Sala de Prensa

54
Abril 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


EU: La doble moral informativa

Gerardo Albarrán de Alba *

Plegada la prensa estadunidense a la "petición" de su secretario de Defensa Donald Rumsfeld para que no reprodujeran las imágenes de soldados de su país hechos prisioneros de guerra o incluso muertos en combate, difundidas por la televisión árabe, un encendido debate en las redacciones de todo el mundo ocupa a los periodistas. ¿Las imágenes tienen un valor noticioso por sí mismas o se trata de una maniobra de propaganda iraquí?

La discusión gira en torno a la manipulación "patriótica" de los medios estadunidenses que han sesgado la información de la primer semana de guerra en Irak, ocultando las protestas en contra de la invasión de la administración Bush y llenando los espacios informativos con datos entregados para su difusión por el Pentágono... para beneplácito de su propia audiencia que le ha dado una aprobación de 80 por ciento, según una encuesta del New York Times.

El domingo 23 de marzo, la televisora Al-Jazeera, de Qatar, difundió imágenes sobre soldados estadunidenses prisioneros, heridos y muertos. El secretario de Defensa Rumsfeld alegó que eso violaba la convención de Ginebra sobre el trato a prisioneros de guerra, y dio línea a los medios. Casi de inmediato, las televisoras dejaron de transmitir esas imágenes y los periódicos del día siguiente las omitieron o minimizaron. Sometidos sin rubor, al menos en ese país, pocos fueron los que recordaron que los medios estadunidenses no tardaron ni un minuto en difundir las imágenes de grupos iraquíes rindiéndose ante tropas estadunidenses, al momento en que las obtuvieron en los días previos, tal y como siempre lo han hecho en otras de sus guerras.

La ya acostumbrada complicidad de la prensa estadunidense con los intereses económicos y políticos de sus élites abrió un debate sobre dos extremos del manejo de la información periodística: el uso propagandístico y el sentido ético.

En la mayor parte de las redacciones del mundo, la discusión interna se basó en el poco o mucho conocimiento deontológico de sus periodistas; en otras, las menos, están empezando a escuchar a su defensor del lector, del radioescucha o del televidente, cuyo criterio especializado en dilemas éticos contribuye a la independencia y credibilidad de los medios.

Los defensores del lector (conocidos también como "representantes", "editores públicos" o simplemente ombudsman) son periodistas profesionales que realizan públicamente la crítica interna de los medios, pagados por su propio periódico, estación de radio o canal de televisión. Esta figura, como mecanismo de autorregulación, existe en Estados Unidos desde 1967, aunque surge en 1922 –en forma de comité– en el diario japonés Asahi Shimbun. Hoy, aunque todavía son pocos, los encontramos en medios de los cinco continentes.

Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, la conciencia de los medios estadunidenses quedó manchada y los defensores afiliados a la Organization of News Ombudsmen (ONO) discutieron el papel antiperiodístico, pero "patriótico", que jugó la prensa de Estados Unidos, durante una reunión celebrada en mayo de 2002 en Salt Lake City. La reunión de 2003 estaba programada para celebrarse en mayo próximo en Estambul, pero la guerra les hizo posponerla hasta septiembre en la misma sede turca, a pesar de los ofrecimientos del diario ingles The Guardian para organizarla en Londres.

Al iniciarse la invasión a Irak, el dilema entre informar o enrolarse en su propio ejército en calidad de arma propagandística está nuevamente presente en los medios estadunidenses. En palabras de los propios defensores afiliados a la ONO, este es un breve recuento de lo que ocurrió el domingo 23 de marzo en algunos medios que cuentan con este mecanismo de autorregulación:

Criterios encontrados

La mayor parte de los diarios estadunidenses se plegaron a la "petición" del Pentágono para no publicar las fotografías de sus soldados hechos prisioneros… al menos hasta que sus familiares fueran notificados de su captura. Así lo reportan sin ambages los defensores del lector de The Atlanta Journal Constitution, The Tennessean, The Salt Lake Tribune y The Sacramento Bee, cuyo ombudsman es Sanders Lamont, presidente de ONO.

Otros diarios lo hicieron parcialmente.

El Washington Post tenía las fotografías, pero simplemente no publicó ninguna en su edición del lunes 24, excepto la imagen de la madre del soldado Joseph Hudson. El defensor del lector Michael Getler reconoció que el Pentágono les pidió posponer la publicación de esas fotos hasta que se hubiese notificado a los familiares de los militares. "El Post consideró esa petición y consideró razonable esperar mientras el periódico no pudiera estar seguro de que los familiares de los soldados ya habían sido notificados de su situación". Esta práctica, dijo Getler, será revisada cada día mientras dure esta guerra, "pero fuera de esta circunstancia particular, no existe ninguna política interna que pueda detener la publicación de otra información"

Lo mismo hizo el diario The Detroit Free Press: en sus primeras dos ediciones del lunes sólo publicó la foto de Hudson; el resto, lo hizo hasta las últimas dos ediciones, después de verificar que los familiares de los soldados prisioneros habían sido notificados de su captura, dijo el editor del público, John X. Miller. Por supuesto, no incluyeron ninguna fotografía de soldados estadunidenses muertos.

