Sala de Prensa

53
Marzo 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Carta de rfi
El médiateur de
Radio Francia Internacional
*

1.- principios generales

El mediador

Definición

  • Es "el embajador del público"
  • Con el servicio de la redacción, estudia los problemas surgidos.
  • "Colabora en el progreso de los comportamientos"

El mediador interviene

  • Antes que nada, se esfuerza por resolver amigablemente los problemas surgidos.
  • Realiza o hace realizar encuestas
  • Da una opinión
  • Hace pública esta opinión según la gravedad o la ejemplaridad del caso tratado.
  • Se expresa a través de la radio en un ámbito y según una frecuencia fijada de acuerdo a la dirección de información, en principio una vez al mes. Sin embargo, puede reservarse la posibilidad de intervenciones más cercanas a la actualidad durante sucesos importantes, como la guerra del Golfo, los conflictos de la Ex-Yugoslavia o el genocidio de Ruanda.
  • El mediador redacta un reporte anual
  • Puede, con el consentimiento de la dirección, participar en las reuniones de discusión sobre la magnitud de los hechos previsibles o en proceso de desarrollo. También puede sugerir que se realicen dichas reuniones o las entrevistas que se refieran a las evaluaciones periódicas.

El mediador es requerido

  • Por el público
  • Por los periodistas o cada miembro de la empresa
  • Por la Presidencia o la Dirección
  • Y puede decidir el mismo, si intervenir o no

El mediador no es

  • representante de poder, "el ojo del gobierno", "el comisario político",
  • una jerarquía paralela. No forma parte del marco. Su función es aconsejar. Da opiniones. No toma decisiones ni pronuncia sanciones.
  • un mediador social que interviene en los conflictos internos: los asuntos de organización o de condiciones de trabajo sólo pueden ser considerados de su competencia si aparecen como una causa de alteración en el plan deontológico.
  • un profesor de ética. No da lecciones. Se pronuncia basándose en las referencias comunes, en donde reside la importancia de que exista una carta.
  • un abogado demandante a priori la causa del público o del RFI. Tampoco es un procurador o un juez.

Es un recurso para el público. Pero su razón de ser consiste en reforzar la credibilidad de RFI.

Su función no es plantear problemas suplementarios, sino tratar de resolver aquellos que ya existen; no suscitar conflictos, sino contribuir a apaciguarlos y, mejor aún, a prevenirlos.

¿Por qué una carta?

¿Por qué una carta específica de RFI?

1.- Ya existen las cartas generales: nacional (Carta de los deberes de los periodistas, 1918) o europea (Declaración de los deberes y derechos de los periodistas, 1971).

Pero desde hace algunos años, nacen las cartas por empresas o por categorías de periódicos. No se trata sólo de un fenómeno de moda. La necesidad de tener referencias deontológicas se intensifica. A ello se suma la necesidad de establecer una coherencia entre los principios generales relacionadas con la profesión, y los objetivos específicos de cada empresa.

En la mayoría de los casos, las cartas generales sólo involucran a periodistas (los sindicatos franceses le reprochan a la Federación de prensa no haber unido la carta de 1918-39 al convenio colectivo).

No existe ninguna instancia que vele por el cumplimiento de dichos documentos. La profesión, en su mayoría, no desea que ésta se cree.

Una carta de empresa implica a todos los miembros de esa empresa, en todos los niveles de responsabilidad.

2.- Una carta parece ser necesaria para que el mediador pueda cumplir con su función. Éste puede pronunciarse basándose en su experiencia personal, su buen sentido común, su imparcialidad... Pero sería mejor que su opinión se viera respaldada por un documento de la empresa, que sea o que pueda ser de dominio público.

3.- Una carta es importante para RFI

  • Debido a su misión específica de radio francesa que transmite al extranjero.
  • Debido a las particulares condiciones en las que trabajan sus enviados especiales y corresponsales. La referencia a un documento puede servir como protección - sin duda relativa, pero nada desdeñable - en ciertos países.

4.- Una carta de RFI podría constituir un estímulo y un ejemplo para otras sociedades en el campo audiovisual.

