Sala de Prensa


31
Mayo 2001
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Imagen, cuerpo y diferencia

Roxana Sélum Yabeta *

Hace un año, las imágenes y los titulares de los periódicos Gente y Extra daban cuenta de un debate en el que se ponía en cuestión la libertad de prensa y otros elementos, como las imágenes de mujeres desnudas, la crónica roja, el sensacionalismo y hasta el costo de los periódicos y el tiraje. Mucha tinta corrió en las imprentas y fuego en algunas ciudades. Los debates iban y venían, periodistas prestigiosos decidieron optar por lo económico y dejaron de ser coherentes con sus discursos y se pusieron a dirigir la sangre... digo, la tinta roja de las imprentas. En estos debates nunca se llegó a una conclusión, pues los periódicos hicieron su agosto, septiembre, octubre.... y siguieron, lo cual es penoso.

Escribir un artículo a estas alturas del partido parecería un poco tardío, sin embargo nada es tardío cuando no se lo intenta.

Estaba absolutamente segura de mi posición frente a la muestra que esquivaba lo porno, pero a la vez era demasiado exhibicionista para decir que se refería a un erotismo refinado. No me sorprendió para nada la avalancha de imágenes sexuales de mujeres pirateadas de revistas extranjeras, tampoco la audacia que decidía asumir la publicidad andina al realizar esos montajes en sus tapas; me parecía más bien de broma el titular sobre un hecho local o nacional y la foto de la belleza tan gringa. Confieso, además, que temía caer en la nadería de escandalizarme por un desnudo, pues soy firme defensora del cuerpo, el erotismo y el arte del desnudo. La situación en este caso era clara. El cuerpo de la mujer es utilizado (sin permiso) como un símbolo sexual, diría más bien un mito sexual, dando lugar a la construcción de imaginarios y fantasías colectivas equivocadas de la sexualidad sobre cuyo contenido se va internalizando en las personas.

Y no es que quiera satanizar a los medios y olvidarme que en cierta forma ellos han contribuido grandemente a la desmitificación de los tabúes y prejuicios que sobre el sexo se tenían. Sin ir lejos, en los 90, la Dra. Ochoa, nos encandiló con su equipo hablando abierta y objetivamente sobre la sexualidad.

Traté de organizar mi idea frente al tema; no lo desconozco, pues durante muchos años lo trabajé y lo estudié con periodistas y comunicadores de todo el país, desde un espacio entonces privilegiado como era la Subsecretaría de Asuntos de Género.

No estoy de acuerdo con la exhibición del cuerpo de la mujer como mercancía para vender noticias, tampoco estoy de acuerdo en que se confunda la libertad de expresión con la venta y el tiraje de estos periódicos. Menos que se tergiverse el rol social de los medios en el tratamiento de estos temas. Si bien se argumenta que es debido a la demanda social, darle al pueblo, a la gente de escasos recursos, la posibilidad de leer. Pero cuando se les da la posibilidad de leer a través de un costo rebajado del producto, ¿qué se les da?: Crónica roja con imágenes de mujeres que muestran síntesis parceladas de la realidad, se muestra el cuerpo que nada tiene que ver con la noticia (exhibiendo piernas, glúteos, labios, pechos, torsos, nalgas) como señuelos de venta; en nombre de la libertad de expresión, se explotan los cuerpos como una mercancía para vender un producto.

Si los medios son socializadores de pautas de conducta para la vivencia de la sexualidad, definitivamente este es un modelo para internalizar imágenes equivocadas de la misma, de crear y recrear estereotipos sexuales tradicionales, donde el lenguaje verbal y visual se encarga de asumir representaciones impuestas que conmina a las mujeres -en todos sus órdenes- a vivir su anatomía biológica (su sexo) como destino. Destino reproductivo el del cuerpo femenino y como tal pegado a la naturaleza. De ahí que en el reparto de la sexualidad, se asume a la hembra humana como terreno de depredación.

La representación de las mujeres bajo este signo, básicamente en el plano de la publicidad y el mercadeo (aunque existe el doble discurso: el de la complicidad femenina al exponer su cuerpo), provoca la denuncia reiterada de la falsedad de los estereotipos sexuales con que congelan su imagen. Quizás sea más útil ir un poco más allá de la condena repetida de esa imagen en sí misma, es decir, de la mala utilización de la "mujersignosexiprovocadora", para insistir en el vínculo de esas representaciones con una situación real de las mujeres en la sociedad, o para insistir en la deconstrucción de las normas culturales que subyacen a esas representaciones.

