Sala de Prensa


38
Diciembre 2001
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Periodismo "en línea":
un nuevo prisma del ejercicio profesional

Alma Delia Fuentes *

Como señala Juan Luis Cebrián en su ya clásico libro La Red, "son tantos los estudios y escritos publicados, que mi único temor lo provoca la dificultad de añadir algo nuevo a lo que ya todo el mundo sabe", así que no me arriesgaré a pretender decir algo "nuevo", sino a compartir un poco lo duro que ha sido partir de cero y hacer un trabajo periodístico en Internet, sin pautas a seguir y con la certeza de que: a) estamos en un momento histórico fascinante para nuestra profesión y b) no estamos generando plata y eso incomoda a cualquier empresario.

Una de las mejores partes de trabajar en y con Internet es ver cómo crece y madura, y poder contribuir a ello. El reto es informar de una manera diferente a como lo hacen los medios tradicionales; el problema es que no sabemos cómo lograrlo.

No sabemos hacia dónde vamos, ni cuál es la fórmula para atrapar a un lector ansioso de hacer click a la menor provocación. Las listas de correo y los grupos de discusión sobre periodismo están repletas de dudas, de inquietudes, de incertidumbre...

Mil preguntas nos agobian: ¿Existe el periodista multimedia? ¿Qué significa ser periodista digital? ¿Qué frontera lo separa del periodista tradicional?

El periodismo digital es un sector todavía muy incipiente, por lo que resulta difícil comprender cómo llegaron los primeros periodistas a Internet. Cómo se dejaron convencer para trabajar en un medio sobre el que nada está escrito y que, poco a poco, busca ordenarse y encontrar su propia lógica y estructura.

Sin embargo, por el solo hecho de estar aquí, experimentando los retos y sinsabores de un nuevo medio, estamos satisfechos.

Aunque, claro, tenemos que adaptarnos a muchas tareas que nada tienen que ver con el papel del reportero clásico.

Es difícil, por no decir imposible, sentar unas directrices universalmente aceptadas que guíen el camino del periodista digital. De hecho, todos vamos haciendo camino conforme cometemos errores y tratamos de adivinar dónde están los aciertos.

El periodista digital no sólo tiene que investigar, confrontar fuentes, redactar una historia atractiva y convencer a su editor de publicarla.

Además, debe ser un gestor todoterreno de la información: redactor, coordinador y gestor de contenidos, webmaster –capaz de estructurar y trabajar con datos textuales, gráficos, audiovisuales–, diseñador de páginas web, consultor y asesor de proyectos en Internet y hasta vendedor de ideas.

No es necesario saber exactamente qué es todo eso, pero el desconocimiento absoluto genera –en cualquier caso– un trabajo incompleto. Así que es necesario tirarse a la piscina y arriesgarse a aprender cualquiera de estas habilidades. Aunque, claro, de vez en cuando nos asalte el temor de haber dejado atrás el periodismo y estar convertidos en mecánicos de la tecnología digital.

Hace poco tiempo, leí un texto de sobre el 2º. Congreso Nacional de Periodismo Digital en España, que señalaba a los periodistas digitales como los "nuevos esclavos, virtuales", atados a la computadora, medio alimentándonos con una rebanada de pizza y sin movernos del escritorio.

La conclusión era más o menos así: el periodismo ha sufrido un notable retroceso en las condiciones laborales (por lo tanto, también en las personales), lo que ha generado que la calidad del producto informativo merme.

No se puede generalizar, y no creo en esa premisa que –ante todo– me parece autocompasiva y justificatoria. Aunque sin duda ha cambiado el modo de trabajo, e Internet –como medio– está generando un nuevo tipo de periodista, eso no implica mayores horas de trabajo o menos contacto con la "realidad". La dificultad, al menos en mi caso, es encontrar el equilibrio: habilidad tecnológica y oficio periodístico.

Los sitios de internet estamos aprendiendo a hacer contenidos con base en la experiencia de los tradicionales. Sin embargo, ni el formato, ni el lenguaje, ni la narrativa puede ser las tradicionales. Internet es un nuevo medio, y como tal, le corresponderá una estructura y lenguaje propios.

El periodismo ya no se puede limitar a simplemente contar lo sucedido; ni el periodismo de investigación, a ser envoltorio elegante de filtraciones políticas interesadas.

La realidad y la complejidad del mundo en el que vivimos y sobre el que informamos, demanda un periodismo que aporte mayores elementos que la simple cita del personaje del momento o el registro anecdótico de los hechos.

