Sala de Prensa

87
Enero 2006
Año VII, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


El periodismo de investigación
y la teoría crítica de la ciencia de Karl Popper

Gabriela Machuca Castillo *

Introducción

Una investigación periodística de tres años le permitió al periodista Carlos Paredes descubrir que Antonio Ketín Vidal Herrera, el héroe nacional peruano querido y respetado desde las más altas esferas del poder hasta los barrios marginales, había sido la mano derecha del Vladimiro Montesinos, el hombre más corrupto que la historia del Perú haya registrado, además de protector de narcotraficantes, timador, enamorador de mujeres casadas y comprador compulsivo de propiedades valorizadas en miles de dólares. El concienzudo y revelador reportaje, publicado por la revista Etiqueta Negra en agosto del 2004,1 desenmascara al célebre artífice de la captura de Abimael Guzmán, líder del sanguinario grupo terrorista Sendero Luminoso, y es una muestra ejemplar de lo que un trabajo de periodismo de investigación debe ser.

Es por ello, que el caso Ketín Vidal será el marco dentro del cual intentaremos demostrar que es posible la aplicación de la teoría crítica de la ciencia en el ejercicio del periodismo de investigación. Creemos que en la medida en que los temas a investigar se ciñan a los patrones metodológicos que ésta propone, la indagación y recopilación de datos, antecedentes, testimonios y pruebas se acercará mucho más a ese ideal que conocemos como verdad. Para eso, nos valdremos de los principales postulados de la obra de Karl Popper (1902-1994), quien ha sido considerado el filósofo de la ciencia más importante del siglo XX. Es importante resaltar que los estudios del pensador austriaco han contribuido con el entendimiento de la ciencia per se, ya que a través de su teoría crítica o racional desdice los que durante mucho tiempo fueron aceptados casi como enunciados dogmáticos: el empirismo y el tradicional método científico.

Para establecer una relación entre ambos temas, resulta indispensable esclarecer conceptos básicos y secuenciales. En la primera parte de este ensayo determinaremos lo que entendemos por periodismo de investigación y lo ubicaremos dentro de los criterios de demarcación entre ciencia y metafísica. A continuación describiremos detalladamente la racionalidad del problema científico en el quehacer periodístico. Con base en ello, haremos hincapié en los vacíos teóricos como bases en una investigación y sobre todo en las falsaciones de hipótesis, a las cuales Popper denomina conjeturas y refutaciones, respectivamente. También nos ocuparemos de establecer la validez de las fuentes periodísticas, en relación con las últimas del conocimiento que el filósofo plantea. Por último, esgrimiremos las principales conclusiones a las que hemos llegado.

El periodismo de investigación, en el límite de la demarcación

Esclarezcamos en primer lugar, qué entendemos por periodismo de investigación. Según diversos autores, incluyendo al Premio Nobel Gabriel García Márquez, hablar de periodismo de investigación como género resulta reiterativo, puesto que la investigación es inherente a la naturaleza misma de la profesión. Y no dejan de tener razón. Sin embargo, es inevitable considerarlo así por el continuo uso que, por consenso y tradición, se le ha dado en el gremio. José Luis Martínez Albertos también hace esta salvedad en el artículo “El zumbido del moscardón”,2 pero además expone eficazmente los orígenes y evolución de la materia que nos compete. Así, el académico español establece que el periodismo de investigación es una variante de lo que la escuela estadunidense denomina, desde su aparición en la década del setenta, como periodismo en profundidad. Este, a su vez, tiene tres ramas: el periodismo interpretativo, el periodismo investigativo y el periodismo de precisión. Para efectos prácticos de este apartado nos ocuparemos del primero y, más adelante, del tercero.

El periodismo investigativo es aquel que se caracteriza por tener como objeto de estudio temas de interés público que se ocultan deliberadamente por motivaciones particulares. Es por ello su estrecha vinculación con actividades prohibidas, fraudulentas o ilícitas, cometidas por personas que generalmente ostentan cargos gubernamentales. El caso Ketín Vidal respalda contundentemente esta tesis.

