Sala de Prensa


30
Abril 2001
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La crisis de la prensa brasileña

Carlos Castilho *

Las grandes empresas periodísticas brasileñas comenzaron en los años 90 una carrera para ocupar espacios después que la innovación tecnológica, la miniaturización del Estado y los ajustes en el modelo de desarrollo capitalista enredaron el cuadro tradicional donde cuatro grandes grupos familiares controlaban el mercado de la comunicación en el país.

En la búsqueda de espacios, los sectores más capitalizados de la prensa brasileña invirtieron primero en diversificación, ampliando sus negocios hacia otros segmentos de la comunicación como los audiovisuales, las telecomunicaciones y más recientemente Internet. Otra área de expansión de las inversiones fue la automatización industrial, generando un periodismo industrial tipo línea de montaje.

En este proceso, los diarios Folha de Sao Paulo y O Globo crecieron, el Estado de Sao Paulo se estancó y el Jornal do Brasil entró en una decadencia cada vez más rápida. Folha invirtió mucho en Internet, asociándose a la editora Abril en el proyecto Universo Online (UOL), el mayor proveedor de acceso a la web en Brasil. En compensación, O Globo invirtió primero en la creación de una revista semanal de información (Epoca) para competir con la revista Veja (de la editora Abril), posteriormente en el periodismo económico y más recientemente invirtió más de 50 millones de dólares en un proyecto de Internet, el Globo.com.

El imperio Globo es el mayor conglomerado de medios e información de Brasil y América Latina, autoproclamándose el cuarto mayor grupo privado de comunicación del mundo. Actúa en la prensa diaria con dos publicaciones de alcance nacional, controla la mayor red radiofónica del país, la mayor red de TV, la mayor empresa de TV por suscripción, editoras de revistas y libros, productora de cine y videos educativos. Las organizaciones Globo tardaron mucho en entrar en Internet y en el seguimiento de las revistas de información, pero desde 1999 compiten fuertemente con Veja y UOL.

En el segmento de la prensa diaria, la esperada confrontación directa entre Folha de Sao Paulo y O Globo nunca sucedió porque los dos grupos empresariales se aliaron en el lanzamiento del diario económico Valor, para intentar terminar con la larga hegemonía de Gazeta Mercantil y de la revista Exámen (Editorial Abril) en el segmento de la información financiera y empresarial.

Del antiguo grupo de los cuatro grandes diarios brasileños, solamente dos (Folha de Sao Paulo y O Globo) todavía tienen condiciones reales para tener una presencia nacional. El Jornal do Brasil está en una agonía terminal, mientras el Estado de Sao Paulo no tendrá otra alternativa sino contentarse con el próspero mercado regional de Sao Paulo, el estado más rico del país.

Folha y Globo aumentaron su hegemonía porque fueron los que más rápidamente cortaron la dependencia de los financiamientos y favores estatales para buscar recursos en el mercado.

Empresarialmente sólidos, los dos mayores diarios brasileños, sin embargo, se hunden cada vez más en la trampa del periodismo pasteurizado, de la información descontextualizada y de la noticia producida en serie. El periodismo pasó a ser una actividad casi industrial, según afirma el profesor de periodismo Alberto Dines, responsable por el proyecto Observatorio de Prensa, un sitio en la web (http://www.observatoriodaimprensa.com.br) y un programa de televisión en el canal educativo (TVE) de Sao Paulo.

Crisis del modelo periodístico

Si por un lado el mercado de los periódicos diarios se volvió aún más concentrado, por otro, las innovaciones tecnológicas como la informática e Internet, la avalancha informativa y la segmentación del mercado de lectores abrieron nuevas oportunidades para nuevos emprendimientos periodísticos basados en la regionalización y la especialización.

El grupo de comunicación Red Brasil Sur (RBS) fue el primero en explorar intensamente el filón regional, siendo actualmente hegemónico en los estados meriodionales de Río Grande del Sur y Santa Catalina. En otras regiones brasileñas están surgiendo periódicos locales razonablemente sólidos desde el punto de vista financiero, como el Correio Braziliense (región centro oeste) y O Dia (Río de Janeiro).