Cabe señalar que en este terreno existen esfuerzos de muchas comunicadoras que desde el análisis, la crítica, la teoría e incluso la práctica, intentan desmitificar los viejos conceptos que organizan el mundo desde una visión patriarcal, incorporándoles otra visión: la de género, que no implica sólo a las mujeres, sino que visualiza a la mujer y atraviesa las clases, las razas, etnias, religiones e ideologías. Uno de estos ejemplos está en el libro de Patricia Flores: La mirada invisible.

Yo me pregunto: Si colocan la foto de un hombre desnudo exhibiendo el falo, ¿comprarán más mujeres u hombres estos periódicos? A los lustrabotas, choferes, varitas... ¿les interesará comprar un periódico con el cuerpo de un hombre en primer plano? Y no es que quiera que se note aquí la diferencia de roles o espere que coloquen fotografías de hombres para que se note la igualdad de género, sino resaltar hasta dónde han llegado los estereotipos y roles sexuales al limitar a la mujer, al extremo de que sólo ella puede aparecer en ese tipo de poses y fotografías y lamentablemente los medios son los que crean y recrean este tipo de pautas culturales.

Pero vamos más allá: en Bolivia no existen leyes que normen sobre las fronteras entre lo que debe representarse y lo que no. Existe un sistema de poder que de modo implícito autoriza ciertas representaciones, mientras bloquea e invalida otras.

Entre los grupos invalidados están las mujeres. Se publica sobre mujeres, se habla de mujeres en las noticias, las mujeres aparecen más que antes en los medios, pero cuando se publica, ¿qué se dice?, ¿cómo se dice?, ¿cúando y dónde se lo dice? Definitivamente, el verdadero avance de la mujer en la sociedad, sus logros y sus metas, no son visualizados en su verdadera dimensión. Excluidas por años de la representación como sujetos, regresan a ella como figura, como objeto: las imágenes y figuraciones del cuerpo femenino por sus excesos, han terminado por convertirla en la reina del Eros y en un gancho de la publicidad y el mercadeo.

Los fantasmas sexualizados que representa la publicidad, spots, series televisivas o el cine mismo, no son más que símbolos sexuales, variantes de una única entidad, la masculina, son el fruto de un imaginario masculino que debe ponerle límite a lo ilimitado.

¿Pero qué dicen las mujeres de esto? Muchas comunicadoras están trabajando en el tema. ¿Cómo se reciben esas estrategias femeninas para develar las falsas cartografías que la cultura trazó sobre su sexualidad? ¿Qué pasa en el plano de esa misma cultura con sus intenciones de poner el acento en la diferencia? Ellas cuentan que por ahora existe una lógica defensiva y cautelosa frente al tema. Se dice que se respetan los derechos de las mujeres, y sin embargo sale a flote ese viejo respeto por la "mujermadreabnegadasumisa", pero pocas personas se animan a sacudir esas percepciones, esos temas que las mujeres cuestionamos. Quizás sea por la costumbre, o porque la especificidad supone complejidad y eso incomoda.

Existe tolerancia en cambio, cuando las mujeres hablan desde lo impersonal, desde el lenguaje neutro, de lo ambiguo... pero ese camino ya fue trazado antes, en una historia de subordinación. Por eso insisto en desandar con pasos certeros ese laberinto urdido por la cultura sobre el cuerpo de la mujer.

Y para no quedarme en la mera denuncia, propongo que estos temas, aun en la crónica roja, aun en el sensacionalismo y el amarillismo, sean tratados con otro enfoque: por ejemplo, un tema de abuso sexual puede ir enriquecido con una noticia que narre el hecho completando el cuadro con algunas estadísticas sobre casos como éste, una entrevista con una experta en violencia doméstica, un artículo de interés humano sobre la situación en la que queda esta persona después de la violación...

O simplemente los temas de sexualidad pueden ser abordados desde otro enfoque (no solo desde la genitalidad, la publicidad y la propaganda del desnudo, la violencia sexual, mujer-objeto y otros estereotipos sexuales): que además se informe sobre la sexualidad y la calidad de vida, el placer erótico, la ternura en la pareja, las variantes y las desviaciones de la vida sexual, las parafilias más comunes, conducta sexual sana y patológica y tantos otros temas que si se los muestra objetivamente pueden también ser noticia y motivo de venta.


* Roxana Sélum Yabeta es narradora y periodista boliviana, y actualmente cursa una maestría en periodismo literario. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.




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