Sala de Prensa

60
Octubre 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


El nuevo pensamiento feminista en la red:
información, gestión y participación

Alejandro Barranquero Carretero *

1. Introducción

A comienzos del siglo XXI, Internet es una realidad mítica que ya no sorprende a nadie. Los iniciados la usan en progresión geométrica y tras ellos el número de adeptos crece como si de una nueva religión se tratase. Internet es además una red omnipresente que totaliza y envuelve, creando y acotando espacios de identidad e intercambio simbólico que, a menudo, nos hacen creer que el mundo es sólo uno. Consecuencia de este afán globalizador es la aparición de una corriente crítica de pensamiento que discute el discurso hegemónico masculino que subyace en la red.

El ciberfeminismo y otras corrientes críticas de pensamiento plantean desde comienzos de los 90 temas de sugerente actualidad como la relación mujer-máquina, género e identidad en la red, el nuevo cuerpo electrónico o el discurso patriarcal en lo tecnológico, entre otras cuestiones. Del lado del arte, pero vinculado estrechamente a los postulados teóricos, movimientos artísticos –VNS Matrix u Old Boys Network...– o iniciativas concretas como las de Francesca da Rimini, Shigeko Kubota o Eva Grubinger reivindican una toma de postura crítica y han sido objeto de debate y controversia por sus sugerentes aportaciones a un nuevo feminismo que tiene como objeto de estudio el medio on line y construcción del género.

Lejos de plantear un estudio exhaustivo del ciberfeminismo como cuerpo teórico o expresión artística, el siguiente análisis pretende abordar otros parámetros. Nos interesa, sobre todo, comprender y valorar el origen y articulación del ciberfeminismo en Internet, en tanto que movimiento social y desde dos perspectivas diferentes:

  • Analizar el uso de la red como herramienta de comunicación, participación y gestión del movimiento; y, en consecuencia, como una de las principales fuentes de articulación de lo social.
  • Abordar la red como objeto de estudio prioritario de las ciencias sociales y las organizaciones humanas.

A efecto de acotar mejor el terreno de análisis, proponemos partir de la metodología clásica elaborada por David Hakken (1999),1 a partir de la cual se clasifica el ciberespacio en seis categorías o niveles de estudio:

  1. Características básicas de las entidades en el ciberespacio.
  2. Identidades del "yo" que se forman en esas identidades.
  3. Identidades micro-sociales (Ej. amigos, relaciones íntimas).
  4. Identidades sociales intermedias (Ej. comunidades, relaciones ciudadanas).
  5. Identidades macro-sociales (nacionales, transnacionales).
  6. Estructuras político-económicas que se producen y reproducen en el ciberespacio.

Nuestro análisis se centrará en la dimensión de las identidades sociales intermedias: redes, grupos populares, comunidades virtuales, etc. Partiendo del análisis teórico emprendido hasta el momento, intentaremos abordar, a grandes rasgos, algunas de las principales dinámicas que operan en Internet para la construcción y dinamización de procesos sociales.

El estudio no pretende establecer una tipología, ni ser representativo de las múltiples aportaciones sobre el cambio social en Internet. Proponemos tan sólo un primer itinerario por el universo de las redes y movimientos que se expresan y conforman en otro tipo de redes: las virtuales, el ciberespacio.

De otro lado, se propone una "deconstrucción" crítica del debate actual ciberfeminista, con el objetivo de averiguar carencias y debilidades - en sus momentos iniciales - y en favor de nuevas líneas de investigación que permitan subsanar los primeros errores.

Cualquier tecnología es motivo de reflexión y "metarreflexión". Por ello, también, los abordajes iniciales deben pasar por una reorientación que ayude y enriquezca el análisis posterior. Más allá de la utopía tecnológica de conseguir que los desequilibrios desaparezcan de la red, nuestra propuesta va orientada a lograr que todos los grupos sociales comiencen a estar representados de forma cada vez más igualitaria en la colección de espejos del mundo que es Internet.

En todo caso, también somos conscientes de la dificultad que conlleva cualquier estudio elaborado en nuevas tecnologías, dada la inexistencia de unos estándares fijos de análisis, y por la elevada velocidad con que se producen los cambios en la red, aún inmadura en muchos aspectos.

En conclusión, estas líneas se encaminan a ofrecer una visión panorámica del movimiento feminista en el ciberespacio, entendido como "red de movimientos sociales" (Melucci, 1994)2 modificable si cabe, abierta a sugerencias, a nuevas propuestas y transformaciones; aunque todo parece indicar que Internet seguirá evolucionando hacia soluciones diferentes e innovadoras que quizá superen las actuales pero que, por seguro, habrán tenido un punto de partida y referencia en las mismas.

2. Internet y el cambio social: los movimientos sociales

2.1. Movimientos sociales en red

Internet ha transformado nuestras categorías mentales, nuestro modo de relacionarnos con el mundo y de comunicarnos con él. Desde sus inicios, ha sido el punto de arranque de múltiples transformaciones y cambios sociales, con implicaciones en todos los niveles del orden humano: político, económico, jurídico, cultural, etc. Dejando a un lado lo estrictamente psicológico, la metamorfosis que las nuevas tecnologías operan en el campo social parece sustentar un nuevo conjunto de relaciones y posibilidades que escapan a catalogaciones y etiquetas clásicas.

Más allá del determinismo tecnológico que algunos asignan a Internet como motor del desarrollo histórico y económico, en las sociedades se constata hoy que el uso y aprovechamiento de esa tecnología de alcance mundial ha dado lugar a nuevos imaginarios y modos de expresión y relación entre los sujetos sociales.

En Internet se articulan un sinnúmero de debates e intercambios sobre los temas más dispares, y es el punto de encuentro de gentes con intereses y líneas de actuaciones similares y divergentes. De hecho, el ciberespacio como soporte material permite una interacción social a través de la cual es posible rebasar fronteras y distancias, siendo la velocidad con que se efectúan tales flujos y su capacidad de conectar a muchas personas a la vez, elementos distintivos de esta nueva y potente tecnología.

Estas agrupaciones populares, que denominaremos en adelante "movimientos sociales" o "redes", han venido haciendo uso de Internet, desde sus inicios, como canal de comunicación, tanto para promover las relaciones entre sus miembros como para alentar acciones y objetivos políticos. Parte del actual movimiento feminista, por ejemplo, no es más que una red articulada donde se intercambian experiencias y visiones, en la que se puede tomar parte desde distintas partes del mundo, en cualquier momento y sin más costes que el de una conexión normal a Internet.

En este sentido, las nuevas tecnologías han conseguido resultados a veces espectaculares e inéditos en la creación y articulación de nuevos movimientos, así como en la consolidación de otros ya existentes. Hoy en día, la red confirma su centralidad en la dinamización de procesos sociales, políticos, económicos y culturales.

En definitiva, al igual que con otros medios de masas (televisión, radio, cine, prensa,...), se puede diferir que el tejido comunicativo crea tejido social; o lo que es lo mismo, la comunicación crea sociedad y propicia una determinada articulación de lo social.

¿Podríamos entonces afirmar que una comunicación equilibrada sería sinónimo de una sociedad plural e igualitaria? Sin duda, por la experiencia acumulada hasta el momento, se confirma que Internet ha favorecido nuevos repertorios de recursos y acciones para los movimientos sociales, en distintos sentidos:

  • Los flujos comunicativos on line configuran nuevas dinámicas organizativas y propician el surgimiento de redes sociales variadas que, dada la alta interactividad comunicativa, activan y potencian la participación cívica, frente al absentismo político.
  • Por otro lado, cualquier organización se fortalece si desarrolla formas de gestión integral de comunicación e información. Las nuevas tecnologías informativas son, en este caso, la sustancia perfecta para consolidar una buena política comunicativa institucional.

Sin embargo, la rapidez de difusión y asimilación de las denominadas "nuevas tecnologías de la información y la comunicación" aún no han permitido estudiar en profundidad la centralidad que están asumiendo dentro de los procesos culturales. Faltan aún estudios definitivos pero es incuestionable el enorme caudal de líneas de investigación abiertas en este ámbito.