Es nuestra oportunidad para ofrecer contenidos interesantes, con suficiente contexto histórico y un lenguaje atractivo. Debemos presentar la información aportando claridad y concisión, para un consumidor menos especializado y poco dispuesto a pasar largo tiempo leyendo en pantalla.

Nuevo medio, nuevo ritmo

Para muchos expertos, la fuerza de Internet se sustenta en la velocidad con que el usuario puede recibir la información, para enterarse inmediatamente de lo ocurrido en algún lugar del mundo. El análisis, dicen, aparece después. Y es cierto. Internet, como cualquier otro medio, da a conocer los hechos lo antes posible.

Sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿por qué la prisa? Quizá sea internet un buen medio para destacar otros valores de nuestra profesión: localizar material noticioso, evaluar la credibilidad de fuentes, dar sentido y contexto a la información, jerarquizar su importancia, presentarla de forma inteligible y amena.

Y es que cuando pensamos en tres características claves de Internet (superabundancia de información, velocidad y competencia) parece poco probable que cualquier medio informativo en línea pueda dar batalla si no se incorpora de inmediato en una carrera contra el tiempo.

La consecuencia es que hasta ahora, parece que vivimos bajo la premisa de "a mayor velocidad, menor análisis".

Pero si pensamos en el periodismo como ampliación y selección, como opinión informada y clara, como barrera contra la inundación de información, las cosas pueden ser mucho más interesantes, pues aunque comúnmente se cree que la ventaja de Internet es la velocidad de transmisión, en realidad, no es más rápido que agencias, radios o televisiones; en el mejor de los casos, es tan rápido como ellas. Por eso su desarrollo no puede basarse en la rapidez.

El problema del periodismo clásico es que nació como una misión, y el mundo ha cambiado. Los periódicos nacieron para llevar información a donde no la había. La rentabilidad generó competencia, y la competencia rapidez. Escasez, rapidez, competencia.

Pero Internet, deshace estos supuestos, porque elimina la escasez de información, se transforma en inundación; replantea la rapidez de transporte de noticias, al permitir tanto la rápida como la lenta, y multiplica la competencia al infinito. Lo difícil no es escribir en Internet, lo complicado es ganar dinero escribiendo en Internet.

La información está ahí, esperando y los periodistas deben concebir su trabajo desde una perspectiva multimedia para poder gestionar el caos de la red, pensar en las posibles audiencias multiculturales y multilingües.

En Internet, la importancia de la exclusiva se diluye en un océano de información; lo verdaderamente importante es explicar y enlazar.

Así que es necesario olvidarnos de la tecnofobia. Sólo son habilidades técnicas, no hacen milagros, no convierten a los malos periodistas en buenos, no demeritan el oficio, pero sí pueden ser de gran utilidad.

Es decir, la habilidad para el uso de elementos técnicos, desde un uso correcto de word hasta una sofisticada investigación en bases de datos, no sustituye de ninguna manera el olfato periodístico, ni la importancia de saber escribir, de saber contar historias.

Las redes aumentan al número de fuentes potencialmente accesibles y ahí está nuestra veta: nuestro medio es nuestra fuente y hay que aprender a utilizarla. Por ejemplo, los foros de discusión son una excelente forma para encontrar temas de que realmente le interesan a nuestra audiencia y que –incluso– pueden convertirse en fuente de información.

Aparecen nuevos focos de información que hasta ahora habían estado vetados por diversos motivos: temas de comunidad, salud, belleza y hasta horóscopos.

Experimentando con los contenidos, podemos ver cómo evolucionan las relaciones con los lectores: el usuario participa de los contenidos que desea encontrar.

Hasta ahora, lamentablemente, no se aprovecha la interactividad. La interactividad y la accesibilidad a nuevas fuentes de información requieren un replanteamiento en la manera clásica de hacer periodismo.

Y entonces surge la pregunta del millón: ¿Dónde está el periodista digital?

Se busca periodista digital

"Hubo un tiempo en que todo lo que hacía falta para ser periodista era dedicación a la verdad, mucha energía y algún talento para escribir. Esas cosas aun son necesarias, pero no suficientes."

Este principio, señalado por Steve Weinberg, gurú del periodismo de investigación, es una verdad tan clara, que hemos permitido que nos caiga como una loza, y nos inmovilice.

Internet requiere no sólo un buen profesional, sino una combinación de las aptitudes tradicionalmente atribuidas al investigador, al periodista y al documentalista.

