Sala de Prensa

56
Junio 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Los periodistas necesitan acceso a la guerra

Kavi Chongkittavorn *

El periodismo es una profesión endemoniada, digan o no los periodistas la verdad sobre las cosas. En tiempos de guerra, la verdad adopta diferentes facetas, según el acceso que se tenga a la información.

El periodismo es una profesión endemoniada, digan o no los periodistas la verdad sobre las cosas. En tiempos de guerra, la verdad adopta diferentes facetas, según el acceso que se tenga a la información.

En el caso de la guerra en Irak, existen cuatro diferentes tipos de reportaje. Gracias a su acceso directo a los campos de batalla, los periodistas que acompañan a las fuerzas de la coalición pueden hacer reportajes inmediatos como testigos oculares. Luego se encuentran los grupos más reducidos de periodistas que envían noticias directamente desde detrás de las líneas enemigas en y alrededor de Bagdad a medida que avanzan las tropas norteamericanas. Fuera de la zona de conflicto, hay miles de periodistas en centros de comando americanos, incluidos los reporteros en zonas específicas y corresponsales extranjeros en los Estados Unidos y en el Reino Unido que siguen los últimos acontecimientos.

Más allá del Medio Oriente, de los Estados Unidos y del Reino Unido, existen grupos aún más numerosos de periodistas y directores periodísticos en rincones remotos del planeta que imparten noticias de la guerra sobre la base de información obtenida a partir de agencias noticiosas del mundo occidental y de otras fuentes de información agrupadas o individuales. Al igual que sus colegas en los campos de batalla, intentan comprender el sentido de los sucesos cotidianos sentados detrás de sus escritorios.

Normalmente, los periodistas de países en desarrollo no tienen mucho acceso a información sobre la guerra, especialmente cuando participan en ella grandes potencias. En la historia moderna, la cobertura de las guerras ha sido dominada por periodistas occidentales. En el caso de la guerra en Irak, la mayoría de los periodistas proceden de países que forman parte de la coalición. No es de extrañar que la mayoría de los comunicados de prensa provengan principalmente de fuentes occidentales, particularmente de los canales informativos CNN y BBC, que funcionan las 24 horas y son accesibles en todas partes. En Asia, otros canales informativos como Al Jazeera que ofrecen el punto de vista de los árabes y el nuevo canal en Singapur, Channel News Asia, destinado a oyentes asiáticos, son útiles pero de alcance restringido en cuanto al público.

Frente a estas limitaciones, los medios informativos en los países en desarrollo deben seleccionar las noticias cuidadosamente para reflejar la diversidad de opiniones y de informaciones disponibles. Los directores en diferentes posiciones deben aguzar su percepción porque la información a la que tienen acceso proviene de diversas partes del mundo. Lo que aparece en los diarios al día siguiente está condicionado por los criterios de selección.

En este caso, la información ha sido a veces distorsionada y mutilada para adaptarse a determinadas políticas editoriales y a públicos locales, o a opiniones tendenciosas del periodista sobre la guerra en Irak. No es aquí cuestión de patriotismo, dado que no son las tropas de sus países las que intervienen en la guerra. No se trata de una extensión de la guerra.

Pero para los cientos de periodistas que están cubriendo las actualidades en la primera línea en Irak, la situación no es la misma. Allí se trata en efecto de una extensión de la guerra. Estos corresponsales de guerra cargan con una gran responsabilidad, en primer lugar ante las unidades que acompañan y luego ante sus lectores. Los conocimientos y las informaciones exclusivas que poseen de dichas unidades son asunto de vida o muerte. No están combatiendo en la guerra, pero sí obteniendo información sobre ella. Su presencia como acompañantes de las unidades está autorizada siempre que, en caso necesario, sus informes sean inspeccionados por el comandante de la unidad. La autocensura se convierte en algo automático.

Pocos corresponsales dentro de Bagdad han llevado a cabo una labor ejemplar, habida cuenta de su excepcional cercanía a los combates callejeros detrás de la línea de combate. En algunos casos, los reportajes eran incompletos, cuando no incoherentes. Pero al completarlos con otros reportajes, los observadores podían forjarse una imagen general del estado de la guerra.

Los periodistas en ambas situaciones se ven ante una disyuntiva similar en cuanto al acceso a la guerra. Tanto los que se hallan en la primera línea como los que están detrás de sus escritorios exigen un acceso total a la información para poder formarse una opinión y transmitir informaciones sobre esta base. Al hacerlo, deben seleccionar las noticias que consideran más adecuadas en determinado momento. Dado el amplio espectro de informaciones y puntos de vista, sus versiones no pueden representar más que un aspecto de los tremendos sucesos que sacuden a Irak.

La guerra en Irak constituye una situación única para que los periodistas actúen como testigos oculares. Al estar ubicados en distintos puntos de observación, sus relatos presenciales se consideran como testimonios, especialmente cuando son testigos directos del desarrollo de los acontecimientos. Con las transmisiones vía satélite y los videófonos, hacen penetrar la guerra en los hogares del público.

Tanto en los reportajes de la guerra en primera línea como en los que llegan a los periodistas en salas de redacción climatizadas, se requiere sentido común e imparcialidad. De lo contrario, las limitaciones humanas impedirán captar la realidad de la guerra.


* Kavi Chongkittavorn es director adjunto del grupo Nation Multimedia en Bangkok, Tailandia, y miembro del cuerpo docente Niemann de la Universidad de Harvard. Es también actual presidente de la Southeast Asian Press Alliance, una alianza regional de organizaciones pro libertad de prensa. © 2003 World Association of Newspapers. All Rights Reserved.


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