Sala de Prensa

60
Octubre 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La comunicación europea:
características y perspectivas

Mª Antonia Martín Díez *

La idea de Europa se ha desarrollado desde una concepción universal y etnocéntrica.

Universal, porque así es concebido el pensamiento filosófico griego, la fórmula imperial romana y la aspiración de la Iglesia católica. La conjugación de los anteriores elementos llevará a la creación del Sacro Imperio Romano Germánico.

Etnocéntrica, por varias razones:

  1. Porque el hombre europeo vive su existencia como eje de la creación. Los hallazgos de Copérnico, Galileo, Darwin, Freud y Einstein enunciarán limitaciones pero no destruirán la creencia de "superioridad" del europeo.
  2. Porque la cultura europea se impuso como modelo en la expansión colonial.
  3. Porque los conciertos políticos, desde el Congreso de Viena han desarrollado junto a la concepciones del Estado-nación la idea de un orden mundial basado en Europa.
  4. Porque la génesis de la civilización occidental y el sentido de una comunidad atlántica sigue partiendo de los valores europeos de libertad, justicia y solidaridad.

La idea de Europa, real en la sociedad medieval, ideal hasta el 1945, se convierte desde entonces en una necesidad y desde la década de los 70 en una urgencia.

Real, porque es en la sociedad medieval donde los principios de libre tránsito, unidad religiosa y lingüística en el campo académico van a florecer. Posteriormente la unidad artística se plasmará en el arte gótico.

Ideal, hasta 1945, porque así es el pensamiento de Coudenhove-Kalergi, cargado de utopía en su convencimiento de que únicamente el contagio crearía la integración europea. En ningún momento este calificativo desea desprestigiar la gran aportación del Movimiento Pan-Europeo y de su revista Pan-Europa. Esta publicación será la primera utilización de un medio de comunicación de masas a la construcción europea.

Ideal es también la acción de Aristides Briand en la Sociedad de Naciones. 1929 quedará en el recuerdo de la opinión pública europea más como el año de la recesión económica mundial que como el año de Europa. Sin embargo el esfuerzo tampoco será baldío, especialmente cuando en la creación de la Comisión Internacional de Cooperación Intelectual vemos el intento de potenciar la cooperación de forma universal pero fundamentalmente europeo.

En concreto, la formación del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual (Francia, 1926), va a potenciar entre 1926 y 1940 el desarrollo de centros y comités especializados en temas comunicativos como la prensa de los estudiantes, el cine, la radio y la prensa en general. Destacando especialmente la Comisión Internacional para la enseñanza cinematográfica, el Congreso Internacional de Cine (1926), la Revista Internacional de Cine educativo (1934), con 5 ediciones en alemán, francés, español, inglés e italiano y la edición posterior de Intercine, aunque sólo tuviera un año de vida.

Necesidad, desde 1945 como apunta ya la célebre conferencia de Churchill en la Universidad de Zurich. Europa debe recuperar su liderazgo en el mundo. Mantenimiento de la paz, fortalecimiento del estado de derecho y potenciación de los valores europeos de libertad y justicia. Tras el Congreso de la Haya surgirá el Consejo de Europa donde la cooperación interestatal salvo en el campo defensivo será objetivo prioritario.

El Consejo de Europa opta por una cooperación basada en el estado de derecho en cuya definición fija los valores básicos de la Europa Occidental. En esta línea, la política de comunicación irá básicamente dirigida a los lideres de opinión. Dar a conocer el estatuto fundacional y sus instituciones serán los primeros objetivos avalados por la información que cada estado miembro da del Consejo de Europa. En segundo lugar, la creación de símbolos comunes: la bandera, el himno y el día de Europa, perfilando ya el deseo de una identidad común. Aunque persisten las acciones anteriores en su difusión junto a la gestión propia de un departamento de comunicación (comunicaciones, visitas a sede, ruedas de prensa, creación de antenas, etc.), existe un momento decisivo en el cambio de orientación de la política de comunicación, con el establecimiento de una Comisión y de un Tribunal para la protección y salvaguarda de los derechos humanos. El ámbito jurídico presenta al Consejo de Europa como un modelo universal a seguir. La difusión de los casos presentados y sus sentencias convierten a los estados en pacientes sumisos del Consejo de Europa. Sumisos porque los propios medios públicos participarán en la campaña de difusión y formarán parte en la creación de una opinión pública que tendrá como referente crítico frente a su Estado la posibilidad de amparo en el Consejo de Europa. Tras sus pasos otras organizaciones internacionales europeas desarrollarán su concepción de Europa.

