Sala de Prensa

42
Abril 2002
Año IV, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La comunicación científica: una necesidad social

Alex Fernández Muerza *

La Ciencia y la Tecnología (C y T) están cada vez más presentes en nuestras vidas. El desarrollo vertiginoso de las especialidades científicas y tecnológicas en los últimos decenios hacen necesario un instrumento capaz de digerir estas transformaciones.

Los descubrimientos científicos y tecnológicos afectan cada vez más positiva o negativamente al bienestar y al desarrollo de la sociedad (energía nuclear, capa de ozono, clonación, transgénicos, cáncer, SIDA, y un largo etcétera), por lo que surge el interés por conocer las características del tratamiento de la comunicación científica y tecnológica, su evolución cuantitativa y cualitativa y la cadena informativa que implica a sus principales agentes sociales: la comunidad científica, el poder político, los medios de comunicación de masas (m.c.m.) y la sociedad destinataria de la información.

Sin embargo, nos encontramos ante la paradoja cada vez más patente de una sociedad cada vez más tecnificada y con una mayor dependencia científica y a la vez más ignorante en estas disciplinas. C. P. Snow afirma en su libro "The two cultures" que "entre los científicos se ha iniciado un movimiento para combatir la división entre cultura científica y cultura filosófica y literaria".

Actualmente en Estados Unidos existe un profundo debate sobre este tema, y numerosos científicos y escritores de prestigio se alinean en torno a esta tercera cultura. Internet es un foro de discursión ideal para este tema, y webs como la de The Edge (http://www.edge.org) están acogiendo las opiniones y las críticas de científicos, intelectuales o empresarios como Stephen Jay Gould, Kevin Kelly o Bill Gates por citar algunos ejemplos.

En otras palabras, se tiene que desterrar de la sociedad la creencia de que una persona es culta o tiene cultura cuando sabe de disciplinas humanísticas o sociales, aunque no tenga conocimientos científico-tecnológicos. Manuel Calvo Hernando, presidente de la Asociación Española de Periodismo Científico y uno de los primeros profesionales que comenzaron a trabajar en esta especialidad en España, comenta en su libro "Manual de Periodismo Científico" el dato de que algo tan básico como el hecho de que la Tierra gira alrededor del Sol una vez al año es sólamente conocido por un tercio de los británicos y por menos de la mitad de los norteamericanos. Una persona que se considere culta debería conocer de igual manera a Cervantes o Shakespeare que a Newton o Einstein, por ejemplo.

Era científica y era mediática

Si hemos dicho que en la actualidad la C y T está marcando nuestras vidas mucho más de lo que lo ha hecho a lo largo de la Historia, no es menos cierta también dicha afirmación cuando nos referimos a los m.c.m. En esta era mediática, en la que surgen incluso nuevos y poderosos canales de comunicación como Internet, los ciudadanos se enteran de lo que pasa en el mundo mayoritariamente por los medios y emiten y reciben opiniones por los medios y les demandan toda aquella información que les parece útil en sus vidas.

Por lo tanto, dichos canales comunicativos deberían tener, por sus características, la responsabilidad de ser ese instrumento mediador entre la comunidad científica y la sociedad a la que todos pertenecen, para lograr que los ciudadanos obtengan una actitud crítica y concienciada. Sólo así podrán obrar en consecuencia ante la vorágine de cambios que la ciencia y la tecnología producen a diario. Porque como se dice en Periodismo, si una cosa no aparece en los medios, no existe, por lo que los m.c.m. van a ser el intermediario principal entre el mundo de la ciencia y la sociedad, el cual deberán utilizar para informarse de todos los acontecimientos diarios en C y T y obtener una opinión crítica y concienciada de los mismos.