Pasamos a continuación a observar cuáles son las principales consecuencias del manejo de la red para la construcción de movimientos sociales. Los dividiremos en dos grupos:

  • Funciones / Ventajas: de qué forma se benefician los movimientos al utilizar Internet como canal de comunicación y organización.
  • Disfunciones / Desventajas: qué problemas introduce la red en la articulación de los grupos.

2.2. Ventajas y desventajas de Internet para la formación de movimientos sociales

Lejos de mitificar las nuevas tecnologías informativas como fuente de organización social, Internet es hoy un espacio de enormes posibilidades para el cambio social y la articulación de comunidades humanas. Determinados rasgos peculiares de la red contribuyen, en gran proporción, en el proceso de formación, dinamización y organización de los grupos sociales.

De hecho, a pesar de ser un medio reciente, buena parte de movimientos sociales del mundo utilizan el medio digital como una forma privilegiada de organización y, sobre todo, de acción, difusión y comunicación. Pero, ¿cuáles son estos rasgos?; ¿qué principio propicia que Internet medie de forma tan contundente en la difusión de ideas y conocimientos?; ¿qué convierte a la web en fuente fundamental de gestación y desarrollo de grupos de tan distinto orden?

En primer lugar, el medio on line permite importantes cambios respecto a los media tradicionales. Observando sus avances técnicos, se reconocen una serie de rupturas frente a los medios clásicos, que afectan primordialmente al carácter y alcance de la comunicación social:

- Interactividad o comunicación bidireccional
En Internet la comunicación es bipolar, lo cual implica un modelo activo de receptor frente al modelo pasivo tradicional de otros media. El nuevo modelo concede al individuo el papel protagonista en la acción, con iniciativa y control sobre la comunicación, al tiempo que se adapta perfectamente al sistema de participación habitual en movimientos colectivos que, por lo general, son autónomos, independientes y deliberados en la consecución de sus objetivos.

- Horizontalidad y estructura en red
La comunicación en Internet es horizontal, de usuario a usuario; en contraste  con la comunicación vertical y jerarquizada, propia de la mayor parte de los medios de comunicación y de las instituciones sociales tradicionales. El carácter no institucional y alternativo de la comunicación en red la hace especialmente apta para ser utilizada por gran número de personas que no tienen acceso a los medios de comunicación oficiales y que tratan, en su lugar, de expresar opiniones e intereses diferentes u opuestos a otros grupos sociales, especialmente los dominantes. En suma, la autonomía de la red brinda a los movimientos un espacio de libertad que la estructura vertical le venía negando.

A este respecto, Diani (1992)3 define el "movimiento social" como una "red de interacciones informales entre una pluralidad de individuos, grupos y/o organizaciones". Si aplicamos el concepto a la nueva organización on line de los movimientos, nos interesan varias cuestiones:

  1. La expresión "red". Los movimientos encajan perfectamente con la comunicación en red –Internet–, ya que éstos han sido definidos precisamente como redes.
  2. La comunicación/interacción informal, característica también del medio on line (comunidades virtuales, correo electrónico, foros…) es uno de los elementos constitutivos de los grupos sociales, en contraste con las relaciones formalizadas y jerárquicas que tienen lugar en el seno de otras instituciones.

- Actualización constante e instantaneidad y comunicación en tiempo real
La periodicidad de la información on line se caracteriza por la posibilidad de acometer una actualización permanente de los contenidos, lo cual representa una ventaja con respecto a los medios anteriores (prensa, radio y televisión). El tiempo no es pues condicionante en la comunicación on line y las informaciones pueden ser actualizadas siempre que convenga.

La consideración de Internet como un medio instantáneo supone también la aceptación de la inmediatez o posibilidad de información continua por parte del usuario en cualquier momento.

- Alcance global: Distribución directa, universal y al mínimo coste
En la web se pueden distribuir de forma virtualmente instantánea miles de copias del mismo documento con un coste ínfimo. Este hecho permite que los movimientos sociales que, generalmente se gestan en un entorno local, se difundan globalmente a través de un entorno digital, de forma directa, inmediata y a coste muy reducido.

- Unicidad o integración comunicacional: Construcción multimedia e hipertexto
La web permite presentar la información por medio de texto, imágenes fijas o en movimiento y sonido; es decir, a través de varios medios de expresión (multimedia).

A esto se suma su capacidad de hipertexto –o escritura no lineal–. Se trata, en definitiva, de un gran archivo de información que tiene la ventaja de poder relacionar unos contenidos con otros - a través de enlaces, iconos, menús... -, completando la búsqueda realizada hasta los niveles deseados de especialización.

Ambas características, genéricas del diseño o estructura de la información, también permiten la mejora integral de la comunicación del contenido, la hacen más atractiva, visual y dinámica, hecho que beneficia, en gran medida, a la difusión y participación comunitaria.

En segundo lugar, es necesario subrayar que, en la corta vida de la red, son comunes todo tipo de prácticas sociales políticamente transformadoras, que promueven un nuevo escenario político-social-cultural, consecuencia directa de las características técnicas antes señaladas.

Conviene recordar el ya clásico ejemplo de la movilización zapatista en Chiapas (México), iniciada en 1994. El esfuerzo mas relevante en el sector de las comunicaciones fue precisamente el realizado en Internet, que permitió establecer relaciones informales y reuniones regulares de cientos de grupos obreros, activistas indígenas, antiglobalización…

Partiendo de este y otros hechos, Manuel Castells, uno de los más importantes analistas del movimiento social en Internet, considera que los "cibergrupos" son hoy en día especialmente decisivos para salir de ciertas situaciones planteadas en esta sociedad de la información. Frente a la presión, aparentemente irresistible, de los grupos que controlan la globalización económica y política, las comunidades se atreven y vuelven a situarse fuera de la cultura establecida, gracias, en gran parte, a las nuevas posibilidades informativas que ofrece el entorno web. "Los ciudadanos podrán formar, y están formando, de hecho, sus propias constelaciones políticas e ideológicas, evitando las estructuras políticas establecidas" (Castells, 2001).4

Sin ánimo de sistematizar la extensa gama de relaciones que propicia el medio on line, citaremos, entre otras, las siguientes prácticas:

  1. Revalorización de los movimientos sociales y políticos preexistentes y de antiguas formas de cultura militante, alternativa o resistencia.
  2. Surgimiento y consolidación de:
  1. Nuevas formas de participación política, cívica, popular y extensión de la ciudadanía.
  2. Nuevos actores y líderes sociales.
  3. Nuevos discursos y narrativas.
  4. Nuevos repertorios de protesta - huelgas, mailbombings, sabotajes electrónicos, movimiento hacker… -.
  5. Comunidades exclusivamente virtuales.
  6. Nuevas redes de solidaridad y cooperación social.
  7. Nuevas formas de diálogo y trabajo multicultural.
  1. Potenciación de la multidireccionalidad y, en consecuencia, multiplicación de discursos, movimientos, acciones e intercambios sociales e internacionalización de la solidaridad en los conflictos: movilizaciones internacionales, movimiento antiglobalización, etc.

