Sala de Prensa


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Marzo 1999
Año II, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La urdimbre y la trama del presente:

El alzamiento indígena de Chiapas en 1994

Genoveva Flores *

La revolución indígena en Chiapas cerró anticipadamente el siglo XX mexicano al lanzar al país a un nuevo ciclo político, económico y social que hoy sigue naciendo. Sin embargo, el cambiante escenario chiapaneco ha gestado casi un centenar de libros, que intentan explicar por qué esta extraña revuelta armada de pocos tiros provoca una onda expansiva tan amplia a través de los medios de comunicación, de la tecnología del tercer milenio, de la escenificación y de otras estrategias de guerra que la singularizan.

En un sueño inquieto dormitaba el mundo de 1994 luego de la caída del Muro de Berlín y el doloroso declive de los países socialistas, así como la aparente generalización de los valores de la propuesta neoliberal, basada en la segregación de amplios territorios del mundo, en la globalización de la economía, en la concentración del poder y las decisiones en núcleos empresariales que, paradójicamente, habían cumplido la utopía de un mundo sin fronteras, sin naciones.

México, durante el régimen de Carlos Salinas de Gortari, había comprado el ideal de un país que, por fin, merced al Tratado de Libre Comercio, daría el paso definitivo al Primer Mundo, fundado sobre una buena vecindad con quien, hacía unas cuantas décadas, había sido su principal opresor y enemigo: Estados Unidos. Esta circunstancia generaba una expectativa especialmente alentadora en grandes sectores sociales, y no sólo en las cúpulas.

En la era del internet la aldea global era pensable. Sólo que el territorio de este México no existía sino en el universo de lo virtual, el de las telecomunicaciones, de las computadoras. Amplios sectores poblacionales no tenían el mínimo acceso a esta esperanza avasalladora. Sencillamente "no existían", o sólo lo hacían en las estadísticas.

Así, la alborada guerrera del Año Nuevo de 1994 encontró a un país que se había acostado en la víspera del primero de enero "soñando con el primer mundo y despertó en Guatemala"1, dando lugar a una época turbulenta, incierta, violenta para unos, y esperanzadora, revolucionaria, nueva, para otros. Lo cierto es que la toma de varias ciudades del sur, en el estado de Chiapas, puso al país frente a un espejo, mirando un fondo desconocido que le devolvía la imagen de un México no deseado: indígena y armado.

La contundencia de las imágenes y las noticias de los Altos y Cañadas de Chiapas muy pronto disiparon las dudas sobre el sentido de los acontecimientos: no se dirigían con paso ejecutivo hacia ese mundo de orden establecido, de las finanzas, de altos edificios con espejos, sino hacia a ese otro donde el lodo lo domina todo en época de lluvia; ese escenario donde es común la parasitosis, la piel consumida por la lesmaniasis, de cólera y muerte materna, anclado con raíz de ceiba en el sur indígena.

El alzamiento indígena en Chiapas tiene para la estructura social mexicana, como lo tuvo la revolución de principios de siglo, un sentido fundacional en muchos ámbitos reales o simbólicos del horizonte mexicano. Los disparos fueron la obertura de múltiples escenarios y "frentes de guerra" y, como no había sucedido con ninguna otra guerrilla en América Latina o el mundo, las palabras tuvieron una fuerza poderosa que muy pronto desató una singular "guerra de papel", no dominada del todo por el Estado durante los primeros meses del conflicto.

Es en este horizonte donde una amplia expectativa informativa genera un mercado hambriento de información, de saber el trasfondo, de encontrar explicaciones al inusitado hecho de que en México, el país de la estabilidad revolucionaria, anfitrión de negociaciones de paz de países centroamericanos, hubiera estallado una guerrilla. Una guerrilla indígena.

En este escenario aparecen los primeros libros sobre la guerra en Chiapas que fueron puestos en el mercado desde febrero de 1994. Las y los escritores que más rápido desenfundaron sus plumas en este frente de la "guerra de papel" fueron, por supuesto, periodistas. La necesidad de la oportunidad les enseñó a otear casi en cualquier sitio, así que una vez en territorio de guerra no les fue suficiente el papel de sus periódicos y revistas e intentaron un salto, que por esa ocasión les despojara de la pesada carga de la caducidad periodística y de las políticas editoriales de sus medios, para escapar al tiempo por la puerta de los libros.

Sin embargo, al hacer su propuesta a través de los géneros informativos del diarismo (notas, crónicas y reportajes), su relato y discurso tienen una trama basada en los acontecimientos inmediatos, que son su base y su esencia. Están de manera casi irremediable en el armazón de cada uno de estos libros y gracias a ellos nos llega el sonido de las armas, el rostro de las víctimas, los olores de la selva, pero también los temas convergentes, las voces de mujeres y hombres guerreros. Nos perfilan un patrón de hitos que va desde 1985 hasta 1995, y una geografía de lugares y personajes que pronto, por el doloroso recuerdo de la sangre, se harían célebres.

La urdimbre, en cambio, se hizo en tantos sentidos que la textura que en conjunto presenta este corpus bibliográfico semejaría más a esas obras híbridas, extrañas, sugestivas, en las que el artista pinta con hilos y telares, que al tejido de la seda.

Explorando en esta textura basta de los libros de la prisa se puede hacer una primera división entre aquellos que conservaron de manera nodal la estructura periodística con la que fueron inicialmente publicados en diarios y revistas, porque se trata de antologías de notas, crónicas, fotos y reportajes; aquellos que a pesar de estar nutridos poderosamente de éstas, tienen una propuesta de género, argumentación y discurso adecuado al formato de libro sin apartarse de la intención central de informar, y aquellos que fueron escritos para dar una respuesta de tipo doctrinal y que son presentados en un formato que, podríamos decir, semeja a los géneros de opinión (cuadro 1).

