Sala de Prensa

43
Mayo 2002
Año IV, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


FIP *

Globalización de la justicia social,
la democracia y la libertad de prensa

Tanto los periodistas y trabajadores de los medios, como el resto de los trabajadores en la mayor parte del mundo están recibiendo un trato desventajoso en estos primeros años del siglo 21. La estabilidad laboral ha disminuido, mientras la participación en los salarios declina en relación con las ganancias.

Las desigualdades crecen (entre pobres y ricos, entre hombres y mujeres y entre los países en desarrollo y los industrializados). La pobreza aumenta mientras la riqueza se acumula y se concentra como nunca antes. En todo esto, la globalización de los medios trae un nuevo poder mundial al campo de la información y la comunicación, y con ello nuevas presiones sobre el pluralismo y el alcance del debate democrático.

Existe un creciente déficit en el crecimiento de la democracia, mientras las opciones de políticas nacionales son constreñidas por los mercados globales que a menudo producen mayor competencia entre los gobiernos que entre las empresas. El gobierno democrático escasamente existe. Y donde el gobierno global y las normas de compromiso comienzan a emerger, es más con el propósito de proteger los derechos de propiedad en interés del capital, que por el derecho al trabajo y la necesidad de introducir a la gente en el debate sobre el futuro.

La ausencia o debilidad de las instituciones democráticas globales para la defensa del bien común, particularmente en protección de los derechos humanos de la gente, incluyendo la libertad de expresión, significa, en efecto, que el poder está cambiando de los gobiernos electos a los líderes no electos del capita global. Entre los más influyentes de ellos está un puñado que controla las corporaciones de medios.

Existe en todas partes un creciente sentimiento de que la toma de decisiones se ha distanciado mucho del individuo. Esto es cierto para millones de trabajadores sub-contratados, incluyendo a los cientos de miles que trabajan como agentes libres en el sector del periodismo, medios masivos y comunicaciones.

También es cierto en la vida política donde aún el simple acto de votar a muchos les parece algo que no está relacionado con su vida diaria. La venta y la privatización irresponsable de servicios públicos vitales, incluyendo la radiodifusión pública (parte de la definición y construcción de una sociedad decente), agrava esta alienación al destruir el lazo entre los servicios de calidad decentes, alcanzables y equitativos y la voluntad y la participación políticas.

Pero más y más gente, incluyendo un número creciente de gobiernos y firmas, reconocen que los negocios, como de costumbre, no son suficientemente buenos. Saben que, aunque la globalización sin regulación funciona para algunos, es demasiada la cantidad de personas para las cuales no funciona.

Los mercados no limpian su rastro. No producen justicia automática. Ellos no requieren que el respeto por los derechos humanos prospere o funcione. ¿Cómo participa la gente común en un debate abierto y plural sobre el futuro, cuando los medios masivos manipulan la discusión mediante el desarrollo de medios diseñados para promover los intereses comerciales de las corporaciones y no son inclusivos?

La historia muestra que el movimiento sindical, los trabajadores profesionales y los grupos de la sociedad civil trabajando juntos pueden ayudar a llenar el vacío moral creado por las fuerzas del mercado. Son instrumentos de la voluntad del pueblo y de los trabajadores y se convierten en la palanca que mueve al mundo (para cambiar la distribución de la riqueza y el poder dentro y fuera de los países).

Los periodistas y trabajadores de los medios, como profesionales, se encuentran entre los pocos que están capacitados para trascender las divisiones que hoy por hoy polarizan nuestras vidas y por lo tanto están entre los ladrillos que construirán un nuevo mundo. El movimiento mundial de periodistas junto con el movimiento internacional de sindicatos reafirma su convicción de que el respecto por el derecho a la sindicalización es esencial para el desarrollo económico y social con justicia social.

Traemos un mensaje igual a Porto Alegre y a Nueva York. Los sindicatos son parte de la sociedad civil, tal como lo son de la industria. El periodismo libre y la justicia social en los medios son esenciales para la democracia. Estamos dispuestos a entablar un diálogo con los patronos, así como estamos listos a negociar con ellos, mientras, al mismo tiempo, trabajamos con el resto de la comunidad. Nuestro papel es avanzar y defender los intereses de los trabajadores forjando alianzas con aquellos que comparten nuestros puntos de vista y a través del debate y la discusión con aquellos que no los comparten. Esa es la razón de nuestra presencia simultanea en estos dos foros.

El debate público global es vital aún si la participación en dicho debate es muy limitada. El mundo no puede estar dividido exactamente entre los que están con la globalización y los que están contra ella. Estamos contra la agenda neoliberal que ha impuesto una globalización desequilibrada. Presionaremos al Foro Mundial de Economía para que discuta la necesidad de globalizar la justicia social y de crear un respeto a la libertad de prensa a nivel mundial.

Al mismo tiempo, contribuiremos en el Foro Social Mundial para encontrar enfoques constructivos para democratizar la globalización y el uso de los medios en el interés de todos los trabajadores. En la realidad de las vidas de las familias y comunidades, lo social y lo económico han estado, están y estarán siempre íntimamente relacionados.

Nuestra meta es obtener el respaldo para un mundo libre de la pobreza y el desempleo, de la discriminación y la injusticia, del terrorismo en todas sus formas, y de la amenaza de la guerra y la opresión. Queremos un mundo en democracia total, y respeto absoluto por los derechos humanos. Queremos un mundo donde las corporaciones, pequeñas y grandes, respeten los derechos de sus trabajadores y sus sindicatos, y los de las sociedades en las que operan. Queremos transparencia y apertura en el proceso de globalización. Queremos que todas las instituciones abran sus puertas al total escrutinio del público y que permitan el acceso de los periodistas y de otros a sus deliberaciones.

Pero estas cosas no sucederán al menos que exista un compromiso con la justicia social y con la democracia, con la libertad de prensa y con los gobiernos abiertos.

Estamos convencidos de que otro mundo es posible. Esa es la visión del periodismo y el trabajo global del siglo 21. Eso es lo que la FIP, en nombre de sus sindicatos nacionales en más de 100 países, está solicitando en Porto Alegre y Nueva York.


* Declaración de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) ante el el Foro Social (Porto Alegre) y el Foro Mundial de Economía (Nueva York). Enero/Febrero de 2002. Esta declaración ha sido emitida por la FIP en unión con las Federaciones Globales de Sindicatos, incluyendo a la Confederación Internacional de Sindicatos Libres (ICFTU). Distribuida por el Sindicato de Periodistas del Paraguay.


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