Sala de Prensa


6
Abril 1999
Año II, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La prensa frente a las nuevas tecnologías

Tres visiones desde la práctica

Piedad Bullón *

(2a. y última)

Puede que sea sólo una casualidad, pero lo cierto es que, en paralelo al desarrollo de las redes universitarias y de la informática, se produjo en todos los periódicos del mundo un interés creciente por la información científica y técnica. Al rigor y veracidad exigibles en toda información, en esta rama de la profesión se une la necesidad de ser científicamente riguroso, porque en la mente del periodista está un lector informado e interesado y su crítica es demoledora con los errores más insignificantes. Para el periodista especializado en asuntos científicos, que en muchos medios todavía se incluyen en ese cajón de sastre llamado "sociedad", es esencial distinguir el grano de la paja, la información seria de la espúrea. Y en Internet, canal por el que les llega mucha de esa información, abundan ambos elementos.

Exigencia de rigor

Desde hace años, el diario El País ha dedicado especial atención a la información científica. Alicia Rivera, redactora de las páginas de Futuro del periódico y cuya labor ha sido premiada recientemente por el CSIC, dice que Internet es una fuente de información y de comunicación imprescindible en su área, además de permitirle reflexionar sobre asuntos que no están al alcance de la mayoría de los lectores y de muchos de sus colegas. "Nuestra sección ha usado Internet mucho antes que otras del periódico, tanto para el contacto habitual con los científicos, como para la relación con revistas especializadas y organismos de la comunidad científica, como la NASA o la Agencia Espacial Europea, que han desterrado hace mucho el uso del fax. Internet, además, nos permite navegar para enriquecer la información o buscar fotos. Antes dependíamos de un número limitado de fuentes; ahora, francamente, tenemos una avalancha de información, que es preciso seleccionar y jerarquizar".

El exceso de información es real. Los periodistas, intermediarios entre la noticia y el público, podrían perder esa condición si no fueran capaces de comprender y aplicar las nuevas reglas del juego. Y el juego consiste en seleccionar una información copiosa. "Como por Internet entra de todo -dice Rivera- hay que ser muy estricto con los criterios de calidad de la información. Como periodista, yo no diría nunca que la información es excesiva. Da más trabajo, pero cuanto más se sepa, mejor para todos. El tiempo que ahorras en hablar con una fuente, gracias a Internet lo empleas en ampliar y seleccionar información. No creo que esto vaya a influir en la calidad, sino en el énfasis, y hablo desde el punto de vista de la prensa escrita de calidad, que se impone como norma el proporcionar información creíble. La tecnología simplemente ayuda al trabajo y a su organización, pero no tiene por qué alterar los principios por los que no regimos. Habrá que aprender a conocer el medio que, por un lado, es fascinante. Estamos en la etapa más libre de Internet, pero no deja de ser desconcertante".

Los gurús apuntan tendencias que suelen ser meras aproximaciones a los problemas, que raramente se resuelven según sus pronósticos. La profesión periodística ha sufrido otras convulsiones tecnológicas y, antes como ahora, es muy difícil aventurar cómo evolucionará debido a la aparición de Internet. Pero, a pesar de la dificultad de predecir los cambios sociales a largo plazo, no es menos cierto que en el panorama actual ya se aprecian cambios en las propias redacciones, que pueden trastocar roles muy asentados hasta hoy. "Uno de los cambios para los periodistas -reflexiona Alicia Rivera- será la posibilidad de retorno de lo que hacemos. A pesar de las encuestas, no sabemos, por ejemplo, quién lee la información científica ni mucho menos qué opinan los lectores. Ahora, gracias a la Red, empezamos a recibir comentarios, preguntas y sugerencias muy útiles para nosotros".

"Otra novedad es que con la edición en línea se puede contar las veces que se pincha en una noticia. Es verdad que se trata de una información limitada, porque los lectores en papel son más que los "digitales", pero ahora contamos con argumentos, no sólo con el olfato del jefe. En poco tiempo, esto cambiará nuestro trabajo y la organización del periódico. Ya no valdrá la intuición, habrá que tener en cuenta los datos. Espero que no lleguemos, aunque a veces lo temo, a guiarnos por criterios como los índices de audiencia de la televisión, porque se podría caer en la tentación de publicar sólo lo que la gente quiere leer. Si así ocurriera, iría en contra del periodismo hecho con criterios de calidad, objetivo e independiente. El riesgo de la personalización de los medios, que algunos defienden como un mérito de Internet, podría dar lugar, en caso de generalizarse, a una atomización de la sociedad, en la medida en que esos medios tenderían a informar sólo de los temas que interesan y no del conjunto de los hechos".

