Sala de Prensa

54
Abril 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


BBC: Adiós a la objetividad periodística

Antonio Jáquez *

Londres.- El romance de los medios británicos con la guerra de Irak se desvaneció pronto, como las ilusiones de que habría una victoria rápida, feliz y sin bajas.

Durante los primeros días la televisión –y algunos tabloides– se dieron vuelo con imágenes y textos celebratorios, en lo que parecía más un operativo de propaganda que una práctica informativa.

A todas horas, las cámaras de la afamada British Broadcasting Company (BBC) y otras televisoras, mostraban grupos de soldados de las fuerzas aliadas marchando a los campos de batalla con desenfado, como si fueran a un día de campo: sonrientes, equipados a la perfección, libres de obstáculos y aparentemente bien adiestrados.

El bombardeo aéreo sobre Bagdad aparecía, igualmente, como un festival de fuegos artificiales. Las imágenes se repetían en periódicos de tiraje millonario como The Sun, Daily Mail o Daily Mirror, acompañadas por notas sobre el avance "implacable" de la caravana aliada, "la toma" de ciudades y la inminente "liberación" de Irak.

El tono optimista no bajó ni cuando el fuego "amigo" de soldados estadunidenses victimó a pilotos británicos "por error". Y subió tanto que llegó a dar como un hecho –siguiendo el guión de Washington– la rendición masiva y hasta feliz de los iraquíes en cuanto arribaran las fuerzas de la coalición.

La visión autocomplaciente se acabó cuando el ejército aliado sufrió sus primeros reveses y, sobre todo, cuando cayeron en combate, según la versión oficial, los primeros soldados británicos.

Ahora, la cobertura se centra en el reclamo de las atrocidades de la guerra y en la exaltación de los soldados caídos. La mayoría de los medios puso el grito en el cielo con el caso de los dos soldados "ejecutados" que mostró la televisora Al-Jazeera el miércoles 26 por la noche. "Sadam ejecuta a nuestros chicos", chilló a toda plana The Sun en su edición del jueves 27 y relegó a la página 10 la matanza de civiles en un mercado de Bagdad. "Horror por el filme en TV de británicos ejecutados", cabeceó Daily Mail y destacó una foto del "héroe caído", David Clarke, de 19 años. Daily Express puso una cabeza similar, pero con la foto de Erik Walderman, que sobrevivió a "cuatro tiros en la cabeza" gracias su casco "ultraduro".

En cambio, Daily Mirror tituló su nota principal "Él la ama" e ilustró esta frase, referida a la actitud de George Bush ante la guerra, con dos grandes fotografías, tomadas el miércoles 26: la de una mujer anónima llorando luego del bombazo en el mercado de Bagdad y la del presidente de Estados Unidos en la base aérea de Florida, muy sonriente.

Cada vez será peor

En entrevista con Proceso, Alexander Nicoll, experto del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, dice que es pronto para evaluar el papel de los medios en la guerra de Irak, pero señala algunos rasgos distintivos:

A diferencia de lo que pasó en la Guerra del Golfo, afirma, ahora vemos que viajan con las tropas cientos de reporteros, "lo cual hace que la guerra sea un evento mucho más visible. Hace 10 años nos enterábamos de lo que pasaba en Irak sólo a través de CNN y apenas veíamos destellos de los bombardeos aéreos, porque además no había tropas invasoras como hoy. En el caso actual hay equipos de varias televisoras reportando constantemente lo que sucede e incluso podemos ver algunas batallas en vivo".

En principio, dice Nicoll, esta cobertura fue parte de la estrategia militar. La idea del Pentágono era mostrar las tropas invasoras abriendo fuego sólo contra instalaciones militares o guardias republicanas y evitando la muerte de civiles, porque creía que eso los ayudaría a ganar la batalla de la opinión pública. "Por supuesto, es una espada de doble filo: ves todo ese cuidado, pero también puede ver los errores y eso puede debilitar el apoyo a la guerra".

Además, la expectativa de llegar a Bagdad y "encontrarse con iraquíes felices dando la bienvenida a nuestras tropas no se ha cumplido. Hay soldados de la coalición capturados o ejecutados, aunque la mayoría de las televisoras inglesas y estadunidenses no muestren las imágenes. En Serbia, la CNN paso una y otra vez el video de soldados capturados por estadunidenses y nadie se quejó. Están pasando cosas terribles y creo que cada vez serán peores. Después de todo, se trata de la invasión de un país".

Según Nicoll, no hay diferencias de fondo entre la cobertura de BBC y estaciones como CNN:

"Todas las televisoras están tratando de hacer buenos reportes y algunas tienen más suerte que otras en estar en el lugar adecuado a la mejor hora. Por ejemplo, la inglesa Esky News pudo transmitir en vivo por cuatro horas una batalla en el puerto de Umm Qasr. Esto es extraordinario. Te tienes que ir hasta la segunda guerra mundial cuando se transmitían reportes cercanos a los campos de batalla, pero obviamente no eran en vivo."

Consideró que la televisión "hace que parezca que esta guerra duró ya demasiado, cuando en realidad apenas tiene unos pocos días. Es uno de los efectos de las transmisiones en vivo: algo que pasó esta mañana es ya historia al atardecer".

Exreportero de The Financial Times, Nicoll reconoce que algunos medios impresos cumplen la función de interpretar y analizar las noticias: "Nos enteramos de las noticias en la televisión, pero buscamos significado en ciertos diarios y revistas".

