Sala de Prensa

62
Diciembre 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


El uso de las metáforas
en el discurso de la guerra

María Inés Loyola, María José Villa y María Teresa Sánchez *

Resumen: Deseamos presentar aquí algunas observaciones preliminares en relación al uso de la metáfora en la situación de guerra. Partimos de Lakoff y Johnson (1998) que señalan que si bien el punto de partida de la metáfora es de base lingüística, deben comprenderse no tanto como un rasgo de estilo sino como una construcción cultural. Completamos el enmarque teórico con las conceptualizaciones acerca de la cultura de Iuri lotman, lo que nos permite pensar la metáfora como la frontera entre lo cotidiano y lo artístico y articular las relaciones entre el arte, otros textos de la cultura (TV, periodismo, discurso político, moda, cocina, publicidad, etc) y la vida. Procuramos comprender cómo el discurso bélico (de Bush, del nazismo, de la dictadura argentina) se construye esencialmente a partir de metáforas que se reiteran, con diferentes matices, a través de los años y que intentan convertirlo en una discusión moral. La presentación que hacemos en esta oportunidad es preliminar de un estudio que aborda el funcionamiento cultural de las metáforas en los discursos del arte y de los medios de comunicación.

Introducción

Este trabajo se inscribe en uno mayor: el estudio del funcionamiento de las metáforas de la vida cotidiana en los discursos complejos, cómo éstas se elaboran dentro de una comunidad, no como marca de estilo individual sino como modo de producción cultural.

El uso de las metáforas en los discursos deja ver operaciones culturales fundamentales más allá de los intercambios comunicaciones y la transmisión de información. Esta perspectiva amplía la concepción clásica aristotélica de la metáfora como forma expresiva del lenguaje basada en la teoría de las comparaciones.

El sistema metafórico se conforma en la construcción del pensamiento, podemos pensar entonces a la metáfora como un principio estructurador. El concepto de principio metafórico no es tomado en esta investigación con una perspectiva ontológica o esencialista sino relacional. Esa relación se establece en una suma de discursos y prácticas culturales a manera de un eje vertebrador que vincula sentidos.

Lakoff y Johnson (1980) plantean que las metáforas se encuentran entre nuestros principales vehículos de comprensión y por lo tanto desempeñan un papel central en la construcción de la realidad social y política.

La verdad siempre es relativa al sistema conceptual y la construcción metafórica facilita por un lado construir "diferentes verdades" y por el otro, en los niveles de la comprensión, la aceptación o la réplica nos permite entender el mundo y estructurar entidad sobre él. Entonces, aún lo que resulte difícil de entender (como una guerra, por ejemplo), adquiere nuevos sentidos, y su explicación sólo es posible en términos culturales. Este principio metafórico condensa información y además, desarrolla mecanismos complejos de creación, dos operaciones que Iuri M. Lotman (textos de 1994, 1995, 2000, 2001) atribuye a las culturas.

Decimos entonces, que las metáforas cruzan todos los discursos, no solamente los poéticos. A través de ellas se exacerba y se oculta, se producen asociaciones e identificaciones. En este sentido podemos analizar el discurso justificador de la guerra como una metáfora totalizante en la que se entrecruzan distintas versiones vinculadas a nivel cognitivo en diferentes planos: político, económico, religioso, moral, etc..

La guerra como cuento de hadas

Lakoff señala que se intenta justificar la guerra a través de la metáfora convirtiendo el discurso en una discusión moral. En relación a la primera guerra del Golfo (1991) dice: "La metáfora del enemigo como demonio se presenta como consecuencia del hecho de que entendemos cuál es una guerra justa en términos de cuento de hadas".

