El dolor y
la verdad de la imagen (II)
Juan
Varela *
Cadáveres
calcinados colgados de un puente. Turbas
incendiando un coche con personas en su interior.
Un cuerpo ardiendo junto a los despojos del
ataque. La guerra. El horror.
Un día después
de la reflexión sobre las fotos del 11-M, nuevas
imágenes trágicas están en las primeras
páginas de la prensa internacional y en los
noticieros de muchas televisiones.
Esta vez casi
todos los medios han decidido no ocultar la
crudeza de las imágenes.
La
diferencia frente al 11-M: la intención
política
El secretario de
prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan, lo
decía así de claro: "Los enemigos de la
libertad y del pueblo iraquí intentan
intimidarnos. Espero que todo el mundo actúe
responsablemente en su cobertura".
Las imágenes de
la matanza de Faluya devuelven a la mente de los
estadunidenses otras que retrataron sus grandes
fracasos militares y contribuyeron a movilizar a
la opinión pública en contra de esas guerras:
| Tom Rosenstiel, director
de Proyecto para la Excelencia en el
Periodismo (PEJ) y coautor del libro The
Elements of Journalism, resalta la
lectura política de las fotos de la
matanza: "La satanización de la
guerra podría haber ayudado a la
Administración (de George Bush)"
hace un año, pero ahora "llevan al
desencanto". Esa lectura política
pesó en las decisiones de muchas cadenas
de TV, que a lo largo del día no
emitieron las imágenes más explícitas
o impactantes. En esa reacción se
unieron la CNN, MSNBC.com, Fox News o Al
Yasira, desde el otro extremo.
En los
informativos de la noche (los más
importantes en Estados Unidos), las
grandes cadenas CBS y ABC emitieron las
peores imágenes y rompieron el tabú.
Lo mismo
hicieron el New York Times en su
portada o USA Today.
Malas
noticias para Bush a unos meses de las
elecciones y buenas para el candidato
demócrata John Kerry, héroe en Vietnam
y uno de los líderes del movimiento de
veteranos contra la guerra.
España: cuando los
muertos no se entierran en casa
En
España, diarios y televisiones
ofrecieron las imágenes sin tantas
reflexiones. En nuestro país es habitual
la dureza televisiva y fotográfica en
guerras y sucesos en el extranjero.
Las
dudas morales sólo aparecen cuando los
muertos se entierran en casa.
Entre
las portadas de los diarios volvió a
sorprender El Mundo, que nunca
se recata en exponer las imágenes más
explícitas con un mal gusto para el que
Pedro J. Ramírez de seguro tendrá
alguna razón.
La
invasión de Irak ya ha pasado su factura
al gobierno ahora en funciones pero
tropas españolas siguen allí y el
presidente electo, José Luis Rodríguez
Zapatero, ha prometido retirarlas si la
ONU no legaliza la ocupación.
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Vietnam

Somalia

Y ahora, Faluya, una escena
repetida de otras ya vistas en Irak
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El factor internet
Pero en la
difusión de las imágenes más impactantes tuvo
un lugar destacado internet. Los mismos medios
que discutían la publicación o la emisión de
las peores imágenes en sus espacios
tradicionales vieron cómo ya estaban colocadas
en sus webs poco después de ser recibidas.
Una vez más
aparece la discusión sobre la diferencia de
valores y criterios entre unos medios y otros.
Yahoo colocó
automáticamente las fotos de Faluya con su
rutina informática habitual, cuenta el Wall
Street Journal, el diario estadunidense que
más apoya la guerra.
Lo mismo
ocurrió en las webs de los grandes medios.
La Red y los
medios online han contribuido a una saturación y
primacía de la información de última hora,
poco elaborada y menos meditada, que amenaza o
cuestiona muchas de las rutinas y criterios de
decisión del periodismo.
Pero el propio
WSJ recuerda que en internet se pueden crear
filtros de forma más efectiva que en otros
medios. El diario económico ofreció en su sitio
web las fotos a través de un enlace que avisaba
del contenido explícito de las imágenes.
El lector
decide.
Criterios
y compromiso
Moral,
política, gusto, oportunidad, sensacionalismo,
verdad. La publicación de imágenes como las
analizadas no está exenta de ninguno de estos
factores.
La respuesta
vuelve a ser escoger la forma más adecuada de
contar la realidad sin ocultarla ni desvirtuarla
y juzgar, gracias al compromiso de cada medio con
su audiencia, hasta dónde es lícito y ético
llegar.
* Juan
Varela es periodista
español. Esta segunda reflexión la publicó en
su propio weblog (periodistas21.blogspot.com), y
la comparte con los lectores de SdP.
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