Enero - Junio de 2009

Estado de
la libertad de prensa en Colombia
Fundación
para la libertad de Prensa, FLIP 1
1.
LIBERTAD DE PRENSA EN EL PRIMER SEMESTRE DE 2009
La
primera mitad de 2009 muestra un leve aumento de
las violaciones a la libertad de expresión en
Colombia, en comparación con el primer semestre
del año anterior. La amenaza se mantiene como la
forma más común para atentar contra la prensa,
mientras que continúa el incremento de de
agresiones por parte de funcionarios públicos.
Los casos
registrados por la FLIP entre enero y junio de
2009 sumaron un total de 90 violaciones a la
libertad de prensa que dejaron 138 víctimas.2
Estas cifras denotan un aumento en relación con
mismo periodo en 2008, cuando se registraron 63
violaciones con 74 afectados.
Este incremento
en las cifras no es general. Las estadísticas de
la mayoría de los indicadores se mantuvieron,
pero el aumento se dio específicamente en el
número de obstrucciones al trabajo
periodístico. Este indicador pasó de 7 casos en
el primer semestre de 2008 a 28 en lo que va del
2009.
La razón de
este aumento fue la revelación de las
actividades de espionaje ilegal y hostigamientos
contra periodistas, magistrados y políticos
opositores al gobierno que desde hace años
adelantaba el Departamento Administrativo de
Seguridad (DAS), entidad adscrita a la
Presidencia de la República. Esta obstrucción e
intimidación contra algunos periodistas fue, sin
duda, el hecho más grave que se registró
durante este semestre.
CUADRO
COMPARATIVO PRIMER SEMESTRE 2008 - 2009
| Tipo
de violación / Periodo |
2008-I |
2009-I |
| Amenaza |
38 |
41 |
| Arresto o detención
ilegal |
0 |
2 |
| Asesinato |
0 |
1 |
| Exilio |
1 |
3 |
| Obstrucción al trabajo
periodístico |
7 |
28 |
| Secuestro |
1 |
1 |
| Trato inhumano o
degradante (agresión) |
16 |
14 |
| Total |
63 |
90 |
| Total víctimas |
74 |
138 |
|
Por otro lado, en este periodo se
presentó el asesinato de un periodista en
el municipio de Patía, Cauca, a raíz de las
constantes denuncias de corrupción que éste
venía haciendo desde hacía varios meses. José
Everardo Aguilar, corresponsal de Radio Súper en
ese municipio, es el primer caso de homicidio por
razones de oficio que registra la FLIP en
Colombia luego de 20 meses.
Durante este
semestre se registraron también 41 amenazas, de
las cuales 25 al parecer estuvieron motivadas por
informaciones que los comunicadores habían
publicado sobre conflicto armado o corrupción.
Estos son los dos temas periodísticos que
generan un mayor número de intimidaciones a la
prensa en Colombia, como dan cuenta los informes
de la FLIP año tras año.
Las
regiones de mayor riesgo
Las zonas del
país donde se presentaron mayor número de casos
son Bogotá como capital, con 30, y los
departamentos de Valle del Cauca, con 11;
Atlántico, con 5; Córdoba, con 5, y Huila, con
5. La gran diferencia en las cifras de Bogotá
con respecto a las demás regiones está
relacionada con dos factores: en esta ciudad se
registraron los 15 casos conocidos de
interceptaciones y seguimientos ilegales por
parte del DAS y, por otro lado, Bogotá es la
ciudad con mayor concentración de medios de
comunicación y periodistas en el país.
En el caso de
Valle del Cauca, el principal factor de riesgo
para los comunicadores son los carteles del
narcotráfico, cuyas acciones delincuenciales
también afectan a la prensa. Estas
intimidaciones están representadas
principalmente en amenazas contra los
comunicadores.
En cuanto al
departamento del Atlántico, una oleada de
amenazas se presentó en este periodo. La
aparición de varios panfletos intimidantes,
firmados por presuntos paramilitares, que
mencionaban los nombres de algunos periodistas,
se sumó a las amenazas en contra de otros tres
comunicadores. En la mayoría de estos casos los
afectados venían investigando hechos de
corrupción administrativa en el nivel local.
En el
departamento de Córdoba las situaciones de
riesgo de los periodistas han estado relacionadas
con el manejo de temas políticos. Varios
comunicadores recibieron amenazas y agresiones
por publicar informaciones referentes a la
campaña de revocatoria del mandato del Alcalde
de Montelíbano, la investigación judicial
contra el ex alcalde de San Antero William Pérez
y su posterior asesinato, y la detención de la
diputada Blanca Nelly Márquez.
Otros
departamentos que siguen siendo de alto riesgo
para el trabajo de los periodistas locales son
Huila (5 casos), Tolima (4) y Arauca (2). En
estas zonas la presencia de la guerrilla de las
FARC ha sido desde hace muchos años un
obstáculo para la realización de cubrimientos
rurales, además de ser una fuente constante de
amenazas para los periodistas, quienes terminan
optando por la autocensura para proteger sus
vidas.
Principales
agresores de la prensa
La FLIP
continúa registrando de manera preocupante el
aumento de los casos en que los autores de las
violaciones son funcionarios públicos o miembros
de la fuerza pública, incluso por encima de los
grupos armados ilegales.
En la mayoría
de los casos no se ha logrado determinar la
identidad del agresor, por lo tanto el primer
lugar lo sigue ocupando el autor desconocido, con
29 casos, seguido por los funcionarios públicos
(26), la fuerza pública (14), los particulares
(9), los paramilitares (8), la guerrilla de las
FARC (2) y los narcotraficantes (2).
La mayoría de
los casos cuyo autor es desconocido (23 del total
de 29) fueron amenazas, pues es común que los
comunicadores sean intimidados a través de
llamadas telefónicas, correos electrónicos o
panfletos anónimos.
De las 26
violaciones perpetradas por servidores públicos,
cuatro fueron amenazas, tres fueron tratos
inhumanos o degradantes (agresiones) y 19 fueron
obstrucciones al trabajo periodístico (entre las
que figuran los 15 casos conocidos de
interceptaciones ilegales por parte del DAS).
Así mismo,
una práctica nociva para la libertad de prensa
usada de manera cada vez más frecuente por parte
de los funcionarios es la estigmatización a los
periodistas. Los señalamientos y
descalificaciones públicas, realizadas de manera
frecuente por miembros del gobierno nacional, se
han extendido a los servidores públicos locales.
Esto trae como consecuencia tanto impedimentos
para el libre ejercicio del periodismo como
riesgos para la vida del comunicador, pues en
muchas ocasiones las estigmatizaciones generan
amenazas por parte de terceros.
En este mismo
sentido también han actuado algunos miembros de
la fuerza pública, quienes demostrando poca
tolerancia frente al trabajo de la prensa,
especialmente durante las manifestaciones
públicas, agredieron físicamente a los
periodistas en siete oportunidades. Así mismo,
cometieron cinco obstrucciones al trabajo
periodístico y dos arrestos ilegales.
Los
particulares, por su parte, son presuntos
responsables de tres agresiones en el desarrollo
de protestas públicas, lo que demuestra que el
poco respeto por el trabajo de la prensa en estos
eventos no solo viene por parte de la fuerza
pública sino de todos los actores involucrados
en ellos. También se registraron tres casos de
amenazas, dos de obstrucciones y uno de secuestro
por parte de particulares.
De otro lado,
los grupos armados ilegales son presuntos autores
de un gran número de amenazas: los paramilitares
(7), la guerrilla de las FARC (2) y las bandas de
narcotraficantes (2). En uno de los casos un
grupo de periodistas se vio obligado a salir del
país, razón por la cual se registró un exilio
cuya responsabilidad fue de paramilitares.
El presente
informe incluye también una referencia
específica al departamento del Huila, zona que
la FLIP visitó durante este semestre y que
resume, de alguna forma, el difícil panorama de
la libertad de prensa en las regiones del país.
2.
INTERCEPTACIONES Y SEGUIMIENTOS ILEGALES CONTRA
PERIODISTAS
El pasado 21 de
febrero de 2009, la revista Semana
denunció que el Departamento Administrativo de
Seguridad (DAS), entidad adscrita a la
Presidencia de la República, continuaba haciendo
interceptaciones y seguimientos ilegales a
periodistas, magistrados de la Corte Suprema y
miembros de la oposición, situación que se
había conocido desde 2007, cuando el entonces
ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reveló
que habían detectives del DAS y la Policía
realizando grabaciones telefónicas de forma
irregular.
La denuncia de
la revista provocó la apertura de una
investigación judicial por parte de la Fiscalía
General de la Nación, que el pasado 23 de
febrero allanó las oficinas del DAS e
incautó computadores, documentos, carpetas
y material probatorio para la investigación.
Tanto las
revelaciones de Semana como las
informaciones que posteriormente ha dado a
conocer la Fiscalía muestran cómo se estaban
realizando las interceptaciones ilegales de
correos electrónicos, teléfonos fijos y
celulares. Igualmente detallan la forma como las
acciones cotidianas de periodistas, líderes
sociales y jueces se documentaban celosamente
para obtener datos personales y familiares.
Según
informaciones de la Fiscalía, los espionajes
comenzaron en 2004 bajo la administración de
Jorge Noguera Cotes, quien salió de la
dirección del organismo en 2006 cuando se
conoció que presuntamente habría entregado
información confidencial de la entidad a
paramilitares. Actualmente se encuentra en
prisión y enfrenta varios procesos judiciales,
entre ellos homicidio agravado y concierto para
delinquir. En el asunto de las interceptaciones y
seguimientos, al parecer Noguera actuó de la
mano del subdirector del organismo, José Miguel
Narváez, contra quien existen serias acusaciones
de paramilitarismo.