Aunque en este espacio nos interesa sobre todo constatar los beneficios particulares que obtienen las organizaciones de la comunicación en red, conviene detenerse también en algunas consecuencias, no tan beneficiosas, de este nuevo modelo informativo:

  1. Individualización y atomización de la comunicación
    Internet es una tecnología dirigida al individuo en solitario, no al grupo, como lo han estado en la última década el teléfono móvil, el ordenador personal, o la TV a la carta... Las audiencias, fragmentadas hasta el límite de la atomización, no hacen sino confirmar aún más las tendencias actuales en un mundo regido por el neoliberalismo donde se valora al individuo como sujeto activo de las nuevas tecnologías. (Guzmán Franco y Correa García).
  2. Nueva divisiones centro/periferia
    Los expertos consideran que Internet ha inaugurado un nuevo conflicto centro-periferia basado en el acceso a la información. La red es todavía una tecnología cuya difusión está limitada por cuestiones de renta y que queda acotada a los segmentos más pudientes; en términos sociológicos, puede ser considerada una tecnología "estratificante".
    Hoy, el contorno tecnológico dibuja un escenario donde hay un primer mundo "conectado" frente a terceros mundos "no conectados". Como premisa básica debemos reconocer que Internet veta y acota el acceso a determinados colectivos, por razones culturales (étnicas, lingüísticas, y religiosas), económicas y políticas.
  3. Difusión de discursos mitificadotes
    Existe un ideario común que nos intenta hacer creer que la red es un espacio de libertad total, un paraíso democrático, donde tienen cabida todo y todos. Relacionado con lo anterior, el discurso racional del progreso y de la "sociedad de la información" nos impide distinguir, en ocasiones, situaciones de desequilibrio en muchas dimensiones del ciberespacio.
  4. Instrumento de dominación capitalista
    Hay que recordar también que Internet nació impulsada por intereses militares y posteriormente económicos, como nuevo puntal del sistema neoliberal y globalizador de la información. La web es hoy un gran mercado mundial de comunicación, entendida como mercancía y manejada por grandes grupos multimedia privados; un lugar para fomentar la cultura del consumo audiovisual y la industria mediática, que casi siempre responde a los idearios de los principales emisores del mundo cibernético.
    La información como mercancía tiene como consecuencia una uniformización globalizante del conocimiento, homogeneización cultural, pensamiento único, además de consumo masivo y explotación económica.
  5. Utilización por grupos intolerantes
    Al igual utilizan la red grupos con fines sociales y planteamientos, el ciberespacio puede servir también para la difusión de otro tipo de ideas, de carácter intolerante, xenófobas, misóginas, extremistas o reaccionarias.

2.3. El debate teórico sobre las implicaciones sociales de las nuevas tecnologías informativas

Dos son los principales agentes del análisis y la reflexión teórico-prácticos sobre movimientos sociales y nuevas tecnologías:

  1. El ámbito social/institucional (las propias organizaciones sociales, partidos políticos, asociaciones, ONGs…)
  2. El académico-universitario, desde las más diversas disciplinas sociales: sociología, antropología, ciencias de la comunicación, estudios culturales…

Si bien carecemos aún de estudios que sinteticen las diferentes posturas que existen en torno a la cuestión, nos interesa establecer a continuación un breve recorrido por algunas de las teorías más interesantes generadas en el campo de la sociología y las ciencias de la comunicación:

En el ámbito hispano, el sociólogo Manuel Castells es una de las voces más relevantes, gracias a la publicación de un interesante compendio teórico: la trilogía La Sociedad de la Información. La red, desde su punto de vista, constituye una de las más innovadoras formas de participación ciudadana en la actualidad, al ofrecer enormes posibilidades de interacción y debate en foros electrónicos autónomos. Tres rasgos fundamentales definen, a su parecer, la interacción entre Internet y los movimientos sociales:

  1. Crisis de los movimientos sociales organizados y emergencia de los movimientos en red
    Según el investigador, asistimos en la actualidad a una crisis de las organizaciones tradicionales estructuradas y consolidadas, como el Estado y los partidos políticos y, en relación con la ciudadanía, observamos también el debilitamiento de la esfera pública como espacio de lo político. De otro lado, surgen nuevos actores sociales, a partir de coaliciones específicas sobre objetivos concretos, en las que Internet emerge como un sistema de comunicación posible y estructurador. Así, en la sociedad de la información se está produciendo, según Castells, un salto de los movimientos sociales organizados a los movimientos sociales en red, partiendo de Internet como estructura organizativa y uno de los principales instrumentos de comunicación.
  2. Tendencia a los movimientos de valores e ideas
    Los movimientos sociales en nuestra sociedad se desarrollan, cada vez más, en torno a códigos culturales y valores. Existen movimientos reivindicativos tradicionales, pero los más importantes - ecologismo, feminismo, antiglobalización… - son, por lo general, movimientos de valores y, por tanto, dependientes de la capacidad de comunicación. La transmisión instantánea de ideas en un marco muy amplio, como el del ciberespacio, permite una agregación mayor de miembros en torno a estos grupos de valores.
  3. Internet como conexión global-local
    Cada vez más, el poder funciona en redes globales, a la vez que la gente construye sus consensos y formas de resistencia en sociedades locales. El gran dilema que se plantea es cómo, desde lo local, se puede controlar e interactuar con lo global. Internet se erige entonces como una herramienta primordial para la articulación de movimientos alternativos locales al tiempo que globales. Así, por ejemplo, los movimientos antiglobalización serían un conglomerado heterogéneo de grupos de carácter eminentemente territorial con proyección y consecuencias universales.

Desde esta perspectiva Castells conecta con la visión de Jürgen Habermas sobre la nueva comunicación. El ciberespacio se presenta como una nueva esfera pública que posibilita lo que el teórico denomina "un debate público racional" y que nos acercaría a una democracia más participativa. La red y su multiplicidad de webs permitirían, según esta perspectiva, una multiplicidad de esferas públicas donde la disonancia y la tolerancia son siempre bienvenidas.

De otro lado, desde un plantemiento psicosocial, Bert Klandermans (1995)5 señala que las condiciones psicosociales que posibilitan la actuación de los movimientos sociales favorecen también el uso de Internet. Las sintetiza en tres:

  • Identidad. La identidad consiste en la construcción de una identidad colectiva o sentimiento de unidad y solidaridad común. En el caso de Internet puede hablarse de la creación de una comunidad virtual entre aquellos internautas que simpatizan con las mismas ideas.
  • Generar un sentido de eficacia. Implica que las personas sientan confianza en lo que son capaces de hacer para lograr el objetivo del movimiento, hecho que sólo es posible si cuentan con los recursos y personal necesarios, además de buenas redes de comunicación. En consecuencia, el uso de Internet puede incrementar el sentido de eficacia de organizaciones y movimientos.
  • Marco de injusticia. Por lo general, los movimientos sociales interpretan la realidad a partir de un marco discursivo en el que se denuncian situaciones que, a la luz de los principios democráticos y derechos humanos, no son legítimas y deber ser corregidas. La red, dada la flexibilidad de sus límites e importantes vacíos legales de regulación, permite, por el momento, la expresión de opiniones de signo y origen muy distinto.

Melucci plantea, por otro lado, definir la comunicación en red en tanto que "laboratorio de cultura", ya que ésta permite generar alternativas de nuevos valores y estilos de vida. De hecho, las nuevas tecnologías han propiciado que "nuevas voces" se atrevan a cuestionar la construcción oficial de la realidad que, casi siempre, llega impuesta. Además, reajusta la noción de movimientos sociales para hablar de "redes de movimientos sociales" o de "áreas de movimiento" (Melucci, 1999) y dada la autonomía y libertad que tienen estos para propiciar la asociación múltiple, en un tiempo parcial o de corta duración, teniendo como condición la solidaridad entre sus miembros, y el logro de objetivos específicos.

Desde esta perspectiva cultural, es interesante también la postura de Homi Bhabha, en The Location of Culture (1994) que considera que en Internet se pueden identificar rupturas de la lógica del capitalismo avanzada, a las que denomina "rupturas cibernéticas" o "intersticios". En ellos se dan hoy importantes procesos de negociación cultural entre sectores de diferente índole. Estas rupturas permitirían asimismo la inserción de otras percepciones de la realidad, de nuevos espacio-tiempos, así como de cuestionamientos abiertos sobre el sistema –capitalismo, globalización...–, al poder articularse lejos de los principales centros emisores de información.

Desde un planteamiento similar, Michel Foucault asegura que la red creada por las nuevas tecnologías de la comunicación ayuda a crear multiplicidad de discursos y prácticas discursivas que nos acercan a una conformación de lo social más pluralista y heterogénea. Ahora bien, si la misma naturaleza de Internet favorece conexiones múltiples entre poder y discurso al no establecerse elementos (como el Estado) que repriman sus límites, esa misma carencia de límites sólo ha servido hasta ahora para replicar muchas de las exclusiones y represiones que de hecho se dan en la realidad.

