Sala de Prensa

89
Marzo 2006
Año VIII, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Tratamiento informativo en televisión
de la inmigración hacia España

Pedro Roncal Ciriaco *

RESUMEN: España se ha convertido en pocos años en uno de los principales países receptores de inmigrantes hasta alcanzar los casi cuatro millones que residen actualmente. Sin embargo, los medios de comunicación, especialmente la televisión, no han variado sus esquemas. La inmigración sigue siendo vista como un problema. Este trabajo refleja algunas carencias de las empresas de comunicación, aboga por erradicar la visión paternalista y utilitarista del inmigrante y propone una reflexión profunda que fomente, desde la responsabilidad periodística, el mutuo conocimiento de las culturas.

Introducción

El título presupone que existe un tratamiento informativo de la inmigración y que, si no existe, debiera existir. En idéntica situación se encuentran otros asuntos de actualidad permanente y de gran interés social como el terrorismo, la violencia de género, la información sobre drogodependencias y todas aquellas informaciones que afectan al menor.

Sin embargo, la presunción de que los medios de comunicación manejan unos patrones o normas de conducta sobre los grandes temas es simplemente eso, una presunción. Hemos visto cómo en España se ha generado recientemente un debate nacional sobre la “telebasura” y la protección del menor que ha concluido en un código de conducta aceptado por los principales medios de comunicación, con entrada en vigor el pasado 9 de marzo de 2005 y que a duras penas están cumpliendo los propios firmantes del documento. Algo similar ocurrió el pasado año con la violencia de género, una lacra social que en su día se pensó que merecía un delicado tratamiento informativo, lo que dio lugar a un decálogo presentado públicamente del que nunca más se ha vuelto a hablar. Son todos ellos ámbitos informativos que generan una elevada preocupación, cuando no alarma social, que en algún momento, fuerza a los medios de comunicación a tratar de establecer protocolos de trabajo. La excepción es que sea un medio de comunicación el que establezca su patrón de conducta motu propio, sin que exista una presión social.

Organizaciones que trabajan en la inmigración, en el menor o en las drogas, coinciden plenamente en sus críticas a los medios de comunicación. Se pueden resumir en las siguientes.

  • Superficialidad en el tratamiento del problema. No cumplen con su labor formativa. El modelo periodístico es parcial y reduccionista. Prima lo novedoso frente a las necesidades reales. No cumplen su función social.
  • Se habla de estos problemas de forma genérica. Hay una escasez de reflexión que coincide con una visión estereotipada de la realidad.
  • La visión estereotipada conduce en demasiadas ocasiones a la denominada “profecía autocumplida”. Si consideramos normal que un joven beba o consuma alguna pastilla el fin de semana, ese joven, si realmente lo hace, pensará que está obrando conforme a un patrón de normalidad. Si proyectamos una visión determinada del inmigrante, del colombiano, del rumano, dicha visión puede acabar afectando a la conducta. Si planteamos la inmigración como un problema, lo acabará siendo.
  • El alejamiento entre los medios y las necesidades reales de sus audiencias hace que la mayoría de informaciones sobre colectivos considerados problemáticos se refieran a sucesos, muertes y delitos. Es decir, primacía casi absoluta de la vertiente jurídico-policial, del espectáculo informativo y escasa presencia de informaciones que incidan en las cuestiones de fondo.
  • Los medios, salvo en las grandes empresas, carecen de periodistas especializados, lo que se traduce en importantes lagunas en la dimensión formativa. En el caso que nos ocupa, mientras el fenómeno de la inmigración ha evolucionado, no todos los medios de comunicación han variado el tratamiento mediático. Persisten rutinas e inercias cuyo principal síntoma es el propio lenguaje, el escrito y el visual.

Tratamiento informativo

Atendiendo a los trabajos del MIGRACOM podemos hablar de “un tratamiento informativo positivo y, por tanto, con la debida calidad a los inmigrantes y a sus respectivas culturas, cuando se usan adecuadamente toda una serie de elementos periodísticos, gramaticales, textuales, visuales y sonoros con el correspondiente contraste metodológico y teórico que requieren”.1