En definitiva, los m.c.m. pueden contribuir a elevar la cultura científica de la población elaborando buena información sobre C y T y desterrar de esta manera esa aparente contradicción de la que hemos hablado, de una sociedad cada vez más necesitada en conocer los avances de la C y T pero a la vez poco o mal informada sobre los mismos. Varios datos nos revelan lo que venimos diciendo:

a) Difusión de las revistas de divulgación científica en España, según datos de la Oficina de Justificación de la Difusión, O.J.D.(http://www.ojd.es) (enero-diciembre 1999):

Muy interesante   273.470
National Geographic   268.283
Quo   202.200
PC Actual   92.125
Muy especial   79.674
Newton   67.649
La aventura de la Historia   66.534
Geo   63.315
Cuerpo Mente   49.927
Integral   34.030
Natura   31.298
Investigación y Ciencia   24.559

Para explicar el rotundo éxito de este tipo de revistas, José Pardina, director de Muy Interesante, afirma que "en estas nuevas publicaciones los lectores encuentran la información que les interesa y que no hallan en los demás medios de comunicación impresos o audiovisuales".

b) Informe de la Fundación BBVA "Ciencia, Tecnología y Sociedad", dirigido por Rafael Pardo, "Conocimiento científico-tecnológico y legitimación de la Ciencia y la Tecnología en España": "Entre las noticias que aparecen en los m.c.m., las noticias sobre C y T son las que más interés ofrecen, pero sin embargo la gente se siente muy mal informada".

c) Investigación de la Asociación de periodistas de Cataluña, el "Llibre Blanc de la divulgación científica i tecnològica a Catalunya": "Se observa que la mayoría de los productos divulgativos de los medios de comunicación, incluida la televisión, requieren conocimientos equivalentes a los estudios secundarios, de los que carece la mitad de la población. Por lo tanto, hacen falta programas asequibles".

d) Datos de la encuesta publicada en el libro "Sciences aux quotidiens: l’information scientifique dans la presse quotidienne eurpéenne", del profesor de la Universidad de Poitiers Pierre Fayard: "Contrariamente a lo que se creía, la cobertura de la actualidad de C y T es muy apreciada por los lectores de la prensa diaria europea, de su "quality press", según la terminología anglosajona".

e) Estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): "Los avances médicos, la ecología y los descubrimientos científicos generan en la ciudadanía los niveles de interés más elevados (80%, 78% y 63%, respectivamente), pero también son percibidos como insuficientemente tratados por los medios".

f) Informe del "Observatori de la Comunicació Científica" de la Universidad Pompeu Fabra, "La percepció de la ciència a la societat catalana": "Más del 80% de la población considera que la información científica es necesaria, útil y curiosa, pero el 40% la encuentra incomprensible".

Importancia del lenguaje

Vemos cómo el lenguaje se declara como otro punto fundamental para llegar al público. Los periodistas, o general, aquellos que quieren difundir conocimientos científico-tecnológicos, tienen ante sí la difícil compatibilidad entre la conceptualización y el lenguaje árido de la ciencia y la tecnología, y la simplicidad del lenguaje periodístico. Por un lado es fundamental que se comprenda el mensaje y sea atractivo, y por otro lado, que sea fiel al hecho científico.

La utilización de figuras retóricas como la analogía, la comparación, la metáfora, la paradoja o la transposición son instrumentos lingüísticos que en el caso del periodismo científico cobran más importancia. De ahí que sea importante que el periodista, o en general, cualquiera que vaya a divulgar un hecho científico-tecnológico, debe conocer y entender lo que está tratando de comunicar, para que luego se refleje en la manera de redactar la información y el lector del medio comprenda el mensaje y se interese por él. Podríamos seguir el consejo que nos ofrecía Antonio Machado en su libro "Juan de Mairena", sobre la necesidad de utilizar el lenguaje "poético":

- Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: "Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa."

El alumno escribe lo que se le dicta.

- Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.

El alumno, después de meditar, escribe: "Lo que pasa en la calle."

- No está mal.

Sin embargo, a menudo es difícil escribir "poesía científica", sobre todo cuando el receptor del mensaje desconoce el lenguaje y los conceptos científicos y hay que explicárselos, y siguiendo con el paralelismo literario, se corre el riesgo de escribir cuentos del tipo Mil y una Noches, como explica Santiago Graiño Knobel en el número 16 de la revista "Periodismo Científico".

Según Graiño, este problema se puede enunciar mediante lo que denomina "el Teorema de las Mil y una Noches", cuyo enunciado sería: "En el periodismo científico, la ineficacia crece en función del número de conceptos desconocidos para el lector que se usen, pero también del número de dichos conceptos que se expliquen". Así, una noticia científica tendría la misma estructura que los citados cuentos árabes, en los que una narración lleva dentro de sí otras, por lo que cuando se termina de leer el segundo o tercer cuento intercalado cuesta recordar de qué trataba el primero.

