Etica y
cobertura de elecciones
Charles
Green *
En
1960, cuando John F. Kennedy luchaba por alcanzar
la presidencia de los Estados Unidos yo era
apenas un joven reportero que estaba aprendiendo
a cubrir campañas electorales. Durante los
últimos 38 años han pasado por mis libretas de
notas muchas campañas en muchos países. Espero
haber aprendido casi siempre a fuerza de
equivocarme algunas cosas que
ayudarán a los periodistas de hoy a hacer el
tipo de trabajo periodístico que los ciudadanos
merecen y esperan de una prensa libre en una
democracia moderna.
Para mí hay
tres ideas básicas en la cobertura de campañas
electorales. Estas ideas son simples, pero
ponerlas en práctica de una manera seria y
profesional, en medio del calor de una campaña
presidencial, no es tan fácil. Las tres ideas
son:
- Mantener la
ética
- Asumir
responsabilidad
- Involucrar
a los ciudadanos
En este primer
artículo quiero abordar el tema de la ética
periodística en la cobertura de campañas
electorales. Para los periodistas no hay nada
más importante que la ética. Un periodista
tiene una sola cosa verdaderamente valiosa: su
credibilidad. Un periodista que pone en peligro
esa credibilidad, a la larga no le es útil ni a
la sociedad ni a su profesión.
La credibilidad
se construye sobre muchas cosas. De ellas, una de
las más importantes es la percepción. Si las
personas perciben que hemos perdido la
credibilidad, de hecho la hemos perdido. Por lo
tanto, los periodistas, igual que la esposa del
César, debemos evitar incluso que los demás
tengan la percepción de que algo se está
haciendo mal.
Siempre nos
excusamos cuando violamos aquellos parámetros
establecidos por periodistas que a través de
décadas han aprendido a golpes cuál debe ser
nuestro papel en la sociedad. Es preciso que nos
demos cuenta de que lo mismo ponemos nuestra
credibilidad en peligro cuando cometemos
cualquier tipo de violación ética, ya sea
pequeña o grande. Un reportero que recibe dinero
de un candidato o de un partido es inservible
para la sociedad, y, por lo tanto, para sí mismo
y para su medio de prensa.
El reportero que
acepta participar gratuitamente en un viaje de
campaña de un candidato, también está
arriesgando innecesariamente su credibilidad. Y
lo mismo ocurre con el reportero que acepta una
comida gratis de un candidato, de un partido, o
de un funcionario del gobierno.
Podremos decir
que no hay político que pueda comprarnos por el
precio de una comida, de una botella de vino o de
un paseo en avión a la costa. Eso probablemente
sea cierto, pero ante los ojos del público, del
hombre de negocios que sentado a la mesa contigua
ve que nuestro entrevistado es quien paga la
cuenta, hemos sido comprados.
Es fácil caer
en trampas éticas, trampas que a veces no son
intencionales. En la época en que trabajaba como
ejecutivo de noticias de Associated Press a
menudo alertaba a mi personal, al igual que hoy
en día alerto a mis estudiantes, para evitar que
su ego prevalezca sobre los valores éticos. A
todos nos gusta que nos halaguen y es muy
halagador que el presidente nos invite a la casa
de gobierno para tomar unas copas en privado o
para compartir una cena privada. Esas son
invitaciones a las que probablemente uno no se
negaría, pero es preciso que usted se pregunte
por qué lo están invitando. Seguramente no es
porque lo considere un gran cuentista o un gran
escritor, o porque necesite de su consejo para
dirigir el país. Simplemente es por la posición
que usted tiene como ejecutivo de noticias,
reportero de temas políticos o como un
columnista que moldea la opinión pública. Si en
lugar de periodista usted fuera maestra de una
escuela, ¿cree que el presidente lo invitaría?
Pienso que cada
periódico, revista o noticiero que se considere
a sí mismo como profesional; cada organización
que verdaderamente esté interesada en el
bienestar del país en cualquier campaña, debe
preparar un código de ética para todos sus
reporteros y editores. Este código debe ser de
cumplimiento obligatorio, especialmente para
aquellos responsabilizados en realizar la
cobertura de las elecciones. Un reportero que
viole esos patrones de conducta debe enfrentar
castigos severos, incluso, la pérdida de su
empleo.