5.- Así mismo, dicha ejemplaridad podría ser importante para los países que reciben la transmisión de RFI, sobre todo para aquellos que carecen de las libertades y referencias deontológicas. RFI figura como una de las mejores emisoras que utilizar las nuevas tecnologías. Se trata de un campo donde la reflexión deontológica se impondrá cada vez más.

LA CARTA DE RFI

Aunque tome en cuenta los principios deontológicos de la prensa, este texto no sólo concierne a los periodistas sino a todos los que llevan directamente o indirectamente una responsabilidad en la redacción o la técnica, ya sea en relación con la información, el programa, la revista, o cualquier tipo de documento sonoro, visual o escrito.

En realidad, todo el personal se siente o debería sentirse implicado, ya que cada función forma parte de una misión común y que la calidad de lo que se ofrece al público depende de la calidad del trabajo de todos, de las competencias así como de la consciencia profesional de cada uno.

Esta carta se refiere a varias series de textos o se inspira en ellos:

  • Grandes textos históricos que proclaman la libertad de opinión, de expresión o de información que forman parte de los Derechos Humanos (Declaración de los Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1948; Convenio Europeo de Protección de los Derechos Humanos en 1950; Pacto Internacional relativo a los Derechos Civiles y Políticos en 1966).
  • Textos profesionales: Carta Francesa firmada en 1918 y modificada en 1938; Declaración Europea de los Derechos y Deberes de los Periodistas de 1971.
  • El pliego de misiones y de condiciones de RFI.

1 - Principios Generales

"Libertad" y "responsabilidad" son las dos palabras claves -complementarias e indisociables- que se emplean para definir la misión de los que, periodistas o no, se dirigen a un público mediante la prensa, la radio, la televisión o los nuevos medios de comunicación.

Estas palabras también se encuentran en los códigos y cartas nacionales como internacionales de los periodistas, así como en los grandes textos sobre los Derechos Humanos que proclaman la libertad de expresión bajo todas sus formas (citamos en particular la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, el Pacto Internacional relativo a los Derechos Civiles y Políticos y el Convenio Europeo de Protección de los Derechos Humanos).

A la libertad de circulación de opiniones e ideas, ya proclamada en 1789, se "el derecho de buscar, recibir y difundir" la información "sin límite de fronteras".

Esta libertad consta de "deberes especiales" y "responsabilidades especiales" (Pacto Internacional...).

Es en nombre de estos deberes y responsabilidades que se puede prever restricciones. Sin embargo, cuando se evocan, se precisa que deben ser fijadas de manera explícita por la ley y que, tal como las otras libertades fundamentales, deben cumplir con las exigencias de una sociedad democrática (Declaración Universal de 1948, artículo 29).

Es en el marco de estos principios enunciados en las declaraciones o pactos adoptados por la mayoría de las naciones que se ejerce y que debe ejercerse la misión de todos aquellos que como periodistas en Francia o en el extranjero, productores, animadores, directores y técnicos tienen una responsabilidad en lo que emite la radio y que difunde RFI.

De estos principios así como de la tradición -antigua por la prensa escrita, reciente por el audiovisual- derivan ciertas reglas admitidas por el conjunto de los profesionales de los medios de comunicación y que se dan a conocer y se reúnen bajo el término "respeto".

El respeto a la verdad de los hechos

El derecho de buscar información y difundirla también es un deber.

Esa es la misión fundamental de los medios de comunicación. Dicha misión y la manera de llevarla a cabo establecen su legitimidad y libertad. Los documentos emitidos por el Consejo Constitucional de la República Francesa, señalan, cada vez con mayor claridad, el nexo entre la libertad de informar y el derecho de ser informado: dicho derecho permite a todo ser humano comprender a la sociedad y al mundo en el que vive, y actuar como ciudadano.

Respetar la verdad de los hechos, significa aplicar los principios de honestidad e imparcialidad y evidentemente, evitar cualquier mentira y desconfiar de los rumores y aproximaciones.

