El
refrito o plagio en los medios
informativos
Mario
Alfredo Cantarero *
"
.Gente
hay mucha, ideas pocas: todos pensamos
aproximadamente lo mismo y las ideas nos
las traspasamos, las pedimos prestadas,
las robamos."
Milan Kundera (1993: 238)
Resumen: Los
medios de comunicación en El Salvador,
cuando producen la noticia y la distribuyen,
utilizan información de fuentes documentales
-escritas, audiovisuales o de internet-,
suelen no citar las fuentes que han utilizado
Sin duda, este mal no es exclusivo de los
medios locales, se expresa
internacionalmente. El problema, en el marco
del desarrollo de las nuevas tecnologías y
los enormes volúmenes de información a los
que se tiene acceso, se ha extendido y
complicado todavía más. Por esto, en el
ámbito internacional editores, asociaciones
de periodistas y medios de comunicación,
están preocupados por atenuar el problema a
través de una serie de disposiciones legales
y éticas. En nuestro país este problema
parece tan natural en el campo profesional de
las comunicaciones, se constituye en una de
las defraudaciones más comunes, que son
reconocidas deontológicamente. A pesar de
este reconocimiento por los periodistas,
cotidianamente es un problema que no se
discute seriamente y se gestiona política,
cultural y jurídicamente un proceso de
abordaje y solución. En una democracia
incipiente y frágil como la nuestra todavía
no se han instaurado los mecanismos
jurídicos efectivos que garanticen un
régimen responsable de los derechos de
autor, especialmente los derechos de los
periodistas. Las leyes existentes que
fomentan y protegen los derechos de autor
sólo se refieren a otras áreas
profesionales como la arquitectura, la
plástica, la literatura y los productos
industriales y comerciales. No aplican en el
campo del periodismo. Los derechos de autor
reconocidos se caracterizan por su
generalidad. No abarca específicamente la
actividad periodística, es decir, no abarca
los derechos y los deberes jurídicos en el
uso de informaciones o datos y compensaciones
económicos por los derechos de publicación
de informaciones por otros medios nacionales
o extranjeros. Con la finalidad de aportar a
la construcción de una práctica profesional
más sólida, se proponen en este ensayo una
serie de recomendaciones en el orden de la
política informativa del medio, en el orden
jurídico nacional y en el orden técnico en
la rutina de producción de la noticia,
encaminadas a la búsqueda de soluciones
consensuadas.
I.
INTRODUCCIÓN
No se trata de
un ensayo en el que se valore la razón de las
comidas típicas salvadoreñas o de las
costumbres culinarias en las rutinas diarias de
los periodistas de los medios de comunicación
social locales.
Tampoco se
refiere a un tratado de recetas, en el que se
indiquen los ingredientes y sus cantidades, y se
describan las diferentes metodologías de cómo
elaborar los exquisitos platillos más populares.
Se refiere a
cómo se produce la noticia en la rutina de
producción de la información en las salas de
redacción de este país, específicamente sobre
ese conjunto de actividades del trabajo
periodístico por medio de las cuales se recoge,
se elabora y se publica información del presente
social actual, sin reconocer responsablemente los
créditos del verdadero autor intelectual o del
medio difusor, como establecen las normas
deontológicas y jurídicas del derecho
intelectual.
En el caló del campo informativo, a esta
práctica unos periodistas le denominan
"refrito"; otros, "fusile", o
técnicamente plagio intelectual Al
revisar todo el espectro sociocultural, resulta
que no es una práctica propia de los
periodistas, sino común de todos los espacios
profesionales. Incluso parece que es parte de la
identidad del campo académico, en todas las
áreas del conocimiento y en todos los niveles.
Para realizar
este informe se consideraron los datos obtenidos
con las siguientes técnicas de investigación:
1.
Entrevistas con periodistas del medio
impreso, radiofónico y televisivo. Además
de consultó a profesores de periodismo. Este
instrumento permitió identificar y tipificar
algunos casos en los que los medios y los
periodistas se han visto involucrados en
experiencias de plagio periodístico.
2. Análisis de contenido de las noticias
publicadas relacionadas con el tema, con la
finalidad de identificar los antecedentes de
la puesta en la esfera pública de denuncias
de plagio periodístico.
3. Una revisión documental de la
legislación relacionada con el
reconocimiento y la caracterización del
derecho de propiedad intelectual, y las
formas de penalización, con la finalidad de
identificar las leyes relacionadas con la
protección de los derechos intelectuales de
los periodísticos.
Redaccionalmente, en este ensayo se
describirán las modalidades del plagio
intelectual en la producción de la noticia;
se enunciarán las razones inmediatas y
mediatas de este problema que abate este
país centroamericano, y, finalmente, se
aluden unas conclusiones, en las cuales se
plantean algunas recomendaciones sobre las
medidas que habrá que tomar para minimizar
el problema.
II.
DEFINICIÓN Y CONTEXTO DEL PLAGIO O REFRITO
Para entender
las características de este fenómeno de
comunicación periodística, se precisa el
establecimiento de los límites del concepto de
plagio o refrito; además,
establecerlo en una perspectiva mayor que
trascienda el ámbito comunicacional para
fundarse en un contexto cultural de nuestro
país.
1.
Reconocimiento deontológico
Este fraude es
reconocido y caracterizado como una conducta
reprochable en la práctica periodística
profesional tanto en el ámbito nacional como
internacional. Sin embargo, este reconocimiento y
tipificación no ha bastado para evitar esta
práctica irresponsable en los medios
informativos.
Para la
Federación Internacional de Periodistas (FIP),
en su declaración de principios, adoptada en el
congreso de Helsingor (Dinamarca), en junio de
1986, el plagio comparte rango de gravedad con
otros comportamientos reprobables: la distorsión
malintencionada; la calumnia, la maledicencia, la
difamación, las acusaciones sin fundamento; la
aceptación de alguna gratificación como
consecuencia de la publicación de una
información o su supresión.
Define el plagio
como el acto de copiar en lo sustancial obras
ajenas, dándolas como propias.
Sin embargo, no
es plagio cuando se redacta con los mismos
términos en los diccionarios de nuestras lenguas
como el de la Real Academia Española u otros
autorizados. Sus definiciones son de dominio
público, e incluso pueden memorizarse y no cabe
pedir a los hablantes que citen la fuente
original.
Tampoco se
comete plagio cuando en un artículo o en un
comentario se alude a datos y hechos ya
difundidos públicamente.
La práctica
periodística responsable impone, ciertamente,
que se cite en las informaciones la fuente
original cuando se trata de estadísticas,
estudios o investigaciones que se revelan por
primera vez.
El profesor
Niceto Blázquez (1990:345) define el plagio
periodístico como la usurpación del
pensamiento de otro autor publicado como
propio.
En un artículo
hay plagio si se ha robado de otro autor la
línea central de la argumentación, la tesis
mantenida, las ideas aparentemente más
originales, y las soluciones retóricas
aparentemente más ingeniosas y propias de una
obra de autor (metáforas, metonimias, paradojas,
por ejemplo).
