Sala de Prensa

57
Julio 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Periodismo de Investigación en Chile

Iluminando las zonas oscuras

Pamela López de Santa María Fernández *

El desarrollo del Periodismo de Investigación en Chile causó un impacto en la opinión pública sobre todo en el último año. La aparición de nuevos medios periodísticos con una línea editorial precisa y consistente ha permitido que este estilo se inserte en la sociedad civil logrando en ésta una aprehensión de la información que permite que el lector, televidente o auditor sea capaz de analizar, criticar y formarse una opinión propia y objetiva de los acontecimientos que ocurren a su alrededor. Sin embargo, aún debe enfrentar la presión de fuertes intereses que actúan en su contra, como lo demostró la reciente crisis en el semanario La Nación Domingo. A continuación, una reflexión acerca de cómo el Periodismo de Investigación se está abriendo en los medios chilenos y cómo este fenómeno repercute en la opinión pública.

Era un sábado de invierno. Manejaba mi auto por una concurrida avenida capitalina en busca de un mall para comprarme un par de jeans: nada importante ni trascendente. A mi lado, mi colega y amigo de antaño Pablo Basadre me advierte una situación que no me dejará indiferente: "Mañana va a cambiar la transición en Chile, compra La Nación Domingo (LND) ".1 La frase me sonó algo curiosa y hasta ese momento no logré ver la magnitud que más tarde tendrían sus palabras.

Domingo 8 de septiembre del 2002, al día siguiente de mi encuentro, el matutino publica en portada la reorganización del Comando Conjunto, uno de los grupos represivos más siniestros de los años setenta. A cargo del periodista Víctor Gutiérrez, LND comienza a develar una historia hasta entonces desconocida por la opinión pública y mejor aún, contada por sus propios protagonistas.

Domingo 15 de septiembre del 2002, LND golpea nuevamente pero esta vez dando los nombres más protegidos del grupo entre los que figura la actual señora de un, hasta entonces, alto general de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), y la lista que los agentes intentaron hacer llegar a la Mesa de Diálogo.2 La noticia causó revuelo en el gobierno, un terremoto a nivel político y la expectación y el interés de la opinión pública. Pero la consecuencia más relevante sucedería semanas después cuando el Comandante en Jefe de la FACH, Patricio Ríos, y el director de Aeronáutica Civil, Patricio Campos, presentaron su renuncia al Presidente Ricardo Lagos.

El trabajo del equipo de periodistas de LND entregó un claro mensaje: haciendo periodismo de investigación se puede llegar a verdades que hasta hoy se mantienen ocultas y que muchas veces comprometen a personas cercanas al poder.

Después del reportaje realizado por el equipo a cargo del periodista Julio Cesar Rodriguez,3 los poderes fácticos comenzaron a estar en el ojo del huracán, no sólo ante la mirada de la prensa, que poco a poco empezó a perder el miedo y a develar hechos de corrupción, lavado de dinero y malversación de fondos entre otras irregularidades, sino también ante los ojos de la opinión pública que se hizo parte importante en este proceso de entrega de información. Rodríguez, en entrevista con la autora, plantea que la responsabilidad social del periodista es mantener a la opinión pública informada, sobre todo en aquellos temas que algunos no quieren que se conozcan. Plantea que el periodismo es sacar a la luz pública lo que los poderosos se esfuerzan por esconder, lo demás es propaganda y relaciones públicas.

Pero ¿qué pasa con la presión que ejercen los propietarios de los medios? Los dueños de los conglomerados periodísticos determinan la línea editorial ante la cual los periodistas deben someterse. Compromisos políticos y económicos hacen que los profesionales de la comunicación vean truncada su función primigenia: informar. Es aquí donde el periodismo de investigación se ve coartado. Los periodistas se dedican semanas, incluso meses a trabajar en torno a un tema, pero la última palabra en relación a publicar o no, siempre estará determinada por los dueños de los medios, quienes mucha veces prefieren salvaguardar los intereses económicos adquiridos gracias a millonarios contratos publicitarios. La publicidad ayuda a la formación y mantenimiento de los medios de comunicación, pero muchas veces se convierte en un alma de doble filo que vulnera la libertad de información a la que la sociedad tiene derecho a acceder.

