Sala de Prensa

47
Septiembre 2002
Año IV, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Comunicación virtual

Periodismo para la democracia

Gerardo Albarrán de Alba *

11 de abril de 2002, Venezuela se convulsionó. La desinformación imperó durante las horas en que se sucedían vertiginosamente una serie de acontecimientos que desembocaron en el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez. A su caída, los medios locales e internacionales guardaron un ominoso silencio, magnificado por las pocas voces que lograron romper el cerco informativo. Uno a uno, los mensajes por correo electrónico fueron entrando para contar la versión que la oligarquía venezolana intentó ocultar. Las reseñas periodísticas censuradas y decenas de mensajes que alertaban contra la maniobra que empresarios mediáticos promovieron y apoyaron, simbolizan la capacidad de movilización social que circula a través de la red de redes. Políticos, militares, periodistas, intelectuales, organizaciones y ciudadanos venezolanos encontraron en este medio un recurso que rompe todo control informativo hasta ahora conocido y practicado.

Siete meses antes, el 11 de septiembre de 2001, Internet mostró sus límites cuando está en manos de corporaciones mediáticas. Las páginas de acceso a los principales portales de información (particularmente CNN y The New York Times) colapsaron ante una demanda que rebasó toda su capacidad. La mayor parte de estos sitios debieron eliminar las animaciones, banners, gráficos y prácticamente todos los subprogramas de navegación e interacción, así como toda aplicación multimedia que significara peso y tiempo de descarga, para regresar a la simplicidad del texto y la foto fija. Y aún así, la saturación les hizo casi inútiles como fuente de información. La televisión les ganó la partida.1 Esto demostró que no importa qué plataforma sea empleada, los principios básicos del periodismo duro y simple deben estar presentes cuando de informar verdaderamente se trata.

Entre estos dos extremos (el de la horizontalidad de la información y las trasnacionales mediáticas) existe un amplio corredor de democracia informativa de la que se han apropiado desde hace muchos años las redes comunitarias, los proyectos alternativos y los guerrilleros posmodernos.

Permítanme mostrarles algunos ejemplos (presentación):

1.- Democracia Digital

http://www.democraciadigital.org/

Esta es una iniciativa cívica, pluralista y sin fines de lucro, que surge como contribución a los esfuerzos por lograr el más eficaz aprovechamiento de los avances en la informática y las telecomunicaciones para la ampliación y el enriquecimiento de la convivencia democrática de la sociedad costarricense, de cara al inicio de un nuevo siglo. Para ello, se plantea una estrategia articulada que combina la diseminación de información sobre asuntos relativos al interés público y su conducción, la potenciación o creación de nuevos espacios de consulta y deliberación, y el impulso de una cultura política de transparencia abierta a la evaluación y a la rendición de cuentas. Concentra su atención en cuatro áreas prioritarias: Participación ciudadana, Formación cívico-electoral, Transparencia política y Libertades y derechos fundamentales.

2.- Sin dominio

http://sindominio.net/

La idea del proyecto sindominio es tener una máquina conectada las 24 horas del día a Internet, y visible por tanto desde cualquier lugar del mundo con acceso a la red de redes (opera con Linux – sistema operativo libre). Pretende ser una herramienta de la comunicación alternativa y para la coordinación y cooperación de aquellos colectivos y personas que luchan por la autogestión y promueven la autonomía de lo social en los ámbitos más diversos. Además de éste, existen en el Estado español cuatro nodos -Nodo50, Pangea, Xarxaneta y Eusnet- que han apostado desde el primer momento por ofrecerse como proveedores de conexiones a Internet para los colectivos, organizaciones y personas del ámbito de la izquierda social y política, que pueden así publicar sus contenidos sin depender de un servidor comercial o institucional. Han dado acceso a Internet y permitiendo su visibilidad a multitud de organizaciones y colectivos, fundamentalmente del ámbito de las ONG.

3.- Alfa – Redi

http://www.alfa-redi.org/gic/

Esta es la Página Web de la Comunidad Alfa-Redi (revista electrónica de derecho informático). Esta comunidad nació hace mas de tres años y se nutre de los más de 250 expertos de 49 países (enlace a listado de colaboradores), de los cinco continentes, que exponen sus conocimientos, sus teorías, encuentran en la Revista Electrónica de Derecho Informático un vehículo de intercambio de conocimientos, y de publicación de sus estudios. La Comunidad tiene diversos proyectos propios y otros en colaboración con otras organizaciones hermanas (enlace a organizaciones hermanas), que permiten un mayor desarrollo y una presencia activa de la Alfa-Redi a nivel internacional. Los aportes de esta comunidad se ven reflejados en doctrina, legislación y jurisprudencia en toda Hispanoamérica y Europa, sea por medio de los textos publicados en la REDI o por los aportes de los miembros de la comunidad a la legislación y jurisprudencia de los diversos países. Muchos de los miembros de la Comunidad son activos actores del Derecho Informático y de la Sociedad de la Información en sus respectivos países.