En nuestro país
se dispone de un código deontológico de los
periodistas, el cual tipifica implícitamente el
plagio como infracción grave, cuando establece
en el Art. 17 que El periodista debe
utilizar métodos dignos para obtener
información o imágenes, sin recurrir a
procedimientos ilícitos.
Además, en la
Web se encuentran los mejores códigos
deontológicos del mundo, en los cuales se
enfatiza en la gravedad del plagio en la
producción de la noticia.
A pesar de ese
reconocimiento internacional o nacional, el
fraude en periodismo se da como una acción
natural.
Preliminarmente,
esta actitud de displicencia ante una falta tan
grave en el trabajo periodístico se explica por
la poca cultura de practicar las citas de las
fuentes documentales y, consecuentemente, por la
poca costumbre de reconocer los créditos
intelectuales de los autores o creadores de la
información consultada, por la inaplicabilidad
de las normativas existentes sobre el plagio
intelectual al campo periodístico, y, además,
por la impunidad de algunas instituciones que
suelen practicarlo.
2.
Derechos de autor en la sociedad de la
información.
En el Manual
del Periodista, se establece que gracias al
desarrollo tecnológico, la información se
extiende por el mundo fácilmente en todos los
ámbitos sociales y profesionales.
En esta era en
que Internet ofrece enormes volúmenes de
información, muchos editores de medios,
asociaciones de periodistas e investigadores en
el mundo se preguntan: ¿Qué consecuencias puede
tener la digitalización en relación con los
derechos de autor de los periodistas?
En Europa, los
editores están plenamente conscientes de la
inmensa importancia de los derechos de autor en
la moderna sociedad de multimedia. El papel de
los ´ editores ha quedado hasta cierto punto
limitado a la distribución y comercialización
del material periodístico.
Están haciendo
todo lo posible por obtener todos los derechos
primarios y secundarios del autor. Las grandes
corporaciones de media intentan introducir
contratos que les traspasen todos los derechos al
editor o al publicador.
Tanto editores
internacionales como asociaciones de productores
están también creando un grupo de poder para
que se adopte el modelo anglo-americano de
derechos de autor en la legislación de la UE y
en WIPO (World Intellectual Property
Organization), WTO (World Trade Organization) y
en cualquier otro lugar de relevancia.
Los propios
editores desean una fuerte protección de los
derechos de autor, tan pronto como esos derechos
les son transferidos, así lo expresan en la
publicación Copyright and the Publishers,
de julio de 1996, producido por la European
Newspaper Publishers Association.
También
internacionalmente la FIP (Federación
Internacional de Periodistas) está realizando
esfuerzos fuertes por garantizar los derechos de
autor en el ámbito profesional de los
periodistas. En diciembre de 1996, publicó un
informe de política llamado Periodismo y
derechos de autor, en el que se establecen
las bases para la libertad de los media en la
sociedad de la información.
En este informe
la mayor organización internacional de
periodistas, que aglutina aproximadamente 500 mil
de periodistas en el ámbito mundial enfatiza en
los siguientes contenidos:
- Resalta la
importancia de los derechos de autor, con la
finalidad de llegar a contenidos de alta
calidad y alto nivel ético.
- Señala por qué los derechos morales y
económicos de autor son necesarios para que
periodistas y sus colegas puedan alcanzar
altos niveles profesionales y personales.
- Reconoce la importancia de un acercamiento
mutuo entre periodistas, fotógrafos,
programadores, etc., por un lado, y editores
y productores, por otro. Cree que este
consenso repercutirá positivamente en el
consumidor y en un acceso de confianza a la
enorme cantidad de material que quedarán
disponible en las redes digitales, en CD-ROM,
medios en línea, etc.
Para resaltar la
importancia que en el ámbito internacional le
dan al tema del plagio en la práctica
periodística, se describen en el siguiente
cuadro los códigos de ética en que se señala,
el artículo en que se destaca, la tipificación
de la falta y el tenor en el texto.
Código
|
Artículo
|
Tipificación de la falta
|
Contenido
|
| Código de Ética de la Unión
de Periodistas de Cuba |
Artículo No. 5 |
Falta Grave |
En el Artículo 5, se
establece el Plagio periodístico como
falta grave. |
| Código Ética de la Revista
Contralínea |
Artículo 3.6 |
Falta contra la integridad
profesional |
Se establece que Es
inadmisible el plagio, entendido como el
robo o la usurpación del crédito de
autor a una persona o entidad por un
material periodístico publicado.
Contralínea se compromete a atribuir el
crédito a quien realmente lo merece y,
si es preciso, a corregir cuando la
circunstancia lo amerite. |
| Código de Ética del Diario |
Artículo No. 6 |
Falta grave |
Considera como faltas graves el
Plagio, COPYRIGHT, notas falsas.
Textualmente dice: La falta a este inciso es
motivo de despido y comprende material de
El Diario así como de otras fuentes. El
plagio consiste en recoger material
idéntico sin la atribución o cita
correspondiente y no excluye el uso de
hechos específicos de una investigación
ajena. Siempre que sea utilizado un
material periodístico, se deberá
identificar claramente el contenido
provisto por otros servicios informativos
(agencias), tanto en el texto, en la
fecha y su lugar de origen. La invención
de notas, o al menos algún aspecto de la
nota con el propósito de presentarla
como hecho real, también es motivo de
despido.
|
| Código de Ética: Código
profesional de ética para los
periodistas de Québec |
3. Verdad y rigor |
Falta grave |
3h) Plagio Los
periodistas nunca deben cometer plagio.
Si utilizan una parte exclusiva de alguna
información que acaba de ser publicada o
difundida por otro medio, deben
identificar la fuente.
|
| Código de Ética del News &
Observer |
|
Falta grave |
El News & Observer de
Raleigh también trata cuestiones de
ética en el uso de la Internet. Su
sección sobre plagio dice: "No presente las ideas o
los escritos de otros, diciendo que son
suyos. Con la propagación de la
Internet, tenemos más acceso a más
información de un mayor número de
fuentes, pero debemos resistir la
tentación de usarla sin atribución.
Esta norma es sencilla, y es segura: No
lo haga".
|
El
contenido de estos códigos expresa claramente
que el plagio periodístico es una falta grave en
el campo profesional del periodismo
internacional.
Se infiere que
para el gremio de periodistas internacional el
plagio periodístico es una irresponsabilidad
profesional, para la cual, en la mayoría de los
casos, los castigos son la expulsión de las
asociaciones de periodistas, o en casos extremos
en la destitución de los trabajos.
3.
Normativa legal en la sociedad salvadoreña
Entre el cuerpo
de leyes de El Salvador se encuentran cuatro que
tienen relación con los derechos de autor y la
protección de la producción intelectual, a
saber:
1) El
Código Penal, cuya finalidad primordial es
orientar nuestra normativa penal dentro de
una concepción garantista, de alta
efectividad para evitar la violencia social y
delincuencial que vive nuestro país.
2) La ley de Fomento y Protección de
la Propiedad Intelectual, cuya
finalidad es proteger y regular la propiedad
intelectual y artística, otorgando los
privilegios a los descubridores e inventores
y perfeccionadores de los procesos
productivos respecto la gestión colectiva,
la protección de los modelos de utilidad,
diseños industriales, secretos industriales
y comerciales.
