Sala de Prensa

85
Noviembre 2005
Año VII, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La experiencia del primer defensor del oyente
en una radio pública argentina

Flavia Pauwels *

Resumen: Radio de la Ciudad, la emisora pública de Buenos Aires, ha sido pionera en la implementación de la figura del Defensor del oyente, en un país cuyos medios no se caracterizan, precisamente, por apostar a este mecanismo de autorregulación. El artículo da cuenta de esa experiencia, de los caminos que abre y de las estrategias que se podrían implementar para afianzarla. Es también un recorrido por la labor de los Ombudsmen en la prensa y particularmente en la radio, donde a nivel mundial siguen siendo escasos.

1. Introducción

Sensacionalismo, superficialidad, degradación del idioma, pobre debate de ideas, desmesurada competencia por la primicia. Éstas son algunas de las problemáticas que los propios medios argentinos, puestos a reflexionar –en editoriales y artículos de opinión–1 sobre el rol del periodismo, marcan como sus principales errores. Pero recurrentemente, en todos esos espacios, los mismos hombres de prensa coinciden en señalar una debilidad: la soberbia, esa cierta incapacidad de aceptarse como falible, de ver en la propia profesión los mismos defectos que a diario los medios marcan en los otros sectores de poder de la sociedad.

Con la credibilidad en baja2 por el rol jugado en la crisis política y económica de fines de 2001, por coberturas cuestionables de casos de tomas de rehenes3 o por denuncias contra periodistas por cobrar dinero “en negro” para sostener una determinada posición editorial,4 algunos medios hicieron una especie de mea culpa en la que no puntualizaron sus errores en particular sino que eligieron un planteo más general en el que recordaron al periodismo su “deber ser” y la necesidad de un debate interno que permita corregir desviaciones y recuperar el equilibrio.

¿Por qué entonces esa “autocrítica” pedida a la prensa desde su propio seno, desde los mismos editoriales de diarios como Clarín, La Nación o El Cronista, no llega a materializarse en mecanismos concretos de autorregulación? ¿Por qué una figura como la del Defensor u Ombudsman5 no ha prosperado en Argentina si los medios admiten en sus discursos que lectores, oyentes, televidentes y navegantes de Internet “no son sólo consumidores de información (…) son sujetos de derecho (…) y como tal merecen ser considerados”?6

Este artículo intenta retomar esos interrogantes a partir del análisis de un caso concreto en el que una radio pública decide romper con esa tendencia que hace que los medios hablen mucho sobre su rol pero hagan poco para que su público participe en el debate sobre el desempeño del periodismo.

Al cumplirse un año, en septiembre de 2005, del inicio de la experiencia del Defensor del oyente en la Radio de la Ciudad de Buenos Aires, resulta valioso analizar cuáles han sido los cuestionamientos que quienes sintonizan la frecuencia AM 1110 le han hecho llegar a la emisora y cómo han actuado el ombudsman, los periodistas y los directivos ante estos planteos.

Antes de llegar a esa instancia, proponemos un breve recorrido que permita al lector entender qué se concibe como autorregulación, cuáles son las atribuciones que tiene un ombudsman en la prensa, por qué la radio es el medio que a nivel mundial cuenta con menos defensores de oyentes y cuáles han sido las escasas experiencias que, en este sentido, ha concretado el periodismo argentino.

2. La autorregulación

Tal como explica el experto en ética periodística, Javier Darío Restrepo, “la conciencia sobre el derecho a la información ha crecido lenta y casi tímidamente”.7 Durante siglos, reseña, las normativas a nivel internacional se concentraron en la defensa de la libertad de prensa, buscando proteger los derechos del que emite o del que informa, ante las persecuciones que éstos sufrían por parte del poder político.

Es recién a mediados del siglo XX cuando se empieza a contemplar otra dimensión, la de los derechos de quienes reciben la información. Este espíritu se hace presente en los pronunciamientos de distintos organismos y tratados internacionales,8 en los que básicamente se explicita que toda persona tiene el derecho a la libertad de expresión y que esto implica la posibilidad de buscar, recibir y difundir informaciones y opiniones.9

Pero, como advierte Restrepo, “el desarrollo de la doctrina no correspondió al de las prácticas”10 y hoy, en épocas en que “los medios de comunicación se han convertido en parte de complejos empresariales en los que predomina… la lógica comercial”, pocas barreras protegen el interés de los receptores, por lo cual resurge la necesidad de “defender y activar el derecho a la información”.

Similar planteo realiza el doctor en Filosofía y profesor de Ética, Hugo Aznar, quien sostiene que “el discurso tradicional acerca de la libertad de los medios debe ser complementado por un discurso sobre la necesidad de su uso responsable”.11 Y para esto no son suficientes las regulaciones provenientes ni del mercado ni del Estado; el primero, porque convierte a los medios “en un negocio más y a sus contenidos en mercancías como cualquier otra”; el segundo, porque puede manipularlos en función de “intereses partidistas o gubernamentales” imponiéndoles leyes que restrinjan la libertad de expresión.

Aparece entonces la propuesta de la autorregulación,12 de un compromiso ético asumido voluntariamente por algunas empresas informativas, que se expresa a través de códigos deontológicos,13 libros de estilo, estatutos de redacción, defensores del público y consejos de información. Todos ellos con el objetivo de que la actividad de los medios se ajuste a normas y valores no ya impuestos desde afuera sino surgidos desde su propio seno.

“Es una vía intermedia –explica Aznar– entre quienes abogan por una absoluta desregulación del mundo de la comunicación y quienes (piden) el incremento de la regulación estatal”.14

¿Qué gana el público y qué el medio con la autorregulación? El primero, ser concebido como sujeto de derechos y no como mero consumidor; el segundo, la confianza y credibilidad que le otorga el hecho de mostrarse a la sociedad como un actor responsable.

El que recibe la información ya no es pensado como “pasivo y silencioso”, apunta Restrepo, como alguien que “no interviene en la agenda del medio, que acepta sin chistar el menú que le ofrecen, que sufre los abusos que se cometen contra sus derechos: el de la intimidad, por ejemplo, o el de presunción de inocencia”.15 Para los medios, la formulación de valores actúa como “las brújulas de los barcos en medio de la tempestad”, es la aceptación de que “la credibilidad debe cuidarse con un celo mayor que el consagrado a las rotativas y equipos de computación”.16

En este marco se inscribe la labor del Ombusman o Defensor en la prensa, una figura cuya función es la de mantener vivos los postulados éticos que el medio en algún momento prometió cumplir.

3. El Ombudsman en la prensa

3.1. Origen

A la hora de rastrear el origen de la figura del Ombudsman, diversos autores17 coinciden en atribuirle al gobierno sueco su invención a principios del siglo XIX. El rey Carlos XIII decretó en 1809 que debía ser elegida una persona que independientemente del gobierno vigilara a los funcionarios en nombre de los ciudadanos y cuya estabilidad en el cargo y funciones fueran garantizadas por la propia constitución.

Con el tiempo la palabra sueca umbothsmathr, que significa “representante”, pasó al inglés como Ombudsman y su figura se generalizó, ya no sólo restringida al ámbito de lo político y del gobierno sino para hacer referencia a toda aquella persona que en distintas instituciones atiende quejas y trata de encontrar soluciones, ubicándose en lo que podría denominarse una posición arbitral.

En la prensa, la figura del Ombudsman fue adoptada en Estados Unidos como una forma de enfrentar la crisis de credibilidad que desde 1940 afectaba al periodismo de ese país. En 1967 el periódico Louisville Courier–Journal, en Kentucky, se erigió como el primer medio en dar espacio a un Defensor del lector. En tanto, en Europa, en 1969, el Consejo de Prensa de Suecia instituyó también tal función y en Japón, algunos autores han rastreado antecedentes más remotos, en el diario Yomiuri Shimbun.

En América Latina, recién a finales de la década del 80 empezó a darse a conocer la figura del Ombusman aplicada a los medios. La primera experiencia la puso en práctica en 1989 el diario Folha de Sao Paulo, en Brasil, y seis años después ocho periódicos de ese país ya contaban con el mismo servicio. A partir de 1990 se repitieron experiencias similares en Venezuela, Colombia, Paraguay, Ecuador y México.18

3.2. Funciones y forma de elección del Ombudsman

El Ombudsman o Defensor en la prensa puede ser definido como aquella persona que en un medio recibe e investiga las quejas del público sobre la exactitud, la imparcialidad, el equilibrio y el buen gusto en la cobertura de las informaciones.19

Según la Organization of News Ombudsmen (ONO), entidad fundada en 1980 que agrupa a más de 70 miembros activos de dieciocho países que trabajan en esta especialidad, los objetivos de los defensores son: mejorar la imparcialidad, precisión y responsabilidad de los periódicos, aumentar su credibilidad, servir como crítica interna, investigar las quejas de los lectores y recomendar acciones correctivas, alertar al editor sobre los reclamos y defender al periódico cuando se justifique.20

Para el investigador Gerardo Albarrán de Alba, los factores que llevan a un medio a implementar la figura del Ombudsman no siempre son los mismos:

“A veces está más ligado a una voluntad empresarial de cambio –lo que puede limitarle si se le percibe sólo como instrumento de control interno–, o peor, a un interés de apariencia; otras, al desarrollo de una conciencia ética de la redacción, lo que ofrece una probabilidad de éxito mayor (...). En ocasiones, la creación del cargo de defensor del lector no sólo es intrascendente, sino que puede significar una burda maniobra de apariencias y relaciones públicas”.21