Estrategia fallida

Más noticias no necesariamente significa mejores noticias, dice Tim Luckhurst, columnista de The Independent especializado en medios. Se refiere también a la decisión del Pentágono de llevar reporteros con las fuerzas aliadas, pues esto se ha traducido a veces en informes dudosos o distorsionados, como las versiones frecuentes sobre la toma de "ciudades" o la supuesta muerte de líderes iraquíes.

En entrevista, puntualiza que la cobertura de la guerra importa porque tiene un efecto notable en la política de gobiernos elegidos democráticamente: "Si los periódicos y las televisoras británicas fueran muy críticos de las fuerzas aliadas en Irak eso podría, eventualmente, debilitar la voluntad de pelear esta guerra con buenos resultados. No tengo dudas que los iraquíes anhelan su liberación, pero fue una tontería asumir que Hussein se rendiría sin pelear. Su capacidad de aterrorizar a su pueblo para que oponga resistencia se mantiene fuerte".

Sostiene, a pregunta expresa, que la televisión británica no está tergiversando lo que pasa en Irak: "Eso es lo que hace la televisión iraquí. El problema que enfrentan la BBC y otros es que no son capaces de obtener un flujo libre de información que puedan verificar en forma independiente. La mezcla de reporteros con las tropas aliadas ha probado ser una técnica fallida".

Al respecto, comenta que los reporteros han tenido que llenar horas con transmisiones desde posiciones que no pueden identificar, por lo que inevitablemente han caído en la descripción de la imponente maquinaria que los rodea… o con informes sobre los rumores sobre la muerte de Hussein en el ataque inicial, como lo hizo la BBC dos días después del inicio de la guerra.

Puntualiza: estos reporteros sólo pueden informar lo que les dicen sus fuentes militares "y las fuentes militares no funcionan con los mismos objetivos que los periodistas. Los militares buscan la victoria. El trabajo de los periodistas es buscar la verdad. Se está volviendo evidente que los dos ideales no son enteramente compatibles. Las televisoras no británicas han respondido dando el mismo peso a la propaganda árabe. Están tratando de encontrar un balance".

Lo que los espectadores británicos están teniendo, según Luckhurst, es un recuento de la realidad menos confiable. "Los boletines de los aliados están exagerando lo positivo y sus oponentes árabes se van en sentido contrario. Hay muy poco espacio en medio y ahí es donde está la verdad".

–¿Es la CNN menos objetiva que las televisoras británicas?

–Usualmente, la televisión estadunidense es menos objetiva. Considera el patriotismo como un deber. La BBC aprendió a ser independiente en la segunda guerra mundial. Supo que si no decía toda la verdad sobre las derrotas, no se le creería cuando empezara a informar sobre las victorias. En general, ese sentimiento sigue muy fuerte en el Reino Unido. Nunca fue fuerte en Estados Unidos, y Vietnam erosionó cualquier intento de objetividad que pudo haber existido.

"Dicho eso, difícilmente la CNN es la peor. Se empeña en presentar un cuadro balanceado de la guerra y está teniendo éxito. El sesgo está emergiendo en estaciones como Fox News. En comparación con Fox, CNN es un dechado de virtud, probablemente porque está manejada por antiguos ejecutivos de la BBC, como Chris Craven."

Qué tan lejos

El periodista camina sobre una delgada cuerda tirante, atada a riscos de doble filo, "objetividad y patriotismo", dice en un ensayo reciente Philip M. Taylor, director del Instituto de Estudios de Comunicación de la Universidad de Leeds.

Y argumenta: "La responsabilidad del periodista de quedarse atrás de una historia y analizarla objetivamente puede ser incompatible con el deseo subjetivo de su público de ver que todos apoyan el esfuerzo bélico nacional. Las malas noticias acerca de lo que ocurre de ‘nuestro lado’ invariablemente despiertan las ganas de dispararle al mensajero. Así surgió la censura militar moderna. Pero las democracias evolucionaron durante el siglo XX y abrigaron las nociones de libertad de expresión y opinión.

"En tiempos de guerra –continua Taylor–, la mayoría de la gente acepta la necesidad de poner algunas restricciones por encima de esos ‘derechos’ democráticos, pero la cuestión sigue siendo qué tan lejos se debe llegar. ¿Se deben suprimir todas las malas noticias en nombre del patriotismo, aunque esto ocurra a menudo por razones de seguridad operativa? En el pasado así ha ocurrido en muchos casos. Las cifras de víctimas se han minimizado y las derrotas simplemente no han sido reportadas públicamente…"

La pérdida de confianza en la prensa hace que la gente busque fuentes alternativas de información sobre la guerra, comentó The Guardian en su edición del viernes 28. En una nota de media plana, ilustrada con doce fotos tomadas de una transmisión de Al-Jazeera, el diario apuntó que los ganadores principales de esa pérdida de confianza han sido medios no occidentales, como esa televisora árabe, que duplicó su número de suscriptores durante la primera semana de la guerra.

Se multiplicaron también los lectores de Salam Pax, iraquí que envía por Internet apuntes vívidos desde Bagdad, en una especie de diario cibernético en el que se mezclan impresiones recogidas en las calles con noticias televisivas. "Dejen de mandar correos preguntando si soy real. ¿No lo cree? Entonces no lo lean. No le hago propaganda a nadie… bueno, excepto a mí mismo", escribió Salam.


* Antonio Jáquez es asesor de la dirección de la revista mexicana Proceso. Este reportaje fue publicado en la edición 1378 de ese semanario y se reproduce en SdP con la autorización expresa de la subdirección editorial.


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