Sala de Prensa


28
Febrero 2001
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La radio como modelo
de participación democrática

Benjamín Fernández Bogado *

Los altos niveles de analfabetismo en América Latina, que en algunos casos no baja del 40%, ha llevado a constatar una dura realidad: los ciudadanos leen poco pero escuchan mucho. Esta cultura ágrafa y auditiva ha llevado a pensar en distintos modelos de radio cercanas a la gente. Desde aquellos de enseñanza a la distancia hasta los que plantean el debate telefónico como método o fórmula de acercamiento a la audiencia. Pero curiosamente se ha constatado también que, al menos en América Latina, la radio no ha llenado ese nicho de oportunidades y demandas con una calidad en el debate que permita acercar puntos de vista y contrastar opiniones de forma rigurosa y seria. Muchas veces llevados por intereses comerciales y otras por meros deseos de polemizar, la radio nos ha privado de convertirla en sustituto de la plaza pública donde anteriormente se debatían o contrastaban las opiniones ciudadanas.

¿Cuál es la razón de este déficit? Por un lado una especie de subestimación de su capacidad y de su rol. El que trabaja en radio por lo general se cree partícipe de una labor secundaria. Cree que aquello que hace es de menor impacto que el que se transmite por televisión y menos denso que el trabajo que se hace en los diarios. O sea que lo primero que hay que plantearse es qué hacer para revalorizar el medio o cómo construir nuevos programas con aristas atractivas que permitan volver a sintonizar el deseo del público a participar. Y en eso es importante destacar que si no existe una estrategia lo suficientemente atractiva, los oyentes de las radios en amplitud modulada continuarán su migración hacia las radios de FM, donde los niveles de discusión y participación son notablemente menores. Hacer que los programas para niños y jóvenes vuelvan a captar su interés y hagan que retornen a emisoras en AM debe ser uno de los ejes fundamentales de la discusión sobre el futuro de las emisoras en esa banda en un sistema democrático.

La tecnología como oportunidad

Los notables avances en tecnología y el inminente lanzamiento de las emisoras en amplitud modulada digitales que mejoran la utilización de la banda, ampliando con ello sus posibilidades y acercando la calidad del sonido a las del disco digital, son también otras fórmulas que se buscan para volver de nuevo atractivas a las emisoras de AM. También la tecnificación, Internet y las transmisiones de calidad utilizando fibra óptica representan otros nuevos aliados o competidores en la ruta a la consolidación de las emisoras o en su eventual reducción de sus oyentes.

Debería entenderse que la tecnología nos desafía de nuevo desde un ángulo creativo. No es suficiente decir que la tenemos disponible si no la sabemos usar o si tenemos una actitud pasiva ante su avance. Debemos redescubrir esas posibilidades, y así como la imprenta significo el cambio del concepto del hombre con el conocimiento, ahora Internet (el símbolo icónico de la globalización) también nos desafía para atraer a nuevas formas de hacer radio con nuevos elementos y con renovados talentos. No hay límites ni censuras en ese avance.

Otro de los elementos notables que supone pensar en la comunicación del futuro es cómo serán nuestros estudios de radio. ¿Seguiremos haciendo los programas como siempre o tendremos que adaptarnos de forma positiva a estos cambios? ¿Se harán los programas desde la cama, mirando el jardín, evitando los grandes desplazamientos que en zonas urbanas se vuelven casi en un martirio para el profesional cualquiera sea su rama? Estos son sólo algunos de los nuevos escenarios donde deberíamos colocar nuestro pensamiento para entender el futuro de este fascinante medio de comunicación inventado por Marconi. Habrá un tiempo de ocio mayor para el profesional, tendrá la posibilidad de trabajar en otros medios, se multiplicarán los casos de los free lancers... Son escenarios no lejanos, muy próximos, que suponen todo un cambio en la mentalidad del comunicador y de la comunicación. El futuro de las radios públicas, las emisoras de onda corta, las que suponen ser el vehículo de ideas y proyectos políticos, tendrán que adaptarse a este cambio tecnológico de transmisión, procesamiento y difusión de los mensajes.

Nuestros oyentes han cambiado. Seguir pensando sobre los mismos parámetros de antes supone conceder un espacio para la multiplicación del mensaje y con ello reducir la capacidad del medio y el poder de su mensaje. Vivimos tiempos de cambios notables. La funcionalidad del mundo que nos enseñaron no resulta suficiente para administrar complejas y dinámicas realidades. Estos cambios impactarán en nuestras escuelas de comunicación, harán que la enseñanza tradicional se replantee modelos y opciones. No hacerlo supone no sólo perder las oportunidades sino algo todavía mas grave: oyentes.

