Sala de Prensa

100
Abril 2007
Año IX, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Ryszard Kapuscinski: el enfoque histórico

Invitado por el Centro de Estudios Internacionales de El  Colegio de México, Ryszard Kapuscinski dictó una conferencia sobre los problemas de África en 1978. Alberto Dallal, entonces director de publicaciones de esa institución, aprovechó la oportunidad para realizar una entrevista que poco después se publicó en el Boletín de El Colegio de México. Este texto fue cedido originalmente al semanario mexicano Proceso, y SdP publica fragmentos de esa conversación con permiso de su editor de la sección internacional.

Alberto Dallal

Quisiera saber cómo entraste al ejercicio de la labor periodística y porqué te atrajo hacer reportajes.

—Empecé haciendo poesía. Aún estudiaba secundaria cuando escribí algunos versos y los envié a un periódico local. Para mi gran sorpresa, en la siguiente semana encontré mis versos publicados. Naturalmente, la publicación llegó a manos de mi maestro de literatura y así me convertí en el poeta de la escuela. Más tarde ingresé en la Universidad para estudiar literatura y comencé a colaborar de manera más constante en la prensa. Al terminar mis estudios empecé a trabajar en la redacción.

“Tras algunos años dejé de escribir poesía porque (como le ocurre a muchos jóvenes) empecé a escribir reportajes. Empecé haciendo reportajes sobre mi país y edité un libro con ellos que se titula La selva a la polaca. En esa misma época empezaron a ocurrir cosas interesantes en el mundo, principalmente en África y Asia, pues fueron los años de la liberación de los países de esos continentes. Entonces un periódico me envió para cubrir tales acontecimientos.

“En esos tiempos en Polonia se sabía muy poco sobre lo que pasaba en estos continentes. Prácticamente me especialicé en los asuntos de los países del Tercer Mundo y mis reportajes comenzaron publicarse como libros; algunos de ellos empezaron a traducirse a otros idiomas y ahora trabajo, no tanto en el periodismo corriente, sino tratando de dedicarme a escribir libros más serios, más duraderos.

“Aprovecho mis viajes como periodista para escribir textos reflexivos, reportajes literarios, que no cubran los acontecimientos actuales superficialmente, sino que penetren en los problemas sociales y psicológicos, en la mentalidad de estos pueblos que frecuento, para ofrecer algo claro al lector. Me considero un traductor de estas realidades. Escribo para un lector que acaso atiende por primera vez los problemas de este mundo tan amplio y quiere entender algo, pero sabe que a través de la prensa es muy difícil. La prensa transmite mucha información, pero tan superficial que no explica lo que está pasando.”

Para realizar tu tarea, supongo que también debes combinar la investigación con la visita a los sitios neurálgicos. ¿Has desarrollado una técnica de investigación a través de todos estos trabajos? ¿En qué consistiría y, cómo escoges los sitios que visitas?

—Hice estudios de literatura y de historia en la Universidad de Varsovia, pero mi enfoque de los problemas es más bien histórico. Hasta donde el tiempo lo permite, intento prepararme antes de visitar un país. Estudio siempre y trabajo bastante. En mi apartamento en Varsovia tengo una gran biblioteca sobre un gran número de países, principalmente sobre países del Tercer Mundo. Siempre llevo libros en mis viajes. En mi maleta tengo siempre una camisa y libros. Trato de leer mucho porque uno no debe escribir cosas que ya están escritas. Hay que buscar nuevos enfoques, nuevas maneras de expresarse y nuevas cosas qué decir. Por tanto, hay que conocer lo que se ha escrito hasta hoy. Leer tanto como sea posible. Es un trabajo enorme, más o menos de gabinete, pero viajo mucho entrevistando a la gente, buscando los materiales, tratando de conocer de cerca la realidad.

“Soy un periodista viajero. A veces me buscan desde la redacción de mi periódico y me he ido con los nómadas del Sahara, o a vivir con la gente en la selva africana. Es la mejor manera de conocer y entender, de identificarse con la gente, con su manera de ver el mundo. Asimismo, he ido a lugares donde hay guerra, y algunas personas me preguntan cómo es posible que me haya encontrado en tal  lugar o en tal otro.