Necesidad del comunicador científico

En este sentido, la información científica, por desconocimiento de lo que se está transmitiendo, puede acabar creando indiferencia y hasta desconfianza. Y esta actitud resulta alarmante en cualquier Estado que dedique parte de los impuestos que recauda a financiar proyectos científico-tecnológicos que el gran público desconoce, porque estaremos asistiendo sin darnos cuenta a una mella en el sistema democrático que defiende el derecho a saber de los ciudadanos, para que en última instancia puedan decidir si realmente se están utilizando adecuadamente dichos impuestos.

Podría decirse que es un ejemplo de pescadilla que se muerde la cola: si no hay divulgación científica, la sociedad está apartada de las fuentes de saber, por lo que tampoco parece despertar su interés por estos temas. Este hecho lleva en gran medida a las empresas públicas y privadas de comunicación a obviar esta especialización, y de incluir en sus medios estos temas, se hace salvo honrosas excepciones de forma poco rigurosa y superficial.

En definitiva, los m.c.m. son empresas que buscan un beneficio económico. Y dichas empresas, si creen que sus clientes no muestran un interés por la C y T, dejarán a un lado esta especialidad. Sin embargo, como hemos dicho, la aparición de la C y T en los m.c.m. es cada vez mayor, y parece sólo cuestión de tiempo el que se puedan alcanzar unos niveles deseables de divulgación científica en los medios.

Las empresas periodísticas, por tanto, van a necesitar a un profesional que divulgue, informe u opine sobre C y T. Y utilizamos la palabra "profesional", porque si un medio quiere a una persona capaz de comunicar C y T en condiciones, va a tener que contratarle en su plantilla en las mismas condiciones que el resto de profesionales que se ocupan de otros contenidos en dicho medio, para que de esta manera pueda dedicarse por completo a esa difícil tarea que se le encomienda. De esta manera, junto a las secciones de Deportes, Economía, Política o Cultura, por ejemplo, el responsable de una sección de Ciencia se antoja indispensable. De lo contario, seguiremos encontrándonos con informaciones que han sido redactadas por personas que no dominan el tema e incluso que las realizan a su pesar, obligados por sus respectivos redactores jefe. Y por supuesto, eso se nota.

Por otra parte, la C y T no deben aparecer para "dar imagen de medio de calidad", sino porque son interesantes y necesarias. Muchos responsables de medios saben por un lado que la C y T dan prestigio, pero por otro lado no quieren gastar mucho dinero y acuden como mucho a la figura del colaborador, el cual, al no tener vinculación contractual alguna con la empresa informativa, tiene que hacer frente a todos los gastos fiscales y sociales y realizar un número elevado de colaboraciones si quiere ganarse la vida dignamente como "free-lance", con lo que se hace mucho daño a esta profesión periodística, algo cada vez más común en el mundo de la precariedad que parece habernos tocado vivir en la actualidad.

¿Periodista o científico?

¿Y quién puede ser este periodista-divulgador-comunicador científico, como quieran ustedes llamarle? El mismo término responde a esta pregunta: Un periodista experto en C y T, un científico experto en periodismo, o en general, cualquier persona que sepa de comunicación y de C y T. Hoy en día, dominar todo el mundo de la ciencia es imposible. Por lo tanto, no es requisito imprescindible ser científico para poder divulgar ciencia, sino tener curiosidad e interés, y a la hora de divulgar, contrastar los datos con fuentes informativas fiables y/o buscar información de referencia.

Por su parte, los científicos, cuando son fuentes informativas, tienen que asumir su compromiso con la sociedad, y hacer un esfuerzo de divulgar sus trabajos e investigaciones. En este sentido, los periodistas científicos entrevistados por Fayard reconocían que los científicos americanos están más concienciados en esta relación con los medios que los científicos europeos, "concienciados de la incidencia de la prensa sobre la financiación de sus investigaciones".

La relación del periodista científico con sus fuentes debe ser tal que se transmita fiel y verazmente la información, aunque siempre con la vista puesta en los lectores a los que se debe el periodista. Fayard habla en su trabajo sobre este difícil equilibrio que siempre hay que mantener: "Los periodistas deben actuar entre la necesidad de mantener buenas relaciones con sus fuentes de información, y de otra parte de hacer información corta, sintética y clara, de acuerdo con la actualidad y las características de un lector no especializado".