3) La Ley del Libro, cuyo objeto
es regular la creación intelectual,
producción, autorización, edición,
impresión, distribución, comercialización,
promoción y difusión de libros y revistas
de carácter científico cultural, para lo
cual se adopta una política nacional del
libro y la lectura, ya que en la normativa
las considera de interés nacional. Creando
así, el Consejo Nacional del Libro organismo
asesor del Gobierno de la República en la
aplicación de la presente normativa.
4) La Ley de Marcas y signos
distintivos cuya finalidad es regular
la adquisición, protección, mantenimiento,
modificación y licencias de marcas,
expresiones de publicidad comercial y todo lo
relacionado a nombres comerciales, así como
la prohibición de la competencia desleal en
tales materias.
Para efectos de
establecer concretamente el estatuto de la
protección de los derechos de autor de los
periodistas, se desarrollan enseguida los
tópicos contemplados por la citada legislación.
A) El
plagio periodístico, penalmente inaplicable
En el Código
Penal salvadoreño (1997), en De los
delitos relativos a la propiedad
intelectual, Violación agravada de
derechos de autor y derechos conexos, se
establece una serie de normas que reconocen el
problema, lo caracteriza e indica las penas.
Literalmente el
Artículo 226 dice: El que reprodujere,
plagiare, distribuyere o comunicare
públicamente, en todo o en parte, una obra
literaria, artística, científica o técnica o
su transformación o una interpretación o
ejecución artística fijada en cualquier tipo de
soporte o fuere comunicada a través de cualquier
medio, sin la autorización de los titulares de
los correspondientes derechos de propiedad
intelectual o de sus cesionarios, será
sancionado con prisión de uno a tres
años
En esa misma dirección el Artículo 227
establece que Será sancionado con pena de
prisión de tres a cinco años quien realizare
cualquiera de las conductas descritas en el
artículo anterior, concurriendo alguna de las
circunstancias siguientes:
1) Usurpando la
condición de autor sobre una obra o parte de
ella o el nombre de un artista en una
interpretación o ejecución;
2) Modificando sustancialmente la integridad de
la obra sin autorización del autor; y,
3) Si la cantidad o el valor de la copia ilícita
fuere de especial trascendencia económica.
A pesar de esta
legislación existente, resulta que, primero, su
contenido no es específico al referente
periodístico, y, segundo, sobre su aplicación
en el ámbito periodístico no se encuentran
antecedentes que demuestren su fortaleza, de modo
que proteja los derechos de autor de los
periodistas, y minimice la potencia de las
prácticas del plagio intelectual en el campo
profesional de las comunicaciones.
Contrariamente,
en las rutinas productivas de los informadores se
evidencia que las prácticas de plagio
intelectual o periodístico se dan a diestra y
siniestra, de manera que, en la actualidad con el
acceso a Internet, el plagio se torna cada vez
más constante y fuerte.
B)
Derecho periodístico, intelectualmente sin
propiedad
En otra ley de
la República, como la de Fomento y Protección
de la Propiedad Intelectual (1993), se
particulariza del derecho de autor, pero
relacionado con lo artístico y lo industrial.
Según lo reza la ley comprende facultades de
orden abstracto, intelectual y moral que
constituyen el derecho moral; y facultades de
orden patrimonial que constituyen el derecho
pecuniario.
Además, cuando
se trata de obras colectivas, la titularidad de
la obra recae en la empresa
en
cumplimiento de un contrato de trabajo o en
ejercicio de una función pública, el titular
originario de los derechos morales y pecuniarios
es el autor; pero se presume, salvo prueba en
contrario, que los derechos pecuniarios sobre la
obra han sido cedidos a la persona por cuyo
encargo se ha hecho, en la medida necesaria para
sus actividades habituales en la época de
creación de la obra, lo que implica la
autorización para divulgarla y ejercer los
derechos morales en cuanto sea necesario para la
explotación de la misma.
Asimismo, en
esta ley, El nombre o cabeza de una
publicación periódica impresa, proyectada o
difundida, puede originar un derecho exclusivo de
uso por todo el tiempo de la publicación o
difusión y un año más.
También se
reconoce que Será lícita la reproducción
de breves fragmentos de obras literarias,
científicas o artísticas, en publicaciones o
crestomatías o con fines didácticos,
científicos de crítica literaria o de
investigación, siempre que se indique de manera
inconfundible, la fuente de donde proceden; que
los textos reproducidos no sean alterados y que
tal reproducción no atente contra la
explotación normal de la obra, ni cause
perjuicio a los intereses legítimos del
autor.
En el caso de
los medios audiovisuales, Es lícito que
los organismos de radiodifusión, sin
autorización del autor ni pago de una
remuneración especial, realicen grabaciones
efímeras con sus propios equipos y para la
utilización en sus propias emisiones de
radiodifusión, de una obra que tengan el derecho
de radiodifundir. Sin embargo, el organismo
radioemisora deberá destruir la grabación en el
plazo de seis meses desde su realización, a
menos que se haya convenido con el autor un plazo
mayor, pero la grabación podrá conservarse en
archivos oficiales cuando tengan un carácter
documental excepcional.
Estos organismos
de Radiodifusión, se establece en el Art. 85 que
son empresas de radio o televisión, que trasmite
programas al público. Estas empresas gozarán
del derecho de autorizar o prohibir: La
retrasmisión de sus emisiones; la fijación
sobre una base material de sus emisiones; la
reproducción de las fijaciones hechas sin su
consentimiento, excepto cuando se trate de una
utilización para uso privado; cuando se hayan
utilizado breves fragmentos con motivo de
informaciones sobre sucesos de actualidad; cuando
se trate de una fijación efímera realizada por
un organismo de radiodifusión por sus propios
medios y para sus propias emisiones; y cuando se
trate de una utilización con fines
exclusivamente docentes o de investigación; la
comunicación al público de sus emisiones de
televisión, cuando éstas se efectúen en
lugares accesibles al público, mediante el pago
de un derecho de entrada.
En el Capítulo
XI, en la Violación y Defensa de los Derechos,
en el Art. 89.se define el
delito:Constituye violación de los
derechos de autor, todo acto que en cualquier
forma menoscabe o perjudique los intereses
morales o pecuniarios del autor, tales como: a)
El empleo sin el consentimiento del autor, del
título de una obra que individualice
efectivamente a ésta, para identificar otra del
mismo género, cuando exista peligro de
confusión entre ambas; b) La publicación por
cualquier medio, de un escrito sin el
consentimiento del autor, se haga o no a nombre
de éste; c) La impresión por el editor de mayor
número de ejemplares que el convenido, salvo el
exceso del cinco por ciento para dar cumplimiento
a sus obligaciones con las autoridades públicas
y efectos de propaganda; d) La traducción,
adaptación, arreglo o transformación de una
obra, sin autorización del autor o de sus
causahabientes; e) La publicación de una obra
con supresiones, modificaciones o alteraciones no
autorizadas por el autor o sus causahabientes, o
con errores que constituyan una grave
adulteración; f) La publicación de antologías
o recopilaciones, sin el consentimiento de los
autores respectivos o de sus causahabientes; g)
La representación, ejecución, difusión,
arrendamiento, comunicación o reproducción de
obras en cualquier forma y por cualquier medio,
con fines de lucro, sin la autorización del
autor o de sus causahabientes; h) La
representación, ejecución, exhibición y
exposición de la obra en lugares distintos de
los convenidos; i) La adaptación transformación
o versión en cualquier forma de una obra ajena o
parte de ella, sin consentimiento del autor
respectivo o sus causahabientes; j) La
representación o ejecución de una obra con
supresiones, modificaciones o alteraciones, no
autorizadas por el autor o sus causahabientes; k)
Las adaptaciones, arreglos o limitaciones que
impliquen una reproducción disimulada del
original; l) La retransmisión por cualquier
medio alámbrico o inalámbrico, de una emisión
de radiodifusión, sin el consentimiento del
organismo de radiodifusión; m) La reproducción,
importación, exportación con fines
convencionales, venta y alquiler de
reproducciones o copias de las obras protegidas,
en todo o en parte, sin autorización del titular
de los derechos, incluyendo las actuaciones de
los intérpretes o ejecutantes, fonogramas y
emisiones de radiodifusión.
