Sala de Prensa

112
Febrero 2009
Año X, Vol. 4

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   


El periodismo entra en ‘zona de conflicto'

Marta Molina *

El último conflicto israelopalestino pasará a la historia por inaugurar un nuevo estilo informativo: contarlo sin estar. La Operación Plomo, "una guerra sin luz y sin taquígrafos", como la describe Malén Aznárez, vicepresidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras, ha sido transmitida desde la oscuridad. Tan sólo la colaboración de algunos periodistas palestinos y las agencias y televisiones ya presentes en el territorio permitieron emitir información sobre los ataques. "No sin que existieran dudas sobre su manipulación", como también apuntó Aznárez. Los periodistas occidentales permanecieron 25 días varados en el paso fronterizo de Rafah, sin acceso a otros testimonios o fuentes que los proporcionados por el Estado Mayor de Israel.

"El periodismo está en zona de conflicto". Javier Baulutz, fotógrafo especializado en conflictos armados y único Premio Pulitzer español, entonó un agónico lamento sobre el estado de salud de la profesión, al intervenir en el foro La seguridad de los periodistas en zonas de conflicto armado. Al encuentro, organizado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape) para debatir acerca de la protección de los periodistas con motivo del secuestro y posterior liberación del fotógrafo gallego José Cendón, asistieron además el redactor jefe de la sección de Internacional del periódico Abc y consultor europeo del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), Borja Bergareche, el periodista de El Mundo Alfonso Armada, la enviada especial del diario El País Georgina Higueras, el ex corresponsal del diario El País y la agencia EFE Domingo del Pino y la enviada especial de la Cadena SER Ana Terradillos.

A modo de avance -el CPJ publicará su informe anual el próximo 10 de febrero-, Borja Bergareche ofreció una batería de cifras cuanto menos espeluznantes para dar una medida del riesgo de ejercer el periodismo en determinados países o entornos. El CPJ ha registrado 41 periodistas asesinados en el ejercicio de su trabajo, 26 reporteros y fotoperiodistas secuestrados y 125 periodistas presos. Pese a lo abultado de esa enumeración, las cifras de este organismo con sede en Nueva York contabilizan menos victimas que las recogidas por Reporteros Sin Fronteras (60 periodistas asesinados, 29 secuestrados y 673 detenidos).

En datos del CPJ, el 78% de los periodistas muere asesinado por pistoleros o sicarios, el 68% de ellos son informadores locales, "trabajadores de los medios nacionales, freelance o colabores de medios extranjeros", y el 90% de esos asesinatos "sale gratis al quedar impunes", denunció Bergareche para quien "resulta doloroso", dijo, "pensárselo dos veces o no enviar por seguridad uno de sus redactores a zonas olvidadas como Eritrea (el cuarto país con mayor número de periodistas encarcelados tan solo por detrás de China, Cuba y Birmania), cuya realidad tiene poca cabida en la agenda informativa".

Como vicepresidenta de Reporteros Sin Fronteras, Malén Aznárez rescató el papel de las organizaciones en defensa de la libertad de prensa porque "las organizaciones tenemos el mandato de garantizar la seguridad de todos los periodistas en el planeta" y urgió a los propios periodistas a tomar las riendas de su propio ejercicio: "Reporteros Sin Fronteras puede seguir demandando que se respete la libertad de prensa en el mundo, pero los primero que tenemos que procurarlo somos nosotros: los periodistas". De cualquier otro modo, "esta profesión tal y como la entendemos hoy tiene los días contados por la manipulación a la que la someten los diversos poderes", se dolió la ex defensora del lector del diario El País.

Más que bajo control, atados de pies y manos es como entiende Javier Bauluz que Israel ha mantenido a los periodistas occidentales. La poderosa maquinaria información/desinformación del Estado de Israel ha sembrado la profesión de ejemplos sobrados. Y el más sangrante, para el premio Pulitzer, es no respetar este oficio y a sus profesionales negándoles la entrada a la Franja de Gaza durante la invasión. "El periodismo vive uno de sus peores momentos por muchos motivos", dijo Bauluz. "Ahora que la información ha dejado de ser la prioridad por muchos motivos". Pero hay posibilidades de revertir la enfermedad porque tenemos herramientas poderosas de las que antes carecíamos. "Podemos hacer periodismo sin estar ligados a los grandes medios y recuperar nuestro espacio trabajando bajo un enfoque de derechos humanos", alentó. "Yes, we can", proclamó Bauluz.

Podemos y debemos porque, "si no estamos, no podemos contarlo y si no lo contamos no existe", señaló parafraseando el lema de Reporteros Sin Fronteras, la vicepresidenta de la sección española, Malén Aznárez. Ana Terradillos, la enviada de la Cadena Ser a Gaza en el último conflicto israelopalestino realizó un pormenorizado relato de las dificultades para informar cuando el único sonido para contrastar la información es el estruendo de los misiles isralíes cayendo sobre suelo palestino. La periodista tachó de "circo mediático" la política de información del Estado de Israel durante el conflicto.

Alfonso Armada cargó contra quienes toman las decisiones periodistas, los gerentes de los medios de comunicación que deciden qué es noticia y qué no, que soslayan informaciones relevantes cuando el número de víctimas que han provocado no es lo suficientemente alto. "¿Cuántos muertos tiene que haber para mandar a un enviado especial?", preguntó en tono de reto.

Georgina Higueras, enviada especial del diario El País, interpreta este hecho -"que no nos dejen estar en contacto con los que sufren"- como un intento de "obtener rendimientos económicos o rendimientos políticos de nosotros los periodistas". Higueras, que se niega a aceptar que el reporterismo haya muerto, urgió al conjunto de periodistas a hacerse respetar, a estar unidos para defender la profesión. "Los periodistas sabemos cuándo podemos estar en un conflicto y cuándo debemos salir de él", señaló. La periodista, especialista en Asia, calificó de "cerco a la información" la actitud del gobierno israelí en la Franja de Gaza, como consecuencia de la cual los medios se plantean seguir enviando periodistas a zonas de conflicto armado: "Para qué invertirán la búsqueda de la verdad si no me van a dejar contarlo", se preguntó en voz alta. "No acepto que ningún Estado venga a decirme qué es lo que debo hacer", sentenció Higueras.


* Marta Molina es corresponsal en España de Reporteros Sin Fronteras. Este texto fue publicado en el blog P-ES el 27 de enero de 2009.


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