2.4. Conclusiones

En función del trayecto recorrido, podemos concluir que Internet es un instrumento ideal para canalizar opinión, demandas, solidaridad e incluso y proyectar nuevas utopías. En palabras de Igor Sádaba, la red se mueve en un próspero desequilibrio,6 un cruce de caminos o campo de tensiones altamente prometedor.

Internet nació en EE.UU. como un instrumento más del nuevo sistema capitalista y globalizador. Sin embargo, la propia dialéctica de los hechos ha provocado que la sociedad en su conjunto y lo que solemos conocer como "periferia" ubique sus discursos y cuestionamientos en el propio espacio cibernético.

A nivel económico, por ejemplo, se percibe que el medio, si bien favorece determinados parámetros de mercado, también puede ser el mayor enemigo de sí mismo: las transacciones cibernéticas podrían, de hecho, paralizar el mercado bursátil de todo el mundo en cuestión de segundos. Y lo que se cuestiona a nivel económico también se cuestiona a otros niveles: social, cultural, político, etc. Esta misma dinámica, abre una serie de posibilidades a los grupos sociales para que inserten sus voces, discursos y demandas en los "intersticios" del mundo cibernético de H. K. Bhabha y permitir el reconocimiento de su existencia.

Internet conecta pues con algunas de las aspiraciones más profundas de la humanidad, posibilidades que se abren en países como España, donde, según las previsiones (Castells, 2000), en el año 2010 contarán con Internet el 80% de los hogares españoles.

De otro lado, Internet también debe entenderse como un nuevo capítulo en la historia de los medios. Y, como tal, participa de las utopías comunicacionales que vertebraron el devenir de todos los anteriores. Así, se diría estar cada día más cerca de la profecía de Marshall McLuhan en Understanding Media (Mc. Luhan, 1966), en la que se decía que "el medio es el mensaje" y que los medios son "traductores" de mensajes. Internet, como medio-mensaje, no sólo traduce las profundas contradicciones del actual sistema, sino que también acaba actuando como mediación o mediador de todo tipo de prácticas sociales y culturales (J. Martín Barbero, 1998).7

Apuntados algunos rasgos que describen la centralidad de Internet en la dinámica social, nos interesa ahora describir cómo se conforma un movimiento social concreto –el feminista–, qué nuevas expresiones adopta y qué novedades aporta lo que hoy se denomina "ciberfeminismo" o "movimiento ciberfeminista".

3. Ciberfeminismo, una deconstrucción histórica

3.1. Fundamentación

Demos un paso atrás para situarnos mejor en el contexto de análisis. El movimiento feminista nació hace más de doscientos años, en los albores de la Revolución Francesa y las demás revoluciones liberal-burguesas, reivindicando la consecución de igualdades y derechos para las mujeres de todo el mundo. Sin embargo, habría que esperar a los primeros estatutos de libertades (Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano),8 para que el movimiento diese un giro y se asimilase a lo que históricamente se conoce como "movimiento sufragista".

A partir de aquel momento, en Europa Occidental y Norteamérica se inició un conjunto de actuaciones coordinadas cuyo primer objetivo fue la consecución del derecho a voto. Desde entonces, el movimiento feminista ha evolucionado adoptando formas y soluciones muy diferentes.

Consecuencia de las constantes transformaciones del pensamiento durante la segunda mitad del siglo XX, se solapan en la actualidad una larga serie de nuevos planteamientos críticos: post-feminismo, feminismo marxista, feminismo estructuralista, etc.

Enmarcado en este amplio contexto, el ciberfeminismo es un movimiento que nació con la misma red, con objeto de analizar las nuevas tecnologías como vehículo de expresión de identidades y discursos.

Los límites para delimitar su origen no están muy definidos, pero se acepta, por lo general, que la británica Sadie Plant inauguró el movimiento al acuñar el término "ciberfeminismo" en 1995, argumentando la necesidad de abrir un espacio, el ciberespacio, donde los humanos, en conexión con la tecnología de la información, encontrasen nuevas formas de construir el sujeto y la identidad humana.

La historiadora partía de la filósofa americana Donna Haraway y de su ensayo clásico, Manifiesto Cyborg (1991),9 en el que identificaba un nuevo tipo de feminismo inspirado en la imagen del cyborg, entendido como "un organismo cibernético, un híbrido de la máquina y el organismo". La idea de Haraway, a la que volveremos más tarde, es que el concepto de cyborg volvía borrosos los límites entre el ser humano y la máquina, y ello, eventualmente, hacía obsoletas las categorías de varón y hembra, abriendo el camino a un mundo de libertad, más allá de los géneros.

En septiembre de 1997 se celebró el Primer Encuentro Internacional Ciberfeminista en la Documenta X de Kassel, Alemania. La discusión del encuentro se centró principalmente en definir qué era el ciberfeminismo, qué aportaba y cuáles eran sus objetivos en el nuevo entorno global informativo y tecnológico.

Aunque entonces se intentaron fijar algunos límites y apuntar métodos y objetivos, el movimiento sigue siendo hoy una corriente híbrida de trabajo, reflexión y análisis sobre tecnologías de la información y género. No se plantea pues un proyecto único, ni siquiera un horizonte en el que puedan converger las diferentes posiciones, sino que se apuesta por el intercambio, la interdisciplinariedad y la heterogeneidad de discursos.

Y dado que aún no existe un consenso sobre la definición precisa del movimiento, éste parece optar por definirse a través de diferentes actitudes hacia el arte, la cultura, la política, la comunicación o la tecnología. Con el objeto de acotar algo más los términos de nuestra reflexión, distinguiremos tres usos básicos del término:

  1. Uso de los ordenadores y las nuevas tecnologías (principalmente Internet) para propagar la causa feminista.
  2. Rama de la crítica feminista que intenta desenmascarar los presupuestos patriarcales que hay detrás de los ordenadores y la red, intentando que el ciberespacio sea un lugar de comunicación e intercambio simbólico más equilibrado.
  3. Creación de cibercomunidades y zonas autónomas donde las mujeres puedan encontrarse a sí mismas y reconstruir su identidad fuera de la influencia de la mentalidad patriarcal.

Concluiremos con la ya clásica definición de Sadie Plant, según la cual: "El ciberfeminismo es una cooperación liberadora entre mujer, máquina y nuevas tecnologías". El movimiento sería, en definitiva, una nueva forma de activismo feminista que emplea como canal y tiene como objeto de análisis los nuevos medios de comunicación tecnológicos y su relación con la construcción del género y los discursos.

3.2. Rasgos

- Disparidad de propuestas
Una de las características más interesantes del ciberfeminismo es la enorme diversidad de propuestas que subyacen en su seno, mayor incluso que en el feminismo socio-político tradicional. Así, las posturas van desde el extremismo más radical hasta propuestas más moderadas e integradas. No todas las corrientes están consolidas. Sin embargo, existen algunas más asentadas, que son las que a continuación se exponen.

- Apuesta por lo tecnológico
La primera gran ruptura del ciberfeminismo con el movimiento feminista tradicional es motivada por su rechazo de un activismo feminista antitecnológico, que consideraba que la tecnología se inscribía dentro de un discurso patriarcal y que, por tanto, debía descartarse. Para el ciberfeminismo, la tecnología es un medio más para la difusión de ideas, sino es uno de los canales más importantes para la propagación del feminismo.

El dominio patriarcal de la tecnología, critica el ciberfeminismo, está sustentado en la percepción popular de que la mujer es "tecnofóbica"; es decir, que siente desinterés e incluso rechazo o miedo de las tecnologías. La creencia no es más que un discurso misógino que, como tantos otros, se instala sobre el imaginario femenino y acaba influyendo en su relación con el objeto tecnológico, sea Internet, el ordenador, la máquina –o, incluso, la misma ciencia–.

Desde posturas más críticas hasta las más conformistas, se afirma que el uso mayoritario de la tecnología por parte de la mujer ha sido pasivo e irrelevante, producto de su exclusión de otros espacios de poder y toma de decisiones. Por lo general, los productos de la tecnología fueron y siguen siendo aún hoy diseñados por hombres. De otro lado, muy pocas mujeres ocupan en la actualidad posiciones visibles de liderazgo en el mundo electrónico.