Cuadro 1

Antologías Reportajes Opinión
Chiapas, el alzamiento, Daniel Cazés, comp.2 Los Altos de Chiapas, César Romero Jacobo.3 ¿Por qué Chiapas?, Luis Pazos.4
Chiapas ¿Y las mujeres qué?, Rosa Rojas, comp.5 Marcos ¿un profesional de la esperanza?, César Romero Jacobo.6 Fue Chiapas por don Sam, Francisco Flores Estrada.7
Chiapas, la paz violenta, Rosa Rojas, comp.8 La guerra contra el tiempo, Luis Méndez y Antonio Cano.9  
Los torrentes de la sierra. Luis H González comp.10 ¡Zapata vive!, Guiomar Rovira.11  
  De Chiapas a Colosio, Edgar González, et. al.12  
  EZLN: El ejército que salió de la Selva, Dauno Tótoro y Guido Camú.13  
  Mujeres de maíz, Guiomar Rovira.14  
  Pólvora en la boca, Ivonne Gutiérrez Carlín.15  
  Zapatistas, Dauno Tótoro y Emiliano Thibaut.16  

Otro elemento que ayuda a rastrear el sentido de estos libros es la relación establecida entre autores y editores, y el mercado informativo del primer semestre de 1994, cuando se escriben y publican la mayoría de los libros referidos. La propuesta de capitulado de Los Altos de Chiapas, Marcos ¿un profesional de la esperanza? y de EZLN: El ejército que salió de la selva, estuvo determinada, en lo fundamental, por Jaime Aljure y Sandro Cohen, editores de Planeta; el periodista y dueño de Editorial Rayuela, Jorge Fernández, diseñó conjuntamente con Edgar González el capitulado de De Chiapas a Colosio; Ignacio García, editor de Virus, no sólo perfila el capitulado, sino que convence a Guiomar Rovira de escribir ¡Zapata Vive!; Daniel Cazés diseña por completo Chiapas, el alzamiento. Con excepción del libro de Rayuela y el de La Jornada ediciones, en su particular ámbito, estos libros resultan éxitos comerciales.

Mención especial merece en este encuadre ¿Por qué Chiapas?, de Luis Pazos, porque, entre las y los autores mencionados, es quien más camino andado tiene en la publicación de libros de coyuntura y para su libro sobre Chiapas utiliza el formato, tipo de argumentación y presentación que caracterizan su catálogo en editorial Diana. Se puede afirmar que aunque el autor diseña su propio capitulado, éste responde al formato de best seller de amplio impacto comercial.17

Los autores que tienen mayor control sobre el contenido y discurso de sus libros son: Luis Méndez y Antonio Cano, Rosa Rojas, Francisco Flores Estrada, Ivonne Gutiérrez Carlín, y en sus segundos libros Dauno Tótoro y Guiomar Rovira, ninguno de los cuales alcanza un éxito comercial fuera de lo común.

1. La caducidad y la historia

A pesar de la intención de autoras y autores de desligarse de la caducidad periodística, la apuesta en términos de género y alcance temporal de la mayoría está estrechamente ligada a los utilizados en el diarismo y así se anclan a los acontecimientos inmediatos, al relato de las acciones de guerra, de los accesos a territorio zapatista, entrevistas con actores y actoras de la guerra, tanto de la base como de los liderazgos, así que la intención histórica es limitada por la trama de su presente. Únicamente Rosa Rojas y Francisco Flores Estrada tienen una pretensión histórica evidente al documentar los antecedentes del conflicto armado en Chiapas, la paz violenta, Chiapas ¿y las mujeres qué?, y en Fue Chiapas por don Sam, sus respectivos libros. Francisco Flores Estrada lo hace atribuyéndose autoridad por sus blasones,18 dando antecedentes locales de la rebelión y enfatizando en la influencia de la diócesis de San Cristóbal, presidida por el obispo Samuel Ruiz, en quien sitúa la dirección del movimiento indígena.

La periodista Rosa Rojas basa Chiapas, la paz violenta en materiales periodísticos de ella y otros periodistas sobre la otra cara del megaproyecto turístico Mundo Maya (incluyendo Campeche, Yucatán y Quintana Roo), la exclusión de que son objeto los pueblos herederos de los mayas y la lucha histórica por la tierra en la frontera social que les impone primero su calidad de peones acasillados en Chiapas y luego ser habitantes de una zona boscosa que no les pertenece legalmente, pero que han significado para las comunidades el hallazgo de la tierra prometida. El fin del éxodo. Esta epopeya descrita por la periodista de La Jornada refleja un punto permanente de tensión entre el mundo indígena y los caciques y ladinos ligados al poder local y federal, que se traduce en una reiterada represión a las organizaciones campesinas y religiosas del área, que a la postre se conocería como la zona de influencia del Ejército Zapatista en Chiapas. Es, de todos los libros de la prisa, el que mayor acervo acumulado e intención histórica presenta. La compilación de materiales ya estaba iniciada cuando comienza la guerra y la autora la completa y edita en un par de meses, a su regreso de la cobertura de la guerra. Chiapas, la paz violenta termina donde comienzan los demás: la víspera del Año Nuevo de 1994, y al intentar explicar la posible causalidad de la guerra indígena, remite a acontecimientos ocurridos una década atrás.

Con Chiapas ¿y las mujeres qué?, al darle una lectura continua a las notas, crónicas y ensayos referidos a las mujeres, con la idea de que no se pierdan --dada su mínima proporción en los periódicos y revistas-- en el gran cúmulo de materiales publicados durante 1994, construye un discurso cuya intención es la de poner en relieve las voces femeninas, y responde a la estrategia generalizada de los grupos feministas de escribir la historia que permanece oculta, generando de este modo una fuente en el tema particular de las mujeres y la guerra en Chiapas.