Gracias al periodismo de investigación, aún incipiente en nuestro país, y ejercido con menos presiones, la opinión pública comienza a convertirse en un ente que quiere consumir cada vez más información. Las personas empiezan a tener una mirada crítica y una postura objetiva de los acontecimientos que no pasa inadvertido; la contingencia trasciende la lectura de diarios, la edición de los noticieros en televisión y los boletines radiales: la gente se reúne, debate, conversa de política, de economía; en los bares y cafés capitalinos se escucha el murmullo y muchas veces la agitación de las personas que, sin temor, dan a conocer su visión de lo que está pasando y de cómo el gobierno está enfrentando una crisis que cada vez se torna más vergonzosa.

El periodismo de investigación crea una opinión publica más atenta, más agresiva, más vigilante a la gestión de sus elegidos. A través de una prensa de calidad, esta opinión pública será capaz de analizar la realidad desde otra perspectiva, logrando un análisis y un pronóstico de los acontecimientos a suceder pero, sobre todo, la investigación periodística eficaz logrará que los ciudadanos depositen su confianza en la prensa, que hará la tarea de fiscalizar al poder y de actuar como un ente activo en la entrega de la información.

Ahora la pregunta que da vueltas por mi cabeza es si acaso los periodistas debemos sentirnos intimidados al momento de hacer periodismo de investigación. Diecisiete años de dictadura provocaron miedo y conformismo en algunos profesionales que pecaron de obsecuentes y amigos de las fuentes, pero hoy, en democracia, la práctica periodística debiera realizarse con consecuencia y sin pensar que seremos perseguidos o privados de libertad por sacar a la luz pública situaciones que los poderosos pretenden seguir escondiendo. Definitivamente la respuesta es: no.

La periodista Alejandra Matus, autora de El libro Negro de la Justicia Chilena, cuyos ejemplares fueron incautados poco antes de salir a la venta y por lo que la escritora tuvo que auto exiliarse en Estados Unidos para evitar ser arrestada, postula que

"sin real libertad de expresión, el periodismo se pervierte, pierde su altura ética y puede transformarse en un engendro monstruoso: inquisitivo, osado, mordaz, descalificador y hasta cruel contra quienes no tienen leyes que los protejan; tolerante, obsecuente y servil con los poderosos, sin excluir, por supuesto, a la autoridad, a la que sin embargo está llamado a fiscalizar".4

El periodismo debe cumplir un rol vigilante, siguiendo paso a paso el actuar de aquellos que toman las decisiones y que diseñan el concepto de país, en donde la principal afectada en algunos casos, o beneficiada en otros, va a ser la sociedad civil en su conjunto. Es ahí donde los periodistas deben estar: detrás de aquellos que muchas veces actúan en su propio beneficio sin medir consecuencia moral y social alguna.

Durante años fuimos cómplices del abuso de poder que ejercían unos pocos. Hoy, los periodistas debemos hacernos parte de la democracia que nos gobierna y enfrentar los acontecimientos con valentía y altura de miras, pero sin descuidar la responsabilidad social que nos compete. No somos sólo el canal para entregar información a la opinión pública, tampoco simples repetidores de verdades oficiales. Somos una parte fundamental en los procesos que ocurren y que van desencadenando más hechos que de una u otra forma van cambiando la realidad histórica y social de la que somos protagonistas. Debemos lograr un periodismo veraz para un mundo que está hambriento de información, con capacidad crítica y con un ineludible sentido de responsabilidad.

¿Cuál es entonces la idea central de todo esto? Simple: trabajar en la búsqueda de la verdad y así preservar nuestra democracia. A su vez, debemos contar con iniciativa para investigar, ya que nuestro trabajo permitirá develar hechos que muchas veces han permanecido ocultos gracias al poder y a la influencia de unos pocos, pero sin descuidar la responsabilidad social que tenemos con nuestros lectores, televidentes y auditores. Cómo se logra esto: haciendo verdadero periodismo de investigación. "Solamente el periodismo de investigación logra efectivamente iluminar las zonas oscuras de la sociedad".5 Si logramos ganar la credibilidad de la opinión pública, contextualizar la noticia y profundizar en sus causas y posibles consecuencias, estaremos ante un buen comienzo.

