Sala de Prensa

66
Abril 2004
Año VI, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


“Al-Hurra”, vocero del Pentágono

Sanjuana Martínez *

San Francisco, Cal.- Con el propósito de mejorar su imagen en Medio Oriente y competir con la cadena de televisión Al-Yazira, el gobierno de Estados Unidos creó Al-Hurra, una cadena televisiva en árabe que utiliza los recursos propagandísticos de la Guerra Fría.

Al-Hurra (“El libre”, en árabe) inició operaciones en febrero último con un presupuesto de 62 millones de dólares para este año. Transmite 14 horas diarias con programas fundamentalmente noticiosos y su señal llega a 22 países de Medio Oriente.

Al mismo tiempo, el gobierno de George W. Bush puso en marcha Radio Sawa y Radio Fard, estaciones que difunden noticieros y música de Occidente y Oriente.

Según el gobierno estadunidense, Al-Hurra y las dos emisoras radiofónicas tienen como objetivo “promover la democracia”. Pretenden conquistar una audiencia de 310 millones de árabes. Su creación es parte de una campaña más amplia para “lavar la imagen” de Estados Unidos en el mundo árabe que incluye anuncios de radio, publicidad en la prensa de los países de la región, una página Web (opendialogue.org) y 25 millones de dólares en becas para árabes que deseen estudiar en Estados Unidos.

Estos medios tienen como modelo a las emisoras de La Voz de América y Radio Europa Libre, con las cuales Estados Unidos pretendía contrarrestar la propaganda soviética durante la Guerra Fría. Un pasado que se creía superado.

El primer programa de Al-Hurra fue una entrevista con el presidente George W. Bush, quien declaró que el nuevo proyecto mediático pretende “conquistar los corazones” de los árabes.

Los anuncios promocionales de la nueva televisora muestran unos caballos a galope, hombres que caminan en sentido contrario frente a una multitud y ojos que se abren, uno tras otro, con un texto que dice: “Tú piensas, sueñas, eliges, te expresas, eres libre. Al-Hurra es como tú”.

La nueva cadena de televisión difunde desde Springfield, Virginia, a través de los satélites Arabsat y Nilesat. Cuenta con una plantilla de 200 periodistas árabes y estadunidenses. Está bajo la supervisión de la agencia estadunidense de proyectos audiovisuales en el extranjero, la cual, a su vez, es controlada por el Comité de Radiodifusión de Gobernadores (BBG por sus siglas en inglés).

“Nuestra competitividad en Medio Oriente está dedicada a la verdad y la libertad para abrir el debate allí. Representamos una luz en medio del mercado dominado por el sensacionalismo y la distorsión”, dijo el director de BBG, Kenneth Y. Tomlinson.

Agregó que las operaciones de la nueva televisora se basan en la “experiencia positiva” de otros proyectos del BBG como La Voz de América, Radio Europa Libre, Radio Libertad, Radio Asia Libre y Radio y TV Martí, que transmiten en 65 idiomas a 100 millones de personas. Entre los miembros del BBG figura el secretario de Estado, Colin Powell.

Las repercusiones en la prensa árabe ante la puesta en operación de Al-Hurra han sido inmediatas. El periódico Tishrin de Siria criticó la iniciativa estadunidense: “Esta televisora es parte de un proyecto para recolonizar territorio árabe. Estados Unidos busca implementarla con una política de la zanahoria amarrada a la estaca”.

El Daily Star, de Líbano, considera que “Al-Hurra es lo mismo que la gubernamental Radio Sawa y la revista Hi. Un truco entretenido, caro e irrelevante”.

Muhamad Abdalá Nab, columnista del sitio en Internet de noticias Elaph muy visitado en el mundo árabe, fue más directo: “Mientras Estados Unidos continúe esta política respecto de Israel, cualquier intento de mejorar su imagen no será más que un intento de vender una nueva cara para Satán”.

En un artículo titulado “Pocas Hurras para Al Hurra”, Arnaud de Borchgrave, editor del periódico The Washington Times, escribió: “Al Hurra es para los árabes un nuevo buque con la misma mercancía: promoción de las políticas de Estados Unidos a favor de los intereses de Israel”.

