Sala de Prensa


2
Febrero 1999
Año II, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La prensa latinoamericana en Internet

Juan Luis Font*

Quien visita la página de Clarín Digital, la versión en Internet del diario Clarín, de Argentina, puede encontrarse en Oslo, en Tokio o en Sidney, que igual se enterará de si llueve o ha escampado en Buenos Aires. Una cámara actualiza una imagen de la ciudad cada cuarenta segundos y le ofrece la gráfica al instante. El visitante puede escuchar las dos emisiones diarias del noticiero de Radio Mitre o entrar virtualmente en una de las ocho imágenes de sitios turísticos del país y hacer girar 360 grados las cámaras para ver a su alrededor, como si se encontrara en medio de la fotografía. Puede asistir a conferencias interactivas -como la ofrecida por Adolfo Bioy Casares- y plantear preguntas a los editores del diario que se someten al interrogatorio durante una hora cada día. También puede participar en una encuesta. La primera que se llevó a cabo, después del lanzamiento del diario electrónico el 14 de marzo, preguntaba quién era mejor futbolista entre Pelé y Maradona. El 84 por ciento de los encuestados votó por el argentino.

A diferencia de la mayoría de los más de 800 periódicos con ediciones en Internet, Clarín Digital aprovecha la red de computadoras para transmitir imagen, sonido y texto. Esto hace de su versión electrónica la más moderna entre los diarios en castellano y una de las más atractivas de la red.

No lejos de la dirección electrónica del diario argentino, las ediciones on line de El Norte, de Monterrey, y Reforma, de Ciudad de México, ofrecen a sus lectores &ndashademás del contenido del diario impreso&ndash las noticias frescas que un equipo de 300 reporteros de cada diario actualiza a lo largo del día.    

La edición en el Web de La Nación, de Costa Rica, recibe cartas y mensajes dirigidos a oficinas y a particulares en ese estado centroamericano desde los 163 países con acceso a la red, los canaliza hasta su planta telefónica en San José y desde ahí los envía por fax sin cobrar nada a sus usuarios.    

Antes que el New York Times se decidiera a lanzar su versión en el Web, y con mucha menos cautela que El País o El Mundo, de España, diarios como Hoy, de Ecuador, El Tiempo, de Bogotá y la revista Caretas, de Perú, habían inaugurado ya sus páginas electrónicas. En el curso de los últimos doce meses, diarios y revistas de casi todos los países de la región se les han unido. La computadora, convertida en un gran estanco de noticias, sirve para leer el Diario de Hoy, de El Salvador, La Jornada, de México, El País, de Uruguay o La Nación, de Argentina. Prensa Libre, de Guatemala, El Nacional, de Venezuela, COPESA, de Chile y muchos nuevos medios se suman a Internet constantemente.    

Los periódicos latinoamericanos coinciden en la red mundial de computadoras con 175 diarios estadounidenses y más de 600 de otras regiones del mundo. Juntos exploran las nuevas tecnologías llamadas a revolucionar la forma como se ofrece y se busca la información y comparten la incertidumbre sobre lo que depara esta red.

Maromas para llegar

Lo extraño habría sido que los diarios latinoamericanos no lanzaran ediciones en Internet. La falta de obstáculos para el acceso a la red, el bajo costo de crear y operar una página en el Web y la proliferación del uso de computadoras personales en todo el mundo han llevado a cientos de medios a iniciar su publicación.    

La experiencia ha sido, en palabras de Germán Sopeña, secretario de redacción de La Nación, de Argentina, "abrir una ventana al mundo, una posibilidad de llegar al exterior y una forma de fortalecer nuestra imagen de diario moderno ". O, como lo asegura Enrique Payarés, del diario Hoy, de Ecuador, "una buena oportunidad para explorar las nuevas tecnologías".    

Para Juan Antonio Gallont, responsable de las ediciones on line de Reforma y El Norte, de México "es estratégico estar en la red mundial. Existe todavía gran potencial en el diario impreso pero hay muchísimo potencial en Internet, y, si nuestra misión es llevar información, el papel no es el único medio para cumplir con ella".    