Por otra parte,
en la ley de Marca, en el Art. 1 se dice que el
objeto es regular la adquisición, mantenimiento,
protección, modificación y licencias de marcas,
expresiones o señales de publicidad comercial,
nombres comerciales, emblemas, indicaciones
geográficas y denominaciones de origen, así
como la prohibición de la competencia desleal en
tales materias.
El tenor del
contenido de estas leyes es loable en la medida
que define el derecho de propiedad intelectual,
lo caracteriza y establece las acciones
punitivas. Sin embargo, es claro que la
legislación existente en nuestro país no
reconoce expresamente el derecho intelectual de
los periodistas, y consecuentemente, de la que se
dispone no aplica al área de la información
periodística.
Jurídicamente,
aun cuando existen personas afectadas, no es
costumbre que el afectado interponga denuncias en
contra de plagiadores para que se inicien
procesos judiciales.
Esto ocurre por
tres razones: Una: En el Salvador no existe una
legislación clara y específica que norme los
derechos de autor de los periodistas y de los
medios de comunicación. Dos: No es costumbre de
muchos autores y periodistas escritores patentar
su producción intelectual. Quizá por los costos
que el patentado implica, por la falta de
condiciones económicas o de patrocinios para la
publicación de sus obras, o por la falta de
costumbre de tener registrado su trabajo.
Tres: En los casos de producciones intelectuales
patentadas, los afectados no interponen demandas
a los defraudadores intelectuales, porque los
medios o las personas que cometen la infracción
gozan de impunidad. Aquí las instituciones o
personas que acostumbran cometer este delito
pertenecen o son cercanas a las élites
políticas, que son intocables por el sistema
judicial.
4. La
cultura del plagio, una costumbre
generalizada
Esta práctica
no es particular de los profesionales del campo
de las comunicaciones, sino que es común en
todos los campos del campo académico, y en la
mayoría de espacios profesionales.
Se utiliza la
información creada o difundida por otros en
diversos casos: para el diseño y construcción
de centros comerciales, de carreteras, de
políticas económicas, de políticas educativas
y de leyes penales; para la elaboración de
tareas escolares, de tesis de grado, de libros
académicos, de cuentos, de poesías. Retomando
el término, se "refritean" tesis,
artículos de revistas, libros, diseños
arquitectónicos, etc.
Es un hábito de
la cultura de los profesionales de este país, y
de muchos en América Latina, desde hace mucho
tiempo. Se evidencia como una costumbre propia de
la mediocridad, de la haraganería y de la falta
de creatividad intelectual, como diría José
Ingenieros. O son actos de deshonestidad, como
plantea Umberto Eco (1994).
Este hábito no
es fortuito, sino que es una expresión que se
construye estructuralmente en las esferas del
sistema educativo. Dista mucho de socializarse la
costumbre de citar la bibliografía o la fuente
documental en todos los niveles del proceso de
educación formal:
En primaria, en
secundaria, en la universidad y en todos los
espacios de formación, muchos de los profesores
y alumnos tranquilamente ven como natural la
práctica de utilizar información ajena como
propia, sin reconocer honestamente la autoría.
Por ejemplo, un
estudiante de Reportaje Interpretativo, en el
Departamento de Periodismo de la Universidad de
El Salvador (ciclo II,
91-92),"refritió" textualmente un
reportaje completo de la Revista Análisis,
de la UNSSA, según lo comentan los profesores
responsables de esa cátedra. Esta
irresponsabilidad intelectual hubiera pasado por
alto si los profesores de la asignatura no se
hubieran dado cuenta.
En otro caso, un
profesor del Departamento de Periodismo de la
Universidad de El Salvador, al extremo de la
irresponsabilidad ética y académica, plagio un
texto del profesor español Luis León referido a
los paradigmas de investigación de la
comunicación, lo publicó como propio en un
cuadernillo.
El mismo
profesor publicó un libro titulado Métodos
y Técnicas de Investigación Periodística,
en el cual no se reconocen los créditos de los
alumnos que elaboraron la mayoría de apartados
del texto, según los informan los mismos alumnos
que realizaron la tarea.
En el ámbito de
profesional de los medios de comunicación, de
acuerdo a los relatos de periodistas plagiados,
algunos editores de nuestro país acostumbran
apoderarse de los mejores escritos de los
periodistas bajo su dirección, para publicarlos
como propios en medios reconocidos en el campo
académico internacional.
El uso honesto
de la información no significa que no se debe
utilizar información producida por otros
autores, en el pasado o en el presente, y,
consecuentemente, usar sólo datos o
informaciones exclusivamente propias. Un
planteamiento así es ingenuo, antihistórico e
irreal.
El cúmulo de
conocimientos existentes en las diversas ciencias
es el resultado de la recurrencia en el uso de la
información por la mayoría de autores. Se parte
de la producción intelectual de épocas
anteriores o del presente, para que, a partir de
ella, plantear nuevos aspectos de los fenómenos
actuales, precisar o ampliar los conocimientos
utilizados. Este procedimiento permite el
desarrollo de las ciencias.
Concretamente,
la información de otros autores puede y debe
utilizarse, para confirmarla, replicarla y
ampliarla públicamente en una realidad
determinada, pero eso sí citándola
responsablemente por medio de las técnicas de
referencia documental existentes.
La historia
universal de la producción intelectual, en
cualquiera de las ciencias, demuestra que la
grandeza científica de los pensadores, como
Freud, Darwin, Marx, Ensteins y una ristra enorme
de prominencias científicas, radica en su
capacidad de sintetizar la información existente
en sus épocas, y a partir de ella proponer
nuevas formas de interpretar la realidad.
III.
MODALIDADES DEL REFRITO O PLAGIO
En el ámbito
profesional de las comunicaciones en nuestro
país, este fenómeno de fraude intelectual se
expresa en múltiples formas, entre las cuales,
se describen las más sustanciales en los
sub-apartados siguientes:
1. El
refrito, "para no asolearse"
En las rutinas
diarias de la producción periodística, de
muchos medios de comunicación social, masiva o
institucional, se ve como natural la apropiación
de la información de fuentes, sin reconocerles
los créditos a los autores. Se percibe en la
determinación de la pauta, en la recolección de
los datos, en la elaboración de la información
y en su presentación.