“Eso es sobre todo cuestión de experiencia. Cuando uno conoce esos países de cerca, más o menos puede prevenir lo que va a pasar. Entonces, trato de encontrarme allí antes de que se den los acontecimientos, o bien espero hasta que las condiciones están maduras. No siempre se logra esa coordinación entre viaje y acontecimiento, pero es lo que trato de hacer siempre.”

Esto quiere decir que has desarrollado una gran sensibilidad periodística y política. Percibes la marcha, el devenir de los acontecimientos. ¿Cuáles son tus fuentes de información? ¿Cuántas veces te has visto en situaciones de peligro?

—Un periodista tiene que ser sensible a los acontecimientos porque el acontecimiento es nuestro pan, nuestra vida. Un periodista debe tener sensibilidad porque de otra manera tendría que cambiar de profesión y hacer otra cosa. Y hay que tener un poco de suerte en todo esto. En alguno de mis libros escribí una historia. Estaba en África. Viajaba en carro de Nigeria a Ghana. Por casualidad me encontré allí en el momento en que estalló el golpe de estado y me detuve en esa República para cubrirlo. Eso fue suerte, pura suerte de periodista.

“En cuanto a los medios para saber lo que está pasando… En primer lugar, tengo un gran archivo en mi casa. Saco noticias de periódicos de todo el mundo, artículos, y los reúno en ese archivo. Todo está en mi archivo.

“También tengo comunicación con nuestra agencia noticiosa en Polonia. De allí me llaman, me informan. A veces tengo que salir de Polonia el mismo día en que se desató un acontecimiento. Hay que apresurarse y llegar al lugar lo antes posible, lo que no es fácil porque se pone todo tipo de obstáculos al periodista. Los corresponsales no son bienvenidos cuando hay una situación de crisis aguda. No se quiere que lleguen al lugar de los hechos. Pero, entonces, cómo se enterará el mundo de lo que sucede. Por ejemplo, en la República de Burundi, en el centro de África, hubo en 1975 una gran guerra civil que terminó en la mantanza del veinte por ciento de la población. Una de las grandes matanzas en el mundo contemporáneo. Esa república estaba cerrada para los corresponsales. Nadie podía entrar y el mundo prácticamente no sabía nada de lo que estaba pasando.

“Para nosotros no es sólo un afán periodístico sino un deber moral el cubrir el acontecimiento para luego decir a la opinión pública lo que pasa en realidad. Y nuestras informaciones pueden influir sobre los acontecimientos, pueden generar presión de la opinión pública mundial para que se salven más vidas y más bienes.

“En cuanto a lo peligroso de nuestra profesión, debo decirte Acaba de publicarse, en Polonia, un libro sobre mis actividades. Debe decirte que he estado cuatro veces frente al pelotón de fusilamiento y por pura casualidad me he salvado.” (…)

Cuando trabajas en otro país, ¿envías noticias constantemente? ¿Son éstas producto de tus observaciones aunque sean cortas? ¿Qué periódico en Polonia recibe estos materiales?

—Trabajo como corresponsal de la agencia polaca de prensa. Además, este tipo de viajes son muy costosos y un periódico que se ocupa de asuntos culturales, literarios, no tiene dinero para cubrir estos gastos. Por eso viajo como corresponsal de una agencia noticiosa. En realidad también trabajo para una revista cultural que se llama Cultura, la revista más importante de Polonia en su especialidad. Cubre asuntos culturales: la literatura, el arte en Polonia.

“Al regresar al país me dedico a escribir una serie de reportajes que publico en esta revista y que ya no son reportajes sobre los acontecimientos corrientes sino reflexiones, impresiones, textos más bien literarios. Después aparecen en forma de libro. Estos reportajes han recibido varios premios. Por mi libro sobre Angola recibí el Premio Internacional de Periodismo de Helsinki, el Premio Nacional de Literatura y el Premio del Ministerio de Cultura y de Arte de Polonia. Además he obtenido premios para los reportajes que escribí más tarde y que aparecieron ya como libros.”


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