La tercera de las antologías es la más cercana al formato, discurso y temporalidad periodística. Se trata de un libro de gran formato (21.5 x 32 cm.) que permite mantener el punto, la tipografía y una aproximación al formato de La Jornada, de donde provienen todos los materiales. Así incluye reducciones de las portadas originales de los 17 primeros días del conflicto, más textos y fotografías. La selección va siguiendo paso a paso las acciones de guerra y el inicio de la tregua con notas, crónicas, editoriales y artículos.

Inicialmente se había planteado como el primero de una serie de libros sobre "momentos más vivos y críticos de México del fin de siglo",19 cuya intención era "fijar unos acontecimientos históricos",20 en un momento en que se pretendía negar su existencia, impidiendo su difusión. Se esperaba que las ventas fueran buenas, como lo habían sido los tirajes de La Jornada.21 Singularmente, en estas tres antologías puede seguirse la evolución del discurso de Rosa Rojas durante cinco años.

Los libros escritos bajo el género de reportaje tienen a su vez variaciones importantes en su urdimbre según se privilegian sus géneros base (Cuadro 2).

Cuadro 2

Entrevistas Crónicas Nota/ documentales
¡Zapata vive! La guerra contra el tiempo Los altos de Chiapas
De Chiapas a Colosio Pólvora en la boca Marcos ¿un profesional de la esperanza?
Mujeres de maíz Zapatistas  
EZLN: El ejército que salió de la Selva*    

*En su base está tanto el género de entrevista como el de crónica.

La catalana Guiomar Rovira, envuelta en una circunstancia que la seduce, se convierte el primero de enero de 1994 en corresponsal fortuita de El Mundo de Barcelona en San Cristóbal, y cuatro meses más tarde su editor logra derribar su resistencia a escribir un libro y la enclaustra. ¡Zapata Vive! es fruto de este esfuerzo conjunto para el que la autora no se siente con la suficiente capacidad y nombre. Es tal vez por eso por lo que privilegia la voz de otras y otros en relación con la suya propia, y así su discurso está fielmente anclado en el género de la entrevista, lo que convierte a ¡Zapata Vive! en el libro que más fielmente presenta las voces de las y los zapatistas y sus mandos. Además, de presenta documentos íntegros del EZLN, y en el que presenta capítulos enteros de entrevistas, donde incluso sus preguntas están ausentes.

Con Mujeres de maíz, propuesta personal derivada sin duda de su simpatía feminista, nuevamente son las voces, esta vez de milicianas y guerrilleras, las que predominan en su discurso, pero al entrar en este mundo interior, comunitario, "de oculto pero permanente", se acerca a la crónica a través del relato de la intimidad que logra con las entrevistadas y se permite una mayor presencia. Para 1995, cuando terminó de escribirlo, ya se despojaba de la timidez de primeriza, luego de un año de andar en cañadas y selvas e integrarse a la vida reporteril de San Cristóbal de las Casas.

Edgar González, cuando viaja a San Cristóbal de las Casas para hacer De Chiapas a Colosio, ya tenía una idea preconcebida del guión que le había ayudado a afinar Jorge Fernández, editor y dueño de Rayuela. Y, así, no es la búsqueda de los guerrilleros la que ocupa su mayor tiempo, sino la de los ganaderos, los llamados " coletos" y, de manera ponderada, la de los protestantes de San Juan Chamula; voces que le ayudan a decir su mensaje esencial: Samuel Ruiz, quien se presentaba como progresista, en realidad era en ese tiempo parte de un engranaje del clero, que de manera sistemática "transgredía la legislación mexicana al intervenir en política" y era un personaje con una historia de "conservadurismo", a pesar del refuerzo recibido por los intelectuales "progresistas" con el inicio de la guerra. Uno de los capítulos es una cronología de hechos que abarca desde la víspera del Año Viejo de 1993 hasta fines de abril de 1994, cuando se termina de escribir el libro; también el referido a las expulsiones de San Juan Chamula tiene una cronología en particular. Con estas cronologías el autor propone un sentido de lectura en una época de vértigo informativo, y carga la hipotética balanza de géneros hacia los informativos (nota y entrevista).

Fiel a su temporalidad, Dauno Tótoro Taulis22 evalúa el material que les ha dado el subcomandante Marcos durante su estancia de casi cuatro meses en la selva en comparación con lo publicado en la prensa nacional e internacional, y se anima a darlo a conocer en el formato de libro propuesto por Sandro Cohen, editor de Planeta. Este libro contiene la entrevista más extensa con el vocero zapatista y a decir de Dauno Tótoro la de mayor "cercanía" concedida hasta entonces a algún periodista y así queda ponderado en su propuestas de discurso y agumentación. Es entonces la poderosa voz del líder zapatista la que impulsa el sentido de EZLN: el ejército que salió de la selva, sin dejar de lado su vocación por la crónica, que por otro lado le permitió narrar la aventura de su tránsito por la selva como parte de una patrulla guerrillera zapatista; vocación de testigo a la que regresa de lleno en su segundo libro, Zapatistas, publicado en 1996, donde se aparta del género de reportaje y suma la entrevista.