Surgieron también en los últimos dos años decenas de revistas y periódicos orientados hacia tipos específicos de público. El de los intelectuales, por ejemplo, es atendido hoy por revistas como Caros Amigos y República. El sector económico tiene además de Exámen, Isto E Dinheiro y Carta Capital, sin hablar de publicaciones especializadas en el mercado financiero, rural y cibernético. El segmento que más creció fue el de las revistas femeninas y de Internet.

Los cambios registrados en el formato periodístico surgieron paralelamente a alteraciones bastante radicales en el contenido de la prensa. La principal es el uso del sensacionalismo (amarillismo) y las columnas firmadas por personalidades o periodismo "de grifa", principalmente atletas famosos, artistas de televisión o nombres de la alta sociedad (pitucos).

A partir del momento en que la política perdió el lugar de honor en el noticiero diario, las denuncias de corrupción y el noticiero alarmista sobre el aumento de la violencia pasaron a monopolizar las primeras páginas con titulares de prensa. Prácticamente todos los vehículos de comunicación se unieron a esta estrategia, a pesar de que el sensacionalismo es reconocido como un cuchillo de dos filos: a cortísimo plazo atrae más lectores pero a plazo medio provoca la caída de la credibilidad y la confiabilidad, así como interminables disputas judiciales y secuelas humanas de difícil solución.

Irónicamente, el periodismo policial o local (sobre el cual los diarios pasaron a apoyar sus esfuerzos para aumentar la venta) en realidad son los menos valorizados en la redacción y donde predominan los profesionales sin experiencia y en inicio de carrera. El resultado son errores periodísticos cada vez más frecuentes y devastadores en términos humanos y la situación únicamente no llega a ser calamitosa porque crece el hábito de las personas que, víctimas del sensacionalismo, recurren a la justicia pidiendo reparación financiera por daño moral.

En esta carrera por lectores, los diarios, especialmente los grandes, olvidaron las necesidades reales de sus lectores. Investigaciones de opinión revelaron que los temas que más interesan a los compradores de diarios son desempleo, salud, educación y seguridad. Pero el enfoque dado por los vehículos de comunicación generalmente es oficialista o puramente sensacionalista, mientras que los lectores quieren información para poder tomar decisiones.

La Internet incorporó un nuevo elemento a la crisis de los modelos de información periodísticos.

Tradicionalmente la agenda de temas ofrecidos a los lectores era fijada por los diarios. Eran ellos los que determinaban la pauta de medios de comunicación como la televisión, radio y revistas semanales. Hoy, la rapidez con que los medios audiovisuales trasmiten las últimas noticias (primicias) fue consolidada por Internet, obligando a los diarios a revisar sus estrategias editoriales. La salvación de los diarios está en la contextualización y en la prestación de servicios informativos según las necesidades específicas de su público lector. Esto implica un cambio de actitud de los diarios y los periodistas que en vez de adoptar una actitud de dueños de la verdad están siendo presionados a volverse cada vez más servidores de la comunidad de lectores.

La estructura de los diarios todavía se mantiene en su función tradicional de producir noticias producidas por fuentes oficialistas, por grupos económicos privados o generadas por sucesos sensacionalistas y tragedias naturales. La prestación de servicios todavía es considerada una actividad accesoria.

Crisis del sistema de información

A la crisis en los grandes imperios de la comunicación y en los modelos periodísticos se suma otra crisis de naturaleza estructural cuyo alcance y consecuencias todavía son poco claras para los periodistas y los lectores. La información pasó a ser una materia prima de enorme importancia por causa de las innovaciones tecnológicas registradas en los últimos quince años. La información y la materia prima de comienzos del siglo XXI de la misma forma que el petróleo, los granos y los metales marcaron el escenario económico de los últimos dos siglos.

Este incremento de la información como materia prima está cambiando radicalmente la forma en que la prensa se relaciona con la materia prima de su negocio. Las transformaciones tecnológicas como la automatización, la interactividad y la comunicación en tiempo real alteraron drásticamente la rutina de los diarios, pero principalmente están comenzando a producir una nueva cultura informativa.

Las bolsas de valores y de mercaderías son hoy verdaderos barómetros de la actividad económica. El negocio no son papeles sino informaciones sobre las cuales los inversionistas toman decisiones de compra y venta. El mercado bursátil es el más sofisticado laboratorio de la información en la llamada Nueva Economía, según la opinión de la revista Columbia Journalism Review (http://www.cjr.org).

