Sala de Prensa

113
Marzo 2009
Año XI, Vol. 5

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   


De la tribuna impresa al ciberfeminismo

Apuntes para una apropiación de la Internet como herramienta política

Elsa Lever M. *

Recuerdo cuando hace más o menos diez años sonaba todavía absurda la posibilidad de la extinción de los medios impresos. Sin embargo, ahora no sólo ya no es absurda, sino palpable. Los periódicos comienzan a enfrentar la fuerte disminución de lectores y anunciantes, pues los primeros prefieren leer contenidos en línea o mantenerse enterados a través de otros medios como la radio y la televisión, y los segundos prefieren invertir en estos otros medios. Una de las soluciones ha sido que los diarios impresos se lancen al ciberespacio colocando sus contenidos en versiones online, donde se han reencontrado con lectores que abandonaron los impresos y, además, se han encontrado con nuevos consumidores.

Por ejemplo, en 2007 un diario de Suecia (Post Och Inrikes Tidningar) decidió retirar su versión impresa, que databa de 1645, para publicar sólo el diario en línea.1 Asimismo, los directivos de Los Angeles Times dieron a conocer una reestructuración del diario para darle a la versión electrónica prioridad por sobre la edición impresa. Y el New York Times vendió su canal de televisión para enfocarse a Internet.2

En México, algunos de los grandes diarios le han puesto cada vez más atención a Internet, mientras sus ediciones impresas han sufrido reestructuraciones que han acabado en reducción de contenidos, de papel, paginación e incluso de personal. En cambio, la versión online es siempre dinámica gracias a los recursos de interacción incorporados como los blogs, chats, foros de discusión y videos.

Negar que el ciberespacio sea ya el escenario de la nueva competencia informativa sólo retardará un proceso en evolución que, al hacerlo, también demorará sus beneficios y ventajas. Por ejemplo, en Internet se puede publicar información casi en tiempo real. El impreso, en cambio, requiere de todo un proceso de edición y producción.

Ahora bien, ¿qué posibilidades tiene el feminismo en este contexto? ¿Puede el periodismo feminista apostar a la red de redes como medio de comunicación y difusión? Mis respuestas son: El periodismo feminista tiene todas las posibilidades para desarrollarse y permanecer en el ciberespacio, y éste no sólo representa un medio de comunicación y difusión, sino también un medio para el activismo y la acción política desde el género y el feminismo.

Desde mi experiencia como creadora de una ciberpublicación periodística feminista, puedo afirmarles que la transición de la tribuna impresa al ciberperiodismo feminista no sólo es factible, sino necesaria y cada vez más urgente. Aunque, claro, tampoco quiere decir que estemos partiendo de cero, ya que las páginas web feministas ya tienen años en la red. Sin embargo, ahora hay un fenómeno en este contexto que ha venido a abrir el acceso a la posibilidad de terminar con los obstáculos de género que se nos han impuesto para incorporarnos de lleno y de forma activa a la producción de contenidos. Me refiero a los blogs, también llamados bitácoras o weblogs, que son un recurso mediático del que se han agarrado propios y extraños para la generación, difusión y crítica de contenidos.

La influencia de esta nueva forma de interacción es tal, que si se crea o ya se tiene una revista o diario, ya no basta con la versión impresa. Es casi obligado, dados los nuevos tiempos, crearle su página web o su versión online. Y además, también habrá que añadirle un blog a esa página web, que permita hacer un seguimiento de un tema y la expresión de opiniones de manera inmediata.

Por eso es que, al igual que negarse a arribar al ciberperiodismo es un error, también lo es negarse a introducirse y apropiarse de la herramienta social, periodística y política que representa el blog, pues estaríamos minimizando un medio con alcances que sólo habíamos imaginado.

Es cierto que las investigaciones que se han realizado alrededor de la recepción y de la representación de las mujeres en los medios de comunicación y nuevas tecnologías de la información arrojan resultados todavía adversos. Nos revelan que la reproducción de estereotipos sexistas no cesa; que no hay interés alguno por visibilizar la participación de las mujeres y su poder como agentes sociales en las esferas política, económica, educativa y cultural; que las mujeres en los medios son protagonistas sólo como víctimas, esposas o madres, y no como protagonistas de la vida política y social.