En 2008 Narváez
fue mencionado en versión libre del paramilitar
desmovilizado Jorge Iván Laverde, alias El
Iguano como presunto determinador del
asesinato del periodista Jaime Garzón, ocurrido
en agosto de 1999. Aunque actualmente Narváez no
ha sido vinculado a la investigación por el
crimen del comunicador, se cree que próximamente
la Fiscalía lo llamará a dar su versión.
En la misma
diligencia, El Iguano señaló que
Narváez era cercano a Carlos Castaño, máximo
líder de las Autodefensas Unidas de Colombia
(AUC) y que como ideólogo de esa organización
dictaba en los campamentos paramilitares una
cátedra denominada Por qué es lícito
matar comunistas en Colombia.
Actualmente, por
el escándalo de las interceptaciones ilegales la
Fiscalía está investigando a cerca de 40
funcionarios del DAS. El pasado 31 de julio les
dictó orden de captura a 10 de los de más alto
nivel, al encontrar pruebas suficientes en su
contra. Se trató del ex subdirector Narváez; el
ex director de Inteligencia Fernando Tabares
Molina; el ex director de Contrainteligencia
Jorge Alberto Lagos; la ex subdirectora de
Análisis Marta Inés Leal; los ex subdirectores
de Operaciones Luz Marina Rodríguez, Hugo Daney
Ortiz y Carlos Alberto Arzayús (quien ya había
confesado su responsabilidad en estas
actuaciones), y los ex directores seccionales
Jacqueline Sandoval, Jorge Armando Rubiano y
José Alexander Velásquez.
En el caso del
ex director de inteligencia en 2005, Enrique
Alberto Ariza, hacía una semana la Fiscalía
también le había dictado orden de captura al no
presentarse para atender una declaración tras
ser citado por ese organismo judicial.
Los primeros
hallazgos de la investigación explican que en el
DAS existían grupos conocidos como G-3 y
GONI encargados de estas labores de
espionaje. El G-3, por ejemplo, funcionaba en el
edificio principal del organismo en Bogotá y
estaba a cargo de Jaime Fernando Ovalle Olaz,
coordinador del Grupo de Inteligencia Política
del DAS hasta octubre de 2008. Ovalle Olaz
renunció junto con la entonces directora de la
entidad, María del Pilar Hurtado, debido a las
denuncias que hizo el senador de la oposición
Gustavo Petro acerca de las interceptaciones y
seguimientos de los que estaba siendo objeto. Las
investigaciones por estos hechos nunca tuvieron
avances importantes.
Según lo narró
a la revista Semana un detective de
la subdirección de Operaciones del DAS, el
objetivo de las interceptaciones y los
seguimientos era tener controladas posibles
amenazas para el gobierno. Señaló:
acá se trabaja por blancos
políticos y objetivos que puedan ser una
amenaza a la seguridad del Estado y del
Presidente. Dentro de esos está la guerrilla,
bandas criminales, algunos narcos. Pero dentro de
esos blancos también están algunos
personajes e instituciones para mantener
informada a la Presidencia (
) Y en ese
orden de ideas desde hace más de un año se
empezó a considerar y tratar como un 'blanco'
legítimo las actividades de la Corte.
Particularmente
en el caso de los periodistas, el entrevistado
manifestó: Lo de los medios de
comunicación tiene varios fines, uno de ellos
informar al gobierno qué se mueve en los medios,
con lo cual se le da un margen de maniobra al
Estado en situaciones críticas (
) Se
monitorean esporádicamente a algunos directores
o jefes para establecer lo que los periodistas
llaman 'línea editorial'. Pero la mayor parte
del esfuerzo está encaminada a los periodistas
que manejan la información y las fuentes
'duras'. Allí se matan dos pájaros de un solo
tiro: se sabe en qué están y, sobre todo, lo
más importante, con quién hablan".
Otro detective
comentó: "la prioridad es conocer la
información de aquellos (medios) que le
inquietan al gobierno, o bien porque son muy
críticos, o porque a diferencia de otros medios
no los puede controlar a su antojo".
Un primer
informe del Cuerpo Técnico de Investigación de
la Fiscalía (CTI) basado en los documentos y
pruebas incautadas al DAS, señala que se
encontró un memorando enviado por el detective
Jorge Armando Rubiano al señor Arzayús, en el
cual responde a una orden de éste último para
que se hagan seguimientos a organizaciones
y personas de tendencia opositora frente a las
políticas gubernamentales, con el fin de
restringir o neutralizar su accionar.
El objetivo de
neutralizar el accionar de opositores
tenía varios frentes. Por un lado, obtener
información que permitiera judicializar a toda
costa a las personas espiadas, como consta en un
documento encontrado por el CTI en el
allanamiento. Se trata del acta de una reunión
celebrada el 8 de marzo de 2005 en la que el
director Noguera citó a los funcionarios del G-3
para hacer un balance de la gestión del grupo.
Como resultado, Noguera expresó su inconformismo
por la no judicialización de los casos
conocidos. Por otro lado, el G-3 también buscaba
conocer las debilidades (composición
familiar, hábitos, rutinas) de las personas
espiadas, con el fin de fabricar amenazas o
intimidaciones en su contra.
Frente al tema
el gobierno ha sido ambiguo en sus declaraciones.
Desde que el escándalo salió a la luz
pública, el presidente de la República Álvaro
Uribe Vélez se refirió al tema de manera
escueta. Luego de que las altas Cortes
solicitaran abiertamente un pronunciamiento suyo
frente al tema, la Presidencia emitió un
comunicado a través de su oficina de prensa
donde se limitó a afirmar que el gobierno ha
mantenido una buena interlocución con las
Cortes. "El Gobierno continuará de esta
manera, en diálogo presencial, sincero, abierto,
constructivo, en busca de la mejor relación
institucional con todas las Cortes, para el bien
de la democracia colombiana, afirmó la
Casa de Nariño.
Espionaje
desde los esquemas de seguridad
Uno de los
asuntos más delicados que quedaron al
descubierto con este escándalo es que el
espionaje hecho a personalidades que tenían
medidas de protección del gobierno se hizo a
través de los escoltas que hacían parte de sus
respectivos esquemas de seguridad. Es decir,
algunos agentes del DAS, en vez de brindar
protección, realizaban labores de inteligencia
en contra de sus protegidos.
Uno de los
documentos que demuestran la realización de
estas prácticas es un memorando de 4 de marzo de
2004 en el que Ovalle Olaz solicita al
subdirector de Fuentes Humanas del DAS que, con
propósitos de inteligencia, se adelanten
actividades para reclutar fuentes que hacen
parte de los esquemas de seguridad de
varias personas que eran espiadas. Periodistas
como Hollman Morris y Claudia Julieta Duque
habían manifestado a la FLIP desde hace varios
años que detectaban irregularidades constantes
en las actividades de sus escoltas.
Así mismo,
información confidencial sobre los
comunicadores, propia de las labores de
protección que cumple el DAS dentro del Programa
de Protección a Periodistas del Ministerio del
Interior, fue filtrada al G-3 para la
realización de las labores de inteligencia. Esto
quedó en evidencia con varios documentos
encontrados en el allanamiento de la Fiscalía.
El informe del CTI declara que existen
anexos de carpetas que son propias de la oficina
de Protección Especial y de la coordinación de
Seguridad a Instalaciones y Avanzadas, donde
encontramos estudios de seguridad, informes de
los detectives que hacen parte del esquema de
seguridad de estas personalidades, donde se
indican los desplazamientos rutinarios y fuera de
la sede de los protegidos y datos que detallan la
constitución de esquemas (vehículos, armas,
número de escoltas, turnos, etc.).
Los
periodistas espiados
La FLIP ha
recolectado información de 15 casos de
periodistas que han sido víctima de las
interceptaciones y seguimientos, sin embargo, se
cree que la lista puede ser más extensa:
1. Hollman
Morris, director del programa 'Contravía'
2. Claudia Julieta Duque, periodista de
'Radio Nizkor'
3. Daniel Coronell, director de 'Noticias
Uno'
4. Ignacio Gómez, subdirector de
Noticias Uno
5. Juan Luis Martínez, periodista de
Noticias Uno
6. Norbey Quevedo, editor de investigaciones
de 'El Espectador'
7. Ramiro Bejarano, columnista de 'El
Espectador'
8. Alejandro Santos, director de 'Semana'
9. Edulfo Peña, editor político de 'El
Tiempo
10. Jineth Bedoya, periodista de 'El Tiempo'
11. Salud Hernández, columnista de 'El
Tiempo'
12. Félix de Bedout, periodista de 'W Radio'
13. Julio Sánchez Cristo, director de 'W
Radio'
14. Darío Arizmendi, director de 'Caracol
Radio'
15. Carlos Lozano, director del semanario
'Voz'
Así mismo,
el informe del CTI señala que dentro de los
documentos encontrados en la oficina del G-3
había una lista de periodistas de diferentes
medios de comunicación nacionales como RCN,
Caracol, noticiero CM&, revista
Semana, Radio Todelar,
entre otros. Sin embargo, aún no se ha
determinado si los periodistas allí
referenciados también eran objeto de
interceptaciones y seguimientos.
Algunos de los
casos:
Hollman
Morris, director del programa
Contravía
Dentro de los
documentos incautados por el CTI, se encontraron
carpetas rotuladas con nombres ficticios para
denominar el seguimiento a determinadas personas.
Una de las carpetas tenía como nombre Caso
Puerto Asís, que recogía todo el trabajo
de espionaje sistemático y minucioso a Morris.
Contravía, es un programa
especializado en investigación periodística de
derechos humanos, con una postura crítica frente
al gobierno.
En el Caso
Puerto Asís se encontró un estudio
detallado del comunicador, tanto de su vida
personal y profesional como de sus actividades.