Ya existen
muchos códigos de ética, por lo que no es
necesario inventar uno nuevo. Solo se necesita
adaptarlo a sus circunstancias particulares. Y
los reporteros deben tomar parte de la
discusión.
Es preciso que
preparen su cobertura con suficiente
anticipación. Un código de ética es
simplemente parte de los preparativos. Cuando el
entrenador del equipo nacional de fútbol se
ocupa de que los jugadores practiquen todos los
días, los está preparando para las situaciones
que enfrentarán cuando el juego verdadero
comience. Cualquier periodista con más de una
semana de experiencia profesional sabe que las
decisiones difíciles son las que se tienen que
tomar en momentos difíciles. Y esas decisiones
llegan cuando uno está a punto de la hora de
cierre, cuando uno tiene apenas unos pocos
minutos para poner en una balanza las
consecuencias de nuestras decisiones. La columna
sobre ética que yo escribí para la revista
Pulso del Periodismo se titula "La cuerda
floja" justo porque creo que los periodistas
siempre estamos caminando por una cuerda floja.
Cuando el fallecido periodista costarricense
Guido Fernández, terminó de escribir un libro
sobre ética, lo tituló "Agonía a la hora
del cierre", porque en ese preciso momento
es cuando uno tiene que tomar las decisiones más
difíciles.
He aquí un
ejemplo de lo que eso significa. Durante la
campaña presidencial de 1996, en los Estados
Unidos, Bob Dole tropezó y se cayó de una
plataforma durante una visita a California. La
agencia de noticias Reuters transmitió una
secuencia de cinco fotografías. Una mostraba a
Dole en el piso. El mensaje que ofrecía la foto
era de dolor, fragilidad, herida, debilidad, ira,
angustia. Pero la quinta fotografía de la
secuencia mostraba a Dole levantando el puño
después de levantarse, en un mensaje de alivio,
disgusto, pena, ira, humor y capacidad de
recuperación. ¿Qué foto publicar? Esa es una
pregunta ética que muchos editores enfrentan a
la hora de cierre.
¿Es ético que
un individuo o una familia que posea un medio de
prensa participe activamente como candidato en
una campaña presidencial? ¿Es ético que un
periodista se postule para un cargo en el
gobierno? Mi respuesta es usualmente la misma en
ambos casos: No. Pero esa es solo mi opinión
personal. Hay quienes argumentan que si esa
persona o esa familia sabe apartar una cosa de
otra, no incurre entonces en ningún tipo de
violación ética.
Pero esto
último casi nunca ocurre. Por lo general, a las
organizaciones de prensa se les ordena o se les
manipula para que favorezcan la candidatura de su
propietario.
Por otra parte,
no pienso que ningún periodista en funciones
debe postularse para un cargo político. Si un
periodista siente con tanta fuerza el deseo de
entrar en la política, debe renunciar. El solo
hecho de postularse va a afectar su credibilidad
como periodista.
He visto a
medios de prensa sufrir consecuencias lamentables
debido a que las ambiciones políticas de sus
dueños han sido mayores que el juicio económico
y periodístico de estos. Un diario cuyo
propietario es un candidato a la presidencia no
puede pensar que no confrontará problemas. Los
votantes que favorezcan a los otros candidatos no
confiarán en la cobertura de campaña de dicho
diario. Un periódico en Centroamérica perdió
alrededor del 70 por ciento de su circulación
cuando su dueño decidió postularse para
presidente. Los anunciantes que favorecían a los
candidatos contrarios dejaron de anunciarse en
sus páginas. Cuando Violeta Chamorro dueña de La
Prensa , ganó la presidencia de Nicaragua,
el periódico tuvo que trabajar duro para
redefinir su papel. ¿Debían ser un periódico
abiertamente pro-gobierno, aun a sabiendas de que
de esa manera unirían contra ellos a toda la
oposición política y periodística, o debían
tratar a su presidenta de una manera justa, pero
crítica?
