Sala de Prensa

63
Enero 2004
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Medios y tribunales: tensiones y realidades

Guillermo Rothschuh Villanueva *

1.- Importancia del tema.- La atracción que ejercen sobre los medios los temas judiciales son de primerísima importancia. Una revisión somera sobre el anchuroso mundo de los medios escritos y audiovisuales pone en evidencia que la agenda cotidiana de los medios esta cargada de temas judiciales. Las encuestas de opinión ratifican el peso desbordante de las cuestiones jurídicas. El último sondeo realizado por la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en marzo de 2003, revela que la sección de los periódicos más leída (considerando un máximo de tres secciones por encuestado) son las páginas de sucesos (19.3%).

Las distintas investigaciones realizadas en el país por diferentes firmas encuestadoras, demuestran también que el interés por la nota roja y sus implicaciones jurídicas no están confinadas a un estrato social determinado. En un momento en que los medios aflojan sus políticas informativas ante las presiones del mercado, la violencia en todas sus variantes y los conflictos en todas sus manifestaciones terminan por acaparar la agenda de los diferentes medios. El caso de la niña "Rosa" resulta paradigmático. Una sola razón basta para explicar este fenómeno: los niveles de audiencia determinan, hoy más que nunca, los mayores o menores volúmenes de publicidad. La vida o muerte de un medio de comunicación está determinada por el lugar que ocupa en las encuestas de opinión.

El interés específico de los medios por los temas jurídicos radica en parte en los criterios de noticiabilidad arraigados en sus prácticas dominantes. En razón de estos principios debe recordarse que lo propio del Poder Judicial es lo contencioso y que los medios disponen de un apetito especial por la controversia. Nada atrae tanto a los medios que las cuestiones anómalas y singulares. En todos los lugares en donde hay disputas los medios están presentes. Las litis llevadas adelante por cortes y judicaturas ejercen sobre los medios una atracción similar a la que la miel ejerce sobre las moscas. Lo anómalo y lo excepcional es lo propio de los medios.

El paralelismo entre las técnicas jurídicas de investigación y las modalidades de investigación adoptadas por los medios son muy parecidas. Como recuerda Stella Martini, el interjuego del rol detective-abogado-juez adquirido por los periodistas ante determinados acontecimientos, más la complejidad del escenario de las empresas massmediáticas, hoy aportan de manera decisiva al marco de la noticia. Jueces y periodistas se montan sobre las pistas para develar las causas y revelar al autor de la infracción. En donde las técnicas son exiguas la intuición juega un papel determinante. Jueces y periodistas recurren a diversas fuentes para enterarse y conocer quienes son los culpables de la comisión de una fechoría. Estas similitudes, aparte de otros factores socioculturales, estrechan las relaciones entre ambos actores en el discurrir de nuestras sociedades.

La credibilidad creciente de los medios en Nicaragua obedece a las propias condiciones del desarrollo histórico del país. No se trata de un hecho reciente. Durante el régimen somocista las debilidades institucionales y los señalamientos de una administración de justicia parcializada desprestigiaron al aparato judicial. Amplios sectores de la sociedad nicaragüense buscaron en los medios una justicia que le era negada en los tribunales. Esta situación acrecentó el poder de los medios. Obtener una sanción positiva de parte de la opinión pública era más digno que la condena impuesta por unos tribunales percibidos como corruptos. Desde entonces la relación simbiótica entre medios y tribunales en la historia contemporánea de Nicaragua quedó sellada. Los medios habían establecido su importancia para la consecución de una recta administración de justicia en el país.

2.- Lógica mediática y lógica jurídica.- Las lógicas con que operan el aparato judicial y el aparato de difusión de masas son distintas. Son dos lógicas que chocan y se atraen. Al periodista le interesa la primicia, al juez le importa juzgar de acuerdo a los plazos establecidos. En esta encrucijada los jueces deben guardarse de ser arrastrados por el torbellino de los medios que exigen que todo debe ser ya y ahora, porque toda tardanza conspira contra los criterios que norman su funcionamiento: la inmediatez y la tempestividad como escala temporales de medida de la información. No podemos olvidar que el tiempo de los medios no es el tiempo de la justicia. El uno apuesta a la inmediato y el otro requiere tomar ciertas pausas.

