Sala de Prensa

83
Septiembre 2005
Año VII, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


El desfío de la prensa inglesa y europea

LONDRES.- Los diarios ingleses respondieron en su edición del viernes 8 de julio a los atentados en Londres cometidos el jueves 7 con una mezcla de dolor y desafío, prometiendo que los británicos no dejarán que los terroristas amenacen su modo de vida, escribió la agencia AFP en el cable que describía los titulares británicos del día después. La agnecia ANSA, por su parte, dijo que los medios ingleses reacionaron conmocionados por los atentados del jueves en Londres, con titulares que fueron desde "Bastardos", hasta "No nos doblegarán. Justicia por los muertos del 7/7".

La prensa inglesa, en efecto, fue cuidadosa en el manejo de imágenes y eligió un discurso patriótico.

"Nuestro espíritu no será jamás destruido", explicaba en su portada el diario inglés The Sun, el periódico más vendido del país, y sentenció: en nombre de "Nueva York, Washington, Bali, Nairobi, Madrid y ahora Londres, buscaremos vengarnos y hallaremos justicia".

El mundo está "unido en su condena de actos brutales y cobardes", afirma el diario inglés Times en su edición del viernes, el día después de los atentados con bomba el jueves en Londres, que según The Sun "no harán más que reforzar la determinación de los británicos a luchar contra el terrorismo.

"Nosotros los británicos no seremos jamás vencidos", anuncia el Daily Express, mostrando la foto de un vagón de metro destrozado ante un hombre con el rostro ensangrentado, rescatado del "túnel de la muerte".

"56 minutos de infierno, un túnel de sangre", titula The Sun, que presenta también en su portada la cara tapada y ensangrentada de una víctima.

La red terrorista "Al Qaida lleva el terror hasta el centro de Londres", titula por su parte en primera página el Daily Telegraph.

El "7/7" es una fecha de la que los británicos se acordarán como los estadundienses del 11 de septiembre de 2001, cuando Al Qaida golpeó Nueva York y Washington, matando a más de 3.000 personas, añade The Sun. En Londres cuatro atentados en una hora punta el jueves, tres en el metro y uno en un autobús, mataron al menos a 37 personas e hirieron a otras 700, según el último balance de víctimas oficial. Pero "nuestra moral no será vencida (...) Si los terroristas quieren una pelea, Dios sabe que les daremos una", explica The Sun en su editorial.

"La capital hizo frente a dos décadas de atentados de los locos del IRA, y el ultraje, ayer, de los fanáticos de Al Qaida -el 11 de septiembre de Gran Bretaña- no tendrá más que una sola consecuencia: reforzar la determinación de esta nación" de luchar contra el terrorismo.

"Los que quieren violar nuestra manera de vivir no ganarán jamás", prosigue el diario.

Por su parte, el Times evoca las palabras "revulsión y determinación" en su editorial, instando a la "mayor vigilancia" por parte de los servicios secretos, tras los "innobles atentados terroristas del 7/7".

"Los atentados terroristas coordinados a través de Londres vinieron de ninguna parte, no hay ninguna advertencia previa de los servicios secretos que prevenga de la inminencia de un ataque", anota el Times, presagiando una polémica sobre la eficacia de los servicios de seguridad.

"A pesar de la conmoción, el horror y la atrocidad, la calma mostrada en Londres fue ejemplar", prosigue el editorial del periódico inglés.

Cierre de filas

La prensa británica no dudó en cerrar filas en torno a su gobierno y jugar con interpretaciones que matizaban el golpe recibido y cubrían la espalda de Blair.

El Daily Star eligió para su portada una foto de heridos graves cuando eran sacados de una de las estaciones de metro afectadas, con el titular "Bastardos", mientras que en su interior escribió en el editorial que la población "no será quebrada tan fácil, buscaremos todos la verdad".

La brutalidad policiaca que se vivió después fue anticipada por el Daily Mail, que, tras citar la breve fiesta por la designación de Londres como sede olímpica, advertía: "En pocas horas, esa confianza quedó destruida, la euforia doblegada. Pero que nadie se equivoque, este país certeramente tendrá que sacrificar algunos de sus derechos más antiguos si quiere proteger a sus ciudadanos", opinó el Daily Mail.