Después de
decir esto, debo aceptar que muchos dueños de
periódicos y muchos periodistas se han
convertido en políticos y han tenido éxito.
Warren G. Harding, el vigésimo noveno presidente
de los Estados Unidos, fue un editor de
periódico que se convirtió en político. Albert
Gore, el actual vicepresidente, fue reportero de
un diario de Nashville antes de entrar en la
política.
William Randolph
Hearst fue un agresivo dueño de periódicos que
fundó una cadena que aún existe 47 años
después de su muerte. Además de haber sido uno
de los editores de periódicos más poderosos de
la historia de los Estados Unidos, Hearst
también fue político. Fue miembro de la Cámara
de Representantes de los Estados Unidos durante
dos períodos y se postuló, aunque sin éxito,
para gobernador del estado de Nueva York, al
mismo tiempo que escribía columnas regulares y
dirigía los asuntos editoriales y de negocios de
sus periódicos.
Hearst fue
también quien desde sus periódicos lanzó
arduas campañas a favor del inicio de la guerra
Hispano-Americana, y quien envió al artista
Fredrick Remington a Cuba para ilustrar las
historias sobre la guerra que él mismo estaba
fomentando.
Desde Cuba,
Remington le envió este cable a Hearst: "No
hay guerra. Solicito regresar." Hearst le
respondió con otro cable: "Por favor,
quédate. Encárgate de dibujar que yo me encargo
de la guerra."
Joseph Pulitzer,
quien estableció el premio periodístico que
lleva su nombre y que es el más prestigioso de
su tipo en los Estados Unidos, se postuló a un
puesto en la legislatura estatal y ganó, al
mismo tiempo que trabajaba como reportero de un
periódico de St. Louis. Pulitzer consideró que
podía tener más influencia en los temas
políticos desde afuera y, como dueño de un
periódico en la ciudad de Nueva York, organizó
muchas cruzadas periodísticas. Una de las más
famosas fue recaudar dinero de los lectores para
construir el pedestal de la Estatua de la
Libertad.
Pulitzer, y
muchos otros editores de todo el mundo, han
respaldado a candidatos durante distintas
campañas por la presidencia. No hay nada
incorrecto en eso. Es algo que forma parte de la
historia y de la tradición de la prensa libre.
Pero los periódicos buenos respaldan a los
candidatos en sus editoriales, nunca en sus
historias noticiosas. En estos tiempos, el
respaldo que un medio de prensa le de a un
candidato en sus editoriales tiene muy poco
impacto en los votantes porque muchos lectores
han perdido la confianza en las coberturas de
campaña en general.
Una
cobertura responsable
Cualquier
discusión sobre ética periodística nos lleva a
conversar sobre la responsabilidad de los medios
de prensa ante la sociedad. Esa responsabilidad
es algo que la prensa en cada país debe
determinar por sí misma.
América Latina
disfruta de la bendición de tener a algunos de
los mejores periódicos del mundo. Las
compañías periodísticas en Latinoamérica
tienen una larga y a menudo triste historia de
independencia y de coraje. Lo que los periodistas
latinoamericanos están haciendo hoy puede
establecer el tono de campañas futuras, pero es
preciso que decidan desde ahora cuál será su
papel.
Durante mis
visitas a distintos países de la región he
visto algunos problemas en periódicos, canales
de televisión y estaciones de radio: todavía se
hace demasiado énfasis en una sola fuente. Cada
vez que me encuentro con una historia en la que
se cita una sola fuente sea el presidente,
un embajador, un policía o un hombre de
negocios, me surgen preguntas.
Depender de una
sola fuente para escribir una historia puede ser
especialmente problemático durante una campaña.
Siempre alguien, en alguna parte, tiene la
información que podría ubicar esa historia en
un mejor contexto. Parte de nuestro trabajo es
encontrar a esa persona e incluir sus puntos de
vista en nuestra historia. Esto no siempre es
fácil. Pero si queremos tener un trabajo fácil,
entonces es mejor que nos olvidemos del
periodismo y busquemos otro empleo.