Para Lou Gelfand, representante de los lectores del diario The Minneapolis Star Tribune, no existe dilema: "Puede haber alguna crítica justificada sobre la difusión de ese material gráfico y cómo debe interpretarse a la luz de la Convención de Ginebra; sin embargo, las reglas de la convención no se aplican a los periodistas, sino a los gobiernos. Los periodistas estadunidenses no esperamos a tener la aprobación de nuestro gobierno si podemos hacer nuestro trabajo sin ella".

Un diario que rompió filas con el resto de los medios estadunidenses fue The Hartfort Courant, que desoyó la petición del Pentágono y publicó una fotografía de los cuerpos de los soldados estadunidenses… en la parte baja de la página 2. En contraste, el diario publicó en su primera plana un análisis sobre la controversia de difundir esas imágenes. La defensora del lector Karen Hunter comentó que hubo una discusión interna en su periódico sobre la pertinencia de publicar ese material, pero prevaleció la idea del valor noticioso de las imágenes. "Los editores decidieron que no había problema para usar esa foto, pues debido a su baja calidad los soldados muertos no podían ser identificados".

En otras partes del mundo, las reacciones fueron encontradas.

Por ejemplo, los canales de televisión pública de Canadá (lo mismo los que transmiten en inglés que en francés) difundieron los videos de los prisioneros de guerra estadunidenses y discutieron en programas especiales las implicaciones legales y estratégicas de esas imágenes. En contraste, la mayoría de los grandes diarios no publicó una sola foto, excepto The Globe and Mail y La Presse que las incluyeron en sus primeras planas, según reporta Ranaud Gilbert, ombudsman de Radio Canadá.

En Turquía, el diario Milliyet publicó solamente los retratos de dos soldados en su primera página; el resto, en interiores. No hubo fotos de cuerpos, excepto una toma lejana de un soldado estadunidense que yacía muerto al final de una calle. Según Yavuz Baydar, representante de los lectores, los editores de su periódico consideraron "controversiales" las imágenes difundidas por casi todos los canales de televisión turcos (incluida la filial de CNN) sobre los interrogatorios de los cinco soldados detenidos, incluidas. El periódico Milliyet decidió no publicar fotografías de soldados muertos, a diferencia del resto de los diarios islámicos de la región, que sí las desplegaron en su edición del lunes.

El canal 4 de Suecia difundió sin problema las imágenes de Al-Jazeera y el diario Dagens Nyheter publicó las fotos de los soldados estadunidenses prisioneros, tal y como había hecho en días anteriores con soldados iraquíes. La defensora del lector, Lilian Öhrström, comentó que no recibió ninguna queja por las imágenes de militares iraquíes rindiéndose ante tropas enemigas, "pero sí tuve muchas quejas del público por las fotos de los soldados estadunidenses hechos prisioneros". El Dagens Nyheter publicó un análisis sobre el uso de material gráfico sobre prisioneros de guerra, como armas para alentar a la opinión pública local, en los conflictos en Corea, Vietnam, Kuwait, Somalia y ahora en Irak.

Esta postura es compartida por Amparo Pérez, defensora del televidente de Canal Caracol, en Colombia, que sí transmitió las imágenes de los prisioneros de guerra , heridos y muertos en Irak como una forma de ofrecer las dos caras del conflicto.

"Es cierto que existe una doble moral en el manejo de la información que se produce del lado estadunidense, donde generalmente se acusa de intervencionismo a ciertos países, pero cuando ellos son los que intervienen se habla de ‘cooperación’. Este mismo argumento se presentó cuando Cuba envió tropas a Angola: Estados Unidos acusó al país caribeño de intervencionista mientras ellos enviaban sus tropas a Vietnam. Creo que los medios estadunidenses como CNN deberían ser más objetivos y mostrar la otra orilla de la información. ¿Por qué no se ha presentado una protesta por el bombardeo a la televisión iraquí? Esa noticia en Colombia tuvo apenas dos renglones en el periódico más importante. ¿Donde está el respeto a la información, venga de donde venga?"


* Gerardo Albarrán de Alba es director de Sala de Prensa, coordinador de proyectos especiales del semanario mexicano Proceso y coordinador académico del Curso Superior en Periodismo de Investigación en la Universidad Iberoamericana. Es miembro asociado de la Organization of News Ombudsmen;. es candidato a doctor en Derecho de la Información en el programa compartido por la UdeO, la UIA y el IIJ-UNAM. Este reportaje fue publicado en la edición 1378 de Proceso y se reproduce en SdP con la autorización expresa de la subdirección editorial.


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