Sin embargo, ese tratamiento informativo deseable choca con la realidad de los medios de comunicación, más aún en el caso de la televisión. Para entender el por qué de los tratamientos informativos debemos saber cómo se trabaja actualmente en televisión y bajo qué preceptos. A un informativo de televisión se le pide que informe verazmente, respetando los principios editoriales y empresariales, alcanzando a una audiencia mayoritaria y, para que esto último sea posible, entreteniendo. Es la lucha diaria por lograr la cuadratura del círculo, aunque ello suponga sacrificar determinados valores que hasta hace pocos años eran la esencia del prestigio periodístico. En el espectáculo informativo-televisivo mandan la imagen, el ritmo narrativo y las dotes comunicativas-dramáticas del presentador. El valor de los contenidos queda supeditado a la consecución del espectáculo, de modo que, como afirma Ignacio Ramonet “el telediario no está hecho para informar, sino para distraer. Está estructurado como una película de Hollywood… empieza de una cierta manera y acaba con un final feliz.”

En este contexto se inserta el tratamiento informativo de la inmigración, sin olvidar que la televisión, además de reproducir fragmentos de la realidad, la moldea y la transforma.

Una característica no solo de los medios, sino de la propia naturaleza humana, es la necesidad de reducir y simplificar, de buscar bandos y culpables. Van Dik señala en este aspecto una tendencia de los medios a asociar a los inmigrantes del sur con amenazas socioeconómicas y culturales, de modo que cuando se habla de inmigración, en la mayoría de ocasiones se habla de problemas. Incluso hay un doble lenguaje según la procedencia del inmigrante: muchas informaciones sobre europeos del este, africanos y asiáticos son negativas (control de fronteras, pateras, lucha contra las mafias, sucesos...) mientras que aquellas otras referidas a latinoamericanos disfrutan de cualidades más positivas (avances en la convivencia, políticas de empleo, medidas de acogida…).2 Esto es más grave en televisión, donde la brevedad obliga a usurpar datos de contexto y todo tiende a la máxima simplificación.

Tradicionalmente los medios han dispensado un tratamiento negativo hacia las minorías, asociándolas a conflictos y actos delictivos. Si decimos “narcotráfico”, “bandas”, “mafias”, “blanqueo de dinero”, “terrorismo internacional”, pensamos más en extranjeros que en nacionales; el espectador lo asocia con amenazas que vienen de fuera. Por tanto, el propio enfoque de partida es inmigración = problemas. Este cliché dará lugar a otros muchos, de modo que asociamos a los colombianos con el narcotráfico y a los rumanos con la trata de blancas y el robo de coches de lujo. Además, con harta frecuencia, cuando se habla del país de origen de los inmigrantes es por causa de alguna desgracia, lo que se convierte en otro factor deformante de la realidad. Esta tendencia a la simplificación se une a la ignorancia de la realidad del inmigrante: origen, motivaciones, aspiraciones, grado de formación, etc. Todo eso no encaja en la dramaturgia televisiva.

La televisión funciona por impulsos paralelos a la evolución de las audiencias. Igual que el tsunami fue noticia de apertura durante una semana y acto seguido casi desapareció, informar sobre la inmigración es un fenómeno cíclico, con picos y valles; tan pronto los inmigrantes son invisibles como se convierten en una amenaza para el orden social o pasan a ser la garantía del sistema de pensiones. Tan pronto se habla de “invasión silenciosa” como se afirma que si no fuera por los inmigrantes Madrid quedaría paralizada. Estas posturas extremas sí encajan plenamente en el espectáculo televisivo hasta el punto de que los informativos, de manera consciente o inconsciente, incluso los de mayor prestigio, con demasiada frecuencia se convierten en transmisores de ideas que en nada ayudan a la comprensión del fenómeno de la inmigración y a que la opinión pública acepte plenamente la diversidad. Pero a pesar de que el espectáculo televisivo es el que manda, también es cierto que está habiendo un incremento constante de informaciones sobre inmigración:

Número de noticias que incluyen las palabras “inmigración”, “racismo” o “xenofobia”
  2004 2003
Prensa 24.230 23.082
Televisión 3.413 3.565
Radio 4.433 4.909
Total 32.076 31.556 3

Este incremento de noticias se ha unido en los últimos años al denominado tratamiento multipolar, es decir, se está abordando la inmigración desde distintos puntos de vista, pese a las inercias propias de los medios. Esta visión multipolar se aprecia fácilmente cuando observamos que el origen de una noticia sobre inmigración ya no es solo la sección de sucesos sino que puede ser el área de información económica, social, internacional, cultural o nacional. Sin embargo, a pesar de la tendencia a ampliar el horizonte informativo de la inmigración, subsiste la mirada centralizadora o, como señalan diversos autores, estamos ante una mirada multipolar pero demasiado eurocéntrica. Hablamos de la inmigración a nuestra manera, desde el prisma europeo, lo cual genera actitudes que van desde el rechazo hasta el paternalismo.