Por otro lado, es necesario que los científicos sean también divulgadores de sus descubrimientos, que salgan de la torre de marfil de sus laboratorios, y que los periodistas estrechen relaciones con aquellos para acercar el conocimiento a la opinión pública.

A pesar de la importancia de los m.c.m, no podemos olvidar otros interesantes canales para divulgar C y T. Muchos expertos en comunicación científica hablan del término "Comprensión pública de la ciencia" para referirse a todas las herramientas con las que la C y T pueden acercarse a la sociedad. En este campo entrarían, por tanto, además de los m.c.m., el sistema educativo, los museos, los libros de divulgación, las conferencias, etcétera.

Enseñar a divulgar

La enseñanza y estímulo de la divulgación científica en España tiene cada vez más representantes, aunque todavía queda un largo camino por recorrer. Más de una Universidad está dedicando ya de alguna forma esfuerzos a formar futuros licenciados que puedan divulgar C y T, y de paso, construir puentes entre la Universidad, la Empresa y la Sociedad, algo necesario y a la vez complicado.

El caso más significativo se encuentra en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Aquí se puede comprobar que la educación en divulgación de la ciencia no es sólo una necesidad cultural y social, sino también una fuente de ingresos económicos. Este año se cumple la sexta edición del Master de Comunicación Científica, en el que se pueden encontrar especialidades en Medicina, Medio Ambiente y Biotecnología, e incluso en la Facultad de Biología de dicha Universidad se imparte una asignatura de Divulgación Científica, de la mano de Gemma Revuelta.

Este último punto es muy importante, puesto que si los científicos quieren dar a conocer sus investigaciones y descubrimientos en las propias revistas científicas, o si quieren ponerse en contacto con los periodistas para que aparezcan en los m.c.m, el conocimiento de las técnicas comunicativas es fundamental. En este sentido, en el número 6762 de la revista Nature, Amanda Wren escribía el significativo artículo "Cómo se publica en Nature, una guía", en el que se ofrecían normas y consejos a los científicos para poder publicar en condiciones sus trabajos, y que no suceda que un artículo no se publique no por falta de calidad científica, sino por falta de calidad literaria.

Siguiendo con la Pompeu Fabra, es digno de reseñar el trabajo del "Observatorí de la Comunicació Científica". Bajo la dirección del periodista científico de La Vanguardia, Vladimir de Semir, este centro investiga las relaciones entre ciencia y sociedad, publica la revista de investigación trimestral "Quark" y desarrolla diversos trabajos de investigación, como el "Informe Quiral. Medicina, comunicación y sociedad", con la ayuda financiera de diversas instituciones, organismos y empresas. Sin embargo, hablando con algunos de sus responsables, el limitado presupuesto del que disponen restringe el número de proyectos a realizar y obliga a recurrir a becarios para poder seguir adelante. Pero claro, esto es mejor que nada.

Y entrando en el mundo de la política, el propio De Semir ha desarrollado en el Ayuntamiento de Barcelona la concejalía "Ciutat del Coneixement", para dar a conocer en el mundo la C y T catalana. Así por ejemplo, si una multinacional está buscando un lugar para instalarse, y recibe buena información de Barcelona, le costará menos decidirse por esta opción.

Además de la Pompeu

Por su parte, saliendo ya del "núcleo Pompeu", la Asociación Catalana de Comunicación Científica, presidida por el periodista del diario en catalán Avui, Joaquim Elcacho, también se encarga de ampliar y mejorar la divulgación de la ciencia en Cataluña.

En Madrid es destacable la labor del mencionado Manuel Calvo Hernando, que imparte clases en la Facultad de Periodismo de la Universidad San Pablo-CEU de la asignatura "Información cultural y científica". Calvo, además, fue uno de los impulsores de la Asociación Española de Periodismo Científico (AEPC) y la Asociación Iberoamericana de Periodistas Científicos (AIPC), siendo hoy presidente en ambas entidades. Por otra parte, y gracias a la ayuda del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Calvo se encarga de la publicación de la revista bimestral "Periodismo científico". Recientemente, además, la AEPC publicaba su Anuario 2000 "Ciencia y Tecnología en 1999, siendo su codirector y encargado del proyecto editorial el citado Santiago Graiño.