Y aquí viene la parte difícil: ¿Cómo es el perfil del periodista online? ¿en verdad se necesita un nuevo perfil o sólo implementar cierta curiosidad y gusto por la tecnología? ¿Cómo hacer que los periodistas se adapten a la tecnología sin olvidar el oficio?

No hay antecedentes de periodistas en línea. Pocos periodistas con experiencia en otros medios ven en Internet una fuente de empleo, y, una vez que la ven, les resulta difícil entender y adaptarse a su dinámica. La combinación del ejercicio periodístico con los avances tecnológicos no es sencilla.

Así que Internet se está convirtiendo en un medio idóneo para periodistas recién titulados. Sin embargo, al salir con el título bajo el brazo, estos nuevos periodistas lo único que pueden argumentar es que tienen una licenciatura y, en muchos casos, está por probar si han adquirido suficientes conocimientos como para tener un mínimo criterio periodístico en la redacción de contenidos... Y entonces tenemos chicos muy jóvenes, con mucho entusiasmo y con un amplio bagaje técnico, pero mucha falta de oficio.

Los nuevos periodistas

Internet nos da la oportunidad de abrir los ojos y empezar a navegar a fondo en la información, no nos conformemos con nadar de muertito, sólo usando su potencial como localizador de posibles refritos.

Según un estudio realizado entre 700 periodistas latinoamericanos y financiado por Cisco Systems, 91 por ciento de los periodistas encuestados usa Internet diariamente, el 64 por ciento lo considera un recurso vital para el desempeño de su profesión.

Tres de cada 10 periodistas se consideran "bien preparados" en el uso de internet, y la mitad dice que son "bastante buenos", sin embargo, 61 por ciento considera que "en internet hay demasiada información sobre el tema para que pueda ser realmente útil".

Esta conclusión es sintomática, y nos habla que aparte de escribir textos, los periodistas usamos la computadora poco más que para navegar por Internet, y enviar correo electrónico. Para todo menos para producir los contenidos atractivos.

Es necesaria una nueva organización de la redacción, en donde las toma de decisiones sea más horizontal y consensuada, y los flujos de trabajo sean compartidos... ¿Cuál es la fórmula ideal? No lo sé. Al no haber un modelo probado, nos enfrentamos ante un dilema: ¿Debemos independizar los servicios informativos en la red de los proporcionados por los medios tradicionales? Hasta ahora, la fórmula más existosa ha sido trasladar a un público ya cautivo en el medio tradicional, porque aquellos que se han aventurado a hacer periodismo sin un respaldo institucional han fracasado estrepitosamente.

Es necesario lograr una redacción multimedia, donde se valore y estimule al periodista. Dotarlo de las mejores condiciones –personales y técnicas–, para pensar en los valores y posibilidades que ofrecen Internet.

Es misión del periodista de los medios digitales ser consciente del potencial de las redes electrónicas, saber cómo utilizarlas y obtener el máximo beneficio de ellas. Como gestor de la información digital es su responsabilidad la recogida de datos concretos y la definición de nuevos contenidos basados en una combinación totalmente nueva de fuentes. En resumen, conocimientos técnicos y versatilidad son las notas definitorias de los miembros de la nueva especie de periodistas digitales.

El periodismo no ha muerto con Internet, todo lo contrario; para muchos, se ha convertido en nuestro modus vivendi... pero seguimos perplejos por el hecho de que cualquier otra profesión haya adoptado la hoja de cálculo, la base de datos o el lenguaje html como algo esencialmente normal, en lugar de adaptarnos y empezar a utilizar las redes en forma adecuada, así que –por favor–, dejemos de preocuparnos por el futuro y ocupémonos en el presente.

Internet está provocando la aparición de un nuevo tipo de periodista: más joven, con mayor movilidad, y habituado a la tecnología.

Dejemos de esperar que nuestras empresas se den cuenta de la importancia de la capacitación periodística; después de todo, la mayor parte de quienes son "expertos" en el uso de internet aprendieron en forma autodidacta.

Así que abro una invitación para hacer nuestro trabajo con entusiasmo, con interés. El hecho de que Internet sea un medido brutalmente heterogéneo, abierto y voraz no quiere decir que se pueda descuidar en ningún momento el gusto por el rigor y la precisión. Esto es básico para cualquier labor periodística, sea en el medio que sea o con la herramienta que proceda.


* Alma Delia Fuentes es editora de Univisión on Line, en México, y colaboradora de Sala de Prensa. Esta es una conferencia que presentó en el Centro Latinoamericano de Periodismo, en Panamá, en mayo de 2001.


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