Sala de Prensa

43
Mayo 2002
Año IV, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Declaración de la Federación Latinoamericana de Periodistas

La libertad de prensa vive tiempos aciagos

La Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP, en este 3 de mayo se suma a la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, especialmente cuando en todo el mundo y en América Latina ese derecho pasa por vicisitudes que la afectan seriamente.

Precedida esta fecha de hechos que abarcan los finales del año anterior y lo que corre del presente, podemos decir que ese tiempo comprende un período aciago tanto en pérdidas de vidas humanas como por violaciones y agresiones, y nuevas situaciones donde los periodistas llevan la peor parte.

A partir de los criminales atentados contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001, el terrorismo y la guerra contra el terrorismo han entrado desde entonces en el debate sobre la Libertad de Prensa, con un lenguaje que no siempre se escribe con tinta sino con sangre, como le es esencialmente propio.

La reacción sistemática de gobiernos y sociedad, pedida por la UNESCO al instituir esta fecha, no ha impedido que desde entonces se cobren -junto con las numerosas de la población civil, más víctimas de periodistas caídos en el cumplimiento de su deber profesional o por siniestra decisión de poderes y mafias.

Las guerras y otras acciones de fuerza se llevan ahora en dos frentes: el militar y el mediático. Poderes públicos y privados con el control financiero y tecnológico, han estrechado sus controles sobre la información. En los escenarios de los conflictos se mantiene a los periodistas alejados de las fuentes de los hechos. Se decide qué imágenes deben difundirse -como en el caso de los miles de víctimas del atentado a las Torres, en que se prohiben, y a veces se acepta- y qué hechos deben relatarse.

Para combatir al terrorismo se invade una nación empobrecida como Afganistán, se difunden los peores males del fundamentalismo, y se masacra a la población civil. Junto a ella caen secuestrados y asesinados periodistas de varios países, -casi más que soldados muertos- cuyos nombres la FELAP agrega a los cerca de 600 latinoamericanos asesinados o caídos en el cumplimiento de su deber, desde su fundación hace casi 26 años.

Al mundo se le margina de la información de uno de los lados en esa guerra especial, pues no se posibilitan, y menos se difunden directamente, el conocimiento de sus puntos de vista, que no sean filtrados, matizados o autorizados por el mando militar contrario. La televisora de un pequeño país como Qatar, se hace famosa porque es la única que rompe el cerco informativo y alimenta a las grandes y poderosas redes de la prensa mundial, excluidas o sometidas.

En los territorios autónomos palestinos los soldados del gobierno de Sharon, vuelan las instalaciones de La Voz de Palestina e impiden que los periodistas pasen el cerco que en Ramala tienden sobre el presidente Arafat, y cuando se acercan los dispersan con gases. En otro sitio de este escenario, un tanque israelí dispara de frente y mata a un colega europeo. En Pakistán es secuestrado y finalmente asesinado el periodista norteamericano Daniel Pearl.

En Caracas, durante las manifestaciones y contramanifestaciones sobre las que se montó el efímero golpe de estado, cae bajo los disparos indiscriminados el fotógrafo Jorge Tortosa y otros dos colegas resultan heridos. Los medios difunden la falsa noticia de la renuncia del presidente constitucional, en que pretende apoyarse el golpe de estado, y la mayoría parcializan la información solo sobre el bando que lo apoya. Restablecido el orden legal, durante cuyo funcionamiento, y en medio de agrias controversias y hostigamientos, no se clausuró ningún medio ni fue detenido o censurado ningún periodista, nuestro gremio puede contribuir a una verdadera conciliación y entendimiento que garanticen el trabajo, la libertad de opinión y la integridad física de los periodistas.

En América Latina, en el campo social se agrava la situación de los periodistas, obligados al multiempleo, a la precariedad del que tienen o a su pérdida absoluta. La irresuelta crisis de Argentina, efecto de las políticas neoliberales y de la corrupción, golpea duramente la frágil seguridad de los periodistas que en mayor o menor grado también se resiente en todos nuestros países.

De manera silenciosa, otros hechos se enfrentan a las diversas interpretaciones de la Libertad de Prensa. Grandes consorcios en otros campos penetran en el de la comunicación y la información, donde se reflejan sus intereses parcializados, rompiendo la equidistancia con otros sectores de la sociedad. La concentración y las megafusiones van excluyendo progresivamente a editores y medios sustentados con apego a la independencia y soberanía que dieron lugar a su nacimiento...

Enmedio de estas contradicciones, la FELAP apoya los esfuerzos de la UNESCO, para que cese la impunidad en que están la mayoría de los crímenes contra periodistas. Con todos los sectores del campo de la información celebra este 3 de mayo como un nuevo punto de arranque para la defensa del periodismo y de la integridad ética y física de los periodistas.

3 de mayo de 2002


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