Una vez establecido el concepto de periodismo de investigación, determinemos la ubicación de éste según el criterio de demarcación que maneja Popper para dilucidar qué es ciencia y qué es metafísica. El filósofo plantea lo siguiente: ciencia es todo aquel sistema compuesto por afirmaciones que son susceptibles de refutación o testabilidad, mientras que metafísica o seudo ciencia, no. Es decir, una teoría que tenga la capacidad de salir airosa de una meticulosa crítica o evaluación, puede ser considerada como conocimiento científico. La metafísica, por el contrario, no es testable, ya que no cuenta con argumentos lo suficientemente sólidos como para afrontar esas pruebas. La metafísica, además, posee un fuerte componente subjetivo, el cual la condiciona todo el tiempo. Sin embargo ello, y es importante destacarlo, no le resta sentido a su discurso. El arte o la literatura, inmersos dentro de esta clasificación, así lo comprueban. La metafísica tiene tanta significación como cualquier otra ciencia, simplemente que no llega a ser tan exacta y puntual. Es más, el filósofo dedica varias páginas de su libro Conjeturas y refutaciones. El desarrollo del conocimiento científico a sustentar este punto.3

Pero aún prevalece la gran pregunta: ¿es el periodismo de investigación ciencia o metafísica? Creemos que el periodismo no llega a constituirse como un conocimiento científico. Sin embargo, cuenta con ciertas condiciones para ello. En primer lugar hay que establecer que la ciencia debe comprenderse también como un conjunto de conocimientos de los que se derivan principios y leyes generales. Pues bien, resultaría imposible que estos sean generados por cualquier tipo de periodismo, ya que éste depende estrictamente de la naturaleza particular y única del objeto de estudio. El que se haya descubierto que Ketín Vidal no era el hombre intachable que se creía, no significa que todos aquellos generales con similares características lo sean. Los fenómenos noticiosos y sus propiedades intrínsecas –contextos, personajes involucrados, orígenes, causas, consecuencias–, son tan disímiles que no pueden ser considerados como sistemas estructurados o campos de conocimiento organizado, componentes ineludibles al hablar de ciencia.

Con base en lo expuesto por Popper, podemos afirmar que, efectivamente, existe la posibilidad de testear o refutar las hipótesis y teorías periodísticas que cualquier reportaje de investigación pueda presentar. De hecho, mientras más críticas sorteé cada una de ellas, más verosímil será el relato. ¿Cómo prueba el periodista que el general Ketín Vidal Herrera había comprado propiedades por la cantidad de medio millón de dólares con el sueldo de un policía retirado? A través de las cartas notariales y los testimonios de un hombre a quien Vidal le había comprado las casas y estafado con 7 mil dólares. Documentos y grabaciones fiables que hacían de esta afirmación una verdad casi irrefutable. Afirmar, empero, que esta proposición constituya un conocimiento científico sería demasiado osado, puesto que también tendrían que tomarse en cuenta los otros referentes que hemos mencionado líneas arriba. Según el autor y haciendo caso omiso a complejos y miedos absurdos en relación a esta palabra –sustentados básicamente en la ignorancia– el periodismo de investigación se vería inmerso dentro de la metafísica, al igual que toda ciencia social o toda ciencia de la comunicación. Como es sabido, las ciencias sociales no tienen patrones definidos, y sus teorías se orientan a las ideas y posiciones particulares de quienes las crean. Y el periodismo de investigación no es la excepción puesto que la subjetividad juega un papel decisivo en la construcción de mundos posibles o realidades, es decir, de noticias.4 Ello no quiere decir, reiteramos, que los discursos periodísticos carezcan de valor, de sentido o significación. Por el contrario, el mensaje informativo es trascendental en la dinámica de las relaciones, tanto interpersonales como interculturales, además de ser imprescindible en la comprensión del mundo de la vida al que se refiere primero Popper, y luego Jurgüen Habermas.