A pesar de que algunas corrientes postulan que Internet conseguirá anular las jerarquías, mediante el intercambio libre de información, se acepta mayoritariamente que la red está socialmente inscrita en un marco económico, político y social predeterminado y que la lucha es larga para conseguir avances en pro de una comunicación equilibrada e igualitaria en un futuro.

- Critica de la hegemonía masculina
Las razones de la hegemonía masculina en el ciberespacio tienen diferentes orígenes. Por un lado, en sus inicios, Internet fue creada como un sistema para servir a las tecnologías bélicas; por otro, su adscripción actual es fundamentalmente económica, en un sistema corporativo en el que la mujer, en muchas ocasiones, no es incluida en los circuitos de mercado sino como producto, o como sujeto consumidor de sí misma.

Uno de los mejores accesos a este tipo de teorías son las tesis defendidas por Sadie Plant en su libro Zeros and Ones -Ceros y Unos– (1998).10 Partiendo de su consideración de códigos culturales opuestos –habla de "Unos" masculinos y de sus opuestos binarios, "Ceros" femeninos–, señala que la tecnología actual es fundamentalmente femenina, y no masculina, y argumenta que las estructuras de poder deben hacerse igualitarias mediante un proceso de descubrimiento y valoración de elementos femeninos que nunca antes se han tenido en cuenta.

Así escribe: "La introducción del código binario plantea un plano de equivalencias que socava la base misma de un mundo en que lo masculino y lo femenino siempre han desempeñado los papeles de superestructura y de base material. En este modelo de código binario se reemplaza a los generadores habituales de valor (el falo, la ley, el padre, etc.) y la tecnología se convierte en una buena posibilidad para debilitar la hegemonía masculina".

Ceros y unos demuestra que las mujeres han estado siempre inextricablemente unidas a la tecnología. Utilizando la figura de la telefonista como ejemplo, Plant defiende la idea de que la mujer ha constituido habitualmente el núcleo laboral de todo tipo de redes. Desde el telar eléctrico a la máquina de escribir, llegando a la telefonía, la tecnología ha sido, por lo general, un objeto primordialmente femenino.

Plant también polemiza y argumenta que las mujeres son máquinas inteligentes, que la robótica es femenina y que el cero - la nada dentro del código binario -, que siempre ha sido considerado el 0-tro, lo femenino, debe convertirse en un sujeto activo de acción y transformación.

Plant se interesa por reconstruir la historia desde un punto de vista único femenino. Siguiendo libremente sus consideraciones y lejos de sistematizar, proponemos a continuación una panorámica, muy a grandes rasgos, de algunos de los principales procesos en los que la mujer ha actuado como agente activo en la construcción del conocimiento científico y tecnológico a lo largo de la historia:

  • Primeras sociedades: La tradición oral nos da prueba del trabajo científico de las mujeres en las primeras sociedades: fabricación de utensilios, conocimiento de la naturaleza, puestos religiosos…
  • Edad Antigua: Por lo general, se asignaba a las diosas las construcciones de la ciencia, el conocimiento de lo espiritual, la medicina…
  • Edad Media: El conocimiento emigra a los conventos donde las mujeres encuentran un espacio para la libertad y el estudio, realizándose avances en el conocimiento de productos farmacéuticos, sanatorios, etc.
  • Edad Moderna: Las científicas son relegadas al anonimato y a lo privado. La invisibilidad oculta sus aportaciones en física, matemáticas, biología… Sin embargo, durante los siglos XVII y XVIII las mujeres de los salones científicos recobran, en algún caso, importancia: naturalistas, químicas, botánicas, geólogas, astrónomas…
  • Edad Contemporánea: A partir de la Primera Guerra Mundial, las mujeres se incorporan masivamente al mercado laboral. Poco después, en el período de Entreguerras, muchas mujeres se ven obligadas a volver a las casas y abandonar los puestos de trabajo que el hombre reclama. Pero el proceso de emancipación ya se ha iniciado y es desde entonces imparable. Muchas aprovechan para aprender y desarrollar importantes conocimientos técnicos, y también son numerosas las mujeres que durante la Segunda Guerra Mundial y la posguerra desarrollan equipos de computación de los ejércitos y otras corporaciones (Enigma, ENIAC...). Los primeros nombres míticos (la astronauta rusa Valentina Teleskova, Donna Shirley - en la NASA -, Rosalynd Pickard, en la inteligencia artificial) se incorporan a la historia de la ciencia y la tecnología.

El pensamiento de Plant va más allá de estos límites y se adentra en la compleja relación entre mujer y máquina. Estos planteamientos, unidos a la problemática en torno a la identidad y la crítica al discurso hegemónico masculino en la red, van a marcar el núcleo de buena parte de la reflexión teórica ciberfeminista posterior. Con esto enlazamos directamente con el apartado siguiente: el de los cuerpos y las identidades.

Cuerpos e identidades
Cuerpos e identidades es uno de los temas más recurrentes en todo el discurso ciberfeminista. En esta línea, una de las aportaciones más interesantes y, de hecho, pioneras en esta área de análisis es la de Sandy Stone. Muy valorada dentro del movimiento ciberfeminista, a pesar de estar voluntariamente distanciada del mismo, Stone se centra en investigar la historia del ciberespacio, y los mecanismos del deseo, la identidad y el cuerpo virtual.

Uno de sus primeros ensayos, Will the Real Body Please Stand Up?(1992),11 ayudó a formular las claves de los debates contemporáneos sobre la situación del cuerpo en las comunidades virtuales. Stone afirma que las nuevas tecnologías no son agentes transparentes que eliminen el problema de la diferencia sexual, sino medios que promueven la producción de cuerpos sexuados en el espacio. Defiende que el espacio virtual es, sencillamente, una metáfora de nuestro espacio físico habitual, en el que se reproducen las mismas prácticas y problemas.

Otra idea que interesa a las ciberfeministas es la del cuerpo virtual o la idea del cyborg. En un texto que se adelanta al ciberfeminismo -The Dialectic of Sex (1972)- Sulamith Firestone explicaba cómo la cibernética ofrecería la posibilidad de escapar de los confines del cuerpo y llevaría a la liberación de la humanidad de la tiranía de su biología.

En esta línea de pensamiento, años después, muchas teóricas feministas empezaron a reflexionar sobre la situación del género y el cuerpo dentro del ciberespacio. Donna Haraway, una de las intelectuales más reconocidas del nuevo feminismo, reactivó el debate y encaminó la reflexión al ofrecer el concepto de cyborg en 1991. El cyborg, según Haraway, posibilita un mundo más pluralista e igualitario y a que el cuerpo, el icono sagrado de la esencia de la mujer, deja de ser seña de identidad irremediable.

En un mundo de cyborgs la identidad se realiza de maneras variadas, no precisamente a través del cuerpo, sino más bien discursivamente, con lo que deja de ser fija e inamovible y pasa a ser movible, cambiante, múltiple y plural. En definitiva, el nuevo ser traerá ventajas para las mujeres, cuya identidad estaba basada, hasta hace poco, en la visibilidad de un cuerpo excluido del sistema de poder. A ello refiere la famosa frase de Haraway: "Prefiero ser una cyborg a una diosa" (Haraway, 2000). La idea del cuerpo posthumano viene a reflejar la antigua preocupación feminista de reconstrucción del cuerpo femenino para llegar a su esencia y su posterior reconstrucción basada en un nuevo sistema de valores más integrado.

La cuestión de la identidad, por tanto, sigue de cerca a la del cuerpo. Se trata pues de buscar modos de construcción más plurales, heterogéneos y liberadores, que ayuden a deshacer los espacios a los que tradicionalmente ha estado vinculada la mujer, hecho al que puede contribuir, si se dan determinadas condiciones, los espacios virtuales.

Enfrentamiento de posturas

La idea con la que abrimos el apartado "disparidad de propuestas" enlaza con esta última. Una de las críticas principales que ha recibido el ciberfeminismo es precisamente la falta de un corpus teórico unificado, hecho que desencadena desacuerdos constantes y un activismo, en ocasiones, radical e intolerante.

