Sala de Prensa

121
Noviembre 2009
Año XI, Vol. 5

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   


Antecedentes históricos del periodismo guatemalteco

Rogelio Hernández Reyes *

“China parece haber sido el primer país donde hubo un antecedente del periódico, se llamaba Ti-chaw, frase que podría traducirse por Gaceta de Pekín, que se imprimía mediante bloques de madera, que fue el sistema empleado antes de que existiera el alfabeto suelto que se atribuye haber producido Johannes Gensfleisch Gutenberg, muerto en 1468, quien así pudo imprimir por primera vez la Biblia Latina, entre 1450 y 1455.

“Luego la historia, que recorre a zancadas las distancias del tiempo, asoma su mirada al siglo XV, casi mil años del Ti-chaw, y nos pone frente a las hojas que circulaban en Venecia, cada una de las cuales valía una gazzetta, que era el nombre de la moneda veneciana, que se pegó después a la hoja misma y con el que siguió llamándose durante siglos, hasta nuestros días, especialmente, para denominar a periódicos oficiales.

“Son antecedentes también, aunque de tipo diferente, la llamada Acta Pública, de la antigua Roma, que mandaban a editar las autoridades para comunicar sus disposiciones, y la llamada Acta Diurna, que se hacía igualmente a mano, para fijar en sitios públicos, con noticias de interés general.

“La primera publicación de carácter periódico fue la Avisa Relation Oder Zeitung, que apareció en 1609 en Alemania, a la que siguieron otras, aparecidas en Amberes, Londres y Paris, más o menos por la misma época.

“La prensa hizo su aparición en América, en el siglo XVIII y correspondió a México publicar el primer periódico, en 1722, llamado La Gaceta de México; siguiéndole Guatemala, en 1729, con La Gazeta de Goathemala, y a continuación, aunque con apreciables diferencias de años, Lima, La Habana, Santa Fe de Bogotá, Quito y Caracas, donde el periódico que se publicó circuló allá por 1808. Más tarde vieron la luz pública La Estrella del Sur, en Montevideo, y La Aurora, en Santiago de Chile,” describe Federico González Campo, en el preludio del libro titulado: Fiesta de Remembranzas.

El periodismo guatemalteco

La situación intelectual del Reino de Guatemala, a pesar de la crueldad y el despotismo con que gobernaban las autoridades nombradas por la Corona Española, no fue impedimento para que los pensadores de la época difundieran sus ideas con ansias de un futurismo mejor para la región.

Ante lo anterior, aparece por primera vez en la historia del país la Escuela Superior de Educación, conocida actualmente como Universidad de San Carlos de Guatemala, que es fundada el 31 de enero de 1676, pero por no poseer estatutos para funcionar, lo hace hasta 1680, ya que éstos habían sido redactados por el Fray Francisco Borja.

Los primeros interesados en cursar estudios en la Universidad son los hijos de criollos, quienes con esfuerzo se logran graduar y llegan a ser catedráticos de esa casa magna de estudios superiores.  Las primeras carreras que impartió la Universidad de San Carlos fueron de orden eclesiástico, como: Filosofía, Leyes Canónicas, Lengua Pipil y otras.

La imprenta en el mundo y el poder de la palabra

En 1440, Johannes Gensfleisch Gutenberg inventó la imprenta, con lo que en el mundo estalló la bomba de la palabra escrita; las ideas volaron por los cuatro puntos cardinales con asombrosa rapidez.

La palabra escrita es como un fino bisturí, que sana y vivifica, hiriendo y sangrando; aclara, nombra, distingue, limita, define, acerca, comunica, determina, enseña y educa; permanece y sigue siendo aún cuando nosotros hayamos desaparecido; es un tesoro que podemos compartir los humanos y los cristianos de las diferentes denominaciones.

No es fugaz, a toda hora se pone al servicio del lector; es una maestra silente que no regatea su tiempo a todo aquel que desea aprender, y puede influir poderosamente en el ánimo de los demás.  Por eso creo más en el tecleo de las máquinas de escribir que en el tableteo de las ametralladoras.

La palabra escrita no tiene horario para comunicarse: enseña y educa en una jornada plena de 24 horas diarias; penetra silenciosamente creadora en el corazón y en el entendimiento humano; acompaña y conforta al hombre moderno aislado en su angustiosa soledad, permanece comunicando su vida, su mensaje y su poesía; lucha y vence en silencio.