Existe un conflicto que es necesario reivindicar. Un malvado se ha apoderado de la víctima, usurpa sus derechos, la relega a una vida de privaciones y castigos, y el héroe decide salvar a la víctima e inicia su lucha contra el malvado. En las dos invasiones estadounidenses a Afganistán e Irak, el principio metafórico se reitera, es decir un principio estructurador del pensamiento cuya base es cultural y que intenta mostrar el conflicto del Golfo como una guerra justa. Este modelo también fue utilizado por el nazismo y por la dictadura argentina (1976-1983)

El malvado es muy malvado, no tiene límites ni escrúpulos. Es capaz de usar cualquier arma para reducir a la víctima. El malvado y perverso tiene una historia reiterada de usurpaciones y de sometimientos hacia los más desvalidos.

El héroe es llamado por la víctima para que la salve, o bien posee una actitud de atenta vigilancia para estar listo a actuar ante una situación de injusticia. El héroe también puede ser molestado por el malvado y actuar en consecuencia.

El héroe debe ganar, porque es el bien que debe triunfar sobre el mal. El héroe puede tropezar, pero nunca va a caer. Debe doblegar al malvado y destruirlo...hasta que aparezca otro malvado.

Veamos:

Al día siguiente de producido el ataque a las Torres Gemelas (11 de setiembre de 2001) el presidente norteamericano George Bush y sus funcionarios comenzaron a estructurar un discurso metafórico sustentado en restaurar la moral.

Así, por ejemplo, Bush dijo el 12 de setiembre de 2001 que se aproximaba "una batalla monumental entre el bien y el mal"; y que la acción contra las Torres era "un atentado contra la libertad y la democracia".

En el discurso, el bien está representado por Estados Unidos y el mal encarnado en Osama Bin Laden. También para señalar cuál es el enemigo se acude a construcciones que los identifican con animales: "Hallaremos a los que hicieron esto, los sacaremos de sus agujeros". Así el principio metafórico que intenta justificar la guerra, endemoniza al contrario: "Los eventos odiosos y maníacos del martes muestran que no hay límites morales en los métodos para asesinar". "Un enemigo diferente, que se esconde en las sombras y busca ocultarse" (Bush). "Nosotros sabemos que ellos irán, si pueden ir, más allá. Y usarán armas de destrucción masiva, químico, biológico e, incluso, nuclear" (Blair)

Se necesita "acción para destruir la máquina del terror y descubrir cómo los grupos terroristas se financian, lavan su dinero y se vinculan entre ellos y con el crimen organizado" (Blair)

"Al principio, los terroristas podrán esconderse en cuevas y otros sitios. Pero nuestra acción militar está también diseñada para despejar el camino a operaciones más amplias y sostenidas que les hagan salir y comparecer ante la justicia" (Bush, al comienzo de la invasión a Afganistán).

"Compartimos el convencimiento de que el terrorismo es un cáncer para la condición humana, y tenemos la firme intención de oponernos a él donde se encuentre" (Secretario de Defensa Donald Runsfeld, al comienzo de la invasión a Afganistán)

Entonces, el enemigo es:

Diferente (más malvado que nunca); sin límites morales, se esconde (en cuevas, en las sombras, busca ocultarse); asesino; una máquina del terror; destruye masivamente, un cáncer.

La caracterización del enemigo en término metafóricos se reitera en los discursos previos al ataque a Irak. En este caso, Saddam Husseim pasa a ocupar el lugar de Osama Bin Laden y el régimen Talibán. A las características anteriores se suma el no respeto por las convenciones de guerra: "un enemigo que no tiene respeto por las convenciones de guerra" (Bush).

También, ignorantes: "Nuestros adversarios no tienen la más pálida idea de lo que caerá sobre sus cabezas" (coronel de la fuerza Aérea Gary Crowder, responsable de la estrategia del Pentágono); "los días de Saddam están contados". "Decapitar el régimen" (Donald Rumsfeld)

También se recurre a la metáfora para denominar la operación de guerra. Es necesario aclarar que desde la creación de la Organización de Naciones Unidas (1945), el uso de la fuerza ha quedado reservado únicamente a dicha organización; por lo tanto, tal como expresa la Carta de ONU en la declaración de los principios con que habrán de regirse los estados que la conforman, la amenaza o uso de la fuerza por parte de un país es simplemente una conducta ilegal. En este sentido, según lo señala el organismo supranacional la invasión armada al territorio de un estado configura un acto de agresión .

