Sala de Prensa

65
Marzo 2004
Año VI, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


INFORME AIDEKA:

Tratamiento informativo
del TD2 de TVE durante la guerra de Irak
(20 Marzo / 9 Abril de 2003)

El acelerado deterioro de la Televisión Pública española y la utilización partidista de la misma, están hurtando a la ciudadanía el inmenso potencial que posee este medio para reforzar la democracia y promover un uso activo y participativo de la televisión al servicio de la sociedad.

Paralelamente, defendemos la necesidad de abrir un debate que ha de servir para revisar el trabajo de los profesionales de la información y de la comunicación ante el nuevo panorama digital.

Los autores de este informe venimos defendiendo desde hace años una educación en materia de comunicación de la población en general. Consideramos imprescindible abordar una alfabetización audiovisual y multimedia de la ciudadanía y al mismo tiempo pensamos que es necesario replantear la labor del periodista y retomar los viejos ideales de una profesión que ha de adaptarse a las nuevas exigencias sociales y ganarse también la independencia de los diversos poderes que en estos momentos ponen grandes trabas al libre ejercicio de un periodismo independiente.

Para hablar de la manipulación informativa en períodos bélicos es preciso remontarse al menos al conflicto que todos recordamos con el nombre de La Guerra del Golfo (1990). En él, la manipulación informativa ejercida desde el Gobierno de Bush (el padre del actual Presidente de Estados Unidos), hizo que el mundo se viera envuelto en una guerra que, a diferencia de la actual, contó con un amplio consenso de los países que decidieron aliarse en contra de Irak, tras la invasión de territorio kuwaití por parte del ejército de Sadam. Como se recordará, ese conflicto anterior se inició tras una resolución de Naciones Unidas. Sin embargo, y a pesar del consenso obtenido, La Guerra del Golfo fue una guerra perfectamente controlada y filtrada por los asesores del ejército norteamericano que los medios sólo pudieron cubrir informativamente en facetas muy limitadas. Esa guerra se le vendió al mundo como una guerra justa y sin censura informativa y, sin embargo, años después, una parte “privilegiada” de la población mundial tuvo noticia detallada de las mentiras informativas que sirvieron en primer lugar para decidir la entrada de Estados Unidos en el conflicto y posteriormente para ocultar las atrocidades cometidas por el ejército norteamericano en la que se llegó a denominar la primera guerra televisada en directo. Los propios profesionales de la información fueron conscientes de hasta que punto este conflicto significó un duro golpe a la credibilidad de la labor periodística. Muchos consideraron que esta labor fue cercenada por la censura indirecta que supuso la existencia de fuentes informativas oficiales que contrarrestaron los intentos de los propios periodistas por superar los filtros que durante el conflicto se les impusieron.

Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, la Guerra de Irak se ha vendido como un eslabón más de una supuesta Guerra contra el terrorismo internacional. Las mentiras que sirvieron para que el conflicto del 90 estallara se han ampliado aquí y en estos momentos, aparte de los riesgos que los gobiernos aliados han esgrimido para justificar su lucha contra el terrorismo, el mundo corre el riesgo de perder, si no lo ha hecho ya, muchos de los logros democráticos alcanzados a lo largo de décadas y que han convertido a la libertad de información en uno de los mejores instrumentos para el desarrollo y asentamiento de la democracia.

En el caso de la Guerra de Irak y, más concretamente, en el contexto español, este conflicto llegó a ser rechazado por el 91% de la población española mientras que más del 58% creyó que Sadam Hussein guardaba en su poder arsenales de destrucción masiva, es decir, a pesar del rechazo unánime a la guerra, más de la mitad de la población creyó los argumentos utilizados por los gobiernos aliados. Argumentos que fueron asumidos y amplificados desmesuradamente por algunos medios afines a esos gobiernos partidarios de la guerra.

El análisis de las formas de manipulación detectadas en el informativo más seguido por los telespectadores españoles y, por tanto, el más significativo de la televisión pública estatal, puede darnos idea de hasta qué punto es importante poner coto a esa espiral de desinformación y desmemoria que viene caracterizando el tratamiento informativo que se da muy especialmente en los informativos diarios de la principal cadena pública de ámbito estatal.