La imprenta en Guatemala

Con el aparecimiento de la Universidad, las corrientes del pensamiento tuvieron más fluidez, lo que propicia la necesidad de los servicios de una imprenta, la que había sido adquirida y financiada por Fray Payo Enríquez de Rivera, cuando en 1660 logra hacer un viaje a la Nueva España para realizar el contrato de adquisición.

Seguidamente, Francisco Sarasa es enviado junto con José de Pineda Ibarra para que efectuaran la compra de esa máquina que tanta falta hacía en Guatemala.

Según relata la historia, José de Pineda Ibarra tuvo que caminar varios meses, y trayendo la imprenta a lomo de mula, hace su aparición en el país el 16 de julio de 1660.

La imprenta sirve de gran aliciente para la publicación y difusión de las ideas, es por eso que muchos se preocupan por adquirirla, haciendo sentir su revolución por todas partes.

A raíz de este acontecimiento surgen nuevas imprentas, como la de San Francisco, la de Antonio Velasco, Sebastián Arévalo y la de Ignacio Beteta.

La Gazeta de Guatemala

Con el desarrollo de la imprenta en Guatemala surgió el primer periódico, al que se le denominó La Gazeta de Guatemala, que salió a luz pública en noviembre de 1729.  Este fue un periódico que tuvo tres épocas: 1729... 1793 a 1796 y de 1797 a 1816.

En las gestiones previas para la autorización de esta publicación se enfatizó  en que se divulgarían noticias y desplegados de la Gaceta Madrileña; posteriormente, publicaciones de México, Lima-Perú, La Habana, y desde luego, noticias locales y comentarios trascendentes acerca de las provincias de Centro América.

La primera autorización para imprimir La Gazeta de Guatemala se concedió a Sebastián de Arévalo, en noviembre de 1729, publicación que contenía cuatro páginas.

La segunda se autorizó a don Ignacio Beteta, que se hizo efectiva en marzo de 1794, tenía seis páginas.  Este periódico se distribuía por suscripción a domicilio y por correo a las provincias.

La característica principal de este medio de información era dar a conocer todas las actividades de la Corona Española; ahí se publicaban leyes eclesiásticas, códigos religiosos, cumpleaños, actos civiles y otros.  La función de este periódico era publicitar el fanatismo religioso de la época; circulaba los lunes, con periodicidad semanal.

Colaboraban con don Ignacio Beteta, en calidad de directores y redactores, los señores Jacobo de Villaurrutia, quien fuese Oidor, miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, institución que impulsaba el desarrollo de Guatemala; Alejandro Ramírez y Simón Bergaño y Villegas.

Años más tarde, La Gazeta de Guatemala es suspendida, debido a que el rey Fernando VII aducía que el papel en el Reino de Guatemala era muy escaso, por lo que restringió su impresión.

En 1797, La Gazeta de Guatemala vuelve a surgir, y esta vez es dirigida por Alejandro Ramírez, quien innovó sus páginas al no presentar artículos de religiosidad, sino escritos con propiedad de crítica.  Además, se publican noticias acerca de Economía, Medicina, Historia, Política, Filosofía, Literatura y otras áreas.

Los avances informativos obtenidos por La Gazeta de Guatemala, nuevamente son ensombrecidos por la tiranía de Fernando VII, quien en 1812 abolía la Constitución Política de la República, y la Libertad de Imprenta era censurada.  Con esto desaparece toda clase de publicaciones, condición que se mantiene hasta los albores de la Independencia de Guatemala.

Ante lo ocurrido, La Gazeta de Guatemala se transformó en vocero oficial del Gobierno, siendo dirigida hasta 1824 por el prócer don José Cecilio del Valle.  Es el antecesor del Diario de Centro América.

Por su parte, John Browning, El Periódico (1997:5), dice que “entre 1797 y 1809 La Gazeta de Guatemala hacía lo posible por difundir las luces y promover el bien del Reino.

La Gazeta reconocía apenada que en Guatemala existían hondas divisiones entre los habitantes y que reinaba un lamentable espíritu de partido, pero sus editores adoptaban una política conciliatoria, procurando que se sometieran los intereses particulares a un interés más noble y digno.

