Sala de Prensa

41
Marzo 2002
Año IV, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Memoria del NOMIC, herencia
para los nuevos comunicadores

Juan Gargurevich *

Es necesario, y diría que hasta urgente, promover la actualización de las ideas, principios, reclamos, alegatos, todo aquello, en fin, que animó la discusión sobre el Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación, el histórico NOMIC.

Debiera ser este el legado mínimo a la siguiente generación de comunicadores por parte de quienes participamos en alguna medida en esa reflexión y que debemos hacer conocer lo que se hizo por años para alcanzar la democratización de la información. Y es un llamado de atención a los jóvenes comunicadores para que recojan dicha valiosa experiencia . Creo simplemente que muy poco o nada parece haber sido alterado de las condiciones que provocaron el debate que llegó al enfrentamiento formal en los terrenos jurídico, político y principalmente informativo.

Sólo han cambiado los escenarios que sólo en apariencia parecieran haber sido alterados por las nuevas tecnologías. Al revisar entonces estas afirmaciones, usemos la vieja analogía de viejas partituras en teatro nuevo, esto es, letra y música iguales. Al final de estas notas, para ser consecuentes anexamos sugerencias bibliográficas, textos accesibles, que pueden servir de ampliación a los pocos rasgos que alcanzaremos a tocar.

Es obvio que la discusión es irrepetible en los términos en que se planteó entonces porque no es posible retroceder en el tiempo. Pero sí podemos integrarnos al dinámico proceso histórico que significó y que, estimamos, sigue abierto, no terminado. En caso contrario estaríamos negando el sentido básico de la historia como herramienta para el futuro.

Ha pasado por lo menos una generación desde que los países latinoamericanos y del Caribe proclamaran la necesidad de una más equilibrada circulación internacional de información como una reivindicación justa y necesaria y para lo cual debían imaginarse y ponerse en práctica disposiciones nacionales legales que armonizaran con un nuevo orden1. A la vez los Países No Alineados plantearon que "No habrá un nuevo orden económico internacional sin un nuevo orden informativo internacional". Luego fue expresada de manera mas clara, en el Simposio sobre Políticas de Comunicación realizado en Túnez en 1976, cuando se dijo:

"Es deber de los países no alineados y de los países no alineados cambiar esta situación [el grave desequilibrio informativo mundial] y obtener la descolonización de la información e iniciar un Nuevo Orden Internacional de la Información".

No eran los únicos en reclamar porque paralelamente una serie de fuerzas progresistas -académicos liberales, sectores significativos de la Iglesia católica, periodistas, sindicalistas- promovían el tema avanzando hacia planteamientos concretos . Era, sumando fuerzas y contemplándolo desde lejos y obviando detalles, un conjunto poderoso de voluntades que pretendían pasar de la queja a la acción constructiva.

¿Qué reclamaban? Permítanme una síntesis:

Se partía de la comprobación de la existencia de un profundo desequilibrio entre los países del Hemisferio Norte y del Sur en los planos políticos, jurídicos y técnico financiero. En el primero estaba el problema del flujo noticioso generado en un 80 por ciento por los países desarrollados; luego, la falta de regulación de la información y, finalmente, la estructura absolutamente desigual de la red de telecomunicaciones expresada en la propiedad hegemónica de los medios técnicos que hacen posible la comunicación.

A este conjunto de desigualdades se le opuso un bloque de reclamos que incluían:

- Políticas de comunicación, agencias informativas en el sur, sistemas para fomentar el equilibrio noticioso;

- Multilateralidad efectiva en los foros internacionales; redistribución del espectro electromagnético, protección a los periodistas, libertad de prensa;

- Revisión de tarifas de telecomunicaciones, acceso a satélites.

Un distinguido estudioso de entonces sintetizó mejor la propuesta: "Pedimos respeto por la igualdad de naciones y cultura, reconocimiento del pluralismo de valores e intereses, reconocimiento del derecho de cada país a proteger su soberanía"2.