El folder contenía una hoja de vida con datos
personales: número de cédula, pasaportes,
actividades profesionales, estudios realizados y
centros educativos, premios recibidos, números
telefónicos de oficina, residencia y celular,
correo electrónico, y composición familiar,
donde se destacan los nombres y fotografías de
sus padres, hijos y esposa. También había un
registro de hábitos, vicios y
debilidades de Morris, quien es descrito en
los informes como periodista beligerante,
que presenta el programa Contravía,
a través del cual cuestiona las actividades de
las autoridades.
Otra sección de
la carpeta contenía una extensa lista de
contactos del periodista con nombres, teléfonos,
direcciones y correos electrónicos. Esta lista
había sido obtenida a través de las
interceptaciones de sus teléfonos y correo
electrónico.
Este compilado
también tenía un completo informe migratorio
del periodista, donde estaban registradas sus
salidas del país desde 1996 hasta 2005.
Así mismo, se encontró un documento
titulado Control Técnico de
Actividades, que es un registro detallado
de las actividades diarias del periodista, con
hora, fecha, lugares de reunión, direcciones,
personas frecuentadas e incluso placas de los
vehículos en que se movilizaba. Gracias a la
interceptación de sus comunicaciones, los
detectives del DAS podían conocer con
anterioridad reuniones del periodista, para de
esta manera cubrir en tiempo
real, como se refiere el informe del CTI
las labores de Morris.
Una de las
principales preocupaciones manifestadas por el
comunicador a la FLIP es el hecho de que muchos
de estos seguimientos fueron realizados con la
colaboración de los escoltas del DAS que hacían
parte su esquema de seguridad, como se mencionó
anteriormente.
Por otra parte,
la FLIP también conoció que varias de las
amenazas proferidas contra el periodista en los
últimos años habrían salido de la oficina del
G-3. En abril de 2006, un supuesto grupo
autodenominado Frente Social por la
Paz, elaboró y difundió en el exterior un
video en el cual se señala a Morris como
vocero internacional de las FARC.
Este video le ocasionó al comunicador varias
amenazas en su contra. Según lo denunció
Morris, un detective del DAS le confirmó
recientemente que el G-3 fue quien elaboró dicho
video.
Desde hace
varios años el periodista venía denunciando que
sus teléfonos estaban interceptados. En mayo de
2007, el comunicador solicitó a la Empresa de
Teléfonos de Bogotá (ETB) que explicara si
había algún tipo de intervención de su
teléfono. En una contestación ambigua, la ETB
reconoció que al realizar una inspección
técnica se encontró una irregularidad, pero que
no podía determinar si se trataba de una
interceptación o de un fraude para hacer
llamadas internacionales. Esta segunda opción
fue descartada por Morris al manifestar que
eso se hubiera visto reflejado en la
factura, pero no fue así.
Claudia
Julieta Duque, periodista de Radio
Nizkor
Claudia Julieta
Duque es corresponsal en Colombia de la emisora
de Internet de derechos humanos Radio
Nizkor y ex investigadora del Colectivo de
Abogados José Alvear Restrepo (CCAJAR),
organización especializada en el litigio y la
investigación de violaciones de derechos
humanos. Duque ha sido otra de las periodistas
interceptadas de forma exhaustiva. El informe del
CTI revela varias actividades de inteligencia
contra ella, que coinciden con denuncias que la
comunicadora había hecho ante la FLIP desde hace
varios años donde aseguraba que estaba siendo
objeto de interceptaciones y seguimientos.
Duque comenzó a
recibir amenazas en 2001 desde que comenzó a
trabajar con el CCAJAR en una investigación por
el asesinato del periodista Jaime Garzón,
ocurrido en agosto de 1999. Su seguimiento al
caso Garzón la condujo a denunciar que el DAS
había realizado un montaje para desviar la
investigación que la Fiscalía llevaba por el
homicidio, debido a la presunta participación de
agentes de esa organización en el crimen.
Desde entonces
las amenazas se intensificaron y la han obligado
a salir del país en varias ocasiones. Además,
desde ese mismo año la periodista comenzó a
notar seguimientos constantes en sus
desplazamientos, los cuales eran hechos con
diferentes automóviles y taxis. Debido a que
Claudia Julieta hizo un registro de las placas de
los vehículos que la venían siguiendo, con el
tiempo descubrió que había automotores que ya
le habían hecho seguimientos en oportunidades
anteriores.
Según el
informe del CTI, dentro de la información
incautada al DAS se encuentra una completa
bitácora de actividades de la periodista durante
diferentes periodos, con especificaciones de
fechas, horas, sitios y personas con las que se
había reunido. También se encontró un informe
de inteligencia de seis páginas que cuenta con
datos biográficos de la periodista, experiencia
laboral, anotaciones sobre quejas presentadas por
Duque acerca de su esquema de protección y
comunicados relacionados con ella, entre el 24 de
febrero y el 22 de noviembre de 2004. Así mismo,
se encontró un memorando en el que se solicita
adelantar labores de contrainteligencia por
posible fuga de información relacionada con la
señorita Duque y una lista de placas de los
vehículos que habían realizado los seguimientos
a la periodista.
Claudia Julieta
también aparecía referenciada en los informes
de inteligencia hechos al Colectivo de Abogados,
por el trabajo que ella había realizado con esa
organización. El nombre que el G-3 le había
dado a las labores de inteligencia contra el
CCAJAR era Caso Transmilenio. Dentro
de las carpetas rotuladas de esa manera se
encontró evidencia de interceptaciones y
seguimientos a 14 personas pertenecientes al
Colectivo, en particular a su presidente, Alirio
Uribe Muñoz. De estas personas había datos
biográficos, números de teléfonos,
direcciones, correos electrónicos, fotocopias de
sus cédulas, registros migratorios, información
financiera de las centrales de reporte (Data
Crédito, Cifín), antecedentes judiciales e
información de padres, hermanos, conyugues e
hijos. También había fotografías de familiares
de las personas espiadas, incluyendo la hija de
Claudia Julieta Duque.
Al igual que
Hollman Morris, Duque contaba con un esquema de
seguridad del Programa de Protección del
gobierno y había expresado antes sus sospechas
de que algunos de sus escoltas realizaban labores
de inteligencia en su contra. Finalmente lo
confirmó cuando conoció informes internos que
sus escoltas remitían al DAS, donde se
informaban sus actividades y le hacían falsas
imputaciones. A pesar de que los escoltas fueron
cambiados varias veces por solicitud de la
comunicadora, estas prácticas se volvían a
presentar, razón por la cual decidió renunciar
al esquema de seguridad en 2008.
En octubre de
2007, la periodista Claudia Julieta Duque
presentó acción de tutela contra el
Ministerio del Interior por estos hechos. En
diciembre de 2008 la Corte Constitucional revisó
los dos fallos de instancias anteriores que
ordenaban al Ministerio del Interior restablecer
el esquema de seguridad de la periodista. En la
sentencia, la Corte no sólo confirmó ambas
decisiones, sino que adicionalmente sentó
jurisprudencia sobre varios asuntos fundamentales
del Programa de Protección y de los esquemas de
seguridad de los periodistas. Diez meses
después, el gobierno aún no ha cumplido con la
totalidad del fallo.
Daniel
Coronell, Ignacio Gómez y Juan Luis Martínez de
Noticias Uno
El CTI afirma en
su informe que dentro de las carpetas del DAS se
encontró una orden para interceptar varios
correos electrónicos, entre ellos el de Daniel
Coronell, director Noticias Uno,
noticiero de televisión crítico del gobierno.
Sin embargo, la
FLIP conoció que no sólo el correo
electrónico de Coronell estaba interceptado,
sino también todo el servidor de correos de
Noticias Uno. Adicionalmente, hubo
seguimientos a Ignacio Gómez Gómez, subdirector
de Noticias Uno y actual presidente
del consejo directivo de la FLIP, y Juan Luis
Martínez, periodista que cubre la fuente de la
Presidencia de la República.
Daniel Coronell
ha sido víctima de múltiples amenazas desde
abril de 2002, luego de que en su noticiero se
publicara una nota en la que se cuestionaban
algunas actuaciones del entonces candidato a la
presidencia Álvaro Uribe Vélez, cuando era
director de la Aeronáutica Civil y donde se
hablaba de presuntos vínculos del candidato con
el narcotráfico. En agosto de 2005, Coronell se
vio obligado a salir del país debido a la
continuidad de estas intimidaciones.
En el caso de
Ignacio Gómez Gómez, el 23 de febrero de 2009
el periodista fue víctima de una intrusión de
extraños a su residencia en Bogotá, en un
aparente intento por sustraer información propia
de sus investigaciones. Dentro del apartamento
había varios objetos de valor que no fueron
hurtados, lo que sí sucedió con el computador
portátil del periodista, dos cámaras
fotográficas de bajo valor comercial y una
libreta de apuntes. Además, la mayoría de
objetos que fueron esculcados eran archivadores,
carpetas o lugares donde el periodista guardaba
documentos. Es posible que este hecho esté
relacionado con el espionaje en su contra, sin
embargo, esto no ha sido confirmado.
Félix
de Bedout, periodista de La W Radio
El 5 de
noviembre de 2008 a las 11:30 de la mañana, un
periodista de la revista Semana le
escribió un correo electrónico a De Bedout,
relacionado con la investigación que
Semana y La W Radio ya
venían realizando sobre las interceptaciones
ilegales del DAS. El texto del mensaje es el
siguiente.
Félix,
hay en el DAS una oficina secreta llamada GONI
dependiente de la Subdirección de
Contrainteligencia que es la encargada de hacerle
vueltas sucias al gobierno como lo es
vigilancias, seguimientos a usted, a Coronell, a
Petro y demás personajes
amenazantes. Por favor investigue.