Según la Secretaría de Estado de Inmigración e Emigración, el 31 de Diciembre de 2004 había en España 1.977.291 extranjeros con tarjeta o autorización de residencia. Por sexo, el 54% de los extranjeros con tarjeta de residencia son varones y el 46% mujeres. La edad media era de 34 años, tanto en varones como en mujeres. Pero estas cifras están muy alejadas de la realidad. Atendiendo a los datos de empadronamiento facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, España ha pasado de 924.000 inmigrantes en el año 2000 (2’3% de la población) a 3.500.000 inmigrantes en 2005 (8% de una población de 43.700.000 habitantes).

A pesar de que las cifras son elocuentes apenas sabemos nada de los inmigrantes. Es más llamativo en el caso de las mujeres inmigrantes que, informativamente, no existen a pesar de ser la mitad y de que cada vez es mayor el flujo. Es más, cuando las mujeres inmigrantes aparecen en la prensa lo hacen a menudo como víctimas. En palabras de la antropóloga Dolores Juliano “la representación de la mujer inmigrante como víctima contrasta con la heroicidad del viaje iniciático que tradicionalmente se ha vinculado al varón que emigra”.4 Las temáticas más habituales referidas a mujeres inmigrantes en los últimos años han sido la prostitución, el uso del pañuelo y la mutilación genital. Solo en los últimos meses se está hablando de las miles de mujeres inmigrantes que trabajan como empleadas domésticas y cuidadoras de ancianos.

La Fundación Iberoamérica-Europa, en el informe anual correspondiente a 2003, realiza una valoración positiva sobre el tratamiento informativo de la inmigración en España.5 Sin embargo, este informe refleja algunos datos que inducen a la reflexión:

  • Se computaron 35.000 noticias aparecidas en prensa, radio y televisión durante 2003. El 41% tuvo su origen en el poder ejecutivo, es decir, administraciones y fuerzas de seguridad del estado.
  • En el cuarto trimestre solo el 0’49% de las informaciones tuvieron su origen en los propios colectivos de inmigrantes.
  • En el caso de la televisión, el informe contempla 1.107 noticias sobre lucha contra las mafias y control de fronteras frente a 584 sobre convivencia, acciones humanitarias, inmigración regular y políticas activas de vivienda, empleo, educación, etc.

Queda claro que los inmigrantes participan en una mínima parte de las informaciones y que la mayoría de las noticias relacionadas con la inmigración son negativas. Así lo reflejan los últimos barómetros del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas); en Enero de 2005 la inmigración aparece como el tercer problema para los españoles, por detrás del paro y el terrorismo y por delante de otros como la vivienda y la inseguridad ciudadana.

Desde las más diversas instituciones, incluidos los medios de comunicación, se ha alumbrado un nuevo discurso sobre la inmigración. Tal vez por la inexperiencia de España como país receptor, algunos han creído conveniente justificar la llegada masiva de inmigrantes en función de su utilidad; algo así como la inmigración es necesaria porque los inmigrantes hacen todo aquello que desprecian los españoles.6 Esta visión pragmática sigue rehuyendo la identidad de la inmigración y el discurso, en sí perverso, puede serlo aún más en función de los avatares económicos. En este sentido, los medios de comunicación no deberían contribuir a crear una justificación coyuntural de la inmigración. Más bien, la inmigración debería ser tratada como un fenómeno de carácter permanente.7 Pero en la actualidad prevalece una visión mediática demasiado estrecha algunos de cuyos rasgos serían:

  • Simplificación de mensajes, persisten los estereotipos.
  • Se alienta lo visual y lo polémico y se silencia la normalidad
  • La inmigración se sigue planteando como un problema
  • Se desconoce la esencia de la inmigración, predomina la cifra sin rostro, sin identidad
  • El tratamiento informativo toma la perspectiva del país receptor
  • Justificación de la inmigración por su “utilidad”
  • Invisibilidad de las mujeres

En Noviembre de 2004 los agentes sociales de la Unión Europea y del sur y este del Mediterráneo elaboraron un documento con 20 medidas acerca de la inmigración, varias de las cuales enfatizan en la educación y la información. Una de las propuestas es justamente la de “llevar a cabo una política de información y comunicación lo más amplia posible acerca de la aportación económica y el enriquecimiento cultural que realizan los inmigrantes.”8 En otras palabras, se propugna favorecer un mensaje positivo que hable de la contribución de los inmigrantes al sistema productivo, al equilibrio demográfico y al sustrato cultural.

