Sala de Prensa


40
Febrero 2002
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La escenificación mediática
de los conflictos

—El caso de la información periodística internacional sobre los atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos de Norteamérica—

Erick R. Torrico Villanueva *

"This moment won't pass. Sept. 11 is fated to live in history with Pearl Harbor, a day when the United States was attacked, this time at its heart, not an extremity.
Dick Case, columnista del Syracuse Herarld-Journal

"Now all Americans will forever remember where they were on September 11, 2001 -the day our worst national security and civil defense fear became fact".
Martin Schram, analista del The Post-Standard

Antecedentes

A las 08:45 del martes 11 de septiembre del año en curso un avión de American Airlines se estrelló contra el edificio norte de las llamadas "Torres Gemelas" del World Trade Center (WTC)1, en Nueva York; sólo 20 minutos más tarde un segundo avión, esta vez perteneciente a la compañía United Airlines, impactó el edificio sur. Para las 10:30 de ese día ambas torres se habían desplomado.

Se sumaron a esos hechos el choque de un tercer avión, también de American Airlines, que a las 09:50 destruyó una de las alas —la del acceso al helipuerto— del Pentágono, en Washington, y la explosión de un coche-bomba en las proximidades del Departamento de Estado, en esa misma capital.

Inmediatamente después de que se estrellara la primera aeronave las televisoras estadounidenses comenzaron a emitir desde el lugar de los acontecimientos y captaron y transmitieron "en directo" el choque de la segunda aeronave y luego el derrumbe de las torres. Las principales cadenas nacionales y globales cubrieron lo que ocurría, inclusive utilizando las señales de otras estaciones, como en el caso de la ESPN, especializada en deportes, que retransmitió a ABC News Report, o en el de la TNT, más bien dedicada al entretenimiento, que reprodujo la emisión de CNN2. Varias redes comerciales y de espectáculos, como QVC y ShopNBC, optaron por suspender sus programaciones y otras teledifusoras locales neoyorquinas interrumpieron sus emisiones a causa de la destrucción de más de cien antenas que estaban instaladas en las "Torres Gemelas"3.

Los medios de difusión de todo el mundo, y en particular los televisivos, se incorporaron muy pronto al seguimiento informativo de los sucesos y muchos de ellos, por varias horas, se convirtieron en simples repetidoras de las señales de televisión y radio generadas principalmente por CNN. El sitio web de esta corporación noticiosa global se congestionó ante la demanda de información surgida y quedó bloqueado por más de hora y media. Paralelamente a las imágenes televisivas, reiteradas de modo insistente, y a las reacciones recogidas de gobiernos, organismos internacionales, personajes importantes o ciudadanos comunes, las fotografías y los despachos de las agencias transnacionales de noticias comenzaron a recorrer los cuatro confines del planeta y muchísimos diarios entregaron ediciones extra. Al día siguiente no hubo periódico que no ofreciera informes especiales al respecto y menos que no abriera su primera plana con la noticia y las fotos de lo acontecido en Nueva York y Washington.

Mientras aquellos dramáticos hechos y las consiguientes espectaculares coberturas informativas tenían lugar, el presidente estadounidense George W. Bush se encontraba de visita en una escuela en Florida, donde fue informado de la situación. Desde ese momento, el Servicio Secreto puso en marcha un operativo para proteger la vida de Bush, sus más inmediatos colaboradores y los principales miembros del Congreso, así como instruyó una "alerta máxima" en todas las embajadas y fuerzas militares de los Estados Unidos de Norteamérica (EUN)4. Bush retornó a Washington siguiendo una ruta no habitual que le condujo previamente a dos bases militares de la fuerza aérea. Una vez en la Casa Blanca, Bush emitió un discurso en el que fijó las líneas básicas de definición e interpretación de lo sucedido, caracterizado en su perspectiva como una "guerra". Los conceptos fundamentales a que se refirió entonces fueron los siguientes5:

  • "Actos terroristas" criminales han atacado el modo de vida y la suprema libertad estadounidenses.
  • El "mal" ha cegado miles de vidas de gente común, de trabajadores, madres e hijos, amigos y vecinos.
  • EUN ha sido blanco de ataques a causa de ser la "guía más luminosa de la libertad y la oportunidad en el mundo".
  • EUN ha visto hoy al "demonio".
  • Hay normalidad en el gobierno, fortaleza en las instituciones financieras y continuidad en la apertura de la economía a los negocios.
  • Se buscará a los responsables de los hechos para llevarlos ante la justicia.
  • No se hará distinción entre los "terroristas" que cometieron los actos y quienes los protejan.
  • EUN con sus amigos y aliados junto a los que quieren paz y seguridad en el mundo permanecen firmes para ganar la "guerra contra el terrorismo".
  • EUN ha derrotado a sus enemigos antes y también lo hará esta vez.
  • EUN seguirá adelante en su defensa de la "libertad" y de "todo lo que es bueno y justo" en el mundo.
  • "Que Dios bendiga a EUN".