Hacia principios de 1995, al menos cuatro diarios en Ecuador, México y Costa Rica estudiaban el lenguaje de computadora HTML, por el cual se transmite en el World Wide Web, y ensayaban sus propias ediciones electrónicas. El San Jose Mercury, de California, pionero en las nuevas tecnologías, sirvió de modelo para los exploradores.    

En un inicio, los diarios latinoamericanos en Internet aparecieron como una copia idéntica del diario impreso. Sin embargo, han envolucionado hasta llegar a ediciones tan sofisticadas como la de Clarín Digital o como la de El Tiempo, de Colombia &ndashquizá la más fácilmente navegable entre todas las versiones eletrónicas de diarios de América Latina&ndash.    

Un cálculo realizado por los responsables del lanzamiento de La Nación, de Costa Rica, en el Web, estima que un diario necesita $25.000 para abrir su página. Según Armando Mayorga, editor de la versión electrónica de La Nación, el diario tuvo que realizar una conexión de fibra óptica desde sus oficinas hasta el proveedor de Internet en ese país, adquirir un computador con un disco duro de dos gigas y 64 megas de memoria Ram que contuviera la información completa del diario y sus archivos, así como dos computadoras para interpretar el tráfico digital y dos terminales con 20 megas de memoria cada una. Ese diario contrató dos periodistas con conocimientos en computación y asignó un editor para hacerse cargo de la versión en línea. El costo de mantenerse conectado a Internet las 24 horas del día asciende a $1.000 mensuales para este diario costarricense.    

La Nación tomó además la iniciativa de enviar su dirección electrónica a la mayoría de los mecanismos de búsqueda disponibles en la red. Así, cuando un lector interesado en información sobre Costa Rica solicita ayuda, es referido rápidamente a este diario. No sucede lo mismo con otros periódicos latinoamericanos. Ni Prensa Libre, de Guatemala, ni El Diario de Hoy, de El Salvador, son fácilmente localizables si el interesado no cuenta con la dirección precisa del medio.    

Negocio cuadrado

Hasta hoy, ningún diario ha reportado ganancias de su participación en Internet, pero casi todos persiguen ese propósito. Los medios impresos estadounidenses han ensayado tres maneras distintas de hacerlo: la venta del acceso al servicio electrónico, la venta de publicidad y la utilización de la edición interactiva como un gancho para conseguir nuevos suscriptores para su versión impresa.    

El diario San Jose Mercury, que inició su publicación en Internet en enero de 1995, ha puesto en práctica todas las opciones conocidas hasta ahora para obtener ingresos por una edición en línea. El Mercury ofrece una combinación de áreas gratuitas y áreas accesibles mediante el pago de $4.95 mensuales. Sus visitantes pueden leer, sin pagar un centavo, los titulares del día, pequeños sumarios de las notas principales y recorrer los anuncios clasificados. Quienes pagan la mensualidad obtienen a cambio el texto completo de las historias del día, acceso a las noticias que se agregan cada hora, servicios especiales provenientes de agencias noticiosas y de cables, cómics y notas de opinión. Este diario ha intentado además hacer de su versión electrónica un valor agregado a su versión impresa. Un suscriptor del diario en papel solo necesita pagar un dólar más al mes para obtener acceso a todas las áreas de ese sitio en el Web. El USA Today, en cambio, solo ofrece una pequeña porción de sus notas gratuitamente, y las utiliza para atraer suscriptores, a los que cobra $12.95 mensuales. Sin embargo, dos son los grandes problemas para los diarios que cobran por el acceso a sus páginas: Primero, casi todo dentro de la Net es gratuito, y los sitios a los que se paga por ingresar son mucho menos visitados. Segundo, los mecanismos para realizar cobros en la red aún no se encuentran suficientemente desarrollados para asegurar a los diarios que recibirán el importe de sus suscripciones de forma rápida y segura.    

