Sala de Prensa

123
Enero 2010
Año XI, Vol. 5

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

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Caída de publicidad y ventas, despidos, cierres en el mundo: la tormenta llegó a México
Periodo especial para la prensa escrita

Rogelio Hernández López *

Una tempestad asola a la prensa de Europa, Estados Unidos y del resto de América: ocurre un severo ajuste en el mercado de la información y en la estructura del modelo de la industria de las noticias. Arreció en 2008 y aún siguen sonando las alarmas por las quiebras, clausuras de ediciones, los despidos masivos y cierres de plazas laborales.

En México, aunque apenas asoma como noticia, los efectos del fenómeno ya son como de una tormenta que impacta a los medios de todos los tamaños. Y, para enfrentarla se busca el ahorro, bajar costos, suspender inversiones, se hacen recortes de días y prestaciones laborales, disminución de salarios, despidos y cierres definitivos de empresas.

Así, allá y aquí, los periodistas son los primeros damnificados de la tempestad. Pero en México, esta afectación sucede sin que tengan mecanismos mínimos para su defensa y, peor aun, se suma al ciclo —iniciado en el año 2000—de crecimiento geométrico de agravios y asesinatos, para el que tampoco encuentran quien los proteja.

La búsqueda de soluciones no encuentra formulas comunes para todos los países. Pero poco a poco las miradas se encaminan a que se conciba como un problema de Estado porque perjudica, por efecto colisión, a los públicos consumidores de la información periodística y afecta los equilibrios de la democracia.

En nuestro país ya hay voces –todavía muy pocas—resaltantes de que los medios de prensa debe ser considerados jurídicamente como entidades de interés público amparados en la necesaria reglamentación de los artículos 6° y 7° constitucionales; y por tanto, sean declarados como sujetos de la protección y garantías, para su ejercicio, por parte de los órganos del Estado.

Pero como en este país se han empalmado dos fenómenos de extrema gravedad: la crisis del modelo industrial de las noticias, que apenas comienza, con el largo ciclo de inseguridad para el ejercicio, entonces se hace necesario promover una respuesta del tamaño de ambos problemas.

Una propuesta, difícil de alcanzar pero no imposible es que los poderes de la unión declaren un periodo especial de protección y estímulos para que los medios de prensa y los periodistas pueden superar la emergencia económica y sienten mejores bases para su desarrollo profesional con garantías estatales y seguridad.

La tempestad

Los reportes más acabados sobre la magnitud del ajuste que padece la prensa en varios países fueron sucediéndose paulatinamente desde principios de 2009. Y, por sus efectos medibles se empezó a calificar como “gran crisis”, “tragedia”, “debacle”, “la prensa diaria de muere”...

Uno de los estudios más completos se originó en Estados Unidos porque allí se magnificó la crisis (Columbia Journalism Review, marzo de 2009), luego, la elaboración pasó a Chile porque derivó en un debate nacional  (Ernesto Carmona de la Federación Latinoamericana de Periodistas en abril de 2009) y en Francia se concentraron los informes de lo que ocurría en Europa (Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique en Español, en octubre de 2009).

De la cuantía de los datos de todos ellos destacan:

En Estados Unidos han cerrado más de 120 medios de prensa, decenas de ellos después de haber sido declarados en quiebra. Las plantillas laborales se han reducido, desde enero de 2008, en más de 21 mil posiciones.

En España sólo de junio de 2008 a abril de 2009, fueron cesados en sus empleos en medios de prensa 2 mil, 221 personas, un porcentaje demasiado elevado en proporción a su población y trabajadores ocupados en el medio.

Los ajustes en Francia y otros países de Europa han conducido a que los gobiernos diseñen, anuncien u ofrezcan medidas especiales de rescate.

Ningún medio importante se salva. Ramónet describió así, escenas del fenómeno:

  • El siniestro es descomunal. Decenas de diarios están en quiebra. Y el tsunami golpea ahora a Europa. Ni siquiera se salvan los otrora "rotativos de referencia": El País en España, Le Monde en Francia, The Times y The Independent en el Reino Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en Italia, etc. Todos ellos acumulan fuertes pérdidas económicas, derrumbe de la difusión y hundimiento de la publicidad.
  • El prestigioso New York Times tuvo que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora de The Chicago Tribune y Los Angeles Times , así como la Hearst Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall Street Journal , ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros...
  • Para recortar gastos, muchas publicaciones están reduciendo su número de páginas; el Washington Post cerró su prestigioso suplemento literario Bookworld ; el Christian Science Monitor decidió suprimir su edición de papel y existir sólo en Internet; el Financial Times propone semanas de tres días a sus redactores y ha cercenado drásticamente su plantilla.