Esa concepción europea será diferente cuando las organizaciones internacionales asuman la defensa. Así tanto la OTAN como la UEO son organizaciones inicialmente mantenidas con su carácter defensivo y en respuesta al enfrentamiento ideológico. La OTAN hará una política de comunicación basada en la existencia de una comunidad atlántica. Comunidad basada en una alianza defensiva ante un enemigo común. Básicamente su propaganda se fundamenta en la percepción del peligro soviético, sumándose a las propagandas nacionales defensivas, con la excepción de dos países Grecia y España.

La necesidad de una seguridad común parte de un coste financiero y de una contingencia estratégica. A nivel propagandístico su justificación estará en la existencia de enemigos reales o potenciales es expresada claramente por el primer secretario general de la OTAN (Spaak), "nuestra existencia es el miedo". Miedo ante el rearme alemán, en el caso fundacional de la UEO. Miedo ante el enemigo soviético, en el caso de OTAN. Miedo siempre en evolución ante enemigos reales o potenciales. Si el miedo constituye la necesidad inicial de ambas organizaciones no es suficiente motivo para mantener su vigencia ante los avatares de la historia. El miedo no crea una identidad europea más al contrario fomenta el desarrollo de políticas nacionales defensivas. En esa búsqueda de la emotividad pública se vuelve al talante etnocéntrico y universal, así la OTAN defenderá la civilización occidental y en el caso de la UEO los valores de la identidad europea.

Mención especial merece la Unión Europea, por ser la organización más avanzada en el proceso de integración y que más se complementa con las otras organizaciones internacionales europeas. Desde sus orígenes como CECA hasta su constitución actual como Comunidad Europea podemos ver un largo camino marcado por los valores resaltados de etnocentrismo y universalidad.

La Unión Europea parte de la concepción de una Europa necesaria. Necesidad basada en la lógica del beneficio. Beneficio es asegurar la paz, la protección del Estado de derecho o el bienestar social de la población. Como también es beneficio asegurar la posición de liderazgo europeo en el contexto mundial menoscabada por la existencia de dos superpotencias y mantener una cultura propia.

Esta necesidad precisará de una identidad europea. Esa identidad cuestionada desde sus inicios y planteada mejor como una opción de cooperación, por dirigentes políticos, presenta todavía su complicación al ser el marco geográfico europeo un lugar donde conviven diferentes concepciones de identidad nacional estatal y nacionalismos que se caracterizan por ser identidades nacionales sin Estado. Desde el campo administrativo la combinación será fácil. Europa será: la Europa comunitaria, la Europa de las naciones, la Europa de las regiones, la Europa de los municipios y en última instancia la Europa de los ciudadanos, posteriormente conjugados con el principio de subsidiariedad.

Forjar una identidad común será el principal objetivo de la política de comunicación de la Unión Europea. Si bien es cierto que esta política ha sido tipificada como tecnocrática, dirigista, fría e inadecuada por una institución propia como es el Parlamento en su crítica a la Comisión, también es cierto que es la que ha desarrollado e involucrado a más medios en esta labor.

En 1973 se inicia en EEUU la liberalización financiera tras ella la liberalización de las comunicaciones nos introduce en la sociedad global. Europa tiene que reaccionar ante dicha competencia y presión exterior. Aquí aparece también un aspecto universal en cuanto que la sociedad global es universal. El aspecto etnocéntrico sigue siendo una realidad pero se constata no como un monocentrismo europeo sino como un policentrismo de las diversas naciones de Europa.

Ante la nueva realidad, sin querer parodiar a Drucker; el Consejo de Europa afronta la problemática ante el desarrollo tecnológico de las telecomunicaciones, el poder de los medios de comunicación y las expectativas o demandas de las audiencias.

Así, en 1989 ya no es suficiente plantearse el problema de que es Europa o como lograr la integración europea. La actuación comunicativa del Consejo de Europa se encamina al diseño de una política audiovisual común.

EL Convenio de la televisión transfronteriza con el que el Consejo de Europa celebra su 40 aniversario servirá como modelo en la definición de conceptos como el de obra europea posteriormente aceptados por la Directiva de la televisión sin fronteras en el marco de la Comunidad Europea.