Sonia Reverter-Bañón afirma que en el ciberfeminismo actual coexisten multitud de discursos, pero probablemente dos irreconciliables:12

  1. Netopía: a la que preferimos denominar "Posturas de dinamización y avance": Aquellas posturas y narrativas que consideran que el ciberespacio representa la posibilidad de una utopía o net-opía; es decir, avances en la igualdad, el pluralismo y la expresión equilibrada del género.
  2. Distopía: a la que definiremos como "Posturas de resistencia y defensa": Todas aquellas que creen, por el contrario, que aquello que caracteriza a la realidad cibernética actual no es la utopía, sino lo opuesto, la distopía. La mayor parte de los discursos denuncian la falta de representación femenina en el campo de la telemática, la orientación masculina de las ciencias, así como los escasos modelos tecnológicos femeninos, entre otras cuestiones.

Concretemos, para finalizar, ambos conceptos:

Posturas de avance/Netópicas

Dentro de las posturas que apuestan por la utopía del ciberespacio como foro democrático se insertarían las importantes aportaciones de Sadie Plant y otras.

Plant, como señalamos, considera que la realidad virtual del ciberespacio puede acabar con la visión del mundo construida durante dos mil años por el orden patriarcal. Equiparando la matriz de cálculo de los ordenadores con la matriz femenina, la pensadora argumenta que los sistemas informáticos tienen más en común con las mujeres que con los sujetos masculinos, caracterizados por una identidad singular, fija, unidireccional y no relacional. Añade además que las telecomunicaciones globales y la migración de capital desde Occidente están resquebrajando las estructuras patriarcales, posibilitando un poder económico para las mujeres trabajadoras y multiplicando las oportunidades de comunicación, educación o información.

Desde otro punto de vista, los movimientos feministas que podemos englobar bajo la denominación de "ciberpunk" –cybergirls, webgirls, riotgirls, badgirls, etc.– arrancan de una consideración menos crítica con la posición de las mujeres en la red. Simplemente usan la red para crear sus propias páginas web con una intención paródica, irónica y, a veces, apasionada contra los estereotipos usuales que la sociedad asigna a las mujeres (Rosi Braidotti, 1998).

Posturas de resistencia/Distópicas

Por otro lado, dentro de la línea de resistencia del ciberfeminismo, un buen número de discursos señalan que la realidad del ciberespacio esta muy lejos de las fantasías que acabamos de comentar. Esta manera de reflexionar sobre las tecnologías de la información es la que también se denomina "ciberfeminismo radical".

Según ésta, la cibercultura no sólo no ha cambiado los estereotipos de género, sino que incluso sirve para acentuar más la opresión de las mujeres. Una vez más, la tecnología occidental adopta uno de sus más persistentes hábitos: la tendencia a crear diferencias, organizarlas jerárquicamente, y convertirlas así en desigualdades. La distopía consiste precisamente en hacer del ciberespacio un sitio de dominación y alienación; no sólo para las mujeres, sino también para todos aquellos excluidos, especialmente por razones de religión, ingresos económicos, etnia, etc. (Reverter-Bañón).

Ziauddin Sardar (2000) afirma que en Internet se está reproduciendo otra vez el proyecto de conquista y colonización del mundo por parte de Occidente, ya que está habitado en su mayoría por varones blancos de clase media europeos o estadounidenses, que crean páginas webs sin ningún valor informativo; en ocasiones, pornográficas y denigrantes para la mujer; incluso informando de todo tipo de prácticas masoquistas y aberrantes. Sardar señala que curiosamente este grupo de usuarios de Internet tiene el mismo perfil demográfico que los lectores de la revista Playboy: ambos están en el grupo de edad de 18 a 35 años, del 80 al 90 por ciento son varones, han tenido buena educación y tienen una media de ingresos más alta que el salario medio.

En respuesta al cyborg de Haraway, muchas voces feministas señalan que el sujeto sigue estando sexualizado. En esta línea Claudia Springer (1996) observa que, aunque los cuerpos humanos estén al borde de convertirse en obsoletos, la sexualidad permanece. De hecho, si observamos las diferentes representaciones que aparecen en el ciberespacio, la mayor parte están sexualizadas desde el punto de vista masculino. También es interesante hacer una lectura crítica del hecho de que muchas de las mujeres que se conectan a Internet lo hacen bajo identidad masculina para evitar el acoso y el sexismo típico de las sesiones online. (Carol Adams, 1996). El ciberespacio se presenta, según otros, además de sexista, claramente clasista, racista y etnocéntrico.

Discutidos sus presupuestos, pasemos a revisar a continuación cómo se plasma el ciberfeminismo en la práctica artística y la relación de este supuesto con el medio Internet y la organización de movimientos sociales.

3.3. El ciberfeminismo en la práctica artística

El siguiente apartado no pretende describir exhaustivamente la evolución del arte ciberfemista de los últimos años. Dada la enorme variedad de propuestas y aportaciones, nos centraremos:

  • Definir, a grandes rasgos, qué representa el arte ciberminista en el contexto del "net art" (arte en Internet).
  • Valorar su importancia en el proceso de formación del "ciberfeminismo", como movimiento socio-político.
  • Analizar aportaciones y controversias del arte ciberfeminista en el panorama cultural contemporáneo.

El término "net art", con el que hacemos referencia al conjunto de expresiones artísticas configuradas y/o difundidas a través de Internet, fue un concepto acuñado casi por accidente. En 1995, durante la transmisión de un e-mail anónimo, el artista esloveno Vuk Cosic encontró un término legible -"net.art"- que comenzó a utilizar para referirse al arte en la red. El concepto se difundió rápidamente entre las comunidades de Internet, utilizándose para describir una enorme variedad de prácticas artísticas.

El net art se convirtió desde sus comienzos en un espacio de confluencia y comunicación, facilitando que artistas, aficionados o críticos intercambiaran ideas y propuestas artísticas, sin una definición precisa de términos.

Sin embargo, como premisa, los "netartistas" se propusieron, junto con el afán estético de explorar las nuevas posibilidades artísticas y comunicativas de Internet, construir una comunidad más igualitaria en la que el arte estuviera notoriamente presente en las actividades cotidianas.

Para la agotada cultura del arte de los ochenta y principios de los noventa, Internet se convirtió entonces en un auténtico descubrimiento. Al lado de un sinfín de artistas de diverso signo, se situaron personas vinculadas a las instituciones del mundo del arte, con el objeto de comercializar y explotar las nuevas propuestas. El movimiento aparecía con un claro afán de ruptura con los parámetros del mercado artístico anterior y, al igual que ya hicieran Surrealistas, Futuristas u otras Vanguardias, sus creadores tuvieron, en un principio, una gran afición a publicar manifiestos y suscitar polémicas antisistema.

Así, entre 1994 y 1998 tuvo lugar la eclosión de todo tipo de propuestas y comunidades artísticas, permitiendo a los netartistas trabajar y conversar al margen de la burocracia y los ámbitos institucionales o privados; y sin que ello les supusiera estar marginados o necesitados de dicha comunidad.

Es por aquel entonces cuando las primeras mujeres netartistas empiezan a ocupar una posición representativa. Rachel Baker, Beth Striker, Josephine Bosma, Shu Lea Cheang, entre otras, son sólo algunos de los primeros nombres que se suman al panorama del primer net art.

Algunos teóricos sitúan los orígenes del arte feminista un poco antes, a principios de los noventa. Por aquel entonces –1991– surgía en Adelaide (Australia) un grupo de artistas y activistas que se denominaron a sí mismas VNS Matrix (Venus) y escribieron el primer Manifiesto Ciberfeminista.

Desde este primer hito, el movimiento empezó a crecer y a organizarse. En septiembre de 1997, se celebró la Primera Internacional Ciberfeminista en la Documenta X, celebrada en Kassel (Alemania), una de las más importantes muestras internacionales de arte contemporáneo. En ese punto confluían dos tipos de ciberfeminismo, uno teórico y otro artístico, que desde entonces convivirían en el desarrollo de sus aportaciones.