Para Tayseer Alouny, periodista de Al-Yazira la cadena de televisión árabe con sede en Qatar que cuenta con una audiencia de 70 millones de personas, la nueva televisora es sólo “mera propaganda”.

Entrevistado por el semanario mexicano Proceso, Alouny corresponsal de la cadena qatarí en Afganistán e Irak que ganó fama con sus entrevistas a Osama Bin Laden, líder de la red terrorista Al-Qaeda señala que Al-Hurra no obtendrá el éxito esperado por el gobierno de Washington: “Seguro que los patrocinadores de la televisión darán exclusivas para atraer al público. Eso funciona a corto plazo, no a largo plazo, porque los árabes ya sabrán de qué se trata. Entonces, cuando los televidentes busquen información fidedigna verán Al-Yazira, no Al-Hurra. Así de sencillo”.

La diferencia se nota de entrada. En el caso del conflicto en Irak, mientras Al-Yazira se refiere a los soldados ingleses y estadunidenses como “fuerza de ocupación”, Al-Hurra los llama “fuerzas de la coalición” o “fuerzas de reconstrucción”.

Alouny explica: “‘Fuerza de ocupación’ en Irak no es un término de Al-Yazira, sino de los estadunidenses. Hemos escogido el término de la boca de un alto cargo del Pentágono durante una reunión entre iraquíes, militares, jefes tribales y otras personalidades. En esa reunión, alguien del público le preguntó al oficial de Estados Unidos sobre las fuerzas militares y éste lo corrigió diciendo: ‘Lamento decirle que nosotros somos fuerzas de ocupación’. Lo dijo y lo tenemos grabado”.

¿Con esta televisora Estados Unidos pretende mejorar su imagen como país y la del presidente Bush?

Eso no depende de palabras, ni de televisoras. El éxito de una buena imagen de Estados Unidos depende de su política. Los hechos desmienten todo, sobre todo con sus actos en el conflicto palestino, en Irak o en Afganistán. Anuncian una cosa y la realidad es otra.

Para Alouny, inaugurar las transmisiones con una entrevista a Bush fue “un gran error profesional”. Explica: “La primera emisión de cualquier medio de comunicación marca su identidad. En este caso, el que aparezca Bush lo dice todo. Está claro de qué lado están. Bush es odiado entre los árabes y aparece como el financiador de este canal. Simplemente quiere comercializar su imagen. Los televidentes saben desde el principio que Al-Hurra es el portavoz de la política estadunidense. Y esto es totalmente rechazado en el mundo árabe”.

La programación de entretenimiento de Al-Hurra pretende difundir la cultura estadunidense…

Esta cultura está bien difundida en los países árabes. Si se trata de Marlboro, MacDonald’s y Coca Cola, eso está bastante difundido; el mundo árabe consume mucho de eso. Ahora bien, hace falta que Estados Unidos ofrezca una buena política que lleve a la convivencia intercultural, a la tolerancia entre pueblos, no a la tremenda agresividad que practica con sus actos.

Alouny explica otras diferencias entre Al-Yazira y Al-Hurra. La primera televisora, dice, transmite desde el lugar de los hechos y “dejamos que la imagen hable. Si no tenemos imagen no hay noticia”. Además, dice, Al-Yazira contrasta información y trata siempre de equilibrarla con las declaraciones de, al menos, las dos partes de un conflicto: Lo mismo abre un espacio para los palestinos que otro para los israelíes; uno para los iraquíes contrarios a la ocupación que otro para el Departamento de Estado, el Pentágono o la Casa Blanca. “Ello sostiene ha dado credibilidad a Al-Yazira”.

El periodista afirma que Al-Hurra nace con el error de intentar hacerles la competencia: “En lugar de decir que sacan un canal para informar a la gente de manera profesional y equilibrada, dicen directamente que es para hacer frente y contrarrestar la fuerza de Al-Yazira. Esto nos da más credibilidad a nosotros y se la resta a Al Hurra”.


* Sanjuana Martínez es corresponsal en San Francisco del semanario mexicano Proceso. Este texto fue pulicado en el número 1431 y se reproduce en SdP con la autorización expresa de su editor internacional.


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