Pero, ¿cómo explican los periodistas que alguna vez se han desempeñado como Ombudsmen la importancia de su rol? Thomas Forenczi del diario francés Le Monde destaca que “la figura del mediador apunta a restablecer la confianza perdida en los medios; su misión es velar para que los periodistas actúen con independencia política y económica”;22 por su parte, la brasileña Renata Lo Prete, de Folha de Sao Paulo, advierte que “la rapidez del trabajo condena a la profesión a permanentes distorsiones y errores”, y la incorporación del Ombudsman exige “un cambio de actitud de los periodistas, una rigurosidad cada vez mayor”.23

En coincidencia con los anteriores testimonios, Alba Sánchez, de El Nacional de Venezuela y Geneva Overholser, de The Washington Post advierten:

“El periódico no es un producto que está enlatado y puede ser destapado dentro de meses, y recién ahí se ponen al descubierto los aciertos o los errores. El periódico es escrutado por la gente todos los días. Entonces, hay que tener cuidado de que ese escrutinio no sea desfavorable”, indicó la venezolana.24

“Es muy fácil para todos nosotros (los periodistas) creer que estamos más allá de la crítica, que somos los perros guardianes. ¿Y si no hay nadie controlando a los perros guardianes?. Entonces la gente comienza a perder confianza en la prensa”, remarcó Overholser.25

Sobre la forma de elección del Ombudsman hay distintas variantes: algunos medios optan por nombrar a un miembro de la redacción, “generalmente un periodista veterano, con varios años de experiencia en la profesión”;26 en tanto, otros prefieren seleccionar “una personalidad externa al medio –no necesariamente un periodista– con un elevado perfil de credibilidad y autoridad moral” que sepa “lidiar con las resistencias internas de la redacción, que no siempre se muestra bien dispuesta a reconocer sus errores”.27

En cuanto a la duración en el puesto también se encuentran diferentes casos: algunos estatutos que rigen la labor de los ombudsmen hablan de uno a dos años prorrogables, mientras que otros no precisan tiempo definido. El propósito al que se apunta en los medios que sí fijan un lapso de permanencia es el de garantizar la independencia del defensor, evitando que el paso de los años y el contacto permanente con los integrantes de la redacción le impidan actuar con imparcialidad.

4. Los Defensores de oyentes en el mundo: pocos y en medios públicos

Los diarios, medios en el cuales nació la figura del Ombudsman o Defensor, siguen en la actualidad liderando el ranking de empresas informativas que optan por implementar tal mecanismo de autorregulación. En los medios audiovisuales su presencia es menor y cuando existe, sobre todo en grupos empresarios o estatales que poseen tanto estaciones de radio como canales de televisión, su injerencia se extiende a los distintos tipos de soporte.

La radio, en particular, es el medio que menos cabida le ha dado al Defensor. Pueden contarse con los dedos de la mano los profesionales que en estos momentos ejercen tal función. Pero hay una característica que éstas emisoras presentan y que no es menor: se trata –en la mayoría de los casos– de radios públicas, que por el espíritu con el cual fueron creadas, el del servicio al ciudadano, parecen estar doblemente obligadas a responder a principios éticos.

4.1 Radios que cuentan con la figura del Ombudsman

A continuación se presenta una breve descripción de los casos identificados,28 para luego dar cuenta –a partir de los propios testimonios de los Defensores y de dos especialistas en el tema– de las particularidades de esta función en un medio como la radio.

Radio Canadá –Canadá–
En esta emisora se define al Ombudsman como el representante de los intereses de oyentes y telespectadores, aunque se aclara que también sus atribuciones alcanzan a la información difundida a través de Internet.

“A pesar de la gestión más rigurosa, una empresa de prensa puede abusar de su libertad, sus periodistas pueden –si llega el caso– olvidar sus responsabilidades profesionales. Radio Canadá no ampara tales errores (ya que) tiene la obligación de abastecer al público de una información exacta, honrada y equitativa. Debe además asegurarse que los oyentes y los telespectadores que se quejaron de un información (puedan contar) con una institución independiente e imparcial”, postulan los principios de la emisora.29

Renaud Gilbert es quien se desempeña como Ombusman.

Radio Francia Internacional (RFI) –Francia–
Es una radio de servicio público que “tiene como ventaja estar exonerada de las presiones económicas, comerciales y financieras, pero también asume responsabilidades, especialmente un gran rigor en la práctica”.
30

El Ombudsman en este caso es llamado “Médiateur” (mediador) y se lo define como “el embajador del público”, quien estudia los problemas surgidos y “se esfuerza por resolverlos amigablemente”. Se aclara que su función es aconsejar y dar opiniones. No toma decisiones ni pronuncia sanciones.

El actual Médiateur es Noël Copin.31

Radio y Televisión de Andalucía (RTVA) –España–
La Empresa Pública de la Radio y Televisión de Andalucía se postula como instrumento para la información y la participación de todos los andaluces en la vida política, cultural y social. Para ese fin creó a partir de 1995 las figuras del Defensor del Espectador y del Defensor del Oyente. Ambos cargos que funcionaban separadamente se fusionaron en marzo de 1997.

El defensor tiene la tarea de atender las quejas y sugerencias del público sobre los contenidos de la programación, con la finalidad de “colaborar en la mejora de la calidad dentro del respeto al espíritu de la libertad de expresión y con especial atención a la infancia, la juventud y a los principios constitucionales de respeto a la igualdad y a la no discriminación”.32

El Defensor, que es nombrado por el Consejo de Administración de RTVA, es el periodista Patricio Gutiérrez.

National Public Radio (NPR) –Washington –Estados Unidos–
NPR es una productora y distribuidora de noticias no comercial que sirve a “un público creciente de 23 millones de estadunidenses cada semana en sociedad con más de 780 operadores –estaciones de radio públicas–”.

El Ombudsman, en este caso llamado, “Defensor del pueblo”, tiene la labor de recibir, investigar y responder “las preguntas significantes, comentarios y críticas con respecto a la programación”.33

Según el presidente de la NPR, Kevin Klose, la figura del Defensor “subraya el compromiso continuado de la radio pública con las normas más altas de integridad editorial y les proporciona un eslabón directo a los oyentes” con la emisora.

Ocupa el cargo de Defensor el periodista Jeffrey Dvorkin, quien fue presidente de la ONO.

Radiobrás –Brasil–
La Empresa Brasileña de Radiodifusión –Radiobrás– fue creada en 1975 con la finalidad de operar las emisiones de radio y televisión del gobierno federal de ese país.

El sistema público de Radiobrás comprende una agencia de noticias, una radio–agencia, dos emisoras de televisión y cinco emisoras de radio, que operan en ondas cortas, medias y frecuencia modulada.

Entre sus principios, Radiobrás destaca que “la información ética, democrática y de calidad es un derecho del ciudadano”.34

En este caso el Ombudsman o Defensor es llamado “Ouvidor” y su rol es el de ser “un canal de diálogo” para que el público participe con “reclamos, elogios, denuncias y comentarios”.

La actual Ouvidora es Emilia Magalhães.

Radio Bandeirantes de Sao Paulo –Brasil–
Se trata en este caso de la única emisora privada –detectada en el rastreo hecho para este artículo– que posee la figura del Ombusman en radio.

Radio Bandeirantes define a su Ombudsman como “el representante del ciudadano”, aquel encargado de recibir, observar y analizar “los fallos de la empresa, poniéndose en el lugar del público”[35].

El cargo es ejercido por María Elisa Porchat.

4.2 Particularidades de las Defensorías de oyentes

A la hora de analizar por qué han sido las radios públicas quienes han promovido en mayor medida la existencia de Defensorías, tanto los especialistas en el tema como los propios Ombudsmen coinciden en marcar que el mismo origen y propósito de estos medios impulsan la adopción de mecanismos de autorregulación.

Restrepo remarca que “los gobiernos creen cumplir eficazmente con su deber de proteger los derechos de la ciudadanía, mediante la creación de los defensores”,36 en tanto, para Gerardo Albarrán de Alba se trata de “un ejercicio de congruencia” de las radios públicas, a diferencia de las “radiodifusoras privadas que suelen ser mucho más laxas en sus estándares éticos”.[37]

Similar evaluación hacen los Defensores. Para el español Gutiérrez “las radios públicas tienden a considerar que tienen más obligaciones de carácter ético que las privadas o al revés, las privadas se consideran fuera del marco ético y jurídico que afecta a todas las empresas de comunicación”;38 la brasileña Magalhães cree que se trata de “un problema de respeto a la ciudadanía”39 y el estadunidense Dvorkin apunta que en su país “la radiodifusión comercial no parece estar interesada en tener defensores”.40

Pero más allá del carácter público del medio, ¿existe alguna particularidad en el propio sistema radiofónico que haga que las experiencias de Defensores sean escasas? En este sentido los entrevistados difieren. Para Albarrán de Alba, se trata de “un problema metodológico para dar seguimiento a las transmisiones de una estación cualquiera (acentuadas si se trata de una cadena, con varias emisoras). Evidentemente, un defensor del radioescucha no puede estar sintonizado las 24 horas del día, escuchando y analizando todo”. Por su parte, Gutiérrez considera que el Ombudsman no aparece como tan necesario en la radio debido a que “es más versátil y participativa que la televisión”, la audiencia cuenta ya de por sí con mayores espacios de expresión que en otro tipo de medios.

En cuanto a los canales de comunicación que los Defensores de oyentes tienen con el público, los casos identificados coinciden en la existencia de un micro radial en el que el Ombudsman expone los reclamos y hace conocer sus fallos. En algunos casos estos programas tienen fijado un día y hora de emisión: por ejemplo “Hable con la Ouvidora”, en Radiobrás, se emite los lunes a las 14:05 por la Radio Nacional de Brasilia, donde los oyentes participan en vivo o con mensajes grabados; en tanto, en Bandeirantes el ciclo “Ombudsman en el aire” es presentado cada martes a las 10:30 donde se dan a conocer los principales reclamos. Un carácter menos sistemático poseen las intervenciones de Dvorkin, en NPR, quien “de vez en cuando” sale al aire en la radio, auque sí escribe semanalmente una columna para el sitio de Internet, y las de Gutiérrez, que lo hace “miércoles o viernes” aunque aclara que hay semanas que las que no participa en la programación pero mantiene una presencia constante con informes en la web. En tanto, el Médiateur francés se expresa a través de la radio “en principio una vez al mes”, aunque “puede reservarse la posibilidad de intervenciones más cercanas a la actualidad durante sucesos importantes”.