Por otro lado, es oportuno que aclaremos ahora algunos términos que pueden generar confusión como son: periodismo científico y periodismo de precisión. El primero se refiere a aquella actividad periodística que se encarga de la divulgación de temas relacionados con las ciencias como son la biología molecular, la informática, la física, la química, la astronomía y cosmología, la genética, etc. La naturaleza del periodismo científico se explica con acierto en la presentación de la revista española Periodismo científico: «El periodismo científico comprende una parte de periodismo y una parte de ciencia. Como parte del periodismo trata de una especialidad informativa de nuestro tiempo, cargada de futuro. Como parte de la ciencia, es algo inherente a la propia función del conocimiento, que es una actividad social y que parece requerir no sólo de la participación de la comunidad científica, sino de toda la sociedad, a través de los únicos instrumentos de que dispone para el conocimiento público, es decir, los medios informativos de masas y las acciones e instituciones de comunicación científica pública».5 Mientras que el periodismo de precisión se refiere a la aplicación de técnicas y herramientas en la investigación periodística, las cuales se asientan en procedimientos tales como las encuestas, los estudios de mercado, los marcos teóricos, etc. Daniel Martí Pellón acota sobre su funcionalidad: «Desde su nacimiento se ha desarrollado con el uso de técnicas, preferentemente cuantitativas, de investigación estadística y social aplicadas a temas de actualidad electoral, sociología del trabajo, estudios para el control de instituciones públicas y, en general, la investigación del pasado reciente de la actualidad».6

En conclusión, según los criterios de demarcación establecidos por Popper, el conocimiento generado a través del periodismo de investigación no es científico estrictamente hablando. Pertenece más bien a la metafísica y tiene tanto valor como cualquier axioma de la ciencia. A continuación, analicemos cómo el método crítico de la ciencia que promueve el filósofo puede verse aplicado en la práctica de la investigación periodística, concretamente en el caso Ketín Vidal.

La lógica en el periodismo de investigación

El gran filósofo austriaco publicó en 1934 su primer libro: La lógica de la investigación científica. Este causó un revuelo general en la intelectualidad europea de la época, ya que hacía una severa crítica al método científico tradicional y al empirismo, los cuales habían sido considerados, hasta entonces, verdades absolutas. Popper plantea así una nueva lógica en la investigación científica, en la que la observación no constituye el primer paso de todo el procedimiento. En este apartado queremos demostrar que la teoría racional o crítica de la ciencia –como también se le conoce puede ser la base para hallar, primero, y aplicar, después, una lógica en el periodismo de investigación, concretamente, en la metodología del quehacer informativo. Con ello no pretendemos hacer científico el carácter del periodismo, simplemente queremos darle rigurosidad al trabajo, al proceso. La naturaleza de la ciencia puede contribuir significativamente a la labor periodística puesto que ambas tienen muchos puntos en común. Las dos investigan para tener un conocimiento confiable y veraz, a través de evidencias que confirmen sus hipótesis, para luego someterlas a pruebas y aceptarlas o rechazarlas definitivamente. Si bien los aportes que pueda brindar esta nueva y consciente relación no hará posible que el periodismo de investigación llegue a esa utopía conocida como verdad, al menos lo acercará lo más posible.

Para comprender a cabalidad la teoría crítica de la ciencia de Popper, revisemos antes el esquema tradicional del método científico. Como seguramente lo hemos aprendido en la escuela, el primer peldaño en la escalera de la investigación, la génesis epistemológica de la ciencia, es la observación. A través de ésta advertimos un problema que va a derivar en una generalización inductiva. Es decir, la experiencia de un fenómeno particular va a devenir en la formulación de una ley o principio universal por medio de una hipótesis. Esta se verifica y, de ser aprobada, se presenta como tesis o conocimiento nuevo. El filósofo discrepa radicalmente con ello. Para él, el inductivismo está errado puesto que no se puede tomar un caso particular, y a partir de él, considerar que absolutamente todos los demás casos van a tener las mismas causas, características, efectos y alcances. Popper dice: « (...) muchos creen en la verdad de los enunciados “se sabe por experiencia”; sin embargo es claro que todo informe en que se da cuenta de una experiencia –o de una observación, o del resultado de un experimento no puede ser originariamente un enunciado universal, sino sólo un enunciado singular».7 Es por ello que plantea la concepción racionalista crítica. Estos son sus lineamientos: la lógica de la investigación debe iniciarse con una inquietud, con una idea o un problema que necesita ser resuelto, no con una observación. A continuación, se expondrá una propuesta de solución a dicho problema (hipótesis o conjetura). A partir de allí se procederá la deducción de proposiciones contrastables y luego a la refutación o falsación de éstas. Esta es quizá la parte más importante del proceso, ya que de ella dependerá la supervivencia de dicha teoría. Finalmente, se relacionará el enunciado falseado con otras proposiciones.