Estos reclamos encontraron su mejor expresión en el famoso Informe Mac Bride, que amplió conceptos y dio sustento teórico: "La reivindicación de una democratización de la comunicación tiene múltiples connotaciones, muchas más de las que se suele creer. Comprende evidentemente el suministro de medios más numerosos y más variados a un mayor número de personas, pero no puede reducirse simplemente a unos aspectos cuantitativos y a un suplemento de material. Implica un acceso mayor del público a los medios de comunicación existentes; pero el acceso no es sino uno de los aspectos de la democratización. Significa también unas posibilidades mayores -para las naciones, las fuerzas políticas, las comunidades culturales, las entidades económicas y los grupos sociales- de intercambiar informaciones en un mayor plano de igualdad, sin una dominación de lo elementos más débiles y sin discriminaciones contra nadie. En otras palabras, significa un cambio de perspectiva…".3

Como podrá imaginarse no se hizo esperar la respuesta de los sectores comerciales y políticos de los países del Norte que resultarían afectados por los reclamos. La reacción llegó incluso al retiro de los Estados Unidos de la Unesco, seguido por varios países importantes4. En nuestros países la contraofensiva, por así decirlo, resultó más cómoda pues bastó la acusación de ser instrumento del comunismo internacional para ser desautorizado.

Recordemos, por ejemplo, que el Instituto Internacional de la Prensa (IPI en sus siglas en inglés) hacía circular un documento que decía "el concepto general de NOMIC surgió en los años 70 para denunciar los desequilibrios existentes en el flujo informativo y noticioso entre el Norte y el Sur y para resguardar la identidad cultural de la naciones. Sin embargo, el NOMIC fue auspiciado desde sus inicios por una alianza de gobiernos dictatoriales del tercer mundo y de repúblicas de la órbita soviética que eran entones de corte absolutista y con un lenguaje intencionado que aludía a ciertas verdades, promovió parámetros subordinantes de la independencia periodística"5. Hay una multitud de relatos de experiencias, muchas veces dramáticas, de la manera en que se expresó la reacción empresarial. Y esto incluye despidos masivos y quiebre de sindicatos, ataques a colegios de periodistas, boicots publicitarios a periódicos progresistas.

Hubo eventuales coincidencias, inclusive anecdóticas, con planteamientos del hoy desaparecido bloque socialista soviético. Fueron encuentros y desencuentros presididos por una gran desconfianza por parte de quienes insistían en que en sus países ya existía la libertad de prensa y que aquello del Nuevo Orden era para los otros.

Para sistematizar cronológicamente esta historia podría decirse que comenzó en los años 60 cuando se reclamó en la "International Telecommunications Union" (ITU) por el grave desequilibrio en la nueva repartición mundial de ondas cortas; y terminó cuando la Unesco retiró de su vocabulario oficial la frase "políticas de comunicación" creando el eufemístico "Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación" (PIDC) en 1980. Poco menos de veinte años.

Es verdad que las declaraciones de las Naciones Unidas expresadas en documentos de la Unesco están nutridas de frases de apoyo a la prensa independiente , pluralista y libre pero se trata de exhortaciones como aquellas de "se debe promover el mayor número de periòdicos (…) que reflejen la gama más amplia posible de opiniones de la sociedad" o aquella de "se debe incrementar los programas de capacitación de los periodistas"6. El "Plan de Acción" prevé la promoción y apoyo de periódicos comunitarios, impresos, electrónicos, para mujeres., jóvenes, minorías, poblaciones indígenas.

Igualmente, la Estrategia a Plazo Medio para 1996-2001 aprobada por la Conferencia General de NN.UU. citada arriba ("nueva estrategia de comunicación") es un magnífico documento que describe todo lo que debiera o podría hacerse al lado, sin afectarlas, de las empresas multinacionales que acaparan los medios de información y comunicación.