Crónicas y, marcadamente, crónicas de viaje, son Viaje contra el tiempo y Pólvora en la boca. El primero es un viaje de tres días por territorio zapatista, a finales de enero de 1994, en medio de una tregua endeble, realizado por Luis Méndez Asencio y Antonio Cano, radialistas españoles que se apartan de los escenarios informativos de la alborada de 1994, ubicados en Ocosingo, y se introducen a la selva por la llamada puerta sur, en el municipio de Las Margaritas. Es también la crónica donde se encuentran más presentes ambos narradores y donde su voz sobresale en relación con el resto de la información. Lo que habla también, por un lado, de la seguridad adquirida por ellos durante casi tres lustros en la cobertura de la guerra en Centroamérica, y de la intención de calificar una realidad --la mexicana-- cuando la expectativa informativa vulnera de manera significativa el control ejercido sobre las y los periodistas extranjeros por el artículo 33 constitucional, limitación vivida como una "pesada losa" por los autores.23

Pólvora en la boca relata un viaje un poco más prolongado realizado cuando el subcomandante Marcos cumplió su promesa de verificación de prensa de las consultas a las bases sobre las propuestas gubernamentales emanadas de los Diálogos de la Catedral. Ivonne Gutiérrez Carlín, periodista de Xalapa, relata su entrada por la puerta de Ocosingo a territorio zapatista, junto con periodistas mexicanos y europeos. Este se ve truncado por la alerta roja posterior al asesinato del candidato priista a la presidencia Luis Donaldo Colosio. Y aunque en su introducción hace votos por dar voz a las mujeres y ser fiel transmisora de esa voz olvidada, por la estructura discursiva su voz es la que guía de manera fundamental el relato. Es notable que cuando presenta la voz de las mujeres, niñas y hombres lo hace colocando también la suya, usando la estructura de pregunta-respuesta, y no como en La guerra contra el tiempo, donde los autores introducen las voces de otros y otras sólo como refuerzo de su testimonio, elemento principal de su crónica.

El libro de la veracruzana tiene tres capítulos que lo singularizan y se escriben fuera del género de reportaje. Con una especie de recreación establece los antecedentes de los alzamientos indígenas en la región, recurriendo a trabajos de historiadores, pero con estilo similar al de un cuento imaginario, donde los nombres, sin embargo, coinciden con personas reales que aparecen en sus siguientes capítulos. A Marcos no puede entrevistarlo por la terminación abrupta del viaje, y entonces toma las transcripciones de los Diálogos de la Catedral, facilitadas por la oficina de prensa de Manuel Camacho y las confronta con lo publicado en la prensa local, para a su vez poner en blanco y negro aquello que se dejó de lado. El capítulo final fue pedido por la editorial Diana para darle actualidad comercial a la propuesta, y resume, de manera apretada, los acontecimientos de Chiapas en 1995.24

Al decidirse a "hacer algo más", el reportero César Romero Jacobo acepta la propuesta de Jaime Aljure de escribir un libro rápido, adecuado a los requerimientos del mercado, y cuyo eje temático básico estructura el editor de Planeta cuando los tiros aún se escuchaban. Así, la base de Los Altos de Chiapas, y de Marcos ¿un profesional de la esperanza? está constituido por el archivo del reportero y los recortes de prensa que se va allegando, así como la información obtenida en San Cristóbal y con los contactos de la revista Época en Los Pinos.

Es claro que muy largos fragmentos de sus envíos a la revista Época son posteriormente integrados, casi sin modificación, al capitulado de Los altos de Chiapas, y que materiales de otras reporteras y otras reporteros le ayudan a sustentar su argumentación. Esto se nota particularmente en Marcos ¿un profesional de la esperanza? donde el autor, al hacer una corrección de enfoque de su primer libro (febrero de 1994), cierra su objetivo en la figura del subcomandante Marcos y rompe el equilibrio dimensionando de manera importante la voz del líder zapatista sobre los otros actores (Samuel Ruiz y Camacho Solís), siempre a través de entrevistas publicadas por otras y otros colegas.

Tiene varias particularidades que muestran una intención clara de redimensionar su propia voz: introduce como fuente válida –lo que raramente se hace en el diarismo-- la de otras y otros periodistas, y también introduce de manera ampliada –como no puede suceder en el diarismo-- su opinión hacia el cierre de ambos libros, en un intento de análisis político de coyuntura.

Luis Pazos con ¿Por qué Chiapas? y Francisco Flores Estrada con Fue Chiapas por don Sam escriben en el formato de opinión. Ambos asumen que la autoridad que a sí mismos se confieren los autoriza a dictaminar sobre lo que ocurre en Chiapas sin el concurso de otras voces, otros actores o actoras. Ambos comparten una posición de derecha.25

Luis Pazos no considera necesario el testimonio de primera mano y para describir la guerra y su escenario no viaja a territorio chiapaneco. Para su documentación utiliza únicamente fuentes periodísticas (fotografías, entrevistas y notas), sus propios libros y un fichero de temas colaterales que intenta enlazar con el alzamiento indígena (Tlatelolco, economía de mercado, revolución cubana y socialismo). Su metodo de producción está basado en fichas preescritas y cuya armazón de sentido y ligazón se intenta dar con los "capítulos".26 El libro se completa con un anexo de 40 páginas, integrado por notas, gráficas y documentos. En las 103 páginas divididas en 109 capítulos, el autor propone respuestas a preguntas periodísticas como: quiénes son, de dónde vienen las armas, cómo lo lograron, qué pretenden, etcétera, necesarias para conquistar el mercado emergente de febrero de 1994, lo que logra con creces. Dada su posición ideológica –que enmarca todo su discurso-- condena frontalmente el levantamiento indígena, a sus dirigentes y a los gobiernos corruptos que lo propiciaron.

Francisco Flores Estrada con Fue Chiapas por don Sam pretende dar una respuesta a Luis Pazos y "aclarar muchas lagunas"27 que éste había dejado e intenta colocarse también en el género de opinión. Desde su particular trinchera de habitante de San Cristóbal de las Casas, es decir chiapaneco y "auténtico coleto",28 intenta dar una explicación sobre los antecedentes del alzamiento indígena en la región, casi sin referirse a los acontecimientos en que se ven envueltos su ciudad y otros pueblos vecinos, poniendo en peligro el esquema económico y de valores en el que se ha sustentado su vivencia cotidiana y que lo lleva a concluir su libro con la cita bíblica: "Dios es mi pastor, nada me pasará...". El autor lo vive como un peligro inminente del orden establecido y a pesar de que se autodescarta como escritor, siente la "compulsiva necesidad" de establecer su versión de los hechos, que a juzgar por el éxito editorial local de más de cinco mil ejemplares,29 era compartida por un sector significativo de sus vecinos.