"El contraste entre triunfo y repentina vulnerabilidad no podría ser mayor", escribió el Daily Telegraph, que eligió para su portada una foto de una mujer con el rostro quemado, cubierto con una máscara.

Por su parte, The Times repitió la fallida estrategia de Aznar y escribió en su editorial que "si hay gente que vincula los atentados de ayer en Londres con la intervención en Irak, está haciendo un razonamiento muy erróneo. Al Qaeda y sus ramas subsidiarias no necesitaban de la salida de Saddam Hussein del poder en Bagdad como un incentivo extra. Londres fue atacada porque extremistas quieren generar la llamada 'Guerra Santa' entre ellos y la sociedad democrática".

Una de las pocas voces discordantes en el cierre de filas mediático fue la del el columnista político de The Independent, Robert Fisk, quien opinó que "estaba clarísimo que Gran Bretaña sería la próxima ciudad atacada, desde que Tony Blair decidió unirse a la llamada 'guerra contra el terrorismo' de George W. Bush y apoyar la invasión a Irak".

"Ellos no están tratando de destruir 'lo que más apreciamos', ya que nosotros habíamos sido advertidos de estos ataques", agregó Frisk.

Para el Independent, los terroristas "están tratando de obtener el apoyo de la opinión pública contra Blair para que retire las tropas de Irak, de su alianza con Estados Unidos, y de su posición de cercanía con las políticas de Bush". En ese sentido, el diario The Express expresó que "la participación británica en Irak nos hizo blanco más vulnerable de los extremistas de Oriente Medio".

"Pero no debemos olvidar que estamos luchando por la democracia y la libertad contra la tiranía. Este es un ataque en la maravillosa diversidad de la vida y cultura británica", concluyó ese periódico.

En tanto, el diario financiero de la City de Londres Financial Times llamó a crear consenso mundial que analice de qué forma lidiar con los "problemas de Oriente Medio".

"Un expandido G8 debería dedicar una cumbre solamente a estos problemas", sugirió el diario, que eligió para su portada una foto de heridos siendo rescatados de la estación de metro de King's Cross.

Por su parte el diario liberal de izquierda The Guardian pidió a la población "que no se gasten energías ni se permita que los terroristas crezcan". Mientras, para el Daily Mirror, los aplausos deben ir "a la policía, los equipos médicos y los bomberos", por el trabajo "destacado y distinguido" que hicieron lidiando con los heridos y muertos.

Dejà Vu

Una semana después, al repetirse los atentados en Londres, la prensa europea se mostró más que preocupada por la vulnerabilidad ya no sólo de Londres, sino de todo Occidente..

El Handelsblatt, de Düsseldorf, opinó: "La primera vez, los ciudadanos podían decirse que las fuerzas de seguridad se habían visto sorprendidas. Pocas semanas antes de los atentados del 7 de julio, los servicios secretos habían llegado a la conclusión de que no había grupos terroristas con la intención ni la capacidad de la capital británica. Pero esta vez fue diferente. La policía se encontraba en máxima alerta. (...) La repetición de un atentado en tan poco tiempo supone un ataque a la resistencia de los británicos y de Occidente. Es una demostración de fuerza de los terroristas y de que no existe defensa ante ellos. Las fuerzas de seguridad y los políticos de Europa deberían verlo como una exhortación a avanzar más rápido por el camino emprendido desde el 7 de julio. El diálogo de las religiones y las culturas deben proseguir. La red de seguridad debe volverse tan global como la red del terrorismo. Y la ciudadanía debe saber que la lucha será muy prolongada."

Il Messaggero, de Roma, apuntó: "El hecho de que los ataques contra el sistema de transporte de la capital británica afortunadamente no hayan tenido esta vez las mismas consecuencias trágicas de los primeros atentados, no los vuelve menos graves ni menos preocupantes. Ocurre lo contrario, porque revelan con más claridad la estrategia de sus instigadores: ellos determinan los objetivos y eligen a quienes asumirán la tarea de poner las bombas. El objetivo es sembrar el pánico en el corazón de la ciudad más multicultural de Europa y alterar el ritmo de vida cotidiano y las costumbres de millones de personas. Pero se registra además un profundo cambio con respecto a los atentados de Nueva York y Madrid: en ese entonces, los terroristas llegaron desde el exterior a territorio estadunidense y español. En Gran Bretaña, en cambio, la policía y los servicios secretos están convencidos de que el mayor peligro proviene de dentro, es decir, de la segunda generación de inmigrantes islámicos."