Además de las disposiciones reguladoras con las que cada medio le da marco a la labor de los Ombudsmen (donde se precisa, por ejemplo, forma de designación, tiempo en el cargo, atribuciones, etc.), la mayoría de las radios consultadas cuentan también con códigos de ética. Una “carta”, donde se detallan los valores que los profesionales de RFI deben respetar, sirve como referencia para la labor del Médiateur, ya que según argumentan más allá del sentido común, la imparcialidad y la experiencia personal de quien ejerce el cargo, contar con un documento de la empresa que pueda ser de dominio público respalda sus pronunciamientos. En el caso de RTVA existe un libro de estilo, donde se recogen normas éticas, además de una serie de códigos que rigen en España y Europa y que afectan a todos los periodistas (los de la Federación Española de Asociaciones de la Prensa y el Código Europeo de la profesión periodística). En tanto, la Ouvidora de Radiobrás cuenta con las Normas de Conducta elaboradas por el Comité de Calidad Editorial de la empresa y el Código de Ética de los Periodistas vigente en Brasil. Finalmente, el Ombudsman de NPR también tiene a su disposición una serie de documentos (“Independencia e Integridad”, “La ética puesta al día”) que dan marco a su actuación.

La labor pedagógica del Ombudsman es un aspecto remarcado por todos los entrevistados y en pos de ella realizan diferentes acciones para difundir su actividad, tanto entre los oyentes como entre los trabajadores del propio medio. Magalhães detalla la importancia de hacer una “amplia campaña de difusión sobre el derecho a la información” ya que cree que esto tendría como consecuencia “un aumento en la conciencia, la participación y la exigencia del pueblo acerca del derecho al control social democrático de la programación en radio y televisión”. Radiobrás pone en práctica además de los propios micros radiales, audiencias públicas con los oyentes, reuniones permanentes de la Defensora con el Comité de Calidad Editorial y folletos que se colocan en los murales de la redacción y que van dirigidos a los periodistas. En tanto, Dvorkin difunde un mensaje promocional sobre rol en NPR y Gutiérrez señala haber realizado varias campañas educativas sobre el tema tanto en radio como en televisión.

Finalmente, ¿cómo reaccionan los propios periodistas del medio ante los errores que les señalan los Ombudsmen? Sobre esto, los Defensores admiten que en algunos sectores persiste la resistencia a una autocrítica. Magalhães cuenta que “hay manifestaciones de arrogancia de ciertos profesionales” aunque la mayoría reconoce la importancia del diálogo crítico con el ciudadano. Dvorkin también cree tener con sus colegas “un diálogo vivo sobre los problemas” pero admite que hay algunos periodistas que ya no le hablan y eso “es demasiado malo”. Por su parte, Gutiérrez señala que “puede haber discrepancia pero siempre en un contexto de cortesía” y remarca que su currículum periodístico le permite tener “una cierta autoridad moral en las redacciones, lo que es muy importante para el trabajo del defensor”.

Tras este recorrido, creemos estar en condiciones de adentrarnos particularmente en la situación del periodismo argentino para dar cuenta, en primer lugar, de los pocos intentos que existieron para implementar la figura del Ombudsman, y luego para analizar en profundidad la experiencia del primer Defensor del oyente en la radio pública de la ciudad de Buenos Aires.

5. Argentina, un país con escasas experiencias

Tal como señala en un informe el portal especializado en temas periodísticos, Diario sobre diarios (DsD), en la Argentina la figura del Defensor del Lector “es una asignatura pendiente”.

“Si los matutinos violan su propio Manual o Libro de Estilo confundiendo información con opinión para beneficiar al gobierno de turno. Si minimizan hechos o directamente se ignoran. Si un periodista escribe en el matutino información favorable para empresas privadas, porque a su vez, son sus auspiciantes en programas de radio y TV que el mismo periodista conduce o produce. Si un periodista gráfico cobra de espaldas a la redacción y a sus colegas, transformándose en un "operador de prensa". En todos los casos, será el medio que perderá prestigio. Y a la larga la tarea del periodista caerá en la ponderación social. Pero no siempre los lectores tienen la capacidad para detectar dichas irregularidades. Tendrían que recurrir a una lectura "cruzada" de dos o tres diarios, comparar los criterios, verificar los datos y aún así, al no existir secciones como las "cartas de lectores" o el "Defensor" no tendrían lugar donde aportar sus observaciones críticas. Se encuentran inermes”, describe el artículo del DsD[41].41

5.1 La Maga, Luna y Perfil: los únicos casos

Hasta la aparición del Defensor del oyente en Radio de la Ciudad, sólo podían citarse tres casos de medios en los cuales hubiera existido esta figura de autorregulación y todos ellos provenientes de la prensa gráfica: dos revistas (La Maga, donde Adriana Lezereti ocupó el cargo de defensora, y Luna, donde esta función fue desempeñada por la periodista Cecilia Absatz)42 y un diario (Perfil).

El caso del matutino puede ser considerado como el intento que más se acercó a las experiencias de los Ombudsmen a nivel mundial. Perfil –que se inspiraba en el diario español El País– hizo del discurso de la ética su principal bandera y en función de ello formuló su propio manual de estilo, un código de valores y un estatuto para el Defensor. El cargo fue ocupado por el periodista Abel González quien asumió la responsabilidad de “criticar públicamente al diario” buscando que las normas éticas de Perfil no fueran “una simple enumeración retórica”.

En el corto tiempo que desempeñó el cargo –sólo tres meses, ya que el diario fue cerrado por su dueño– el Ombudsman intervino sobre las más variadas problemáticas: desde quejas referidas a la ortografía y a datos erróneos en la información publicada hasta cuestionamientos más graves vinculados a la falta de coherencia en la política editorial del medio.43

5.2 Espacios para la participación del público en los medios

Ninguno de los grandes diarios argentinos tomó la posta de Perfil en cuanto al hecho de dar lugar a la actuación de un Defensor.44

En los últimos años fue el diario Clarín quien más innovó en cuanto a los espacios para que sus lectores se expresen e incluso critiquen al medio, aun sin constituir esto una experiencia de igual magnitud que la de tener un Ombudsman. A partir de septiembre de 2003 se puede leer en la página 2 una mini sección denominada “El juicio final”, que refleja la opinión de un lector sobre lo mejor y lo peor de la edición del día anterior. Además, desde esa fecha, las cartas de los lectores que antes sólo se publicaban martes y viernes pasaron a tener frecuencia diaria.45 Otra incorporación se produjo en mayo de 2004 cuando apareció la sección “Lectores”, los domingos, a cargo del periodista Osvaldo Pepe. Si bien en principio se dio lugar allí a varias quejas referidas al material publicado en el diario, con el tiempo los mensajes que predominaron fueron aquellos que dan cuenta de historias de vida de los lectores.

En tanto, el diario La Nación mantiene su tradicional espacio para las cartas y una columna llamada “Diálogo semanal con los lectores”, a cargo de una profesora en Letras, donde básicamente el público consulta dudas ortográficas y gramaticales sobre los textos aparecidos en el diario.46

En el resto de los matutinos se observan desde aquellos que publican opiniones de sus lectores sobre temas de interés general, hasta otros que si bien informan el teléfono, dirección y mail de la redacción no conceden espacios para la expresión del público.

En las radios se incentiva la participación de los oyentes a través de mensajes grabados pero éstos dan cuenta de apreciaciones generales sobre temas coyunturales de carácter social, político o anécdotas de color. No existe –salvo el mencionado caso de Radio de la Ciudad– emisoras que destinen espacios para los oyentes expresen quejas sobre lo que difunden los medios.

Finalmente, en la televisión, la representación de las opiniones del público es menor y se reduce a alguna encuesta callejera realizada por algún noticiero, pero nunca destinada a una crítica sobre los contenidos de los programas.

5.3 Un proyecto de ley que propone Ombudsmen a cambio de rebajas impositivas

Si bien los mecanismos de autorregulación en el periodismo, por su propia definición, se encuentran alejados de la injerencia estatal o legal,47 ya que deben ser los medios quienes adoptan por propia voluntad la decisión de guiarse por valores éticos, existe actualmente en el Congreso de la Nación un proyecto de ley referido al defensor del lector en la prensa nacional.

La iniciativa, impulsada por el senador radical Norberto Massoni, propone que aquellos medios gráficos que “consideren conveniente” adoptar la figura del Defensor gozarán de beneficios impositivos. Si bien en este proyecto no se obliga a los medios a contar con Ombudsmen, en el caso de hacerlo, sí se fija su forma de elección y las atribuciones y obligaciones que tendría.

Resulta paradójico y hasta contrario a los valores que han inspirado la existencia de los Ombudsmen que el medio reciba un incentivo económico por parte del Estado para adoptar un comportamiento ético. ¿Cuán de sincero y de creíble puede ser un diario que por interés comercial designa un Defensor? Por otro lado, también podría pensarse a este proyecto como indicativo de la falta de interés de la prensa argentina por adoptar voluntaria y desinteresadamente mecanismos de autorregulación y que la única forma de que las empresas consideren la existencia de un Ombudsman es si aparece el dinero de por medio.

Veamos entonces, a partir del análisis de la actuación del Defensor en Radio de la Ciudad, un caso donde un medio público, por propia voluntad y sin mediar estímulos económicos, decide recibir y contestar las críticas de su público.