Impuesta la centralidad de los medios, la situación se torna complicada para los administradores de justicia. A los tribunales se les pide celeridad y eficacia. Aun siendo diligentes y actuando con prontitud los tribunales son percibidos como aparatos demasiado pesados, faltos de gracia, sin quiebre en la cintura y sin la agilidad suficiente para dictar sentencia en tiempo y forma. Los señalamientos diarios en contra de la administración de justicia se focalizan en la retardación de justicia. Se necesitará más de un gesto y la aportación de cifras contundentes para convencer a la ciudadanía de que la administración de justicia marcha a paso redoblado.

La referencia a las lógicas temporales de los medios y de la administración de justicia tiene el propósito de poner el acento sobre un aspecto crucial: evitar angustias profesionales a los impartidores de justicia. Aun cuando el impacto de los medios encuentra nuevos planteos -la oralidad del juicio- los jueces no deben precipitarse. Tienen que prevenir ahogos o premuras y observar el tiempo social establecido para una recta administración de justicia. Se trata de una decisión capital. Nada ha sido más documentado por las investigaciones en el campo de los medios, que la certeza evidente de que el tiempo de los medios impide la reflexión y perturba el análisis. La instantaneidad impuesta por los medios no debe ser asumida ni aplastar el tiempo normado para la impartición de justicia. Los jueces requieren del tiempo normado por las leyes para deliberar, analizar y juzgar. Tienen que apegarse estrictamente a los términos y plazos establecidos. Ni un día más ni una hora menos. En un país sensible a la retardación de justicia, la ciudadanía interpreta estas dilaciones como una de las distintas maneras de violentar la ley.

La advertencia formulada por Mauro Wolf resulta evidente: existen situaciones en que la prisa y velocidad impuesta por los medios resulta contraproducente. La administración de justicia es una de estas situaciones. Por mucha presión que reciban jueces y magistrados de parte de medios y periodistas, el tiempo de las decisiones judiciales no puede regirse por el vértigo informativo. La celeridad con que actúan los medios y periodistas en muchas ocasiones puede llevarlos a cometer excesos y condenas apresuradas y hay que estar sabidos que una imagen mancillada difícilmente se restituye. En Nicaragua se han vivido situaciones como estas y debe evitarse cualquier reedición futura. Al final los medios son los grandes perdedores. Su credibilidad resulta afectada.

Si el Poder Judicial está urgido de conocer las lógicas con que operan los medios, los periodistas están siendo interpelados de la obligación de apropiarse de las lógicas, ritmos y modalidades que rigen la administración de justicia. Un diálogo entre ambos actores resultaría beneficioso no solo para ellos, lo sería especialmente para una ciudadanía que se desplaza entre la desconfianza y el desencanto. En la medida en que la lógica de funcionamiento de los medios se ha venido imponiendo, las demás instituciones han sido debilitadas. La percepción ciudadana sobre el pobre desempeño de las distintas instituciones que conforman nuestra sociedad se debe fundamentalmente a lo que los medios informan o dejan de informar sobre su actuación cotidiana. Con la agravante de que la velocidad impresa por los medios las precipita al vacío. La apreciación vertida hace más de tres décadas en los Estados Unidos acerca del desempeño del poder legislativo norteamericano, resulta aplicable, de acuerdo a la lógica de los medios, al resto de las instituciones: "A veces, la gente tiene la sensación que al Congreso le puede llevar treinta días preparar una taza de café instantáneo".