También significa:

  • Verificar y recuperar sus fuentes. Nadie podrá divulgar información si no está convencido de su exactitud, sin importar las exigencias de rapidez que se presenten.
  • Tener perspectiva de la información que escuchamos o del evento que presenciamos. La perspectiva no significa necesariamente demora. Es justo y necesario ser rápido -en las redacciones de RFI como en las demás, podemos y debemos tener interés por el «scoop», si realmente se trata de una noticia cierta e importante. La perspectiva es entonces, la capacidad psicológica de tomar distancias con respecto al hecho, a la emoción y a las reacciones que pueda suscitar; también es la capacidad intelectual de abordar el tema gracias a la habilidad adquirida y al conocimiento de los asuntos. Además, la habilidad puede ser considerada como la primera regla de deontología.
  • Respetar el sentido de las palabras y documentos que citamos o que difundimos parcialmente.
  • Evitar cualquier falsificación y si fuera necesario, precisar que hay montaje para evitar cualquier riesgo de equivocación.
  • Precisar, si fuera necesario, el origen de los documentos.
  • Respetar, al mismo tiempo, el secreto de las fuentes y procurar no dejarse manipular por aquellos que -cualquiera sea el motivo- tienen interés en divulgar un documento conservando el anonimato.
  • Marcar una separación entre la exposición de los hechos y su interpretación.
  • Evitar al máximo el empleo del condicional que sugiere e insinúa sin veracidad.
  • Respetar el trabajo de aquellos que son testigos de los hechos (enviados especiales y corresponsales).
  • Rectificar los errores cometidos. En las obligaciones legales del «derecho de respuesta», privilegiar el diálogo con aquellos que parecen afectados por alguna información o comentario.
  • Respetar los hechos también quiere decir apreciar y discernir su importancia respectiva. Jerarquizar los hechos implica también habilidad, concertación y preocupación personales y colectivas, ser útil al público brindándole señales en la proliferación de la actualidad.

El respeto hacia aquellos de los que hablamos

La verdad de los hechos es también la verdad de los hombres implicados en los sucesos. Respetarlos significa:

  • Cuidarse de las injurias, de cualquier palabra difamatoria e incluso de cualquier polémica inútil.
  • No atentar contra la vida privada ni contra la presunción de inocencia. Estas reglas sólo pueden ser eludidas si uno está completamente convencido de que la información, debidamente verificada, es necesaria para que el auditor actúe como un ciudadano.
  • Nunca hablar de alguien con palabras que no osaríamos decirle a la cara.
  • No tender trampas a quien incitamos a expresarse. No incitarlo a decir palabras de las que después podría arrepentirse.
  • Evitar que aquellos que permanecen en su lugar no corran riesgo de represalias.
  • Evitar cualquier generalización y amalgama.
  • Evitar emplear cualquier fórmula que, incluso sin mala intención, podría parecer una discriminación.
  • Esforzarse por comprender y hacer comprender las diversas sensibilidades culturales, inclusive las de las minorías, para que se comprendan mejor las palabras y los comportamientos.

El respeto hacia aquellos con los que hablamos

Respetar a la persona con la que hablamos significa:

  • Conocerla lo mejor posible, conocer la situación de su país, sus tradiciones, su cultura; conocer sus expectativas frente a RFI (Tener en cuenta la diversidad de expectativas de diferentes públicos)
  • Ponerse a la altura del auditor siendo claro y pedagógico sin ser condescendiente.
  • Ponerse en su lugar: recordarle «desde dónde habla» y preguntarse a sí mismo como recibe éste lo que decimos y lo que hacemos escuchar.
  • No incitar en él el gusto por el sensacionalismo, ni el voyeurismo.
  • No afectar inútilmente su sensibilidad y sus convicciones.
  • Esto no significa callar por complacencia, por demagogia o por cualquier otra razón, una verdad que pueda molestarlo. Respetarlo significa tratarlo como alguien que necesita conocer esta verdad y que la pueda escuchar.

Tratándose de aquellos de los que hablamos o con los que hablamos, siempre es bueno recordar la declaración universal de los Derechos Humanos que proclama que los hombres son iguales no solamente en derecho sino también en dignidad.

El respeto a la profesión

Respetar su profesión, no sólo es asumirla plenamente sino exclusivamente. Quiere decir.

