Sala de Prensa

110
Diciembre 2008
Año X, Vol. 4

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   


Günter Wallraff

“Mi mayor temor es ser descubierto”

Marco Lara Klarh y Ronald Schäfer *

Wallrafear es un verbo peculiar que en caló reporteril denota la acción de disfrazarse para hacer hallazgos periodísticos de otra forma imposibles de lograr. Toma ese nombre del gran maestro contemporáneo del disfraz en el periodismo Günter Wallraff, alemán audaz de 66 años, radicado en Colonia. Él advierte que aunque lo vive como “un juego de aventura”, no siempre resulta divertido, y menos en México, donde en coberturas relacionadas, por ejemplo, con crimen organizado, “sé que el periodista que se mete en estos ámbitos vive con un pie en su propia tumba”.

Lleva casi medio siglo en lo que denomina la “ciencia de la observación participativa”; desde sus 20 años, a principios de la década de 1970 se disfraza con fines periodísticos. Ha hecho infiltraciones como obrero, traficante de armas, reportero mucracker en el diario Bild, activista político, turco migrante en Alemania y, recientemente, panadero y empleado de call center.

Su “método“ podría tener implicaciones éticas en la medida en que las personas ignoran que están ante un periodista, quien a su vez podría inducir hechos para forzar la comprobación de sus hipótesis. Él lo rechaza: “No induzco hechos, no soy el gran provocador, averiguo lo que está ocurriendo… no animo a nadie a que haga cosas que normalmente no hace”.

Wallraff aceptó dar un taller en México porque no le es un país ajeno: “Mi padre se casó con una española (…) a través de él comencé a apreciar la obra literaria de B. Traven. El barco de los muertos y toda su obra tiene lugar en México, creo que en Chiapas. Lo que también me fascina es la tradición de correr de los tarahumaras; me encantaría correr con ellos”.

Enseguida, la charla de El Universal con el autor de dos libros obligados entre miles de aspirantes a periodistas en México, Cabeza de turco y El periodista indeseable.

¿Cómo fue su primer impulso como periodista para encubrirse?

Creo que es más que el periodismo, se ha convertido en la tarea de toda mi vida, casi podría decirse que en una obsesión, no sé cómo definirlo. No me gusta utilizar el término de periodismo de “investigación” o “revelación”. Muchos de mis esfuerzos por defender los derechos humanos los hice publicando un asunto, en otros casos logré mejorar algo sin necesidad de hacerlo.

Mi método de trabajo se ha ido desarrollando durante mis primeros años de periodista, cuando empezaba a laborar en fábricas como trabajador alemán, en Ford, Siemens, Thyssenm entre 1964 y 1966, y se publicaban mis artículos en periódicos de sindicatos.

Sigue existiendo, sin embargo, el temor principal de mi vida, el que sigue apareciendo en mis sueños, que es el de ser descubierto.

Su preparación material, física y mental para encubrirse...

Preparo diferentes temas a la vez, hasta que llega el momento en el que siento que ha llegado la hora para abordar uno de ellos; entonces me sumerjo en él, y sumergirme significa que empiezo a hablar con personas afectadas, investigar, escuchar a personas que me tienen confianza. La preparación exterior es relativamente rápida, y tiene que serlo, porque a las cinco de la mañana, cuando me preparo para ir a una fábrica, necesito que todo sea fácil.

¿Qué peligros ha enfrentado?

Uno de los papeles más peligrosos y a la vez más fáciles fue en 1974, en Grecia, cuando me manifesté contra el régimen político. Se me trató como se hubiera hecho con cualquier otro griego en estos casos; pasé por el clásico tratamiento de tortura e interrogación que se daba a presos políticos y fui encarcelado. Después de la guerra de Chipre fui liberado como todos los presos políticos.

¿En países subdesarrollados esos riesgos aumentan?

He visitado a colegas en Brasil que (…) trabajaban según mi método al informar, por ejemplo, sobre la tala de la selva tropical o la esclavización de obreros, y tengo que decir que trabajan bajo un riesgo mucho mayor. Varios que han dejado sus vidas en ello.

¿Recomendaría encubrirse para revelar historias, por caso, de los cárteles mexicanos de la droga?

Podría estar tentado de responder a esta pregunta con cierta ligereza debido a la distancia y diferente realidad que tengo aquí, pero sé que el que se mete en estos ámbitos vive con un pie en su propia tumba. Me parece sumamente difícil, prácticamente imposible, encontrar una respuesta a esta pregunta. No me queda más que decir que el que hace eso merece todo nuestro respeto, pero yo, aquí, desde Alemania, no puedo ni expresarme a favor ni en contra de tales proyectos. No lo recomendaría.

¿Cómo vive usted que debe al menos una parte de su vida dedicarla a ser otro?

Mi trabajo ha sido para mí algo como una terapia. Por medio de mi trabajo me he encontrado a mí mismo, he encontrado mi sitio en la vida, sé cual es mi lugar y cómo reaccionar ante la injusticia. Pero también he podido descubrir que aquellos que son o parecen tan intimidantes pierden el poder aterrorizante cuando uno se acerca a ellos y les arranca la careta que llevan.

He sido influido por los valores de escritores como Brecht o Tucholsky. Pero seguramente también tiene que ver con aventura, curiosidad; es una manera de vivir el entrometerse.

¿Cuándo conviene encubrirse?

Siempre que no se obtenga acceso a información, cuando alguien trata de ocultar información a la prensa, cuando se manifiesta injusticia, cuando se prohíben actividades de sindicatos, donde no se respetan los derechos fundamentales, donde se tata de controlar la información, entonces se necesita este método, la ciencia de la observación participativa. Un periódico alemán, Bild, me había estado denunciando por mi método. Pero al final de un largo recorrido, mi método ha sido aprobado por el Tribunal Federal Supremo (alemán) en la llamada “Sentencia Wallraff”.

Es decir, que cuando una información, aunque haya sido investigada en condiciones ilegales, es de tal importancia para la sociedad, el derecho de información del público prevalece.

¿Cómo evita que un reportaje suyo acabe siendo parte del espectáculo mediático?

Por medio de “sostenibilidad”. Al asegurarme de que las cosas cambian, que realmente se cumplen los requisitos establecidos. Al no sólo revelar un escándalo e irse de inmediato, sino quedarse, seguir en el asunto luego de haberlo publicado.


* Esta entrevista se publicó en el diario mexicano El Universal el lunes 24 de noviembre de 2008.


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