Las fechas de publicación y las ventas que tuvieron los libros de la prisa en 1994 ayudan a avistar el interés comercial de las editoriales en torno a la guerra zapatista desde los inicios del conflicto. Esto ocurrió especialmente con aquellas editoriales dedicadas a la explotación de best sellers, pero también con editoriales pequeñas que encontraron en este nicho de mercado una manera de comercializar productos y participar en la "guerra de papel". Había público para todos.

2. Editoriales y mercadeo

Como se observa en el cuadro siguiente (3), el fenómeno de ventas se centró en ocho meses (febrero-septiembre) de 1994, tuvo una secuela importante que puede rastrearse en 1995 y 1996, y fue impulsado por empresas afianzadas en el mercado editorial como Grupo Editorial Planeta y Editorial Diana.

Cuadro3

Comerciales Alternativos Fecha de publicación
Los Altos de Chiapas (Planeta).   Febrero de 1994
¿Porqué Chiapas? (Diana).   Febrero de 1994
Marcos ¿Un profesional de la esperanza? (Planeta).   Abril de 1994
Fue Chiapas por don Sam* (Noticia).   Mayo de 1994
La guerra contra el tiempo (Espasa Calpe Mexicana).   Mayo de 1994
  ¡Zapata vive! ( Virus). Junio de 1994
De Chiapas a Colosio (Rayuela).   Julio de 1994
Chiapas, el alzamiento (La Jornada).   Septiembre de 1994
EZLN: El ejército que salió de la selva (Planeta).   Septiembre de 1994
  Chiapas, ¿y las mujeres qué? ( La Correa Feminista). Diciembre de 1994
La rebelión de las cañadas (Cal y Arena).*30   Abril de 1995
Chiapas, la paz violenta (La Jornada).   Julio de 1995
  Mujeres de maíz (Virus). Abril de 1996
Pólvora en la boca (Diana).   Septiembre de 1996
  Zapatistas (Liberarte) 1996

* La editorial Noticia es conocida por la publicación del tabloide Noticia; su dueño y director Francisco Flores Estrada ha publicado también cuatro libros más sobre temas locales.
* Con diferencia de unos cuantos meses, editorial Cal y Arena publica en 1995 el primer libro de un historiador, Carlos Tello, que por sus características peculiares de producción nos permiten dimensionar lo ocurrido en comparación con los libros de los periodistas.

Grupo editorial Planeta, con Los Altos de Chiapas, tiene un tiraje de 15 mil ejemplares en febrero de 1994, que se agotan y lanza un segundo tiro de 10 mil ejemplares el mismo mes. Hace una segunda reimpresión en abril con 3 mil ejemplares y en agosto cierra el corto ciclo del libro con un tiraje de 2 mil ejemplares. Con Marcos ¿un profesional de la esperanza? se repite un esquema parecido: la primera edición en abril es de 10 mil ejemplares y en el mismo mes repite con otros 10 mil, para luego imprimir de 3 mil ejemplares en mayo y cerrar con una reimpresión en agosto de 1995 de 2 mil ejemplares. Ambos libros habían salido de catálogo dos años más tarde. EZLN: El ejército que salió de la selva tuvo un tiraje inicial de 10 mil ejemplares y una segunda edición de 2 mil ejemplares en octubre. Espasa Calpe Mexicana, vende 10 mil ejemplares de la Guerra contra el tiempo editado en mayo. Así su tiraje es de 75 mil ejemplares en nueve meses, según consta en las páginas legales de los libros citados, en donde los editores peculiarmente se afanan por incluir el mes de la edición e impresión y así enfatizan la liga con la oportunidad de mercado.

Diana publica ¿Porqué Chiapas? y, un poco retrasada, Pólvora en la boca. El primero es sin duda el éxito comercial más importante de los libros rápidos sobre Chiapas: en el lapso que va de febrero de 1994 a mayo de 1994 contaba ya con 16 reimpresiones, siendo la última de 10 mil ejemplares. En cambio el segundo libro, publicado en septiembre de 1996, sólo fue de 2 mil ejemplares.

La naciente Editorial Rayuela con De Chiapas a Colosio obtiene ventas moderadas que no alcanzan a agotar la edición de 5 mil ejemplares de julio. La Jornada Ediciones, tira 5 mil ejemplares de Chiapas, el alzamiento en septiembre de 1994 y hace una reimpresión de 3 mil ejemplares en marzo de 1994, sin que la serie anunciada se concrete de acuerdo con las expectativas iniciales y se queda en el primer volumen del libro concebido en tres volúmenes. En julio de 1995, tira 2 mil ejemplares de Chiapas, la paz violenta.

En San Cristóbal, Editorial La Noticia, tuvo también su mercado y aprovechó la expectativa abierta en los primeros meses y así, para mayo de 1994, había agotado su primera edición en tan sólo dos meses, imprime su segunda edición con 5 mil ejemplares. Una de sus claves de venta fue ligar su libro a otro que tenía auge comercial, el de Luis Pazos.