Carl Bernstein,
parte del equipo de reporteros del Washington
Post que dio a conocer tantos detalles sobre
el escándalo Watergate, define un buen trabajo
periodístico como "la mejor versión que se
puede obtener de la verdad." En mi país
existe una tendencia, que también se ha
reflejado en otros países, de que la verdad es
una ilusión, desfigurada por la adoración a los
famosos, el chisme, el sensacionalismo, por
controversias manufacturadas y por la negación
de la verdadera condición de nuestra sociedad.
Nos hemos convertido en reporteros haraganes,
desinteresados en hacer el trabajo duro de un
buen reportero, el trabajo duro de buscar la
verdad.
Ningún
periodista profesional desea darles a los
ciudadanos una cobertura de segunda categoría.
Pero lo cierto es que en alguna ocasión, todos
nosotros lo hemos hecho y probablemente lo
volveremos a hacer. Sin embargo, quiero compartir
algunas ideas acerca de qué podemos hacer para
no ofrecerle al público una cobertura de segunda
clase.
Primero,
evitemos todo lo posible esa "carrera de
caballos" a la que nos hemos acostumbrado.
En tiempos de campañas electorales las
redacciones son bombardeadas con encuestas de
opinión que muestran a un candidato en primer
lugar por un tanto por ciento. Reportar sobre
estos asuntos está bien, aunque no debe ser
nunca el foco principal de la cobertura.
Segundo,
lancemos por la ventana la idea de una cobertura
"balanceada". Este concepto de
cobertura balanceada es a lo que Jonathan Alter,
de la revista Newsweek cataloga como algo
"importante solo en el sentido más
rudimentario". En un manual para periodistas
preparado por el Proyecto Vote Inteligentemente,
de los Estados Unidos, Alter escribió que el
"balance" a menudo es perjudicial.
Nuestro objetivo
debe ser reportar sin prejuicios ideológicos. Si
citamos a uno de los candidatos acusando a otro,
esta persona debe tener la oportunidad de
responder. Si una historia sobre un tema
económico cita a un candidato, también debe
citar a sus oponentes.
Alter asegura, y
coincido con él, que la búsqueda del balance es
a menudo un patrón dañino porque muchas veces
se interpone en lo que debe ser nuestro objetivo
número uno: la verdad.
Si un candidato
está lanzándole mucho lodo a los otros
candidatos, mientras que estos últimos apenas lo
están haciendo, es balanceado escribir que todas
las campañas se caracterizan por los ataques
entre los contrincantes, aunque también es una
representación incorrecta de lo que realmente
está ocurriendo.
Es preciso que
hagamos una distinción entre los "temas de
campaña" y los "temas reales". Un
tema de campaña es algo que un candidato utiliza
para promover su propia imagen o para
desacreditar a un oponente. Un tema real es algo
de lo que el candidato verdaderamente se ocupará
si es sale electo.
En muchas de las
campañas que he visto en mi país y en América
Latina los reporteros que se ocupan de temas
políticos cubren solo los temas de campaña. Tal
vez no lo admiten, pero creen que los temas de
campaña son los únicos temas. Piensan que si un
candidato no presenta un tema, es porque ese tema
no tiene importancia. Alter asegura, y otra vez
coincido con él, que esta es una manera estrecha
y alienadora de cubrir los temas políticos. Es
un error, es malo para la credibilidad de la
prensa y es menos interesante.
Ofrezcan toda la
cobertura que puedan a los candidatos de los
partidos menos fuertes. Todos los candidatos
deben tener al menos una oportunidad para
hablarles a los ciudadanos a través de cada uno
de los medios de prensa que ustedes representan.
Una revisión semanal de las actividades de los
partidos menos importantes ayuda a los votantes a
mantenerse al tanto de lo que esos candidatos
están haciendo. Pero mantengan los oídos
alertas para enterarse también de lo que los
votantes están diciendo sobre esos candidatos.