Los editores y reporteros de economía son los más afectados por la enorme importancia adquirida por la información económica, según muestra un artículo publicado en agosto de 1998 por la Columbia Journalism Review, bajo el título "Cómo la presión por el lucro está pervirtiendo el periodismo".

Los editores y reporteros pasaron a ser bombardeados por material informativo producido por grupos de presión, públicos y privados, interesados en obtener visibilidad en los medios de comunicación. Hoy un reportero medio recibe de cinco a diez veces más informes de prensa que hace dos años, según una investigación hecha por editores del Jornal do Brasil en junio de 2000.

El número de personas y entidades interesadas en obtener visibilidad pública tiende a crecer sin parar. Es cada vez mayor el número de personalidades y organizaciones que "fabrican" noticias para atraer la cobertura de la prensa a través de una práctica llamada cabildeo. Esto complica enormemente la tarea de investigación de periodistas y editores, que tienen la tarea de decidir hasta dónde va la noticia y dónde comienza la propaganda. En el apuro para cumplir con los plazos industriales, terminan casi siempre cediendo a la urgencia en perjuicio de la contextualización.

Otro factor que perjudica la calidad informativa de los diarios es la inexperiencia de sus profesionales. La edad media de los periodistas y editores empleados por los diarios brasileños cayó prácticamente a la mitad, según datos del Instituto Guttenberg (http://www.igutenberg.org.br), una organización no gubernamental especializada en investigaciones periodísticas. Las empresas pasaron a contratar recién egresados pagando salarios más bajos. Las redacciones se llenaron de reporteros con poca experiencia justamente en un momento en que la responsabilidad por la selección de noticias, chequeo de datos e información y la identificación de intereses se volvió muchísimo más compleja.

Crisis de los lectores

Los problemas que mencionamos arriba están relacionados a la industria de los diarios, pero los lectores viven también una crisis provocada básicamente por la falta de relación entre la información que reciben y el tipo de material noticioso que necesitan para tomar decisiones que afectan su modo de vida.

Las actitudes rutinarias como hacer compras en el supermercado, elegir el sistema de salud o jubilación, descubrir la herramienta financiera más rentable para la economía familiar, son decisiones tomadas básicamente a partir de informaciones. El tipo de información determina la decisión.

El acceso a la información dejó de ser un lujo, privilegio político o arma ideológica. Nunca antes en la historia de la humanidad tantas personas necesitaron tanta información para garantizar su sobrevivencia.

En Brasil no existen investigaciones tan detalladas como las realizadas en Estados Unidos por el Centro para la Gente y la Prensa (http://www.people-press.org) sobre las reacciones de los lectores al noticiero corriente de los periódicos, pero la conducta de los estadunidenses puede ayudar a entender mejor el fenómeno del creciente distanciamiento entre lectores y diarios. Estudios de este Centro mostraron que a pesar de tener la más poderosa y moderna prensa del mundo, el 74% de los estadunidenses considera que no recibe información suficiente y recurre a sus amigos o parientes a la hora de tomar decisiones, incluso para el voto.

En realidad, el lector contemporáneo no tiene falta de información. La avalancha informativa es una realidad. Lo que le falta al comprador de diarios son medios para contextualizar la información. En otras palabras necesita más información sobre la información. El lector se siente incapaz de avalar la importancia y las consecuencias de las noticias que recibe.

En estas condiciones el concepto de libertad de información gana un nuevo sentido. Para distinguir lo falso de lo verdadero, lo útil de lo inútil, el lector necesita aprender a trabajar la información, no como un bien de consumo sino como una materia prima para decisiones individuales o colectivas.

Si los diarios y los periodistas toman conciencia de esta nueva perspectiva, las personas podrán restablecer su confianza en los medios de comunicación, que ahora más que nunca dependen de su público. En caso contrario, el rechazo de los lectores equivaldrá a una sentencia de muerte al vehículo de comunicación sin importar su tendencia política o ideológica.


* Carlos Castilho es periodista, consultor de comunicación y productor de contenidos para Internet. Tiene 30 años de experiencia en diarios, revistas, televisión y agencias de noticias. Trabajó en Chile, Inglaterra y Costa Rica. Actualmente es free lance y especialista en Inteligencia Corporativa en Internet. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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