De este modo, Popper hace un giro de 180 grados y promueve al deductivismo como uno de los pilares de la investigación científica. Él mismo señala su importancia: «Según nuestra posición, entre las leyes de la naturaleza, las teorías, es decir, entre los enunciados universales y los singulares, sólo hay un tipo de nexo: la deducción. Con la ayuda de las teorías se deducen pronósticos que se someten a prueba en la experiencia; las leyes de la naturaleza constituyen el fundamento o las premisas de los procesos deductivos mediante los que se establecen los pronósticos: enunciados empíricos singulares cuya verdad o falsedad se decide en la experiencia».8 En otras palabras, la experiencia no genera leyes universales, al contrario, las leyes universales sirven de marco teórico para establecer proposiciones que luego van a ser falseadas en la experiencia. La falsación –o la refutabilidad va a constituirse así como el principal aporte de Popper. Para ello es necesario entender que no existe excepción para nada, ni nadie. Todo postulado es susceptible de ser testeado. Aquel intelectual que crea que su teoría es una verdad absoluta, está completamente equivocado y fuera del juego. En la medida en que una hipótesis supere con éxito todos los obstáculos que se le coloquen intencionalmente en el camino, más verídica y precisa es, así como más válida en comparación con otras o con todas. Esto, finalmente, permite que el postulado se acerque mucho más a la verdad, aun cuando se sepa que nunca va a lograr alcanzarla. Ahí radica la importancia de la falsación. Una teoría endeble, incapaz de sortear estas pruebas, no merece ser considerada como un conocimiento fiable y exacto.

En ese sentido, aplicar la lógica de la investigación científica que propone Popper a la metodología de trabajo en el periodismo de investigación no sólo es lícito sino hasta beneficioso en cuanto a que puede ganar puntualidad y precisión. Desconocemos si el periodista Carlos Paredes investigó sobre el caso Ketín Vidal pensando en ello lo más probable es que no lo haya hecho, sin embargo, operó bajo la óptica deducticionista ya que ésta es perfectamente compatible con la esencia del periodismo de investigación. Según el método científico tradicional, el inductivo, el general Ketín Vidal es un hombre probo e intachable porque atrapó al terrorista más temido del Perú y renunció a la recompensa otorgándosela a los niños víctimas del terrorismo. Con base en la observación, en la experiencia, Vidal es un hombre honorable. Aquí encontramos el error lógico del inductivismo. No podemos afirmar con base en un fenómeno particular, una ley general. Como demostraremos más adelante, afirmar que todos los hombres que atrapan a los malos son buenos es incoherente, pues no puede aplicarse a todos los casos. No todos los buenos son buenos. Cuestionar la decencia del general hasta hace poco tiempo era escupir sobre la Biblia, toda una blasfemia. Gracias a este trabajo de investigación periodística, sabemos que no. Esa verdad, simplemente, no lo era. El periodista, en su momento, se atrevió a testear una teoría irrefutable. Y la refutó. Veamos cómo.