Con los años, esas divisiones se cuajaron en la formación de los partidos: Liberal y Conservador, y los acontecimientos de 1821 no lograron ningún tipo de reconciliación”.

Época independentista

Browning afirma que con la Independencia de Guatemala llegó el Derecho de Libre Expresión de Opiniones, y de ahí nació el periodismo, pero un periodismo que, por lo general, sirve de espejo de un pueblo trágico y amargamente dividido.

En esta época surgieron varios periódicos con sentimiento de lucha, entre ellos: El Editor Constitucional, el 24 de julio de 1820; El Amigo de la Patria, el 16 de octubre de 1820; dirigidos por Pedro Molina y José Cecilio del Valle, que jugaron papel relevante en el proceso de Independencia de Centro América.

Otros periódicos antiguos de la misma época fueron: El Amigo de la Religión, El Guatemalteco, que más tarde se fusionó con Diario de Centro América; La Gaceta, El Genio de la Libertad, La Tribuna, El Indicador y El Liberal.

El Editor Constitucional

Este es un periódico que se editaba en la imprenta de Ignacio Beteta.  Su principal responsable era el doctor Pedro Molina, hombre de ideología altamente revolucionaria.  En este medio de comunicación trató de dar mayor importancia a los artículos de opinión, porque su ideal estaba fundamentado en la Independencia de Guatemala.

Don Pedro Molina, en El Editor Constitucional, criticó tanto al rey Fernando VII, a quien acusó de tirano, acción que le costó su libertad, por lo que tuvo que guardar prisión y posteriormente ser juzgado en un Jurado de Imprenta.  Al terminar su condena, nuevamente surge con su periódico, pero esta vez le denomina El Genio de la Libertad.

El Amigo de la Patria

En contraposición al Genio de la Libertad aparece el periódico de don José Cecilio del Valle, al que intitula El Amigo de la Patria, es de ideales contrarios al de don Pedro Molina, ya que creía que la Independencia se debía dar a través de ciertas pausas, porque sentía que los guatemaltecos no estábamos preparados para dar un paso de esa naturaleza, y consideraba a la población en general como niños que necesitaban que se les agarrara de la mano.

En este periódico del Valle publicó muchos artículos, donde hacía mención de los cambios que se debían de hacer en la población, entre ellos los que hablaban acerca de la formación de un Mercado Centroamericano, el mejoramiento de la agricultura, el saneamiento de las sociedades rurales, la creación de políticas económicas, la creación de un Código de Aduana y otros.

Del Valle era de un ideal conservador, por lo que no aceptaba las ideas revolucionarias de Molina, siempre se mantuvieron en conflicto, el que concluyó con la Independencia de Guatemala, misma que contribuyó para dar un siguiente paso en la vida histórica del país.

Gobierno de Manuel José Arce

Fue el primer Presidente de la República Federal, que se desarrolló del 26 de abril de 1825 al 14 de febrero de 1828; mantuvo su administración por medio de la fuerza de las bayonetas, cometiendo muchos abusos y atropellos.

La historia lo considera como un conspirador de la Independencia y variable en su política.  Además, mal administrador, abusador de la fuerza y dictador, traidor a su partido, El Liberal.

En este régimen, Browning señala “que el primer periódico donde se ve una intensa polarización de opiniones es en El Liberal, 1825, desde cuyas páginas José Francisco Barrundia aprovecha toda oportunidad de atacar al nuevo presidente, Manuel José Arce, quien más adelante hubo de recordar esos ataques como un veneno mortífero”. 

Ciertos periódicos, como El Redactor General, fundado en junio de 1825 por don José Cecilio del Valle, y EL Guatemalteco, fundado en octubre de 1827 por don Antonio José de Irisarri, adoptaron un tono más templado y conciliatorio, pero de nada sirven esas voces de calma en medio del vendaval que impele a Guatemala hacia el caos y la guerra civil.

Según Horacio Cabezas Carcache, El Periodismo Guatemalteco 1729-1944 (2001:17), “el periódico El Redactor General en un principio rechazó el sistema federal de gobierno, pero, en 1826 consideró que era necesario y conveniente que cada Estado de América Central sostuviera sus fueros y libertades.