Este documento pretende ser además una herramienta útil que ha de servir para promover el debate entre los profesionales de la información y de la comunicación. Ese debate debería actualizar la reflexión sobre el papel del trabajo periodístico audiovisual en la democracia actual y la aplicación de criterios éticos y deontológicos que han de tenerse en cuenta en la tarea cotidiana de estos profesionales. Al mismo tiempo, esta reflexión debería extenderse al conjunto de la población y, muy especialmente, a los partidos políticos que deberían asumir el firme compromiso de replantear lo que hasta ahora ha sido un uso partidista y sesgado de la información televisiva.

Madrid, 25 de febrero de 2004

FICHA METODOLÓGICA (informe)

El estudio se ha llevado a cabo mediante la práctica de investigación social análisis de contenido, tanto desde la perspectiva cuantitativa como desde la perspectiva cualitativa, de la Segunda Edición de los Telediarios de la Primera Cadena en el período que duró la denominada Guerra de Irak.

En este informativo concurren algunas circunstancias que han justificado su conversión en material para el objeto del estudio:

a).- La Segunda Edición del Telediario de la Primera Cadena de TVE (TD2) es tradicionalmente uno de los informativos de mayor audiencia en el conjunto del territorio del Estado.

b).- Al emitirse a las nueve de la noche, los responsables de su edición disponen de un mayor margen temporal para una mejor práctica profesional. Así, hay más tiempo para contrastar, elaborar y completar las noticias de la jornada, de forma que el riesgo de poder cometer errores técnicos o profesionales atribuibles al seguimiento inmediato de la noticia se reduce considerablemente.

c).- Al estar programado a última hora de la tarde e inicio de la noche y, especialmente en una televisión pública, tiende a configurarse como el informativo que certifica lo que ha pasado durante la jornada. Función de certificación de la realidad noticiosa que, si cabe, es mayor al tratarse de un informativo en un medio de carácter público.

d).- Cobra especial relevancia el hecho de que el director y presentador de este informativo es, en su emisión diaria, el Director de los Servicios Informativos de TVE.

El análisis de contenido cuantitativo presenta las siguientes características específicas:

OBJETO DE ANÁLISIS:

Bloque completo de la Segunda Edición de los Telediarios (TD2) de la Primera Cadena de TVE dedicado al seguimiento de la denominada Guerra de Irak.

PERÍODO DE ANÁLISIS:

Desde el 20 de marzo de 2003 (inicio de los bombardeos sobre Irak) hasta el 9 de abril de 2003 (toma de Bagdad y caída de la estatua de Sadam).

Total tiempo analizado: 9 horas y 27 minutos.

De los bloques analizados, se han descontado todas aquellas noticias insertadas que no estaban directamente relacionadas con la guerra de Irak.

DIEZ PRINCIPALES CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS DE CONTENIDO CUANTITATIVO

1) El reflejo del desarrollo militar de la guerra fue el contenido informativo que ocupó más tiempo durante el período analizado: el 44,5% del mismo.

2) En comparación con lo anterior, destaca el relativamente escaso tiempo dedicado a los motivos de la guerra (1,68% del tiempo total analizado) y la evolución política (relaciones diplomáticas entre países) durante el conflicto (0,68% del tiempo total analizado).

3) La referencia a las armas de destrucción masiva, uno de los principales argumentos a favor de la intervención bélica, sólo ocupó el 0,29% del tiempo analizado.

4) La crisis diplomática entre Estados Unidos y Europa, que fue uno de los elementos protagonistas durante el conflicto, tal como recogen los diarios del momento, tiene una reducida presencia en la información ofrecida por el TD2: 0,21%.

5) En el conjunto del período analizado, las declaraciones directas y las referencias a declaraciones a favor de la Guerra de Irak ocuparon casi el doble de tiempo que las declaraciones directas y las referencias a declaraciones en contra. Se trata de una orientación parcial, que puede interpretarse más destinada a la creación de opinión que a recoger el estado de opinión de la sociedad. Más si se tiene en cuenta que, según las encuestas de opinión publicadas antes y durante el período estudiado, daban una clara mayoría de población contraria al conflicto bélico.