Aunque en ningún momento las autoridades estadounidenses pudieron identificar con exactitud a los responsables de los hechos, pronto tejieron una argumentación que reconoció al millonario saudí Osama Bin Laden, un ex colaborador de los EUN asilado en Afganistán por el régimen fundamentalista musulmán de los talibán, como el principal sospechoso. Esta posición fue explicitada el jueves 13 de septiembre por el Secretario de Estado, Colin Powell, quien en rueda de prensa manifestó que Bin Laden tenía una de las pocas organizaciones del mundo con la capacidad de llevar a cabo un ataque como el que sufrió el WTC, y fue en base a ello que Washington empezó a construir una alianza militar6 para "combatir al terrorismo en cualquier parte del planeta". Desde esta lógica, los hechos de Nueva York y Washington habrían iniciado el tiempo de la "guerra de las civilizaciones"7 en el cual la "civilización occidental" (léase "estadounidense"), autoconsiderada como referente universal para la humanidad, sería objeto de ataques por cualesquiera de sus potenciales enemigos cultural-religiosos, que podrían ser todos los demás (esto es, en la visión de Huntington, las civilizaciones confuciana, japonesa, islámica, hindú, ortodoxo-eslava, latinoamericana y africana).

Configurado así el cuadro y por la manera en que fueron registrándose los acontecimientos, quedó claro que las acciones contra los centros representativos del poder financiero (Wall Street) y militar (Pentágono) de los EUN tuvieron un carácter profundamente simbólico y que, además, posibilitaron una puesta en escena mediática de alcance global y sostenido que ha incorporado, hasta el presente, la información periodística como otro componente —cada vez más importante— de las operaciones militares.

Lo que interesa examinar en este trabajo aproximativo es, pues, cómo un grupo de destacados periódicos internacionales —tomados aquí como una muestra representativa de los principales diarios del mundo— presentó la información sobre el 11 de septiembre en sus primeras planas y cómo ello puede ser inscrito en una concepción dada del conflicto, así como demostrar que la orientación aplicada a esa cobertura noticiosa refleja una visión completamente negadora de la recomendada por la conflictología8, que más bien propugna el holismo y la diacronía tanto como el pluralismo y la crítica.

¿Guerra o conflicto?

Una cuestión básica en este tema es la referida a la naturaleza del asunto, es decir, a si se trata de una "guerra" o de un conflicto de otro tipo.

El presidente estadounidense, George W. Bush, fue el primero en hablar de "guerra contra el terrorismo", definición que fue adoptada por la CNN9 para presentar todos sus reportes sobre el problema que poco a poco llevó a los EUN a personalizar a su enemigo (Bin Laden) y a ubicarlo espacialmente (Afganistán) y que luego, al igual que en la llamada "guerra del Golfo Pérsico" de 1990, pasó a ser el modo habitual de designar la situación desatada. En el ámbito oficial, sólo dos personas se pronunciaron con aire crítico: la representante californiana del Partido Demócrata en el Congreso estadounidense, Barbara Lee, que no votó a favor de la "guerra", y el presidente de Francia, Jacques Chirac, que se preguntó si era correcto emplear el término "guerra" para caracterizar lo que más bien, para él, constituía un "conflicto".

Es verdad que el conflicto es una categoría muy amplia que se refiere a "...una forma de interacción entre individuos, grupos, organizaciones y colectividades que implica enfrentamientos por el acceso a recursos escasos y su distribución" (Bobbio y Otros, 1995:298) y que, por ende, puede contener a la guerra como una de sus formas; mas también es cierto que la guerra —para ser tal y aunque carezca de una definición unívoca— se distingue por dos rasgos fundamentales ya que es siempre un "...contacto violento a través de la fuerza armada" ( :737). Dado que en este caso no se registró, en términos formales, un enfrentamiento armado —se usó tres aviones civiles secuestrados para estrellarlos contra blancos predeterminados—, que el enemigo no fue identificado en rigor y en razón de que las acciones sí militares de represalia dispuestas por la Casa Blanca se dirigieron contra una nación "sospechosa" que no se encontraba en evidente estado de beligerancia, es muy difícil caracterizar el conjunto del proceso como una "guerra"10.

La denominación "guerra contra el terrorismo" tanto como los otros conceptos oficialmente manejados por Washington ("cruzada contra los herederos del mal" u "operación Justicia Infinita") reflejan la índole despolitizada, desvinculada de intereses económicos explícitos y atribuible —en una tonalidad cuasi-religiosa— a la obligación de afrontar una especie de rencor primitivo contra los valores de la "civilización occidental" (sentimiento irracional que demandaría inevitablemente la respuesta armada11) de que los EUN aspiran dotar al conflicto. La aceptación casi generalizada de estos puntos de vista12 recibió además la valiosa justificación indirecta de la versión musulmana de la Jihad, la "guerra santa contra los infieles", que más tarde fue proclamada por Bin Laden y sus protectores afganos.

Así, si bien en los bandos en conflicto hay consenso respecto de la presunta pertinencia de plantear las cosas como una "guerra", conviene repasar algunos abordajes conceptuales para dar validez o no a esa apreciación.