Otra Universidad que ha desarrollado un Master es la de Salamanca, con el título "Ciencia, Tecnología y Sociedad", bajo la supervisión del catedrático de esta Universidad, Miguel Angel Quintanilla, mientras que en la Universidad de Valencia se publica en catalán la revista "Mètode. Revista de Difusió de la investigació", dirigida por Martí Domínguez. En el País Vasco, el ejemplo más significativo lo muestra la Asociación Elhuyar, centrada en la divulgación de la C y Y en euskera, tanto de la mano de su presidente, Iñaki Irazabalbeitia, como del director de su revista "Elhuyar. Zientzia eta Teknika", Eustakio Arrojeria.

En cuanto a la organización de jornadas, seminarios o conferencias sobre divulgación/periodismo científico, son cada vez más las ciudades que se ofrecen para albergar dichos encuentros: A Coruña, Bilbao, Granada, Pamplona o Tenerife, por poner algunos ejemplos. Asimismo, en la tarea de aunar esfuerzos y compartir experiencias, se han celebrado hasta la fecha seis congresos iberoamericanos de periodismo científico: Caracas, 1974; Madrid, 1977; México D.F., 1979; Sao Paulo (Brasil), 1982; Valencia, 1990 y Santiago de Chile, 1996. Por su parte, la ciudad de Tokio acogió la Primera Conferencia Mundial de Periodistas Científicos en 1992, con los auspicios de la UNESCO.

Por otra parte, no se puede olvidar la labor de Santiago Ramentol en la Universidad Bellaterra de Barcelona o la de José Antonio del Moral en la Complutense madrileña. En definitiva, creemos que se trata de una muestra lo suficientemente representativa para conocer los aspectos más importantes de este tema, señalando claro está que no es posible incluir en este espacio disponible a todos los nombres o iniciativas. Por último, es necesario recordar una vez más que, a pesar de todos estos buenos ejemplos, queda todavía mucho por hacer en este prometedor campo.

Ideas para mejorar

Vamos a tratar en este apartado de ofrecer algunas ideas con las que se podría elevar el nivel de la divulgación científica:

- En primer lugar, afianzar y seguir los ejemplos de aquellos modelos que funcionan.

- Gabinetes de comunicación específicos en C y T en las universidades: Buena parte de la investigación que se genera en España surge de la Universidad. Parece lógico por tanto que surga de aquí buena parte de la información en C y T. Sin embargo, los gabinetes universitarios, que deberían encargarse de trasmitir a los m.c.m. dicha información, tienen que dedicar buena parte de sus esfuerzos a ofrecer información institucional, con lo que no pueden cubrir suficientemente lo que por otra parte es una de las señas de identidad de la Universidad y punto fuerte de cara a la sociedad. Y decimos que el trabajo de un gabinete es fundamental, porque en muchos casos, los m.c.m. no publican una información simplemente porque no se les da facilidades para ello: información comprensible y "traducida" al lenguaje de los medios, disponibilidad de recursos audiovisuales de calidad, o relaciones fluidas con las fuentes de información, entre otras.

¿Y qué ocurre con las tesis? Seguramente, una gran parte de ellas no merecerá la pena, pero se las arrincona a todas por igual, con lo que se está obviando otra parte importante de la investigación en la Universidad. Y otro tanto de lo mismo con el trabajo de los becarios de investigación, cuyo trabajo también queda en silencio. Este hecho agrava más aún su situación, porque muchos de ellos, una vez que concluyen sus investigaciones, no encuentran un lugar en la Universidad o en cualquier otro centro o empresa, con lo cual se está malgastando económica y socialmente todo el dinero público que se dedica a financiar a dichos becarios.

Internet

- Aprovechar las ventajas de Internet: Este nuevo medio de comunicación nos ofrece la posibilidad de intercambiar información de manera rápida y barata. El conocimiento se puede transformar en bits, por lo que podemos pasar a Internet tanto las formas de comunicación tradicionales, como inventar nuevas maneras más interactivas de acuerdo al nuevo medio.

