Sala de Prensa

41
Marzo 2002
Año IV, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


El reto del derecho a la información
en Latinoamérica

Luis Manuel Botello *

El derecho a la información, desde el punto de vista de la libertad de expresión y el acceso a la información pública, es sin duda alguna, uno de los temas más conflictivos que se registran en nuestras incipientes democracias latinoamericanas. Para el periodista el sólo hecho de entablar este debate representa un reto que, a la vez, le abre oportunidades. Oportunidades que se reflejarían en mayor credibilidad de los periodistas y en una sociedad civil mejor informada con poderes más "accountables" o responsables de sus actos.

¿Por qué es un reto y causa tanto conflicto este tema?

Primero, porque ahora es cuando podemos hablar más. Durante las dictaduras militares o los países con un sólo partido gobernante, el tema de Derecho a la Información era casi que impensable. Prueba de ello es que hay muy pocos especialistas en esta área. Desde donde trabajamos tenemos que buscar abogados o periodistas especializados, y casi no los hay.

Segundo, porque la transición al sistema democrático, aunque aún muy débil, fue tan rápido que no hubo tiempo como para que todos nos pusiéramos de acuerdo sobre cúal es el rol de los medios en su relación con la sociedad civil y los gobiernos. Así que estructuras heredadas del pasado, como las leyes de prensa y la falta de regulación en este sentido de acceso a la información pública, junto con la poca tradición democrática en donde todos vivamos bajo un estado de derecho, hace que el tema de Derecho a la Informacion pública se torne incomprensible para varios sectores, especialmente para quienes gobiernan.

Y para que vean que no todo es malo, en los últimos años he trabajado con periodistas de todos los países latinoamericanos, y en pocos países puedo decir que el debate sobre derecho a la información tiene el nivel que encuentro en México.

Por ejemplo, en casi todos los países centroamericanos, hablar de acceso a la información es un lujo y un discurso que pertenece sólo a los pocos especialistas. Acabo de venir de Bolivia, donde me reuní con 21 periodistas de nueve provincias distintas, ellos aún piensan que prefieren quedarse con la Ley de Imprenta de 1925, una ley que permite delitos de desacato y crea un tribunal especial para juzgar los delitos que, según ellos, se cometen a través de la prensa.

En Chile, un país muy avanzado económicamente, los periodistas son poco críticos de la ley de prensa que aún decide quiénes pueden ser periodistas o no. Mientras se garantiza la libertad de expresión para todas las personas y se permite escribir a cualquiera, no se permite que quienes no tengan título de periodista sean llamados periodistas. Como si un magnífico pintor que no tenga título, pudiera seguir pintando, mas no se le puede llamar pintor.

Entre los retos que tienen los periodistas está el entender claramente cuál es su rol en esa sociedad democrática, el hacer que la sociedad y gobiernos entiendan que sin libertad de expresión y acceso a la información no se puede consolidar una democracia.

Esto en sí, también será otro reto.

Pero para ello nosotros tendremos que educarnos primero sobre nuestros derechos y deberes.

Por ejemplo, en Bolivia una periodista decía que ella no reportaba sobre la falta de policías en una ciudad debido a la implicación que podía tener.

Otra periodista decía que no reportaba un acto pequeño de corrupción que involucrara un policía, cuando habían otros monos gordos pelechando de los fondos públicos.

Sobre estos casos tenemos el derecho de informar y el público de saber que está desprotegido y que hay policías coimeando.

Y tenemos que saber nuestros deberes en el sentido que debemos siempre tratar de llegar a la verdad de los hechos tomando en consideración las normas éticas de la profesión.

No podemos exigir a la sociedad que nos entienda, si no damos el ejemplo. No podemos fiscalizar al gobierno si no hacemos bien nuestro trabajo.

Luego tendremos el reto de promover los cambios estructurales y legales que permitan una mayor libertad de expresión y permitan que la labor periodística sea más fácil, permitiendo acceso a la información.

No es fácil cambiar estas estructuras. Varios intentos se han hecho para legislar el acceso a la información y han fracasado casi que en la puerta del horno y otras ya fuera del horno. En Nicaragua, una iniciativa que vino del sector periodístico fue acogida por el congreso y totalmente modificada durante los debates. Eso hizo que el proyecto de ley fuera rechazado posteriormente.