6. El caso Radio Ciudad

6.1 Historia de la radio

La radio pública de la ciudad de Buenos Aires nació un 28 de diciembre de 1923, por iniciativa de la esposa del presidente Marcelo T. de Alvear, Regina Paccini, quien imprimió a la emisora la misión de ser difusora de cultura, transmitiendo la temporada de óperas y conciertos desde el Teatro Colón.

Años después, ya en la década del 30, la radio sumó a su programación lírica boletines de noticias municipales y coberturas de ceremonias oficiales. Los principales actores, músicos, escritores y críticos pasaron por sus micrófonos en la época de oro. Niní Marsahall, Enrique Santos Discépolo, Aníbal Troilo, Atahualpa Yupanqui, Irma Córdoba y Roberto Escalada, fueron sólo algunos de los artistas que encontraron en esta radio su lugar de expresión.

Al ser una emisora pública, no pudo estar ajena a los vaivenes políticos, y en 1951, argumentando falta de presupuesto, el gobierno peronista interrumpió sus transmisiones, que serían retomadas recién en 1958.

Distintas gestiones, con mayor o menor acierto, se sucedieron en la radio desde esa fecha acompañando cada cambio en el signo político que gobernaba la municipalidad. Pero sin duda, si hay un quiebre en la historia de esta emisora es el que fue dado por la quita de la frecuencia 710, la cual le había permitido tener una excelente calidad de emisión y un notable alcance. El 1 de junio de 1994 argumentando que era necesaria la reducción de los gastos en la administración de la ciudad, el gobierno de Carlos Menem decidió otorgar a empresarios privados la explotación de esa ubicación el dial. Si bien se sucedieron distintos reclamos legales, finalmente el 31 de diciembre de 1997 la radio de la ciudad debió entregar la 710 y aceptar una frecuencia, la 1110, que presenta dificultades para ser sintonizada en distintos barrios porteños.48

6.2 Un Defensor por concurso interno

Una radio “cercana” a los oyentes, que defienda “los intereses comunitarios y la participación ciudadana”: esas son las “raíces que justifican la existencia” de Radio de la Ciudad, según los objetivos que se declaran en su sitio web.49

Es para responder a una concepción democrática de la comunicación que sus autoridades decidieron, el 13 de septiembre de 2004, poner en funciones al Defensor del oyente, con competencia sobre las dos radios públicas con las que cuenta la ciudad: la AM 1110 y la FM 2x4.

Según explica el director general de emisora, Claudio Vívori, se trata de “una experiencia formativa y educativa no sólo para la audiencia, sino también para los propios integrantes de la radio”50 ya que en ambos existe una “falta de cultura” sobre el tema.

“El derecho central de los oyentes –que se buscó hacer valer con esta iniciativa– es el de convertirse en auditores de los contenidos que tiene que tener un medio público”, precisa Vívori.

A la hora de elegir al Defensor, la emisora optó por realizar un concurso interno. Entre diez postulantes, la dirección decidió nombrar al locutor nacional Guillermo Jelen, quien trabaja desde hace quince años en la radio y desde hace ocho es su voz institucional.

La falta de tradición en Argentina en cuanto a la labor de los Ombudsmen hizo para Jelen doble el desafío, ya que debió primero investigar los rudimentos de la actividad –para lo cual se puso en contacto con otros defensores en el mundo– y a la vez ser capaz de incentivar en los oyentes un tipo de participación crítica sobre lo que emite la radio.

Jelen destaca que su rol “es una señal de respeto por el pluralismo, por las opiniones de aquellos que a diario nos sintonizan”,51 es una iniciativa “que persigue el propósito de hacer de la comunicación un camino de ida y vuelta, un diálogo, y ya no un monólogo”.

En cuanto al tiempo que Jelen estará en el cargo, la radio fijó –en coincidencia con los parámetros que se manejan a nivel mundial– el período de un año con posibilidad de renovación, pero no hubo en este caso, como sí lo tienen los otros Ombudsmen consultados, un código de ética o estatuto que respalde sus decisiones y de marco a su actividad.

Lo que sí aparece enumerado en el sitio web de la radio –donde Jelen cuenta con un espacio propio– son algunas de sus atribuciones y el tipo de reclamos que recibe. En este sentido se establece que: “el Defensor del oyente será un fiscal doméstico, su tarea esencial consistirá en mediar, actuar de buena fe, criticar constructivamente, escuchar con generosidad y aplicar decisiones con veracidad, credibilidad e independencia. A partir de ahora el oyente podrá señalar errores, marcar arbitrariedades o excesos, apuntar discriminaciones, expresar disconformidades, abusos o inexactitudes, revelar faltas de buen gusto, parcialidades o malos entendidos. El Defensor tomará el mensaje, hará una seria averiguación y realizará a través de la radio una devolución pública”.

A diferencia de otros casos de Ombudsmen donde el cargo supone una recategorización de los profesionales con la correspondiente mejora salarial, en Radio de la Ciudad la función del Defensor del oyente se realizó ad–honorem hasta agosto de este año, donde Jelen recién comenzó a cobrar un plus por su labor en la Defensoría, que se suma ahora a su habitual remuneración como locutor. Por esta razón, tal vez, es que tampoco ha dejado de ser la voz institucional de la emisora, cuando la mayoría de los Ombudsmen –durante el tiempo que dura el cargo– interrumpen las labores que anteriormente desempeñaban en la empresa.

6.3 El oyente cuestiona, “el Defensor responde”

Al crear la Defensoría del oyente, Radio de la Ciudad, le otorgó un espacio dentro de la programación, un mini programa de media hora52 llamado, “El Defensor responde”, que se emite los viernes por la tarde.

La misma presentación con la que cuenta el envío fue pensada para instalar en el público el sentido de la propuesta. De esta forma en la apertura se remarca que se trata de un programa “que hace valer el derecho de los que piensan, viven y sienten la radio”. Además, se describe al Defensor como “el hombre que se anima a decir todo sin pelos en la lengua”. Idéntica función tratan de cumplir los separadores, usados para hacer una pausa entre un reclamo y el otro: “El que escucha pone la voz, el que habla pone la oreja”, o “Si considera necesario que los contenidos periodísticos de esta radio sean revisados, hágalo saber, el Defensor está para escucharlo”.

Si tenemos en cuenta que los oyentes no están habituados en Argentina a que un medio les ofrezca esta instancia de mediación, es lógico pensar que gran parte de la tarea de Jelen pase por explicar en qué consiste su función, qué tipo de reclamos pueden hacerse a la radio,53 cuáles son sus atribuciones y cuáles sus límites.

En el primer programa del ciclo 2005 el Defensor ahondó en la definición del derecho a la información como un derecho humano, en los acuerdos internacionales que así lo reconocen, en las características que debe tener el material que se difunde por la radio54 y en la aclaración de que “no se trata de una defensa indiscriminada a ultranza” de los oyentes, ya que en ocasiones éstos reclaman “atinadamente” pero en otras la queja “es injustificada o carece de sustento”.

A pesar de la referencia constante a la incumbencia del Ombudsman, muchos oyentes55 siguen sin entender por dónde pasa su labor y hacen llegar a la radio pedidos de los más diversos tipos: quejas contra una empresa de telefonía celular, falta de iluminación en una determinada zona, solicitud de la dirección de una sala teatral, asesoramiento automotor. Incluso hay quienes si bien identifican que la Defensoría se circunscribe a la temática de los medios, reclaman por cuestiones difundidas por otras radios o canales de televisión.

Jelen usó estos ejemplos en el programa del 29 de abril para dar, nuevamente, una explicación sobre su tarea: “Entendemos que a veces la gente se enfrenta con situaciones que no sabe cómo resolver o ignora a quién acudir en busca de ayuda, (pero) la Defensoría del oyente no puede brindar soluciones a temas que son externos a la radio pública”.

6.4 Debatir el rol del periodismo

La tarea docente, necesaria para consolidar la figura del Ombudsman, no sólo en el público sino también en el propio ámbito periodístico donde algunos siguen cuestionando su efectividad,56 fue también desplegada al abrir el programa a las opiniones de otros profesionales. De esta forma Cecilia Absatz, ex defensora de lectores en la revista Luna, relató las quejas que recibía en esa publicación y cuestionó al periodismo “que al igual que a los artistas en estado de divismo les cuesta mucho la autocrítica”.57 En tanto, el periodista deportivo Gastón Recondo, pidió a los colegas “honestidad a la hora de comunicar”, “no esconder información para orientar la opinión de la gente” y “ser más cautos a la hora de referirnos a ciertos temas”.58

Un análisis crudo sobre la actualidad de los medios hizo el escritor Mempo Giardinelli, quien consideró que el periodismo argentino “está sumido en la apología de la ignorancia y la bestialidad” y que “los grandes diarios que determinan o influencian lo que la gente puede llegar a conocer están completamente supeditados al interés empresario, generalmente vinculado a los gobiernos”.59 Finalmente, Norma Morandini, criticó a quienes desde el periodismo “contribuyen a crispar a la sociedad” usando “palabras devaluadas”, agravios e insultos.60

El debate sobre el rol del periodismo pasó a tener así un espacio en la radio a través del programa del Defensor, que se posicionó entonces no sólo como receptáculo de quejas de los oyentes sino también como lugar de reflexión para los propios integrantes de la profesión.

