo que es una costumbre universal, que inclusive quedó asentada en el Pacto de San José de Costa Rica. Pero con el control de cambio que se produjo como consecuencia del famoso "viernes negro", durante el gobierno de Luis Herrera Campins en 1983, y que continuó durante el gobierno de Lusinchi con el famoso Recadi que se creó para otorgar divisas, sirvió para retardar licencias, para que los editores tuvieran la necesidad de molestar, de preguntar, de recurrir a los despachos ministeriales y se sabía que existía una especie de espada de Damocles guindando sobre la libertad de expresión. El diario El Nacional, entre otros, acusó en varias oportunidades al gobierno de Lusinchi de haberle puesto obstáculos a la importancia de papel para imprimir el periódico.

Después de Lusinchi vino el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, durante el cual, a raíz del golpe que intentó el hoy Presidente de la República, el gobierno intervino una edición del diario El Nacional. El periódico denunció que se había violentado la libertad de expresión con aquella acción, que a lo mejor depende de donde usted se ubique podría ser tomado como tal, porque había una especie de estado de guerra. Se habían suspendido las garantías y aunque no se había suspendido el derecho a la libertad de expresión, yo pienso sin hacer ninguna defensa del gobierno de Pérez que si se está sufriendo un intento de golpe de Estado, el Presidente está en su derecho de restringir la información que pudiera propiciar el golpe.

El primer deber de un gobierno es no dejarse derrocar, es decir, continuar el mandato que le ha fijado la Constitución. Creo que aparte de ese incidente hubo bastante libertad de expresión. No digamos que absoluta porque siempre hay formas de dirigirse a los periódicos de manera indirecta. El gobierno puede influir a través de quienes escriben en el periódico llámese periodistas o columnistas para que cambian la tónica, para que sean más benévolos en sus posiciones.

Lamentablemente, durante el pasado gobierno del presidente Caldera sí hubo un intento abierto de cercenar el derecho a la libertad de expresión bajo el disfraz de la "información veraz". A este respecto yo tuve una actitud muy beligerante. Yo diría que hasta cierto punto mi actitud fue determinante para conseguir que no se aprobara la propuesta del presidente Caldera hecha en Margarita porque la consideraba una coartación definitiva de la libertad de expresión. Soy de la idea que la información nunca puede ser "veraz". Veraz puede ser un hombre, pero no la información. La Real Academia de la Lengua señala que un hombre es veraz cuando él dice su verdad, que no tiene que ser la de otra persona, ni siquiera la verdad, ni parecida a la verdad. Un hombre veraz es aquel que defiende sus principios sean correctos o incorrectos, sean verdaderos o falsos. La información puede ser verdadera, pero jamás veraz. Me sorprendió que el presidente Caldera, siendo un lingüista, incurriera en ese tremendo gazapo.

Caldera sostenía que la información debía ser oportuna y veraz. Pero qué es oportuno. Lo oportuno puede ser inoportuno, depende de cómo se le trata, y a la inversa es absolutamente igual. Quién define la oportunidad. Yo me reuní con presidentes de otros países iberoamericanos para plantearles el problema que existía si ellos aprobaban la propuesta de Caldera sobre estas restricciones a la libertad de expresión. Afortunadamente no fue aprobada. Pero esta era una vía evidente para hacer una intervención definitiva en los medios de comunicación social.

Mis posiciones radicales en contra de las que había tomado el presidente Caldera me valieron su enemistad y una persecución pertinaz. Si bien jamás llegó a enviarme un censor al periódico, se valía de otros recursos para hacerme claudicar en mis posiciones, cosa que nunca acepté. Tan cierto es lo que le estoy diciendo, que valiéndose de las limitaciones que habían para la adquisición de divisas para comprar el papel, a El Impulso le cerraron todas las puertas de acceso al dólar preferencial que se le daba a todos los demás periódicos. Producto de esta situación, durante el gobierno de Caldera introdujimos una demanda ante la Corte Suprema de Justicia con toda la documentación probatoria de la forma en que se nos perseguía negándosenos el acceso al dólar preferencial hasta que fue suspendido el control de cambio en 1995.

Creo que El Nacional también hizo varias denuncias. Inclusive creo que en la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa presentó denuncias fundamentales en la discriminación de la publicidad oficial. Este es un mecanismo que yo no acepto ciento por ciento. El gobierno tiene libertad de publicar los avisos donde le parezca. Yo puedo decir que durante el gobierno de Caldera nos quitaron toda la publicidad oficial y yo nunca argumenté esto como un mecanismo de presión contra la libertad de expresión. En este tema hay un aspecto evidente que entra en discusión y es que el gobierno está usando el dinero de todos los venezolanos y está favoreciendo solamente a algunos. Quizás el gobierno debería ser lo más equitativo posible en el reparto de esa publicidad oficial que es muy importante.