Muy a menudo
nosotros en la prensa nos sentamos con los
candidatos para documentarnos y definir los
temas. O peor, dejamos que los políticos nos
digan cuáles son esos temas. En 1960, durante la
campaña presidencial de Kennedy la prensa
convirtió el tema de la creencia religiosa de
Kennedy como el foco principal de la campaña. Un
católico nunca había sido electo a la
presidencia de los Estados Unidos. Kennedy atacó
a la prensa y a sus oponentes organizando una
reunión que yo cubrí en Houston, en la que se
enfrentó a una sala llena de representantes de
la iglesia protestante. Kennedy los convenció de
que el Vaticano no podía apoderarse del gobierno
de los Estados Unidos. Pero las encuestas hechas
en esos días demostraron que lo que más les
preocupaba a los ciudadanos no era qué religión
practicaba Kennedy. Solo los políticos y la
prensa, lo hacían ver como el tema número uno.
Todo esto me
hace recordar un viejo dicho: "Tan solo con
mirar la línea de ferrocarril no se puede saber
qué rumbo tomó el tren".
Estrategias
para tiempos de campaña
En los últimos
años se han hecho una serie de interesantes
experimentos para encontrar modos de cambiar el
molde de la cobertura de campañas electorales,
para hacerla más sustanciosa, más relevante
más interesante para los ciudadanos. En su
mayoría, estos experimentos han funcionado.
Todos ellos tienen en común algunos puntos:
- Formaron
sociedad con otras organizaciones de
prensa.
- Las
organizaciones de prensa ponen todas sus
energías en descubrir lo que la gente
piensa que son los temas reales de
campaña.
- Preparan
articulos sobre esos temas.
- Le hacen a
los candidatos las preguntas de los
ciudadanos.
- Algunos han
tratado a los candidatos como si fuera
una persona que está buscando empleo.
- Examinan
cuidadosamente la veracidad de la
publicidad de campaña y escriben al
respecto.
Las agrupaciones
de medios de prensa se forman debido a que este
tipo de cobertura puede ser costosa, demandar
demasiado tiempo y simplemente porque estos
medios creen que de esa manera tienen más
oportunidad de éxito si un diario comparte el
experimento con un canal de televisión o una
estación de radio.
Los medios hacen
incontables esfuerzos para determinar lo que los
ciudadanos piensan que son los temas de campaña.
El Observer, de Charlotte, y el Eagle, de
Wichita, fueron los pioneros en este tipo de
cobertura en los Estados Unidos, en 1992, luego
de que estudios demostraron una creciente
pérdida de credibilidad en la cobertura de
campaña. En la última campaña electoral el
año pasado, el Orange County Register en
California dedicó el 40 por ciento del espacio
destinado a noticias políticas a este tipo de
cobertura.
Lo que la gente
piensa se puede averiguar realizando su propia
encuesta y organizando grupos focales para que
discutan los temas. El Observer, de
Charlotte, creó incluso un banco telefónico
para que los ciudadanos pudieran llamar para
exponer sus puntos de vista. Uno puede organizar
también lo que los sociólogos llaman
"encuestas de deliberación", en las
que los encuestados tienen tiempo para pensar
sobre el tema y discutir sus respuestas sobre
qué es lo que es importante para ellos.
Los periódicos
toman estos temas, citados por los ciudadanos,
para preparar historias bien documentadas sobre
ellos. ¿Por qué es este un tema importante?
¿Cuáles son las posibles soluciones? Luego les
presentan estos temas a los candidatos, de manera
que esos se convierten en los temas de los que
hablan los candidatos.
Comience su
cobertura de campaña con una descripción de las
obligaciones que deben cumplir quienes se
postulan para cada cargo. ¿Qué es lo que se
supone que haga un presidente? ¿Qué se supone
que hagan los miembros del congreso? Cualquier
corporación importante tiene descripciones de lo
que deben hacer sus principales ejecutivos. ¿Por
qué no va a tenerla un país?
Pienso que cada
candidato a la presidencia debe ser motivo de un
artículo en el que se tomen en cuenta tantos
puntos a considerar como se haría con alguien
que está solicitando un empleo. ¿Cómo
gobernaría este hombre? ¿Qué hay en su
historia pasada que demuestra que este individuo
está capacitado o no para realizar las funciones
inherentes a su cargo?