Para América Latina, el dirigente de Federación Latinaoamericana de Periodistas (Felap) Ernesto Carmona ya había advertido desde principios de 2009 lo que ocurría. Calificó al fenómeno como tragedia.

Lo hizo después de ofrecer datos precisos de los despidos escalonados en Chile de la empresa editora El Mercurio, los ajustes con decenas de cesados en empresas del grupo español Prisa, del grupo Copesa-La Tercera, de Álvaro Saieh. Edwards y Saieh que controlan prácticamente toda la prensa escrita, nacional y local de ese país; del Canal 13, de la Pontificia Universidad Católica y otros muchos medios, a pesar de que allí los periodistas tienen sindicatos poderosos y otro tipo de organizaciones de autodefensa laboral y profesional.

Igual reportó los despidos que ocurrían en Argentina “por el grupo multimediático Clarín de Buenos Aires” en Univisión, la mayor cadena de televisión hispana desde EEUU que despidió el 6% de su personal.

“Desde 1990 desapareció el 25% de los empleos en periódicos. Entre 2000 y 2008, el sector de medios de comunicación perdió más de 200 mil empleos”, resumió Ernesto Carmona con datos que obtuvo de Advertising Age.

“Y en toda América Latina cunde el desempleo de periodistas. No se sabe si la tragedia ya pasó o recién comienza”.

La tormenta en México

Las expresiones de este gran ajuste en México, trascienden muy poco en los medios de prensa. La mejor evaluación fue de Jenaro Villamil en la revista Proceso al principiar 2009. Denominó al fenómeno como la crisis de los periódicos.

“En varios periódicos y grupos editoriales se han anunciado recortes que van del 20 al 25 por ciento de la plantilla laboral, incluyendo reporteros y personal administrativo” sostuvo Villamil.

Si el problema ya alcanzó  a la mayoría de los medios de prensa, incluidas las agencias de producción noticiosa para medios electrónicos y en la web, donde se registraban unas 30 mil plazas de trabajo solo para periodistas, entonces los ajustes de personal habrían afectado entre 6 mil y 7 mil 500 personas en lo que va de un año. Esto es entre el 20 y el 25 por ciento que advertía Villamil.

Los medios que comenzaron sus ajustes hace un año, según el reportaje en Proceso, fueron el periódico capitalino El Centro, que cerró por incosteable; en varios medios del Grupo Reforma (los diarios Palabra, Mural, de Guadalajara, El Norte, de Monterrey, y Reforma, en la Ciudad de México; en El Universal; en Nuevo Excélsior, que además redujo drásticamente los pagos a colaboradores; en El Financiero, que persiste a pesar de los severos problemas de liquidez; en El Economista.

“La situación es igualmente crítica para los periódicos de provincia. La mayoría de los 735 diarios, semanarios y publicaciones periódicas que se editan en México circulan en el interior del país, y muchos de ellos atraviesan por una fuerte crisis”, aseguraba el reportero de Proceso al iniciarse 2009.

La crisis se extendió.  Y para noviembre de este años los ajustes habían proseguido y afectado también a nuevos proyectos de prensa como en El Periódico que se había propuesto hacer circular millones de ejemplares diariamente en la zona metropolitana, pero tuvo que disminuir a 16 su número de páginas, su aparición de lunes a viernes, su circulación a algunos miles de ejemplares y a no poder pagar a su plantilla de personal que disminuyo drásticamente. En el grupo Multimedios, que controla a los diarios MILENIO, varios canales de televisión, estaciones de radio y revistas, igualmente suspendió inversiones programadas durante 2009 y contuvo por varios meses los despidos de personal, hasta que sin alternativas comenzó los ajustes con ahorros y disminución de costos, lo que incluyó, en la segunda mitad del año, un programa de liquidaciones laborales secuenciadas.

Causas comunes

Por las tendencias desatadas todo hace prever que el fenómeno seguirá. Tiene cuatro causas comunes. La mayoría de los análisis enumeran:

La crisis financiera global que elevó precios de insumos, deudas de capital, intereses moratorios, con restricción y encarecimiento de los créditos .

La caída en picada de la inversión de publicidad, tanto de los Estados como de las empresas privadas. En el modelo mercantil de la información de prensa, el ingreso mayor proviene de la publicidad.