El Convenio sigue pendiente de ratificación por la mayoría de los estados miembros, hecho que inicialmente puede menoscabar su efectividad, sin embargo marca las pautas para una integración de los países de Europa del Este, las limitaciones a cierto tipo de publicidad (tabaco, alcohol) y la protección de los menores respecto al medio.

No ocurre lo mismo con el Fondo Euroimages. Las críticas referidas a su existencia han sido dirigidas a su escasez presupuestaria pero su vigencia inicial es defendida en la medida en que es la única opción de financiación externa para los países del Este aunque se fuerce la necesidad de coproducción con terceros países.

El Consejo de Europa no sólo es pionero en la concepción de promocionar, incentivar o crear (dependiendo de los autores) una industria audiovisual europea, también lo es en definir su posición respecto a la concentración de medios. Esta labor será modélica en la medida en que los estados miembros están optando por medidas laxas frente a la concentración, incluso inexistentes, tratando de reforzar los grupos nacionales de comunicación y supone un análisis de las tendencias de las industrias culturales: la concentración y la internacionalización.

La concentración se aborda como una pérdida del poder político pero con la ambivalencia que conlleva la descripción paralela de efectos positivos y negativos. La clasificación de los tipos de fusión e integración es todavía un modelo a seguir aunque cada vez más consideremos que en el futuro sólo hablaremos de integración multimediática, dando por hecho las características de internacionalización e incluso de su vinculación multisectorial.

El Consejo de Europa recoge tibiamente los postulados de la escuela crítica frente al imperialismo cultural estadounidense o si se prefiere asume la crítica explícita que el gobierno francés había defendido en 1982 en el marco de la UNESCO. De modo encubierto el espacio europeo se define en competitividad con otro mercado: el americano.

El Consejo de Europa cumple con estos planteamientos la función complementaria teórica de otra organización: la Unión Europea.

Desde el campo de la comunicación , la Unión Europea es la única Organización, en el ámbito mundial que con propiedad realiza una política de comunicación. Diríamos que las otras organizaciones plantean políticas informativas, propagandísticas o desinformativas pero no comunicativas en la medida en que no participa el receptor, aunque no lo sea ni en su iniciativa, ni en su elaboración pero si en sus efectos. La razón está en una publicación nacida justo en 1973: El Eurobarómetro. La entonces Comunidad Económica Europea inicia un seguimiento sostenido de la opinión pública en su ámbito. El Barómetro, que pronto se convertirá en dos números, con una periodicidad semestral, evalúa el conocimiento que los ciudadanos comunitarios tienen de sus instituciones y lo más importante su sentimiento o grado de adhesión a Europa.

Los sondeos del Eurobarómetro lógicamente se intensifican cuando se celebran las primeras elecciones al Parlamento Europeo. Sin embargo ambas acciones junto como decíamos antes con el Consejo de Europa, más las propias de un gabinete de comunicación no surten efecto en la opinión pública. Es curioso como incluso antes las nuevas adhesiones la acción de la Comisión puede crear un clima de opinión y levantar una expectativas que no se correspondan con la realidad. Tal es el caso de la campaña creada en Turquía y su interpretación propagandística en relación con su posible adhesión.

Hecho similar ocurre con la entrada de un país o con el llamado efecto Presidencia. En este último caso, durante esos seis meses, la acción comunicativa de la Comisión se suma a la propaganda interna del país, constituyendo una campaña de gran alcance, especialmente cuidada con la Celebración del Consejo Europeo. Sin embrago vemos excepciones al mismo, tradicionales como es el caso de Gran Bretaña o coyunturales como en Portugal.

Si que es apreciable el efecto en los medios de comunicación de los Presidentes de la Comisión, basta recordar la figura emblemática de Jacques Delors. Con Delors la política de propaganda dentro de la Comunidad Europea se une con los eventos deportivos, buscando en su difusión lo público y lo festivo.


* Dra. Mª Antonia Martín Díez es profesora titular de la Universidad Europea de Madrid. Esta comunicación fue presentada en la IV Bienal Iberoamericana de Comunicación (sociedad, información y conocimiento) realizada en San Salvador entre el 17 y el 19 de septiembre de 2003, la cual se reproduce en SdP con la autorización de los organizadores.


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