Pero, ¿qué opinaron los periodistas entrevistados por Jelen sobre la necesidad o no de que los medios cuenten con Ombudsmen? Sobre esta cuestión hubo un cierto consenso ya que si bien rescataron la iniciativa de Radio de la Ciudad mostraron dudas sobre la posibilidad de que este mecanismo de autorregulación se extienda al resto de los medios. Giardinelli fue tajante, consideró que la tarea del Defensor “sirve pero no alcanza”, ya que “el problema del derecho a la información es infinitamente más vasto”; Absatz remarcó que la existencia del Ombudsman supone “un ejercicio de introspección y de examinación de conciencia constante”, pero que “no es una tarea fácil”, ya que en las propias redacciones su rol es visto como “una molestia”. En tanto, Recondo destacó el hecho de que “el oyente tenga un lugar donde se sienta comprendido, que tenga derecho al descargo”, pero consideró que la necesidad de un defensor también demuestra que los propios periodistas se han alejado del deber ser de la profesión. Para Morandini, en tanto, la defensoría podría constituirse en un incentivo para que los medios enseñen a la gente que tiene un derecho, ya que acá “hemos sido primero consumidores, pero nunca ciudadanos”.

Jelen, por su parte, también admitió que es difícil que la figura del Ombudsman se generalice, ya que muchos medios piensan que “no les conviene”, porque “es incómodo tener un persona adentro que les critique lo que hacen. Para tener un defensor hay que tener un gran poder de autocrítica, un espíritu democrático que es raro ver que se ejerza.61

6.5 El Defensor, entre apoyos y críticas

Entre los oyentes, la llegada de la Defensoría a Radio de la Ciudad despertó distintas opiniones, a favor y en contra.

Hubo quienes se convirtieron en seguidores fieles, aportaron sus quejas y opiniones casi semanalmente e incluso pidieron que se ampliara la duración del programa de los viernes. Lidia Roch, que es una de las oyentes fieles, destaca que “el nivel de respeto que tiene esta radio con el público no lo tiene ningún medio”. Ella considera que la Defensoría “permite hacer comentarios y transmitir inquietudes que en los programas no entran” y que este ida y vuelta con el medio “forma parte de la responsabilidad del ciudadano. No podemos quejarnos si no participamos”.62 En tanto, Verónica Cornejo pidió que el año próximo el ciclo “El Defensor responde” tenga una hora semanal, ya que le parecieron “más que interesantes”63 las entrevistas de Jelen a periodistas como Norma Morandini y Cecilia Absatz.

Sin embargo, también hubo quienes consideraron que la emisora “perdía el tiempo” dando aire a los reclamos y que si éstos eran necesarios debían hacerse directamente al periodista o conductor cuestionado y no a un tercero como es el Defensor. Ante el primero de los cuestionamientos Jelen le dijo al oyente que “los argentinos estamos habituados a que nuestros reclamos no sean escuchados, pero debemos tener en claro que esa no es una situación normal (…) Un medio es un servicio público y si falla por alguna razón, es falso, parcial o reñido con elementales reglas del buen gusto, tenemos derecho a reclamar por eso. El hecho de que un medio se tome el trabajo de oír a sus oyentes y de aceptar que también puede equivocarse es una oportunidad que no puede ser desaprovechada y de ningún modo constituye una pérdida de tiempo”64. En cuanto a la segunda observación, Jelen sostuvo que “el primer paso que debe dar un oyente disconforme es llamar al programa cuestionado”, pero que no siempre los periodistas se muestran dispuestos a enfrentar las quejas, por lo cual la Defensoría se constituye en la “segunda instancia en donde reclamar”.65

En algunas ocasiones los fallos del Defensor disgustaron a algunos oyentes, y esos cuestionamientos también tuvieron aire en el programa. Una señora se declaró molesta porque Jelen reprobó la actitud de un conductor que alteró la grilla de programación al dar paso tarde al boletín informativo, comprometiendo de esta manera al locutor de turno y al operador. La oyente calificó al Defensor de “ser injusto con algunos conductores y beneplácito con otros” y de justificar ciertas actitudes en desmedro del público. En la respuesta, Jelen volvió a reiterar los fundamentos de su decisión: “La radio tiene horarios que deben ser respetados, por el programa que viene, por los anunciantes y por los oyentes”,66 a la vez que señaló que usa “la misma vara para medir las actitudes de quienes trabajan en esta radio sin importar su orientación ideológica”. “Presto atención a todos los reclamos, soy benévolo con quien considero que debo serlo, soy más crítico con quien considero que debo ser crítico (…) Es cierto que el rol del Defensor es representar al oyente, pero eso no quiere decir que el oyente siempre tenga la razón en sus reclamos”,67 argumentó.

En otra ocasión, un oyente disconforme con la música en inglés que pasa un programa nocturno le dijo a Jelen que “en vez de defender al conductor convoque al público de la radio a una asamblea para decidir que tipo de (canciones) pretendemos escuchar”. Pero agregó: “No creo que lo haga, porque lo vi muy suavecito”.68 Jelen explicó al oyente que “la música que pasa cualquier conductor no es un tema de incumbencia de la Defensoría (…) Distinto sería si el tema cuestionado hace apología del delito, o es discriminatorio contra cierto sector de la sociedad, ahí sí podemos pedir al conductor que se abstenga de hacerlo”. Esta ocasión le sirvió también para volver a recordar sus atribuciones: “La Defensoría goza de independencia, puede expedirse públicamente con respecto a cualquier asunto vinculado a lo que ocurre en esta radio, sea cual sea la posición de las autoridades, pero como no debe explicaciones hacia arriba, tampoco tiene poder de policía con los integrantes del medio. La Defensoría sugiere, opina, propone; no ordena, ni mucho menos”.

6.6 De qué se quejan los oyentes

Si se hace un rastreo en el periodo analizado69 sobre cuáles fueron los temas que provocaron más reclamos por parte del público, aparecen claramente identificadas tres cuestiones: por un lado, la programación y la artística –en cuyo caso son quejas destinadas a la dirección del medio–; por el otro, problemas a la hora de participar en los distintos programas, y, finalmente, los errores o fallas cometidas –a criterio del oyente– por algunos de los periodistas o conductores, por lo cual aquí el destinatario de la crítica aparece claramente identificado con nombre y apellido.

Cambios en los horarios, ciclos que antes estaban y ya no y solicitud de más espacio para el conductor favorito, son algunos de los motivos que llevaron a los oyentes a recurrir a la Defensoría. En cuestiones de programación, Jelen aclaró que no estaba entre sus facultades intervenir, que eso lo determinaban las autoridades de la radio de acuerdo a un “criterio artístico” y no de “premios y castigos”70 y que “lamentablemente era difícil complacer a todos los oyentes”.

En cuanto a la intervención del público en los programas a través de mensajes grabados o transmitidos a un productor, la cuestión se tornó más polémica ya que quienes se contactaron con la Defensoría denunciaron que sus opiniones no se pasaban o se cortaban y sacaban de contexto. Los oyentes hablaron de “censura”, mostraron fastidio y calificaron de “lamentable” que “no se permita un ejercicio claro y concreto de la democracia”.71 La explicación pasó en este caso primero por dar cuenta de problemas técnicos y organizativos: la línea para mensajes grabados había sido interrumpida por reparaciones y los productores que tomaban nota de las opiniones de los oyentes, en el apuro, resumían u omitían alguna palabra que finalmente terminaba alterando el sentido. La segunda aclaración dio cuenta de la potestad del medio en definir qué mensajes pone al aire y cuáles no. Para fundamentar esto Jelen recurrió a la comparación con lo que sucede con las cartas de lectores que llegan a los diarios, la mayoría de las cuales no se publica: “¿Qué hacemos en ese caso?, ¿tomamos medidas contra el diario?, ¿lo acusamos de antidemocrático? Seguro que no (…) Lo que la radio propone es abrir una vía de comunicación, se brinda un número de teléfono para que quienes quieran opinar lo hagan, pero nada asegura que esos mensajes deban ser emitidos”.72 Ante la molestia reiterada de los oyentes, el Defensor trasladó la inquietud al coordinador general de la radio, Marcelo Manuele, quien señaló que no sólo por falta de tiempo no se pasan todos los mensajes: si éstos contienen agravios, son irrespetuosos o dan cuenta de denuncias sin fundamento, tampoco son puestos en el aire.73

Cuando el reclamo del oyente estuvo dirigido particularmente a remarcar algún error cometido por un integrante del staff de la radio, el Defensor siguió la mecánica de escuchar la “cinta testigo” (la grabación del programa donde aparecía la falla), de dar lugar al descargo del profesional cuestionado y finalmente de emitir su parecer como árbitro. Las objeciones del público fueron de las más variadas: maltratos al aire a oyentes o entrevistados, conductores tildados de aburridos, otros con demasiada “soberbia”74 o “afán de protagonismo” que coartan la expresión de sus compañeros de programa, también aquellos que abren un tema de discusión y lo “cierran arbitrariamente en el punto que quieren”,75 los que priorizan los mensajes que reciben por mail y no los dejados telefónicamente e incluso la forma de hablar –veloz y sin modulación– de un columnista. Algunos de los aludidos enfrentaron las críticas y decidieron responderle al oyente a través del programa de Jelen, otros –sobre todo aquellos cuestionados por las cosas más graves– prefirieron guardar silencio a pesar de que el Defensor les ofreció la posibilidad de dar su punto de vista. Los fallos de Jelen en estos casos no fueron uniformes: reconoció los derechos de los conductores de decidir a quiénes entrevistan, qué música pasan o qué estilo de programas ofrecen, pero no tuvo reparos en objetar la actitud de quienes, teniendo la posibilidad de usar un micrófono, contestan de mala manera,76 interrumpen a sus colegas o se muestran amables con un entrevistado mientras éste está en el aire pero cuando corta le hacen las críticas que no se animaban a expresarle directamente.77

Menores reclamos recibió la Defensoría por cuestiones referidas a la información que difunde la radio o a errores vinculados con el idioma. Los oyentes detectaron datos geográficos no correctos en piezas artísticas; por ejemplo, en una de ellas se decía que la ciudad de Tafí del Valle queda en la provincia de Salta cuando en verdad está en Tucumán78 o se señalaba como el barrio más chico de Buenos Aires a uno que en realidad no lo era. También hubo quien cuestionó que el servicio informativo internacional sea prestado por la BBC79 y otro que en referencia a este tema consultó si la cadena inglesa también pasaba en sus emisoras material proveniente de Argentina. A diferencia de lo que ocurre en los diarios donde los Defensores reciben muchas quejas por el mal uso del idioma, en esta radio fue uno de los ítems menos objetados. No tal vez porque no se cometan errores, sino porque la escucha de este tipo de medios se realiza mientras se hacen otras tareas, el oyente no tiene la posibilidad de volver oír lo dicho (salvo que lo grabe) y también porque generalmente cuando hablamos nos permitimos más licencias idiomáticas que cuando escribimos. Igualmente existió la oyente atenta que le indicó al Defensor que en determinadas promociones se pronunciaba incorrectamente una palabra de origen francés o se omitía el uso del “de que” cuando en ese caso correspondía emplearlo.