Y la otra gran causa es que el modelo industrial de la información en casi todo el mundo tiene como contradicción mayor la concentración de la propiedad de los medios de comunicación masiva a partir de los medios televisivos electrónicos, lo que conlleva al acaparamiento de la inversión en publicidad y el debilitamiento sistemático de la prensa escrita.

En todos los análisis resalta que los medios televisivos son menos afectados por la tempestad. En la mayoría de los países no han tenido perdidas sino únicamente reducción de sus ganancias. En promedio las empresas de televisión concentran el 37 por ciento del mercado de la inversión publicitaria.

Otras causas, que no son tan comunes en todos los países pero que tienen presencia en la mayoría de ellos pueden calificarse como errores en la conducción de las empresas de prensa:

La excesiva mercantilización de la información por la competencia  que deforma las noticias y las convierte en infortáculo; pérdida de credibilidad y de aceptación por la disminución del profesionalismo que provoca la mercantilización, lo que se traduce en pérdida de suscriptores y compradores directos, que es la otra fuente de ingresos.

Las consecuencias del fenómeno realmente son imprevisibles. Las predicciones más negras de Europa y Estados Unidos alarman con que podría ser el fin de la prensa escrita.

Lo cierto es que hay una reducción severa de los alcances en las ediciones impresas, un ajuste muy importante en los mercados de la noticia y del modelo industrial de la información, incluso a los proyectos de multimedia y una disminución de la presencia de la prensa escrita en el marcaje de la agenda y los debates nacionales de cada país así como en su labor de contraloría social a los gobiernos.

En México, se resienten todas estas causas. Y probablemente vendrán todavía conflictos con aristas más duras porque la televisión y la radio (aunque en menor proporción), acaparan la inversión de publicidad y también elevan su influencia social y política.

Genaro Villamil encontró  datos de que las empresas de televisión abierta en México controlan entre el 57 y el 60 por ciento del mercado de anunciantes, veinte por ciento más que el promedio internacional. El mercado aquí tiene un valor total superior a los 50 mil millones de pesos.

La Asociación de Agencias de Medios y la Confederación de la Industria de la Comunicación Mercadotécnica, le indicaron al reportero que la  radio captaba en 2008 el 9% de la inversión publicitaria, es decir, 4 mil 500 millones de pesos.

Para el prensa escrita, donde labora la mayoría absoluta de periodistas del país, en ese año había un poco menos del 13 por ciento de la inversión publicitaria.

Esto es el primer indicador de los problemas que deben resolverse en México. En 2008, un poco menos de 800 medios impresos enlistados en el mercado de la publicidad —según los registros— se repartieron casi 6 mil 400 millones, pero las mayores proporciones se los llevaron los corporativos y grandes diarios.

Esto significa que también en la prensa escrita la mayor tajada es para donde está la más fuerte concentración de propiedad de medios.

¿Qué soluciones?

La salidas de la tempestad no son iguales para todos los países, aunque se buscan mecanismos que podrían resultar comunes.

Varios de los analistas aseguran, para empezar, que debe declararse diluido el sueño de que Internet era la tierra prometida.

Los datos indican que la presencia de la red global produjo una gran paradoja para el periodismo. Ya comenzó  a registrarse el mayor número de lectores de noticias gracias a la web, pero con el menor número de clientes y la menor cantidad de anuncios.

El dato más revelador es el reporte del New York Times. En 2008 las lecturas de sus ediciones en Internet fueron diez veces más que la venta de su versión impresa, pero sus ganancias por publicidad en la Red fueron diez veces inferiores a las de la edición de papel, cita Ramonet.

Entonces el libre mercado no dará soluciones mágicas, ni para todos. Si lo que se debe salvar es el ejercicio profesional de la prensa y nuevamente hacerlo compatible con la libertad de empresa en la comunicación, ese mercado debe ser regulado, así fuese temporalmente.

En Francia y otros países de Europa se exploran soluciones para el rescate de la prensa.. En América Latina, han ido a una tentación mayor también por las confrontaciones de los grandes medios con los gobiernos democráticos: la regulación legal del mercado.

En Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia y otros países se examinan iniciativas para que el Estado ponga frenos a la concentración de los medios y conceda garantías a los demás para que haya más equilibrios y pluralidad informativa, aunque los grandes propietarios organicen revueltas arguyendo atentados a la libertad de expresión.