Pero si alguno de ustedes sabe de algún proyecto concreto realizado en alguno de nuestro países, de un esfuerzo que rebase las aulas y los gabinetes de la investigación para llevar información alternativa masiva les pido que enmienden nuestra afirmación de que el proceso democratizador de la prensa por parte de la Unesco parece haberse detenido hace muchos años. En cualquier caso, ya la discusión no pasa por estos foros aparentemente tan amplios pero a la vez tan estrechos desde que se inventó el obsoleto pero persistente sistema de veto a las decisiones importantes.

Así, al iniciarse, o por lo menos reconocerse, este proceso político económico llamado "globalización" o "mundialización" según sea el punto de vista, la frase "Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación" quedaba aparentemente relegada al desván de la historia, sólo para el recuerdo y la melancolía de quienes participaron en el debate.

Quisiera advertir, finalmente, en esta mínima descripción del viejo escenario, que en la base de todo estaban principios de solidaridad, reclamo de derechos humanos, de administraciones democráticas, de espacios para el debate y la discusión públicas.

Los nuevos escenarios de la comunicación

Se nos anuncia que el próximo milenio estará signado por los cambios en la economía y en la que la comunicación ocupa un lugar de expectativa. Poco se habla sin embargo de lo que nos espera en los planos políticos, culturales, sociales, porque son temas que parecen secundarios.

Y está además Internet, este formidable artilugio de comunicación que parecería ser el instrumento por el cual las cosas deberían comenzar a cambiar. Los exégetas de la Red de Redes insisten en que no habrá limites a su desarrollo, a sus posibilidades y que, finalmente, la democracia llegará por añadidura, vía digital.

No se puede ni se debe ignorar las extraordinarias posibilidades de Internet, de las que seguramente casi todos los aquí reunidos utilizan activamente. Esto está fuera de discusión. Lo que altera la predicción es la comprobación de que el escenario en que se desarrolla Internet es contrario a las ideas de democratización que parece conllevar, si es que por participación se entiende, para decirlo en una frase, "Internet para todos". La accesibilidad a los líneas telefónica está limitada tanto por su ausencia como por su elevado precio, lo que está gestando un verdadero sistema de exclusión de grandes mayorías

Somos testigos aquí, desde el Tercer Mundo, de la acelerada carrera hacia la concentración de empresas de comunicaciones y a tal punto que se hace difícil seguir las uniones, fusiones. No tenemos ya duda de que un puñado de corporaciones y magnates dominan el mercado de la industria de los medios a nivel planetario. Los cambios sólo los percibimos a veces por algunas alteraciones en las empresas de televisión por cable o en las tarifas telefónicas.

Acostumbrados ya a las cifras en que sólo somos parte del mercado, no nos impresionamos ya mucho por el tremendo desequilibrio que tiene como consecuencia inmediata el traslado masivo de enormes capitales del sur al norte y como producto de las igualmente grandes ganancias.

Estas enormes corporaciones tienen que ver con la telefonía, con la televisión por cable, con los satélites, con las empresas locales operadoras, con la publicidad y con la fabricación del entretenimiento en general. Y de paso, con la información.

La preocupación principal tiene que ver ahora con el gran invento que supone la digitalización. Todos los productos de los medios -audio, video- pueden ser digitalizados y no hay técnicamente nada que impida que sea la línea telefónica el vehículo total de la información en todos sus niveles, incluyendo por supuesto a Internet. Los televisores pueden ser monitores de computación y viceversa, abaratándose así el acceso al sistema.

(Recordemos de paso y como ejemplo que hace unos cuatro o cinco años un aparato telefónico celular podía costar más de mil dólares. Hoy en los supermercados los regalan junto con la compra de verduras porque es más rentable incentivar el consumo que vender el aparato).

Las consecuencias son obvias: las corporaciones que combinen telecomunicaciones y computación serán las de mayor crecimiento y poder en los próximos años con lo que esto acarrea de sesgo en el tema que nos ocupa y preocupa, esto es, las informaciones.