- Y como hemos dicho que seguir la senda de los buenos ejemplos es un buen consejo, vamos a citar aunque sea brevemente algunas websites paradigmáticas en cuanto a fuentes de información científica y tecnológica:

- AlphaGalileo (http://www.alphagalileo.com): Es un centro de prensa on-line dedicado a difundir los avances de la investigación europea, en Europa y en el mundo. Dirigido por la Asociación Británica del Avance para la Ciencia (ABAS) y financiado por los gobiernos de Francia, Alemania y del Reino Unido, AlphaGalileo fue creado "para compensar la omnipresencia de la actualidad científica estadounidense frente a la investigación europea", según sus responsables.

- EurekAlert! (http://www.eurekalert.com): Desarrollado por la American Association for the Advancement of Science (AAAS) (http://www.aaas.org), con el soporte técnico de la Universidad de Stanford (http://www.stanford.edu), recibe el apoyo económico de empresas y esponsors.

- Newswise (http://www.newswise.com): Es una iniciativa privada del bioquímico y periodista científico norteamericano Roger Johnson, y cuenta con un archivo de más de 3.000 artículos periodísticos sobre ciencia, medicina, artes liberales y empresa.

En líneas generales, estas webs son de libre acceso, aunque para determinados tipos de información se requiere una suscripción, que en el caso de los periodistas acreditados es gratuito. Contienen además un variado servicio de información, como dossiers y comunicados de prensa, calendario de eventos, datos sobre investigadores y de los agregados de prensa.

- Otra iniciativa interesante es la "Guía de expertos" de la Universidad de Navarra, en donde se pueden encontrar los contactos de los investigadores de dicha Universidad, ordenados según sus areas de conocimiento.(http://www.unav.es/un/expertos). Este primer paso, a su vez, podría conducir a dar otros pasos más allá: Si hoy día, Internet ofrece multitud de posibilidades intercomunicativas de negocio, como el B2B (Bussiness to Bussiness), el C2C (Commerce to Commerce) o el B2E (Business to Employee), y todas sus posibles combinaciones, por las que por ejemplo, para sacarle el máximo rendimiento a nuestro producto hemos contactado con una empresa de Japón, la cual recibirá nuestra mercancía a través de una empresa de transporte de Australia, ¿por qué no hacer un "University to University" o un "University to Bussiness"? De esta manera, nuestros conocimientos científicos y profesionales se podrían comprar, vender o intercambiar en cualquier universidad, empresa o centro tecnológico del mundo, y viceversa.

- Agencias de prensa especializadas en C y T: Internet podría ser el medio ideal para crear agencias de prensa formadas por profesionales del periodismo y la divulgación científica, las cuales podrían ofrecer una variada oferta de artículos de divulgación a los m.c.m. que no puedan o quieran permitirse el "lujo" de tener en sus plantillas un periodista científico, y que tampoco pueden encontrar dicho servicio ni en calidad ni en cantidad suficientes en las agencias de prensa generalistas como EFE o Europa Press, por citar dos ejemplos.

Y como hemos dicho que vivimos en una sociedad mediática donde además prima lo espectacular, ¿por qué no ofrecer productos y servicios atractivos y hasta divertidos, sin perder por supuesto la dignidad y rigurosidad, para que toda la sociedad pueda tomar parte en ellos? La interactividad de Internet podría permitir concursos, juegos, comunidades on-line participativas, chats con científicos...

Para saber más

En este apartado se incluyen algunos de los trabajos más destacables sobre periodismo científico y divulgación de la ciencia. Por supuesto, hay mucha más información sobre el tema, pero las limitaciones de espacio nos obligan a dejar fuera otras iniciativas y trabajos interesantes. Asimismo, el autor de este artículo agradecerá cualquier sugerencia en este sentido.