Un periodista editor online

Santiago Graiño opina que Internet ha escindido la profesión periodística en dos tipologías: están los que se acercan a un medio nuevo e intentan trasladar a ese medio su experiencia anterior y los que tienen en la cabeza una visión multimedia que todavía no funciona, porque el sistema no la soporta. Los primeros pueden parecer anacrónicos; los segundos caer en el diseño de productos con mucha apariencia en la pantalla del diseñador, pero que no llegan al receptor con la misma calidad, por aquello de las compatibilidades.

Hace siete años, Graiño creó su empresa Cuerpo 8, una agencia de servicios periodísticos, con un criterio de independencia, para ofrecer productos llave en mano, emulando en la prensa una práctica común en los medios audiovisuales. Luego añadió una actividad de gabinete de prensa y comunicación. "Hace cuatro años cuando Internet estaba en España en una etapa poco más que experimental, creamos nuestro propio dominio, con la pretensión de asociar en una plataforma única distintos productos periodísticos. La idea, quizá prematura, fracasó por razones del desarrollo de la Red en España y porque Internet, siendo un medio de comunicación, estaba dominada por los informáticos, que no pueden dar los contenidos, sino las herramientas. Hicimos un primer intento de publicar una revista de informática en Internet, sin relación con ningún grupo editor, que no funcionó porque nadie se lo creyó".

La publicidad es el nudo gordíano de Internet, y condiciona el desarrollo de los pequeños editores. Es cierto que hoy cualquier periodista puede lanzar una publicación en línea a pecho descubierto y conseguir uno o más patrocinadores. Pero esta ventaja acaba siendo un arma de doble filo, que afecta a la supervivencia -y con frecuencia la independencia- de estos nuevos medios. En el periodismo escrito, la presión de los anunciantes también existe, pero raramente un conflicto con un anunciante implica riesgos para la publicación.

La experiencia reciente de Graiño responde a esa descripción. En 1997 lanzó a la Red una revista especializada en temas ferroviarios, y rápidamente consiguió patrocinio. Con versiones en español e inglés, STOL (Spanish Trains On Line) es el segundo web por frecuentación, después del de RENFE, en este peculiar segmento del mercado, con 30.000 visitas mensuales.

"Una ventaja de Internet es la inmediatez, otra la atemporalidad", dice Graiño. STOL tiene secciones que se actualizan diariamente y otras a modo de reportajes mensuales, además de secciones cuya función es análoga a una exposición permanente. En total, más de cien páginas. "Es rentable porque no imputamos costes generales, que son soportados por otras actividades de la empresa. En nuestra experiencia, la principal dificultad para convencer a los anunciantes reside en que los directivos de las empresas no saben usar Internet, lo consideran una cuestión de subalternos; pero son ellos los que deben decidir si contratan un banner o no".

Se suscita así una cuestión interesante: ¿es tan fácil como parece para un periodista transformarse en editor online? Depende de su capacidad de resistir una economía precaria. Graiño opina que "para un periodista, Internet presenta dos intereses fundamentales: como fuente de información, que desde mi punto de vista es el menos importante, y como medio alternativo de comunicación. Nadie, digamos que casi nadie, puede editar una revista o un periódico; pero cualquiera, o casi cualquiera, puede colocar su fanzine en la Red".

Santiago Graiño califica de trascendental la posibilidad de expresarse que Internet ofrece a las minorías y los sectores heterodoxos. Estas formas de expresión, antes condenadas a una existencia marginal, tienen su espacio en Internet. Una publicación en línea con 2.000 lectores está justificada, un semanario en papel con 2.000 lectores (que los hay) es una insensatez o un timo. "Ahora bien -concluye- la tradición de gratuidad absoluta de los contenidos, que todos puedan expresarse, al mismo tiempo es un obstáculo para quienes pretenden subir el listón de calidad, porque es muy difícil ganar dinero con una publicación en Internet. Si quisiéramos cobrar por el acceso a STOL, nos quedaríamos sin lectores; no caeríamos de 30.000 a 3.000 sino a cero".

