Sala de Prensa

46
Agosto 20022
Año IV, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Influencia y responsabilidad de los medios en el
manejo de la información en situaciones de conflicto

Benjamín Fernández Bogado *

No es casualidad que los conflictos encuentren en la información a una de sus principales y primeras victimas. Cualquiera sea el modo que ellos sea referidos las criticas y puntualizaciones al tiempo de los intentos claros de manipulación y engaño hacen parte de lo algunos denominan en el campo militar “la guerra sicológica”.

No es fácil huir en esos tiempos de las calificaciones y cuanto más uno se empeña en explicar una postura ética en la transmisión de los hechos más profundas son las criticas a la falta de patriotismo si el conflicto es internacional o la traición a la causa si se refieren a hechos internos. Paraguay ha tenido en estos trece años de transición varias pruebas en ese sentido. Algunos de esos momentos me ha tenido como referencia central de las criticas tanto del gobierno como de los demás sectores interesados en manipular la información para favorecer a uno de los bandos en conflicto. Nada es tan pernicioso para la credibilidad del medio y del periodista que hacerle al juego a los que se encuentran envueltos en el conflicto. Hay que sostener la postura de la prensa en favor del ciudadano y por sobre todo hay que buscar la verdad en esos momentos tormentosos en que tantos piensan en como esconder, manipular y engañar en torno a los sucesos.

La información como arma

No es casualidad que luego de la derrota en Vietnam el gobierno de Estados Unidos haya desarrollado toda una estrategia para presentar los hechos como ellos quieren y no como realmente lo son. La percepción militar del conflicto en esa parte del mundo, es que la guerra “se perdió en el living y no en el campo de batalla”. Los casos de la invasión de Grenada y Panamá han sido los primeros donde se implemento una utilización poca ética de la cobertura de los sucesos y desde ese momento veíamos los hechos como uno de los bandos quería que viéramos y no como en realidad el periodista estaba destinado por su profesión a contarnos. “La información es poder” según los políticos y desde esa afirmación repetida no ha habido en los últimos 10 años conflictos locales o internacional que hayan estado inmunes a la manipulación a veces artera y grosera. Pero tampoco hay que despreciar los ejemplos en los cuales la prensa jugo un rol trascendente en favor de los valores democráticos. Hace un par de semanas caminando por la plaza de Tiannament en Beijing rememore los sucesos de 1989 cuando las fuerzas gubernamentales de China acallaron a sangre y fuego el intento libertario de unos cuantos jóvenes, en ese momento pensé en otra plaza ubicada en las antípodas de ese país, en el mío que en año 1999 tuvo la oportunidad de ser ocupada por jóvenes, campesinos e intelectuales que protestaban contra un gobierno que amenazaba con conculcar las libertades civiles y sobre el que pesaban serios indicios de estar envuelto en el asesinato del vicepresidente. La televisión y el canal 9 que dirigía informativamente tuvo desde el miércoles 23 a 15 minutos del magnicidio una cobertura informativa que trascendió las fronteras del país. Todos los programas fueron levantados junto con la publicidad para tener una referencia en directa de los sucesos que marcaban un hito trascendente en la novel experiencia democrática del Paraguay. Nunca antes ese país acostumbrado a largas dictaduras el pueblo demostraba tanta indignación hacia sus dirigentes principales y mostraba su repudio en las plazas que rodean al congreso. Nuestras cámaras transmitieron las represiones policiales, los debates en el congreso, las exequias del vicepresidente, el drama de un mandatario cada vez más solo y turbado que no podía reaccionar ante un delirio mesiánico dirigido por el General Oviedo. La historia es conocida. Mataron a nueve jóvenes en la plaza el día 26 de marzo y las cámaras la reflejaron. El dolor y el llanto de los familiares y el repudio de todo un país eran transmitidos a cada minuto por un equipo de profesionales cuyo labor se retransmitía por cadenas como la CNN, BBC, World News, TN entre otros. Era en ese momento del conflicto una situación difícil de administrar. Como no darle los micrófonos al gobierno responsable de la situación? Como evitar ser usado por uno de los sectores? Como manejar en forma objetiva unos hechos que por su violencia nos golpeaba a todos?. Debo decir que no ha sido fácil y la experiencia por la que atravesé fue una de las más marcantes en mi vida profesional de casi 25 años. En un momento delicado y difícil la primera dama de la nación llego a los estudios queriendo ser entrevistada, se accedió afirmando que la misma seria por supuesto sin condiciones. Ella fue severamente cuestionada al tiempo que soltaba sus amenazas de que la manifestación seria fuertemente reprimida sino cesaban de hostigar a su marido. El efecto que tuvo en la población fue completamente diferente al ambicionado por la esposa del presidente. La reacción fue de repudio y no hizo otra cosa que alentar aún más la decisión de un país de acabar con un régimen que aunque electo en las urnas demostraba en ese momento un nivel de anarquía que solo hacia presagiar mayor cantidad de muertos y heridos como lamentablemente ocurrió. La prensa tiene una notable influencia en los conflictos y es preciso tener en esos momentos periodistas lucidos, brillantes, inteligentes y con un nivel ético que los haga inmunes a los intentos de villanía de quienes se encuentran envueltos en el mismo. Aunque las tentaciones sean grandes no debemos transigir en el compromiso de responder por sobre todo y en primer lugar a nuestros mandantes: los ciudadanos.