También nos dicen que la violencia contra las mujeres, la prostitución y la pornografía han aumentado a través de la Internet, y que ésta es un arma para consolidar las desigualdades de género, pues pone de manifiesto una brecha digital que no sólo tiene que ver con el acceso a la Internet y frecuencia de uso por parte de las mujeres (en México, del 20 millones 173 mil usuarios, las mujeres representan 42% por ciento),3 sino también tiene que ver con las diferencias en la educación, conocimientos, aprendizaje y organización, condiciones relacionadas con la pobreza y marginación social a las que han estado sujetas las mujeres históricamente,4 y tiene además que ver con la relación de las mujeres con la ciencia y la tecnología, área negada también durante mucho tiempo dando por resultado el estereotipo de mujeres tecnofóbicas. Sin embargo, en la verdad de esos resultados es donde radican los campos de acción del feminismo desde el ciberperiodismo, pero sobre todo desde los blogs como recurso del ciberperiodismo.

Uno de los argumentos más fuertes para explicar la subordinación, discriminación y estereotipos de las mujeres en los medios es su marginación en ellos como propietarias, directoras, editoras, reporteras, periodistas y productoras, y las barreras que tienen que enfrentar para desarrollarse en ellos como el acoso sexual, rutinas creadas por y para los hombres, desigualdades en salarios y reconocimiento, y el techo de cristal.5

Bueno, pues con el arribo a los blogs, al hecho ya no sólo de consumir o intervenir a medias, sino también de producir información, experiencias y conocimientos, las mujeres están despojándose de temores, estereotipos y tabúes. Y esto es así porque sin duda “existe una relación directa entre la propiedad del medio y los contenidos que son producidos”.6

Crear un blog es una de las nuevas formas de conjurar todos estos males, porque de inmediato, en unos minutos, las mujeres pueden volverse dueñas de un espacio en la web desde el cual informar y opinar lo que les parezca mejor. Y en la medida en que más contenidos tengan y se den tiempo para generarlos de manera organizada y comprometida, en esa medida se convierten en directoras, editoras y reporteras de su propio medio. Son ellas frente a la computadora, sin tener que pedir autorización para publicar tal o cual información, con tal o cual enfoque, o con tal o cual extensión.

Ya no hay que esperar a que una autoridad les permita o no imprimirle una visión de género a la información. Ahora, en cualquier momento, en cualquier computadora, pueden contribuir a que las ideas que fluyen en el ciberespacio sean cada vez más propositivas.

La importancia del arribo de las mujeres a las tecnologías de la información, considerando Internet como el medio por excelencia, radica en los valores cuantitativo y cualitativo que representa. Es decir, si hablamos de un avance cuantitativo, quizás no parezca mucho. Tal vez se diga que las mujeres que utilizan Internet, las que editan o colaboran en un sitio web, aún son un porcentaje muy bajo. Sin embargo, considerando contextos y condiciones, en realidad han conseguido una gran presencia en el ciberespacio.

Ahora bien, si hablamos de un avance cualitativo, es todavía mayor, pues esta presencia femenina representa la oportunidad de llevar otra forma de ver y pensar al mundo, si bien no lo garantiza todavía. Es la oportunidad de mostrar otras maneras de pensar; de desmontar los estereotipos de género que no nos permiten crecer como humanidad; de difundir una verdadera forma de vivir en equidad y, con ello, contribuir al cambio social.

Quedarnos con la idea de que estamos de nuevo frente a una tecnología que sirve como instrumento de poder de subordinación, o incluso re-subordinación, sólo fomenta el estereotipo de las mujeres tecnofóbicas. Es decir, como se supone que la tecnología es “campo masculino” e Internet espacio “público”, entonces también se supone que las mujeres deben rechazarlos en automático, condenarlos y confrontarlos. Pero con ello sólo nos estamos negando la oportunidad de apropiarnos de Internet como recurso social, político e incluso económico.

Creo que ese ver a las TIC como instrumentos de perpetuación del poder masculino sobre las mujeres es negar e invisibilizar la participación femenina en la red de redes, y además daña al feminismo porque no permite a las mujeres tomar al ciberespacio como una nueva esfera pública dónde difundir, debatir y construir retos y alcances.

Por todo lo anterior, creo firmemente en la posibilidad de que explorar la red de redes brinda grandes promesas sin precedentes para las mujeres, y más si la labor se impulsa desde el periodismo. Pero es necesario, primero, adquirir una conciencia de género que nos permita detectar necesidades y compromisos; diseñar y gestionar estrategias con perspectiva de género; plantear y difundir un sustento político, para entonces después darnos a la tarea de deconstruir; de desmontar los estereotipos que amplifican las diferencias hasta llevarlas a la desigualdad.