Las noticias son sólo una parte del paquete que incluye productoras y distribuidoras de films, de libros, estaciones de radio, de televisión, productoras de discos, empresas de cable, revistas, diarios.

Nadie debe extrañarse entonces de los planes del magnate Rupert Murdoch para "digitalizar el mundo" pues encuentra ya al mudo subdesarrollado como una especie de terreno eriazo que no opondrá resistencia para lo que se quiera sembrar, y en el que la noción de Estado-Nación soberano puede significar un tropiezo que hay que superar. Las imposiciones de privatización del FMI y otras agencias se encargaron del trabajo de limpieza.

Cultura, noticias y el sueño de Internet

Uno de los alegatos más frecuentes en pro de la globalización mundial - entendida en este caso como la posibilidad de enlace con cualquier parte del mundo por medio de satélites de comunicación- es que no existirán ya barreras para las noticias y que todos podrán todo de todos. El viejo sueño democrático del libre flujo hecho realidad.

Los medios globales permitirían así:

- Llevar los detalles de un evento a cualquier parte del mundo, el mismo suceso al mismo tiempo (se cita como ejemplo la Guerra del Golfo, la plaza Tienanmen, la caída del muro de Berlín, la batalla de Sarajevo, etc.):

- Que los servicios de las grandes empresa informativas puedan ser adquiridos en cualquier parte (como Star TV, CNN, BBC World TV, etc,);

- La formación de empresas locales, en cualquier parte del mundo, con participación de las grandes "global media";

- La distribución universal de programas de televisión.

Esta idea de la democracia conlleva impregnarnos de propuestas sobre arquitectura, modas, consumo de todo tipo, propaganda de marcas, logrando verdaderos milagros como que, por ejemplo, el programa de la famosa morena norteamericana Oprah Winfrey sea propalado desde Madrid hasta Sidney, pasando por Moscú; que las aventuras amorosas del presidente Clinton ocupen más espacios en los medios de países tercermundistas que sus propios y angustiantes problemas; que modelos de modas y futbolistas se conviertan en paradigmas de conducta.

Como defensa de las críticas que se hacen al sistema de cultura/noticias se alega que Internet podría ser la herramienta tecnológica igualadora, la que hará posible que se desvanezcan las aprensiones sobre un futuro pesadamente homogeneizado en nombre de la frase "darle al público lo que quiere".

Y efectivamente, Internet -a quien alguien llamó "el juguete del siglo", es una herramienta, repito, de información y comunicación realmente alucinante, de un crecimiento inusitado. Las cifras que se proporcionan sobre los nuevos usuarios son vertiginosas, dando la impresión de que nos acercamos, finalmente, al ideal de la Aldea Global.

Internet tiene la limitación de la necesidad de una computadora ligada a una línea telefónica, dos requisitos negados a la mayor parte de las mayorías de nuestros países. Y cuando se ingresa por fin - quizá por una universidad nacional o una cabina pública de bajo precio- nos encontramos con que la mayor parte de la información esta en inglés, no menos de un 89 por ciento. El resto está repartido entre alemán, francés, italiano. Poco más del dos por ciento está a disposición en nuestro idioma7.

Esta predominancia del idioma inglés supone a la vez que los textos están relacionados con puntos de vista académicos, gubernamentales, empresariales de los países del Norte, en especial los Estados Unidos. No debemos esperar por tanto una amplitud de criterio como quisiéramos para tratar temas determinados.

Por ejemplo, cuando imaginamos este trabajo sobre la necesidad de incentivar la revisión del debate sobre la comunicación seguimos la rutina necesaria para encontrar información, esto es, conectarnos por nuestro módem al servidor local -lo cual supone el ingreso a la red telefónica y al conteo de los minutos utilizados- para buscar los buscadores más famosos, Altavista o Yahoo.