Moralmente, se
trata de una irrupción en el proceso
periodístico, para sacar ventaja de los otros
medios o de los otros periodistas, y pasarse de
listos con el consumidor de la noticia, quien
tiene derecho a ser informado exactamente.
Esta anormalidad
moral en el trabajo periodístico, en el caso de
la determinación de la pauta y en la
recolección de la información, se expresa,
entre otras modalidades, de las siguientes
formas:
1) No se recogen
los datos o las declaraciones in situ.
Implica que la fase de la recolección de la
información no se realiza naturalmente a través
del acceso personal a la entrevista colectiva
(conferencia informativa) o a la entrevista
exclusiva, sino por medio de intermediarios, que,
quiérase o no, alteran los hechos. En
consecuencia, los datos o informes
imprescindibles para la elaboración del texto
periodístico se obtienen por medio de:
a) La
intercomunicación con otros periodistas,
entre los cuales se comparten datos ya
procesados, copias o audios de declaraciones
y enfoques sobre los acontecimientos. El
problema no es que se comparta información
entre colegas, la dificultad radica en que se
retoman tal cual la información, sin
procesarla y sin reconocer los créditos de
quien hizo el trabajo primero.
b) Las difusiones periodísticas de medios de
comunicación nacional o internacional, de
cuyas entregas se extraen contenidos para
estructurar informes, noticieros y secciones,
sin la acreditación debida. Al respecto un
periodista de radio dijo: "Para qué
andarse asoleando en la calle; para eso
están los periódicos, y las entrevistas de
la televisión".
En un medio
escrito vespertino de nuestro país, se plagió
una información que estaba en un periódico de
la red. Otro medio de la competencia nacional
reportó el fraude periodístico cometido. El
medio internacional agraviado reclamó por sus
derechos, ante lo cual el periódico responsable
del fraude tuvo que pagar por los derechos de la
información utilizada.
Un periodista de
un medio impreso de gran rating publicó una
información relacionada a la presencia de un
delfín en las costas de El Salvador. Se hizo un
recordatorio en la nota sobre unos delfines muy
queridos por los niños salvadoreños: Flipper.
Resulta que el periodista había inventado todos
los datos.
En otra
oportunidad, ese mismo periodista que había
inventado la información sobre los delfines en
las costas Salvadoreñas, inventó los datos
acerca de un militar salvadoreño que estuvo
involucrado en un delito. Información que salió
en la portada del Periódico. Resulta que el
militar imputado por el medio se quejó, por la
información publicada. El periodista
irresponsable, por vergüenza, voluntariamente
renunció al medio.
2.
"Poca o mucha invención en el
refrito"
Cuando elaboran
la noticia en prensa, radio y televisión, en
algunos casos, no utilizan jerárquicamente las
declaraciones o los datos proporcionados por las
fuentes informativas, en una estructura
narrativa, donde se troceen las ideas de lo más
importante a lo menos importante del hecho o del
acontecimiento principal. Contrariamente, se
perciben los siguientes rasgos, a saber:
1) No se designa
la autoría de la fuente por medio del
entrecomillado (para cita textual) o de la
palabra de enlace "que"(para la cita
síntesis o resumen), en una exposición
narrativa y con creatividad, sino que casi se
toma tal cual el discurso de la fuente. De esta
manera se percibe que es una redacción original
del periodista; cuando realmente es una
referencia al discurso o declaración de la
fuente.
El periodista,
por la prisa o el aprieto que causa la entrega de
la información antes de la hora de cierre de
edición, o por la incompetencia de resumir
adecuadamente la información significativa del
hecho, expone información en la estructura de la
noticia, sin citar adecuadamente el texto o
declaración de la fuente. Esto ocurre
diariamente en las salas de redacción de los
medios informativos de nuestro país. Este
hábito permite en las rutinas productivas ver el
asunto como algo natural ante lo cual nadie se
inmuta.
En varias
ocasiones, he vivenciado este problema con el
medio prensa. En épocas de elecciones, he
ofrecido apreciaciones sobre del desarrollo de
las mismas. Luego abundar en información sobre
dichos temas de la actualidad política, en la
edición del periódico aparece información mía
en boca de otra fuente personal consultada. O se
hace relación a información que he ofrecido,
sin citarme como declarante.
En radio se
llega al extremo que el periodista narra o
presenta lo mismo del audio; en prensa, la
exposición de la noticia prácticamente es la
misma linealidad argumentativa que la de la
fuente informativa. Pareciera que el boletín,
mal llamado "de prensa", se traslada
tal y como llega a la sala de redacción, hasta
con los mismos errores.
2) Falta
síntesis de las declaraciones o de las
argumentaciones. Se superponen los temas uno tras
otro sin criterio, al grado que no se distingue
la redacción del periodista y la declaración de
la fuente. En algunos casos, en radio, la noticia
debería de ser solamente el audio, pues el
periodista repite antes o después lo mismo que
dice la fuente. Suele ocurrir, en algún medio
impreso, que, además de retomar casi tal cual el
texto de la fuente, se inventan citas textuales
sobre ideas que las fuentes no han dicho.
3) No se le dan
los créditos a los periodistas. Aun cuando la
intolerancia política es menos ahora que durante
la guerra, varios medios informativos todavía no
reconocen los créditos de autoría de los
periodistas. Está bien que los editoriales
aparezcan sin firma, porque se intuye que es la
posición del medio; pero la noticia no es del
medio, sino creación y resultado del trabajo
profesional del informador.
Se reconoce que
en el medio impreso y en el medio televisivo,
aproximadamente hace cinco años, ya aparece la
información con el nombre del periodista que ha
elaborado la noticia. Esto último me parece
meritorio, como un gran avance, que evidencia un
paso más en la construcción de una práctica
periodística más responsable y profesional.
3.
Parece sancocho: "Se refritean todos los
medios"
Para cumplir con
el volumen de información exigido por la empresa
informativa en cada una de las publicaciones, y
para facilitarse el proceso de investigación
periodística, se evidencian prácticas de uso de
la información de otros medios nacionales e
internacionales, para elaboración las noticias
propias, sin el reconocimiento de los créditos
de los autores y difusores.
Es común que,
en los informativos de televisión, en el bloque
de las noticias internacionales, no se reconozcan
los créditos a noticieros como CNN, CBS, Won
News, ECO, Univision, Telemundo, Televisión
Española, etc. Se cubre el logo del canal
extranjero, con una especie de imagen difusa. Con
esto se encubre el refrito o el fraude en contra
de la empresa que generó la información.
En algunas
radios, contraria a esta práctica, se están
reconociendo las fuentes internacionales de donde
procede la información, como es el caso de Radio
YSKL con la BOA, de los Estados Unidos de
América, o de Radio Monumental con la emisión
radiofónica de CNNDeportes.
En el medio
prensa, por fuentes cercanas al caso, se
constató que, en 1995, el editor en jefe de uno
de los matutinos de este país hizo un reclamo a
un corresponsal de una agencia de prensa europea,
con oficina en el país, porque había enviado en
su despacho diario información textual de una
entrevista con el poeta David Escobar Galindo,
sin reconocer los créditos del medio y del
periodista que había realizado la entrevista.