Lo que se ha
venido a llamar cobertura a partir de la
"vigilancia de los anuncios" ha tenido
mucho éxito en los Estados Unidos. Un medio de
prensa analiza la campaña publicitaria de un
candidato, de la misma manera que un buen
reportero analizaría cualquier afirmación.
- ¿Es
realmente cierta?
- ¿Los
hechos respaldan las palabras?
- ¿El
candidato siempre ha tenido esta
posición o este es simplemente un cambio
de dirección?
Una buena
cobertura de "vigilancia de los
anuncios" es justa. Si lo que se dice en la
campaña publicitaria es cierto, nuestra historia
periodística debe decir que es cierto.
La pregunta
obvia ahora es: ¿todos estos gastos y esfuerzos
hacen alguna diferencia? ¿Realmente a los
lectores o espectadores les interesa todo esto?
Algunos estudios realizados en los Estados Unidos
demuestran que sí.
- Los
entrevistados consideraron que el diario
los ayudó a sentirse parte del proceso
político.
- Sintieron
que la cobertura periodística reflejaba
más los temas que a ellos les
interesaban.
- La cantidad
de lectores se incrementó durante la
campaña.
Respuestas a
otros estudios muestran resultados similares: una
mayor comprensión de los lectores de los temas
de campaña.
Los candidatos
también prestaron atención. En la Florida, The
Miami Herald y otros medios de prensa
formaron una coalición antes de la campaña
presidencial de 1996, llamada "Voces de la
Florida".
Entre otras
cosas, la coalición le pidió a cada candidato
que les concediera una entrevista grabada de 90
minutos. Todos los candidatos aceptaron, con
excepción de Bob Dole. Finalmente, The Miami
Herald publicó una historia sobre los
candidatos y los temas de campaña, en la que Bob
Dole quedó fuera. Tan pronto salió a la calle
la primera edición del periódico de ese día,
Bob Dole llamó por teléfono a Tom Fiedler,
editor de temas políticos, para ofrecerle una
entrevista de inmediato. Fielder actualizó su
historia para las siguientes ediciones de The
Miami Herald y para otros periódicos de la
coalición.
La coalición
funcionó muy bien en la Florida. Le dio más
fuerza política y recursos adicionales a los
socios porque no significaba una competencia
directa por lectores o audencia y porque una
planificación cuidadosa de la cobertura
permitió asegurarse de que cada socio
comprendiera su papel.
Entonces,
¿cómo se hace esta cobertura basada en los
ciudadanos?
El Instituto
Poynter para Estudios sobre la Prensa realizó
una encuesta entre varios editores de diarios y
directores de noticias de canales de televisión,
acerca de la cobertura basada en los criterios de
los ciudadanos, y finalmente ofreció las
siguientes sugerencias.
- Planifique
a tiempo, planifique bien y planifique
que probablemente todos sus planes tengan
que cambiar. Sus mejores planes
probablemente se deshagan en las últimas
semanas de la campaña y usted tendrá la
opción de cubrir las
"noticias" o apegarse a su
plan. Esté consciente de que eso puede
ocurrir y prepárese para ello.
- Incluya a
todos en la preparación del plan. Reúna
a editores, productores y reporteros que
tendrán que ver con la cobertura, para
decidir qué es lo que se quiere lograr.
- Amplíe su
equipo. Piense en incluir a otras
personas, además de los reporteros que
normalmente cubren temas políticos o del
gobierno. Una vez que usted identifique
los problemas que les interesan más a
los ciudadanos, piense quiénes conocen
mejor estos temas. El reportero de temas
de salud o el que cubre los casos
criminales podrían sentirse encantados
de tener la oportunidad de participar en
la cobertura de una campaña, con lo que,
además, usted estaría dejando libre a
su reportero de temas políticos para
preparar otras historias sobre la
campaña.
- Conéctese
a los sistemas online. Aproveche
las ventajas que nos ofrece hoy el mundo
interactivo para involucrar más a los
ciudadanos. Asegúrese de que sus
reporteros y editores tengan tiempo para
revisar toda la información que llega de
los ciudadanos y que respondan a ella.
- Sea
abierto. Deje que sus lectores o
espectadores conozcan cuál es su plan.