4.- Los documentalistas

http://www.documentalistas.org.ar/

El Movimiento de Documentalistas comienza a editar el boletín Los Documentalistas y organiza la primera red abierta para el intercambio de experiencias y posibilidades realizativas y productivas entre los realizadores documentalistas y todas las personas e instituciones relacionadas e interesadas en el quehacer documental.

5.- Desde América con Amor

http://lawebespiral.org/desdeamericaconamor/

Una apuesta: se puede hacer periodismo independiente de calidad profesional sin anunciantes ni suscripciones de pago, sino ahorrando costes, recibiendo apoyos sobre el terreno y contando con aportaciones voluntarias efectuadas por quienes se lo pueden permitir vía Internet.

6.- Iniciativa de la Comunicación

http://www.comminit.com/la/

Citurna, compañía productora de televisión de interés público, con más de 15 años de experiencia en Colombia y en la región, e Imaginario, fundación que promueve el uso de la comunicación para el cambio han sido las organizaciones encargadas del desarrollo de La Iniciativa de Comunicación - Latinoamérica.

7.- Observátorio da Imprensa

http://www.observatoriodaimprensa.com.br/

Entidad civil, no gubernamental , no corporativa y no partidista que pretende acompañar, junto con otras organizaciones de la sociedad civil, el desempeño de los medios brasileños. El Observatório da Imprensa funciona como un fórum permanente donde los usuarios de medios (lectores, radioescuchas y televidentes), organizados en asociaciones desvinculadas de las empresas periodísticas, pueden manifestarse y participar activamente en un proceso en el cual, hasta ahora, desempeñaban un papel de agentes pasivos.

8.- Sala de Prensa

http://www.saladeprensa.org

Sala de Prensa es un proyecto independiente, no lucrativo, sostenido con trabajo voluntario de periodistas profesionales y académicos de 26 países de América y Europa. Nuestra principal meta es impulsar la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información en la región, mediante la promoción de la ética, la investigación, la precisión y el uso de nuevas tecnologías en el ejercicio periodístico iberoamericano, así como la protección de los periodistas.

Compárense todos estos sitios con la concentración de la propiedad mediática –y la consecuente construcción de un pensamiento único– que también empieza a caracterizar Internet.

No son ejemplos banales. Muestran la posibilidad de marcar derroteros distintos para nuestras sociedades, avasalladas por el dominio corporativo del futuro.

La estupidización global de las masas –de la que nos previene Sartori– ha sido una de las más cruentas guerras libradas contra la sociedad por imperios financieros que se han apropiado de los principales medios de comunicación para, desde ahí, alejar de la realidad a las sociedades.

Parecen verdaderamente lejanos los tiempos en que la información era uno de los valladares de la democracia occidental. Aún pervive la idea de que pocos derechos fundamentales podrían asociarse hoy de manera tan natural al desarrollo armónico de las sociedades como el derecho a la información, no sólo recogido implícitamente por los ordenamientos que sobre derechos humanos han promulgado los principales organismos internacionales, sino vinculado por ellos mismos a la democracia.

Tal postura encuentra sustento en los valores mínimos que toda democracia constitucional debiera cumplir,2 y a partir de los cuales pueden y suelen tomar la forma que mejor se adapta y responde a las particularidades sociales y culturales de cada nación que la adopta como régimen y sistema de vida.3

Por lo menos, este es el discurso en que se desarrolló la llamada prensa independiente en la sociedad industrial y que se consolidó a lo largo del siglo pasado. Nos hemos acostumbrado a que se nos vea como los "perros guardianes" de la democracia, en el sentido de vigilar a sus propias instituciones; los periodistas aún presumimos de ser el "cuarto poder" que hace el contrapeso a los otros tres poderes que definió Montesquieu. Pero lo que en realidad ha pasado es que la prensa (sea impresa, radiofónica, televisiva o en Internet) ha sido comprada por el verdadero poder, el económico, y ha sido despojada de todo rastro deontológico que le permitiera cumplir mejor con su responsabilidad social básica, que no es otra que "velar por que las instituciones democráticas funcionen correctamente y que nadie cometa excesos en contra de los intereses de los ciudadanos amparándose en los privilegios que indudablemente otorga el ejercicio de cualquier tipo de poder".4