6) La distribución del tiempo entre representantes de instituciones y organizaciones políticas españolas partidarios de la intervención bélica y representantes contrarios a la misma es netamente favorable a los primeros, quedando lejos de la distribución de la representación política real en nuestra sociedad. De proyectarse la distribución de tiempo televisivo de declaraciones de representantes y líderes políticos, al Parlamento es como si el Partido Popular tuviera las tres cuartas partes de los diputados, mientras que el resto de partidos sólo hubieran obtenido una cuarta parte.

7) Parece desmesurada la dedicación del informativo destinada a los incidentes con respecto a sedes y miembros del Partido Popular. Por condenables que sean tales agresiones o boicots, la mayor parte producidos durante manifestaciones contra la guerra, parece poco lógico que su duración total sea más del doble que la de la atención prestada a las propias manifestaciones.

8) Es indicativo de la orientación dada al seguimiento del conflicto bélico, por parte de la Segunda Edición del Telediario, el que la dedicación de tiempo informativo dedicado a declaraciones de colectivos sociales partidarios de la guerra sea más de tres veces superior a la dedicación de tiempo a declaraciones de colectivos sociales contrarios a la guerra.

9) Es muy desigual el tiempo de informativo dedicado al fallecimiento del periodista José Couso Permuy en comparación con el dedicado al del también periodista Julio Anguita Parrado, cuando lo único que parece diferenciarlos es la causa de los mismos. Se dedicó cuatro veces más de tiempo al segundo que al primero.

10) A la luz del análisis realizado, y en función nula dedicación temporal, podemos concluir que no hubo rendiciones de soldados anglonorteamericanos –casi cinco minutos dedicados a las rendiciones de los soldados iraquíes–; ni hubo declaraciones sobre la intervención de los Presidentes de Francia o Alemania, principales países europeos contrarios a la intervención bélica.

CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS CUALITATIVO

1) El Estatuto de Radio y Televisión, los Principios Básicos de Programación y los diversos libros de estilo que se han elaborado hasta la fecha en nuestro país constituyen un marco de referencia aceptado para orientar el trabajo profesional y los comportamientos éticos y deontológicos de los profesionales de la información en televisión. En este sentido, los informativos de televisión deben adecuarse a los principios que informan la Constitución y a los derechos y libertades que en ellos se reconocen y garantizan. Entre otros:

  • La objetividad, veracidad e imparcialidad en las informaciones.
  • El respeto a la libertad de expresión.
  • El respeto al pluralismo político, cultural, religioso y social.
  • La separación entre informaciones y opiniones, con la identificación de quienes sustentan estas últimas y su libre expresión.

2) El análisis cualitativo de las informaciones incluidas en el TD2 en el período comprendido entre el 20 de marzo (comienzo de la invasión) y 9 de abril (caída de la estatua de Sadam en Bagdad), nos aporta datos significativos acerca de la vulneración de estos principios y de otras normas que están presentes en diversos códigos europeos de deontología profesional; entre ellos pueden destacarse los siguientes principios:

  • La precisión (que implica el compromiso de no difusión de noticias inexactas, engañosas o distorsionadas. Evitar afirmaciones, datos imprecisos y sin base suficiente que puedan lesionar o menospreciar la dignidad de las personas o provocar daño o descrédito injustificado).
  • Información y opinión (el periodista evitará en el ejercicio de funciones específicamente informativas la manifestación de sus opiniones personales sobre los hechos relatados).
  • Réplica y rectificación (que implica el derecho de las personas y de las instituciones a tener la oportunidad de replicar las inexactitudes y errores en las que el medio haya incurrido y, en todo caso, el deber del medio a rectificar públicamente el error cometido).
  • No discriminación (que lleva aparejado actuar con especial responsabilidad para evitar suscitar discriminaciones por razones de sexo, raza, creencias o extracción social y cultural, o que puedan incitar al uso de la violencia, evitando expresiones o testimonios vejatorios o lesivos para la condición personal de los individuos y su integridad física y moral).
  • Presunción de inocencia (en las informaciones y opiniones relativas a causas o procedimientos penales en curso y en el caso de acusaciones que impliquen la toma de decisiones tan importantes como la entrada en una guerra el no dar por hecho las informaciones que forman parte de la propaganda bélica sin la existencia de pruebas y evidencias concluyentes).
  • Respeto y ni intromisión en la intimidad de las personas (los periodistas no deben obtener información ni grabar imágenes de personas, individuos o de propiedades privadas sin su consentimiento.
  • Respeto a la legalidad internacional (y, por tanto, en caso de conflicto bélico a la Convención de Ginebra, que prohíbe expresamente suministrar imágenes de los prisioneros de guerra en las que éstos puedan ser identificados).