Desde entonces, el arte ciberfeminista parece desarrollarse en dos direcciones:

  1. por un lado, el activismo político radical de las anteriormente citadas VNS Matrix.
  2. por otro, el trabajo más moderado de la Old Boys Network - un consorcio internacional de pensadores y artistas ciberfeministas -.

Las componentes de VNS Matrix, pioneras del ciberfeminismo, aportaron tácticas de guerrilla artística de vanguardia –similares a las de las Guerrilla Guirls a finales de los ochenta– y sustentaron con expresiones artísticas y comunicativas los esfuerzos teóricos emprendidos por pensadoras como Stone o Plant.

VNS Matrix estaba compuesto en un principio por Josephine Starrs, Julianne Pierce, Francesca da Rimini y Virginia Barratt, pioneras de una serie de intervenciones ciberfeministas - como Bad-code, un videojuego pensado sólo para mujeres -. Sus acciones no dejaron indiferentes a la comunidad artística. Para apreciar los radicales y arriesgados planteamientos de VNS Matrix merece la pena observar su manifiesto y su lema. "El clítoris es una línea directa a la matriz" ("the clítoris is a direct line to the matrix"), intenta subrayar una coexistencia material entre máquina y cuerpo femenino, conectando con las ideas de Haraway y centrándose en una utilización cruda, carnal y expresiva del cuerpo en el ciberespacio.

Las VNS Matrix, si bien en un principio no conocían la obra de Sadie Plant, construyeron un activismo con discurso propio centrado en torno a la mujer y la tecnología. Sin embargo, todo el arte ciberfeminista posterior, incluido el de las VNS Matrix, seguirá las directrices de Plant y otros teóricos. Es el caso de Shigeko Kubota (integrante de Fluxus), Eva Grubinger o Nancy Paterson, por citar algunos ejemplos.

Uno de los conflictos más importantes en este nuevo arte ciberfememinista se produjo cuando en junio de 1996 se envió el manifiesto de Anne de Haan "La vagina es el jefe de Internet" ("The vagina Is the Boss on the Internet") a Nettime, un foro de discusión sobre cibersociedad y cultura. Los moderadores de la lista dijeron que aquellos que se interesaran por el feminismo llevaran la discusión a otra parte, a plataformas de mujeres como Old Boys Network. El cisma entre estas dos facciones del ciberfeminismo se agravaba una vez más, como ocurría cuando Francesca Rimini, integrante de VNS Matrix, describió el ciberfeminismo menos radical como "una perorata cursi, esencialista y autocomplaciente".

Desde un punto de vista más moderado, Old Boys Network (OBN) es uno de los grupos ciberfeministas más antiguos e interesantes, cuya labor ha sido esencial para introducir el debate ciberfeminista en los circuitos internacionales.

Se trata de un foro de discusión internacional, fundamentalmente europeo, pero con numerosas aportaciones norteamericanas, sudamericanas y australianas…, que trabajan con los medios de comunicación y las redes personales como base y un discurso basado en la representación del sexo en el entorno virtual. Una de sus mayores aportaciones fue precisamente introducir la denominada Primera Internacional Ciberfeminista en el marco de la Documenta X.

Algunos años después de estas primeras tensiones y con dos corrientes artísticas dominantes, el arte ciberfeminista cuenta hoy con interesantes aportes, pero también insuficiencias, que pasamos a analizar a continuación.

3.4. Tensiones y convergencias

Convergencias teórico-prácticas

Una de las características generales más interesantes del arte ciberfeminista es su vinculación directa con los postulados teóricos que lo organizan. La causa directa de esta interrelación hay que situarla en el origen tanto del pensamiento como de la práctica artística.

La pensadora británica Sadie Plant acuñó el término "ciberfeminismo" en 1995, sin tener conocimiento de las prácticas artísticas de VNS Matrix (1991), movimiento del que se impregnaría más tarde. De igual forma, las australianas que, en un principio desconocieron las tesis de Plant, desarrollaron una línea de conocimiento paralela a la misma, adhiriéndose a sus postulados en adelante.

En conclusión, teoría y práctica, reflexión y praxis-acción, estaban gestándose en diferentes partes del mundo de forma aislada, pero respondiendo a la necesidad de configurar un marco teórico que hiciera frente a la desigualdad en un mundo fuertemente tecnológico. Finalmente, los postulados de unos y otros (teóricos y artistas) coincidirían en la Documenta X de Kassel en varias áreas conceptuales: cuerpo virtual, discurso patriarcal cibernético, crítica a la tecnofobia femenina…

En definitiva, un pensamiento divergente comunicacional-artístico, de un lado, y teórico-científico de otro, pero con tintes similares, se adherían a una línea común hasta el momento presente.

Tensiones, fascinación y controversia

Con aún escasos años de vida, el ciberfeminismo ha generado períodos de "fascinación", por un lado y de controversia, por otro, basados, fundamentalmente en las siguientes premisas:

Divergencias teóricas

Es preciso recordar las dos líneas fundamentales de reflexión y acción ciberfeminista y las diferencias que se pueden establecer entre sus propuestas: de avance o netópicas y de resistencia o distópicas. Esta característica ha ayudado, en ocasiones a cimentar y, en otras, a hacer retroceder los avances del movimiento.

Extremismo teórico

Parte del ciberfeminismo crítico tiene como objeto fundamental el dislocamiento del sistema, para lo que utiliza como modelo teórico la provocación, el desafío y la radicalidad. En ocasiones, el extremismo de las propuestas ha generado tensiones y rupturas en su seno, paralizando algunos de los avances conseguidos.

Conexión con las identidades marginales: femeninas

El feminismo, en general, y el ciberfeminismo, en concreto, más que muchos otros movimientos sociales o artísticos, se presenta íntimamente conectado a la memoria de identidades "marginales", la femenina en este caso.

En este sentido, se puede hablar del ciberfeminismo como un movimiento socio-político que se adapta perfectamente a la famosa consigna de Louise Bourgoise - "Lo personal es político" -. De otro lado, plantea un sugerente debate en torno a la conformación de estas identidades en nuevos "artefactos" tecnológicos –Internet–.

Marco de injusticia y compromiso político

Conectado con lo anterior y siguiendo a Klandermans, podemos resolver que buena parte de la búsqueda ciberfeminista ha ido orientada a conseguir una mayor democratización e igualdad en las prácticas discursivas en el ciberespacio. La solidaridad de toda una generación artística, materializada en creaciones contundentes, es la muestra confirmadora del alcance colectivo y popular del compromiso social en el arte ciberfeminista.

Victoria Vesna sintetiza este punto. El ciberfeminismo, según Vesna, conecta y difiere del feminismo anterior, puesto que implica el fin de la era de un pensamiento dogmáticamente correcto, dado el propio espacio que internet ofrece a todo tipo de manifestaciones artísticas e ideológicas minoritarias. Así, la red abriría campo a nuevas reinterpretaciones de la teoría feminista clásica, enriqueciéndola y adaptándola al presente tecnológico. De ahí el atractivo, y también, las constantes controversias, que atraviesan al movimiento.

Faith Wilding también lo resume del siguiente modo: "Los temas clásicos del feminismo, como subjetividad femenina o separatismo están destinados a surgir de nuevo. ¿Cuál es la materia que el ciberfeminismo está cuestionando, teorizando y activamente confrontando? Por supuesto la respuesta superficial es el ciberespacio, pero tal respuesta no es realmente satisfactoria. El ciberespacio es solo una pequeña parte, ya que la infraestructura [que origina y mantiene] este mundo virtual es inmensa".

3.5. Nuevos abordajes

A pesar del reconocimiento internacional que ha recibido, el ciberfeminismo sigue constituyendo un marco teórico problemático. Nadie sabe con exactitud qué significa el movimiento. Sus cabecillas, cuando no lo han abandonado por completo, a menudo han hecho interpretaciones poco inspiradas de temas políticos y tecnológicos.

