Sala de Prensa

101
Mayo 2007
Año IX, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Reporteros sin Fronteras

Latinoamérica:
El año de todos los peligros

El grado de desarrollo económico, o el nivel democrático de un país ¿garantizan una libertad real de su prensa ? No, si juzgamos por la situación de las Américas en 2006, donde la celebración de doce grandes elecciones ha coincidido con un sombrío balance para los periodistas. De cinco en 2002 a siete en 2005 (con un triste intervalo de doce en 2004), el número de periodistas a los que han matado en el continente ha pasado a dieciséis, a los que hay que añadir cuatro desaparecidos.

México totaliza nueve muertos y tres desaparecidos, en un contexto de expansión del narcotráfico y de inestabilidad política, agravada por la explosión de la crisis social en el Estado de Oaxaca a partir del mes de mayo, y la controvertida elección de Felipe Calderón en las presidenciales del 2 de julio. La muerte por disparos del camarógrafo norteamericano Brad Will, de la agencia Indymedia, en pleno rodaje de una manifestación de maestros el 27 de octubre en Oaxaca, es un ejemplo de la violencia de las autoridades y, a la vez, de la persistencia de la impunidad. Dos policías implicados en el asesinato del periodista, y considerados cercanos al gobierno local, quedaron en libertad apenas un mes después de ser detenidos.

En Colombia mataron a tres periodistas y cerca de otros diez, amenazados, se vieron obligados a marcharse de su región, e incluso del país. La ruptura de las conversaciones entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de nuevo obstaculiza el acceso de los medios de comunicación a determinadas regiones. El fracaso de la desmovilización de los paramilitares de extrema derecha, con frecuencia reconvertidos al narcotráfico y a los asesinatos por contrato, hace que los periodistas locales corran grandes riesgos en los departamentos del Norte. Precisamente unos paramilitares “desmovilizados” serían los autores, el 4 de febrero en Montería (Norte) del atentado contra Gustavo Rojas Gabalo, de Radio Panzemu, fallecido tras cuarenta y cuatro días de hospitalización.

Las prisiones del Caribe

La sola dictadura del continente, Cuba, no es la única que encarcela a periodistas, pero sigue manteniendo su rango de segunda cárcel del mundo para la prensa, con veinticuatro detenidos. La sucesión a la cabeza del Estado entre Fidel Castro y su hermano Raúl, el 31 de julio, no ha modificado en nada la actitud del régimen con los medios de comunicación disidentes. El segundo semestre estuvo marcado por toda una serie de intimidaciones y citaciones de la policía política. Dos periodistas detenidos en 2005 salieron en libertad, pero han enviado a otros dos de sus colegas entre rejas : Armando Betancourt, colaborador independiente de Nueva Prensa Cubana en Camagüey, detenido sin juicio por la Seguridad del Estado desde el 23 de mayo, y Raymundo Perdigón Brito, fundador de la agencia Yayabo Press, condenado a cuatro años de cárcel, el 5 de diciembre, por “peligrosidad social”. A un tercero, Guillermo Espinosa Rodríguez, de la Agencia de Prensa Libre Oriental (APLO), le han caído dos años de arresto domiciliario.

En Cuba está detenido también un periodista que hace el número veinticinco, aunque en este caso el responsable es el ejército norteamericano. Sami Al-Haj, camarógrafo sudanés del canal qatarí Al-Jazira, forma parte de los 400 “enemigos combatientes” detenidos por Estados Unidos en la base militar de Guantánamo, en nombre de la “guerra contra el terrorismo” y al margen de cualquier marco jurídico. Encarcelado sin cargos, sometido a interrogatorios prácticamente diarios, el 13 de junio Sami Al-Haj inició su quinto año de cautiverio en ese base, del que ahora la comunidad internacional reclama el cierre.

A este escándalo jurídico y humanitario se añade la neta degradación de la libertad de prensa en Estados Unidos, que se puso de manifiesto con el encarcelamiento, por dos veces, del blogger californiano Josh Wolf, primero en agosto y después en septiembre. El joven podría permanecer en la celda hasta julio de 2007, mientras no entregue unos archivos de vídeo. A nivel federal hay abiertos una quincena de casos que se refieren al secreto profesional, mientras que 33 Estados de la Unión reconocen a los periodistas el derecho a la confidencialidad. Todavía no se ha debatido, ni votado, una proyecto de ley federal en ese sentido, presentado en febrero de 2005.

¿Tranquilidad o libertad ?