En el caso que analizamos, la palabra guerra tiene otro sentido y en la totalidad del discurso se la califica de "justa". Es así que lo que sería un "acto de agresión" en la letra de las Naciones Unidas, termina siendo entendida como una acción heroica. En ambas intervenciones, los nombres de las operaciones incluyen el vocablo libertad: Operación Libertad Duradera –Afganistán-; Operación Libertad de Irak –Irak-.

Es decir, hay una inversión en el sentido. La agresión implica muerte, dolor, pérdida, hambre, opresión, sumisión. La libertad implica plenitud, falta de subordinación, condicionamiento sólo a las leyes de la naturaleza y de la sociedad. Ambos términos aparecen como antagónicos en el saber común. En este caso, y vía la metáfora de la guerra vista como resolución a un conflicto moral, un estado (la guerra, la agresión) desembocará en el otro (la libertad), una vez vencido el mal. "Y el blanco seleccionado, si es destruido exitosamente, debe permitir un mayor grado de libertad con el tiempo" (Donald Rumsfeld, días previos al ataque a Afganistán)

El héroe siempre acude en defensa de una víctima que no puede enfrentar sola al malvado. En ambos casos analizados las víctimas son los pueblos afgano e irakí, a pesar de que en el caso de la invasión a Afganistán la víctima directa del ataque a las Torres Gemelas fue el propio pueblo norteamericano. "Al mismo tiempo, el pueblo oprimido de Afganistán conocerá la generosidad de América y sus aliados. Al tiempo que bombardeamos objetivos militares, dejaremos caer comida, medicamentos y suministros para los hambrientos, hombres mujeres y niños de Afganistán. Estados Unidos es amigo del pueblo afgano y somos amigos de los casi mil millones de personas que profesan la religión islámica en el mundo. Estados Unidos es enemigo de aquellos que ayudan a los terroristas y de los bárbaros que profanan esta gran religión cometiendo asesinatos en su nombre. (...) (Discurso de Bush, al inicio de la invasión a Afganistán)

Pero a diferencia del enemigo que se esconde entre las sombras, el héroe siempre es claro, y antes de atacar, propone la rendición del malo. Esta fórmula de cuento de hadas también se observa en la novela popular, en las leyendas del oeste y en las historietas de superhéroes:

"Ninguna de estas exigencias ha sido cumplida, y ahora los talibán pagan el precio" (Discurso de Bush, luego de haber ordenado el ataque a Afganistán. Se refiere a que el gobierno talibán no dio respuesta al ultimátum norteamericano). Un año después el mismo presidente norteamericano dará una última oportunidad a Saddam antes de atacar Irak: su entrega incondicional junto a sus hijos varones.

Por otro lado, las acciones a las que se ve obligado a enfrentar el héroe, muchas veces no son las deseadas, pero el fin es el que importa. En este caso, se reitera la idea de que la paz es el mejor estado del hombre, pero que a veces es necesaria la guerra para "ganar" la paz:

"Somos una nación pacífica. Sin embargo, como hemos podido comprobar de forma repentina y trágica, no puede haber paz en un mundo de terror imprevisto. Ante esta nueva amenaza, el único camino para perseguir la paz es perseguir a aquellos que la amenazan." (Discurso de Bush, luego de haber ordenado el ataque a Afganistán); "Ninguno de los jefes implicados en esta acción quiere la guerra. Ninguna de nuestras naciones la quiere. Pero nosotros sabemos que para resguardar la paz, tenemos que pelear. Nosotros sólo lo hacemos si la causa es justa" (Tony Blair, anuncio de la invasión a Afganistán).