En otro caso se
conoció que una radio noticiosa de este país,
en 1989, simulaba en sus ediciones establecer
contacto telefónico con comandantes del FMLN,
cuando realmente era un montaje de un audio con
las declaraciones de los ahora ex-comandantes,
desde México o Managua, enviado por la agencia
noticiosa Salpress.
En algunas
radios locales, se ha acostumbrado el monitoreo
de otros medios de comunicación, no se crea que
para identificar qué lo que está ofertando la
competencia, sino como fuente informativa para
elaborar la información propia, con la técnica
del reordenamiento de los datos.
Se conocen
ejemplos en donde, con la venia de jefes de
empresas periodísticas, se ha autorizado
abiertamente a periodistas para que elaboren
"noticias" de acuerdo con las
informaciones publicadas en otros medios, sin
inmutarse.
En un periódico
vespertino se monitoreaban permanentemente
radionoticieros, como el de la desaparecida RCS y
YSU, para redactar enseguida las noticias, que
serán publicadas en el periódico.
En algunas
radios de la capital y del interior del país,
como se ha señalado en otros artículos, ni
parpadean al leer las noticias publicadas en la
prensa.
Pero esta
característica en la producción de la
información noticiosa en el periodismo nacional
no surge así por así, sino que es resultado de
porqués esenciales y de razones inmediatas.
4. Copy
and paste, la tentación de Internet
Según Manuel
Castells (1995), con la aparición de las nuevas
tecnologías en comunicación por computadores,
durante la década de los ochenta, el mundo de
las comunicaciones se transformó.
Los diarios
pasaron a ser escritos, editados e impresos a
distancia, haciendo posibles ediciones
simultáneas del mismo diario adaptadas a varias
áreas importantes (por ejemplo, Le Fígaro
en diferentes ciudades francesas; The New
York Times en ediciones paralelas para la
Costa Este u Oeste; International Herald
Tribune, impreso todos los días en
diferentes lugares de tres continentes, y otros).
En nuestro
país, La Prensa Gráfica, uno de los
periódicos de mayor circulación, produce una
edición que circula en ciudades importantes de
los Estados Unidos, como Los Ángeles,
California, posibilitada por las nuevas
tecnologías de comunicación por ordenadores.
Como señala
Castells, Internet es la médula de la
comunicación mediada por computadoras en el
ámbito mundial en los '90, puesto que conecta la
mayoría de las redes existentes. A mediados de
la década del 90 Internet conectaba 44.000 redes
de computadoras y cerca de 3,2 millones de
computadoras host en todo el mundo, con unos 25
millones de usuarios estimados y estaba en
rápida expansión.
De todas formas,
pese a que hay bastante desacuerdo acerca de
cuantos usuarios tiene Internet, hay consenso en
que tiene el potencial de explotar en cientos de
millones de usuarios durante el siglo XXI.
La historia del
desarrollo de Internet y de la convergencia de
otras redes de comunicación en "la"
red proporciona un material esencial para
entender las características técnicas,
organizacionales y culturales de esta red,
abriendo así el camino para estimar sus impactos
sociales.
Este nuevo
contexto comunicacional y cultural, posibilitado
por las reconversiones de la economía mundial,
permite, sin duda, la disposición de enormes
volúmenes de información, a los que los
millones de usuarios tienen acceso a ellos.
En nuestra
perspectiva, esto tienta a esos millones de
personas en el ámbito mundial a usufructuar la
información, asumiéndola como propia, sin
reconocer los créditos de los autores.
Como se ve en el
siguiente cuadro, la interconexión de las
computadoras en el ámbito mundial posibilita
también los actos de piratería de productos
informáticos, y concomitantemente, el acceso a
enormes volúmenes de información genera el
fenómeno de. Plagio intelectual.
| Mayor tasa de piratería
(1999) |
CONTINENTE
|
PORCENTAJE
|
Oriente Medio
|
63 %
|
Iberoamérica
|
59%
|
| Fuente: MUD. En Europa
Occidental el número de plagios es más
reducido |
En
Internet se publica información de toda índole,
a la que puede disponer cualquier persona con
acceso a la Web. Por eso ha incrementado el hecho
del Copy and paste que permite la
fácil realización de trabajos académicos. En
este medio es difícil controlar el plagio. En El
Salvador muchos alumnos con acceso a la Web
usufructúan la información para cumplir con las
tareas exigidas en la universidad donde estudian.
Es fácil que
esto ocurra. Un caso de plagio de información se
produjo en The Journal of the Royal College
of Súrgenos of Edinburgh, prestigiosa
publicación del Real Colegio de Cirujanos de
Edimburgo. Publicaron un texto sobre la calidad
de la información sobre cirugía en Internet.
Tras la edición se descubrió que más de un
tercio del artículo había sido copiado al pie
de la letra de varias páginas Web sin hacer
mención de las mismas.
John M. Barrie,
de la Universidad de California en su articulo
"plagio digital", afirma que los
buscadores tipo "Yahoo" o
"Altavista" son una puerta de entrada
tan fácil a contenidos especializados que casi
es imposible controlar las irregularidades que
llevan a cabo los plagiadores. Hay páginas como
"Evil house of Cheat", "School
Sucks" o Cheater.com", que comercian
con textos académicos y reciben diariamente
miles de visitas.
Un caso reciente
se dio en los Estados Unidos, en unos de los
periódicos más prestigiosos, como The New
York Times. El director periodístico,
Howell Raines, y el subdirector, Gerald Boyd, del
diario tuvieron que renunciar, como consecuencia
de un escándalo motivado por un reportero que
inventó o plagió algunos de sus reportajes.
La medida se da
en medio del escándalo en torno al reportero
Jayson Blair, a quien se le comprobaron una serie
de violaciones a las normas éticas del
periodismo.
Blair, de 27
años, renunció el 1 de mayo luego que el Times
descubrió que había cometido frecuentes
actos de fraude periodístico. El diario
anunció que formaría un comité para investigar
sus políticas informativas.
Los dos
directores habían sido criticados tras el
escándalo, especialmente por permitir que Blair
cubriera el caso del francotirador del área de
Washington, incluso después de denuncias de
errores del reportero. También fueron acusados
de ascender al joven corresponsal de la raza
negra a pesar de sus conocidas deficiencias.
IV.
RAZONES GENERADORAS DEL PLAGIO O REFRITO
1. Los
porqués sustanciales del refrito
En nuestro
país, las motivaciones estructurales de esta
práctica irresponsable se encuentran en varias
esferas, como:
1) La
sociocultural, cuya expresión se evidencia en
una costumbre nacional de utilizar como propios
información o datos de otros autores, obviamente
sin reconocer los créditos del creador o
difusor. Se lo utiliza en el vecindario, en el
trabajo, en la iglesia, en casa, en el sistema
educativo -primaria, secundaria, técnica,
universitaria, etc.-, como una costumbre natural,
ante la cual nadie se inmuta.