Las editoriales alternativas también tuvieron su participación: la cooperativa de jóvenes anarquistas españoles Virus saca a la venta ¡Zapata Vive!, el libro que hace por encargo de su editor Guiomar Rovira; en el curso de los tres años siguientes logra vender por canales informales, pero también formales,31 7 mil ejemplares, lo que resulta un éxito para una editorial que tienen como base una plantilla de cinco trabajadores y trabajadoras y el resto se hace con trabajo voluntario u ocasional. Esta misma cooperativa saca en abril de 1996 el segundo libro de Guiomar Rovira: Mujeres de maíz, con menor éxito comercial en España, pero con una demanda específica en México. Esto es aprovechado por la editorial Era, que un año después publica una edición revisada de 2 mil ejemplares.32

La Correa Feminista, editorial del Centro de Investigación y Capacitación de la Mujer, A. C., tiene un acierto al publicar en diciembre de 1994 el primer tomo de Chiapas ¿y las mujeres qué?,33 con una edición de 600 ejemplares, que se agota en menos de un año, y en diciembre de 1995 hace un segundo tiro de 600 ejemplares que también se agota.

Llamados por el atractivo que el tema zapatista había despertado en Sudamérica, dos editores argentinos contactan a Dauno Tótoro y le proponen una edición modificada de EZLN: El ejército que salió de la selva para no tener que comprar los derechos de Planeta y aprovechar el mercado que una edición pirata del libro estaba capitalizando en Argentina y Chile. El resultado fue otro libro: Zapatistas, de la editorial Liberarte, con una edición en la que se nota un mayor cuidado y menos prisa, con fotos a color y blanco y negro, con gran formato, buen papel y una portada atractiva, que lo hacen el libro más hermoso de todos.34

A pesar de lo llamativo que resulta comercialmente el fenómeno, en el marco de la industria editorial sólo algunas de las editoriales explotaron comercialmente "la guerra de papel" y, de hecho, el fenómeno se limita a un sector muy determinado de la industria editorial, que por ese año comenzaba a resentir un descenso en sus ventas en un mercado de suyo restringido.

3. La trama y los acontecimientos

El espacio temporal reportado en estos libros está concentrado de manera importante en los meses que van de enero a agosto de 1994. Las y los autores incluso coinciden en la cobertura de la entrega de Absalón Castellanos Domínguez – general retirado y ex gobernador de Chiapas secuestrado por el EZLN y liberado poco antes de los Diálogos de la Catedral--. Sus textos, ligados a su presente, presentan una trama que coincide con los acontecimientos importantes para su particular horizonte de enunciación. Para todos, la toma de San Cristóbal representa un punto de quiebre histórico indispensable. Lo es también la posición del obispo Samuel Ruiz y los miembros destacados de su diócesis, los acercamientos y negociaciones encabezados por Manuel Camacho Solís, el cambio de escenario político que significó el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, los Diálogos de la Catedral, la tregua de enero, la Convención Nacional Democrática y las elecciones de septiembre de 1994.

El gremio periodístico sigue, como lo hemos visto, ciertas líneas generales que le impone el oficio, como la de la primicia, la novedad y el seguir puntualmente el "pulso" de los acontecimientos, pero el abordaje y el lugar que a sí mismos se asignan ellas y ellos va dando la textura del sentido, unas veces basto, otras pulido, aunque siempre con prisa.

La ruptura simbólica y real del entramado político mexicano que significó la alborada guerrera del primero de enero de 1994, también tuvo un sentido fundacional para las y los periodistas: puso la página en blanco de una manera contundente, sobre todo porque en el envés de la sorpresa de la asonada estaba el empeño del Estado por ocultar la desestabilización que vivía el sur del país, en la víspera de la puesta en marcha de la más importante alianza estratégica y comercial con Estados Unidos en este siglo.

Tal como sucede con un campo helado al amanecer, en las horas primigenias del alzamiento zapatista podía verse con claridad de quién había sido la primera huella, de quién era la primicia. Unos días más tarde el camino a San Miguel había sido tan hollado que era imposible. La última huella a superar estaba cada vez más adentro de las montañas lacandonas. Así que lo siguiente fue salirse por las veredas, encontrar poblados indígenas cuyo rostro necesitara ocultarse tras un paliacate, lugares a donde "nadie" hubiera llegado, aunque al final de aquellos caminos secundarios ya no se encontrara la voz que inicialmente había convocado "a un lugar de la selva lacandona", sino otra que de alguna manera también consiguiera poner la página en blanco de nuevo y respondiera las preguntas básicas del periodismo.35 O tal vez la opción fuera colocar una huella tan singular que se distinguiera del resto.36 Éste es uno de los espíritus que le infundieron vida a los libros de la prisa. Escribir un libro era sin duda una manera de dejar una huella diferente. Una marca en ese vertiginoso tiempo que sepultaba en unos cuantos días, bajo kilos de papel, o en unas cuantas horas de transmisión radial, la primicia más felicitada.

En este escenario de vértigo informativo, no sólo los periodistas y las editoriales se dieron prisa por publicar, también el gobierno entró a la carrera por establecer, lo más pronto posible, una visión de los hechos que compitiera en el ámbito de la "guerra de papel" y encontró en el historiador Carlos Tello, el autor dispuesto a escribir con prisa. Así, el primer borrador de lo que sería La rebelión de las cañadas 37 se escribía entre junio y julio de 1994. En diciembre se estaba publicando un extracto del libro en la revista Nexos, y desataba una polémica con su aparición en una edición de Cal y Arena, en 1995. Su génesis fue extraordinaria: compartió una base común de información con los libros de los y las periodistas, tal como lo muestran las notas del primer capítulo, donde sus fuentes son diarios y revistas, y su propio testimonio como "reportero". Pero en abril su suerte cambia diametralmente cuando, dice él, tiene acceso a 17 entrevistas en las ciudades de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal y Ocosingo, y en los pueblos de La Garucha, La Sultana y San Miguel. Durante esas pláticas se rompe para él el hermético silencio indígena y le son revelados los conflictos internos del ascenso del subcomandante Marcos y el Ejército Zapatista. Es notable este trabajo de campo pues se realiza dentro de la alerta roja posterior a la muerte de Colosio. En este mismo mes inicia una estancia de 15 días en la hemeroteca de El Tiempo. Los días de mayo alcanzaron para encontrar y procesar unos 80 libros y artículos de revistas y periódicos de lo más variado.