Aquí también se observa la inversión de sentido en la oposición guerra-paz; la paz sólo es posible mediante la guerra. Es decir, el equilibrio es restaurado luego de la acción del héroe que triunfa.

También la figura del héroe siempre aparece en el cuento de hadas sin intereses personales. El altruismo es su característica. Su objetivo es el bien general y la defensa del oprimido: "Al tiempo que bombardeamos objetivos militares, dejaremos caer comida, medicamentos y suministros para los hambrientos hombres mujeres y niños de Afganistán". "No sólo defenderemos nuestras preciosas libertades, sino también la libertad de todo el mundo que quiere vivir y criar a sus hijos libres de miedos" (Bush, comienzo de la invasión a Afganistán). "Nosotros tenemos que actuar por razones humanitarias para aliviar el dolor y el sufrimiento de la gente afgana, y para entregarles estabilidad para que puedan permanecer en esa región" (Tony Blair, anuncio de la invasión a Afganistán). "No tenemos ninguna ambición sobre Irak, nada más que liberarlo" (Bush, comienzo del ataque a Irak). Se alivia el dolor, el sufrimiento, se defiende la libertad y se libera del miedo a través de la guerra.

También en el conflicto moral, los amigos del malvado son tan malvados como él y sobre ellos también hay que actuar. Es decir, las posiciones están bien señaladas: el bando de los buenos está compuesto por el héroe y sus amigos: "Todas las naciones tienen una opción que tomar. En este conflicto no hay terrenos neutrales. Si algún gobierno patrocina a los criminales y a los asesinos de inocentes, se convertirá en criminal y asesino. Y tomarán por su cuenta este camino asumiendo el peligro que conlleva. (...)(Comienzo de la invasión a Afganistán). "Un llamado al mundo", para combatir al enemigo (Bush, 12 de setiembre de 2001); "Una coalición global en contra del terrorismo" (Collin Powell: 12 de setiembre de 2001). Además, las naciones cercanas al malvado por derrotar conforman el "eje del mal".

Siguiendo con esta analogía con el cuento de hadas, no hay otra solución posible que el triunfo del héroe. Éste está garantizado desde las primeras líneas: "No vamos a aceptar un resultado que no sea la victoria" (Bush, al ordenar la invasión a Irak). "Dada la naturaleza y alcance de nuestros enemigos, ganaremos este conflicto mediante la paciente acumulación de éxitos, enfrentando una serie de retos con determinación y voluntad"; "No vacilaremos, no descansaremos, no faltaremos, no fallaremos" (Bush, al comienzo de la invasión a Afganistán)

La confianza en la victoria se liga a la contundencia de la decisión de salir a enfrentar al malvado: "Ésta no será una campaña a medias tintas" (Bush, comienzo del ataque a Irak); "Los días de Saddam están contados"; "Vamos a decapitar el régimen" (Donald Rumsfeld, secretario de Defensa; al comienzo del ataque a Irak);

En el discurso de la dictadura argentina

Estas construcciones metafóricas no son privativas del discurso de estas guerras sino que se repiten en la justificación de los diferentes conflictos armados políticos e ideológicos. Huelgan ejemplos en el discurso del fascismo y el nazismo. En nuestra reciente y nefasta historia enmarcada en el sanguinario "Proceso de reorganización nacional"1 cuya denominación también puede ser leída como metáfora, encontramos el mismo esquema conceptual metafórico. Aunque este es un trabajo futuro de investigación queremos presentar algunos ejemplos que pueden considerarse análogos a los desarrollados en esta ponencia.

Veamos unos pocos ejemplos2 sólo para observar de qué modo el discurso, recurriendo a metáforas de la vida cotidiana, se va estructurando de tal forma que invierte los sentidos originales al punto de construir nuevos significados en los que crímenes de lesa humanidad se intentan convertir en acciones heroicas, morales y justas.