Diez años atrás, la televisión por satélite se encontraba en un momento semejante al que hoy viven los diarios en Internet. Cualquiera que pudiera captar la señal del satélite podía ver su programación sin pagar un centavo. Pero, en menos de una década, la aparición de decodificadores obligó a las empresas de televisión por cable y a los dueños de antenas parabólicas a pagar para acceder a los canales. "Nuestros críticos nos acusan de regalar en el Web la información por la que cobramos en nuestra versión impresa", asegura Gallont de El Norte y Reforma, en México, "pero nos encontramos en mitad de un proceso. Estoy seguro que en un tiempo cobraremos por el acceso a nuestra versión electrónica, pero ahora Internet apenas empieza a popularizarse."    

En un experimento, una empresa perteneciente al mismo grupo, que se dedica a la venta de acceso a Internet, ofreció una suscripción gratuita a sus clientes. Los resultados no pudieron ser más beneficiosos. Reforma adaquirió 45.000 nuevos suscriptores, y El Norte, 40.000, cifras apetecibles a la hora de ofrecer su producto a las agencias de publicidad.    

Anunciar o no anunciar

Como la gran mayoría de diarios en Internet, los diarios latinoamericanos intentan vender publicidad para agenciarse ingresos. La Nación, de Costa Rica, El Norte y Reforma, de México, y Hoy, de Ecuador han abierto departamentos dedicados a la venta de publicidad en sus versiones electrónicas y al diseño de los sitios en donde se ubica el mensaje de los anunciantes. Han encontrado clientes tan variados como fabricantes de vehículos, fundaciones no lucrativas de desarrollo o tiendas de conveniencia. Contratar una página de publicidad en La Nación, de Costa Rica, cuesta entre $200 y $400 mensuales, y el diseño del sitio, $200 más. Las cifras de este diario señalan que 1.200 personas visitan su edición interactiva cada día. Hoy, de Ecuador, en cambio, que sólo vende publicidad para la versión electrónica accesible a los 500 suscriptores locales, cobra $1.200 anuales por una publicación que ofrece hasta cinco páginas distintas (conocidas en inglés como links) para un mismo anunciante. El Norte y Reforma cobran tarifas más elevadas ($3.000 por el diseño y una mensualidad de $1.000), pero ofrecen una audiencia mayor, entre 40.000 y 50.000 mil visitantes cada día.    

Datos de El Norte y Reforma revelan que cerca del 60 por ciento de las 45.000 visitas diarias que reciben son realizadas por personas que se encuentran fuera de México. Esto hace suponer que existe un mercado potencial significativo para los medios de países con grandes números de personas radicadas en el exterior. Medios de Colombia, México, Venezuela o El Salvador, por ejemplo, podrían encontrar un mercado apetecible de connacionales con poder adquisitivo radicados en Estados Unidos.    

Los costarricenses esperan que para 1997 el diario electrónico sea ya autofinanciable. Por su parte, los diarios mexicanos consiguieron recientemente un valioso contrato con la cadena de tiendas 7 Eleven para anunciarse durante la fase final del campeonato mexicano de fútbol.   Sin embargo, estas alentadoras noticias no opacan el escepticismo que todavía muestran muchos anunciantes. Porque, sin excepción, los responsables de las ediciones on line se quejan de la desconfianza de los publicistas. Para empezar, a las agencias publicitarias les gustaría contar con un detallado perfil del visitante cotidiano de los diarios electrónicos. "En este momento es imposible tener información exacta acerca de los lectores", afirma Roberto Alonso, gerente comercial de NetInc, de La Nación, de Costa Rica. "Si se sabe que para tener acceso al diario electrónico es necesaria una línea telefónica, una computadora y el poder financiero para pagar al proveedor de Internet, tenemos un breve perfil del usuario", añade. A esto Gallont agrega: "En nuestro país, quien posee una computadora y está conectado a Internet procede invariablemente de la clase media alta y alta, un sector con poder adquisitivo, que es lo que los publicistas buscan." Pero los anunciantes querrían contar con mayores certezas.    