Enfoques teóricos sobre el conflicto y su solución

Cuando los pensadores y teóricos de la sociedad (desde los precursores como Nicolás Maquiavelo, Thomas Hobbes o John Stuart Mill hasta los contemporáneos como Talcott Parsons, Ralph Dahrendorf o Alain Touraine, pasando por autores clásicos como Carlos Marx o Max Weber) centraron su preocupación en el orden, la autoridad, el poder y el conflicto se preguntaron, con más o menos matices, tanto acerca del lugar de este último en la vida colectiva como sobre las causas que le dan origen, y las respuestas a esas interrogantes, como es dable presuponer, fueron y son diversas. De todas maneras, haciendo abstracción de las diferencias, es factible identificar los siguientes grandes enfoques teóricos13:

  1. Sobre el lugar del conflicto en la vida social: el que entiende al conflicto como una patología por cuanto todo sistema social sería naturalmente equilibrado y armónico (enfoque conservador); el que, al contrario del anterior, considera que el conflicto es inherente a toda organización social e incluso le permite superarse (enfoque crítico), y el que admitiendo la conflictividad constitutiva de la sociedad plantea la necesidad de la coerción para preservar la integración (enfoque del "consenso forzado").
  2. Sobre las causas generadoras de conflicto: el que explica el conflicto por el desacato de las reglas (enfoque jurídico-moral o nornativo); el que lo funda en la intrínseca ambición de poder y dominación de los seres humanos (enfoque del interés o realista); el que da cuenta de él a partir de la desigual distribución y apropiación de la riqueza (enfoque marxista); el que lo asienta en la subjetividad de las personas (enfoque psicologista) y el que lo atribuye a una falta de información que provoca inadecuación entre medios y fines (enfoque de la resolución de problemas).

Asimismo, en lo que se refiere a la clasificación de los conflictos, los autores han propuesto distintas tipologías en función de variados criterios: sus causas empíricas inmediatas, su magnitud, su localización y alcance geográficos, su duración, su capacidad destructiva o productiva, los actores involucrados, los fines de los actores o los objetos en disputa, por ejemplo.

Conviene agregar, además, dos últimas puntualizaciones de orden conceptual: a) un conflicto, por lo común, sigue las fases de origen, expansión, gestión y resolución14, y b) los conflictos en las sociedades actuales no sólo tienen una "vida paralela" en los procesos mediáticos —esto es, de difusión por los medios masivos tradicionales y la Internet— sino que sus actores se preocupan cada vez más prioritariamente de promover esa presencia discursiva que les permite relacionarse con la esfera pública, es decir, con el espacio de las opiniones públicas y los imaginarios colectivos que ejercen presión sobre los centros decisores; en casos extremos, incluso, los conflictos pueden llegar a ser puramente virtuales, es decir, existir apenas en la espacialidad y la interdiscursividad mediáticas.

En ese marco, para los propósitos perseguidos en este breve examen del conflicto originado por los ataques a Nueva York y Washington de septiembre pasado y su puesta en escena mediática15 se ha considerado suficientes estos supuestos teóricos generales:

  • El conflicto es consubstancial a la vida de toda sociedad, sin que ello signifique que la armonía, al menos relativa, no constituya otra faz de la realidad social.
  • El conflicto se origina en algún tipo de desigualdad, no de diferencia (Vinyamata, 2001).
  • El conflicto puede ser real, potencial, disfrazado, desviado, latente o falso (Deutsch, 1973).
  • El conflicto puede referirse a uno o más de estos aspectos: control de recursos, prácticas preferenciales, valores, creencias o deseos (Deutsch).
  • El conflicto puede resolverse por tres vías básicas: la renuncia, la imposición o la negociación.
  • La guerra es una forma de conflicto que se caracteriza por enfrentar al menos a dos enemigos reconocibles, generalmente Estados, mediante acciones violentas fundadas en el empleo de armas.
  • Los conflictos contemporáneos demandan una imprescindible visibilización mediática que siempre supone un proceso de producción significante, o sea una organización determinada de los factores generadores de sentido (puesta en escena).
  • Ciertos conflictos en la actualidad sólo tienen existencia en el espacio mediático.

En el caso del 11 de septiembre pasado, en resumen, pese a que los actores enfrentados hablan recíprocamente de "guerra", por las razones antes expuestas, lo apropiado sería referirse a un conflicto multimensional (político, económico, cultural e informativo) cuya expansión , tras su espectacular origen, fue alentada en gran medida por las coberturas mediáticas. No obstante, casi se ha instalado en el sentido común la idea de que se trataría de una guerra, criterio que sólo sería admisible, desde la óptica del Pentágono además, en el sentido que Karl von Clausewitz daba a la palabra: "Acto de violencia para obligar a un enemigo a cumplir nuestra voluntad" (De Bordeje, 1981:80).

El periódico, otra escena del conflicto

La definición de prensa comprende a todos los medios impresos de divulgación o difusión y su carácter periodístico se desprende tanto de la periodicidad con que circulan sus ejemplares como, especialmente, de la relación de sus contenidos con el acontecer noticioso. El producto paradigmático de la prensa es el periódico, que se ocupa de producir y distribuir mensajes verbales e icónico-verbales para informar (describir), opinar (juzgar) o interpretar (analizar, explicar y proyectar) en relación a los hechos y procesos de la vida social y, en particular, respecto de aquellos que refieren a la conflictividad y constituyen las prioridades de sus temarios (agendas).

"Esto significa, en otros términos, que la actividad periodística —entendida como una práctica social productora de acontecimientos, difusora de imágenes de la realidad y generadora o reproductora de argumentaciones (des)orientadoras— se ejerce en el marco del conflicto social y se remite a él como fuente básica de sus contenidos" (Torrico, 1995:91).