De acuerdo con la teoría crítica de Popper, el origen de una investigación surge de una inquietud, de un vacío o duda a partir de un conocimiento anterior,9 de una pista, hasta del azar. Esto coincide con la primera fase P propuesta por José Manuel de Pablos para la práctica en periodismo investigativo –las cinco fases P son: pista, pesquisa, publicación, presión y prisión.10 Aquí ya podemos empezar a observar lazos comunes entre ambos campos. El carácter deductivo en la labor de Paredes se evidencia en que él no partió de la observación. Si lo hubiera hecho, seguiría creyendo, como todos, que Vidal es un héroe nacional. En periodismo de investigación no se puede partir sólo de la observación, puesto que los asuntos sobre los que indaga éste son deliberadamente ocultados y no están expuestos. En última instancia, si se partiera de una observación, ésta tendría que estar estrechamente vinculada con un marco de referencia, un marco de teoría. El periodista empezó su investigación por todos los motivos mencionados al inicio de este párrafo. Mencionemos tan sólo un ejemplo: un hombre y una mujer lo buscan hasta el canal de televisión donde trabajaba y le dicen que traen una bomba. Se entiende que es un destape y se muestran renuentes a entregarle un papel. Lo hacen y a los pocos segundos se lo quitan. La mujer le dice “Vámonos, Venturo. Los periodistas sólo te usan ¿acaso ellos te van a pagar?” y se van. Paredes alcanza a ver que era una carta notarial en donde ese hombre denunciaba a Ketín Vidal por haberle comprado casas valiéndose de testaferros, memoriza el nombre de pila y recibe al día siguiente una llamada al celular. Era él. Se arrepentía y dejaba las cosas ahí. Cuelga. Un número de teléfono fijo queda registrado gracias al identificador de llamadas. El periodista busca en la guía telefónica y encuentra el nombre completo: Zócimo Venturo Acuña Ramírez. Allí comienza una de las partes de su investigación.

Como paso siguiente, Popper sostiene que se debe comenzar a esgrimir hipótesis, o como él las llama, conjeturas. Estas no son más que osadas proposiciones dispuestas a ser refutadas en el futuro. Paredes lo hace. Y así lo cuenta en un epílogo a su reportaje. «Como la mayoría, yo también veía al general Vidal como el héroe que nos liberó del terrorismo sin caer en la guerra sucia. Pero fueron primero el azar, y luego la voluntad del trabajo de reportero los que me pusieron en el camino historias que contradecían esa imagen original que conservaba de él. Hay que gente que ha señalado que Ketín Vidal se ha convertido en mi obsesión. Mi respuesta es muy simple: creo que es una obligación contar todo lo que he descubierto. Sostener esta convicción es complicado. Me ha costado la amistad de algunos colegas honestos y respetables que me han acusado desde fujimontesinista y sicario de la mafia, hasta de destructor de héroes a sueldo. Y los entiendo. No sería tan fácil decirle a un niño que Supermán es un ladrón de bancos».11 El periodista, entonces, lanza una primera teoría: Ketín Vidal no es la persona noble y digna que todos creen. Nuevamente: los que atrapan a los malos, no son necesariamente buenos. Puede ser malos, y bien malos. Y además corruptos. Su presunción literal respecto del ejemplo anterior es: El héroe gasta medio millón de dólares en casas. Y así como esboza esta hipótesis sobre el general, presenta otras cuatro en todo el reportaje: El héroe protege a un narcotraficante, el héroe trabaja para Vladimiro Montesinos, el héroe le roba el terreno a unos jubilados y el héroe enamora a la mujer de un subalterno.

Entonces surge la prueba de fuego: superar la refutación. En relación con ésta como elemento indispensable de la teoría crítica de la ciencia, Popper comenta: «La respuesta adecuada a mi pregunta, “¿cómo podemos detectar y eliminar el error?”, es, según creo, la siguiente: “Criticando las teorías y presunciones de los otros y si podemos adiestrarnos para hacerlo criticando nuestras propias teorías y presunciones”. (Esto último es sumamente deseable, pero no indispensable; pues si nosotros no criticamos nuestras propias teorías, puede haber otros que lo hagan). Esta respuesta resume una posición a la que propongo llamar “racionalismo crítico”».12 En periodismo de investigación, lo ideal es que el profesional de la comunicación sea el primero en falsear las conjeturas que va construyendo. Seguramente no será el único. Aquellos involucrados o denunciados en un determinado reportaje también lo harán. El sortear con mayor aplomo el proceso de falsación de cada una de las presunciones expuestas generará a partir del trabajo periodístico un conocimiento nuevo, veraz y sobre todo, lógico.