Tal vez por el hecho de tratarse de un radio pública, a cuyo sostenimiento contribuyen los habitantes de Buenos Aires con sus impuestos, es que los oyentes se sienten con atribuciones para opinar sobre lo que es más correcto para la emisora y llaman la atención cuando ésta pareciera desviarse de lo que consideran el deber ser de un medio no privado. En este sentido se han escuchado expresiones de los oyentes como: “es inconcebible que la radio hable sólo de fútbol”,80 “están pasando música pasatista (…) y una radio pública tiene un espacio que debe ser usado un poco más conciente”,81 “me parece muy molesto que en una radio municipal que (llega a un) público de todo tipo de creencias estén recibiendo propaganda de un señor que pertenece a una iglesia”,82 “(no coincido) con que un programa que está dirigido al pueblo de la ciudad, formado por inmigrantes españoles e italianos, tenga un noticiero de la BBC de Inglaterra y otro de Francia y no de España o de Italia”,83 “no estoy de acuerdo con la clase de himno que están pasando en distintas versiones, le hace muy mal a la juventud no respetar los símbolos nacionales”.84

Párrafo aparte merece la preocupación mostrada por los oyentes sobre los problemas técnicos que enfrenta la radio desde que le fue quitada la frecuencia 710. El público de Radio de la Ciudad se involucró directamente, en su momento, en la defensa de la histórica ubicación en el dial que tenía la emisora, tanto a través de marchas de protesta contra la medida gubernamental como en la presentación de firmas solicitando mejoras para la nueva frecuencia 1110. Esto ha hecho que aun hoy –porque todavía persisten los problemas para sintonizar la radio en algunas zonas de la ciudad– los oyentes consulten regularmente a la Defensoría sobre el estado de las tratativas con el organismo nacional que regula la radiodifusión.

6.7 Periodistas, conductores, directivos: algunos colaboran con la Defensoría, otros la ignoran

Si hay un punto en que diversos investigadores coinciden al analizar el rol del Ombudsman es en señalar la resistencia que genera su figura en el interior del propio medio, ya que como dice Guido Fernández “choca de plano la idea de que alguien husmee en la sala y exija respuestas a las preguntas de cómo y por qué se tomaron ciertas decisiones, o presione para que se corrijan y reparen errores”.85

Incluso, según señala Barber, los apelativos con los cuales el mundo periodístico se refiere al Ombudsman son en su mayoría de “un matiz negativo o burlón, fruto del escepticismo (…) se habla del perro guardián, el policía (…) el abogado del diablo, el Robin Hood, el censor”.86

En Argentina podemos considerar que esta situación se agrava, ya que se le suma una falta de tradición sobre el tema: los periodistas no están habituados a la existencia de alguien cuyo rol sea el de opinar públicamente sobre sus trabajos y encima en el propio medio.

En Radio de la Ciudad se observa, por un lado, una participación activa en el programa “El Defensor responde“ de quienes ocupan cargos directivos: tanto el coordinador general, Marcelo Manuele, como el responsable de Artística y Creatividad, Martín Giménez son habitualmente entrevistados por Jelen a raíz de los reclamos de los oyentes. Incluso, al tener éstos poder de decisión en la emisora han llegado a realizar cambios a partir de las sugerencias que acerca el público.87 También, en una ocasión, el programa de la Defensoría fue el espacio elegido por el entonces director, Carlos Ulanovsky, para hacer pública una carta dirigida al personal de la radio, donde cuestionaba la actitud de una periodista de la emisora que dijo al aire que “había brindado por la muerte del Papa, Juan Pablo II”.88 Abría así el debate interno al conocimiento de los oyentes. Podemos considerar entonces que estas presencias refuerzan la figura del Defensor y muestran un compromiso con su labor por parte de quienes dirigen la radio.

Por otro lado, a nivel de los periodistas y conductores, hay quienes ante las críticas de los oyentes, aceptan los errores o defienden sus posiciones públicamente. Incluso algunos, con humor, se refieren al Defensor, como Graciela Mancuso: “Yo creía que en este horario no iba a ver pasar su delgada figura por los pasillos de la radio, pero apareció Guillermo Jelen con la carpeta negra y ¡sonamos!, ¿qué dije?”.89 Otros, a pesar de ser contactados para que hagan su descargo prefieren no hablar e ignoran así a la Defensoría como espacio de mediación con los oyentes.90

¿Cómo influye en el trabajo de Jelen la relación previa que tenía con el resto del personal de la radio a la hora de actuar como Ombudsman? Él sostiene que ese conocimiento no ha afectado su objetividad: “He tenido que expedirme al aire contrariamente a la voluntad de algunos periodistas, lo hice a sabiendas que se iban a molestar conmigo, que nuestra relación se podía deteriorar, pero con la esperanza de que algún día puedan entender que no se trata de algo personal sino estrictamente profesional. La gente de la radio me conoce y yo a ellos. No ven en mí, en general, a alguien que los quiere censurar. Pero probablemente por esa relación previa amigable, de compañeros de trabajo, no todos me toman con la seriedad que debieran tomarme”.91

6.8 Algunas sugerencias

Tras este recorrido es el momento de pensar qué estrategias podría implementar la radio pública para fortalecer la figura del Defensor, para darle continuidad y evitar que corra la misma suerte que los otros Ombudsmen que existieron en la prensa argentina.

Tengamos en cuenta además que en la radio pública se cambia frecuentemente de directivos. Generalmente las gestiones que se suceden en la emisora acompañan los cambios políticos que ocurren a nivel del gobierno de la ciudad. Si el rol del Defensor no se consolida entre oyentes y periodistas como un mecanismo legítimo para el ejercicio del derecho a la información, podría desaparecer.

Lo que sigue son, simplemente, algunas sugerencias:

  • Formular un Código de Ética de la radio, con normas y valores que sean conocidos por todos sus integrantes. De esta forma, las decisiones del Defensor no sólo estarán fundadas en su criterio personal, lo que le otorgará mayor legitimidad entre sus colegas.
  • Elaborar un Estatuto del Defensor que establezca formalmente su duración en el cargo, sus atribuciones y sus limitaciones.
  • Establecer una categoría salarial especial para el Defensor. Este reconocimiento también prestigia el cargo y estimula a otros a capacitarse para desempeñar en el futuro tal función.
  • Mantener la designación por concurso de antecedentes.
  • Realizar mensualmente talleres a los que asistan periodistas, conductores, productores, directivos y el propio Defensor, con el propósito de debatir los reclamos de los oyentes y formular propuestas.
  • Organizar encuentros entre el Defensor y la audiencia.
  • Realizar una mayor difusión de la experiencia de la Defensoría sobre todo en universidades, gremios del sector y asociaciones periodísticas. Cuanto más se sepa sobre la labor de los Ombudsmen, menos resistencia habrá a su figura en el interior de los propios medios.
  • Lanzar una publicación propia de la Defensoría destinada tanto al público interno (personal de la radio) como externo (oyentes, colegas, gremios, universidades) donde se difunda la actividad, se entrevisten a periodistas y se reflejen los principales reclamos del público.
  • Evaluar la posibilidad de crear un Consejo de Oyentes (similar a los de lectores que poseen diarios brasileños), el cual tendría una función consultiva. Esto estimularía aún más el compromiso y la participación del público.

7. A modo de conclusión

¿Por qué la figura del Ombudsman no se afianza en los medios argentinos?, ¿responde a una falta de autocrítica del periodismo o a un desconocimiento sobre el tema? Restrepo cree que ambas causas influyen:

“Un conocimiento escaso alimenta los prejuicios: que restringe la independencia del medio y de los periodistas, que son personas moralistas en exceso, que son agresivos con los lectores o con los propios periodistas, que trabajan para quien les paga, o sea la dirección del periódico. No es menos importante la otra razón: no existe una fuerte cultura de la autocrítica y de la rectificación, por lo tanto, la presencia en la redacción de alguien que, de buena o mala manera, provee esa autocrítica, genera dificultades que sólo se pueden sortear con un cambio de mentalidad dentro de la redacción”.92

Entonces, la experiencia de la Defensoría del oyente en Radio de la Ciudad, a un año de su puesta en funcionamiento, presenta una oportunidad valiosa: la de que los mecanismos de autorregulación en la prensa dejen de ser algo que se mira que sucede afuera, en otros países, pero que en el caso de Argentina no prosperan.

En este tiempo ha podido observarse que los oyentes se involucran con la propuesta, que critican, que se quejan, pero que también sugieren, construyen, se sienten parte importante de un medio cuándo éste les da la posibilidad de una participación crítica. Por supuesto que queda mucho por hacer, porque hay todavía parte del público que no llega a entender a qué se refiere el derecho a la información, porque hay todavía periodistas que prefieren seguir señalando los errores de los demás pero nunca ver y menos admitir los propios.

