Sala de Prensa

80
Junio 2005
Año VII, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Newsweek:
Noticias que matan

Las disculpas presentadas por la revista estadunidense Newsweek, una semana después de publicar un artículo que denunciaba supuestas profanaciones del Corán, reforzarán el descrédito de la prensa de este país, pues aun antes de este nuevo escándalo mediático, la sociedad estadunidense ya mostraba un elevado escepticismo.

Según un informe publicado el pasado 17 de mayo, la opinión pública estadunidense y los medios de comunicación del país parecen distanciarse cada vez más, ya que seis de cada diez encuestados aseguran que la cobertura informativa es tendenciosa. El público y los representantes de los medios discrepan sobre el uso de fuentes anónimas, una práctica inadmisible según 53% de los ciudadanos, quienes se mostraron partidarios de no publicar los artículos con fuentes no identificadas. Sólo 14% de los reporteros frenaría la impresión de una historia que incluya fuentes confidenciales, según el diario argentino Ámbito Financiero.

"Equivocación"

El estudio de la Universidad de Connecticut salíó a la luz el mismo día que el número de la revista Newsweek en el que la publicación reconoce haberse equivocado al informar que soldados de Estados Unidos profanaron el Corán.

La revista cayó en un error denunciado por un comité de expertos creado por el diario The New York Times para lidiar con sus propios problemas de credibilidad: confiar excesivamente en fuentes anónimas.

Newsweek se basó en una entrevista con una fuente anónima del gobierno, "antigua y confiable", para afirmar en su edición del 9 de mayo que un informe del mando sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos decía que los agentes habían profanado el Corán en la base de Guantánamo como método de presión durante los interrogatorios.

El reporte, escrito por el periodista Michael Isikoff, aseguró que los agentes habían colocado el libro sagrado musulmán en el inodoro e incluso tiraron un volumen por la cañería.

El reporte provocó un rechazo generalizado en el mundo musulmán y violentas manifestaciones en Afganistán y Pakistán, donde 17 personas murieron en enfrentamientos con la policía. En ambos países, los insultos al Corán y al profeta Mahoma son considerados una blasfemia y castigados con la pena de muerte.

Según trascendió, días después de la publicación, Isikoff habló con su fuente de nuevo. El funcionario dijo que recordaba "claramente" haber leído informes que mencionaban el uso inadecuado del libro sagrado, entre ellos el incidente del inodoro.

Una semana después, en un editorial, el director de Newsweek, Mark Whitaker, dijo lamentar que "cualquier parte" del reporte "esté equivocado" y extendió su pésame a las víctimas.

"Lamentamos los errores del artículo y expresamos nuestras condolencias a las víctimas de la violencia y a los soldados estadunidenses afectados por él", se disculpó Whitaker, sin detallar dónde residían sus dudas o sus certezas sobre el artículo firmado por Michael Isikoff. Aclaró que la información procedía de una "fuente bien informada del gobierno" y que, antes de decidir la publicación de la noticia, contactaron otros dos funcionarios del Pentágono para buscar confirmación. "Uno rehusó darnos una respuesta; el otro cuestionó otros aspectos de la información, pero no rechazó la acusación del Corán", dijo.

Horas después, Whitaker debió ir más allá en un segundo comunicado, de apenas una oración: "Basados en lo que ahora sabemos, nos retractamos de nuestro artículo original", dijo en referencia a la supuesta investigación militar interna del Pentágono sobre la profanación del Corán en la base Guantánamo.

Una semana antes, la revista había afirmado que un funcionario, al que no identificó, reveló que en la base militar de Guantánamo, devenida en cárcel de supuestos terroristas, los guardianes arrojaban ejemplares del Corán -el libro sagrado del Islam- a los inodoros para quebrar a los musulmanes y que éstos aportaran datos sobre sus camaradas en combate. La fuente agregó que los abusos se relataban en correos electrónicos internos del FBI.