Para ello, cualquier investigador necesita trabajar con fuentes. Estas resultan trascendentales tanto en la investigación científica como en el periodismo de cualquier índole. Popper también las estudia y llega a la conclusión de que no existen unas fuentes últimas del conocimiento, es decir, «hay toda clase de fuentes de nuestro conocimiento, pero ninguna tiene autoridad».13 Según el autor, ninguna fuente, personal o documental, posee la verdad absoluta, ya que siempre se va a ver inmersa dentro de una concepción subjetiva. En todo caso, la validez de las fuentes informativas, en el caso del periodismo de investigación, radica en que nos aproximan a un conocimiento nuevo y certero acerca de una hecho en particular, siempre y cuando sean contrastadas.

Ahora bien. Paredes llegó a establecer cinco conjeturas. ¿Cómo refutó cada una de ellas?14

1. El héroe protege a un narcotraficante. Según el periodista, el general Ketín Vidal tuvo estrechos vínculos con el otrora poderoso narcotraficante peruano Reynaldo Rodríguez López, alias ‘El Padrino’. El periodista sustenta básicamente esta hipótesis en el expediente judicial del caso Villa Coca –de 14 mil páginas–, en el cual se consignan, entre otras cosas, declaraciones del mismo Vidal reconociendo su amistad con ‘El Padrino’ y de testigos avalando esta relación en la que se hacían concesiones a cambio de favores. Además, el periodista cuenta con entrevistas realizadas a fuentes personales y con copias de revistas, diarios y programas de televisión referidos al caso, en el cual deja constancia de que todo lo que argumenta en el reportaje está debidamente cotejado y probado.

2. El héroe trabaja para Vladimiro Montesinos. Esta teoría esgrime que el general fue mano derecha de Vladimiro Montesinos, el ex asesor presidencial de Alberto Fujimori, ergo, conoció y participó de algunos de los actos de corrupción perpetrados por éste. Ello lo prueba a través de la recopilación de numerosos testimonios grabados de secretarios y familiares de Montesinos, así como de personas que intervinieron en la captura del ex asesor, a quienes él mismo les contara cómo Ketín Vidal le debía mucho.

3. El héroe le roba el terreno a unos jubilados. Paredes sostiene que Vidal, en complicidad con su hermano, le arrebató una propiedad a una pareja de jubilados a través de mentiras y argucias legales. Esto es corroborado luego, con documentos –demandas y contra demandas en los cuales se comprueba que el terreno pertenece efectivamente a los Iparraguirre y que a través de influencias del general, éste se les concede por el Poder Judicial. Conversaciones con policías que conocían de las actividades extrañas e ilícitas de Vidal y archivos periodísticos de la época refuerzan el postulado.

4. El héroe gasta medio millón de dólares en casas. A través de esta conjetura, se presume que Ketín Vidal habría incurrido en actos de enriquecimiento ilícito, pues no se justifica que un sueldo de general retirado pueda solventar la compra de costosas propiedades. La refutación se concretiza al presentar abundantes testimonios que ratifican la compra de todas esas propiedades como por ejemplo, el ex corredor de bienes raíces, las personas a quienes compraron las casas, etc. También se adjuntan títulos de propiedad, certificados de compra-venta de inmuebles e inclusive una entrevista en la que se le confronta al mismo general sobre el tema, en la cual, no sale airoso de polvo y paja.

5. El héroe enamora a la mujer de un subalterno. Según este último postulado, el periodista establece que el general tuvo una relación extra matrimonial con la mujer de un policía y que, para mantener el romance, destacaba a éste fuera de Lima durante largas temporadas. Esta hipótesis es falseada a través de declaraciones y cartas notariales firmadas por el mismo hombre sosteniendo su versión, así como por fotos, documentos de procesos judiciales e información proporcionada por familiares de la misma mujer.

De esta manera, se puede observar cómo las cinco conjeturas del reportaje superan fehacientemente todas las refutaciones que, tanto el mismo periodista como cualquier otra persona interesada, pudieron haberles hecho. Este acto le suma validez y legitimidad al relato periodístico, acercándolo mucho más a la utópica verdad que cualquier otro en relación a ese tema en particular.