El mecanismo más socorrido para resolver esta deficiencia es utilizado por el New York Times, por Clarín Digital, y ha sido ensayado por El Norte y Reforma. Consiste en solicitar al visitante que se registre antes de ingresar al diario, resolviendo un cuestionario sobre el lugar en donde vive, su edad, sus principales intereses y otros datos generales. Otro método es el que consiste en medir el número de veces (hits, por su nombre en inglés) que es visitada una página electrónica para determinar cuáles son los sitios más convenientes para colocar anuncios. Sin embargo, ninguno de estos mecanismos satisface a los publicistas, que insisten en estudios más detallados.    

El problema también lo enfrentan los diarios estadounidenses en la red. La empresa Audit Bureau of Circulation (ABC) inició en octubre de 1995 un ambicioso proyecto para medir la audiencia en 47 grandes medios estadounidenses que se transmiten por medio de servicios on line. Entre ellos se encuentran las versiones electrónicas de diarios como el San Jose Mercury, el Saint Petersburg Times y el Chicago Tribune. Aunque hasta el momento no se conocen resultados de este estudio, los reportes serán ofrecidos en el sitio de ABC en el Web a partir del 1 de junio próximo.    

Un informe dado a conocer en febrero de 1996, de la organización Electronic Market Place Report, dedicada a la investigación del mercado de Internet, sostiene que los ingresos totales por ventas de publicidad en el World Wide Web durante enero se redujeron en un 4.2 por ciento con respecto a diciembre del 95. En enero, asegura Electronic Market Place, se vendieron $4.5 millones en publicidad, mientras que en diciembre se habían vendido $4.7 millones. El informe concluye que los anunciantes muestran escepticismo ante los resultados de la publicidad en el Web.    

Pequeños mercados

El temor de que las versiones electrónicas de los diarios acaben con el ejemplar impreso parece poco sensato en países desarrollados &ndashdonde el uso de las computadoras personales se ha generalizado-, pero es aún bastante más remoto en América Latina. James Gleick, pionero de las investigaciones en la red mundial duda que los medios publicados en Internet puedan desplazar a los diarios escritos, siquiera en el mediano plazo, en una región como América Latina. "Aún en Estados Unidos pasará mucho tiempo antes de que suficientes personas posean computadoras para sustituir a los periódicos impresos", asegura.    

Gleick, quien escribe una columna de tecnología en el New York Times Magazine, moderó recientemente un foro entre lectores de la versión interactiva del New York Times sobre el futuro de los diarios. "Tomará tiempo, pero el uso de las nuevas tecnologías se generaliza con sorprendente rapidez, y todos los países, aun los menos desarrollados, terminarán incorporándose a la red por medio de computadoras conectadas desde oficinas postales, escuelas o bibliotecas públicas", asegura.    

La Asociación Americana de Diarios (NAA por sus siglas en inglés) anunció en enero que durante 1995 se triplicó el número de periódicos estadounidenses que se publican en Internet. La cifra aumentó a 175. Pero, aun así, la prensa de Estados Unidos confía en que la circulación de los diarios impresos no se reducirá en el corto o mediano plazo. Sólo en 1995, según NAA, los periódicos de ese país invirtieron $1.200 millones en la renovación de sus imprentas. John Sturm, el presidente del grupo, sostuvo, durante la Superconferencia de Operaciones de Diarios, celebrada en Miami Beach en febrero pasado, que la aparición de más y más diarios en el Web no representa una amenaza, sino más bien nuevas oportunidades para los periódicos. "Los diarios impresos no van a dejar de existir porque resultan baratos, fáciles de llevar encima, fáciles de leer, cómodos y constituyen para el lector un vínculo con su comunidad", dijo.    

