Sala de Prensa


11
Septiembre 1999
Año II, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


El laboratorio de nuestro futuro

Gerardo Albarrán de Alba *

Parece una máscara de jade. En primer plano, difuminado el fondo, se ve un rostro ennegrecido, pero reluciente. Es un retrato de la muerte. Es una de las más de 200 mujeres cruelmente ultrajadas y asesinadas en Ciudad Juárez en los últimos seis años, según cifras oficiales (nadie sabe el verdadero número de muertas). Es un registro de la realidad, documentada, exhibida. Es una fotografía periodística, parte de lo que se conocerá como la iconografía del siglo XX.

La terrible belleza de esta fotografía —jamás publicada en diario alguno— hace lamentar la pérdida de las miles y miles de imágenes que los fotógrafos de prensa registran cotidianamente. Pocas, muy pocas se difunden. Y mientras más crudas son las imágenes, menos suerte tienen en las mesas de edición que las desechan, ya sea por falsos pudores o injustificadas apreciaciones estéticas, sobrepuestas a cualquier valoración periodística.

Recuperar ese trabajo, ponerlo en su contexto más amplio, es algo que ha hecho el reportero estadunidense Charles Bowden en su libro Juárez, the laboratory of our future (Aperture, 1998, Nueva York), un ejercicio de periodismo de investigación con fuertes rasgos testimoniales del propio autor, que a la vez hace el retrato hablado de una docena de fotógrafos de Ciudad Juárez —esos extraños seres que se juegan la vida por una gráfica, casi siempre por un raquítico salario y sin reconocimiento alguno, incluso por parte del resto de los periodistas—. Ellos aportan a esta obra las imágenes que nunca creyeron ver publicadas: miseria, violencia, muerte, vida... todo lo que hace de esta ciudad (frontera entre México y Estados Unidos) uno de los puntos de mayor conflicto social del planeta, espacio donde chocan desarrollo y subdesarrollo. Aquí está, en textos y gráficas, una visión apocalíptica de las relaciones Norte-Sur. Lo que ahí —en Ciudad Juárez— ya es, se anuncia para otros puntos del planeta.

De ahí que no sólo se justifique, sino que brille la reproducción de un artículo de Eduardo Galeano, incluido en el libro, que bien podría leerse como una sintética y actualizada versión de Las venas abiertas de América Latina.

Y, como prefigurando esto, otro artículo, éste ni más ni menos que de Noam Chomsky, advierte sobre los nuevos modelos de dominación que han adquirido los grandes capitales financiero e industrial internacionales.

Juárez, the laboratory of our future.... es un libro brutal. Bastarían las descarnadas fotografías para describir un submundo que se desgarra a sí mismo y que amenaza con trasminar sus heces hacia todos los estamentos sociales del Tercer Mundo, embozado en una versión de falso progreso.

Los tres textos presentados en el libro (Chomsky, Bowden y Galeano, en ese orden) se complementan entre sí, desde la diversidad de sus posturas.

A partir del análisis de la negociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (Canadá-Estados Unidos-México) Chomsky logra una interesante abstracción de los procesos de globalización que han desmantelado a los Estados nacionales para ceder el poder a los mercados, regidos éstos a su vez por las grandes corporaciones trasnacionales. Sin perder el optimismo, Chomsky resalta los valores de la utopía democrática como único valladar posible desde el que las sociedades pueden hacer frente a los amos del poder real.

Galeano parte del análisis de los costos sociales del desarrollo en el Tercer Mundo para recordarnos la trampa histórica del capitalismo salvaje, y centra su crítica en los grupos políticos y tecnocráticos regionales que han sometido a la región a los dictados de un progreso que no es para nosotros.

Bowden se instala entre las dos categorías anteriores.

La visión de Bowden, aunque refractaria, no deja de ser la de un estadunidense con complejo de culpa. Es la postura de uno de los beneficiarios de la miseria de millones, que de pronto descubre que sus magras comodidades clasemedieras con pretensión pequeño burguesas se cimientan sobre la explotación de pueblos enteros. Toda su moral, su ética y sus valores sociales —esas trampas culturales con las que son criados y a las que se aferran los good guys del Primer Mundo y sus caricaturas tercermundistas— son minados por el contacto con una realidad que —como él mismo reconoce— es preferible ignorar para los de su misma especie.

Aun cuando Bowden no logra decodificarse para asir parámetros que le son ajenos —lo que contamina buena parte de sus juicios de valor y su lectura de la realidad, convirtiendo mentiras a medias en verdades a medias—, de algún modo, sí responde las preguntas centrales que hacen Chomsky y Galeano: las asimetrías son mesurables, siempre que la realidad sea contada como la mejor antiutopía.

Como sea, la postura apocalíptica del autor —más alentada por los riesgos que representa para su propio orden establecido que por un reclamo de justicia elemental— contrasta con el único rasgo esperanzador que detecta en los propios fotógrafos de Ciudad Juárez que alimentan su trabajo: la idea de capturar la realidad en una película, como medio para transformarla.

Descrito como un libro sobre fotografías, y fotografías que son sobre Ciudad Juárez, la obra es meritoria.

Como libro de fotografías, su valor son los retratos de la realidad. La estética del dolor, la miseria y la muerte es fielmente registrada.

Como libro de fotografías sobre Ciudad Juárez, su valor es la descripción de un submundo que se abre paso hacia la superficie hasta invadirlo todo.

Como libro que narra la realidad de donde surgen esas imágenes, su valor son los recuerdos del futuro, como lo describe Galeano.

Publicado en inglés en 1998, por el grupo Aperture (que ofrece estas fotografías en exposición itinerante), este libro no-ficción estuvo a punto de ser editado este año en México y el resto de Latinoamérica. Sin embargo, la editorial que evaluó esa posibilidad no pudo vencer los prejuicios de mercadotecnia que le aconsejaban no exponerse en el mercado con un material simplemente brutal.


* Gerardo Albarrán de Alba es coordinador general de Proyectos Especiales del semanario mexicano Proceso; creador y coordinador académico del Diplomado en Periodismo de Investigación en la Universidad Iberoamericana; Vocal de la Junta Directiva del Centro de Periodistas de Investigación, A. C. (IRE-México), y director de Sala de Prensa, web para los profesionales de la comunicación iberoamericanos. Este artículo fue publicado originalmente en el número 1190 de Proceso.


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