También se interesó por la difusión de la historia de Guatemala, con la publicación de los siguientes artículos: Guatemala india, Guatemala provincia de España, Guatemala provincia de México y Guatemala independiente y libre.

En los últimos días de enero de 1828, empezó a circular El Diario de Guatemala, por cuyo medio se defendió al Gobierno Federal y se ridiculizó al Ejército Aliado Protector de la ley, integrado por salvadoreños, hondureños y nicaragüenses, bajo el comando de Francisco Morazán.

A principios de 1829, en su calidad de Director de la Sociedad Económica de Guatemala, don José Cecilio Del Valle sacó a luz el periódico El Mensual, en el que propone a la Asamblea Legislativa la fundación de escuelas de primeras letras en cuarteles, fincas, cárceles y poblados.

Asimismo, promovió  el fomento de la crianza del gusano de seda, así como la siembra de la caña de azúcar y del café en los departamentos de Chiquimula y Verapaz, y prestó particular atención al establecimiento de registros estadísticos en el país”, detalla Cabezas Carcache.

Tras la victoria de Francisco Morazán, Barrundia es el personaje que domina el escenario periodístico guatemalteco durante casi una década.  Primero, para difundir su mensaje político funda La Antorcha Centro-Americana, julio de 1829 y luego La Gaceta Federal, febrero de 1830.

Cabezas Carcache sostiene que ambos periódicos promovieron la realización de transformaciones políticas profundas y aprobaron la puesta en práctica de los Códigos de Livingston, el Matrimonio Civil, la separación Iglesia-Estado, la Academia de Estudios y los proyectos de colonización extranjera.

Más adelante, respondiendo a críticas aparecidas en La Estafeta y en El Orificio, dirigidas contra su filosofía política y medidas represivas adoptadas por su administración, Barrundia funda en 1833 El Centro-Americano, donde defiende el sistema federal, pero en el que se muestra cada vez más anticlerical, postura que inevitablemente atiza el fuego de la oposición conservadora, ultima Browning.

Gobierno de Mariano Gálvez

La fecha de su nacimiento se desconoce, y según algunos historiadores es un tanto misteriosa. Se dice que apareció abandonado dentro de una canasta en las gradas de la casa de Fray Toribio Carvajal, quien lo entregó a una de las familias más ricas de la Colonia.

Algunos historiadores indican que nació el 29 de agosto de 1790, otros que el 26 de mayo de 1794. Fue recibido por doña Gertrudis de Gálvez; la familia lo adoptó dándole su apellido. Tuvo una educación esmerada y privilegiada, los primeros estudios los realizó en el Colegio de Infantes, fue muy dedicado en sus estudios, habiéndose doctorado el 16 de diciembre de 1819.

Sirvió  como síndico primero en la Municipalidad de Guatemala; presentó  la moción de que terminara la guerra entre Guatemala y El Salvador. Fue consejero privado de Gabino Gaínza en su gobierno. La historia le atribuye la reunión del 15 de Septiembre de 1821, fecha en que fue proclamada la Independencia de Centroamérica.

El 28 de agosto de 1831 fue electo Jefe de Estado de Guatemala en una época difícil llena de disturbios, cargo que ejerce hasta al 02 de febrero de 1838.  Los máximos enemigos de su gobierno fueron el coronel Manuel Montúfar y Juan de Dios Mayorga.

Entre sus logros de gobierno se le atribuyen el mejoramiento de la instrucción pública; su lucha por la enseñanza laica; eliminó muchos días de fiestas religiosas para evitar feriados; organizó el funcionamiento de las municipalidades; fundó la Biblioteca y el Museo Nacional.

Asimismo, estableció el matrimonio civil en el país; respetó las leyes y las garantías individuales, la Libertad de Prensa y Emisión del Pensamiento; promulgó el Código de Livingston, el cual fue aceptado con desagrado; respetó la libertad de asociación y decretó la Ley del Divorcio, entre otras.

Era un personaje astuto, inteligente, muy dedicado a sus estudios, supo ganarse el cariño del pueblo, progresista, con buenas ideas políticas y muy respetuoso de las libertades.

Fue odiado por el Partido Clerical, el cual lo difamó con la calumnia de que había envenado las aguas fluviales, provocando el contagio del Cólera Morbus a algunos militares de la época.