Conclusiones

Es así como se ha podido comprobar que es posible aplicar al periodismo de investigación, la lógica de la investigación científica propuesta por Karl Popper a través de su teoría crítica de la ciencia. Esta interrelación resulta efectiva pues le otorga a la metodología del quehacer informativo rigurosidad y severidad, elementos necesarios para la postulación de hipótesis referidas a fenómenos noticiosos. Para ello, resulta indispensable comprender que el periodismo de investigación no se ve inmerso dentro de la categoría de ciencia, sino de metafísica, lo cual no implica que carezca de sentido o significación. Como ciencia social, el periodismo de investigación genera discursos en relación con sistemas que no tienen una estructura común, los cuales no pueden concebir a su vez leyes ni principios universales. Sin embargo, constituye un componente substancial en la concepción de la realidad y sus dinámicas. Además, el racionalismo crítico de Popper coincide con la teoría de la construcción de las noticias al establecer que la objetividad y la verdad no son más que ideales a los que el profesional debe aspirar alcanzar, aun cuando sepa que nunca va a poder lograrlo. Finalmente, debemos destacar que resulta trascendental establecer entre estos dos campos una correspondencia tal que represente para la práctica periodística una revalorización de su esencia, así como un trampolín hacia la excelencia misma.

_____
Notas:

1 Cf. Paredes, Carlos: “Las mentiras de un héroe”. En: Etiqueta Negra Nº 15; año 3; Lima, agosto del 2004; pp.102-110.
2 Cf. Martínez Albertos, José Luis: “El zumbido del moscardón”. En: Estudios de periodística VI. Número monográfico dedicado al periodismo de investigación; España; Universidad de Vigo-Diputación Provincial Pontevedra; 1998; pp.56-57.
3 Cf. Popper, Karl: Conjeturas y Refutaciones. El desarrollo del conocimiento científico; España; Paidós; 1972; pp.309-314.
4 Entendamos aquí a la noticia como una construcción de la realidad social hecha por un sujeto y no como un reflejo de la realidad. Cf. Rodrigo Alsina, Miguel: La construcción de la noticia; Barcelona; Paidós; 1989; pp. 184-185.
5 Calvo Herrando, Manuel: “Comunicadores para la ciencia”. En: Periodismo científico; Publicación bimensual de la Asociación española de periodismo científico”; Nº1; año I; España; Noviembre de 1994; p.1.
6 Martí Pellón, Daniel: “Otras reflexiones sobre la investigación periodística”. En: Estudios de periodística VI. Número monográfico dedicado al periodismo de investigación; España; Universidad de Vigo-Diputación Provincial Pontevedra; 1998; p. 142.
7 Popper, Karl: La lógica de la investigación científica; Madrid; Editorial Tecnos; p.28.
8 Popper, Karl: Los dos problemas fundamentales de la epistemología. Basado en manuscritos de los años 1930-1933; Madrid; Editorial Tecnos; 1980; p.51.
9 De ahí la posición antihistorialista del filósofo. Toda teoría científica es una conjetura, es provisional, no es lineal o histórica, sino cíclica. Al encontrar un cabo suelto, se vuelve a retornar.
10 Cf. De Pablos, Manuel: “Periodismo de investigación. Las cinco fases P”. En: Estudios de periodística VI. Número monográfico dedicado al periodismo de investigación; España; Universidad de Vigo-Diputación Provincial Pontevedra; 1998; pp. 67-87.
11 Paredes, Carlos: “La historia detrás de mi historia. En: Etiqueta Negra Nº 15; año 3; Lima, agosto del 2004; p.111.
12 Op.cit; Popper: Conjeturas y refutaciones; p.50.
13 Idem; p.48.
14 La página web de la revista Etiqueta Negra consigna un apartado especial –que no aparece en la versión impresa– en el cual el periodista Carlos Paredes relata detalladamente el origen de su información. El link se llama “Las fuentes de este reportaje”. En: http://www.etiquetanegra.com.pe/revista/2004/15/kfuentes.htm


* Gabriela Machuca Castillo es profesora en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres, en Perú. Es autora del trabajo "La prensa popular anarquista, anarco-sindicalista y obrera-sindical en la ciudad de Lima 1900-1930", con el cual obtuvo una mención honrosa en el I Concurso del Libro Universitario organizado por la Asamblea Nacional de Rectores en Lima durante el 2004, el mismo que está próximo a publicarse. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación, con especialización en periodismo escrito. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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