3) El TD 2 negó la voz a los colectivos sociales contrarios a la Guerra, vulnerando en nuestra opinión, el derecho constitucional de acceso a la información, reconocido por el artículo 20.3 de la Constitución Española. Redujo a la mínima expresión los testimonios de las víctimas civiles iraquíes y dio cabida a otras intervenciones de miembros de asociaciones de inmigrantes iraquíes en España, con escasa representatividad. Estos testimonios directos, mucho más abundantes que los testimonios a cámara de colectivos sociales contrarios al conflicto, se incluyeron con el fin de justificar y validar la necesidad de la invasión con opiniones de iraquíes totalmente satisfechos con la liberación de su país.

4) Las informaciones insertas en las ediciones analizadas sobre las masivas manifestaciones ciudadanas en España dieron idea de un clima de violencia generalizada en todo el país y en ellas se llegó a identificar a quienes ejercían libremente el derecho de manifestación con quienes recurrían al empleo de “métodos de terrorismo callejero”. Los lamentables y reprobables ataques que sufrieron algunas de las sedes del PP llegaron a ser las noticias más destacadas durante varios días. Concretamente, el día 26 de marzo, fecha en la que un misil norteamericano provocó decenas de víctimas civiles en un mercado de Bagdad, este acontecimiento mereció menos tiempo de información (150 segundos) que las acciones de boicot al PP (200 segundos).

5) La interpretación sesgada de la información según pueda afectar en mayor o menor medida al bando aliado se agudiza cuando comparamos dos acontecimientos tan trágicos como la muerte de dos profesionales de la información españoles: el periodista Julio Anguita Parrado y el cámara José Couso. En el caso del primero, un bombardeo iraquí acabó con su vida en un campamento norteamericano. En el caso de Couso, el fuego de un carro blindado norteamericano contra el Hotel Palestina de Bagdad hiere a este profesional español y fruto de las gravísimas heridas fallece con posterioridad en un hospital de la capital iraquí. El tratamiento de la información dado por el TD2 a ambos acontecimientos que acaban con idéntico y trágico resultado no es comparable ni en su tratamiento ni en el tiempo dedicado, cuatro veces más en el caso del periodista fallecido por el ataque iraquí, que en el del cámara asesinado por el fuego de un carro de combate norteamericano, con el agravante de que de las 13 líneas que componen el texto de la entradilla de esta noticia sólo hay referencia directa a este profesional en una línea y media.

6) A pesar de las conclusiones de la Convención de Ginebra, que en su artículo 13 determinan que los prisioneros de guerra deberán ser protegidos de su exposición pública, numerosos soldados iraquíes fueron mostrados por los objetivos de las cámaras en el TD2. En los comienzos del conflicto el ejército iraquí había mostrado las imágenes de los primeros soldados norteamericanos hechos prisioneros. En ese caso el Presidente Bush hizo mención a la Convención de Ginebra exigiendo el respeto por los prisioneros norteamericanos.

7) El papel del presentador, y a la vez Director de Informativos de TVE, Alfredo Urdaci, tuvo un protagonismo destacado durante toda la contienda cargando de juicios de valor las entradillas a los diferentes bloques informativos y modificando en ocasiones, según su libre interpretación, los textos elaborados por los redactores de informativos.