Alejandro Guiller,6 en entrevista con la autora, plantea que la prensa debe seguir trabajando para evitar posibles actos de corrupción. Postula que no hay que pensar que los periodistas tienen la tarea hecha, y que debemos empeñarnos en provocar un cambio radical al interior de las instituciones para lograr así una sociedad más limpia y más vivible. Si logramos que los poderosos sientan que están siendo vigilados por la prensa, no me cabe duda que antes de cometer algún ilícito, lo pensarán dos veces.

Gracias a periódicos como La Nación Domingo, la revista Qué Pasa y diarios electrónicos como El Mostrador , el periodismo de investigación en Chile se está abriendo un importante espacio y está creando a su vez una opinión pública más asertiva, más culta y con mayor poder de crítica. Ha de esperarse que estas publicaciones continúen haciendo un periodismo fiscalizador y se unan no sólo más medios, sino que este trabajo comience a hacerse al interior de las escuelas de periodismo, creando en el estudiante motivación e interés por investigar y por ir más allá de lo que dicen las fuentes oficiales. Debemos formar aquí a los futuros editores de medios que aportarán nuevas formar de ejercer la profesión periodística sin sentir el yugo de la censura y el miedo a informar. Son ellos los que abrirán la ventana de la libertad de expresión que será más tarde aprehendida por esta opinión pública renovada. Si trabajamos hacia ese norte, estaremos construyendo una nación que crea en sus autoridades y que sea verosímil antes los ojos del mundo y de sus propios ciudadanos.

Finalmente compré los jeans, que por esas cosas de la vida hoy llevo puestos; pero aquel sábado no sólo llegué a mi casa con un par de pantalones nuevos, sino con la ansiedad de saber que, al día siguiente, el periodismo de mi país cambiaría para siempre.


La censura en La Nación Domingo

Casi paradójicamente, ocho meses después de la publicación del reportaje de La Nación Domingo, y un par de semanas después de terminado este artículo, el equipo a cargo del periodista Julio César Rodríguez, del que también forma parte la periodista Alejandra Matus, renunció en forma masiva debido a la censura al que fue sometido un reportaje acerca de diversas irregularidades cometidas dentro del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP). Nuevamente, la prensa es sometida a presiones políticas ejercidas por los poderes fácticos que pretenden ocultar actos de corrupción. Otra vez, los periodistas deben luchar por sacar a la luz aquellos hechos que los poderosos quieren esconder, significando esto la renuncia de los profesionales.

La salida forzada del equipo de LND provocó una gran expectación en la opinión pública, generando debate y discusión en las escuelas de periodismo, programas de televisión y páginas editoriales de diarios y revistas. Dieciséis periodistas, incluido su editor, dejaron voluntariamente su trabajo en pos de la defensa de los derechos básicos de la libertad de expresión: la libertad de informar y de estar informado, principios que incluso con doce años de democracia, son difíciles, pero aún así, no imposibles de defender. Ha de esperarse que el periodismo de investigación, pilar fundamental del diseño de país de una nación democrática o que se aprecie de tal, se inserte y se apodere de los medios de comunicación chilenos y que no cese en la tarea de iluminar las zonas oscuras.

_____
Notas:

1 La Nación Domingo es un semanario dependiente del diario La Nación, cuya primera edición se realizó el 14 de julio del año 2002.
2 Instancia oficial donde se unieron por primera vez el mundo civil y militar para dar respuesta acerca del paradero de los detenidos desaparecidos bajo el régimen del general Augusto Pinochet.
3 Julio Cesar Rodriguez Sierra es periodista y fundador de La Nación Domingo. Hasta hace poco era el editor de este semanario.
4 Matus, Alejandra. El Libro Negro de la Justicia Chilena. "Palabras Preliminares". Santiago de Chile, Editorial Planeta, 1999.
5 Klein, Dario. Periodismo de Investigación y Democracia. Capítulo V, "El papel del periodismo de investigación en la sociedad democrática". Tesis de grado para optar al título de Doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, 1999.
6 Alejandro Guiller es periodista y actualmente es el director de prensa de Chilevisión Noticias.


* Pamela López de Santa María Fernández es periodista y docente de la Universidad Internacional SEK–Chile a cargo de la cátedra Redacción General de su Escuela de Periodismo, donde también se desempeña como coordinadora de los Talleres Audiovisuales de la Carrera de Periodismo y es la editora general del programa radial Cuarto Poder. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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