Durante una de las entrevistas de abril, con el general Miguel Angel Godínez, jefe de la IV zona militar, el autor es dotado de la simiente documental básica de La rebelión de las cañadas: un expediente de inteligencia militar muy detallado que narra cómo se gestó el EZLN.38 Este documento había sido puesto a disposición de César Romero Jacobo en enero de 1994, cuando preparaba el primer libro y decidió no utilizar la información en ninguno de sus textos.39 Más allá de que esto pueda explicar la variedad de fuentes: libros, artículos, documentos restringidos y públicos, y la velocidad de producción de un libro --mucho más complejo en su argumentación y género-- comparado con los libros de las y los periodistas, aun aquellos para los que fueron necesarios años de trabajo de investigación, el de Carlos Tello apunta a una intencionalidad del gobierno de asestar un golpe de sentido contundente, ante el fenómeno editorial expuesto, en el que el historiador se convierte en una suerte de tlacuilo.

El cambio de formato de las páginas diarias o semanales, incluso de la nota radiofónica, a los libros tiene implicaciones de sentido generadas por el encuentro de intereses comerciales de casa editoriales con las aspiraciones de una generación de periodistas que encontró un atajo, gracias a la coyuntura abierta con la guerra en Chiapas, a la posibilidad de dejar la inmediatez de la nota, y pasar al reportaje de gran formato reservado por lo común a reporteros y reporteras de larga trayectoria y más experiencia. Los resultados fueron disímiles: los libros que con mayor rapidez se escriben, causan en sus autoras y autores una sensación de trabajo incompleto, que puede rastrearse en introducciones, entrevistas y notas aclaratorias. Aquellos que tiene mayor trabajo anterior o se diseñan y escriben con más tiempo dejan en paz a las y los autores. Los segundos libros, de al menos dos autoras y un autor, escritos una vez digerido el trago amargo que les significan aquellos "impuestos" por sus editores, llegan a ser libros contados con calma, en los cuales está con mayor fuerza su mirada; no tienen grandes éxitos económicos, pero son, generalmente, libros amados y apreciados por las y los autores.

Las palabras y los medios de comunicación fueron, en 1994, un frente estratégico que le sirvió a los alzados en armas, a los coletos, al obispo Samuel Ruiz, al pacificador Manuel Camacho Solís y al gobierno en su conjunto, para dirimir batallas en las que grandes sectores sociales "participaban" mediante la lectura. Las lecciones aprendidas de otras guerrillas en lo referido al manejo de medios y una gran creatividad en la generación de nuevos lenguajes, permitieron al EZLN y a su vocero, el subcomandante Marcos, llevar en los primeros meses de 1994 una delantera informativa que se refleja en los libros de la prisa. Las y los periodistas cayeron bajo el influjo de esa realidad tan novedosa y fueron conscientes de ser peones o caballos de un ajedrez político jugado en el blanco y negro de periódicos, revistas y libros, en una combinación de complicidades unas veces con los zapatistas, otras veces con los coletos, y otras con el gobierno.

La evidente intencionalidad histórica que representó para las y los autores escribir libros en los que estableciera claramente su huella en esta historia contada por primera vez, es necesariamente limitada por los géneros que la reportan y la rapidez con la que se dan los cambios políticos, militares y sociales en territorio zapatista. Pero por esta misma razón, estos libros de la prisa obtienen su principal valía: reflejan el horizonte de enunciación de una realidad vertiginosa y la actuación de un gremio cuya variación de lugar también permite rastrear algunas de las fuerzas políticas y sus discursos, que convergieron en el vórtice chiapaneco de 1994. Esto puede servir de referencia para el análisis de una prensa que vivió un fenómeno de liberalización gracias a los disparos de la asonada guerrillera del Año Nuevo de 1994.

Esta historia inmediata, descrita en estos 16 libros de la prisa, nos muestra una textura ciertamente basta de los acontecimientos de 1994. Es irregular, carece de tersura. Tiene todavía tierra, olores y cigarras. Sus relatos vienen con la niebla de la selva y hasta con la distorsión del encuentro entre los lenguajes de la modernidad y los ancestrales, de los citadinos y los selváticos, pero es ya matriz y semilla de la historia del ciclo mexicano que abrieron los rostros y las armas, ocultos hasta hoy tras paliacates y pasamontañas.

______
Notas:

1 Tomado de "Después de la fama, un tiro en la frente" de Jaime Avilés publicada en El Financiero el 6 de enero de 1994.

2 Cazés , Daniel comp. ,Chiapas, el alzamiento. México, La Jornada Ediciones, primera reedición marzo de 1996.

3. Romero Jacobo, César, Los Altos de Chiapas, la voz de las armas. México, Planeta. 3ª reimpresión, agosto de 1994.

4 Pazos, Luis, ¿Porqué Chiapas?, México, Diana, 16ª impresión mayo de 1994.

5 Rojas Rosa, comp., Chiapas ¡y las mujeres qué? México, La Correa Feminista, 2ª Edición noviembre de 1994.

6 Romero Jacobo, César, Marcos ¿un profesional de la esperanza. México, Planeta, 1ª.reimpresión agosto de 1995

7 Flores Estrada, Francisco, Fue Chiapas por don Sam. San Cristóbal de las Casas, Ed. La Noticia, 2ª edición mayo de 1994.

8 Rojas, Rosa comp., Chiapas, la paz violenta. México, La Jornada ediciones, Serie atrás de la raya, julio de 1995.

9 Méndez Asencio, Luis, Cano Gimeno, Antonio, La guerra contra el tiempo. Viaje a la selva alzada. México, Espasa Calpe Mexicana, Temas de hoy, mayo de 1994.