Desde ese punto de vista, el periódico no es un transmisor aséptico de las noticias y las evaluaciones a que ellas dan lugar, sino más bien un actor, un participante —en ciertos casos protagónico— de los conflictos reales o virtuales que presenta a sus lectores, lo que significa que le resulta inevitable asumir alguna posición editorial e informativa16 que le conduce, por tanto, no apenas a proporcionar imágenes (re-presentaciones) de los asuntos que incorpora en sus intereses de cobertura sino a entrar él msmo en relaciones conflictivas con los otros actores de la sociedad.

Es por ello que el periódico se convierte en escena del conflicto tanto en el sentido de locus físico en que se lo re-presenta (mediante construcciones significativas miméticas) como en el otro de espacio en que tal conflicto tiene lugar materialmente (por medio del uso de estrategias discursivas definidas de modo institucional y que trabajan la diferenciación entre "nosotros" y "ellos").

Escenificación mediática y construcción de sentidos

El periódico, como medio de difusión que es, pone entonces en escena los hechos y procesos de la realidad social apelando a recursos expresivos como la palabra escrita, los estilos de titulación y redacción, las imágenes (fotografías, dibujos e infografías), los colores, las tipografías (tipos y tamaños de letras), las aplicaciones y efectos tipográficos (cuadros, orlas, tramados), las dimensiones de los gráficos, los emplazamientos de los contenidos en las páginas o la edición (corte selectivo y/o reordenamiento) de textos e imágenes. De esa forma, cada periódico ofrece un ángulo de mira sobre los asuntos incluidos en su respectivo temario que, por su verosimilitud, tiene la pretensión de ser verdadero, único y aun incontestable.

Esta escenificación operada por el periódico implica una labor de semantización17 de los hechos, esto es de construcción de sentidos, de producción de formas de "hacer ver" la realidad social, en base a determinadas materias significantes que son codificadas desde los referentes profesionales, económicos, político-ideológicos o personales del medio en relación, además, con factores contextuales como la colocación y nexos del propio medio y sus agentes en y con la estructura de la sociedad en que estén radicados.

Y en lo que concierne a la re-presentación mediática de los conflictos —o sea de las manifestaciones derivadas de la tensión orden/desorden que en ciertas circunstancias pueden llegar a expresarse como situaciones críticas, fenómenos extremos o catástrofes (tal el caso de los atentados del 11 de septiembre)—, una de sus características, vinculada a la exigencia de impactar en las audiencias que constituyen el mercado de los medios, suele ser la intensificación dramática del relato que conlleva la espectacularización y, a veces, la conversión de la violencia representada en "violencia de la representación" (Imbert, 1995).

A este respecto, Henry Jenkins y Shari Goldon recuerdan al teórico John Fiske que habla de los media events como "lugares de máxima visibilidad y máxima turbulencia" que hacen circular muchos significados simultáneos (connotaciones) en torno al hecho que está siendo reportado por un medio informativo y sostienen por su parte que "The catastrophe creates a context where ordinary judgement breaks down, when emotions push us forward, and where we arrived at decisions which we migth otherwise reject. We hold off panic in such a situation by returning to familiar terms, comfortable values, normal ways of thinking, but this may make it hard to think through the problem from a fresh perspective or arrive at new truths about a changing situation. The routines of news coverage are reassuring in such a context,but they may not what we need to act as citizens in response to debates about public policy" (www.web.mit.edu/cms/reconstructions/interpretations/catastrophe.html).

Así, la narración, el comentario y la evaluación proyectiva periodísticos no deben ser comprendidos apenas con la lógica especular del "reflejo" —por demás insuficiente y falta de plausibilidad—, sino especialmente con la de las líneas editorial e informativa que confieren sentido a la fragmentación necesaria de los objetos re-presentados y a la producción significante que, a su vez, da lugar a percepciones de distinto nivel y diferente amplitud.

Las coberturas sobre el 11 de septiembre

Las imágenes, sin duda alguna, ocuparon el lugar privilegiado en las coberturas periodísticas del 11 de septiembre; primero las televisivas sin editar, que fueron repetidas una y otra vez18, y después las fotográficas de las agencias y los periódicos, entre estéticas y documentales, que fijaron en la memoria visual de la gente el recuerdo de los hechos de ese día. En todos los periódicos revisados para este trabajo las fotografías ocuparon al menos la mitad de las primeras planas, aunque en varios cubrieron desde las tres cuartas partes al total del espacio disponible en esas páginas (véase el cuadro más adelante).

Ahora bien, aunque es seguro que la discusión acerca de la importancia de cada una de las formas de imagen (televisiva y fotográfica) podría continuar largamente, acá se asume, debido al análisis efectuado, la mayor relevancia de la fotografía estática; estos criterios de B. D. Colen sustentan esta opción: "You would think that, in this video age, moving images would have far more impact than 'old fashioned' still photography, what we have always called photojournalism. But the truth is that still images often have far more impact than moving images for the simple reason that we normally have far more time to look at them" (www.web.mit.edu/cms/reconstructions/interpretations/photocover.html).

Ese impacto de la fotografía es incrementado por el carácter documental de la prensa que, gracias a aquélla, "congela" la dramaticidad de determinados hechos haciéndola factible tanto de conservación (archivo) como de contemplación detenida y examen por los observadores-lectores, lo que es distinto del registro audiovisual en movimiento —por ejemplo el ofrecido en los sitios web de Netscape, CNN o BBC World, para citar sólo algunos— y de las percepciones que propicia, más emotivas en un caso y menos diferentes de las que generan los contenidos de ficción en otros.