3.- Cuando se juzga a los jueces.- En la Nicaragua actual judicaturas y tribunales, así como el resto de las instituciones que conforman la sociedad, son objeto de una fiscalización permanente de parte de los medios de comunicación. Al cumplir esta tarea los medios asumen una de sus funciones más vitales: instalarse como jueces y fiscales de la actuación cotidiana de los dirigentes del aparato estatal y de la sociedad nicaragüense en su conjunto. El carácter y naturaleza de la actuación judicial suscita el interés de los medios por poner en perspectiva sus formas de proceder y de administrar justicia. Sobre todo en aquellos hechos y circunstancias en que se ven involucrados miembros de la clase política.

Ante una percepción de parcialidad manifiesta de los tribunales, la ciudadanía en muchas ocasiones se dirige primero a los medios para plantear sus diferendos y hasta después recurren a los tribunales de justicia. Esta actitud acrecienta su importancia y ratifica la legitimidad de sus políticas informativas. Estos antecedentes convalidan la tesis de Gary A. Hengstler, en el sentido de que los jueces deben estar persuadidos "que su autoridad existe sólo en la medida en que el público tenga confianza en la integridad e imparcialidad de los tribunales" encargados de impartir justicia.

Los medios tienden a focalizar su interés sobre las irregularidades, máxime si estas irregularidades provienen de las instancias encargadas de una recta administración de justicia. Las causas abiertas contra miembros de la clase política han concitado el interés de los medios y se han convertido en un test inmejorable para juzgar a los jueces. Su actuación está siendo sometida al más escrupuloso escrutinio. Es la conducta de los jueces la sometida al análisis. El reconocimiento ciudadano a la actuación de los medios se expresa mediante la aprobación de su desempeño en las distintas encuestas realizadas por diversos organismos de la sociedad civil. Durante los últimos meses (marzo 2002-agosto 2003) el comportamiento de los jueces ha estado sometido a una profunda evaluación. Lo que más interesa en esta coyuntura a medios y ciudadanos es el tipo de comportamiento expresado por los jueces en la conducción de los procesos. Es la manera en que los jueces han conducido las causas lo que ha estado sujeto a examen y no sólo la conducta de los procesados. A través de los medios los distintos estamentos de la sociedad nicaragüense toman el pulso a la administración de justicia.

El equilibrio de jueces y tribunales en el delicado desempeño de sus funciones resulta precario. Las presiones recibidas son múltiples y contradictorias, sobre todo en sociedades como las nuestras en donde se habla cada vez mas de una "judicialización de la política y de una politización de la justicia" circunstancias que tornan más vulnerable al Poder Judicial frente al poder mediático. Los cambios y transformaciones realizadas en los últimos años por el aparato jurídico nicaragüense se ven oscurecidos y minimizados ante la percepción ciudadana de una clara supeditación partidaria del Poder Judicial ante la clase política. A jueces y magistrados la ciudadanía los percibe como demasiado proclives al poder. No los aprecia como autónomos e independientes frente a los distintos poderes públicos o privados. En este juego de luces y de sombras las propuestas de reformas a los poderes del estado propuestas por el Ejecutivo gozan del beneplácito de la ciudadanía.

Los tribunales han quedado sometidos "cada vez más con mayor intensidad, al ejercicio legítimo de los derechos de información y opinión, a través del ejercicio de la crítica a sus resoluciones por la opinión pública y los medios de información". Nada ni nadie queda fuera de la mirada de los medios. La imagen y la calificación que tiene la ciudadanía acerca de la marcha de la justicia en Nicaragua se alimentan del tipo de cobertura que brindan los medios sobre el quehacer institucional del Poder Judicial. La televisión en su afán omniabarcante penetra con su mirada en cámaras y recintos. Este creciente fenómeno obliga a preguntarnos ¿Cómo garantizar la plena vigencia de las garantías constitucionales y democráticas (no declarar contra sí mismo, libre defensa en juicio, presunción de inocencia y demás institutos liberales del derecho penal) frente al creciente fenómeno de la massmediatización de la justicia? Frente a estas dos lógicas contradictorias, lo que debe tratar de prevenirse es la creación de tribunales paralelos en la administración de justicia. Ante la percepción de parcialidad, los medios tiran su apuesta por eregirse en tribunales sustitutos.