Esa oficina está bajo el mando de un funcionario
llamado Fernando Tabares Molina, es un capitán
retirado de la armada, experto en estos trabajos
macabros. Ahí le dejo la chiva, explótela y
verá lo que encuentra.
Una hora
después De Bedout respondió el mensaje
agradeciendo a su colega el dato. Pocas horas
más tarde, dos funcionarios del DAS llamaron a
Semana a preguntar por el contenido
de dicho mensaje. Uno de los funcionarios narró
exactamente el contenido de éste, sin embargo,
sólo cayó en cuenta de su error hasta que se le
preguntó por qué conocía el contenido del
correo electrónico. Según el informe de la
revista, la ingenuidad del funcionario fue
producto de su afán por conocer los detalles de
la información manejada por los
periodistas debido a la magnitud de los
señalamientos referentes a Tabares.
Según el
informe del CTI, en una diligencia ante la
Fiscalía, Jorge Alberto Lagos dio una versión
acerca de este incidente que no concuerda con lo
manifestado por Óscar Galvis, jefe de Prensa del
DAS, frente al mismo tema.
Carlos
Lozano Guillén, director del semanario
Voz
Otro de los
periodistas víctimas de los seguimientos más
minuciosos fue Lozano, director del semanario de
oposición Voz. Dentro de la
información recolectada por el CTI se
encontraron 117 páginas de las labores de
inteligencia al periodista. En ella hay todo tipo
de datos biográficos, personales y
profesionales, incluyendo información financiera
de las centrales de reporte (Data Crédito,
Cifín). Así mismo, estaban referenciados sus
números telefónicos y direcciones, y había
fotos de la fachada de su residencia y oficina.
Incluso, se encontró su cartilla decadactilar.
También se
encontró un memorando, con fecha del
primero de julio de 2004, en que Ovalle Olaz le
solicita al subdirector de operaciones del DAS,
Hugo Daney Ortíz García, adelantar labores de
inteligencia contra el periodista Lozano.
Al igual que en
los casos de Morris y Duque, se encontraron
fotocopias de documentos propios de la oficina de
Protección Especial acerca de las medidas de
protección de las que era beneficiario Lozano,
como los estudios de nivel de riesgo del
periodista, informes de su esquema de seguridad,
quejas acerca del mismo presentadas por Lozano,
entre otros.
Norbey
Quevedo, editor de investigaciones del diario
El Espectador
El periodista
Quevedo también fue víctima de interceptaciones
a su correo electrónico, tal como lo denunció
el mismo periódico capitalino, uno de los dos
diarios de circulación nacional en Colombia.
El pasado 23 de
febrero, un mensaje fue enviado desde el correo
electrónico de Quevedo al periodista Julio
Sánchez Cristo, director de La W
Radio, en el cual se hablaba sobre una nota
publicada recientemente en el diario. Según
Quevedo, él nunca escribió ese mensaje,
además, a la hora del envío se encontraba en la
Universidad de El Rosario dictando clases.
Directivos de
El Espectador denunciaron este hecho
ante las autoridades. Según la revista
Semana, Quevedo está en la lista de
comunicadores interceptados ilegalmente por el
DAS.
Jineth
Bedoya Lima, periodista del diario El
Tiempo
Según lo
manifestó la periodista a la FLIP, desde
hace más de dos años tiene la certeza de que su
teléfono celular y sus correos electrónicos
están intervenidos. Bedoya comentó que en
varias oportunidades han escuchado ruidos y voces
extrañas a través de su celular, antes de que
sea contestada la llamada.
Además, una
fuente suya de Inteligencia Militar le comentó
que debía tener cuidado porque en el Ejército
había una orden de hacerle seguimientos e
interceptaciones a ella, debido a los temas
periodísticos que maneja. Este caso pondría
sobre la mesa el hecho de que no solamente el DAS
estaría detrás del espionaje a periodistas.
Actualmente, la Procuraduría General de la
Nación investiga estos hechos. La FLIP no pudo
comprobar esta información a través de una
fuente independiente.
En abril de
2000, la periodista fue víctima de un secuestro
por parte de presuntos paramilitares que la
torturaron y abusaron sexualmente de ella como
represalia por algunos de sus trabajos
periodísticos. Se cree que hubo algunos miembros
de la Policía involucrados en estos hechos, pero
nunca hubo resultados en las investigaciones
judiciales.
3.
OTROS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS
3.1. Continúan
las estigmatizaciones contra periodistas por
parte de funcionarios públicos
Cada vez se
siguen presentando con mayor frecuencia las
estigmatizaciones y descalificaciones públicas
por parte de servidores del Estado. Estos
señalamientos han sido utilizados en repetidas
ocasiones por el gobierno, y en febrero de este
año se presentaron de nuevo. Lo más preocupante
es que este discurso se ha extendido a los
funcionarios públicos locales como gobernadores,
alcaldes y concejales, quienes en sus
declaraciones tildan a los comunicadores de
pertenecer a grupos armados ilegales, ser
terroristas, estar parcializados con alguna
afiliación política, o ser enemigos del
Estado o de una administración local o
departamental.
Estas
estigmatizaciones pueden convertirse en un
obstáculo para que los periodistas ejerzan
libremente el derecho fundamental a la libertad
de expresión, así como puede ocasionarles
inconvenientes de seguridad por parte de
terceros. De hecho, en los últimos años la FLIP
ha registrado varios casos de periodistas que
recibieron amenazas luego de declaraciones
presidenciales en las que se les acusa de ser
simpatizantes de la guerrilla de las FARC.
De acuerdo con
la Corte Constitucional, en su condición de
garantes de los derechos fundamentales, los
funcionarios públicos deben abstenerse de
emitir cualquier declaración o afirmación que
lesione o ponga en riesgo tal categoría de
derechos. Esta obligación adquiere mayor
relevancia tratándose de sujetos de especial
protección constitucional, como lo son los
periodistas.
A.
Declaraciones del gobierno contra periodistas
durante liberaciones de las FARC
Durante el
proceso de liberación de secuestrados en poder
de la guerrilla de las FARC que se llevó a cabo
en febrero, miembros del gobierno hicieron
señalamientos estigmatizantes contra
periodistas, situación que incrementó el riesgo
de los comunicadores.
Los primeros
hechos se presentaron el domingo primero de
febrero, día de la liberación. El periodista
Jorge Enrique Botero, hizo parte de la comisión
que acudió a la entrega de los secuestrados en
condición de garante. Durante la liberación,
Botero tomó varias fotografías, las cuales
fueron dadas a conocer a través de la agencia de
prensa internacional AP. Las imágenes provocaron
el malestar del gobierno, que calificó el hecho
como prestarse al juego publicitario del
terrorismo.
Por otro lado,
el periodista Hollman Morris, director del
programa periodístico Contravía y
corresponsal de medios extranjeros; su
camarógrafo, Leonardo Acevedo, y Camilo Raigozo,
ex colaborador del semanario Voz,
estuvieron en el lugar de la entrega de los
plagiados. La comisión no sabía que un equipo
periodístico estaría presente en el lugar.
Según lo manifestó Morris, había contactado
días antes a las FARC para una entrevista y, por
diferentes motivos, terminó presenciando la
entrega.
Morris
entrevistó a los secuestrados antes de la
entrega, pero según él se
percató de que estaban libreteados.
El periodista aseguró que por esta razón no
publicó ningún informe periodístico con las
declaraciones de los uniformados. En rueda de
prensa con el presidente Uribe, uno de los
liberados afirmó que habían hecho las
entrevistas bajo presión de la guerrilla, y que
el periodista estaba al tanto de esto.
Frente a este
incidente, la Vicepresidencia de la República
emitió un comunicado el 3 de febrero, donde
cuestionó duramente a los periodistas y
señaló que Morris utilizó su
condición de periodista para hacerle
apología a la violencia. El comunicado
también señalaba a Morris como el responsable
de haber manipulado con chantajes y amenazas las
entrevistas hechas a los militares secuestrados.
En el mismo sentido el entonces ministro de
Defensa Juan Manuel Santos dijo en diálogo con
La W Radio que Morris le estaba haciendo
juego a la guerrilla y lo calificó como
cómplice de las FARC.
Esa noche, el
presidente Álvaro Uribe hizo serias acusaciones
contra Morris y Botero. Refiriéndose a los
periodistas dijo: una cosa son aquellos
amigos del terrorismo que fungen como
periodistas, y otra cosa son los
periodistas. Uribe también señaló que
Botero engañó al gobierno e hizo una
exaltación al terrorismo por la difusión
de las fotografías de la liberación.
El periodista
Morris se defendió de las acusaciones y
señaló que él en ningún momento
pretendió hacer apología a las FARC:
simplemente actué como periodista y estuve
en el lugar de la noticia, comentó. El
comunicador señaló que las acusaciones del
gobierno aumentaron su riesgo y por esos días
recibió un gran número de llamadas y correos
electrónicos amenazantes.
B.
Estigmatizaciones del Alcalde de Pasto contra
los periodistas locales
En declaraciones
públicas reproducidas por un comunicado de
prensa del pasado 17 de junio de 2009, el alcalde
de Pasto, Eduardo Alvarado Santander, señaló
que hay dos tipos de periodistas: los que
se la pasan diciendo mentiras todo el tiempo y a
quienes se les ha perdido toda clase de
credibilidad, y los que se dedican a defender la
verdad y a causas sociales.
El Alcalde
hacía referencia a unas críticas que sobre su
gestión han sido publicadas recientemente por
los algunos medios de comunicación locales.
Las
declaraciones de Alvarado produjeron malestar
entre los comunicadores de la ciudad, pues
consideraron que estos señalamientos pretendían
dividir a los periodistas en dos bandos de
acuerdo a las informaciones que publiquen sobre a
la Alcaldía. Esto deslegitima nuestro
trabajo y nos pone en riesgo, señaló uno
de los comunicadores.