10 González, Luis H. (comp.), Los torrentes de la sierra. Rebelión zapatista en Chiapas, México, Aldus, 1994.

11 Rovira, Guiomar, ¡Zapata vive! La rebelión indígena de Chiapas contada por sus protagonistas. Bilbao,. Editorial Virus, 1994.

12 Fernández Menéndez, Jorge, et al, De Chiapas a Colosio. El año que vivimos en peligro. México, Rayuela editores, julio de 1994.

13 Camú Urzúa, Guido y Tótoro Taulis, Dauno, EZLN: el ejército que salió de la selva. México, Planeta, 2ª edición. octubre de 1994.

14 Rovira, Guiomar, Mujeres de maíz, La voz de las indígenas de Chiapas y la rebelión zapatista. Bilbao, Virus, abril de 1996.

15 Gutiérrez Carlín, Ivonne, Pólvora en la boca. Chiapas. ¿Qué hay detrás de las máscaras? México, Diana, septiembre de 1996

16 TótoroT., Dauno y Emiliano Thibaut, Zapatistas. Argentina, Liberarte, 1996.

17 Para mayo de 1994 contaba ya con 16ª reimpresión.

18 Reite1radamente en Fue Chiapas por don Sam hace notar su origen coleto.

19 Cazés , Daniel comp. ,Chiapas, el alzamiento. México, La Jornada Ediciones, primera reedición marzo de 1996, p.7.

20 Ibidem.

21 Ibidem.

22 A pesar de que la portada del libro se establece como autor principal a Guido Camú, es Dauno quien escribe el texto de la primera edición y lo hace desde Chile. El contrato legal con Planeta es firmado por Guido Camú, quien también disfruta a la postre de la totalidad de los beneficios económicos. El hecho de presentarse como autor es la base del conflicto que acabó distanciando a estos socios de periodistas.

23 Es significativo el hecho de que Guiomar Rovira encontrara en este mismo artículo constitucional el principal obstáculo para desarrollar su trabajo de corresponsal emergente y que la razón para que Zapatistas no circulara en México fue el peso de un encuentro entre una patrulla de migración y el binomio periodístico integrado por Dauno Tótoro Taulis y Emiliano Tibauth, cuando este último fue amenazado por los oficiales mexicanos, a pesar de estar casado con una mexicana. Dauno Tótoro Taulis, por su parte, tuvo a su favor el haber conservado su nacionalidad mexicana aunque lleva viviendo en Chile muchos años.

24 Una parte fundamental de este libro fue un trabajo final de la maestría en Literatura que la autora cursaba por esas fechas en la Universidad Iberoamericana. Eso tal vez podría explicar la estructura del capítulo de antecedentes que sale, por supuesto, de los géneros tradicionales del periodismo.

25 Luis Pazos es reconocido militante del Opus Dei, mientras que Francisco Flores Estrada se enorgullece en el texto de haber participado en una reunión de protesta del Frente Cívico Coleto contra Samuel Ruiz, asociación local de derecha.

26 Tanto en ¿Por qué Chiapas?, como en Del socialismo al mercado, y en libre comercio: México-EUA, mitos y realidades, el autor introduce estas fichas, que le ayudan a generar un equipo de documentalistas, como si constituyeran por sí mismas un capítul y así lo registra en sus índices, aunque algunas veces sólo conste de unos cuantos párrafos.

27 Op. Cit., prólogo.

28 Dos características que Francisco Flores Estrada considera indispensables para escribir sobre el conflicto.

29 Para editores dedicados a la publicación de best sellers , vender a nivel nacional más de siete mil ejemplares es un éxito comercial.

30 Tello Díaz, Carlos. La rebelión de las cañadas. Cal y Arena 8ª edición. México 1996.

31 En México fue comercializado por una importación que hace la librería El Parnaso.

32 Era había incursionado de dos maneras en el mercado con temas de Chiapas, promocionando títulos que fueran convergentes con los puntos de atención abiertos con la guerra, como la lucha por la tierra y especialmente el de Antonio García de León Resistencia y Utopía, pero también había publicado en dos tomos los documentos del EZLN y tenía para entonces tres números de la revista Chiapas. En la tercera había explorado el tema de mujeres zapatistas –uno de los tocados en las negociaciones de San Andrés Larráinzar.

33 La producción del libro, excepto la impresión de la portada, fue escrita, impresa y empastada por las integrantes del colectivo feminista.

34 La razón fundamental para que fuera otro libro es que a raíz de la publicación del libro de Planeta se disolvió la asociación entre Dauno Tótoro y Guido Camú, quien aparece como el autor principal de EZLN: el ejército que salió de la selva sin haberlo escrito.

35 Qué, quién, cómo, cuándo, dónde, y hasta porqué y para qué.

36 En diciembre de 1997 un periodista estadounidense pretendió hacerle una entrevista al subcomandante Marcos. No era una primicia en absoluto pues ya se contaban por centenas. Lo peculiar del asunto era que subiría a su campamento de las nubes en una bicicleta de montaña, lo que resultaba conveniente para la revista de ciclismo que lo enviaba.

37 Tello, Carlos La rebelión de las cañadas. Cal y Arena, 8ª edición , México 1996.

38 Entrevista de Ciro Gómez Leyva con Carlos Tello. Reforma domingo 5 de enero de 1997 p 6ª.

39 En entrevista, César Romero Jacobo asegura que la información se encontraba en un 95 por ciento ideológicamente sesgada.


* Genoveva Flores es una periodista mexicana a punto de terminar su tesis de maestría en historiografia de México. Esta ponencia fue presentada en el II Encuentro de Historiografía (Formatos, géneros y discurso), organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco. La autora entregó este texto a Sala de Prensa como primicia.


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