Sala de Prensa

77
Marzo 2005
Año VII, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Periodismo y poder

Wilson Hernández *

Las teorías sobre el poder son inagotables y en el campo de la razón no tienen más límites que la razón misma. La existencia, la creación, el acto creador, son expresiones que determinan la fuerza creadora de un algo o alguien que los padres de la Filosofía prefirieron denominar la Causa Primera.

Por lo tanto, cualquier intento de aproximación epistemológica, de conceptualización sobre el poder como fenómeno existencial o social, será limitado por las limitantes propias de la realidad en cuanto objeto determinado.

Siempre se ha dicho y supuesto, desde la antigüedad hasta estos días de la era de la sociedad de la información, que la información es poder. Y en el contexto de la industria de la comunicación social, ese poder adquiere el carácter o la fuerza de los intereses que representa.

De ahí que la máxima decimonónica “La prensa es el cuarto poder” ha quedado en desuso. Hoy se podría afirmar que la prensa o el oficio de la información periodística es uno de los pilares del primer poder que sustenta una sociedad, el poder de la comunicación. De sus artífices, de sus gestores, dependerá el alcance o las limitaciones de ese poder.

Como he dicho, sería una empresa aventurera pretender desarrollar en un artículo periodístico una teoría sobre el poder del periodismo o sobre el periodismo y el poder, pero al menos intentaré un esbozo que servirá de marco de referencia para tratar de comprender algunos acontecimientos que se observan en estos días en el mundo de la prensa dominicana.

El oficio del periodismo, en su naturaleza, esencia y misión, es un acto, un conocimiento y una ciencia que sólo se puede interpretar a partir de una dialéctica del poder articulada en la estructura social. No existe periodismo como actividad privada ni interpersonal, sino como factor social en confrontación con los entramados del poder.

A partir de esta dialéctica del poder el periodismo se podría definir como el oficio de confrontar informaciones públicas relevantes que aspiran a transformar la realidad cotidiana. Y ya ese ejercicio, en sí mismo, es un acto que comporta una trascendental vocación de poder.

No puede haber periodismo donde no hay confrontación de poder, donde no hay cambio. Una política informativa de orientación conservadora, que procura conservar el status quo de un sistema o de un orden determinado, aunque se muestre neutra, estática, implica un acto de confrontación, de resistencia interna contra lo que niega su razón de ser.

Pobre del periodista que busque el poder que deviene del periodismo en realidades externas al oficio mismo. Podrá acumular y ostentar todas las riquezas y todo el oropel que se deriva de otros tipos de poderes, pero nunca le acompañará la aureola de dignidad y grandeza propia del auténtico poder del periodismo.

Pobre del periodista que piense que el poder que emana de la dignidad del oficio se puede alcanzar con todos esos artificios. Y es lo contrario, el poder del periodismo está en la independencia frente a esos poderes.

La fortaleza, el poder del periodismo está en su capacidad de aproximarse a la verdad pura, a la verdad absoluta, y en sostenerla combatiendo todo lo que atente contra la integridad de esa verdad. De ahí que la independencia suele ser un requisito fundamental del periodismo auténtico.

Tres a mi modo de ver son las armas que utiliza el periodista en la lucha por la verdad: las ideas, las palabras y la propia vida, y estas dos últimas son la forma material de la primera, que es la más excelsa y sublime. El poder del periodista está en el poder de sus ideas y en la capacidad que tenga de darle vida con sus palabras y con su vida.

No puede presumir de poderoso un periodista que aún ostentando todo el poder que da el dinero y las relaciones políticas, no ha sido capaz de escribir una información, un sólo editorial que trascienda la rutina diaria, el olvido, y que se haga memorable por la fuerza o el poder de lo que expresa.

El mismo análisis aplica para la empresa periodística. Un periódico dirigido por un periodista que busque el poder fuera del oficio mismo, es un fracaso. Podrá tener enorme cantidad de lectores, muchas páginas y anuncios, pero no pasará de ser un legajo de papel que muere en cada edición.

El poder del periodismo no es para uso en provecho personal, para maltratar, imponer, manipular, chantajear, engañar, etcétera; el poder del periodismo es para servir a la verdad en beneficio de la sociedad y los ciudadanos.


* Wilson Hernández es periodista con especialidad en Filosofía. Presidente del Centro para el Estudio Avanzado de la Comunicación (INFOMEGA), de República Dominicana. Es colaborador de Sala de Prensa.


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