Pero la escenificación mediática del conflicto desatado el 11 de septiembre19, como ya fue sugerido, no se reduce a su re-presentación gráfica, sino que comprende también la construcción textual de sentidos. Para los efectos de esta breve aproximación al tema se ha considerado únicamente los titulares de apertura de las primeras planas de los periódicos incluidos en la muestra intencional elegida, pues esos textos sintetizan no solamente lo sustancial de la información que los medios quieren transmitir sino, al mismo tiempo, la direccionalidad con la que buscan "hacer ver" los hechos relatados.

El cuadro que viene a continuación transcribe los titulares de apertura y da cuenta de las fotos empleadas en las primeras páginas de doce periódicos internacionales tomados como muestra20:

Descripción de las primeras planas de la muestra del 11/09/'01

PERIÓDICO

TITULAR

COMPOSICIÓN DE LA PÁGINA

Clarín (Argentina)

El día del TERROR

Foto de las torres incendiadas en toda la página

El Mundo (España)

Hecatombe terrorista contra Estados Unidos

Foto del incendio en una torre, ocupa 1/3 de la página

El Nuevo Herald (EUN)

El zarpazo del terror

Foto de las torres en toda la página

El País (España)

América atacada

Máxima alerta mundial

Panorámica de los incendios, ocupa 50% de la página

La Nación (Argentina)

Conmoción mundial por el masivo ataque contra EE.UU.

Panorámica de los incendios , ocupa 50% de la página

O Globo (Brasil)

Terror sem limites

Atentados suicidas deixam milhares de mortos nos EUA

Fotos del incendio y el desplome, ocupan el 40% de la página

Chicago Tribune (EUN)

U.S. under attack

Fotos de las torres y de gente huyendo, ocupan el 65% de la página

The Herald, Special edition (EUN)

America attacked: How it all happened

Fotos de gente huyendo y de las calles, ocupan el 70% de la página

Los Angeles Times, Extra edition (EUN)

Terror Attack

Tres tomas fotográficas de las torres, ocupan el 50% de la página

Liberátion (Francia)

(Sólo incluye el logotipo de la publicación y la fecha)

Panorámica, a dos páginas plenas, del incendio en Nueva York

The Miami Herald (EUN)

Attacked

Foto de la torre sur a punto de ser impactada por el segundo avión que ocupa el 75% de la página

The Seattle Times (EUN)

TERROR

Foto de las torres, ocupa el 60% de la página

Fuente: www.periodismo.com/tapas

Además de seis periódicos estadounidenses, se seleccionó dos argentinos, dos españoles, un brasileño y un francés, los principales de los que se hallaban disponibles en el sitio www.periodismo.com/tapas, que digitalizó un buen número de portadas de diarios del 11 y 12 de septiembre como también de home pages de periódicos y otros servicios informativos de diversas partes del mundo.

En todos los periódicos examinados las fotografías comunes, aunque tomadas desde distintos ángulos, fueron las de las "Torres Gemelas" incendiándose. El despliegue gráfico fue fundamental en la totalidad de los casos. Liberátion hizo la presentación más destacada al dedicar dos planas íntegras a una foto panorámica de Manhattan, el centro comercial neoyorquino, cubierta por la humareda y el polvo21. Las imágenes son, en general, elocuentes y dramáticas.

En relación a los textos de los titulares de apertura, y al margen de las diferencias utilizadas en materia tipográfica, se pudo establecer lo siguiente:

  • Las palabras más empleadas para caracterizar la situación fueron "terror", "terrorismo" y "ataque".
  • Como elementos complementarios aparecieron las expresiones "hecatombe", "zarpazo", "alerta mundial", "conmoción mundial", "masivo ataque"22 y "atentados suicidas".
  • La sustitución reduccionista de Estados Unidos de Norteamérica —al menos de Estados Unidos— por "América" fue coincidente entre algunos periódicos estadounidenses (hecho que podría ser justificable por el tradicional uso que hacen del término) y otros de España y Latinoamérica.
  • Una divergencia estilística clara e interesante entre los diarios estadounidenses y los demás estuvo dada por la forma en que unos y otros redactaron los titulares; así, mientras los primeros emplearon de una a tres palabras con una mayor fuerza expresiva ("Attacked", "Terror Attack" o "U.S. under attack"), los otros recurrieron a redactar ideas completas: "El día del TERROR", "El zarpazo del terror", "Terror sem limites" o "Conmoción mundial por el masivo ataque contra EE.UU.".
  • A diferencia de todos los demás, Liberátion se abstuvo de titular en el supuesto de que sus lectores, ya enterados de los hechos, sólo iban a evocarlos al enfrentarse a la foto de la portada.

Las referencias al "terror" y al "terrorismo" fueron fundamentales en términos políticos dado que automáticamente colocaron a las acciones correspondientes fuera de la ley, la cual resultó confrontada con la obligación impostergable de restablecer el orden y la justicia. Como dice Verón en relación a la palabra "terrorismo" vista como operador semántico, "Se trata precisamente de una categoría para reducir la violencia social a un acto sin objeto: la violencia "terrorista" es la acción que ha dejado de ser acción social" ( :181), esto es, que carece de toda racionalidad y, por tanto, de la más mínima legitimidad.