Al respecto, la
FLIP envió una carta al Alcalde en la que
manifestó su preocupación por estos mensajes y
solicitó que aclarare lo sucedido. Pese a que
esta comunicación fue recibida por la Alcaldía
el pasado 17 de julio, la FLIP no ha recibido
respuesta alguna por parte de ese despacho.
3.2.
Constantes amenazas a periodistas en Barranquilla
En los últimos
meses se ha presentado una ola de amenazas contra
la prensa de Barranquilla, capital del
departamento del Atlántico. Los primeros hechos
ocurrieron en marzo cuando circuló en la
ciudad un panfleto en el que se amenazaba de
muerte a 14 periodistas locales. Posteriormente,
tres comunicadores más recibieron amenazas al
parecer por otros hechos.
Según
informaciones recogidas con la FLIP, la
reaparición de grupos delincuenciales en
Barranquilla, así como la crisis política
que vive la ciudad por la denuncia de casos
alarmantes de corrupción, ha derivado en estas
intimidaciones contra la prensa.
Debido a estos
hechos, el alcalde de Barranquilla, Alejandro
Char Chaljub, emitió un comunicado en el
que rechazó estas intimidaciones y solicitó a
la Policía y al DAS reforzar las medidas de
seguridad para los comunicadores y medios de
comunicación.
A continuación,
algunos de los casos ocurridos:
A. Grupo
de periodistas Barranquilla 2009
La primera
semana de marzo de este año, circularon en
Barranquilla varios panfletos en los que se da a
conocer una supuesta lista negra de
personas declaradas objetivo militar por bandas
emergentes de paramilitares. Los mensajes estaban
dirigidos a un amplio número de periodistas,
sindicalistas, empresarios del transporte y
veedores ciudadanos.
Los panfletos
aparecieron firmados por un supuesto "Frente
Común de la Ultraderecha Militar", adscrito
a las 'Águilas Negras', en el cual se menciona a
14 comunicadores, a quienes castigarán con
el poder de las armas si no cierran la boca de
una vez por todas, y si realizan críticas
sobre la Alcaldía municipal.
Recién se
conoció la lista, el gobernador del
Atlántico, Eduardo Verano, y las autoridades
policiales, aseguraron que no había indicios de
que los panfletos provinieran realmente de
paramilitares. Según la Policía, se trata de
documentos apócrifos porque se
considera que ninguna de las bandas mencionadas
operan en Barranquilla. No obstante, las
autoridades anunciaron investigaciones y se
coordinaron algunas medidas de seguridad.
B.
José Granados
José Granados
Fernández, editor de Investigación y Judiciales
del diario El Heraldo de Barranquilla
denunció haber recibido amenazas de muerte el
pasado 2 de abril de 2009. Según el comunicador,
a su oficina entró una llamada en la que un
desconocido le dijo a una empleada del diario:
dígale a Granados que se cuide porque lo
queremos quebrar (asesinar) por la
noticia sobre la CRA. Desde hace varios
meses, el periódico viene denunciando hechos de
corrupción en la Corporación Autónoma Regional
del Atlántico (CRA), autoridad ambiental del
departamento.
La CRA se
encuentra en medio de una intensa polémica por
denuncias de corrupción relacionadas con la
ejecución de un contrato millonario por la
siembra de árboles, caso que llevó a la
renuncia del entonces director Rafael Pérez
Jubiz. Fuentes cercanas a la FLIP aseguraron que
detrás de estos millonarios fraudes habría
intereses de políticos y de grupos paramilitares
que operan en la zona.
Una vez el
periodista puso en conocimiento de las
autoridades estas amenazas, la Policía y el
mismo medio de comunicación coordinaron medidas
de protección para el comunicador.
C. Luis
Camacho Montaño
El coordinador
general del diario La Libertad de
Barranquilla fue asaltado el primero de julio por
desconocidos que hurtaron su celular y lo
amenazaron refiriéndose explícitamente a su
trabajo periodístico.
Hacía las nueve
de la noche, cuando Camacho salía de su oficina,
fue abordado por dos individuos armados que le
arrebataron su teléfono celular. Los
desconocidos le dijeron en varias oportunidades
que era un sapo y que él y otros
periodistas, a quienes mencionaron con nombres
propios, merecían morir. La mayoría de los
comunicadores a los que se refirieron eran los
que aparecían en el panfleto amenazante del mes
de marzo. Los delincuentes huyeron sin llevarse
otros objetos de valor ni el dinero en efectivo
que el periodista portaba en ese momento.
Al respecto, el
coronel Marlon Aux, jefe de la Seccional de
Policía Judicial (Sijín), dijo a la FLIP que la
Policía ordenó medidas de protección para el
periodista, así como inició la investigación
correspondiente. Por otra parte, el alcalde de
Barranquilla, Alejandro Char, emitió un
comunicado respaldando al periodista y
comprometiéndose con su seguridad.
D. Daniel
Castro
El periodista,
que actualmente reside en Miami,
denunció haber recibido amenazas en su
contra a través de un panfleto que llegó a
la residencia de su familia en Barranquilla.
Castro escribe para el periódico barranquillero
El Sol.
El mensaje
conmina al periodista a no "hablar mal"
del integrante del secretariado de las FARC alias
'Mono Jojoy': "Despreciar a nuestro jefe
militar con escritos cargados de resentimiento
que embargan la lejana esperanza de verlo muerto
(...) no puede quedar impune, señala el
mensaje.
Castro
manifestó que el mensaje llegó la
misma semana que él publicó en el 'El Sol'
un artículo sobre el estado de salud crítico
por el que presuntamente atraviesa el líder
guerrillero. El mensaje amenazante no es firmado
por las FARC y además difiere del estilo que esa
guerrilla usa en sus comunicados, por lo cual
Castro consideró que se trataba de simpatizantes
urbanos del grupo armado. El periodista
manifestó a la FLIP su temor por la seguridad de
su familia en Barranquilla, por lo que se
solicitaron algunas medidas de protección para
sus allegados.
3.3.
Persisten amenazas de las FARC contra la prensa
en Arauca
El pasado 30 de
marzo, varias emisoras del departamento de Arauca
fueron amenazadas por la guerrilla de las FARC a
través de panfletos dejados en sus respectivas
sedes. Las radio estaciones intimidadas fueron
La Voz del Cinaruco, filial de la
cadena Caracol, La Voz del Río
Arauca y Meridiano 70. El
panfleto tilda a las emisoras de
oficialistas y las declara objetivo
militar.
Según lo
manifestó Carmen Rosa Pabón, directora de
noticias de La Voz del Cinaruco estos
hechos están relacionados con un paro armado que
había decretado desde hacía una semana ese
grupo ilegal.
Históricamente,
los periodistas el departamento de Arauca ha sido
objeto intimidaciones, persecuciones, e incluso
asesinatos, por parte de las FARC, debido a la
fuerte presencia que esa guerrilla tiene en la
zona. En los últimos siete años han ocurrido
dos asesinatos, 26 amenazas y siete secuestros
contra comunicadores araucanos, siendo las FARC
el presunto autor de la mayoría de estos hechos.
3.4.
Asaltos a residencias de periodistas por buscar
información
La FLIP
registró este semestre tres casos en que
desconocidos ingresaron a las residencias de
comunicadores con el aparente fin de extraer
información periodística. Esta modalidad, de la
cual no se tenía registro en los últimos años,
ha sido relacionada por algunos de los afectados
con las interceptaciones y seguimientos ilegales
conocidos este año, sin embargo, esta hipótesis
no se ha podido confirmar. Los casos presentados
fueron Gustavo Álvarez Gardeazábal, Ignacio
Gómez Gómez y un columnista regional que
prefirió mantener su nombre en reserva.
A.
Gustavo Álvarez Gardeazábal
El 23 de abril
de este año el periodista, columnista y escritor
Gustavo Álvarez Gardeazábal, del programa de
opinión La Luciérnaga de
Caracol Radio, fue atacado, encañonado y
amenazado por desconocidos que ingresaron a su
residencia y robaron su material periodístico.
Los hechos aún no son esclarecidos.
Un grupo de seis
hombres armados ingresaron de forma abrupta a su
residencia en Tulúa, Valle del Cauca. Lo
encañonaron a él y a su empleada e inicialmente
le dijeron que se trataba de un secuestro. Sin
embargo, luego dijeron que había un cambio de
planes y comenzaron a esculcar los archivos donde
Álvarez guardaba información fruto de sus
investigaciones. El periodista afirma que
mientras los sujetos revisaban su material
recibían órdenes vía telefónica.
Luego de un
rato, los desconocidos afirmaron no encontrar lo
que buscaban por lo cual decidieron llevarse los
dos computadores del periodista y sus dos
teléfonos celulares. Álvarez Gardeazábal
señala que todos los sujetos tenían corte de
cabello estilo militar y que dos minutos antes
del ataque una camioneta del Ejército se
estacionó frente a su residencia.
Al respecto, el
comandante de la regional de inteligencia del
Ejército en el Valle del Cauca, capitán Leonel
Suéscun, aseguró que ese mismo día uno de sus
hombres prestó ingenuamente el
vehículo a una familia campesina. Sin embargo,
el oficial no hizo referencia a un informe de la
Policía que aseguraba que varios de sus agentes
detuvieron la camioneta militar que rondó la
residencia y en ella encontraron a tres hombres,
al parecer informantes del Ejército. También se
supo que, posteriormente, el vehículo fue
reclamado por militares vestidos de civil.
B.