La educación, parece ser la palabra clave: en las universidades, para formar futuros profesionales con poder de autocrítica; en los medios, para que sus directivos y sus actuales periodistas se atrevan a dar el primer paso en el respeto a los derechos de quienes reciben sus mensajes; en la sociedad misma, para pasar de ser simples consumidores a activos ciudadanos.

No parece una tarea fácil, ya que –como admite Aznar– la autorregulación de los medios “sigue siendo una tarea pendiente”[93] a nivel mundial. Tal vez la experiencia del Defensor en Radio de la Ciudad nos esté marcando “un punto de partida y no de llegada”.94

“¿Alguien recogerá el guante?”, se pregunta Jelen, “¿algún otro medio imitará esta propuesta?. No lo sé, pero por algo hay que empezar”. De eso se trata, de animarse a cruzar el umbral que separa el simple discurso sobre la autocrítica de los mecanismos que realmente la hacen efectiva.

Buenos Aires, 22 de septiembre de 2005

__________
Bibliografía:

–Albarrán de Alba, Gerardo. La figura del defensor del lector en los diarios digitales. Lima. Perú. 2002
–Aznar, Hugo. Ética y periodismo. Códigos, estatutos y otros documentos de autorregulación. Editorial Paidós. Barcelona. 1999.
–Barber, Carlos. Un centinela de los públicos en la redacción. Documento en línea. Disponible: http:// www.saladeprensa.org
– Fernández, Guido. Agonía a la hora del cierre. U de la Florida y Trillas. Ciudad de México. 2000.
– Freire, Iraí. “El Washington Post fracasa en seguir sus propias reglas” en revista La Maga. 4 de marzo de 1998.
– González, Juan. “Este es el periódico de todos” en sitio web del diario El Nacional de Venezuela. Página web en línea. Disponible: http://www.el–nacional.com
– Herrera Damas, Susana. Situación del Ombudsman en el mundo. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
– Longo, Fernanda.“El diario Perfil saldrá a la calle el 9 de mayo”, en diario Clarín. 29 de abril de 1998.
– Pauwels, Flavia. “Radio Ciudad: las consecuencias del despojo”. Artículo inédito.
– Pauwels, Flavia. “El Defensor del lector: ese gran ausente de los medios argentinos”. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
– Pepe, Osvaldo. “Medios y fines” en diario Clarín. 8 de noviembre de 2002.
– Riboreau, Guy. El médiateur de Radio Francia Internacional. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
– Restrepo, Javier Darío. El derecho a la información en la agenda del ombudsman. Congreso Anual “La autorregulación en los medios: el ombudsman como una alternativa viable”. Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura (Perú), Lima, 27 y 28 de octubre de 2004. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
– Sánchez Piña, Zaira. La figura del defensor del lector en el diario colombiano El Tiempo y el diario venezolano El Nacional. Universidad Andrés Bello. Caracas. Venezuela. 1999.
– S/A. “Los diarios argentinos violan los derechos de sus lectores” en Diario sobre diarios. 30 de julio de 2003. Documento en línea. Disponible: http://www.diariosobrediarios.com.ar
– Villanueva, Ernesto. Deontología Informativa. Códigos deontológicos de la prensa escrita en el mundo. Universidad Iberoamericana. México DF. 1999.
– Zeta de Pozo, Rosa y Herrera, Susana. Situación del Ombudsman en Latinoamérica. Documento en línea. Disponible:
http://www.saladeprensa.org