Esa descalificación sustancial sumada a la intensidad del drama humano retratado fotográficamente dio lugar a la construcción de unos sentidos —y de unas reacciones, en la opinión o los actos— que no se percataron de la historicidad de los hechos y se restringieron a lo inmediato e impactante convertido en urgente.

Eso mismo se percibió en otros periódicos, no contemplados en la muestra revisada, que hablaron de "horror", "día infernal", "tragedia nacional", "devastación", "caos" y "segundo Pearl Harbor"23, que recurrieron igualmente a expresiones como "¡Oh, Dios!" o adelantaron interpretaciones sobre que "Nada será lo mismo".

La escenificación mediática del conflicto, entonces, registró la magnitud de los hechos en base a las pruebas de la destrucción material —sin mostrar ni cuantificar realmente a las víctimas efectivas, sin sangre ni dolor24—, los definió como "ataques" o "atentados terroristas" y contribuyó a la necesidad de una respuesta en los marcos de una "guerra justa".

Síntesis al cierre

Los sucesos del 11 de septiembre pasado fueron presentados por la prensa internacional no sólo como "terrorismo" sino así mismo como "actos de guerra", en una evidente reproducción del discurso oficial del gobierno estadounidense. La forma espectacular, dramática y simplificada en que tales hechos fueron mostrados se eximió de toda contextualización y de cualquier indagación rigurosa, con lo que el deseo de venganza ("el derecho de represalia", en criterio del mexicano Jorge G. Castañeda) quedó legitimado sin demora.

De ahí a que las posteriores amenazas militares —acciones, más tarde— contra Afganistán fuesen calificadas como "guerra" no hubo sino continuidad. Cuando menos se habría podido mencionar la índole "asimétrica" de la presunta guerra25. Nunca se habló de "conflicto" y tampoco se examinó este conflicto en su proceso. El conjunto de datos y argumentaciones hilvanado por la Federal Bureau of Investigation tanto como aquel otro de "pruebas" que el primer ministro inglés Tony Blair presentó ante el congreso británico para acusar a Bin Laden y su organización "Al Qaeda" ("La Base") de los atentados y el odio contra la "civilización occidental" ejemplifican en otro campo la misma superficialidad y un apresuramiento equivalente.

La construcción del "nosotros" (el bien, la libertad) y el "ellos" (el mal, la opresión) respondió a una simplista visión etnocéntrica compatible con el maniqueísmo contenido en la noción de "guerra de civilizaciones".

La concepción de conflicto subyacente en la labor mediática fue la correspondiente al enfoque conservador, que lo asimila a una enfermedad, atribuible en este caso, además, al fundamentalismo musulmán, es decir, a un dogmatismo religioso ciego con el cual no hay posibilidad alguna de conciliación. Desde esa perspectiva, el conflicto —"guerra", en el lenguaje oficial— se originó en el rechazo de los atacantes a aceptar las reglas civilizatorias universales ("occidentales" y, por tanto, estadounidenses o quizá mejor a la inversa), por lo que es dable enmarcar la interpretación ofrecida por los periódicos en el enfoque normativo.

La escenificación mediática del conflicto no supuso en ningún momento una sola alternativa para buscar una salida pacífica. La disyuntiva fatal "con nosotros o con el terrorismo" —planteada primero por la senadora y ex primera dama Hillary Clinton y asumida luego por el presidente Bush— definió lo "políticamente correcto" que tuvo un efecto rector en los medios informativos estadounidenses y en la gran mayoría de los internacionales también.

El análisis crítico y pluralista de la situación y la proposición de caminos de solución que no implicaran la utilización de la violencia estuvieron prácticamente ausentes de las páginas de los diarios. La única excepción significativa fue la publicación de una página que Yoko Ono, viuda del ex Beatle John Lennon, pagó en el New York Times con la frase "Imagina a todo el mundo viviendo en paz", pero era obvio que bajo la atmósfera del miedo, el odio y la sed de venganza un acto así no iba a tener incidencia alguna e inclusive provocaría reacciones muy alejadas de la serenidad que espera aportar la conflictología en circunstancias semejantes para hallarles remedio.

Los periódicos internacionales, por último, fungieron como escena del conflicto por doble partida: primero, como ya se dijo, porque re-presentaron los hechos mediante procesos de semantización y, segundo, puesto que se hicieron partícipes del mismo al tomar una posición clara —noticiosa, opinativa e interpretativa— en la confrontación.

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FUENTES CONSULTADAS:

1. Libros y artículos:

- BETTETINI, Gianfranco (1977): Producción significante y puesta en escena. Edit. G. Gili, S.A. Barcelona.
- BOBBIO, Norberto y Otros (1995): Diccionario de Política. Siglo XXI Edit. México. 5ª edic.
- BORRAT, Héctor (1989): El periódico, actor político. Edit. G. Gili,S.A. Barcelona.
- DEBBASCH, Charles y DAUDET, Yves (Edits., 1985): Diccionario de términos políticos. Edit. Temis. Bogorá.
- DE BORDEJE, Fernando (1981): Diccionario militar estratégico y político. Edit. San Martín. Madrid.
- DEUTSCH, Morton (1973): The Resolution of Conflict. Yale University. Yale. pp. 3-32.
- DI TELLA, Torcuato (Edit., 1995): Diccionario de ciencias sociales y políticas. Puntosur Edit. Buenos Aires.
- GROOM, A. J. R. (2001): "Teoría de la resolución de conflictos", en http://www.uyweb.com.uy/relaciones/9611/htm, página consultada el 02/05/01.
- HUNTINGTON, Samuel (1993): "El conflicto entre civilizaciones", en revista Ciencia Política. Santafé de Bogotá. N° 33. IV trimestre. s.l.
- IMBERT, Gérard (1995): "La prensa frente al desorden: representación de la violencia y violencia de la representación en los medios de comunicación", en Visiones del Mundo. La sociedad de la comunicación. Universidad de Lima. Lima. pp. 51-68.
- MATTELART, Armand (1996): La comunicación-mundo. Historia de las ideas y de las estrategias. Siglo XXI Edit. México.
- RAPOPORT, Anatol (1989): "Problems of Peace Research", en The Origins of Violence. Approaches to the Study of Conflict. Professors' World Peace Academy.
- RITZER George (1995): Teoría Sociológica Contemporánea. McGraw-Hill. Madrid.
- TORRICO, Erick (1995): La comunicación desde la democracia. Planteos para una recomprensión. Artes Gráficas Latina. La Paz.
- VERÓN, Eliseo (1971): Lenguaje y comunicación social. Edic. Nueva Visión. Buenos Aires.
- VINYAMATA, Eduard (2001): "Sobre el conocimiento y el conflicto que éste plantea". Texto para el Módulo 1 del curso "Gestión del caos: Introducción a la conflictología". Doctorado sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Universitat Oberta de Catalunya. Barcelona.

2. Sitios web:

- http://www.clarin.com.
-
http://www.elmundo.es.
-
http://www.lainsignia.org/internaciona/html.
-
http://web.mit.edu/cms/reconstructions/.
-
http://www.periodismo.com/tapas.
-
http://www.portoalegre2002.org.
-
http://www.rebelion.com.

3. Publicaciones periódicas:

- Syracuse Herald-Journal. Syracuse, N.Y. September 11, 2001. Vol. 124. N° 37.484.
- The Post-Standard, Extra. Syracuse, N.Y. September 11, 2001.
- The Post-Standard, Special Report. Syracuse, N.Y. September 12, 2001.

4. Conferencias:

- URANGA, Washington (2001): "La comunicación y los medios: Escenarios y estrategias en tiempos de guerras asimétricas". Texto de la conferencia ofrecida por el autor en la maestría en Comunicación y Desarrollo de la Universidad Andina Simón Bolívar. La Paz, noviembre 22. 12 pp.

_______
NOTAS:

1 El WTC era un complejo compuesto por 7 edificios construido en la década de 1970 y que albergaba cotidianamente a cerca de 50.000 personas. Las torres, cada una de 110 pisos, fueron inauguradas en 1976; constituían la segunda edificación más alta del mundo.

2 Cable News Network es la principal cadena privada global de noticias en inglés, aunque también ofrece servicios en otros idiomas (castellano, portugués y otros).

3 Las explosiones, incendios y derrumbes afectaron severamente las comunicaciones telefónicas; tanto los teléfonos móviles como el correo electrónico mostraron su potencial para afrontar una situación de aguda crisis.

4 El nombre oficial del país es Estados Unidos de América, que sus dirigentes sintetizan en "América". No obstante, en ambos casos, se trata de una denominación que no corresponde efectivamente a la realidad —y, por tanto, es desinformadora— por cuanto pretende dar la imagen de una unidad nacional y geográfica continental que desconoce la existencia autónoma de Canadá y México en el norte tanto como la de todas las naciones de América Latina y el Caribe en el sur y que evidentemente, aunque se hallen bajo su área de influencia, no le "pertenecen" territorialmente. De ahí que en un intento de lograr una mejor pero aún insuficiente precisión se opte aquí por llamarlo "Estados Unidos de Norteamérica".

5 Esta síntesis está basada en la transcripción del discurso de Bush publicada por The Post-Standard el 12 de septiembre ("Bush: Search for culprits underway", p. A-7).

6 En particular con Gran Bretaña y los otros componentes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte montada en tiempos de la "guerra fría" para contrarrestar la expansión del modelo comunista de la entonces existente Unión Soviética.

7 Fue Samuel Huntington (1993) quien propuso la hipótesis principal en que se asienta esta nueva lectura de la realidad internacional: "...la fuente fundamental del conflicto en este nuevo mundo no será, principalmente, ideológica ni económica. La gran división de la humanidad y la fuente dominante del conflicto será cultural. Los Estados-naciones seguirán siendo los más poderosos actores en los asuntos munidales, pero el conflicto principal de la política global se dará entre naciones y grupos de civilizaciones diferentes. El conflicto entre civilizaciones dominará la política global. Las líneas de fractura entre las civilizaciones conformarán las líneas de batalla del futuro" (s.l.).

8 Ésta se refiere al campo pluridisciplinario que resulta del interés de estudiar el conflicto, sus factores generadores, sus procesos de desarrollo y las alternativas para su solución.

9 Esta cadena habló primero de "La nueva guerra de América" y posteriormente, siguiendo la propia evolución del discurso del Pentágono, optó por referirse a "Contraataque al terrorismo".