Libertad de expresión ("incluida la crítica a los funcionarios públicos, el gobierno, el régimen, el sistema socioeconómico y la ideología prevaleciente") y variedad de fuentes de información ("que no sólo existen, sino que están protegidas por la ley"), son fundamentos de la democracia moderna. Sin libertad de expresión ni derecho a la información "como derechos, instituciones y procesos efectivos, no como meramente nominales" –según Dahl–, no puede haber una sociedad capaz de gozar de ninguna de las instituciones de la poliarquía5 ni habría manera de maximizar el debate público. Y esto implica pluralismo, el cual sólo adquiere visibilidad cuando la prensa recoge y difunde tanto el discurso político como la crítica al discurso político y las demandas sociales.6 Así, al informar, los medios cubren la brecha que existe entre los pocos que hacen política y aquellos sobre los que esa política se ejecuta.7

La vinculación entre la democratización del ejercicio del poder público (mediante el acceso a la información a la ciudadanía como mecanismo de control y rendición de cuentas) y la articulación de la sociedad civil (mediante la expansión de una cultura democrática) se complementa entonces con la actuación social de una prensa democrática que ejerza una constante vigilancia de la legalidad de la actuación del poder público, lo que de suyo enriquece con información de calidad el debate público en el que participa la sociedad civil.

Pero tampoco hay que sobredimensionar el papel de la prensa; estamos hablando de apenas uno más de los sistemas de control en los que se apoya la democracia. Dahl sostiene que una prensa comprometida con la sociedad es indispensable para la democracia en el moderno Estado nacional, pero él mismo reconoce que no es suficiente.8 El grado de democratización de las sociedades es determinante para la eficacia de la investigación periodística, concebida ésta como elemento que construye la realidad social a partir de determinar el marco cognitivo de la opinión pública.

Hoy, este marco se construye desde centros de poder que no tienen entre sus intereses el desarrollo y fortalecimiento de una sociedad civil. Por el contrario, podemos percibir que desde hace décadas se ha levantado un complejo entramado dirigido al adormecimiento absoluto de la conciencia colectiva. Cada ser humano ha sido programado como homo insipiens, acunado en un proceso de revolución mediática que ha dejado la administración de los medios en manos de analfabetas culturales, que se reproducen a sí mismos.9

Y buena parte de los periodistas se han convertido en sus mejores agentes de venta.

En las antípodas de la información, la prensa del norte y del sur cierran el círculo y se encuentran en la desinformación. Los unos, por el afán comercial de la ganancia que alienta a una competencia absurda por decir todo y más, primero que nadie, sin necesidad de verificar (la confirmación vendrá después, no mediante procesos de investigación, sino por la simple reproducción mecánica de la noticia en otros medios).10 Los otros, por condiciones políticas adversas que hacen del rumor y la filtración las primeras y casi únicas fuentes posibles, a sabiendas del consecuente aluvión de desmentidos ante la imprecisión e incluso las falsedades que se difunden a través nuestro. En ambos casos, la sociedad pierde un importante contrapeso de la democracia.11

La televisión, primero, e Internet, ahora, marcan el ritmo de producción de la información-basura inmediata, e incluso ya ofrecen la posibilidad de personalizar la dosis de trivialidad a que habrá de someterse cada individuo… y todavía creer que ha sido informado.

En este marco, los periodistas tenemos la obligación deontológica de reconceptualizar nuestro papel en sociedad para rescatar la esencia misma de nuestra profesión. La opción no es grata: podemos terminar como escribanos del poder financiero que, ante el potencial de desarrollo multimedia, se está apoderando de la historia.