En los últimos años de su gobierno surgieron dos grandes enemigos, ellos fueron don José Francisco Barrundia y Pedro Molina quienes habían sido sus amigos.

En 1838 fue desconocido como Jefe de Estado en Antigua Guatemala, Chiquimula y Salamá; en febrero de ese mismo año entró a Guatemala Rafael Carrera, lo que lo obligó a dejar el poder y huir hacia México donde radicó definitivamente en la ciudad capital, adquiriendo allí una gran reputación como abogado.

Entre los errores fatales que cometió en su gobierno resaltan: la firma de un contrato con un "simple e insignificante" contratista inglés, el cual entregaba a Izabal, las Verapaces, Petén y Belice a Inglaterra, el 6 de agosto de 1834, para que estos departamentos se colonizaran en el término de 20 años, pero fue imposible cumplir dicha colonización.

Murió  en México el 29 de marzo de 1862, y fue sepultado en el Cementerio San Fernando. A su muerte Gálvez dijo: "PATRIA, NO POSEERAS MIS RESTOS..."; sin embargo, sus restos fueron repatriados en 1925, y descansan en la Escuela de Derecho de la Ciudad de Guatemala, hoy, Museo de la Universidad de San Carlos.

“Barrundia hubo de ser el más intransigente enemigo de la administración del doctor Mariano Gálvez, quien en 1837 funda primero un periódico titulado La Oposición, después El Semi-diario de los Libres, siendo el objetivo de ambos la caída de Gálvez.

A tal extremo llegó su hostilidad por Gálvez, que en La Oposición Barrundia clama abiertamente por una sublevación popular para derrocar al primer magistrado.

Y Gálvez cayó.  El liberalismo no había sabido capitanear la nave del Estado y ahora las fuerzas de reacción guardaban impacientes su hora, indica Browning”.

Gobierno de Rafael Carrera

Durante esta administración Browning señala que aparecieron periódicos de marcada tendencia conservadora, religiosa y carrerista: La Nueva Era, 1837; El Amigo de Guatemala, 1838; El Tiempo, 1839; El Procurador de los Pueblos, 1840, y El Tambor, 1840.  ¡Santa religión, yo te venero!, proclama este último.

Agrega que “todos cantan los elogios del Caudillo de los pueblos (El Procurador) del General, en Jefe (El Tambor), y sin duda todos los redactores experimentaron una profunda satisfacción al asumir Rafael Carrera las riendas del poder en 1844.  Pero de Ahí en adelante la actividad periodística prácticamente se suspende.

Durante los próximos años no se publica más que La Gaceta del Gobierno, La Revista (publicación mensual de la Sociedad Económica) y El Mensual de la Sociedad de Medicina.  Sólo en 1848 empieza a levantarse osadamente la voz de El Álbum Republicano, prometiendo al público noticias interesantes y útiles.  La reacción del Gobierno no se hace esperar.

Después de un par de meses, Pedro Molina, el principal colaborador, ya setentón, es llevado preso por elementos del Ejército.  El director de la imprenta, Luciano Luna, también es encarcelado.

Bajo el segundo período carrerista la prensa sigue amordazada.  No obstante, en 1856, el valiente Luciano Luna empieza a publicar El Museo Guatemalteco, periódico de carácter primordialmente literario y ajeno a la política.

La presencia de los filibusteros en el Istmo le da a Luna la oportunidad de describir las andanzas del infame Walker y de reflexionar sobriamente sobre la influencia perniciosa de los Estados Unidos en América Central.

Cuando finalmente expira El Museo, en 1859, han salido 45 números, lo cual constituye un auténtico triunfo de supervivencia.

Los años restantes del régimen carrerista sólo hubo periódicos pertenecientes al Gobierno o dirigidos por elementos partidarios de éste.  Entre ellos cabe mencionar La Hoja de Avisos, 1861-62, puesto que aquí es donde José Milla publica sus primeros cuadros de costumbres, los cuales han de continuar unos años después, en 1865, en La Semana.

Este es otro periódico de relativamente larga duración, ya que resistió hasta 1871, debiéndose tamaña longevidad a una prudente tendencia conservadora”.

Gobierno de Miguel García Granados

Browning relata que “la Revolución de 1871 colocó en el poder a Miguel García Granados, cuya administración se vio constantemente minada por la actuación de su supuesto aliado, Justo Rufino Barrios.