Pero con el correr de los días se diluyó la supuesta veracidad de la nota, hasta forzar la disculpa de Newsweek, que la Casa Blanca calificó de "insuficiente" y el Pentágono de "lamentable".

"Es extraño. Aunque Newsweek ahora reconoce que los datos que obtuvo eran erróneos, se resiste a retractarse de la historia", acusó el vocero del presidente George W. Bush, Scott McClellan. "Este artículo tuvo serias consecuencias. Personas han perdido sus vidas. Se ha dañado la imagen de Estados Unidos en el extranjero."

La difusión de los supuestos ultrajes al Corán causó incidentes en Jalalabad, una ciudad del este de Afganistán, que se extendieron a otros puntos del país, con 17 muertos y 120 heridos. También hubo incidentes en otros países de la región.

Para el Pentágono, los redactores de Newsweek obviaron varias prácticas profesionales sin preocuparse por sus consecuencias sangrientas en el Líbano, Paquistán, la Franja de Gaza, Yemen y Afganistán, en particular.

Este caso es el último episodio de dos malos años para la prensa de Estados Unidos, que se iniciaron con el escándalo de Jayson Blair -el reportero del diario The New York Times que inventaba la información de sus artículos-, y continuaron con un caso similar en el diario USA Today.

Sin vuelta atrás

"Lo lamentable de esto es que no se puede volver atrás, retractarse o deshacer el daño que han provocado, no sólo a este país, sino también a aquellos que fueron afectados, heridos y algunos incluso muertos como resultado de esas denuncias", dijo el vocero del Pentágono, Bryan Whitman.

No obstante, el Departamento de Defensa no hizo alusión a que en Guantánamo hubieran ocurrido los mismo abusos relatados por Newsweek. De hecho, algunos de los 520 detenidos durante la ofensiva contra Al-Qaeda y los talibanes en Afganistán han denunciado este tipo de abusos en la base militar, aunque no han sido confirmados.

En medio del escándalo, el intercambio de acusaciones entre funcionarios y medios estadunidenses fue interpretado en el mundo islámico como un matiz en una supuesta campaña de Estados Unidos por difamar y atacar sus creencias.

Los 22 países que integran la Liga Arabe reclaman una investigación imparcial y, de ser cierta la versión de Newsweek y los exprisioneros de Guantánamo, una disculpa oficial de la Casa Blanca, lo que también es requerido por Paquistán, uno de los aliados centrales de Bush en la región.

Pero a su vez, para los medios estadunidenses, lo ocurrido con el artículo de Newsweek dista de ser un caso aislado en su lucha cotidiana por mantener su credibilidad.

Un error similar al de Newsweek con una fuente no confiable le costó el puesto dos meses atrás a Dan Rather, el presentador estrella de la cadena CBS durante 24 años, que emitió un reportaje en el que concluía que Bush gozó de privilegios especiales mientras servía en la Guardia Nacional gracias a las conexiones políticas de su familia.

En 2004, el periódico USA Today despidió a uno de sus periodistas más prestigiosos, Jack Kelly, por haber plagiado parte de sus artículos, lo mismo que ocurrió en 2003 con Jayson Blair en The New York Times y con columnistas de los diarios Sacramento Bee y Detroit Free Press.

"El caso de Newsweek es sintomático del modo en que los medios, en especial los grandes medios, tienden a usar sin cuestionar las fuentes anónimas y oficiales", estimó Robert Boynton, director del departamento de "revistas" de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Nueva York. "Si oyes que los principales medios anunciaron sin cuestionar nada que había armas de destrucción masiva (en Irak) o que las denuncias sobre los abusos con el Corán no son verdad, no es difícil imaginar que su credibilidad caiga".

Según otro estudio reciente del Centro de Investigación Pew -una organización no gubernamental estadunidense-, alrededor del 45% de los estadunidense no cree en "nada" o "casi nada" de lo que lee en los diarios. Citando estos datos, un comité interno de The New York Times recomendó un plan para reforzar la credibilidad del diario, entre los que estaba precisamente la limitación del uso de fuentes anónimas.


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