Un examen cuidadoso de esta situación debería conducir a la prevención de riesgos. Es inevitable que los medios y las distintas audiencias juzguen y opinen. Los medios y la opinión pública no pueden hipotecar sus compromisos ni su razón de ser. La gravedad estriba en la tentación recurrente de los medios de "acusar por la mañana y juzgar por la noche", cerrando incluso el derecho de apelación que asiste a todo sentenciado. La prevención del experto colombiano Darío Restrepo debe ser tomada seriamente. A los medios les cuesta mucho rectificar sus errores. ¿Podrá revertirse esta tendencia? Se trata de uno de los temas más controvertidos del ejercicio periodístico. Cada vez más muchos periodistas asumen que parte de su labor consiste no solo en plantear los hechos y situaciones, sino que frente a una justicia cada vez más enrarecida, le corresponde juzgar y condenar todo aquello que consideren injusto. Esta circunstancia ha conducido a "que la opinión pública identifique a los medios con la corte o la comisaría" y crea que el debate debe darse en los medios y que las instituciones encargadas de dirimir el tuyo y el mío salen sobrando, se vuelven innecesarias. Una conclusión errónea y precipitada.

4.- Los medios y la cultura jurídica.- El ciudadano del SIGLO XXI esta siendo conformado bajo los auspicios de los medios audiovisuales y fundamentalmente de la televisión. Para Giovanni Sartori la televisión esta creando a un nuevo sujeto: el homo videns, cuyos cimientos se sustentan en una premisa simple y descarada: veo luego existo. En las antípodas de esta concepción se ubica Fernando Savater. Sus tesis sobre los alcances de la televisión resultan más benevolentes. Apegado a los axiomas de Neil Postman, el filósofo español certifica que la revolución provocada por la televisión en la familia, "no estriba en que la televisión no eduque lo suficiente sino que educa demasiado y con fuerza irresistible; lo malo no es que transmita falsas mitologías y otros embelecos sino que desmitifica vigorosamente y disipa sin miramientos las nieblas cautelares de la ignorancia que suelen envolver a los niños para que sigan siendo niños".

Después de las tesis de Gramsci sobre el poder educativo de los medios; las fundamentaciones de la escuela francesa acerca de la existencia de las escuelas paralelas, el aparato educativo formal y el aparato educativo informal, constituido por los medios; los desarrollos conceptuales de Armand Mattelart; las tesis de Esteinou y las constataciones alarmantes de Sartori ¿un apocalítico en estado puro? ya nadie pone en tela de juicio la capacidad educativa de los medios. Las dudas surgen acerca de la manera en que los medios llevan adelante el proceso educativo. El error de ciertos especialistas -los llamados contenidistas- ha sido pedirle a los medios que asuman una función casi parecida a la que asume el aparato educativo formal.

Los medios educan a su manera. ¿Acaso la serie de televisión Ally McBeal enseña menos de lo que uno puede aprender en una disertación académica sobre temas jurídicos en una aula de estudios? La falta de dominio escénico en una época de dominio mediático es ostensible. La cobertura de los juicios orales en Nicaragua por los medios audiovisuales, ha puesto en evidencia a unos fiscales noveles que salen reprobados ante las cámaras de televisión, frente a la desenvoltura de los actores mediáticos a las que nos tienen acostumbrados las series televisivas sobre temas jurídicos. Los medios a través de distintas aproximaciones al conocimiento de la realidad jurídica a la vez que informan, ejercen una función pedagógica. Nada más que su labor educativa es más plástica, más flexible y casi siempre lúdicas, lo que les proporciona una enorme ventaja sobre el aparato educativo formal.