Dentro de este esquema de cambios, donde se combina la tecnológico con lo político y social, la radio también tiene un compromiso con la democracia. Sobre la realidad concreta del analfabetismo, debe replantearse programas que tenga como objetivo promover el conocimiento y hacer que el mismo no resulte ni aburrido y menos aún complejo. Vamos a necesitar nuevos decodificadores quizás en un mundo que se recrea a sí mismo permanentemente. Esta crisis debe significar no sólo amenazas sino también oportunidades. Habría que buscar mecanismos que vuelven a reconvertir nuestras radios en referencias de esa plaza pública distante y lejana donde se debatían las cuestiones de Estado y que perfilaron el concepto de nuestra democracia por muchos años. Hoy eso es imposible y si se suma al descreimiento de la gente hacia los actores políticos vemos que el rol en democracia de la radio tiene la obligación de plantearnos nuevos escenarios y, por qué no, nuevas aproximaciones.

Cambios en formatos

Uno de los desafíos más trascendentes es pensar si los modelos de informativos, debates, programas de música, reflexión y otros se acercan al tipo de oyente que tenemos. No vale autojustificarnos en eso porque eso no alcanza a responder nuestras preguntas claves. Aquí la cuestión es ver si lo que hemos hecho sirve para mantener nuestros oyentes, para atraer a los que se fueron y para incluir en nuestra franja de programación a aquellos a los que la radio decidió abandonar especialmente en el segmento de AM: los niños y los jóvenes.

Y esta primera aproximación nos devuelve en el espejo de la realidad una imagen de la radio distante y lejana de esos segmentos, cada vez más preocupada por disputar esos pequeños espacios cada vez más reducidos, antes que en plantear nuevas opciones de cara a las emergentes formas de audiencia. Debemos también cooperar en ese campo. Es este sin lugar a dudas uno de los espacios donde las universidades, las emisoras publicas y privadas y los sectores ciudadanos debieran cooperar para enriquecer la calidad de las emisiones y especialmente para responder a las emergentes formas de audiencias que suponen nuevas formas de comunicarnos.

Más de uno dirá que está todo inventado en la radio y que no queda más que repetir viejas fórmulas. Esa es la mejor manera de acabar con las audiencias de amplitud modulada. Todos los días deberíamos pensar qué hacer con lo conocido que en estos tiempos turbulentos cambian de un día para otro. Plantearnos la aproximación a la radio con viejas fórmulas no hace otra cosa que aumentar la agonía.

La radio sigue teniendo la ventaja de la instantaneidad, proximidad, calidez, frescura... Estos son sus valores, pero sus desafíos son iguales en la misma proporción. ¿Cómo mantenernos en medio de tanta competencia? Internet supone un nuevo medio de comunicación pero también un aliado. Es un escenario de experimentación de formas de comunicarnos que anteriormente sólo tenían cabida en las hojas de un diario, un receptor de radio o un aparato de televisión; ahora este medio sintetiza todo ello y se abre a nuevas y emergentes audiencias. Se calcula su crecimiento para dentro de unos cinco años en mas de 500 millones de usuarios con lo que se convertiría en el medio que más ha crecido en el mundo desde la creación de los otros conocidos. Eso marca un territorio de oportunidades pero también de riesgos e incertidumbres. Pero supone grandes ventajas en la democratización en países que anteriormente tenían férreos controles sobre la comunicación a la que consideraban todavía un asunto de "seguridad nacional".

Hoy vemos que radios pequeñas se convierten en poderosas a través de Internet y su forma de comunicación en real audio, derrotan a la censura, crecen aupados en un medio que hizo que todos nos sintiéramos parte de ese sueño de McLuhan de la "aldea global".

¿Cómo sentirnos locales y universales al mismo tiempo? Tolstoi había respondido a ese joven escritor que le pidió igual consejo: "Pinta tu aldea y serás universal". Internet nos invita a ser parte de un mundo al que veíamos por razones ideológicas como hostil y peligroso. Hoy es un espacio de realización y de crecimiento, en ese sitio encontramos que la comunidad crece y se hace democrática compartiendo valores comunes. La radio encuentra en Internet un aliado y también supone --cómo no-- desafíos creativos para responder a esa notable audiencia que crece a un ritmo indetenible.

Radio y democracia

Los graves desajustes que suponen los cambios en la generación de la riqueza requieren de la radio análisis sereno, información justa, conversación desapasionada y por sobre todo una radio propositiva. Un medio que, repitiendo ideas, nos convenzan de las ventajas de una globalización que no sólo implique miedos y desequilibrios sino certezas y confianzas. Supone repensar la radio a partir de sus claras ventajas pero con nuevas fórmulas que nos permita hacer de ella un medio que se proyecta al siguiente milenio con un claro compromiso en entender primero la tecnología, hacer comprender al ciudadano y su tiempo y, por sobre todo, fortalecer una democracia a la que poco se le sirve con evasión, con polémica estéril y con falta de imaginación.

Debemos redescubrirnos en la radio y a través de ella entender la nueva dimensión de la plaza pública, el nuevo compromiso del ciudadano, las nuevas oportunidades. Ese es el punto de partida y de llegada de un medio que nació con el siglo pasado y que requiere hoy mas que nunca del ingenio para fortalecerlo y enriquecerlo.


* Benjamín Fernández Bogado es colaborador de Sala de Prensa. Actualmente es director de Radio Libre 1200 AM, en Paraguay.


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