Para México, ese debate en particular, es demasiado difícil llevarlo más allá de los especialistas y ampliarlo a las fuerzas políticas decisorias. A lo más que se ha llegado, es a exaltar la consideración de que “Los periódicos son instituciones de interés público y la promoción de su lectura es un asunto central en la salud social de una nación”, como lo hizo, el 13 de febrero el analista y directivo de La Jornada, Luis Hernández Navarro.

En la búsqueda de lo posible y de apoyos a los más afectados por la tormenta, como son los periodistas y los medios de prensa medianos y pequeños, se hace necesario promover la acción del Estado para que se declare un periodo especial (y por tanto temporal), de protección y estímulos para superar la emergencia económica y se sienten mejores bases para su permanencia y desarrollo profesional.

En estos días comenzará  a circular el libro de la legislación que falta en medios de comunicación promovido por la AMEDI. Allí se presentará mi opinión que entregué a Beatriz Solís y Raúl Trejo Delarbre. Retomó la idea central y añado algunos elementos:

Me parece que es posible pensar ahora en la propuesta de una nueva Ley (de emergencia) Para Proteger el Ejercicio y el Desarrollo Profesional del Periodismo. Una ley así debería crear el instrumento que la aplique y que conjunte visiones públicas y privadas para el futuro.

Tal instrumento puede ser un instituto, una comisión del tipo de la CNDH o un consejo social, como es el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

Tal entidad debe tener autonomía de gestión para poder diseñar y vigilar el cumplimiento de políticas públicas transversales, de acuerdo a la complejidad del problema.

Tendría dos ejes naturales de trabajo de acuerdo a los grandes problemas: Uno para las urgencias económicas y de mercado hasta crear condiciones para el desarrollo más equilibrado de la prensa mexicana y sus periodistas. Y el otro es atender la  seguridad para el desempeño profesional de medios y periodistas.

Su composición sería para instituir una coalición nacional con representantes (consejeros) de empresas, periodistas, anunciantes y funcionarios públicos de todos los niveles.

Las formas de coordinación podrían ser, para garantizar su efectividad y cumplimiento,  mediante uno o muchos convenios.

Esa entidad o centro motor sería coadyuvante para diseñar medidas financieras emergentes, rediseño de la publicidad oficial, estímulos diversos para la recuperación de las empresas, y de políticas de mediación del Estado en otros campos.

Así podría crear un observatorio nacional de agravios al ejercicio del periodismo entre las comisiones especiales del poder legislativo, con la Secretaría de Gobernación, con la CNDH, con las relatorías y programas específicos de los organismos de derechos humanos en los estados y, por supuesto con las organizaciones no gubernamentales que suscriban una metodología común. Este observatorio sería un “techo” de todos los monitoreos serios y el cimiento de coadyuvancia, con peritajes e investigaciones de campo, para la procuraduría federal y las estatales en casos concretos.

La otra parte de un instrumento así podría ayudar mucho a encontrar salidas de la tormenta financiera y sentar bases sólidas para el desarrollo más profesional de los periodistas y los medios, a los que buena falta nos hace, sobre todo a los colegas de la mayoría de los estados de la república mexicana donde es mucho más grande la vulnerabilidad.

Para ese desarrollo profesional es posible tender una cadena de convenios o un convenio prototipo con autoridades laborales y educativas federales y estatales, con universidades y centros de educación superior, con empresas y organizaciones de periodistas para implementar mejores condiciones laborales y de condiciones profesionales para el ejercicio del periodismo con programas de asesoría jurídica y/o laboral, de atención a víctimas, programas académicos para titulación, para capacitación permanente, para protección y para mutualidades financieras, fundaciones que editen medios de prensa y que también propicie la organización para la excelencia en el trabajo de los periodistas.

Ya existe el marco constitucional e internacional  y eso facilitaría la intención política: los artículos 6° y 7° de la constitución que protegen las libertades de expresión y de imprenta.

Además, México ha suscrito prácticamente todos los convenios e instrumentos internacionales sobre libertad de expresión y protección del periodismo. Igualmente hay normas constitucionales y leyes secundarias federales como la de educación, de profesiones y del trabajo que completarían el marco legal para el ámbito de la autoprotección y el desarrollo profesional de los periodistas.

Un riesgo de no tomar medidas así o al menos debatirlas es que la crisis orille a los afectados a buscar confrontaciones con el Estado a que ceda en otros aspectos solo favorables para los que ya son fuertes y la situación empeore para todos.


* Rogelio Hernándes López es periodista mexicano, profesor universitario y colaborador de SdP. Este texto lo publicó originalmente en la revista Zócalo.


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