Luego tecleamos "nomic", una palabra que hace unos diez años hacía todavía estremecer a los empresarios; y lo que apareció fueron detalles de un juego llamado "Nomic Imperial Game", lo que cualquiera de ustedes puede comprobar. Ni una palabra sobre nuestra vieja discusión. Tampoco nada sobre la otra versión, el NOII (Nuevo Orden Internacional de la Información), y así sucesivamente. Cuando tratamos en inglés, tecleando la sigla NWICO (New World International Communication Order), surgieron unos pocos materiales importantes producidos en su mayoría por académicos norteamericanos liberales. Ninguno de periodistas.

En cuanto a las noticias, a la información factual, Internet tiene innegables virtudes de rapidez y de capacidad de almacenamiento de datos realmente formidables. Es verdad que hoy puede consultarse más de mil periódicos llamados "on-line" o "electrónicos" y es cierto también que prácticamente cualquiera de nosotros puede confeccionar su diario on-line y lanzarse a la corriente vía Geocities o Hotmail u otros para competir en igualdad de condiciones con cualquier gigante.

Internet sin embargo no parece ser un alternativa a los medios masivos de comunicación en parte por las razones antedichas, y en parte por que todavía la popularidad de sus versiones electrónicas depende de su versión original. Los periódicos de versión on-line única son desconocidos para el gran público. Y parcialmente también porque Internet, repetimos, no está en camino de ser un nuevo medio masivo de la calidad de diseminación, acceso, etc. de la prensa, la radio o la televisión.

Hasta ahora, además, las únicas propuestas de negocios viables por medio de Internet parecen ser la venta de libros y los abonos a lugares de información pornográfica, para lo cual se requiere de tarjetas de crédito ligadas a la banca norteamericana. Una exigencia que no muchos pueden cumplir..

En síntesis, Internet parece ser todavía . en lo que respecta a la información- un excelente prospecto para los años venideros. Pero desigual, si la tendencia se acentúa, si la información sigue viniendo del Norte en la proporción y calidad que hoy comprobamos.

Citemos una autorizada opinión. E conocido académico James W. Carey, de la Universidad de Columbia, escribió hace poco. "… la única cosa cierta que sabemos acerca del futuro de Internet es que no sabemos nada". Y agregó más adelante que lo vendrá no será determinado por la tecnología sola sino por una lucha de políticas en la cual las visiones alternativas del futuro las darán los intereses que conseguirán convertirlas en leyes y regulaciones que gobernarán nuestras vidas.8

El orden actual de la información y la comunicación

Teniendo en cuenta estas consideraciones mínimas, podemos concluir que luego del fracaso de la reacción por un nuevo orden informativo, se ha consolidado un viejo orden de mayor envergadura, de creciente fortaleza y aparentemente ya inconmovible.

Este renovado orden se caracteriza por su extrema desigualdad en beneficio de los países desarrollados del norte debido a su control de todas las herramientas que provee la moderna tecnología para la comunicación. Al no poder competir, los sectores afectados por este desequilibrio -llámense gobiernos, académicos liberales, sindicatos, partidos, etc.- ven anuladas sus posibilidades de hacerse escuchar. Esto basta para desmentir que los medios modernos hayan beneficiado las posibilidades de mayor expresión o de libertad de prensa en los países subdesarrollados.

Podríamos preguntarnos sobre si será ya muy tarde para expresar nuestras quejas y reclamar revisiones. La respuesta es que siempre habrá tiempo para insistir en la corrección si se demuestra con seriedad y persistencia que este nuevo orden perjudica severamente a las mayorías de nuestros países en los terrenos políticos, culturales, sociales, económicos.