Yo diría que fue el gobierno del general Medina Angarita el que más propició un clima de libertad de expresión. Los gobiernos no son amigos de la libertad de expresión. Al menos los gobiernos nuestros. En cambio, para los Estados Unidos la libertad de expresión es una cosa sagrada. No existe ninguna ley que la regule, porque dicen que la peor amenaza para la libertad de expresión es que exista una ley. La mejor ley para la libertad de expresión es la que no existe. Prueba de ello es todo lo que hemos visto desde el Watergate hasta los escándalos del presidente Clinton y todos estos se iniciaron por denuncias de prensa. Se respeta totalmente la libertad de expresión.

EAP: Casi todos los gobiernos han pasado por momentos en que han tratado de coartar la libertad de prensa no como algo establecido, pero sí circunstancial. Un ejemplo podría ser las amenazas y presiones de la secretaria privada durante el gobierno de Lusinchi. Así como pienso que quizás el de Leoni y el de Herrera Campins fueron los que propiciaron un mayor clima de respeto a la libertad de expresión.

Los grandes medios siempre han defendido el derecho a la libertad de expresión. ¿Cómo garantizan en su diario este derecho a la población?

AMO: La prensa siempre ha tratado de defender la libertad de expresión. La única forma como podemos defenderla en nuestro periódico es tratando de hacer más periodismo público. Esa es la primera cosa. En otras palabras, el Correo del Pueblo, las Cartas al Editor, son esfuerzos para lograr que muchos de nuestros lectores participen en la elaboración del periódico. Y lo otro es simplemente mantener una actitud que se corresponde con el sentido común de las Leyes Canónicas, en el sentido de tratar de obtener los dos lados de un hecho antes de publicarlo, aún cuando signifique perder la primicia.

Pienso que El Universal siempre ha sido cuidadoso en esto y creo que la mayoría de los periódicos serios en el mundo saben que no pueden competir con la televisión y la radio en términos de la primicia de la noticia, también conocida como "tubazo". Los periódicos hacen un análisis como valor agregado a la información lo que usualmente significa presentar ambas caras del hecho noticioso.

JMC: Esta es una pregunta difícil de contestar porque en principio existe una limitación de espacio. La otra restricción que tenemos como política editorial se refiere a la seriedad de la información. Yo he sido muy estricto en El Impulso, que tiene una tradición de seriedad en sus casi 100 años de fundado, que no publicamos nada que se parezca a amarillismo. Las denuncias insultantes están totalmente restringidas como norma del periódico. Pueden decir lo que quieran sin insultar a nadie y sin escandalizar con la noticia.

EAP: Cumpliendo al pie de la letra las pautas normativas que estableció el fundador de El Carabobeño don Eladio Alemán Sucre y que se podrían resumir así: "Este diario es un vocero independiente, que persigue el triunfo de las mejores ideas e iniciativas. Sus páginas son tribunas abiertas para todas las corrientes lícitas orientadas al mejoramiento del país en general y de la región en particular y están siempre a la orden para las réplicas que quieran hacer en su defensa, las personas o entidades que se consideren afectadas por alguna publicación aparecida en el periódico.

En este sentido nacional y especialmente en el regional, el progreso económico y el desarrollo cultural en sus más diversos aspectos, son la base esencial de la existencia de El Carabobeño. Sin banderas políticas, sin sectarismos ideológicos y sin mezquindades de ninguna naturaleza, tenemos fe absoluta en el destino de nuestro pueblo y a defenderlo y a servirle nos dedicamos íntegramente".

¿Qué aspectos debería contemplar la Constituyente al momento de redactar la nueva Constitución en materia de libertad de expresión?

AMO: Primero que nada, la Asamblea Constituyente, de acuerdo a la Sección 8 del fundamento de su estructura legal, no puede violar ninguno de los siete acuerdos internacionales básicos que la República ha firmado, y entre esos acuerdos básicos está la libertad de expresión. De manera que el papel del Bloque durante todo el proceso constituyente será garantizar que ninguno de los acuerdos internacionales sean violados por ningún aspecto específico de la nueva Carta Magna que será firmada.

Adlai Stevenson señaló que la vigilancia eterna es el precio que hay que pagar por la libertad y, en este caso, pienso que tenemos que permanecer vigilantes durante todo el proceso para que las bases de la libertad de expresión no sean distorsionadas o cambiadas por la Asamblea Constituyente.