_____
Notas:

[1] En los últimos tres años diversos artículos de opinión publicados por los diarios han reflejado la problemática: Morales Sola, Joaquín. “El periodismo también debe hacer autocrítica”, en diario La Nación, 20 de agosto de 2002. Alfieri, Guillermo. “Te creo mucho, poquito, nada” en revista Veintitrés, 7 de noviembre de 2002. Pepe, Osvaldo. “Medios y fines”, en diario Clarín, 8 de noviembre de 2002. Fernández Díaz, Jorge. “Pecados y virtudes del periodismo” en diario La Nación, 7 de junio de 2005. Wiñazki, Miguel. “La arrogancia de los periodistas” en diario Clarín, 23 de agosto de 2005. También se ha tratado el tema desde editoriales: “El necesario debate sobre los medios” en diario El Cronista, 23 de febrero de 2004. “Debilidades éticas del periodismo” en diario La Nación, 11 de abril de 2004.
[2] En noviembre de 2002 tres consultoras advirtieron sobre la caída en la confianza que el público tenía en los medios. Por mencionar sólo una, el Centro de Estudios Para la Nueva Mayoría reveló que la imagen positiva de los medios había descendido desde un 62% en 1996 a un 27% en ese año. En diario El Cronista, 2004, Op. Cit.
[3] El 31 de octubre de 2002, el actor Pablo Echarri pidió a los medios, que durante días montaron guardia en la puerta de su casa, “un manto de piedad y silencio” que le permitiera negociar la liberación de su padre, secuestrado una semana antes.
[4] En febrero de 2004 el periodista Guillermo Cherasny admitió en un programa radial haber cobrado “sobres” de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) durante la gestión de Carlos Menem. Dijo no haber sido el único y dio nombres de otros colegas. En diario El Cronista, 2004, Op. Cit
[5] A continuación los sustantivos Ombudsman y Defensor serán usados como sinónimos.
[6] Pepe, Osvaldo. “Medios y fines” en diario Clarín. 8 de noviembre de 2002.
[7] Restrepo, Javier Darío. Consultorio ético de la Fundación Nuevo Periodismo. Consulta 104. Página web en línea. Disponible: http://www.fnpi.org
[8] La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recuerda en el preámbulo de su Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, que ésta es un derecho fundamental reconocido en la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Resolución 59 (I) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Resolución 104 adoptada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y La Cultura (UNESCO), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en otros instrumentos internacionales y constituciones nacionales.
[9] La Constitución argentina en cuestiones vinculadas a la libertad de expresión hacía referencia –hasta la reforma de 1994– a los derechos de quienes emiten. De este modo el artículo 14 proclama que “todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos, conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio: …de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa…” y el artículo 32 establece que “el Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal”. A partir de 1994 y al dotar de jerarquía constitucional a tratados internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto de San José de Costa Rica (art. 75 inciso 22), entre otros, pasó a amparar también a los derechos de quienes reciben la información.
[10] Restrepo, Javier Darío. El derecho a la información en la agenda del ombudsman. Congreso Anual “La autorregulación en los medios: el ombudsman como una alternativa viable”. Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura (Perú), Lima, 27 y 28 de octubre de 2004. Documento en línea. Disponible. http://www.saladeprensa.org
[11] Aznar, Hugo. Ética y periodismo. Códigos, estatutos y otros documentos de autorregulación. Editorial Paidós. Barcelona. 1999. pp 34–36–39.
[12] Según señala Aznar el debate sobre la autorregulación es un fenómeno reciente, de la última década del siglo XX, aunque admite que algunos especialistas ubican su nacimiento en 1950 y otros a principios de siglo cuando surgen algunos de los códigos deontológicos. Aznar, (1999), Op. Cit., p 59.
[13] Etimológicamente, explica Aznar, la deontología significa disciplina o ciencia de los deberes y se suele usar para referirse al estudio o la enumeración de los deberes de las distintas actividades profesionales. Aznar, (1999), Op. Cit., p 43.
[14] Aznar, (1999), Op. Cit., p 49.
[15] Restrepo, Javier Darío. Consultorio ético de la Fundación Nuevo Periodismo. Consulta 104. Op. Cit.
[16] Restrepo, (2004), Op. cit.
[17] Por mencionar sólo algunos: Albarrán de Alba, Gerardo. La figura del defensor del lector en los diarios digitales. Pontificia Universidad Católica de Lima. 2002. Sánchez Piña, Zaira. La figura del defensor del lector en el diario colombiano El Tiempo y el diario venezolano El Nacional. Universidad Andrés Bello. Caracas. Venezuela. 1999.
[18] Sánchez Piña, Zaira. (1999). Op. Cit.
[19] Herrera Damas, Susana. Situación del ombudsman en el mundo. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
[20] Organization of News Ombudsmen. Página web en línea. Disponible: http://www.newsombudsmen.org
[21] Albarrán de Alba, Gerardo. (2002). Op. cit.
[22] Longo, Fernanda.“El diario Perfil saldrá a la calle el 9 de mayo”, en diario Clarín. 29 de abril de 1998.
[23] Longo, Fernanda. Op. Cit.
[24] González, Juan. “Este es el periódico de todos” en sitio web del diario El Nacional de Venezuela. Documento en línea. Disponible: http://www.el–nacional.com/defensora
[25] Freire, Iraí. “El Washington Post fracasa en seguir sus propias reglas” en revista La Maga. 4 de marzo de 1998.
[26] Sánchez Piña, Zaira. Op. cit.
[27] Albarrán de Alba, Gerardo. Op. cit.
[28] Si el lector conoce algún otro caso de Defensores de oyentes en el mundo lo invito a hacérmelo saber a la dirección de mail: flaviapauwels@yahoo.com.ar
[29] Radio Canadá. Página web en línea. Disponible: http://www.radio–canada.ca/ombudsman (Consulta: 2005, Mayo)
[30] Riboreau, Guy. El médiateur de Radio Francia Internacional. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
[31] Radio Francia Internacional. Página web en línea. Disponible: http://www.rfi.fr (Consulta: 2005, Agosto)
[32] Radio Televisión de Andalucía. Página web en línea. Disponible: http://www.rtva.es (Consulta: 2005, Mayo)
[33] National Public Radio. Página web en línea. Disponible: http://www.npr.org (Consulta: 2005, Mayo)
[34] Radiobrás. Página web en línea. Disponible: http:// www.radiobras.gov.br (Consulta: 2005, Mayo)
[35] Página web en línea. Disponible: http://www.radiobandeirantes.com.br
[36] Respuesta a la pregunta que la autora le realizó a través del consultorio ético de la Fundación Nuevo Periodismo. Consulta N 528. Página web en línea. Disponible: http://www.fnpi.org
[37] Entrevista vía mail con la autora.
[38] Entrevista vía mail con la autora.
[39] Entrevista vía mail con la autora.
[40] Entrevista vía mail con la autora.
[41] S/A. “Los diarios argentinos violan los derechos de sus lectores” en Zona Dura de Diario sobre diarios. 30 de julio de 2003. Documento en línea. Disponible: http://www.diariosobrediarios.com.ar
[42] González, Abel. Columna del Ombudsman, en diario Perfil. 10 de mayo de 1998.
[43] Pauwels, Flavia. “El Defensor del lector: ese gran ausente de los medios argentinos”. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
[44] Tampoco el propio Perfil cuando volvió a editarse en septiembre de 2005 como diario dominical insistió en la figura. Si bien la empresa designó a un periodista de renombre como Nelson Castro para contestar las cartas de los lectores, éste no es identificado como Ombudsman.
[45] Moreno, Graciela. “Clarín en la era Kirchner” en revista Noticias. 13 de septiembre de 2003. pp 40–42
[46] En cuanto a otros mecanismos de autorregulación, tanto el diario La Nación como Clarín cuentan con manuales de estilo desde 1997.
[47] El caso de la televisión colombiana constituye una excepción, ya que en ese país la figura del defensor del televidente es obligatoria por la ley 335 de 1996. Zeta de Pozo, Rosa y Herrera, Susana. “Situación del ombudsman en Latinoamérica” Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
[48] Pauwels, Flavia. “Radio Ciudad: las consecuencias del despojo”. Artículo inédito.
[49] Radio de la Ciudad. Página web en línea. Disponible: http://www.oncediez.com.ar
[50] Entrevista con la autora.
[51] Entrevista con la autora.
[52] A partir del 2 de septiembre de 2005 el programa del Defensor pasó a tener una duración de quince minutos: los viernes de 18:45 a 19.
[53] La intervención del Defensor, en el caso de Radio de la Ciudad, se produce ante los reclamos de los oyentes. No se han observado, en el período analizado, casos en los que Jelen actuó “de motu propio”, o sea por errores que él mismo haya detectado en los programas de la emisora.
[54] En varias ocasiones Jelen recurrió a lectura de leyes para fundamentar sus opiniones: por ejemplo, la que establece que las difusoras y cadenas de TV nacionales deben comenzar sus transmisiones con el himno nacional argentino o en caso de operar en forma continuada emitirlo a partir de la hora cero del nuevo día, o la que señala que las estaciones deberán emitir su señal de identificación una vez, como mínimo, cada sesenta minutos.
[55] Según datos procesados por la propia Defensoría del oyente, los reclamos no pertinentes (o sea que no se ajustan a la tarea del Ombudsman) en el período 4/2/05 – 5/7/05 ascendían al 38,53%.
[56] Aznar, (1999), Op. cit.
[57] Programa del 15/4/05
[58] Programa del 22/4/05
[59] Programa del 10/6/05
[60] Programa del 12/8/05. Este reportaje generó gran repercusión entre los oyentes, quienes quisieron opinar sobre el uso del idioma en los medios. Mientras algunos consideraron que “está bien” que se digan “malas palabras” si son “acordes al contexto y en horario adecuado”, otros destacaron que actualmente se emplea “un lenguaje burdo y ordinario”.
[61] Entrevista con la autora.
[62] Entrevista telefónica con la autora.
[63] Programa del 26/8/05.
[64] Programa del 3/6/05
[65] Programa del 1/4/05
[66] Jelen en este caso no sólo cuestionó al conductor sino también a la propia radio por pautar tandas demasiado largas.
[67] Programa del 8/7/05
[68] Programa del 25/3/05
[69] El corpus para este artículo está constituido por todos los programas de “El Defensor responde” emitidos entre el 11/3/05 y el 2/9/05.
[70] Programa del 22/4/05
[71] Programas del 11/3/05, 25/3/05, 22/4/05, 13/5/05 y 3/6/05.
[72] Programa del 13/5/05.
[73] Programa del 22/4/05
[74] Programa del 2/7/05
[75] Programa del 29/4/05
[76] Cuando fueron los oyentes quienes tuvieron expresiones ofensivas para con los periodistas o sus entrevistados también el Defensor marcó el error. En el programa del 13/5/05 un oyente descalificó a un conductor por entrevistar a un homosexual por lo que Jelen cuestionó el carácter discriminatorio del mensaje.
[77] Este tipo de cuestionamientos en los que se alude a las actitudes de algún profesional en particular, despertó además el debate y la polémica entre los oyentes. El periodista calificado de “maleducado” por unos fue defendido por otros quienes consideraron que se trataba de un estilo, de un modo de ser que debía ser respetado. Mientras que algunos consideraron que un conductor trató mal a una oyente a otros les pareció que la “fastidiosa” había sido, por el contrario, la propia oyente.
[78] Programa del 2/7/05. Jelen dio la razón a la oyente (“No podemos entender cómo se deslizó semejante error”) y advirtió que la pieza artística ya había sido sacada del aire
[79] Programa del 13/5/05. Para dar respuesta a esta inquietud del oyente, Jelen entrevistó al coordinador general, Marcelo Manuele, quien señaló que “la evaluación que hacemos del material informativo no pasa por el origen” sino “por la calidad”.
[80] Programa del 17/6/05
[81] Programa del 18/3/05
[82] Programa del 8/4/05
[83] Programa del 13/5/05
[84] Programa del 13/5/05
[85] Fernández, Guido. Agonía a la hora del cierre. U de Florida y Trillas. Ciudad de México. 2000. pp 20–21.
[86] Barber, Carlos. Un centinela de los públicos en la redacción. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
[87] Por ejemplo, se reorganizó la forma en la que se hacen las promociones de los ciclos del fin de semana, se estableció que si un programa era repetido ésta condición debía ser advertida al oyente, se adoptó la sugerencia de hacer piezas artísticas que cuenten el origen de los nombres de las calles de la ciudad.
[88] Programa del 8/4/05. En la carta, Ulanovsky calificó a la expresión de la periodista “como un exabrupto” y agregó: “…hay ciertos episodios que merecen el piadoso amparo de la privacidad y no el beneficio de la expresión pública (…) Como director de la radio avalo todo aquello que nos de brillo e inteligencia pero rechazo lo que signifique mirar el mundo desde una perspectiva monocorde y monocular (…) Una ironía dicha ante un micrófono puede provocar una gratificación enorme, pero también puede herir a mucha gente que piensa distinto…”.
[89] Programa del 29/4/05
[90] Ésta resistencia de los periodistas no parece ser exclusiva del caso argentino. Según una encuesta realizada entre diez defensores de América Latina el 60% de ellos reconoció que los periodistas del medio no atienden sus recomendaciones. En Zeta de Pozo, Rosa y Herrera, Susana. Situación del Ombudsman en Latinoamérica. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org
[91] Entrevista con la autora.
[92] Respuesta a la pregunta que la autora le realizó a través del consultorio ético de la Fundación Nuevo Periodismo. Consulta N 498. Página web en línea. Disponible: http://www.fnpi.org
[93] El autor sostiene que “solo recientemente la autorregulación de los medios ha comenzado a ganar fuerza y protagonismo en la mayoría de los países desarrollados”. Aznar, Hugo. (1999), Op.cit.. Un convenio internacional como el Código Europeo de Deontología del Periodismo, aprobado en 1993, habla ya explícitamente del “autocontrol en el periodismo”, en sus artículos 36 y 37. Villanueva, Ernesto. Deontología Informativa. Códigos deontológicos de la prensa escrita en el mundo. Universidad Iberoamericana. México DF. 1999. pp 44–45.
[94] Herrera Damas, Susana. Situación del Ombudsman en el mundo. Documento en línea. Disponible: http://www.saladeprensa.org


* Flavia Pauwels es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde es profesora de la materia Diseño de la Información Periodística. Además de la docencia universitaria se ha desempeñado profesionalmente en medios gráficos, televisivos y en comunicación institucional. Este artículo fue elaborado en el marco de la Carrera de Postgrado de Especialización en Planificación y Gestión del Periodismo (UBA). Es colaboradora de Sala de Prensa.


Tus comentarios, sugerencias y aportaciones
nos permitirán seguir construyendo este sitio.
¡Colabora!



| Volver a la página principal de SdP |
|
Acerca de SdP | Periodismo de Investigación | Etica y Deontología |
|
Derecho de la Información | Fuentes de Investigación |
|
Política y gobierno | Comunicación Social | Economía y Finanzas |
|
Academia | Fotoperiodismo | Medios en Línea | Bibliotecas |
|
Espacio del Usuario | Alta en SdP |
|
SdP: Tu página de inicio | Vínculos a SdP | Informes |
|
Indice de Artículos | Indice de Autores |
|
Búsqueda en Sala de Prensa |
|
Fotoblog |

© Sala de Prensa 1997 - 2008


IMPORTANTE: Todos los materiales que aparecen en Sala de Prensa están protegidos por las leyes del Copyright.

SdP no sería posible sin la colaboración de una serie de profesionales y académicos que generosamente nos han enviado artículos, ponencias y ensayos, o bien han autorizado la reproducción de sus textos; algunos de los cuales son traducciones libres. Por supuesto, SdP respeta en todo momento las leyes de propiedad intelectual, y en estas páginas aparecen detallados los datos relativos al copyright -si lo hubiera-, independientemente del copyright propio de todo el material de Sala de Prensa. Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de Sala de Prensa sin la autorización expresa del Consejo Editorial. Los textos firmados son responsabilidad de su autor y no reflejan necesariamente el criterio institucional de SdP. Para la reproducción de material con copyright propio es necesaria, además, la autorización del autor y/o editor original.