Ignacio Gómez Gómez
El periodista
Ignacio Gómez, subdirector del noticiero de
televisión Noticias Uno y presidente
del consejo directivo de la FLIP, fue víctima
del ingreso de extraños a su residencia en
Bogotá, en un aparente intento por sustraer
información propia de sus investigaciones. Los
hechos tuvieron lugar el pasado 23 de febrero.
Ninguna
cerradura fue violentada. No hay explicación
sobre la forma en que fue abierta la puerta del
edificio ni la del apartamento. Del lugar
extrajeron el computador portátil del
periodista, una libreta de apuntes, dos cámaras
fotográficas, 2.600 euros en efectivo y una
pulsera avaluada en un millón de pesos. Sin
embargo, la hipótesis de que los intrusos
buscaban información parece ser más consistente
que la teoría de que se trataba de un hurto.
En primer lugar,
hubo varios artículos de valor que no fueron
hurtados, como un teléfono inalámbrico que
estaba al lado del computador, un televisor, una
grabadora y un equipo de sonido, entre otros.
Además, la mayoría de objetos que fueron
esculcados eran archivadores, carpetas o lugares
donde el periodista guardaba documentos. El robo
de la libreta de apuntes no tendría más sentido
que buscar información.
Adicionalmente,
una de las cámaras robadas tenía un valor
comercial muy bajo, como si a los intrusos les
interesara más su contenido que la cámara en
sí. En cuanto al dinero en efectivo y la
pulsera, éstos se encontraban en cajones donde
Gómez guardaba documentos, daba la impresión
que el encuentro de estos objetos hubiera sido
casual en un afán por encontrar información.
Por otro lado, el hecho sucedió uno de los días
de la semana que no va la empleada de la casa,
por lo que se presume que al periodista ya le
venían haciendo seguimiento desde hace varios
días.
El comunicador
comentó a la FLIP que este hecho podría
estar relacionado con las interceptaciones y
seguimientos ilegales contra periodistas,
escándalo que salió a la luz pública esa misma
semana. Según la Fiscalía, Gómez Gómez es uno
de los periodistas que aparecen como espiados
ilegalmente por el DAS.
3.5.
Procesos judiciales contra periodistas
Cada vez es más
frecuente el uso de demandas por injuria y
calumnia contra periodistas y medios de
comuncación. El uso de estas acciones legales
no, es de ninguna manera, una violación a la
libertad de expresión per se. No
obstante, preocupa que estas acciones han sido
utilizadas de manera sistemática por parte de
funcionarios públicos y, principalmente, contra
columnistas de opinión. A continuación, algunos
casos destacados.
A.
Alfredo Molano Bravo
El 24 de febrero
de 2007 el periodista y sociólogo Alfredo Molano
publicó una columna en el periódico El
Espectador titulada Araújo Et
al en la que hace referencia a la
reconocida familia Araújo de Valledupar, Cesar.
Este artículo de opinión generó el malestar de
los Araújo, por lo cual cuatro miembros de la
familia interpusieron una querella penal contra
el comunicador.
Los Araújo
imputaron al periodista los delitos de injuria y
calumnia, debido a qué, según ellos, Molano los
calumnió en su artículo al señalarlos de
realizar conductas ilícitas tipificadas en el
ordenamiento penal, como contrabando, tráfico de
estupefacientes y fraude en inscripción de
cédulas.
Adicionalmente,
acusaron a Molano del delito de injuria, debido a
que afirmó en su artículo que una vez le
proporcionaban alcohol a algunos indígenas de la
Sierra Nevada de Santa Marta, los Araújo los
llevaban a donde necesitan inclinar a su
favor la votación y una vez que, abrazo de por
medio, los indígenas votan, los empujan en
cualquier esquina para que amanezcan botados,
vomitados y sin saber cómo devolverse a su
tierra.
No obstante, el
periodista afirma que la intención de la columna
fue la de pintar el clima social y
político donde los Araújo viven y
actúan. Según Molano, cuando en el
artículo hizo referencia a los notables de
Valledupar, no son sólo se refería a los
Araújo, pues son un sujeto genérico e
indeterminado en el tiempo. El columnista
asegura que su nota hace referencia al
comportamiento de la elite local en general.
Actualmente,
aunque el proceso penal sigue su curso, la
audiencia pública ha sido aplazada varias veces
causando que el periodista no tenga un espacio
para defenderse judicialmente. Según la última
convocatoria, la audiencia debió haber tenido
lugar el pasado 15 de julio; sin embargo, ésta
fue nuevamente fue postergada por solicitud de la
Fiscalía. La audiencia ya había sido pospuesta
en una ocasión por petición de la Fiscalía y
en otra por petición de los demandantes.
B.
Semanario Boyacá 7 días
En su edición
del 17 de marzo de 2009, el periódico
Boyacá 7 Días publicó un artículo
sobre presuntos falsos positivos
(asesinatos extrajudiciales por parte de
integrantes de las fuerzas militares), ocurridos
en Boyacá, a manos de la Primera Brigada del
Ejército. El artículo molestó al coronel Luis
Fernando Rojas, comandante de la Brigada quien
solicitó al periódico rectificar los titulares
Macabros casos de falsos positivos y
Escándalo en las filas de la Primera
Brigada, entre otros, por considerar que
los términos empleados eran
"amarillistas", "falaces" y
"peyorativos.
Al no haber
rectificación por parte del medio, la Brigada
Primera instauró una acción de tutela
contra aquel, que le correspondió al
Juzgado Primero Civil del Circuito de Tunja.El
juez encargado falló a favor del demandante. La
sentencia hizo referencia al derecho a la
información, los principios de veracidad e
imparcialidad y los derechos al buen nombre y a
la rectificación. En el fallo el juez le
reprochó al periódico que dé por hecho que los
homicidios correspondan a falsos
positivos, toda vez que la responsabilidad
de los militares aun no ha sido determinada
judicialmente, así como tampoco se ha probado
que los autores de los delitos pertenezcan a la
Primera Brigada.
Finalmente, el
fallo establece que la falta del periódico fue
haber mezclado la opinión con los hechos, pues,
según el juez, los titulares mencionados
incluían juicios de valor, lo cual afecta la
imagen del Ejército ante la opinión pública.
C.
Revista Semana y otros
periodistas demandados por José Alfredo
Escobar Araujo
El magistrado
José Alfredo Escobar Araújo ha adelantado
diversas acciones legales contra medios de
comunicación, periodistas y columnistas por
cuenta de las denuncias periodísticas sobre sus
supuestos vínculos con el ciudadano italiano
Giorgo Sale, acusado de narcotráfico. Entre
estos están la revista Semana y su
director, Alejandro Santos; los columnistas de
ese medio Daniel Coronell y María Jimena Duzán,
el columnista de El Tiempo Mauricio
Vargas, y el director de la revista
Cambio Rodrigo Pardo.
Contra cada uno
de estos periodistas el magistrado
instauró acciones de tutela (recurso de
amparo), al considerar que la rectificación que
dichos medios realizaron respecto al tema era
insuficiente.
Varias de estas
acciones han resultado favorables en segunda
instancia a los medios de comunicación. La más
reciente de ellas fue la decisión de la Corte
Constitucional que dejó sin efecto el incidente
de desacato contra Alejandro Santos que iba a
desembocar con un arresto a pesar de que ya se
había producido una rectificación. En este
momento, es posible que Rodrigo Pardo sea
castigado con cárcel por el supuesto desacato.
En en caso del
revista Cambio, se trató de un
artículo, publicado en la edición de 27 de
noviembre de 2008, sobre este mismo tema. Escobar
Araújo interpuso una acción de tutela contra
Rodrigo Pardo. Siguiendo la decisión del juez,
el pasado 25 de febrero la revista rectificó
algunas de las afirmaciones hechas en el
artículo. No obstante, el afectado inició un
incidente de desacato por considerar que
Cambio no había rectificado de
manera satisfactoria. El juez penal 53 del
circuito de Bogotá notificó orden de arresto
por incumplir la decisión.
3.6.
Diez años del asesinato de Jaime Garzón
Diez años
después del asesinato del periodista y humorista
Jaime Garzón Forero, ocurrido en Bogotá el 13
de agosto de 1999, no hay un solo detenido por el
crimen. El único condenado por los hechos fue el
máximo jefe de las Autodefensas Unidas de
Colombia (AUC), Carlos Castaño, desaparecido
desde abril de 2004.
Durante el
proceso adelantado por la Fiscalía estuvieron
detenidos Juan Pablo Ortiz y Edilberto Sierra
Ayala, como sospechosos de ser los autores
materiales del homicidio. Sin embargo, en marzo
de 2004 fueron absueltos al considerarse que se
trató de un montaje hecho por terceros con el
propósito de desviar la investigación.
Ortiz y Sierra
habían sido judicializados por la versión de
una testigo falsa. Según un concepto del
Instituto Nacional de Medicinal Legal y Ciencias
Forenses, la mujer dio una descripción física
muy detallada de los sicarios, algo imposible de
lograr desde el lugar donde dijo haber
presenciado los hechos, a dos calles de
distancia. Por esta razón se desestimó la
veracidad de la versión que implicaba a estas
personas. Sin embargo, es inexplicable que el
testimonio se anulara sólo cinco años después
del crimen.
Varios
investigadores independientes han manifestado que
detrás de este montaje con testigos falsos
habrían miembros del Departamento Administrativo
de Seguridad (DAS), debido a la presunta
participación de algunos de sus funcionarios en
el crimen de Garzón.
A lo largo de la
investigación de la Fiscalía, varios testigos
acusaron a las AUC como responsables del hecho.
Un jefe paramilitar desmovilizado aseguró que
Carlos Castaño señaló a Garzón como objetivo
militar. Castaño fue condenado a 38 años de
prisión como autor intelectual del asesinato,
sin embargo, ese mismo año el jefe paramilitar
fue asesinado y no se condenaron autores
materiales ni a otros posibles determinadores.