Como han señalado Faith Wilding y el Critical Art Ensemble en su reciente estudio sobre ciberfeminismo: "El territorio del ciberfeminismo es extenso. Los objetivos de su lucha son el ciberespacio, el diseño industrial y la educación: es decir, todos aquellos campos en los que el proceso tecnológico presenta un sesgo sexista por el cual se excluye a las mujeres de las posiciones de poder dentro de la tecnocultura".

Por su naturaleza misma, siguiendo a Wilding, el ciberfeminismo necesitaría una práctica descentralizada, múltiple, participativa, en la que convivan muchas trayectorias diferentes.

No hay duda de que todos estos diferentes discursos que se engloban dentro del ciberfeminismo pueden ayudar a crear una mayor concienciación sobre la necesidad de establecer una relación más equitativa entre los géneros y la tecnología de la información. Pero, para que el ciberespacio se convierta en un espacio en el cual no vuelvan a surgir nuevas formas de poder y control, hace falta la apropiación de una posición política, firme, con menos fisuras.

Sin ánimos de ser exhaustivos, proponemos, a continuación una serie abierta de propuestas, ideas y proyecciones, con las que, entendemos, debería conectar el ciberfeminismo para avanzar y consolidarse como movimiento social. Las repercusiones globales del movimiento aumentarán en tanto que se aprovechen los fines siguientes:

Abandonar los márgenes para ocupar el centro

La tecnología afecta a todos los campos de la vida - laboral, social, privado, personal… -, por tanto hay que incorporarse de forma activa a su uso y disfrute y, en ningún caso, apartarla.

Las nuevas tecnologías de la información no deben ser un campo a conquistar, sino a proteger; es necesario recuperar la presencia activa en la comunicación, tejer redes, conectar lo distante… Ocupar un espacio que pertenece y ha pertenecido, en gran medida, a la mujer: la comunicación, el lenguaje, las relaciones de grupo…

Al igual que en el arte o en las ciencias, se precisa deconstruir la historia y volver a articular una nueva genealogía científica-tecnológica de la mujer.

Optimizar la red como instrumento de difusión y participación

Hay que sacar el mayor partido a las ventajas que conlleva el acceso y reparto de la información en la red que sirve, en gran medida, para generar respuestas diversas frente al pensamiento único, alternativas que equilibren los flujos económicos, sociales y culturales. De este modo, se hace forzoso aprovechar las potencialidades y ventajas de Internet para la comunicación, gestión y participación, posibilidades que a la larga pueden dar lugar a un nuevo orden más justo e igualitario: acceso gratuito, universalidad y multiculturalidad, inmediatez, documentación, etc. Internet puede contribuir además a:

  1. Considerar lo global como complemento de lo local.
  2. Aprovechar lo multicultural y el intercambio universal de información.
  3. Reducir las relaciones jerárquicas de poder y permitir las mulitidireccionales; cambiar el orden jerárquico –horizontal– por el orden de redes –vertical–.

Potenciar las convergencias y trabajar en los contenidos

Es necesario analizar antagonismos y desacuerdos y contribuir a generar posturas político-artísticas más integradas, así como estimular la autocrítica y la reforma.

De otro lado, la red es un buen marco para optimizar esfuerzos y crear adhesiones, que ayuden a consolidar el espacio simbólico femenino y potenciar la identidad.

Incorporar el punto de vista masculino

Por último, apuntar un déficit de las corrientes de pensamiento feministas anteriores, que podría ser corregido si aprovechamos la extensión universal de la red: la escasa incorporación de puntos de vista masculinos al estudio del género.

Con objeto de buscar un futuro femenino más activo el ámbito de las nuevas tecnologías, es prioritario dinamizar el debate incorporando voces y discursos masculinos, desde su estudio y particular percepción.

Sin intención de difundir unas normas estables, consideremos, por último, otros tres aspectos que pueden contribuir a un mejor conocimiento de la red en su relación con los movimientos sociales:

En primer lugar, habría que buscar el justo equilibrio entre el optimismo y el pesimismo antropológico; o, en términos de U. Eco, conjugar lo "apocalíptico" y lo "integrado" (1995).13 Internet no va a resolver las enormes desigualdades entre los grupos humanos; pero, bien utilizada, puede ser un buen instrumento para contribuir a tal fin.

En segundo lugar, la libertad de expresión, la democracia y la igualdad pueden encontrar un buen aliado en la red. Pero ese fin implica la existencia de una esfera pública dedicada a la interacción ciudadana, que, en todo caso, trabaje en conexión con la articulación social en la red.

Y tercero, consecuencia de lo anterior, tenemos que mantener un compromiso para que las nuevas tecnologías permitan la diversidad y la interdependencia, en lugar de exclusividad, segmentación y estratificación. También para mejorar las comunidades geográficas, las identidades (culturales, de género…) y no para hacerlas desaparecer en hipotéticos universos libres digitales.

Concluiremos enlazando de nuevo con el pensamiento del filósofo M. Foucault acerca de la relación entre resistencia y creación, dos de los conceptos que guiaron, directa o indirectamente el discurso anterior.

Foucault defiende que es en el interior de las relaciones estratégicas –como las que se establecen en la web14 y de la voluntad de los sujetos virtualmente libres, donde se pueden encontrar las fuerzas que resisten y crean.

Así, en una entrevista de 1984, un año antes de su muerte, respondía: "Es sólo en términos de negación que hemos conceptualizado la resistencia. No obstante, la resistencia no es únicamente una negación: es proceso activo".

Ahí donde empezamos, deseamos concluir: en la red como medio de información y, sobre de acción, trasgresión, transformación. Ubicando con mayor precisión lo que se encuentra en juego en este ámbito es como lograremos, en lo posible, pensar estrategias, indagaciones, propuestas… para consolidar un Internet espejo equilibrado del gmundo.

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Notas:

1 HAKKEN, David (1999), Cyborgs and Cyberspace? An Ethnographer looks to the future, New York / London: Routledge.
2 MELUCCI, A. (1994) ¿Qué hay de nuevo en los "nuevos movimientos sociales?. En LARAÑA, E. y GUISFELD, J.: Los Nuevos Movimientos sociales: de la ideología a la identidad. CIS. P.119-149.
3 DIANI, M. (1992): The Concept of Social Movement. En: The Sociological Review, 40.
4 CASTELLS, M. (2001). La Galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad.
Plaza & Janés.

5 KLANDERMANS, B. (1995): Social movements and culture. London, UCL Press. KLANDERMANS, B. (1995): The social psichology of protest. London, Blackwell.
6 Desequilibrio, en el sentido de ventajas y desventajas antes señalados.
7 MARTIN BARBERO, J. (1998): De los medios a las mediaciones.Comunicación, cultura y hegemonía. México: Ediciones G. Gili.
8 El 26 de agosto de 1789 se aprueba por Asamblea la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, sin referencia expresa a las demandas de igualdad de género, durante la Revolución Francesa.
9 HARAWAY, D. (1991), A Cyborg Manifest, en Simians, Cyborgs, and Women: The reinvention of Nature. London: Free Association.
10 PLANT, S (1998): Ceros y Unos. Editorial Destino. Colección Ciencias Sociales. Barcelona.
11 STONE, A. R. (1992): Will the Real Body Please Stand Up?. Michael Benedikt, Ed. Cyberspace. First Steps. MIT Press. 
12 La cursiva es nuestra.
13 ECO, U. (1995) Apocalípticos e integrados. Madrid. Tusquets Ed.
14 La cursiva es nuestra.

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http://www.creatividadfeminista.org/articulos/ciber_artensamble.htm

- ZAFRA, Remedios: Femenino.net.art: feminización de la cultura y red Internet. En: http://www.mecad.org/htm/docu_i/doc_txt.htm


* Alejandro Barranquero Carretero es alumno de Doctorado en la Universidad de Málaga. Esta comunicación fue presentada en la IV Bienal Iberoamericana de Comunicación (sociedad, información y conocimiento) realizada en San Salvador entre el 17 y el 19 de septiembre de 2003, la cual se reproduce en SdP con la autorización de los organizadores.


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