  • No disfrazarse ni hacerse pasar por otro, salvo en circunstancias excepcionales, por ejemplo para entrar en un país donde es imposible entrar de otra manera. Incluso eso debe ser objeto de discusión.
  • No realizar un trabajo que se parezca, incluso indirectamente, a la publicidad.
  • No aceptar alguna retribución, regalo, ni ventaja de cualquier tipo, que pueda afectar el trabajo de información y el ejercicio crítico.
  • No participar en ninguna manifestación que, por su naturaleza o por la retribución propuesta, afecte la imagen de la profesión y en especial de RFI. (En cambio, un periodista o un animador de RFI puede aceptar ser entrevistado o participar en un debate con la condición de hablar en coherencia con su participación en RFI y de estar seguro de no ser utilizado con mala intención ni manipulado.)
  • Declinar las invitaciones de viajes gratuitos. Estas sólo pueden ser aceptadas de manera excepcional si se adecuan a la política editorial, si responden a las exigencias de información y no pueden tener ninguna influencia en la manera en que será tratada. Nadie puede ser obligado a aceptar una misión si esta independencia no está garantizada.

Cualquier decisión en estos campos sólo puede ser tomada según acuerdo. Al igual que toda participación en las operaciones de colaboración.

Evitar establecer relaciones que impliquen connivencia o complicidad con los responsables de cualquier poder.

Respetar su profesión también significa respetar la empresa. Es decir conocer las metas, los textos fundadores, especialmente en lo que respecta a RFI, significa conocer «el pliego de misiones y condiciones».

También significa ser solidario con las otras categorías profesionales, tener consciencia de la importancia de su función y del valor de su trabajo.

2.- La misión de RFI

RFI es una radio de servicio público. Tiene como ventaja estar exonerada de las presiones económicas, comerciales y financieras pero también asume responsabilidades, especialmente un gran rigor en la práctica de los distintos asuntos mencionados anteriormente.

Los objetivos de RFI, radio francesa a nivel internacional, están definidos por «el pliego de misiones y condiciones».

Su funcionamiento también debe estar en conformidad con los principios de deontología de la información.

Es por esta doble referencia que se puede dejar atrás la antigua discusión sobre la expresión «la voix de la France» (la voz de Francia) , fórmula que da la impresión que RFI ea una correa de transmisión, incluso una radio de propaganda animada por periodistas-funcionarios.

El pliego de misiones y condiciones menciona en su artículo 4 que RFI «expone y hace comprender el punto de vista de Francia sobre hechos del mundo contemporáneo» y en el mismo artículo precisa que RFI «garantiza la expresión pluralista de las corrientes de pensamiento y opinión» e igualmente confirma la «honestidad, independencia, y pluralismo de la información.»

El punto de vista de Francia implica en parte el punto de vista del gobierno. El hecho de exponer y de explicar este punto de vista no impide que se investiguen y divulguen independientemente todas las informaciones («la verdad de los hechos») necesarias para el conocimiento y la comprensión de los hechos. Tampoco impide que se ejerza plenamente la crítica, que se expongan los puntos de vista de diversas fuerzas políticas y familias de pensamiento, los sentimientos y reacciones de la opinión pública, que repercuta en los debates que realicen y que estos debates se realicen en la radio.

En lugar de «voz de Francia» se debería emplear expresiones como «Imagen» o «reflejo» de Francia o «referencia francesa».

Imagen o reflejo de una sociedad con su cultura, sus corrientes y sus evoluciones, referencias de su tradición y sus valores democráticos. La imagen de Francia, la referencia francesa es también una información «honesta», «independiente» y «pluralista».

La línea editorial está fijada, según la autoridad del presidente, por la dirección de información que es la única responsable de su funcionamiento. No se debe aceptar ninguna influencia o presión exterior sobre aquellos que dependen de su autoridad. Así como lo señala la Convención Colectiva, un periodista no puede actuar contra su «íntima convicción profesional».

3.- Situaciones Especiales

En su misión de informar al público, RFI se enfrenta con las mismas dificultades y recurre a los mismos principios de los otros medios de comunicación. Sin embargo, el carácter específico de su misión y de su difusión requiere una atención particular en ciertos aspectos. Hay que tomar en cuenta por ejemplo la gran diversidad de su público y de sus expectativas así como la relación particular que une un periodista a los habitantes de su propio país con quienes comparte el idioma y la cultura.

La cuestión más difícil que se plantea es saber qué hacer con una información cuando su divulgación en un país ya trastornado puede acarrear graves acontecimientos. En este caso, no es posible fijar reglas: no se puede proceder en principio a la retención de la información ni proclamar que todas las verdades son para ser dichas, aún al precio de vidas humanas.