Sin embargo, esta conciencia de género requiere de tiempo, y de paciencia. Porque, como ya lo mencioné, el ciberespacio aún está inundado de inequidades e injusticias. Las mujeres no somos mayoría, ni siquiera la mitad de cibernautas. Y si a eso le agregamos que no todas las mujeres que exploran la red de redes, que administran sitios web, que tienen periódicos electrónicos o gestionan información o negocios, lo hacen con una perspectiva feminista o visión de género, entonces presencia y campo de acción se reducen. El uso de la tecnología por parte de las mujeres ha sido de alguna manera pasivo y temeroso, quizá influidas por su exclusión de otros espacios de poder y toma de decisiones. La tecnología sigue siendo, mayoritariamente, diseñada por hombres y muy pocas mujeres ocupan posiciones de liderazgo en el mundo electrónico.

Por ello es que desde el ciberperiodismo debemos interesarnos en una agenda política, feminista, activista, enmarcada en los derechos humanos y pro-teórica. Mientras no sea así, el resultado será sólo la reproducción y la recirculación carente de crítica de las imágenes sexistas y estereotipadas que se producen tanto de las mujeres como de los hombres.

Creo que estamos justo en un momento en que hacemos esfuerzos individuales en la red. Estamos conociendo la red, y midiendo nuestras capacidades. Estamos, poco a poco, perdiendo el miedo a exponer nuestras ideas y a generar información. Pero aún nos hace falta articularnos entre nosotras, sustentándonos en un ciberproyecto político, feminista, activista.

Pero sin duda, cada vez más nos agrupamos en redes, nos damos tiempo de intercambiar esfuerzos cibernéticos. Conformamos cibercomunidades, conectamos lo distante. Tejemos alianzas en la red, compartimos experiencias y vislumbramos una netopía más factible que utópica. Hemos dado pie a un ciberfeminismo, desarrollado por Donna Haraway y que Sadie Plant utilizó para definir la “cooperación liberadora entre mujer, máquina y nuevas tecnologías". Un activismo feminista que usa a los nuevos medios de comunicación tecnológicos como herramientas políticas.

Participar en grupos, listas o foros de debate y otros sitios de encuentro con perspectiva feminista, así como crear y gestionar proyectos tipo wikipedia o comunidades virtuales, blogs o videos, abona este camino. Sólo así lograremos hacer de la red de redes un instrumento de comunicación, gestión y participación, condiciones básicas para dar lugar a una sociedad –y una cibersociedad– más justa y equitativa.

Sin duda las mujeres tenemos presencia en la blogosfera, aunque se hable de menos de o de la mitad de los bloggers,7 aunque ello no implica que todas estén posicionadas desde el feminismo. Pero la existencia y aparición diaria de bitácoras publicadas por mujeres feministas ha ido en aumento; el trabajo en la red también; hay destacadas iniciativas individuales, pero también muchas publicaciones colectivas y comprometidas por la equidad e igualdad de género en Internet.

Tenemos que hacer nuestro el derecho a la comunicación, y a comunicar, para así garantizarnos una representación más adecuada de nuestras perspectivas y acciones, y una mayor autonomía en la producción y el consumo de contenidos.8 A través de Internet, y los blogs, podemos colocar temas de la agenda que desde nuestro punto de vista como periodistas feministas son fundamentales, y darles cauce, vía y solución. “En tanto mujeres –se dice en la Declaración de la Conferencia de Bangkok– que trabajamos en la comunicación, encaramos nuestro rol como el de asegurar que los intereses de las mujeres, sus aspiraciones y visiones sean ubicados centralmente y diseminados”.9

La comunicación es un derecho también de las mujeres; tenemos derecho a expresarnos, a ser escuchadas, reconocidas, a ser proyectadas con dignidad, a recibir información con base en la transparencia, la diversidad, la participación y la justicia social y económica.

Considero que tres de las oportunidades que Internet nos brinda a las mujeres son: la posibilidad de difundir la causa feminista; enseñar a ver el mundo desde una perspectiva feminista y establecer redes solidarias más allá del tiempo, el espacio y las fronteras. Estas posibilidades quedan englobadas en el ciberfeminismo, ya que éste ayuda a crear una mayor concientización sobre la necesidad de establecer una relación más equitativa entre los géneros y la tecnología de la información. Y también una posición política, quizá la parte más omitida, desdeñada o temida.