Al parecer toda
la estructura de pensamiento del salvadoreño,
especialmente en el campo profesional, está
diseñada: a) para no esforzarse, b) para no ser
creativo y c) para no ser responsable con el uso
de la información que otros producen, y d) por
ser, en definitiva, indisciplinada.
Esta actitud
está asociada con la costumbre de no leer. La
tendencia nacional indica que la mayoría de
salvadoreños con formación académica no
acostumbra leer. En los centros escolares de
primaria, básica y bachillerato, se lee por
obligación. Se potencia la socialización del
resumen, del consumo de textos donde está todo
cocinado. Significa que no se
potencia la lectura comprensiva, el análisis y
el ensayo sobre los temas.
De esta actitud
generalizada de temor a la proposición y,
consecuentemente, de propensión al plagio nadie
se escapa. Cruza todos los grupos sociales (de
izquierda o de derecha, empresarios o
trabajadores, gobierno o gobernados, padres o
hijos, dueños de medios o periodista, etc.), en
sus políticas laborales, organizativas,
educativas, etc., y, en el caso universitario, en
los diseños curriculares de los planes de
estudio, en las metodologías de enseñanza y
evaluación.
Ante esa
contundente falta de visión estratégica
estructural de un sistema que propicia la copia y
el plagio, entonces lo más práctico es
implementar el "refrito" como solución
a esa falta de esfuerzo intelectual.
Esta costumbre
ha calado tanto que parece tan natural que varios
profesores universitarios, en sus estudios de
maestría, durante una evaluación estaban
pidiéndole "copia" a sus compañeros,
sin la menor vergüenza, ni siquiera fruncir el
ceño. U otros que, según han manifestado
fuentes cercanas al caso, sin reconocer los
créditos a los estudiantes que elaboraron su
investigación para poder graduarse de la
licenciatura en periodismo, el profesor
doctorando tomó tal cual los informes de los
alumnos y los presentó como su Tesis
doctoral, con una nueva carátula y fecha
diferente, por supuesto, a una universidad
española, con el fin de obtener su postgrado en
comunicaciones, sin haber tenido participación
alguna en el proceso de investigación de los
temas.
2) La
económica-organizativa, cuya expresión se
palpa, en el caso de los medios de comunicación
social, en estructuras organizativas donde no se
dispone de los suficientes recursos financieros
para contratar a todo el personal requerido en
una sala de redacción. Se funciona con el
principio: menos inversión mayor utilidad.
Ante esa
política, se responde con una estrategia de
trabajo: hacer la tarea con las
uñas, como caiga. Con un par de
periodistas se trata de garantizar todo el
volumen de información requerida diariamente.
Esta exigencia obliga a utilizar el
"refrito" como alternativa
"olímpica" para a salir con la tarea
asignada.
No se trata
sólo de la falta del número pertinente de
periodistas para cubrir todo el contenido
redaccional del medio, sino también de los
paupérrimos salarios que muchos de los medios
pagan a sus reporteros. En El Salvador es el
país donde quizá peor se paga el trabajo
periodístico. Son rarísimos los periodistas que
ganan un salario decente que alcance para
sobrevivir humanamente. La mayoría sobrevive con
ingresos menores a los 400 dólares mensuales.
Ganan en colones (cada dólar equivale a 8:75 de
colón), y gastan en dólares.
Así, además de
la presión de cumplir con las tareas diarias con
tan poco personal, también se genera una actitud
de displicencia por esforzarse más en la
indagación de los hechos, cuando a los empleados
se les paga tan poco. Ante esta realidad, el
"refrito" cae como anillo al dedo para
salir con el volumen de información requerido
para cada edición.
También, en el
país, los medios informativos, en alguna medida,
propician el plagio o el fraude periodístico,
debido a la forma de organización de las rutinas
productivas. Las unidades especializadas
(deportes, economía, cultura, política,
nacionales o internacionales, etc.) parecen
islas, donde el trabajo en equipo, la solidaridad
y la cooperación no son prácticas usuales; más
bien, se tratan de islotes con una serie de
islitas, en los que predomina el egoísmo y la
mala intención de hacer quedar mal al otro; en
muchos caso, de dificultarle el trabajo al colega
es la consigna. En este ambiente, con la prisa de
salir y de dar respuesta al grito trepidante del
jefe, habrá que salir como se pueda, aun que el
producto sea un discurso mal estructurado en
donde no se reconocen los créditos de los
autores o difusores de productos comunicativos
que han servido de referencia.
3) La falta de
planificación estratégica en la producción de
la información noticiosa. No se trabaja con el
concepto de previsibilidad de los hechos o
eventos del acontecer del presente social actual,
sino sobre el de excepcionalidad o el de noticias
duras.
Operativamente,
esta concepción atosiga la rutina, pues los
medios se desviven por recoger lo más inmediato
y exclusivo. Ante la abundante existencia de
datos en el ambiente del presente social actual,
para salirle adelante a la competencia, se
fusila información que no se puede
cubrir.
4) La falta de
formación académica adecuada. La rutinización
empírica del trabajo periodístico conlleva a la
reproducción del hábito o de la costumbre de
antaño, con herramientas redaccionales basadas
únicamente en las reglas ortográficas, de la
citación de la declaración y de la
estructuración de la pirámide invertida.
Se desconocen
los procedimientos y técnicas de elaboración de
la noticia, de acuerdo con el rigor científico
del análisis de contenido del discurso, el
análisis documental y fundamentado en la
semiosis social.
En muchos medios
de comunicación social del país, por la falta
de una sólida preparación académica de los
periodistas, se incurre en una práctica natural
del "refrito". Que más se puede hacer
si no se conocen las técnicas básicas de
investigación, de jerarquización y de
organización de los datos obtenidos.
2. Los
porqués inmediatos en el refrito
Las razones de
tipo personal que confeccionan esta práctica en
la producción de la información noticiosa, se
expresan en el orden de las siguientes actitudes:
1) Comodismo en
el trabajo. Se trata de un hábito que
popularmente se le denomina "La ley del
menor esfuerzo". Se constituye en una
costumbre pesimista en el desarrollo de las
labores cotidianas, un "vale un comino"
el sacrificio de creación y de propuesta.
Consecuentemente,
para garantizar el volumen de información del
espacio periodístico diario habrá que recurrir
a una práctica que no implique mucho sacrificio
de investigación: retomar un producto
comunicativo ajeno como propio, para salir del
apuro informativo.
2)
Espontaneismo. Si algo identifica el trabajo
periodístico en nuestro país, eso es la
improvisación. Los niveles de planificación son
tan bajos que el punto de partida que orienta el
trabajo diario es la rutina de la costumbre.
La costumbre es
hacer "lo que caiga". Si lo que cae son
las coquetonas conferencias de prensa
y lo que aparece en otros medios, entonces es lo
que se hace diariamente, para cumplir con la
preocupación del volumen diario de información
en los espacios redaccionales de un medio
informativo.
Si no se
practica la elaboración de una agenda
periodística propia, si la competencia acecha
constantemente, si los patrocinadores exigen
presencia, si hay que garantizar la información
diaria, si no hay más periodistas, etc.,
entonces habrá que "refritearse"
revistas, artículos, emisiones radiofónicas o
televisivas, etc.