El Kurier, de Viena, comentó: "Es la repetición lo que confiere a estos hechos un carácter tan tenebroso y deja a los habitantes de Londres y a todo el mundo sumido en el desconcierto, el temor y la rabia. Rabia contra los criminales que malinterpretan su religión y siguen a falsos predicadores. (...) A uno le gustaría decirles: 'si no les gusta nuestro modo de vida, váyanse. Nosotros rechazamos su ideología tanto como ustedes la nuestra'. La respuesta que se impone a Occidente es: no permitiremos que las bombas acaben con nuestra cultura y nuestro sistema político. Nos defenderemos. Sólo se puede discutir acerca de las formas de esa defensa."

El periódico holandés Trouw señaló: "Esta forma de terrorismo provoca nuevas preocupaciones. En el primer caso, los terroristas se inmolaron y se registró un alto grado de organización. Ello refuerza la esperanza de que semejantes atentados no puedan ser perpetrados con demasiada frecuencia. Nadie puede afirmarlo con plena certeza, pero el precio de tales atentados también es alto para los terroristas. La nueva forma de poner bombas, en cambio, puede convertirse en algo cotidiano. Por paradójico que suene, este segundo atentado podría exigir a los británicos aún más autocontrol que el primero."

Extremos mediáticos

La prensa española de mayor tirada, al día siguiente de los atentados en Londres (8/7/2005), confirma que nosotros somos los buenos de la película y que el terror y el crimen están fuera de occidente, escribió Javier Adler en Rebelión.org. "En efecto, los países occidentales representamos la civilización, la paz, el respeto, la democracia y la tolerancia. Nosotros repartimos felicidad y diseminamos democracia por doquier, combatimos el hambre y la pobreza, garantizamos los derechos humanos. A cambio de eso, tenemos que sufrir unos bárbaros ataques terroristas, producto de mentes fanáticas y enfermas que nos odian precisamente por ser tan buenos", dijo.

La descripción de los atentados en la prensa agota los adjetivos, "otro infierno", "matanza", "plan diabólico para causar la máxima mortandad posible", "carnicería terrorista", "masacre", "crimen bárbaro", "asesinato en masa", ... y los testimonios, "todas las heridas que un médico puede ver en una vida, las he visto en unas cuantas horas" (El Periódico). "Fue como un sueño surrealista. Horroroso, como una película de desastre" (El País). "Vi un hombre: parecía que había que había ardido completamente y volado desde el techo del autobús", "había gente sin manos ni piernas" (El Mundo). El editorial de La Vanguardia nos muestra en qué radica la maldad de los terroristas: "Sus atentados, dirigidos contra población civil inerme, son de una crueldad pavorosa, puesto que se cometen en lugares de alta densidad de personas donde no existe opción para escapar. La logística de la muerte de este tipo de terrorismo es implacable y fría".

Según Gustavo de Arístegui (ABC), se trataría de una "Guerra Santa total", y según Fernando Reinares (El País), lo que se persigue es "la unificación política del mundo musulmán (...) algo así como un imperio político islámico". Valentí Puig (ABC) va más allá: "El ataque a Londres, en coincidencia con la reunión del G-8 en Edimburgo, da la pauta del reto: las sociedades abiertas se reúnen, entre otras cosas , para buscar soluciones para la gran precariedad africana, sociedades abiertas fundamentadas en el derecho y en la tolerancia, al tiempo que las redes de Al Qaeda urden la muerte y el exterminio."

Vaya un dato como colofón:

Un estudio realizado por el analista político de la Universidad de Chicago, Robert Pape, basado en el análisis de las vidas de 462 terroristas suicidas entre 1980 y 2004 (incluyendo 71 de Al Qaeda), concluyó que el 95% de los ataques suicidas no tienen en común la religión sino un objetivo estratégico claro: obligar a las democracias occidentales a retirar sus fuerzas militares de sus países de origen. (SdP, con datos de AFP, ANSA y Rebelión)


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