Cuando conciliemos –por mayoría y no como excepciones– la concientización, la posición política y la tecnofilia femenina, podremos hablar de un ciberespacio en el cual no se resubordine, pero ahora con nuevas formas de poder y control. Por ello tenemos que autoformarnos, con y entre nosotras. Hacer ciberfeminismo; cuestionar siempre para deconstruir, y sobre ello, reconstruir.

Por qué no preguntarnos siempre: ¿Quién tiene acceso a las tecnologías de la información y por qué? ¿Quién tiene el poder y quién lo controla, y por qué? ¿Los intereses de quién están representados en el ciberespacio, y por qué? ¿Qué esta pasando con las mujeres, como cuerpos y mentes, reales y virtuales? ¿Dónde están las mujeres, en el ciberespacio? ¿Haciendo qué, y por qué? Responder, o aunque sea ensayar posibles respuestas, nos ayudará a tomar conciencia de la oportunidad de transformar desde el ciberespacio, y de la responsabilidad de reeducar a los y las demás, empezando por nosotras mismas.

Deconstruir es actualmente también labor del ciberfeminismo. Y acceder al uso y aprovechamiento de los blogs es una de las nuevas formas de comunicación que debemos promover, ya que alientan al diálogo y al debate; la creatividad y la difusión de los conocimientos de las mujeres. Con los blogs se logra, en cierta medida, que las mujeres sean sujetos y no sólo objetos como parecía ser la regla. Aun cuando en el uso del ciberespacio hay muchos problemas que afectan a las mujeres, es importante resaltar que los blogs son una herramienta para el activismo feminista, la difusión de la información con perspectiva de género y para deconstruir estereotipos. Deconstruir estereotipos nos llevará a superar las diferencias de género. Nos permitirá arribar a una era posgénero. Deconstruir la historia y –por qué no– plantear una “nueva genealogía científica-tecnológica” de las mujeres. Es momento ya, insoslayable e inaplazable, de concientizarnos, deconstruir estereotipos y articularnos políticamente en un ciberfeminismo.

_____
Notas
 

1 Islas, Octavio. “La academia en la remediación del periodismo”, en Revista Mexicana de Comunicación Año XX, núm.106, Agosto-Septiembre 2007, México. 
2 Ídem 
3 El estudio “Hábitos de los usuarios de Internet en México”, realizado por segundo año por Investigación de Mercados de AMIPCI indica que en 2003 el 67 por ciento de los usuarios en México eran hombres y 33 por ciento mujeres, y en 2006 58 por ciento correspondió a hombres y 42 por ciento a mujeres, lo que revela una tendencia creciente al uso de la Internet por parte de las mujeres. Los resultados generales fueron descritos por Octavio Islas, en la Revista Mexicana de Comunicación Año 19, núm. 103, Febrero-Marzo 2007, México. 
4 La Dra. Aimée Vega expone un panorama muy completo al respecto en “Género y Comunicación. Las claves de una agenda académica, política y personal de investigación”, ponencia presentada en la 50 Conferencia Internacional de la Asociación Internacional de Investigación en Medios y Comunicación (IAMCR), París, junio de 2007. 
5 Ídem 
6 Vega Montt el, Aimée. “Género y Comunicación. Las claves de una agenda académica, política y personal de investigación”, ponencia presentada en la 50 Conferencia Internacional de la Asociación Internacional de Investigación en Medios y Comunicación (IAMCR), París, junio de 2007. 
7 Notimex, en la nota “Es significativa la participación de las mujeres en el fenómeno ‘blog’”, en febrero de 2007, menciona que, de acuerdo con un estudio de Pew Internet & Life, alrededor de la mitad de quienes tienen un blog son mujeres. Para leer la nota entrar a http://mujeresnet-feminismos.blogspot.com/2007/02/es-significativa-la-participacin.html 
8 Vega Montiel, Aimée, obra citada. 
9 Documento “La comunicación como fuente de poder para las mujeres”, de la Declaración de la Conferencia de Bangkok, febrero de 1994. Material proporcionado por la Dra. Aimée Vega en el Diplomado Feminismo, Desarrollo.


* Elsa Lever es periodista con maestría en Comunicación por la FCPyS-UNAM, diplomada en Estudios de Género por el PUEG-UNAM y en Feminismo por el CEIICH-UNAM, colaboradora free-lance en algunos medios y directora de MujeresNet.Info. Es colaboradora de SdP.


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