Asociaciones de Periodismo Científico

- Asociación Española de Periodismo Científico (AEPC) (http://www.cuerpo8.es/PERIODISMOCIENTIFICO/PeCiportada.html)
- Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) (http://www.acccnet.org)
- European Union Science Journalists' Association (EUSJA) (http://www.esf.org/eusja/index.htm)
- International Federation of Environment Journalist (IFEJ) (http://ifej.org)

Bibliografía básica

- Burkett, David Warren, News reporting: Science, medicine and high technology, Iowa State University, Ames, 1986
- Burkett, David Warren, Writing science news for the mass media, Gulf, Houston, 1973
- Calvo Hernando, Manuel, Ciencia y Periodismo, CEFI, Barcelona, 1990
- Calvo Hernando, Manuel, Manual de Periodismo Científico, Bosch, Barcelona, 1997
- Flaste, Richard, Artículos científicos de "The New York Times", McGraw-Hill, Madrid, 1991
- Fayard, Pierre, La communication scientifique publique, Chronique Sociale, Lyon, 1988
- Fayard, Pierre, Sciences aux quotidiens: l'information scientifique et tecnique dans les quotidiens nationaux europeens, Z'Editions, Niza, 1993
- Friedman Sharon et al., Scientists and journalists reporting science as news. A.A.A.S., Washington, 1986
- Goldstein, Jeffrey, Reporting science, Lawrence Erlbaum, Hillsdale, 1986
- Jacobi, Daniel et al, Vulgariser la science, Champ Vallon, Seyssel, 1987
- Lazlo, Pierre, La vulgarisation scientifique, P.U.F, París, 1993
- Nelkin, Dorothy, La ciencia en el escaparate, Fundesco, Madrid, 1990
- Primer Congreso Nacional de Periodismo Científico, CSIC, Madrid, 1990
- Skrotzky, Nicolas, Science et communication, Pierre Befond, París, 1989
- Smaïl Aït El Hadj et Claire Bélisle, Vulgariser: un défi ou un mythe? La communication entre spécialistes et non-spécialistes, Chronique Sociale, Lyon, 1985
- Trevijano Echevarría, Manuel, En torno a la ciencia, Tecnos, Madrid, 1995

Revistas en Internet

- PeriodismoCientífico(http://www.cuerpo8.es/PERIODISMOCIENTIFICO/PeCiportada.html)
- Quark (http://www.imim.es/quark)
- Public Understanding of Science (http://www.iop.org)
- Revista de la ACCC (http://www.acccnet.org)

Tesis y tesinas

- Alarcó Hernández, Antonio, El periodismo científico en la prensa diaria, Facultad de Ciencias de la Información, Universidad de La Laguna. Tenerife.
- Calvo Hernando, Manuel, Especialización en el periodismo científico. Las ciencias como material informativo, Universidad de San Pablo, Madrid.
- Del Puerto, Carmen, Periodismo científico: La astronomía en titulares de prensa, Facultad de Ciencias de la Información, Universidad de La Laguna. Tenerife.
- Durán i Escriba, Xabier, Tractament periodístic de dos fets tecnològics: Els primers Sputnik (1957) i L’Arribada a la Lluna (1969) a la premsa diària de Barcelona, Facultat de Ciències de la Comunicaciò, Universitat Autónoma de Barcelona, 1997
- Elías Pérez, José Carlos, Flujos de información entre científicos, Facultad de Ciencias de la Información, Universidad de La Laguna. Tenerife.
- Fernández Muerza, Alex. Estudio del Periodismo Científico en la prensa de referencia: El caso español a partir de un análisis comparativo. Universidad del País Vasco (tesis en curso)
- León Anguiano, Bienvenido, El documental de divulgación científica. Estudio de las técnicas empleadas por David Attenborough. Universidad de Navarra.
- Martín Llaguno, Marta. La "función de recuerdo" de los medios de difusión: Estudio de las condiciones de posibilidad del efecto. El caso del SIDA en la prensa. Universidad de Navarra. 1998.
- Ramentol, Santiago, La gàbia de vidre. Anàlisi de la comunicació desde la ciència i proposta d’unes pautes de relació amb la societat, Facultat de Ciències de la Comunicació, Universitat Autónoma de Barcelona
- Ribas Barberan, Cristina, Les pràctiques professionals del Periodisme Científic.Estudi del tractament periodístic de la Biotecnologia. Universidad Pompeu Fabra, 1997 (Tesina)
- Salgado, Antonio, Descripción y valoración de la información de un suplemento semanal de medicina y salud de un periódico de Barcelona, Universitat Autónoma de Barcelona, 1992.


* Alex Fernández Muerza es un periodista free-lance español. Este artículo fue publicado originalmente en Recol (www.recol.es) y remitido a Sala de Prensa expresamente por el autor.


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