En 2008 el ex
jefe del Bloque Bananero de las AUC,
José Éver Veloza, alias H.H.,
confesó en versión libre ante un juez de la
Unidad de Justicia y Paz su participación en el
crimen de Garzón y confirmó que la orden de
asesinarlo había sido impartida por Carlos
Castaño. No obstante, Veloza no dio detalles ni
habló de otras personas que estuvieran
vinculadas al homicidio.
Así mismo,
en versión libre rendida el 17 de junio de 2008,
el paramilitar desmovilizado Jorge Iván Laverde,
alias El Iguano, manifestó que José
Miguel Narváez, ex subdirector del DAS que se
encuentra detenido por el escándalo de las
interceptaciones y seguimientos ilegales, había
instigado a Castaño para que asesinara a
Garzón. El Iguano también aseguró
que Narváez visitaba con frecuencia los
campamentos paramilitares de Córdoba y el sur
del Bolívar, con el fin de dictar una cátedra
que denominaba Por qué es lícito matar
comunistas en Colombia.
Otro
desmovilizado que se refirió al homicidio
de Garzón fue Diego Fernando Murillo, alias
Don Berna quien aseguró que,
acatando la orden de Castaño, contactó a
sicarios de la banda La Terraza de
Medellín para que realizaran el crimen.
A raíz de estas
versiones, la Fiscalía anunció el pasado
10 de agosto de 2009 que interrogará a los ex
jefes paramilitares Iván Roberto Duque, alias
Ernesto Báez y Freddy Rendón
Herrera, alias El Alemán, por el
caso del periodista, buscando recoger pruebas que
permitan encontrar a otros responsables
materiales e intelectuales del magnicidio.
Jaime Garzón
Forero fue un periodista que usaba el humor y la
sátira para criticar la política y la realidad
colombiana y sus protagonistas. Dentro de sus
espacios televisivos y radiales interpretaba
personajes cómicos con los que cuestionaba al
gobierno, a los grupos armados ilegales, a los
periodistas y a políticos y funcionarios de la
vida nacional. Su muerte enluto a todo el país,
pues se trataba de una persona muy querida por la
opinión pública en general. Su labor como
mediador en la liberación de secuestrados de las
guerrillas colombianas y sus críticas
periodísticas fueron, al parecer, el motivo por
el cual los paramilitares habrían determinado su
muerte.
4.
ASESINATOS DE PERIODISTAS
En el primer
semestre de 2009 se registraron tres asesinatos
de personas vinculadas a los medios, sin embargo,
en sólo uno de ellos se ha encontrado un nexo
causal entre sus actividades periodísticas y el
crimen. Se trata de José Everardo Aguilar,
periodista de Patía, Cauca, quien se ha
convertido en el primer asesinato por razones de
oficio en Colombia luego de 20 meses, según los
registros de la FLIP. La FLIP continuará
documentando estos casos.
José
Everardo Aguilar
El periodista
fue asesinado el 24 de abril de 2009 en el
municipio de Patía, Cauca, al sur occidente del
país. Aguilar era corresponsal de Radio
Súper y periodista de 'Bolívar Estéreo'.
El sicario se
presentó en la residencia del comunicador
haciéndose pasar por un mensajero que iba a
entregarle unas fotografías. "Por eso mi
papá le contestó 'mostrame las fotos que
traes', entonces el tipo se le acercó y ahí fue
cuando le disparó y salió caminando como si
nada", relató a la FLIP la hija del
comunicador, quien presenció los hechos.
Ovidio Hoyos,
director de noticias de Radio Súper
en Popayán, Cauca, comentó a la FLIP que
Aguilar hacía un programa donde abordaba temas
de la política local y hacía denuncias
constantes de corrupción en la administración
municipal y departamental. "Por eso estamos
más que seguros que su asesinato se debe
precisamente a su labor periodística",
señaló.
Hacía varios
meses había denunciado públicamente amenazas.
Nunca lo hizo ante alguna autoridad, solamente
por los micrófonos. Aseguraba: "a mí no me
van a callar, y si me quieren callar tendrán que
ir hasta mi casa a matarme".
Posteriormente,
el 8 de julio la Policía capturó a Arley
Manquillo Rivera, alias Huracán,
sindicado de ser el autor material del crimen de
Aguilar. La aprehensión se realizó en un puesto
de control ubicado en la vía Popayán - Timbío,
en el Cauca. Según lo manifestó a la FLIP el
mayor Edward Medina, comandante del Primer
Distrito de la Policía en el Cauca, la Seccional
de Policía Judicial (Sijín) logró identificar
a alias Huracán a partir de las
declaraciones de testigos. Esto permitió
que la Fiscalía emitiera una orden de captura
contra el sujeto, la cual se hizo efectiva el
pasado miércoles, señaló Medina.
Respecto a las
posibles pistas que permitan identificar a los
autores intelectuales, el Comandante admitió que
hay buenos indicios que aún no pueden revelarse
por hacer parte de la reserva de la
investigación.
Según
informaron otras fuentes de la Policía,
Manquillo habría recibido una suma de 15
millones de pesos (cerca de 7 mil dólares) por
parte de la banda criminal Los
Rastrojos, de origen paramilitar, para
efectuar el homicidio. La Policía corrobora que
el trabajo periodístico de Aguilar habría sido
la razón del crimen.
José Everardo
Aguilar tenía 72 años de edad, era casado,
tenía diez hijos y llevaba más de diez años
ejerciendo la corresponsalía de Radio
Súper en Patía. Es el primer caso en 20
meses de un periodista asesinado en Colombia por
razones de oficio.
Hernando
Salas Rojas
El pasado 20 de
mayo de 2009 fue asesinado Hernando Salas Rojas,
director del canal local de televisión del
municipio de Curillo, departamento de Caquetá.
Según las fuentes consultadas por la FLIP, Salas
fue atacado por desconocidos que irrumpieron de
forma violenta en su casa y le propinaron varios
disparos.
Salas era líder
comunitario y presidente del comité que
promueve la revocatoria del mandato del Alcalde
de este municipio, Esneider Mayorga. Varias
fuentes consultadas por la FLIP afirmaron que su
muerte estaría más relacionada con sus
actividades políticas que con su labor como
periodista.
Esta versión
fue confirmada por Melquisedec Salas, hermano y
compañero de programa del comunicador asesinado,
quien recibió amenazas luego del crimen.
Melquisedec afirma que el trabajo periodístico
que los dos realizaban estaba relacionado con
información de tipo comunitario, mas no con
temas de política. Por eso considera que el
crimen de su hermano y las amenazas en su contra
tienen que ver con su participación política,
puntualmente en la campaña de la revocatoria del
mandato.
María
Eugenia Guerrero
El jueves 5 de
febrero de 2009 fue hallado el cadáver de María
Eugenia Guerrero, colaboradora de la emisora
Integración Estéreo de la ciudad de
Ipiales, departamento de Nariño, cerca a la
frontera de Colombia con Ecuador. El cuerpo de
Guerrero fue encontrado en la ciudad ecuatoriana
de Tulcán, muy cercana de Ipiales.
El informe
forense indicó que los despojos mortales de
la mujer fueron encontrados con signos de
agresión sexual y de violencia, pues el estado
en que se encontró el cuerpo hace presumir que
fue asesinada a golpes, posiblemente con un
objeto contundente. En una de sus manos se
encontró cabello de otra persona, como evidencia
de que trató de defenderse.
Según las
primeras versiones publicadas por la prensa
colombiana y ecuatoriana, Guerrero laboraba como
periodista de la emisora. Sin embargo, la FLIP
logró establecer que la mujer se
desempeñaba como colaboradora de un espacio
musical de dicha radio, pero no ejercía el
periodismo como tal. Guerrero había sido reina
de belleza de Ipiales hace algún tiempo.
Por su parte, el
oficial de la Policía ecuatoriana Ómar Muñoz,
aseguró que esa institución
inició la correspondiente investigación en
coordinación con el Departamento Administrativo
de Seguridad de Colombia (DAS). Sin embargo,
hasta la fecha no se conocen mayores avances.
5.
LIBERTAD DE PRENSA EN EL DEPARTAMENTO DEL HUILA3
Si bien en el
Huila no se registran tantas violaciones a la
libertad de prensa como en otras zonas del país,
el conflicto armado y la corrupción son fuentes
de amenaza e intimidación, y hay presencia de
diferentes grupos armados. Entre ellos se
encuentra la guerrilla de las FARC4
que ha utilizado el departamento como zona de
repliegue de los frentes que operan en el sur y
el oriente del país.5 Existen zonas
rurales donde la presencia de las FARC
imposibilita el ingreso de los periodistas, que
basan sus informes en comunicados oficiales del
Ejército, con serias consecuencias para la
independencia periodística.
Igualmente, hay
presencia de grupos paramilitares, cuyas acciones
se han reducido ostensiblemente desde 2003,
aunque muchos de sus miembros siguen delinquiendo
desde su desmovilización.
Un grave
problema es que la zona constituye un corredor de
droga estratégico entre el Putumayo, Caquetá y
la bota caucana, convirtiéndose el sur del
departamento en ruta del narcotráfico, causando
graves problemas sociopolíticos como
desplazamiento forzado, homicidios selectivos por
autores no identificados, y altos índices de
violencia generalizada.
Norte
del Huila
En municipios
como Algeciras la situación es crítica por ser
un fortín de las FARC en el Huila, que por su
posición geográfica suele ser afectada por
paros armados y atentados. En ese municipio
ocurrió el homicidio del concejal y periodista
Manuel Arturo Macías, el 9 de febrero de 2008,
quien se desempeñaba como periodista de la
emisora Radio Surcolombiana. Según
fuentes de la Defensoría del Pueblo, aunque se
presumía que el crimen estaba relacionado con su
labor como concejal pues las FARC iniciaron un
Plan Pistola contra alcaldes y
concejales, consideran que su asesinato estaría
motivado también por su condición de
periodista, debido su cercanía con los problemas
locales. Esta opinión fue corroborada por
periodistas consultados en Pitalito y Neiva.