El limitado uso de computadoras personales en América Latina hace todavía menos probable que los diarios electrónicos desplacen a los diarios impresos como medios de comunicación. Los diarios latinoamericanos en Internet cuentan hasta ahora con pocos datos sobre el tamaño del mercado al que llegan. Sopeña de La Nación, de Buenos Aires, asegura que en promedio, acceden a su edición electrónica 7.000 veces al día, mientras que a El Norte y Reforma, de México, acceden en cerca de 45.000 ocasiones diarias. Pero estas cifras resultan poco precisas debido a que las programas contabilizan las veces que se abre una página (hit) sin discriminar si se trata de un mismo usuario que regresa al punto en repetidas ocasiones o de un nuevo visitante. Según Alberto Amato, editor de Clarín Digital, cifras estimadas por compañías telefónicas de Argentina señalan que el número de usuarios de Internet en su país no rebasa los 20.000. En otros países, como Ecuador, donde la empresa Servidatos suministra el acceso a la Net a 500 usuarios, o Costa Rica, donde la versión de La Nación en Internet es visitada por 1.200 personas al día, mientras el tiraje diario es de 110.000, la idea de la sustitución de un medio por el otro suena descabellada. Más aún, en México la posibilidad de que el uso de computadoras personales llegue a generalizarse se ha visto frenado por la crisis económica. Las ventas de computadoras cayeron en un 45 por ciento entre 1994 y 1995.    

Predicciones de los futurólogos

Para expertos como Esther Dyson, directora de la Fundación de la Frontera Electrónica, Internet y los medios en línea serán más provechosos para quienes aprendan a utilizar sus posibilidades de transmitir imagen y sonido al mismo tiempo que texto. Algo parecido a lo que Clarín Digital ha hecho al añadir a sus textos los noticieros de Radio Mitre y las cámaras en Buenos Aires que, durante algún evento especial &ndashel día de elecciones generales, una manifestación importante&ndash, pueden transmitir la imagen del sitio junto con la abundante información de un medio escrito. Alberto Amato, editor de Clarín Digital, sostiene: "Planificamos durante mucho tiempo nuestra edición, quisimos poner el acento en los recuros que ofrece Internet y no simplemente en reproducir el ejemplar impreso." El resultado es un diario que, además del sonido y las imágenes, utiliza la capacidad de interactuar entre el lector y el medio. Se ponen en práctica con regularidad conferencias y foros de discusión, en los que el lector puede hacer preguntas y obtener una respuesta en el momento. Y, a juicio de Dyson, los medios más exitosos en Internet funcionarán como especies de "talk shows" con una gran dosis de participación del público y una inevitable pérdida de poder del control de calidad de parte de los editores, debido a las transmisiones en vivo.    

El magnate de las computadoras y presidente de Microsoft, Bill Gates, sostiene una teoría semejante. La visión de Gates de lo que serán los medios de comunicación en el futuro, debido al desarrollo de Internet, se inclina también por conjugar imagen de fotografías y vídeo, sonido y texto para transmitir las noticias. En diciembre de 1995 fue anunciado un acuerdo entre Microsoft y la cadena de televisión NBC para explorar juntos las posibilidades de aprovechar la televisión por cable y los servicios en línea para proporcionar noticias y entretenimiento.    

Si a esto se suma el reciente anuncio de la cadena de televisión NBC de encontrarse a punto de lanzar la tecnología que permita al usuario recibir imagen de vídeo y sonido, por medio de la red de computadoras, en tiempo real, esto es, sin tener que esperar a que la computadora reciba las imágenes y el sonido, las cargue en su disco duro y luego las proyecte, es fácil augurar un sorpredente desarrollo en los medios de comunicación.    

Según los informes de NBC, el usuario podrá elegir, a su gusto, entre un variado menú, las películas, los espectáculos, las entrevistas y reportajes que le interesen y escucharlos y verlos en el momento que mejor le convenga.    

Estos avances vendrán necesariamente a transformar la concepción que hoy se tiene de los diarios como vehículos de información escrita. Sin duda, al conjugar otros elementos como sonido e imagen, sobre todo si esto se produce en tiempo real y en vivo, se estará a las puertas de un nuevo medio de comunicación y no de un diario como se conoce hoy en día.    

Es difícil aventurar sobre lo que pueda esperarse de la evolución de Internet y del desarrollo de las nuevas tecnologías. Es difícil prever cómo sobrevendrá el éxito económico para quienes experimentan con los nuevos medios, o si dejarán de ser útiles las actuales versiones de diarios electrónicos por la aparición de grandes grupos de multimedios transmitidos por Internet. El proceso de desarrollo de los medios en la red apenas ha comenzado.


* Juan Luis Font, periodista guatemalteco.


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