JMC: Insisto en lo que ya dije: la mejor ley es la que no existe. Pero en todo caso creo que la Constitución actual es muy clara y definida con relación al derecho a la Libertad de expresión. Yo no le haría ningún cambio. Ni siquiera estoy de acuerdo con que se incluya el derecho a réplica en la Constitución, por cuanto ya está establecido en la Ley del Ejercicio del Periodismo. Siento que se está creando una expectativa como si existiera un proyecto claro de Constitución, pero creo que no hay nada claro. Pienso que el resultado de la Constituyente estará en quienes la integren: quiénes son, qué preparación tienen o si van a ser manejados, además qué cosas van a proponer. Esto último es lo más importante y todavía no hemos visto propuestas claras. Creo que la Constitución no tiene asidero de ninguna especie. Hubiera sido más sencillo reformar algunos artículos de la Constitución actual.

EAP: Alguien ha dicho con mucho acierto que la mejor Ley de Prensa es la que no existe. Pienso que el Artículo 66 de la Constitución vigentes, es suficiente. En todo caso podría agregarse un artículo destinado exclusivamente a reiterar el apego a los tratados internacionales que L consagran la libertad de expresión, tales como el Pacto de San José y la más reciente Declaración de Chapultepec.

La Ley del Ejercicio del Periodismo sólo permite el ejercicio del periodismo a aquellas personas inscritas en el CNP y sanciona con prisión a quienes ejerzan ilegalmente. ¿Cree usted que esto representa un atropello a la libertad de expresión?

AMO: Sí, yo pienso que esta es una gran limitación a la libertad de expresión y con frecuencia oigo el argumento que los arquitectos o los médicos tienen que estar colegiados para poder ejercer. El problema es que la Constitución no garantiza el derecho a extraer muelas o construir edificios.

Yo creo que en la era de Internet y otros avances electrónicos internacionalmente que harán la comunicación más rápida, la idea de que solamente cierta gente pueda entrar dentro del sistema es ridículo. Pienso que esto se está demostrando por el hecho de que somos uno de los pocos países en toda América Latina que tiene la colegiación obligatoria para poder ejercer el periodismo.

No hace falta decir que esta licencia obligatoria es un vehículo maravilloso para cualquier dictador en el futuro que quiera controlar la prensa simplemente otorgándole carnets de prensa para quienes piensen como él y saque a todos los que no piensan como él. Más aún, yo considero que es obvio que el Bloque de Prensa no se opone a la licencia para ejercer el periodismo no significa que estemos en contra de los derechos normales de los trabajadores a negociar las mejores condiciones posibles de salario y trabajo, pues una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Pienso que la mejor ley de prensa es la que no existe y aquellos que trabajan en periódicos deben esforzarse por obtener los mejores contratos colectivos. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra. Limitando el derecho a hacer las noticias a sacerdotes sagrados sancionados por una oficina gubernamental es una manera de buscar problemas.

JMC: A mi manera de ver es un atropello. Estando yo de vicepresidente del Bloque de Prensa se introdujo una demanda ante la Corte Suprema de Justicia, pidiendo la nulidad de la ley porque en varios de sus aspectos era absolutamente inconstitucional. La ley contiene unos artículos tan clara y abiertamente discriminatorios que no resisten ningún tipo de análisis. Por ejemplo, la ley establece que para poder ejercer el periodismo es necesario ser periodista egresado de la universidad e inscrito en el Colegio Nacional de Periodismo. Pero hace una salvedad, establece que si un extranjero viene a trabajar en una agencia de noticias extranjera, él puede ejercer el periodismo y se puede inscribir en el CNP. No importa si es o no graduado. Situación similar se presenta con los medios radiales y televisivos, por cuanto como consecuencia de la campaña de presión realizada por los locutores en contra de la ley, se llegó a un arreglo que permite a los locutores, animadores de televisión y entrevistadores ejercer el periodismo a través de la TV o la radio: Pero si ese mismo entrevistador de medios audiovisuales reproduce su entrevista en un medio escrito, va preso. Esto es absurdo.

Yo estoy convencido que en los periódicos y en los medios de comunicación social se va a recurrir a cada vez más al periodista que es conocedor del oficio. No creo que el periodista corra ningún riesgo que obligue a establecer esa exclusividad en una ley.

EAP: La Ley del Periodismo no sólo va contra la libertad de expresión sino que discrimina el ejercicio del periodismo escrito, penalizando con cárcel de hasta seis meses a aquellos que se atrevan a ejercerlo sin haber conseguido el necesario carnet, a través de un ente centralizado y parcialmente financiado por el Estado.

La libertad de expresión en Venezuela continúa sometida a la imprecisión que determina esta ley aprobada en noviembre de 1994 y de la cual todavía se está esperando la decisión de su nulidad por parte de la Corte Suprema de Justicia ante una solicitud del Bloque de Armas.


* Publicado el 2 de agosto de 1999 en El Universal (Caracas, Venezuela).


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