Hágaselo saber también a los
candidatos, de modo que no se sorprendan.
- Manténgase
en contacto con los ciudadanos y
consúltelos también. Las cosas pueden
cambiar rápidamente en una campaña
política. Por lo tanto, desarrolle una
forma de mantenerse en contacto con los
ciudadanos. Reúnase con docenas de
lectores y pídales que le digan qué
anda mal en su cobertura y qué piensan
que sería útil.
- No pierda
las voces de los ciudadanos cuando estas
son más necesarias. El momento en que
usted quiere exponer la opinión de los
ciudadanos y presentarles sus preguntas a
los candidatos es en las semanas finales
de la campaña. Esto coincide con los
momentos más difíciles para hacerlo.
Asegúrese de tener suficiente tiempo
para incluir sus puntos de vista.
- Desarrolle
una cadena de votantes. Haga más que
poner un cintillo que diga
"Vote" o una caja de
recordatorio. Durante toda la campaña
anime a las personas a conversar con sus
amigos y vecinos para animarlos a
participar y a votar. Es probable que
ellos le presten más atención a un
amigo que a usted.
- Repita,
repita, repita. Encuestas de lectoría y
de audiencia realizadas en todo el mundo
nos muestran un factor alarmante pero
real. Las personas no recuerdan haber
leído o haber visto las primeras
historias sobre los temas de campaña que
publicamos. Usted tiene que buscar
maneras creativas de hacer las
modificaciones necesarias y volver a
presentar esas historias cuando ya la
campaña esté más avanzada.
- Ahorre
algunos de sus recursos para el final.
Las personas que piensan ir a votar
desean tener a su disposición sumarios
en forma de reportes especiales, y guías
para votantes, justo antes del día de
las elecciones. Ofrézcanles lo que
quieren cuando lo necesitan. Para muchos
votantes, este podría ser el único
reporte neutral que tengan a su alcance.
- Recuerde el
asunto principal. Lo que los ciudadanos
quieren saber y lo que determinará
cómo van a votar es la manera en
que las cosas que leen o escuchan
afectarán sus vidas. Diseñe su
cobertura con esta idea en mente. No deje
nunca de preguntarse si sus reporteros se
están recordando de esto cuando van a
buscar datos y cuando escriben sus
historias.
A lo largo de
este tipo de cobertura debe hacerse un enfoque
deliberado en cómo resolver los problemas de los
que hablan los ciudadanos. Un reportero no debe
preguntarle a un candidato cómo se siente con
respecto a un determinado asunto, sino cómo
puede resolverse un problema y cómo lo haría si
fuese electo. Muchas veces los reporteros
simplifican o fragmentan los aspectos que los
ciudadanos ven como relacionados entre sí. Los
reporteros necesitan ofrecerle coherencia a
aquellas personas cuyas vidas son confusas y
complicadas.
Por lo tanto, si
en la campaña que está a las puertas ustedes
quieren intentar lo que se ha dado en llamar
periodismo basado en los intereses de los
ciudadanos, ustedes deben:
- Organizar
uno o varias reuniones públicas para
discutir los temas
- Realizar
encuestas para determinar cuáles son los
asuntos en los que debe centrar su
cobertura.
- Conducir
reuniones con grupos específicos de
votantes para deteminar cuáles son sus
preocupaciones.
- Pedirles a
los lectores o espectadores que les hagan
llegar sus preguntas para presentárselas
a los candidatos cuando ustedes los
entrevisten. Basar el trabajo de
reporteo fundamentalmente en los temas
que han surgido durante los contactos con
los ciudadanos.
- Ofrecer
información que ayude a los ciudadanos a
involucrarse en el proceso político no
solo mediante el voto, sino también de
otras maneras.
* Charles Green es director del Centro de
Prensa Internacional de la Universidad
Internacional de la Florida.
Fue director del Programa Latinoamericano de Periodismo (PROCEPER). Este texto se publicó en
la revista electrónica Pulso del Periodismo como una serie de tres artículos sobre
la cobertura de elecciones, reunidos aquí, en
una sola página, con autorización de su editor.
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