La contundencia de esta realidad obliga a jueces y magistrados a salir al encuentro de los medios. Apropiarse de sus lógicas y dominar sus lenguajes se convierte en una exigencia de los tiempos. Tienen que conocer sus lógicas de producción y sus diferentes filtros técnicos, políticos e ideológicos. Su tendencia al esquematismo, su maniqueísmo recurrente y la personalización obscena. Los medios mediante la puesta en escena de la realidad jurídica realizan una tarea pedagógica. Aunque en muchas ocasiones privilegien el entretenimiento y lo espectacular no por eso dejan de ser menos efectivos en su tarea educativa. En una referencia explícita a las relaciones entretenimiento-educación, Maxwell McCombs, al pasar revisión veinticinco años después sobre la pertinencia de la agenda-setting, explícitamente expone que la línea divisoria trazada entre información y entretenimiento resulta artificial. Para avalar su tesis McCombs explica que "cuando la comedia televisiva Designing Women subraya la importancia del uso de preservativos en la prevención del SIDA, el efecto puede ser tan fuerte como todos los items noticiosos acerca de los informes del Cirujano General y los anuncios de servicio público en su conjunto".

Todo apunta en Nicaragua a la necesidad de replantear el diálogo establecido entre medios y tribunales. Un cambio de esta magnitud pasa por la necesidad de delinear una política de comunicación para que la ciudadanía pueda tener una visión más integral de los propósitos y objetivos del Poder Judicial en su intención de cimentar una cultura jurídica en el país. Una política de comunicación que siempre será más que una política de relaciones públicas y mucho más que el carácter reactivo que asume el Poder Judicial cada vez que tiene que afrontar hechos y situaciones planteadas a través de los medios. Establecer una política de comunicación amplia y plural que permita un diálogo fructífero entre jueces, periodistas y medios. Lo pretendan o no, los medios impulsan a través de sus prácticas y rutinas periodísticas cotidianas, una cultura jurídica. Cabe preguntarse, ¿es la más adecuada?

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Bibliografía:

- Konrad Adenauer Stiftung (1997). Contribuciones 2/1997. Medios de Comunicación y la Intermediación Política. Abril-Junio.
- Konrad Adenauer Stiftung (2000).Contribuciones 2/2000. Imagen de las instituciones. Abril-Junio.
- Konrad Adenauer Stiftung (2002). Contribuciones 2/2002. Comunicación y confianza: El diálogo roto entre gobernantes y gobernados. Abril-Junio.
- McCombs, Maxwell y Dixie Evatt (1995). Los temas y los aspectos: explorando una nueva dimensión de la agenda setting. En Comunicación y Sociedad, Volumen VIII, Núm. 1.Pamplona.
- Wolf, Mauro (1997). Las influencia discretas. En Cuadernos de Información y Comunicación (CIC), No.3: "El estado de la cuestión". Universidad Complutense, Madrid.
- Facultad de Ciencias de la Comunicación (2003). Encuesta General de Preferencia de Medios y primera aproximación al estudio de los patrones de uso y modalidades generales de consumo televisivo en la ciudad de Managua. Universidad Centroamericana, Managua.
- Hengstler, Gary A. (2003). La Función de los medios en el aspecto cambiante de los Tribunales de Estados Unidos. Escuela Judicial, Managua.
- Relaciones entre medios de comunicación y poder judicial. Escuela Judicial. Managua. Sin autor. Sin fecha.
- Martini, Stella (nb). El periodismo, los medios, y la justicia: las transformaciones de la información en un espacio público en inflexión. En Comunicación: campos de investigación y prácticas, Red Nacional de Investigadores en Comunicación: III Jornadas Naciones de Investigadores en Comunicación. Disponible en: http://www.geocities.com/CollegePark/5025/mesa12a.htm. Última visita 25/07/03.
- Sartori, Giovanni (2001). Homo videns: La sociedad teledirigida.
- Edición Actualizada). Taurus, Madrid.


* Guillermo Rothschuh Villanueva es decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Centroamericana (UCA) en Managua, Nicaragua. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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