3)
Irresponsabilidad profesional. La práctica del
"refrito" se ha vuelto tan cotidiana
que, aun cuando los periodistas saben de las
implicaciones negativas que puede generar su
trabajo deshonesto, se ha institucionalizado.
Se ha enquistado
tanto esta irresponsabilidad muchas veces se
alaba la capacidad de manejar deshonestamente los
datos o trabajos creados por otros. Se llega
hasta el extremo de imitar a los
"especialistas del refrito", sin tomar
en consideración las inusitadas consecuencias
que pueden tener esa mala práctica.
V.
CONCLUSIONES Y SUGERENCIAS
1.
Conclusiones
El plagio o
refrito en el campo periodístico, según se
reconoce internacionalmente, es una actitud de
irresponsabilidad y una falta grave en la
producción de la noticia, que consiste en
apropiarse de las ideas de otros, sin citar la
fuente de origen.
Se produce por
comodidad y por espontaneismo, ya sea a través
de copiar y pegar de la Web, de citar
inadecuadamente las declaraciones de las fuentes
personales o documentales.
Se trata de un
problema que tiene su fundamento en una práctica
cultural que atraviesa todos los grupos sociales
salvadoreños, sin distinción alguna, que se
expresa en la actitud intelectual caracterizada
por la falta de proposición y esfuerzo, por el
afincamiento en la reproducción sin
reconocimiento de otras fuentes.
Su expresión no
es particular en el campo profesional del
periodismo, sino que se trata de una costumbre de
todos los campos profesionales, que se produce y
reproduce en todo el sistema educativo, en una
tendencia que obvia el análisis, la proposición
y el ensayo de ideas novedosas.
Asimismo, toda
la legislación existente relacionada a los
derechos de autor y de la propiedad intelectual
no reconoce, ni caracteriza y tampoco aplica al
producto intelectual informativo elaborado por
los periodistas.
Esta ausencia y
falta de aplicabilidad de la legislación, en el
marco de los procesos de globalización, se
convierte en una debilidad del campo profesional
del periodismo, en el sentido de que la
producción informativa nacional está
desprotegida, así como está desprotegida la
estabilidad del trabajo.
2.
Sugerencias
1) Sistema
educativo, propiciador del de respeto
intelectual. Estratégicamente, en el sistema
educativo, se sugiere crear una política
educativa y cultura académica que haga énfasis
en la creación, en la propuesta, en el análisis
crítico y en el ensayo. Esto supone promover el
establecimiento del hábito del respeto por la
producción ajena y la búsqueda de la
proposición intelectual en todas las áreas del
conocimiento.
Esto tendrá sus
resultados sí y sólo sí todos los sectores
sociales lo reconocen y lo hacen suyo en pos del
beneficio de las nuevas generaciones. Su
dirección es la potenciación de la actitud
propositiva y creativa de los jóvenes
estudiantes por medio de metodologías
participativas, fundamentadas en la rigurosidad
científica.
En el caso
específico de los medios de comunicación
social, deben crear sus libros de estilo y unas
políticas de producción de las noticias que
fomenten la identidad y el respeto por los
productos comunicativos ajenos. Esto pasa por el
reconocimiento del trabajo profesional de los
periodistas que se traduzca en salarios justos y
organización eficiente del trabajo.
2) Producción
noticiosa, reconocedora del crédito ajeno.
Específicamente, en la producción de la
noticia, para evitar el plagio:
1) Se debe
dar crédito siempre que utilice una idea,
opinión o teoría de otra persona; cualquier
hecho, estadística, gráfico, dibujo o pieza
de información que no sea considerada
conocimiento común; frases dichas o escritas
por otra persona; o parafraseo de otras
palabras habladas o escritas de la persona.
2) Se recomienda poner entre comillas todo lo
que provenga directamente de un texto
(impreso o electrónico). Refiérase a normas
de presentación reconocidas
internacionalmente para dar el crédito
debido a la fuente de la información.
3) Al parafrasear, asegurarse de no haber
hecho una simple sustitución de palabras.
Para ello, debe comprobar su redacción
contra el texto original para estar seguro
que no ha utilizado accidentalmente las
mismas frases o las mismas palabras, y que la
información sigue siendo exacta.
3) Sistema
legal, protector del trabajo periodístico.
Jurídicamente, el sistema legal debe favorecer
las condiciones para que utilicen la legislación
existente, para garantizar el uso de las leyes de
derechos de autor, que protejan la creación y
las propuestas de periodistas nacionales e
internacionales.
Sin duda, este
cuerpo legal requiere un esfuerzo monumental de
las autoridades del sector justicia, para las
siguientes acciones estratégicas:
1) Diseñar
una ley particular al derecho intelectual de
los periodistas, que parta del reconocimiento
exacto de la especificidad del trabajo
informativo, pues las normas jurídicas
actuales se refieren a otras actividades que
no son la producción de noticias
periodísticas y la distribución de las
mismas.
2) Rediseñar la ley actual relacionada con
la protección de los derechos de autor,
especificando la identidad del ejercicio
periodístico como una actividad creativa que
debe protegerse, ya que las leyes actuales no
la contemplan como un producto intelectual
que debe protegerse del fraude.
___________
Bibliografía:
- Asociación de Periodistas de
El Salvador (1999): Código de Ética de la
Prensa de El Salvador (deontología
periodística), San Salvador, Imprenta
Universitaria, de la Universidad de El Salvador
- Milan Kundera (1993): La inmortalidad, España,
RBA Editores, página 238
- Josep Maria Casasús (2001): Sobre la
plaga del plagio", en La Vanguardia, 2 de
septiembre.
- Blázquez, Niceto (1990): Información
responsable, Vol. I, Madrid, Ediciones Noticias.
- Ministerio de Justicia (1997): Derecho Penal,
Decreto Legislativo, Nº: 1030, 26/4/97, D.
Oficial: 105, Tomo: 335, Publicación DO:
10/06/1997
Ministerio de Justicia (1993): Ley de Fomento y
Protección de la Propiedad Intelectual, Decreto
Legislativo Nº: 604, D. Oficial: 150, Tomo: 320,
Publicación DO: 16/08/1993.
- MINISTERIO EDUCACIÓN (1994): Ley del libro,
Decreto Legislativo, Nº: 808,16/02/94, Diario
Oficial: 54, Tomo: 322, Publicación DO:
17/03/1994
- Órgano Legislativo (2002): Ley de Marcas y
otros signos distintivos, Decreto Legislativo,
Nº: 68,06/06/2002, Diario. Oficial: 125, tomo:
356, Publicación DO: 08/07/2002
Manual del Periodista, tomado de:
http://www.fct.ccoo.es/periodistas/pdf/DERECHOS_AUTOR.pdf
* Mario
Alfredo Cantarero
es master en comunicación social por la
Universidad Autónoma de Barcelona, España, y
colaborador de Sala de Prensa. Actualmente es coordinador de
investigaciones de la Escuela de Ciencias de la
Comunicación de la Universidad Dr. José Matías
Delgado, en El
Salvador. Fue director de la Escuela de
Periodismo de la Universidad de El Salvador (1991-1995) y fue premiado como
Periodista del Año, en la rama de artículo, en
1988, otorgado por la Asamblea de la República
de El Salvador.
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