Este, incluso, hizo publicar en el departamento de San Marcos un periódico, El Malacate, para criticar al Presidente y promover una agresiva política liberal.  Hostigado, tanto por conservadores como por liberales, el gobierno de García Granados patrocinó, en 1873, El Guatemalteco, para que hablara en su defensa.

Tras la elección de Barrios en junio de ese año, este periódico hubo de convertirse en el vocero oficial de su administración, sirviendo de manso adulador del Presidente”.

Gobierno de Justo Rufino Barrios

Leer la prensa del régimen rufiniano es escuchar un auténtico coro, cantando himnos en loor de la administración.  El Progreso, 1874; La Civilización, 1876; El Porvenir, 1877, y El Horizonte, 1879, levantan su voz para encomiar a Barrios y vilipendiar a sus enemigos, recuerda Browning.

Observó  el diarista Enrique Guzmán que en Guatemala, en aquellos años, no había ni sombra de libertad de imprenta.

“En esta época los medios de comunicación escrita no logran tener difusión debido a las constantes guerras, lo que se empeora con el terremoto de 1871, que destruye  la ciudad de Guatemala.

La muerte de Barrios en 1885 desató un enjambre de periódicos.  Antes de su fallecimiento en la capital no había más que cinco periódicos.  Después de su desaparición, de repente había 25, muchos de ellos consagrados a denunciar el régimen recién terminado y a exigir el castigo de sus secuaces.

De tal laya eran: El Ojo, El Loco y El Renacimiento.  Este último fue algo más serio que la mayoría de los nuevos periódicos, y debido a su postura, claramente conservadora, fue el blanco de ataques lanzados por periódicos de orientación liberal, tales como: El Bien Público y La Opinión.

El más importante de éstos era La Opinión, que supo provocar una cómica reacción de parte de El Renacimiento, el cual había prometido ser la antítesis (periodismo) de las épocas pasadas.  Fulminando contra los editores de La Opinión, El Renacimiento los trató de sanguijuelas, que durante 12 años chupaban la sangre del pueblo”, argumenta Browning.

En este Gobierno el periodismo guatemalteco obtiene mínimos logros, entre los que podemos citar el Decreto de Libre Emisión del Pensamiento, que se aprueba el 15 de octubre de 1877.

A partir de este hecho, el 2 de agosto de 1880 nace Diario de Centro América, que actualmente cuenta con ciento veintiún años.

“De lo que no cabe duda es que a finales del Siglo XIX la sociedad guatemalteca seguía tan dividida como en 1821, situación trágica de la cual la prensa periódica es a la vez testigo y participante.

Este hecho no quita que existieron periodistas de noble visión que escribieron desinteresadamente por una Guatemala mejor, pero lastimosamente en la Guatemala turbulenta del Siglo XIX sus voces no hubo de prevalecer, puntualiza Browning.

Gobierno de Manuel Estrada Cabrera

Este régimen se cataloga porque el periodismo no goza de garantías constitucionales.  En 1919, Estrada Cabrera compró a don José Milla y Vidaurre el Diario de Centro América, que era un periódico independiente, donde se hacía énfasis en la cultura y el comercio.  De esta forma, el Diario pasó a ser propiedad y órgano difusor de la dictadura.

En este mismo Gobierno también surge El Imparcial, que era dirigido por el huehueteco Alejandro Córdova.  Es una tribuna abierta para el público, aquí se divulgaban los aciertos y desaciertos de las personas que pertenecían a la dictadura.

Gobierno de José María Orellana

Al morir el licenciado Estrada Cabrera sube al poder José María Orellana, quien debido a su condición de rectitud ante los aspectos administrativos de gobierno, no permitió que los medios de comunicación lo criticaran y como prueba de su poderío manda a cerrar El Imparcial, hecho ocurrido el 26 de septiembre de 1926, siempre haciendo una llamada de atención para el pueblo guatemalteco, que decía: «Mientras yo esté vivo, El Imparcial nunca saldrá a ver la luz pública».

Gobierno de Lázaro Chacón

Cuatro meses más tarde José María Orellana muere, tomando el cargo presidencial el general Lázaro Chacón, quien inmediatamente ve porque El Imparcial salga a la luz pública.