Los periodistas y los profesores, los académicos, tienen la responsabilidad de hacer recordar todo esto que hemos revisado de manera tan somera y que puede por supuesto someterse a prueba bibliográfica, histórica, pero sobre todo, al debate, a la discusión sobre si es pertinente retornar sobre nuestros pasos y encarar nuevamente el tema y con las mismas premisas. Debemos reconocer que grupos importantes de académicos han persistido en organizar las Mesas Redondas Mac Bride en varias regiones del mundo avivando el conocimiento del tema pero nos tememos que la reflexión se aleje de los periodistas mismos para arrinconarse en las universidades.

No se trata esto, como dijimos antes, de un melancólico reclamo de desenterrar el hacha de la guerra pues los contextos han cambiado y las antiguas condiciones son irrepetibles. Y aquí debemos incluir los marcos teóricos porque nuestros utopías han cambiado.

Pero sí podemos manejar un mínimo de información básica que deberíamos poner a disposición de estudiantes y nuevos docentes. Y no me estoy refiriendo necesariamente a textos a favor del NOMIC porque la discusión tuvo tanta riqueza de argumentación que vale la pena recomendar que se reconozcan las posiciones antagonistas.

Mi propuesta es entonces simplemente reabrir a las nuevas generaciones las posibilidades de contacto con la información histórica pertinente, como una especie de telón de fondo que acompañe a la nueva agenda educativa que, como señala Orozco, debe tener como ejes básicos de discusión la comunicación misma con las nuevas teorías, la modernización, que contiene a las nuevas tecnologías y, la democracia en sentido inmediato de participación

Quedaría incompleta esta propuesta si no propusiéramos por lo menos un esbozo de una nueva discusión a la luz de las enseñanzas del antiguo debate. Pero ya lo hicieron otros en base a una extensa indagación entre investigadores de todo el mundo. Se les preguntó a) ¿Cuál cree que es el estado del debate para el establecimiento de un NOMIC y qué aspectos del debate son todavía relevantes? y b) ¿Cuáles son sus preocupaciones acerca del impacto que la importación de programas de TV, música, noticias, etc. tiene sobre la identidad nacional y cultural de su país?9

La siguiente es la lista (abreviada por nosotros) de la agenda que propusieron y que es además la misma, con algunas variantes, que sostiene la Mesa Redonda Mac Bride desde su inauguración.

1.- Prioridad al estudio de la relación entre comunicación internacional y cambio social;

2.- Investigación de la creciente concentración de poder en el campo comunicacional y sus consecuencias;

3.- Analizar las tendencias haca la globalización y sus consecuencias;

4.- Investigar los efectos de la internacionalización de las industrias culturales en las identidades culturales;

5.- Búsqueda de estrategias que contrarresten la globalización, lo homogenización y la estereotipificación resultantes de la transnacionalización de la comunicación;

6.- Buscar formas de contribuir al entendimiento internacional utilizando la creciente globalización de las comunicaciones;

7.- Enfatizar la importancia de entender mejor aquellos aspectos de la comunicación internacional que más afectan a los países en vías de desarrollo;

8.- Enfatizar la importancia de la relación entre la comunicación internacional y problemáticas sociales tales como género, medio ambiente y educación;

9.- Analizar el proceso mismo de investigación y, en particular, cuestiones te teoría, metodología y técnicas de investigación:

10.- Realizar más investigaciones aplicadas sobre la práctica del periodismo internacional y las formas de mejorarlo, y

11.- Más atención a cuestiones de libertad de expresión censura y ética.

Como puede verse, la lista representa un reto tan formidable como lo fue aquella agenda original de los años 70 y requerirá un esfuerzo quizá mayor de ingenio y creatividad para abordarla.

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BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA SUGERIDA PARA ESTUDIAR EL DEBATE SOBRE
EL NUEVO ORDEN MUNDIAL DE LA INFORMACION Y LA COMUNICACIÓN

- Altschull, J. Herbert. Agentes de poder. La influencia de los medios informativos en las relaciones humanas. Publigrafics. México. 1988. (Punto de vista de un periodista norteamericano sobre los modelos informativos mundiales, con abundante información sobre los paradigmas dominantes en los años 70 y 80).

