Sala de Prensa

117
Julio 2009
Año XI, Vol. 5

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   


Un aporte para pensar las formas comunicacionales de los pueblos originarios

La comunicación antes de Colón

Washington Uranga *

La comunicación antes de Colón es el título de un libro que acaba de editarse para cubrir un espacio no abordado hasta ahora por los estudios de la comunicación en América latina: las formas de comunicación de los pueblos originarios que habitaron estas tierras antes del arribo de los españoles. El trabajo, una producción conjunta de los investigadores bolivianos Luis Ramiro Beltrán, Karina Herrera, Esperanza Pinto y Erick Torrico, es el resultado de una sólida investigación que rastrea en más de 1100 documentos e intenta reafirmar que "nuestras culturas nativas precolombinas no eran primitivas ni ágrafas", según lo sostiene el propio Beltrán.

El texto, editado hace pocos días en La Paz, se dedica a través de sus 313 bien documentadas páginas a demostrar que "cuando menos un millar de años antes de la llegada de Colón las más avanzadas culturas nativas de lo que iría llamarse América ya tenían aptitud, recursos y hábito de comunicación escrita, y no eran, por tanto, ágrafas por primitividad".

La idea del trabajo se apoya en el hecho incuestionable de que los estudios sobre esta parte del mundo sólo han contemplado hasta el momento –salvo pocas excepciones también consignadas en la investigación– la historia de la comunicación a partir de la introducción de la imprenta por los conquistadores en México.

El grupo investigador se dio a la tarea de discutir el concepto de comunicación, para sacarlo de la reducida mirada que lo restringe a los medios y, en cambio, lo vincula de manera definitiva con la cultura. Desde esa perspectiva, la comunicación es entendida como "campo antropocéntrico de los procesos de interacción humana que producen, circulan y usan las representaciones simbólicas, los sentidos, social e históricamente determinados", entendiendo así que los pueblos originarios de esta tierra se expresaron a través de "variaciones simbólicas" que han sido "no sólo la expresión de su desarrollo cultural, sino el soporte mismo de su constitución sociocultural".

Por la falta de recursos para avanzar por el momento en un horizonte más amplio el estudio hace un recorte a partir de la información recogida en la zona andina y mesoamericana de América latina, pero deja sentada la base metodológica para otras investigaciones que puedan continuar en la misma línea.

En el trabajo se señala que la comunicación de los pueblos originarios de estas tierras se dio a través de dos grandes modalidades: entre la persona y el grupo social y entre el individuo y su mundo naturalreligioso. Así planteada, la comunicación "tenía un carácter público, en la dimensión que fue visible para todos –gobernantes y gobernados– y se hallaba mediada por la concepción religiosomítica". Entre otros aspectos se relevaron tipos y formas de comunicación como poesías y relatos (comunicación oral); danzas, rituales y teatro (comunicación gesto espacial-sonoro); quipus, tejidos, quilcas y pallares (comunicación escrita); piedra, cerámica, orfebrería, platería, tokapus, tejidos y sellos (comunicación iconográfica) y lugares sagrados, monumentos, plazas, estelas, portadas, caminos y correos en la ciudad (comunicación espacio-monumental).

A la hora de las conclusiones los autores reconocen el hecho de que la comunicación misma es un campo de conocimiento todavía en formación, que la preocupación histórica también debe incorporarse a los estudios en comunicación y que es necesario recuperar los recursos comunicacionales antecedentes a las llamadas tecnologías de la comunicación para ingresar realmente en la complejidad de la disciplina. Una obra audaz e innovadora. Un argumento científico más para reafirmar la densidad cultural de nuestros pueblos antes de ser "descubiertos".

Luis Ramiro Beltrán describe el trabajo:

“En el primer capítulo se plantean las premisas conductoras de nuestra indagación. Se cuestiona el porqué en el área de la comunicación los estudios historiográficos sobre comunicación prehispánica han sido casi inexistentes y se plantea la necesidad de emprender el estudio sistemático de esta área. Asimismo, se enuncian las preguntas centrales y los objetivos que motivaron esta obra, y se describe la estrategia metodológica asumida.

Luis Ramiro Beltrán.“En el segundo capítulo se reflexiona sobre la centralidad del fenómeno comunicacional para la constitución del ‘homo sapiens’ como tal, su sociabilidad y de la cultura misma. Se propone, pues, entender a la comunicación y a la cultura como indisociables desde una perspectiva sociosemiótica, que revaloriza la capacidad simbolizadora de la especie humana, a la par que el carácter humanizador y socialmente constitutivo del proceso de comunicación.

“Para situar histórica y geográficamente a las culturas precolombinas en Mesoamérica y los Andes, el tercer capítulo, sin pretensión de exhaustividad, describe y detalla las características socioculturales y económicas de decenas de pueblos que ocuparon el territorio en estas dos macrorregiones. Su finalidad es, ante todo, referencial para ubicar el contexto cultura abigarrado en el que emergieron, se mezclaron, desaparecieron o sobrevivieron las sociedades prehispánicas.

“Y el cuarto y quinto capítulos constituyen el corazón de nuestro estudio: un inventario preliminar de los tipos y las formas comunicacionales sobresalientes en Mesoamérica y los Andes prehispánicos, respectivamente. Se detallan cinco tipos: el de la comunicación oral, el gesto espacial-sonoro, el iconográfico, el escrito y el espacio-monumental. Dentro de cada uno de ellos –y con el apartado especial para algunas formas comunicacionales que no corresponden directamente a los cinco tipos mencionados, pero que son de ineludible mención- se dan pormenores sobre las diferentes formas comunicacionales. Ello muestra palmariamente el conjunto expresivo precolombino que sirvió para atender distintas necesidades individuales y sociales; cotidianas y especiales; interindividuales, grupales y humano-divinas, que constituyeron el mundo amerindio antes del arribo de Cristóbal Colón.”


* Washington Uranga es periodista y docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA, en Buenos Aires. Este texto lo publicó en el diario argentino Página/12.


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