Hay dos sectores que, por su propia naturaleza, se han adelantado a los medios de comunicación a la hora de definir la situación en materia de inmigración y las perspectivas de España. Uno es el sector bancario; según datos del Banco de España, en el periodo Enero-Noviembre de 2004, los inmigrantes residentes en España enviaron a sus países de origen remesas por importe de casi 3.100 millones de euros, un 18’9% más que en el mismo periodo de 2003. España es la octava potencia mundial por emisión de remesas.9 El segundo sector es el de las agencias de publicidad, urgidas por los anunciantes para definir los patrones de comportamiento y de consumo de los 3’5 millones de inmigrantes que presuntamente residen en España. Las agencias han invertido tiempo y dinero para elaborar minuciosos estudios sobre los orígenes, tipología, formación, motivaciones, ideales y aspiraciones de los inmigrantes; poseen un conocimiento más certero, aunque sea finalmente para hacer valer el eslogan “consumo, luego soy”.

Propuestas de actuación

La mayor parte de las propuestas de trabajo publicadas hasta la fecha coinciden en determinados elementos susceptibles de mejora. Quizás el más evidente sea el del lenguaje: evitar palabras genéricas que puedan perjudicar a todo un colectivo, uso adecuado de los vocablos “avalancha”, “oleada”, “llegada masiva”, “alud”, “brote” o bien de los adjetivos “ilegal”, “irregular” y “sin papeles”, etc.10 También se insiste en extremar las precauciones con la selección de imágenes que sirven para ilustrar una noticia. Sin embargo, estas propuestas concretas deberían estar supeditadas a un planteamiento empresarial global, con horizontes diáfanos y trasladables a la profesión:

-Las empresas de comunicación deben adoptar una actitud responsable y activa en el fomento de la convivencia y la promoción de valores. Es la llamada pedagogía de la diversidad, de los valores personales y culturales, que debería ir acompañada del abandono del sensacionalismo. Es necesario modificar el punto de partida de numerosas informaciones, “inmigración = problema” y evitar el vínculo que se establece entre inmigrantes y violencia, ilegalidad, delincuencia.11

-Esta actitud responsable debe implicar la formación adecuada del periodista.

-Diversificar las fuentes, no ceñirlas a las institucionales. Casi siempre se da la información desde el punto de vista del receptor de la inmigración. Los inmigrantes carecen de un protagonismo mediático acorde con su presencia.

-Presentar a los inmigrantes en situaciones de normalidad, vida cotidiana y arraigo: trabajan, compran, leen, pasean, comparten experiencias con nacionales, etc. Dicho de otro modo, hay que pensar en la inmigración como en un fenómeno permanente (no transitorio) y prestar mayor atención, en cantidad y calidad, a los que ya están con nosotros en lugar de centrar el interés informativo en los que siguen llegando.

-Ampliar los ámbitos informativos, saber más de los países de origen, legislación, experiencias de integración, cultura y arte, etc.

A estas propuestas cabría sumar otras específicas del medio televisivo:

-Extender el uso de géneros informativos que permitan profundizar en los hechos.

-No abusar de imágenes de archivo para hablar de inmigración, menos aún de imágenes de pateras puesto que crean la sensación de que todos los inmigrantes están en situación irregular.

-Vigilar el uso de la cámara con planos que no favorezcan la percepción de recelo, inseguridad y desconfianza.

-Lo mismo ocurre con la luz. Lugares poco iluminados transmiten intranquilidad y, a la inversa, un lugar bien iluminado transmite naturalidad, serenidad, normalidad.

-Se da un abuso de imágenes de inmigrantes con vestimentas que indican baja categoría social. Del mismo modo, existe un abuso de imágenes de inmigrantes ociosos.

-Vigilar el uso de imágenes de muerte. Aplicar a los extranjeros el mismo trato y los mismos criterios éticos que a los nacionales en cuanto al respeto al dolor de las familias.