En esta época triunfa el unionismo en Guatemala y muchos de los que habían sido presos en la bóveda de San Francisco, son puestos en libertad, tal el caso de don Federico Hernández, que por sus comentarios en contra de la dictadura fue puesto en prisión.

El Partido Unionista

El movimiento unionista funda el Partido Unionista y sus dirigentes deciden editar un periódico clandestino, que era dirigido por los periodistas Clemente Marroquín Rojas, David Vela y Epaminóndas Quintana, ellos a través de ese medio de comunicación critican a la tiranía que mantenía en zozobra a la ciudadanía.

Gobierno de Jorge Ubico Castañeda

Para seguir alimentado la tiranía, en 1931 llega al poder el general Jorge Ubico Castañeda, quien también fue uno de los que no permitió críticas de la prensa en su gobierno y como advertencia mandó a asesinar al joven hondureño Juan Carlos Wainright, quien haciendo uso de un boletín clandestino se atrevió a criticar la dictadura.  Este hondureño fue el primer hombre que creó el boletín en Guatemala.

Durante este gobierno existen pocos periódicos, entre los que figuran Diario La Hora, Diario de Centro América y El Imparcial, de Alejandro Córdova.  Estos medios impresos también critican la dictadura y son reprimidos, por lo que Clemente Marroquín Rojas se tiene que ir al exilio.

La Radiodifusión en Guatemala

En la tiranía de Jorge Ubico se registra un acontecimiento importante para los guatemaltecos, porque aparece por primera vez la radiodifusión, y surge con la primera estación de radio denominada TGX, que posteriormente pasó a llamarse TGW, la Voz de Guatemala.

Con el surgimiento de la radio, también aparece el primer radioperiódico, El Diario del Aire, que era conducido responsablemente por Miguel Ángel Asturias, Francisco Soler y Pérez y Oscar A. Rosales, estos periodistas pertenecían al periódico Liberal Progresista.  Este radioperiódico se funda en 1938.

La dictadura ubiquista termina con la Revolución de 1944, pero los periódicos no dejan de criticar los actos inhumanos realizados por el dictador.

En esa transición se suscita uno de los crímenes nunca olvidados en la historia del periodismo guatemalteco, las fuerzas represivas del gobierno tirano asesinan al director del periódico El Imparcial, Alejandro Córdova.

Revolución de 1944

La Revolución del 20 de octubre de 1944 da libre garantía constitucional a la prensa guatemalteca, porque llegan al poder los revolucionarios Juan José  Arévalo Bermejo y Jacobo Árbenz Guzmán.

Según el libro de los reportajes del periodista Rigoberto Bran Azmitia, revela que los medios de comunicación del país no jugaron un papel de críticos, sino de insultativos hacia estos gobiernos.

En este periodo de democracia, los medios de comunicación se acrecentaron, surgen varios periódicos, entre ellos: El Libertador, La Mañana, El Espectador, Medio Día, Prensa Libre, Diario La Hora, Diario de Centro América, de los cuales los tres últimos aún circulan en el país.

Con estos gobiernos también la radiodifusión logró un amplio auge; el radioperiodismo empezó a proyectarse como un medio que poseía pericia informativa de crítica combativa; de tal manera que los mismos no logran tener un espacio en las estaciones de radio.

Dentro de los radioperiódicos de esa época se pueden mencionar: El Continental, En la Atalaya, La Mañana, Radio Reportes, Medio Día, Tribuna del Aire, Guatemala Flash, de Ramiro Macdonald Blanco; El Independiente, El Debate, Radio Prensa y otros.

El periodismo guatemalteco ha tenido un marcado florecimiento en la historia del país, pese a que no todos los gobiernos le dan un lugar preferencial, debido a que siempre aplican la censura.

Por esa razón, la prensa se ha desarrollado en condiciones no aptas, porque la represión en contra de periodistas y medios de comunicación, por parte de los gobernantes de turno, han hecho del periodismo una profesión de peligro y muerte, esquema difícil de desmoronar, pese a la custodia de organizaciones protectoras de derechos humanos.


* Rogelio Hernández Reyes ha laborado como jefe de relaciones públicas de la Universidad de San Carlos (USAC), director y redactor del radioperiódico USAC en el Aire.  Ha sido docente universitario durante 15 años y periodista durante 21. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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