"El objetivo fundamental del proceso es permitir la plena vigencia de la democracia, representativa, republicana y federal, tal como lo concibe nuestra tradición.... Ya que tenemos el convencimiento profundo de que ese es el camino idóneo a través del cual debemos transitar, inspirados en una tradición histórica y cristiana del mundo y del hombre" (Jorge Rafael Videla, 13/5/76)

La caracterización del estado de situación previo al golpe de 1976 en Argentina, también es explicado a partir del uso de la metáfora: "El cauce de la democracia en el país se hallaba obturado, obstaculizado. Había crecido la maleza y de ahí que el estilo nacional se hallaba desbordado" (Jorge Rafael Videla, 13/4/76)

"En este contexto de escándalo, desorden y violencia, las fuerzas armadas han asumido, la peligrosa, la abnegada misión de combatir la subversión y dar una imagen de austeridad ante la falta de ella en los cenáculos civiles. Para esta patriótica tarea, que incumbe a su alta misión de defender la nacionalidad y la paz amenazadas por la guerrilla y el crimen cobarde, se contradice con la irresponsabilidad de los responsables políticos y se perjudica por la falencia del poder..." (Monseñor. Antonio Plaza, vicario castrense, 30/12/75)

Y para denominar al enemigo también se utilizan giros similares a los que vimos con anterioridad: "Las ideas nefastas de la izquierda marxista atentan contra nuestras familias, nuestra patria, nuestra libertad. Sepamos defenderlas" (Albano Harguindeguy, Ministro de Interior, 19/6/76)

"Si alguien quiere hacerse apátrida, ateo, perverso y sanguinario siga la intención marxista de la Biblia Latinoamericana. La Biblia Latinoamericana encuadra dentro del plan establecido por el comunismo internacional cuya doctrina es atea, perversa y sanguinaria..." (Monseñor Ildefonso María Sansierra, arzobispo de San Juan, 5/9/76).

Del mismo modo que en los ataques a Afganistán e Irak el héroe podía llegar a cometer actos no deseados ("daños colaterales"), también en el caso de la dictadura argentina estas situaciones son explicadas en torno a alcanzar los fines: "En esta guerra no se puede adobar el pavo. Hay que ir a los papeles y pronto. Yo respaldo incluso excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo" (General Acdel Eduardo Vila, en relación al accionar del Operativo Independencia3 en Tucumán; 1/10/76)

A modo de conclusiones

El discurso justificador de la guerra va construyéndose a partir de distintas versiones (también las de la prensa) que estructuran un eje relacional basado en la utilización de las metáforas de la vida cotidiana para hacer comprensibles, justificables y aceptables prácticas que están vedadas por las legislaciones internacionales, y también por el sentido común (por ejemplo sojuzgar a otro). Si bien no nos hemos detenido aquí en el discurso intermediario del periodismo que toma posición según los intereses en juego de la institución medios de comunicación y su relación con el poder y con el mercado, resulta clave para que la versión oficial sea aceptada y compartida. El análisis del discurso mediático sobre "las guerras" es objeto de un trabajo que está en curso.

_____
Notas:

1 Así se autodenominó el gobierno de facto que comenzó a partir del golpe de estado del 24 de marzo de 1976.
2 Los ejemplos fueron extraídos de BLAUSTEIN, Eduardo y ZUBIETA, Martín: Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el proceso. Colihue. Buenos Aires. 1998
3 Cabe aquí la analogía con los dos Operaciones: Libertad Duradera y Libertad a Irak. En el caso del Operativo Independencia se trató del accionar armado del ejército contra grupos guerrilleros en la provincia de Tucumán, Argentina.

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* María Inés Loyola, María José Villa y María Teresa Sánchez son profesoras de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina. Esta comunicación fue presentada en la IV Bienal Iberoamericana de Comunicación (sociedad, información y conocimiento) realizada en San Salvador el entre el 17 y el 19 de septiembre de 2003, la cual se reproduce en SdP con la autorización de los organizadores.


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