10 La guerra, en sentido estricto, es la "Lucha armada entre dos o más Estados que va desde la declaración de guerra hasta la rendición de una de las partes o hasta la firma de un tratado de paz entre los Estados beligerantes" (Debbasch y Daudet, 1985: 140).

11 Este último aspecto de la concepción de la "guerra justa" es muy importante puesto que remarca la necesidad de la violencia para lograr hacerse justicia, lo que es en sí mismo un objetivo legítimo. Los EUN apelan a esta concepción de la guerra de "legítima defensa" y la usan para obtener la "autorización internacional" que valide sus operaciones armadas y les justifique ante la historia.

12 Esto se puso de manifiesto en las nota s periodísticas de diarios tan importantes como el italiano Corriere della Sera (que tituló su informe especial "Ataque contra la civilización") o los españoles El País (que tituló su editorial del 11 de septiembre con "Golpe a nuestra civilización") y ABC (cuyo titular principal de ese día rezaba "El terrorismo islámico declara la guerra a Occidente").

13 Esta sistematización personal resumida de las teorías relativas al conflicto está elaborada en base a las aportaciones contenidas en Bobbio y Otros (1995), Ritzer (1995) y Groom (2001).

14 Cfr. Di Tella (1990: 108).

15 La noción de puesta en escena proviene de la actividad teatral (mise en scéne) y se refiere a la utilización combinada de un conjunto de elementos significativos (palabras, decorados, vestuario, efectos sonoros o luminosos, desplazamientos de personajes en el espacio escénico, etc.) que hace posible organizar un discurso que re-presenta ideas o hechos, reales o ficticios; en este caso es aplicada a la construcción significativa en los medios tecnológicos de información como la prensa, la radio, la TV y la Internet.

16 Es decir, a asumir unas líneas de conducta —implícitas o no— que le hacen seleccionar y jerarquizar las cuestiones potencialmente noticiosas del entorno social acerca de las cuales comenta, evalúa o narra.

17 Verón define esta semantización como el "proceso por el cual un hecho 'x' ocurrido en la realidad social es incorporado, bajo la forma de significaciones, a los contenidos de un medio de comunicación de masas" (1971:144).

18 Recién para la media tarde de ese día la TV retomó el control sobre los acontecimientos y empezó a ofrecer imágenes inscritas en los cánones profesionales típicos; esto fue más evidente aún luego de que el propio presidente Bush, el 28 de septiembre, se refiriera al manejo informativo esperado y pidiera un comportamiento "responsable" de la prensa, respecto a "ciertas limitaciones" para evitar las consecuencias de "divulgar demasiado" (Cfr. www.lainsignia.org/internacional.html). La información nunca precisada sobre el número real de víctimas del WTC es un ejemplo de los resultados de ese control.

19 Esto no quiere decir que los atentados hayan sido el inicio efectivo de un conflicto que tiene una serie de antecedentes que sería necesario tomar en cuenta en un análisis conflictológico. Aquí se ha trabajado solamente sobre la puesta en escena mediática, en la prensa, de los hechos de ese día, hechos que evidentemente marcaron el principio de una nueva fase en el desarrollo de un conflicto multidimensional mayor.

20 El Anexo gráfico original se encontraba al final del trabajo; aquí se ha distribuido a lo largo del texto.

21 Esta imagen aparece en la carátula de este trabajo.

22 Ésta es verdaderamente inexplicable porque desde ningún punto de vista puede hablarse de que los atentados hayan sido "masivos"; quizá sus consecuencias en víctimas sí, pero esa es otra cuestión.

23 El "primero" y verdadero fue el ataque japonés que en diciembre de 1941 destruyó la base aeronaval estadounidense de Pearl Harbor en las islas Hawaii y que precipitó la entrada de los EUN en la segunda guerra mundial. Esa fue la primera vez que los estadounidenses sintieron en carne propia —aunque a distancia, como también sucedería en Vietnam— los horrores de la guerra; la diferencia con lo ocurrido el 11 de septiembre es que en esta ocasión la muerte llegó a su propio territorio.

24 Los medios informativos globales han seguido esta misma conducta en su cobertura verbal (apoyada apenas por algunas ilustraciones gráficas) de la posterior represalia militar estadounidense contra Afganistán. Es la llamada "guerra aséptica" (Mattelart, 1996: 176-182) o "sanitizada" cuyo tratamiento informativo responde a las directrices desarrolladas por el Pentágono y la Casa Blanca desde la guerra de las islas Malvinas (1982) en que los EUN apoyó abiertamente a Inglaterra contra Argentina en franca contravención al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

25 Uranga sostiene a este respecto: "Es discutible si efectivamente se puede hablar de guerra en el sentido tradicional del término, porque aquí no hay ejércitos enfrentados. En realidad se podría hablar de guerras asimétricas dada la diferencias de los oponentes y la disparidad de fuerzas de los bandos en cuestión" (2001:2) y agrega que "Por este camino lo que ahora Bush llama la 'guerra contra el terrorismo' puede convertirse en una guerra permanente, sin fronteras y contra enemigos muy diversos" clasificados bajo el común apelativo de "terroristas" ( :3).


* Erick R. Torrico Villanueva es director de la Maestría en Comunicación y Desarrollo de la Universidad Andina Simón Bolívar, en La Paz,, y presidente de la Asociación Boliviana de Investigadores de la Comunicación. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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