Pitalito
y el sur del Huila
Aunque los
comunicadores de Pitalito y de San Agustín
aseguran que la situación ha mejorado, el
cubrimiento de los temas de corrupción y
conflicto armado es aún delicado, y existen
antecedentes de violencia contra periodistas. El
17 de abril de 1998 fue asesinado Nelson Carvajal
Carvajal, director del programa Momento
Regional de Radio Sur, quien denunció la
millonaria compra de la finca El
Topacio durante la administración del
alcalde Ramiro Cuenca Falla. También denunció
supuestas fallas estructurales de la
urbanización Prado de las Acacias, propiedad del
ex-concejal y representante a la Cámara Fernando
Bermúdez Ardila. Se presume que varios ex
funcionarios públicos tienen relación con el
crimen; sin embargo, hasta el momento se
desconocen los autores del homicidio.6
En la
actualidad, Álvaro Pérez Pérez, periodista de
la emisora La Poderosa, ha sido amenazado desde
enero de 2008, por denuncias contra entidades
públicas por manejo irregular de recursos
públicos. Otro caso es el de José Irnet Rubio,
corresponsal del Diario del Huila en
el municipio de Garzón. Desde febrero de 2009 ha
recibido amenazas por la publicación de un
artículo en el cual denuncia que un
desmovilizado de las AUC estaba estafando a
desplazados en nombre del INCODER. Tras la
publicación del artículo, comenzó a ser
víctima de amenazas de parte del estafador. Pese
a que denunció ante la Fiscalía, la Personería
y la Policía, el sujeto no ha sido judicializado
y continúa en libertad.
Relación
de los periodistas con las autoridades
Para los
comunicadores, las investigaciones de corrupción
son un tema delicado pues muchos han recibido
amenazas por criticar la administración de
recursos públicos o informar anomalías en
contratación pública. Esto ha causado que los
medios se dediquen a informar el día a día,
dejando de lado el periodismo investigativo y su
papel de veeduría ciudadana.
Este es el caso
del periodista Germán Hernández. En marzo de
2007, abandonó la ciudad de Neiva y la
coordinación de la unidad investigativa del
Diario del Huila debido a amenazas de
muerte por una serie de informes en que denuncia
irregularidades en el manejo de recursos del
Hospital Universitario de Neiva, que culminaron
en la investigación judicial y condena en
febrero de 2009 del director del hospital, Jorge
Mauricio Escobar, por el delito de
enriquecimiento ilícito. El periodista no pudo
regresar a la zona por temor a represalias.
Acerca de la
relación con los funcionarios de la rama
ejecutiva y legislativa del departamento, los
comunicadores han afirmado que algunos
funcionarios públicos acuden a la persuasión,
restricciones en el acceso a información
pública y presiones a través de la asignación
de la pauta publicitaria para evitar que
publiquen notas que afecten la imagen de los
gobiernos locales. Aunque los periodistas notan
altos niveles de corrupción en la función
pública, procuran tener una relación cordial
con los gobernantes y evitan publicar notas que
puedan afectar la relación con ellos.
Este es el caso
de Juan Guillermo Rodríguez, corresponsal del
Diario del Huila en Campoalegre,
quien fue agredido el 29 de mayo de 2008 por el
concejal Alirio León Avella, debido a un
artículo que publicó el 28 de mayo, donde se
reseñó la decisión judicial que declaró nula
su elección y decretó la cancelación de su
credencial como concejal del municipio.
Por otra parte,
los periodistas evitan publicar notas que afecten
la imagen de la Policía y el Ejército para
evitar que les nieguen el acceso a información
pública o que sean cometidos abusos en su
contra. Un ejemplo es el caso de Diógenes
Cadena, corresponsal del 'Canal RCN', quien el 18
de mayo de 2008 iba a entrevistar al futbolista
Rodrigo Marangoni antes de un partido, cuando fue
retenido ilegalmente por el sargento de Policía
José Manuel Amaya Puentes. Gracias a la
intervención del personal de la seguridad
privada del estadio, el periodista fue liberado.
Otro caso ocurrió el tres de enero de 2007
cuando César Velandia, corresponsal del canal
RCN en Neiva y su camarógrafo Norbey Poloche,
fueron agredidos por agentes del ESMAD mientras
cubrían el desalojo de un grupo de desplazados
que había llegado a la ciudad y había ocupado
un sector residencial.
Por otra parte,
de manera reiterada la Policía y la Fiscalía se
niegan a recibir denuncias formales de los
ataques y violaciones contra periodistas,
generando niveles altos de subregistro. Los
periodistas no parecen tener mayores problemas
con la seccional del DAS, y este organismo ha
tenido una actitud favorable frente a su
protección.
Problemas
con el acceso a la información y la censura
indirecta
Los periodistas
de la región manifiestan tener dificultades en
el acceso a información pública, sea porque no
hay procedimientos definidos de parte de las
instituciones, porque esta obligación está
centralizada en el gobierno nacional, o porque la
política institucional promueve que no se
facilite información a los medios críticos al
gobierno local. Aunque los diferentes medios han
intentado acercarse a las autoridades, deben
remitirse a sus fuentes dentro de las
instituciones para obtener información.
Los
comunicadores reportan ser objeto de presiones de
la gobernación y las alcaldías municipales, que
buscan controlar la información por medio de la
distribución de pauta publicitaria oficial.
Ricardo Areiza y varios periodistas del diario
La Nación, comentaron que la
adjudicación de pauta oficial depende de la
relación que el Alcalde de Neiva o el Gobernador
del Huila tenga con cada medio. Igualmente,
denunciaron como práctica recurrente la de
adjudicación de contratos de obra o de
suministro a los periodistas que publican
información benéfica para el gobierno local.
Estos contratos causan gastos pero nunca son
ejecutados. Aunque esta situación ha sido puesta
en conocimiento de la Contraloría y la
Procuraduría departamental, no se han realizado
acciones.
Por otra parte,
los comunicadores independientes de la
Asociación de Periodistas del Huila; Ricardo
Areiza, director del diario La
Nación, y Nelson Rojas, editor general del
Diario del Huila, manifestaron que la
Procuraduría y la Contraloría regionales se
niegan sistemáticamente a pronunciarse
públicamente y a dar información de su
competencia. Generalmente los remiten a las
oficinas de prensa de la dirección central, de
donde les envían comunicados de prensa
institucionales.
_____
Notas:
[1] Fundada en 1996,
la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP)
es una organización no gubernamental que
monitorea sistemáticamente las violaciones a la
libertad de prensa en Colombia, desarrolla
actividades que contribuyen a la protección de
los periodistas y de los medios de comunicación,
y promueve el derecho fundamental a la
información.
[2]
El número de violaciones (casos) no coincide
necesariamente con el número de víctimas, pues
en un mismo caso pueden haber varios periodistas
afectados.
[3] La
FLIP visitó el departamento del Huila entre el
30 de marzo y el 2 de abril de 2009. Estuvo en
las ciudades de Neiva y Pitalito. Se entrevistó
con periodistas de Neiva, Pitalito, San Agustín,
Algeciras y Garzón; con los Personeros de esas
dos ciudades; con la Defensoría Regional del
Pueblo, y con las autoridades locales (Alcaldía,
Policía y DAS).
[4] Medios
Para la Paz- Nyria a. Ramírez Ortega. La
libertad de prensa en Huila y Caquetá. 2006.
[5] Presidencia
de la Republica. Observatorio de Derechos
Humanos. Diagnóstico Departamental del Huila
2003-junio de 2008.
[6] FLIP.
Estado de la Libertad de Prensa en Colombia
1998. Actualización 2008. Pág.6. El 6
de abril de 2001, la sala penal del Tribunal
Superior del Distrito Judicial del Huila
confirmó la sentencia absolutoria que había
sido dictada el 15 de diciembre de 2000 por el
Juzgado Único Penal del Circuito Especializado
de Neiva a favor del ex-concejal y ex-congresista
Fernando Bermúdez Ardila. El ente judicial
declaró la inocencia de Bermúdez en el caso del
asesinato del periodista Nelson Carvajal
argumentando que se demostraron contradicciones
en los testimonios utilizados por la Fiscalía.
Posteriormente, el 12 de junio de 2008, el
Tribunal Administrativo de Cundinamarca condenó
a la Fiscalía General de la Nación a pagar una
indemnización equivalente a 230 salarios
mínimos mensuales a Bermúdez por los prejuicios
morales ocasionados por la privación
injusta de la libertad desde el 5 de enero de
1999 al 26 de julio de 2001. No obstante,
el 27 de agosto de 2008, la Unidad de Derechos
Humanos de la Fiscalía emitió un nuevo fallo en
el que le pidió a la Procuraduría "revisar
la decisión adoptada por el Juzgado
Especializado de Neiva, que el 15 de diciembre
del 2000 absolvió a Fernando Bermúdez, ex
concejal de Pitalito, y a Ramiro Falla, ex
alcalde de la misma población" y actual
funcionario de la Alcaldía de Neiva. Según la
Fiscalía, en el expediente existen testimonios y
pruebas que vincularían a Bermúdez y a Falla
con el asesinato de Carvajal. La decisión final
estará en manos de la Corte Suprema de Justicia.
En el mismo fallo, la Fiscalía ordenó la
captura de Carlos Augusto Rojas, presidente de la
Asamblea Departamental del Huila, al encontrar
pruebas que lo sindican como presunto autor
intelectual del crimen del periodista.
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