En América Central se extiende el contraste entre tres tipos de países. En Costa Rica y Panamá, la prensa disfruta de una relativa libertad. En Nicaragua y El Salvador, la escasez de ataques a periodistas se debe menos a una libertad real que al dominio de los políticos sobre los medios de comunicación, y a la autocensura. En Guatemala y Honduras, esas dificultades se conjugan con la violencia contra una prensa poco dócil. El 9 de septiembre, la prensa guatemalteca se vistió de luto por el asesinato del periodista radiofónico Eduardo Maas Bol ; y Vinicio Aguilar Mancilla, de la emisora independiente Radio 10, escapó en agosto a un atentado.

En cambio, en Haití, la prensa solo sufrió algunas agresiones, o abusos de autoridad. Sin embargo, todavía no se ha hecho justicia a los periodistas asesinados durante la presidencia de Jean-Bertrand Aristide, o durante el gobierno de transición. En libertad, los presuntos autores de esos crímenes incluso se atreven a mostrarse. El nuevo gobierno de René Préval tiene una gran tarea por delante para instaurar un sistema judicial justo y eficaz.

América del Sur también tuvo su cuota de tragedia, con tres muertos y un desaparecido. En Ecuador, en febrero asesinaron a dos periodistas con veinticuatro horas de intervalo pero solo la muerte de José Luis León Desiderio, de Radio Minutera, podría tener relación con sus actividades. En Paraguay, la desaparición y el probable asesinato, el 4 de febrero, de Enrique Galeano, de la emisora Radio Azotey, y un atentado fallido contra un periodista del diario ABC Color, pusieron de manifiesto hasta qué punto la prensa sigue expuesta a las dudosas conexiones entre algunos responsables políticos y el crimen organizado. Con un centenar de casos de agresiones y amenazas, Perú sigue ostentando el record continental de brutalidades diarias contra la prensa y dos políticos, presuntos autores intelectuales del asesinato de dos periodistas en 2004, obtuvieron una escandalosa clemencia judicial.

Borrascas políticas

En Venezuela sigue viva la tensión entre el gobierno de Hugo Chávez y la prensa privada. Cuatro años y medio después del fallido golpe de Estado contra el presidente bolivariano, reelegido por una amplísima mayoría el 3 de diciembre de 2006, los grandes grupos audiovisuales continúan en el punto de mira del poder, aunque éste utiliza poco, hasta ahora, arsenal legislativo - Ley de responsabilidad social de los medios audiovisuales de noviembre de 2004, y Ley de reforma del código penal de marzo de 2005 - para contener su influencia. Veinticinco artículos del nuevo código penal han sido incluso objeto de un recurso de anticonstitucionalidad, presentado por el Fiscal General de la República. La prensa paga ante todo el precio de una inseguridad tenaz. Jorge Aguirre, fotógrafo del diario El Mundo, fue abatido por un falso policía en una manifestación, y a una veintena de periodistas les agredieron, sobre todo durante la campaña de las presidenciales.

También se produjo una intensificación de la violencia en período electoral en Brasil, donde un concejal golpeó hasta la muerte a un periodista y un cronista radiofónico resultó herido en un atentado, en la propia redacción. En octubre, en el momento de las votaciones, algunos medios de comunicación padecieron medidas judiciales de censura preventiva, e incluso el espionaje de la policía federal. Sin embargo, las difíciles relaciones entre la presidencia y los grandes medios privados pasan por una fase de apaciguamiento. Lo que no ocurre en Argentina, donde el presidente Kirchner sigue negándose a recibir a la prensa en la Casa Rosada. Las intimidaciones, las presiones políticas y sobre todo el chantaje de la publicidad oficial, han acabado propiciando censuras de programas y despidos de periodistas en las redacciones locales, y también en los medios de comunicación públicos nacionales. La piratería de los buzones del correo electrónico de dos periodistas del diario Clarín provocó un escándalo en el mes de abril.

Apenas llegada a la cabeza de la clasificación mundial de la libertad de prensa en el hemisferio Sur, Bolivia cayó de nuevo en una crisis política, en el último trimestre. Evo Morales, primer presidente indígena del país investido a comienzos del año 2006, se enfrenta ahora a amenazas secesionistas en cuatro departamentos. La prensa estuvo en la primera línea de los enfrentamientos entre oponentes y partidarios del gobierno. Lo mismo que en Venezuela, aumentan las divergencias entre los medios de comunicación públicos y privados, y no se excluye que pueda darse una “guerra mediática”. En Santa Cruz, bastión de la oposición, ya se han producido dos intentos de atentado a la cadena pública Canal 7.

RSF: Informe Anual 2006


* Reporteros sin Fronteras defiende a los periodista y colaboradores de los medios de comunicación encarcelados o perseguidos por su actividad profesional, y denuncia los malos tratos y la tortura que sufren en muchos Estados, y lucha para que retroceda la censura y combate las leyes destinadas a restringir la libertad de prensa.


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