Sólo se puede decir que:

  • En algunas situaciones como estas más que de costumbre todavía, se requiere la mayor exactitud para averiguar la información.
  • Es preciso demostrar la mayor prudencia posible para que nadie se encuentre en peligro, ni los enviados especiales o corresponsales de RFI ni los nacionales franceses o extranjeros, ni la población local. Le corresponde a uno de los responsables de la Dirección de información tomar una decisión.

Puede ocurrir que frente a una situación dramática y confusa, un periodista tenga la impresión que las reglas y los puntos de referencia habituales han perdido todo significado.

El último punto de referencia que queda es "la dignidad inherente a cada miembro de la familia humana" según los términos del preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y por consiguiente la preocupación por los que sufren un daño en esta dignidad.

Mientras cumplen con su misión de difusión de la información según los principios evocados en esta carta, algunos corresponsales pueden correr riesgos. Por eso, deben tener la posibilidad de contar con la solidaridad de RFI a todos los niveles, con su ayuda y asistencia.

La regla general de la imparcialidad, sobre todo a nivel político, se aplica sin excepción a RFI. Tiende a respetar un equilibrio entre los representantes de partidos, corrientes u opiniones diferentes.

Sin embargo, no cabe duda que en RFI se prohibe difundir discursos -aún implícitos- que incitan al crimen, a la violencia, al racismo, al antisemitismo y a cualquier tipo de discriminación.

Aunque sea importante del punto de vista de la información decir que discursos de esta índole han sido emitidos, por quién y en qué circunstancias, no debe quedar ninguna ambigüedad acerca de la manera de citarlos y la distancia crítica que uno debe tener frente a ellos.

Los principios enunciados en el presente documento se aplican a todos. Pero, necesariamente, existen formas de expresión diferentes.

Algunos de los cuales requieren de una parte de subjetividad.

El editorial es un ejemplo de ello, en el cual el periodista da su punto de vista, eventualmente formula críticas, se expresa personalmente - tiene su tono, su lenguaje, sus convicciones.

La libertad de la que dispone es una ilustración de un concepto de la libertad de información y confirma la imagen que RFI desea presentar. Pero el editor sabe que a través de él también compromete esta imagen, compromete a sus colegas, sabe que su comentario, libre, debe basarse en la verdad de los hechos, que debe respetar esta verdad y, al mismo tiempo, poner en práctica otros aspectos anteriormente mencionados; finalmente, sabe que debe abrir las mentes antes que cerrar el debate. Está dispuesto a dialogar con aquellos que no comparten su opinión.

Del mismo modo, algunas transmisiones del programa tienen tendencia a ser personalizadas.

También participan en la imagen de la radio que puede ser seria y atractiva a la vez. A pesar de ser de una naturaleza muy diferente al editorial, pueden aplicarse los mismos principios y criterios de ésta. Es imprescindible que el auditor tenga siempre en cuenta qué clase de transmisión o de intervención se le propone: que nunca se sienta engañado.

Evidentemente, los principios deontológicos se aplican a los nuevos medios de comunicación. Sería conveniente que este siempre atento a los nuevos problemas que pudieran surgir en su desarrollo. Actualmente, debemos recordar y resaltar el respeto al trabajo realizado por el autor del documento tratado. Las modificaciones que puedan parecer necesarias no deben alterar lo fundamental.

En conclusión, en lo referente a la libertad y a la responsabilidad, tenemos que añadir la confianza: que es, en efecto, la que establece las relaciones entre un medio de comunicación y su público.

La información, con sus dificultades y apremios, también implica la confianza que debe existir entre todos aquellos a quienes el público otorga su confianza:

Confianza, en el sentido "vertical" entre los diferentes niveles jerárquicos en la transparencia, la práctica de la concertación y el ejercicio de las responsabilidades respectivas; confianza "horizontal", en la concertación entre los servicios o las secciones, a pesar de la diversidad de las estructuras y de las misiones.


* Texto proporcionado por Guy Riboreau, director del servicio de capacitación de Radio Francia Internacional, en París, y colaborador de Sala de Prensa.


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