Pero todas estas propuestas dependerán de que las empresas y periodistas reflexionen profundamente sobre la inmigración y modifiquen algunos de sus puntos de vista. Finalmente, dependerán de que se abandone la perspectiva de la sociedad superior que acoge al inferior y de que se fomente el mutuo conocimiento de las distintas culturas.

“Un mejor conocimiento de las múltiples contribuciones que los inmigrantes hacen a la sociedad receptora permitiría que los ciudadanos se forjasen una opinión más objetiva sobre la inmigración y los inmigrantes. La forma más eficaz de conseguirlo consiste en fomentar el contacto entre distintas culturas y favorecer el conocimiento directo entre inmigrantes y autóctonos, hasta que esa misma división se diluya. Eso haría posible que, ante un hecho negativo en el que hayan participado inmigrantes, los ciudadanos se interesasen más por las circunstancias del suceso que por la nacionalidad de los participantes”.12

_____
Notas:

1 Informe del MIGRACOM (observatorio y grupo de investigación sobre Migración y Comunicación). Barcelona, 2002. Nicolás Lorite y Josep María Blanco.
2 Encuadres noticiosos e inmigración. Carlos Muñiz y Juan José Igartua. Revista ZER. 2001.
3 Fuente: Instituto CIPIE para la Inmigración y la Cooperación, perteneciente a la Fundación Iberoamérica-Europa.
4 Citado en “Las inmigrantes en la prensa: víctimas sin proyecto migratorio”, Clara Pérez. www.pensamientocritico.org.
5 Instituto CIPIE. Informe anual 2003. Fundación Iberoamérica-Europa. www.informecipie.com.
6 En el mes de enero, en vísperas del nuevo proceso de regularización de inmigrantes en España, una de las principales televisiones emitió un pequeño reportaje en el que se veían imágenes de decenas de ecuatorianos esperando la apertura del consulado. La frase que acompañaba a las imágenes era la siguiente: “En esta cola están los que limpian nuestros hogares, cuidan a nuestros ancianos y construyen nuestras casas…”.
7 “Hasta ahora, la inmigración ha sido positiva; pero si la economía española continúa perdiendo competitividad, como lleva haciéndolo desde hace 4 ó 5 años, la inmigración se convertirá en un problema de terribles dimensiones”.Alberto Recarte, en artículo “Los retos de la economía española”, Libertad Digital. 22-II-05.
8 Artículo “Los agentes sociales de la UE y del sur y este del Mediterráneo proponen 20 medidas para luchar contra la inmigración”.www.prensa@ces.es. Noviembre 2004.
9 “Las remesas de los emigrantes en España: una oportunidad para la acción exterior.” Iñigo Moré, Real Instituto Elcano. Documento de Trabajo. 25-I-2005
10 “Inmigrante es la persona que se desplaza de un país a otro por el plazo mínimo de un año, pero no es la persona en sí misma la ilegal, sino la situación en la que entra o permanece. La infracción que comete no es un delito sino una infracción administrativa; por lo tanto, no cabe calificar de ilegal a un o una inmigrante porque no es un delincuente ni un criminal, sino que simplemente puede encontrarse en una situación de irregularidad…”Irregular” es la forma más adecuada de referirse a esta situación…..”sin papeles” no es un término jurídico, sino que parece responder más a la situación subjetiva de los propios inmigrantes…”. Apuntes para un Análisis de Prensa. Fabiola Calvo Ocampo. www.acsur.org/acsur/destacamos/ciudadania.
11 Ver “Recomendaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña en materia de tratamiento informativo de la inmigración” en Quaderns del CAC, número 12, pág. 70. Enero-Abril 2002.
12 “Inmigración, prioridades para una nueva política española”. Instituto Universitario Ortega y Gasset. Real Instituto Elcano. 2004.www.realinstitutoelcano.org.


* Pedro Roncal Ciriaco es periodista de plantilla de RadioTelevisión Española, profesor del Instituto Oficial de RTVE y profesor asociado en la Universidad de Navarra, donde imparte clases de Producción y Programación Radiofónica. Fue director de Radio 5 Todo Noticias, canal informativo de Radio Nacional de España, director del Canal 24 horas de Televisión Española y director adjunto de los Servicios Informativos de TVE. Este es el texto de la conferencia que pronunció en marzo del año pasado en la Escuela Diplomática, el cual fue remitido por el autor a Sala de Prensa como su primera colaboración.


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