8) En el período aludido, las informaciones de las corresponsalías de todos los países con gobiernos contrarios a la intervención militar en Irak desaparecieron de la escena informativa y, aparentemente, sus líderes perdieron para la televisión española parte de ese liderazgo que se había mostrado en etapas anteriores.

9) La televisión pública estatal no incluyó en los contenidos de su informativo de más audiencia las opiniones críticas a la guerra ni la reprobación de ciertas actuaciones policiales que fueron abordadas por la mayoría de los diarios españoles de información general de mayor tirada a nivel estatal. Tampoco se trataron las posiciones de militantes del PP, e incluso de algún ex ministro que decidió abandonar el partido; ni los testimonios críticos de otros políticos nacionales y extranjeros, ni los datos de diversas encuestas –exceptuando la del CIS– que mostraban el rechazo de la población a la Guerra de Irak.

No debemos olvidar que este sesgo informativo se realizaba en un momento en el que el 91% de la población se manifestaba en contra de la guerra y en torno al 58% de la población creía que Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva.

10) La información emitida por TVE sobre la Guerra de Irak en el TD2, durante el período estudiado, dio absoluta prioridad a las fuentes informativas gubernamentales y a las que estaban en sintonía con el bando aliado, llegando a presentar coincidencias que dejaban de ser información para convertirse en propaganda bélica. Como ejemplo de esta identificación “acrítica” con las fuentes suministradoras de propaganda, los responsables del TD2 ofrecieron como noticia una crónica sobre el avanzado armamento de las tropas estadounidenses en la que se mostraban helicópteros Apache, catalogados como máquinas “rebosantes de poder destructivo”. En una publicación de 1999 podía encontrarse la publicidad que había servido a los fabricantes de esta marca de helicópteros para promocionar en el mercado su producto armamentístico. En esta misma línea habría que referirse a otras informaciones resueltas con un formato parecido al de los “publirreportajes”.

Quizás la más conocida fue la referida al rescate de la soldado Lynch, elevada a la categoría de heroína, que no fue en ningún momento cuestionada y hecho que semanas más tarde fue denunciado por la propia interesada al sentirse utilizada por el aparato propagandístico del marketing bélico de su país.

OBSERVACIONES IMPORTANTES

Como dijimos anteriormente, hay informaciones analizadas que están correctamente elaboradas pero que, asociadas a otras dentro del bloque informativo o presentadas por el responsable del TD en un determinado contexto, conforman una línea editorial desequilibrada a favor de ciertas tesis o posiciones políticas o ideológicas frente a otras.

Este análisis cualitativo no cuestiona en si mismas las crónicas informativas que se toman como ejemplo, sino el protagonismo que se les ha concedido por parte del responsable de edición y la intencionalidad con la que han sido seleccionadas. Es al analizarse en su totalidad, cuando estos ejemplos revelan una determinada orientación de la línea editorial y una estrategia de comunicación proclive a los partidarios del conflicto. Insistimos, por tanto, en que este estudio cualitativo tiene que ser tomado en cuenta en su conjunto y no debe extraerse del mismo la conclusión de que se trata de un análisis de contenido de noticias aisladas.

El estudio revela que hay informaciones elaboradas de forma impecable y que han podido quedar injustamente eclipsadas en el contexto de una política informativa carente de objetividad y que, por lo que hemos expuesto hasta ahora, parece venir decidida por los responsables de los servicios informativos.

El que estos responsables, a su vez, pudieran haber recibido o no presiones de carácter político no es motivo específico de esta investigación. Nuestra única meta es objetivar, con ejemplos específicos, cómo se han podido vulnerar los principios de objetividad, imparcialidad y pluralismo vinculados con el ejercicio profesional del periodismo.


* Aideka es un grupo de investigación formado por doctores en métodos de investigación y profesionales de la comunicación. Un informe previo de Aideka, sobre el tratamiento informativo de la Huelga del 20 J, sirvió de base a CC.OO. para la demanda contra TVE por manipulación informativa. El informe que aquí les presentamos fue presentado en la Universidad Carlos III, campus de Getafe, y puede ser leído completo en http://www.aideka.tv/Irak/InfGuerraIrak.hml.


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