Prensa y compromisos

Aquellos periodistas que transaron con los gobiernos la historia los recuerda como marionetas a los que solo pueden referir las paginas del oprobio de una nación. Es lamentable en ese sentido recordar al presentador de la televisión argentina José Gómez Fuentes criticado por su labor informativa durante la guerra de las Malvinas que como excusa después de la derrota de su país dijo: “Si me decían que dijera que Gardel estaba vivo, lo hubiera dicho”. Muy distante del debate que llevo a la primera ministro de Inglaterra y el director de la BBC a quien la primera le pedía más patriotismo en ese momento de guerra y que solo obtuvo como respuesta: “la BBC es un organismo de servicio publico y no un instrumento de propaganda de ningún gobierno”. Desafortunadamente de un tiempo a esta parte hemos visto que los medios se encuentran cada vez más lejos de los centros de conflictos y hay una peligrosa comodidad de contentarse con las imágenes o informaciones proveídas a través de los pools manejados por el gobierno que encuentran en la prensa un vehículo de transmisión de lo que ellos quieren que la población sepa y no sobre los hechos tal cual son. Debemos retornar al periodismo osado pero riguroso, al que investiga sin apartarse nunca de la verdad y al que pone en duda toda información proveída por los bandos en conflicto porque esta seguro de que en los tiempos de guerra como afirma la frase, la primera victima siempre es la información. No es una cuestión fácil ni cómoda.

Los recientes atentados en Estados Unidos y la reacción de este país sobre Afganistán prueban que los parámetros de la desinformación y manipulación siguen intactos. Lo mismo ocurre en los conflictos internos de nuestros países entre los que se encuentra Colombia sometida por estos días a la intensidad de un conflicto que lleva más de 40 años y que parece enfrentar en este tiempo sus momentos más difíciles. Debemos también hacer entender, y en eso hay una cuestión de didáctica, que los medios son correas de transmisión de los sucesos y que la interpretación que se haga de ellos es un derecho inalienable de cualquier ciudadano. Hay que entender también que nadie hace un favor tan grande a un país como la prensa que informa en los tiempos de conflictos con la equidistancia de un magistrado, la profundidad de un filosofo y la puntillosidad de un cirujano. Los conflictos son momentos de prueba para demostrar el nivel de adultez de la prensa y por sobre todo para ver el grado de madurez de una ciudadanía ante hechos que lo prueben en grado sumo.

Los gobiernos tienen que hacer de la información un mecanismo que los gane en aliados y no que los distancie y los ponga en dudas. Una información reciente cuenta que el Pentágono tenia listo en Estados Unidos un plan para desinformar y preparar con ello al mundo para responder con rigor a los grupos terroristas convertidos en el blanco de la ira de esta gran superpotencia. La gran fuerza de ese país ha sido siempre la lucha por la libre expresión y el más amplio camino hacia la libertad de prensa, es un pena que después de Vietnam y ahora en los que los conflictos permanentes de baja o media intensidad se vuelca gran parte de la inteligencia de la guerra en convertir a la información manipulada en un arma al servicio de la muerte.

Una labor compartida

No hay nada que fortalezca y estimule tanto a los periodistas con rigor que haber podido en tiempos de conflictos estar del lado de la verdad y luchar por ella con todos los elementos que se tienen a mano. Se requiere por sobre todo que los dueños de medios de comunicación entiendan su rol y que el conflicto no sea un pretexto para lucrar intercambiando la verdad de los hechos por el relato parcialista que solo beneficia sus negocios particulares y no la misión que tienen con la sociedad que confía en ellos. A veces pedimos muchos sacrificios a los periodistas sin olvidar que ellos trabajan en medios cuyos propietarios también requieren ser educados ética y moralmente para ejercer el distintivo oficio de ser dueños de unos medios que trabajan en favor de la gente y que no son instrumentos de manipulación, mentiras y embustes. también los patrocinadores comerciales deben comprender este detalle distintivo de la prensa y por sobre todo debe existir una ciudadanía que le reclame a esos sectores una información en tiempos de conflictos que este acorde a lo que se demanda de los sucesos para ser comprendido, asimilados y reaccionados.

La influencia de los medios es grande y directamente proporcional a la manera como se conduzcan en esos momentos. Los conflictos sean internos y externos son exámenes duros a los que somete a la prensa y de la que ella saca valiosas conclusiones y fortalece la democracia cuando la hace con rigor, valentía y profesionalismo. Sino lo hace de esa forma, la historia los recuerda como medios de propaganda al servicio de uno de los bandos con un grave daño en la credibilidad hacia la prensa en general y un nivel de subdesarrollo de la sociedad en torno a su prensa y hacia el valor de la información en circunstancias criticas. La historia del periodismo siempre ha rondado en torno a la manipulación y la búsqueda de la verdad y, en ese conflicto permanente que marca a fuego el ejercicio del periodismo no debemos jamás apearnos de decir la verdad, de buscarla con pasión incluso al riesgo de perder la vida en el intento porque de lo contrario cuando se pierde la guerra, la batalla o la democracia de nada sirve arrepentirse excusados en la obediencia debida que procura incluso convencernos que Gardel no murió en Medellín.


* Benjamín Fernández Bogado es miembro de la Asociación Iberoamericana del Derecho a la Información y la Comunicación (AIDIC) y colaborador de Sala de Prensa.


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