- Bagdikian, Ben. H. El monopolio de los medios de difusión. Fondo de Cultura Económica. México. 1986. (Un reputado escritor norteamericano analiza críticamente los medios informativos de su país)

- Escriche, Pilar et..al. La comunicación internacional. Editorial Mitre. Barcelona. 1985. (Varios textos que relatan la historia de las agencias de noticias y su influencia. Describiendo además el sistema actual).

- Fox, Elizabeth (de.). Medios de comunicación y Política en América Latina. La lucha por la democracia. Editorial Gustavo Gili. Barcelona. 1989. (Un importante conjunto de Informes que relatan y analizan los esfuerzos de cambios en los sistemas informativos de varios países de América Latina)

- Hamelink, Cees J. La aldea transnacional. El papel de los trusts en la comunicación internacional. Editorial Gustavo Gili. Barcelona. 1981.

- Muraro, Heriberto. Invasión cultural, economía y comunicación. Editorial Legasa. Buenos Aires. 1987.

- Pierce, Robert. N. La libertad de expresión en América Latina. Técnicas y sistemas de control de la prensa. Editorial Mitre. Barcelona. 1982. (Alegato apasionado en contra de un nuevo orden de la información y en pro del mantenimiento de los antiguos postulados y definiciones de la libertad de empresa. Información sobre varios países latinoamericanos).

- Righter. Rosemary. El control de la información. Política, prensa y tercer mundo. Pirámide. Madrid. 1982. (El esfuerzo más serio de los defensores de la vigencia del Viejo Orden en nombre de la libertad de información. Contiene una descripción detallada del debate en sus años iniciales desde el punto de vista de los adversarios norteamericanos del NOMIC)

- Smith, Anthony. La geopolítica de la información. Cómo la cultura occidental domina el mundo. Fondo de Cultura Económica. México. 1984.

- UNESCO. Un sólo mundo, Voces múltiples. El Informe Mac Bride. Fondo de Cultura Económica. México. 1980. (Un Informe indispensable redactado por un grupo de notables intelectuales y estudiosos que estudiaron los problemas de la comunicación a pedido de la Asamblea General de la Unesco. Contiene los fundamentos del reclamo de la democratización de la información).

- Vásquéz Montalbán, Manuel. Historia y comunicación social. Alianza Editorial. Madrid. 1985. (Revisión histórica de la comunicación desde sus orígenes. Una visión no romántica de diferentes etapas del uso de la información).

______
NOTAS:

1 Conferencia de San José, Costa Rica, 1976.
2 Bogdan Osolnik. "Objetivos y estrategias de un nuevo orden internacional de la comunicación". Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación. Documento # 32. París.
3 "Informe Mac Bride". París. Unesco. 1980.
4 Colleen Roach. "Los EE.UU. y el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación". En TELOS. Nro.,16. Fundesco. Madrid. 1988-89.
5 Peter Galliner, presidente del IPI. Carta Pública. 1989.
6 Unesco. Declaración de Santiago. 6 de Mayo de 1994. Adoptada por la Conferencia General en su 28 Reunión. 1995.
7 Para cifras de Internet véase, entre otros, "Revista en Línea": www.expreso.co.cr/reli/68_facts.htm.
8 The Internet and the end of the national communications system: uncertain predictions of an uncertain future. En Jornalism & Mass Communications Quarterly. AEJMC. Spring. 1998. 75/1.
9 Josep Rota y Clemencia Rodríguez. "Propuesta para una agenda de investigación sobre comunicación internacional". En Diá-Logos de la Comunicación. Nro. 42. Felafacs. Lima. 1995.


* Juan Gargurevich, Mg., periodista profesional, es colaborador de Sala de Prensa y autor de varios libros sobre historia de los medios informativos en el Perú. Es coordinador de la especialidad de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú y profesor principal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.


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