_____
Notas:

1Albarrán de Alba, Gerardo. "Etica de los nuevos medios", en Explorando el ciberperiodismo iberoamericano. Editorial Patria. 2002. México.
2 En una conferencia realizada en el Instituto Federal Electoral (septiembre de 2001), Ferrajoli sostuvo que "la democracia constitucional se configura como un sistema de reglas que, al consistir en la atribución en forma universal de derechos fundamentales, tiende a la igualdad". (Ferrajoli, Luigi. "Hacia una teoría jurídica de la democracia".) Para Bovero, existen condiciones (algunos derechos políticos) y precondiciones (otros derechos fundamentales) que "forman el parámetro teórico con base en el cual se puede juzgar rigurosamente si un régimen político real (una forma de gobierno concreta) es democrático y en qué medida lo es. (Bovero, Michelangelo. "Gramática de la democracia".)
3 Desde un punto de vista prescriptivo, la democracia es más que una forma de gobierno o un régimen político. Por ejemplo, para Tocqueville, la democracia es un estado de la sociedad y no una forma de gobierno (La democracia en América, vol. 1. Alianza Editorial. 1980. Madrid). Dahl, reserva el término "democracia" al ideal del sistema que, entre otras cosas, procura la satisfacción casi total de todos sus ciudadanos sin distinciones políticas (La poliarquía. Participación y oposición. Tecnos. 1989. Madrid).
4 Quesada, Montserrat. La investigación periodística. El caso español. Ariel. 1987. Barcelona.
5 1. Funcionarios electos, 2. Elecciones libres e imparciales, 3. Sufragio inclusivo, 4. Derecho a ocupar cargos públicos, 5. Libertad de expresión, 6. Variedad de fuentes de información, y 7. Autonomía asociativa. (Dahl, Robert. op. cit.)
6 Stuart Mill sostiene que "al mal al que hay que temer no es el espectáculo de una lucha entre las diferentes partes de la verdad, sino la tranquila supresión de una mitad de la verdad. (Sobre la libertad. Alianza Editorial. 1971. Madrid).
7 Tocqueville considera que "la prensa es por excelencia el instrumento democrático de la libertad. (Tocqueville, Alexis, op. cit.)
8 Dahl, Robert. op. cit.
9 Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Taurus. México. 1998.
10 Ramonet, Ignacio. La tiranía de la comuinicación. Debate. Barcelona. 1998.
11 Albarrán de Alba, Gerardo. "Diferencias en el periodismo de investigación en Estados Unidos y Latinoamérica". Saladeprensa.org, No. 32, julio de 2001 (en http://www.saladeprensa.org/art229.htm).

__________
Referencias:

- Albarrán de Alba, Gerardo. "Etica de los nuevos medios", en Explorando el ciberperiodismo iberoamericano. Editorial Patria. 2002. México.
____________ "Diferencias en el periodismo de investigación en Estados Unidos y Latinoamérica". Saladeprensa.org, No. 32, julio de 2001 (en http://www.saladeprensa.org/art229.htm).
- Bovero, Michelangelo. "Gramática de la democracia". Conferencia en el Instituto Federal Electoral, México, septiembre de 2001.
- Castells, Manuel. La era de la información: economía, sociedad y cultura. Vol. III: Fin de milenio. Siglo XXI Editores. México. 2000.
- Dahl, Robert. La poliarquía. Participación y oposición. Tecnos. 1989. Madrid.
- Eco, Humberto. Entrevista con Margarita Rivière, en El segundo poder. Aguilar. Madrid. 1998.
- Ferrajoli, Luigi. "Hacia una teoría jurídica de la democracia". Conferencia en el Instituto Federal Electoral, México, septiembre de 2001.
- Marcuse, Herbet. Razón y revolución. Alianza. Madrid. 1979.
- Quesada, Montserrat. La investigación periodística. El caso español. Ariel. 1987. Barcelona.
- Ramonet, Ignacio. La tiranía de la comuinicación. Debate. Barcelona. 1998.
- Saramago, José. Declaraciones a El País, 11 de enero de 2001, p.27.
- Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Taurus. México. 1998.
- Stuart Mill, John. Sobre la libertad. Alianza Editorial. 1971. Madrid.
- Tocqueville, Alexis. La democracia en América, vol. 1. Alianza Editorial. 1980. Madrid.


* Gerardo Albarrán de Alba es director de Sala de Prensa, coordinador de Proyectos Especiales de la revista mexicana Proceso, y coordinador académico del Curso Superior en Periodismo de Investigación de la Universidad Iberoamericana. Es miembro del Consejo Editorial de Le Monde Diplomatique (edición mexicana), del Consejo Asesor de la Fundación Información y Democracia, A.C., del Consejo Periodístico de la Fundación Libertad de Información-México, A.C., y vocal del Consejo Directivo del Centro de Periodistas de Investigación, A.C. (IRE-México). Actualmente cursa un Doctorado en Derecho de la Información por la Universidad de Occidente, con el apoyo del Programa Iberoamericano de Derecho de la Información de la Universidad Iberoamericana y del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este texto es su conferencia en el Congreso Iberoamericano de Comunicación Alternativa realizado en Campeche, el 22 y 23 de mayo de 2002.


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