Nuevo canal para las agencias

Dice que cuando, en 1996, entró por primera vez en Internet, en 1996, comprendió que el futuro de las agencias de noticias estaba en la Red. El periodista José Luis del Campo recuerda ahora haber comentado que "no tenía sentido utilizar los medios de transmisión vigentes hasta entonces, porque el nuevo soporte era más rápido, más barato y estaba al alcance de cualquiera.

Del Campo es hoy accionista mayoritario y director general de la Agencia Exclusivas en Red. La idea de crear una agencia independiente de prensa en la Red, permitía – dice - no tener servidumbres con ningún grupo de presión mediático o económico, porque se puede mantener con un pequeño capital.

"En nuestra agencia hay muchos colaboradores -dijo del Campo a iWorld- firmas importantes del periodismo, algunos ya veteranos. Como todos las agencias, nuestro público son los periódicos. La iniciativa fue bien recibida, porque cuando aparecimos no había ningún servicio similar; ahora hay alguno pero bastante diferente. Fuimos la primera agencia en Internet que ha publicado en medios de provincias entrevistas exclusivas antes que los grandes diarios nacionales. Desde entonces mantenemos un núcleo de clientes, tanto periódicos como semanarios, que nos compran información, y vamos demostrando cada día que Internet no es más que un medio de comunicación, que dentro de poco será tan normal que la gente no entenderá por qué en los noventa se le ha dado tanta importancia".

Las ventajas de accesibilidad, en espacio y tiempo, son aspectos que del Campo destaca como muy competitivos frente a las redes tradicionales punto a punto o a la transmisión por satélite; ambas modalidades exigen una inversión

costosa y sólo sirven para comunicarse con quien tenga el mismo equipo. "Internet es todo lo contrario; es una revolución autentica que, desde mi punto, de vista, sólo tiene luces. Los que ven sombras son los usuarios, pero esto sucede en todos los ámbitos. Las agencias tradicionales empiezan a usar intensamente Internet y ya hay algunas de las grandes, como Reuters, que están pensando en dejar los satélites y usar sólo Internet. Si hoy se sigue utilizando la transmisión tradicional, es porque abandonarla supondría una desinversión brutal. Claro está que en España el sistema todavía no es tan barato, ni tan rápido ni tan eficaz como en Estados Unidos. La razón es técnica: nuestro país tiene unas estructuras de comunicaciones obsoletas, por lo tanto lentas, que encarecen las conexiones".

Parece lógico esperar, según del Campo, que las grandes agencias de noticias (EFE, Reuters, AP, AFP, ANSA y otras) se pondrán a la cabeza de la trasmisión por Internet, lo que puede ser un contratiempo para las pequeñas que, aunque pioneras, pueden verse engullidas. A menos que consigan diferenciarse, con valor añadido, en los contenidos que venden. "Desde que creamos Exclusivas en la Red sabíamos que la bonanza iba a durar poco si pretendíamos competir con empresas que cubren una información generalista antes que nosotros. La verdad es que tampoco nos gustaba la idea; lo que divierte a los periodistas veteranos es hacer información exclusiva, de ahí el nombre de nuestra agencia. La mayoría de nuestros clientes tiene, por supuesto, contratos con las grandes agencias, pero nuestro índice de publicación suele ser mayor en el tipo de noticias que damos. Redactamos muy pocas, cuatro o cinco al día, pero creemos que de alto interés. No es infrecuente que un periódico abra con una exclusiva nuestra en portada".

Además, y esto es importante para el negocio de Exclusivas en la Red con sus clientes de provincias, ofrecen cobertura específica sobre la actividad parlamentaria. Nuestra función es cubrir desde Madrid informaciones que tienen relación directa con esta o aquella comunidad. No somos una agencia de prensa de Internet; somos una agencia que vende información y la transmite por un medio rápido y barato que se llama Internet".

Por último, del diálogo con del Campo surge otro posible perfil de Internet, como medio de gran potencial para la actividad de los periodistas free lance, que en otros países es una modalidad bien apreciada. No tanto en España.


* Piedad Bullón es una periodista española, colaboradora de iWorld. Este artículo, publicado originalmente en dos partes en ese medio, se reproduce con la autorización expresa de su autora.


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