En Paraguay incluso fue aprobada por el congreso la Ley de Transparencia Administrativa, pero al final el proyecto fue transformado de tal manera que creaba trampas sutiles y manifiestas: requisitos para entregar la información, aranceles, etc. Debido a la presión internacional, esta ley fue derogada.

En Panamá ocurrió lo mismo. Así que la amenaza, de que lo que se proponga sea transformado y empantanado en las redes politicas, es real. Por eso que el debate público es esencial.

Asi que es importante que tanto la libertad de expresión como el derecho de acceso a la información pública, tienen que ir de la mano con la capacitación profesional.

Los últimos incidentes que ocurrieron en Nueva York y Washington han hecho que nuevamente la prensa internacional comience a retomar el debate sobre sus derechos y responsabilidades. En los Estados Unidos, la prensa que ya venía perdiendo credibilidad debido a su arrogancia (hay que recordar el gran prestigio que adquirió durante los años 70 con Watergate, los papeles del pentágono y que se expandió hasta buena parte de los 80) quedó siendo condecendiente ante el llamado del gobierno de mantener prudencia cuando se transmitiera los mensajes de Osama Bin Laden. Esto antes de los atentados terroristas era impensable e inaceptable. Ahora la prensa, debido a sus errores, empieza a sucumbir ante los poderes. Más que todo porque, según una encuesta publicada recientemente, más del 80% de los norteamericanos apoya la política del presidente Bush. Y no porque necesariamente los medios se sientan felices con atender los llamados del gobierno. Hay que recordar que la tradición de prensa independiente y libre es una de las piedras angulares en que se basa la democracia norteamericana. Tomas Jefferson incluso fue más allá al decir que entre un gobierno sin prensa y una prensa sin gobierno, prefería lo último.

La prensa se ha quedado quejándose, pero con el rabo entre las piernas; es un precio caro que pagan y que la sociedad les reclama.

Una muestra más de que la libertad de expresión y el acceso a la información son derechos universales que van de la mano. La lucha por consolidarlos es una lucha de todos los días. Aquí y en todas partes del mundo…


* Luis Manuel Botello es periodista panameño, actual director de programas para América Latina del International Center for Journalists. Este texto es la presentación que hizo en el 2° Congreso Nacional de Derecho a la Información realizado en Mazatlán, Sinaloa, México, el 23 de noviembre de 2001, y es su primera colaboración para Sala de Prensa.


Tus comentarios, sugerencias y aportaciones
nos permitirán seguir construyendo este sitio.
¡Colabora!



| Volver a la página principal de SdP |
|
Acerca de SdP | Periodismo de Investigación | Etica y Deontología |
|
Derecho de la Información | Fuentes de Investigación |
|
Política y gobierno | Comunicación Social | Economía y Finanzas |
|
Academia | Fotoperiodismo | Medios en Línea | Bibliotecas |
|
Espacio del Usuario | Alta en SdP |
|
SdP: Tu página de inicio | Vínculos a SdP | Informes |
|
Indice de Artículos | Indice de Autores |
|
Búsqueda en Sala de Prensa |
|
Fotoblog |

© Sala de Prensa 1997 - 2008


IMPORTANTE: Todos los materiales que aparecen en Sala de Prensa están protegidos por las leyes del Copyright.

SdP no sería posible sin la colaboración de una serie de profesionales y académicos que generosamente nos han enviado artículos, ponencias y ensayos, o bien han autorizado la reproducción de sus textos; algunos de los cuales son traducciones libres. Por supuesto, SdP respeta en todo momento las leyes de propiedad intelectual, y en estas páginas aparecen detallados los datos relativos al copyright -si lo hubiera-, independientemente del copyright propio de todo el material de Sala de Prensa. Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de Sala de Prensa sin la autorización expresa del Consejo Editorial. Los textos firmados son responsabilidad de su autor y no reflejan necesariamente el criterio institucional de SdP. Para la reproducción de material con copyright propio es necesaria, además, la autorización del autor y/o editor original.