Sala de Prensa


28
Febrero 2001
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Democratización del espectro radioeléctrico:
la experiencia latinoamericana

Susana Albarrán Méndez *

Algún colega apuntaba que la prueba -casi infalible- para saber si nuestro guión de radio ha sido bien escrito para nuestros oyentes, era simplemente, leerlo en Voz Alta.

Encuentros como este Segundo Congreso de EMA-RTV donde rostros conocidos sonríen para saludarnos, y donde, hablando en Voz Alta, nuestros oídos sacuden la cerilla acumulada de muchas horas entre estudios y cabinas. Aquí, dándonos un respiro del vértigo apasionante de nuestras emisoras, los oídos se aprestan a escuchar de manera más cercana, las dificultades y los logros compartidos.

Salgan al aire, es su derecho.
Hablen, no pueden detenerlos
usen ese derecho.
Escojan un nombre y transmitan,
es su vida, háganse cargo de ella.
¡Atrévanse!
Hablen con franqueza,
si quieren con palabras duras,
la decisión es suya.
Apodérense del aire, róbenlo, manténgalo vivo.
Hablen fuerte,
¡sintonicen la verdad!
(1)

Apenas en octubre de 1998, en Bogotá, Colombia, nos encontramos más de 500 comunicadores comunitarios de toda Latino América en el Segundo Festival de Radioapasionados y Televisionarios. Ya se imaginarán la algarabía en tierra colombiana. Entre vallenato, cumbia, gaita y bullerengue, se daban foros, conferencias, testimonios y talleres con una participación a tope. La cantidad de participantes, debe resaltarse, no por el éxito mismo de la convocatoria, sino porque cada vez más, engrosan las filas de la comunicación comunitaria la aparición de nuevas radios, nuevas televisoras y productoras multimedia. Largo y sinuoso camino hemos recorrido los latinoamericanos en la escena mediática, desde la aparición hace 25 años, de la primera radio comunitaria en Sudamérica, precisamente en Colombia: Radio Sutatenza.

Allá en Bogotá -como ahora en Andalucía- nos preocupó una reflexión: Telecomunicación y Democracia. Hagamos entonces, un recuento sobre lo que nos contamos en voz alta los comunicadores que coincidimos allá en Bogotá.

Derecho a la comunicación: ejercicio ciudadano

Ya en 1992, en México, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) había detonado en su asamblea mundial de socios, la discusión seria acerca de las características del marco legal que declaraban legales a las radios comerciales, y alegales(2), y en el mayor de los casos, ilegales, nuestras radios comunitarias, municipales, alternativas, populares, educativas, indígenas, comunales... y un largo etcétera.

Ya en 1995, Colombia nos alegró la siguiente asamblea mundial de AMARC en Dakar, Senegal, con la noticia de que en los últimos días de su mandato, el presidente Gaviria (1994) firmó el Decreto de Ley que reconoce la figura de radios comunitarias en Colombia. A partir de este suceso sin precedente, (en un país con más de treinta años de guerrilla y contraguerrilla y mayor abastecedor de materia prima para la elaboración y consumo de drogas duras), se otorgaron 400 frecuencias de radio. Como es de suponer, no se han ocupado todas, pero el mismo gobierno dirige en diversas provincias, programas de Formación y Capacitación para grupos organizados de la sociedad civil.

Crear mecanismos de enseñanza-aprendendizaje con respecto a la radio ha sido en este caso, parte de la responsabilidad asumida por el Estado para promover el uso social de los medios electrónicos. De eso trata, que un estado democrático, promueva, estimule, y no limite o censure la participación ciudadana. Durante el encuentro de Radiapasionados y Televisonarios se organizó un tour por cerca de diez experiencias diferentes de radio y televisión participativa de la ciudad de Bogotá. La visita fue refrescante y esperanzadora. Sin embargo, el proceso comunicativo colombiano tropezará una y otra vez si el diálogo nacional de reconciliación no llega a consolidarse.

A partir del caso colombiano, el resto de los países de la región nos propusimos constituir un frente común y dar la lucha abierta para modificar de leyes y decretos. El panorana acuatl es variopinto.: algunos conquistaron poco pero significativo, como en el caso de El Salvador; otros ganaron nada como en Brasil; otros modificaron sustancialmente el ambiente y reencaminaron la discusión como pasó en Uruguay. En Argentina, después de años de silencio, despierta el dragón, y en casos como el de México, a pesar de su posición estratégica, nada ni nadie se mueve.

Me explico. En El Salvador, la firma de los Tratados de Paz en 1992 no contempló el marco jurídico de las nuevas radios ciudadanas que aparecerían naturalmente después de que tantos años de conflicto militar acallaron las voces de su gente. Después de un cierre ilegal y largas conversaciones de alto nivel y con intermediación de la ONU, más de una decena de radios comunitarias consiguió su legalidad. Sin embargo, siete años de democracia no han permitido la creación de un nuevo decreto que aclare las reglas del juego en materia de medios electrónicos. Situación por demás vulnerable, tomando en cuenta que nuevos monopolios mexicanos compran a empresarios locales sus radios en desuso.

En el país más grande de América, Brasil, los comunicadores comunitarios con una gran fuerza llevaron su voz y su propuesta al congreso. Salieron de allí, con una nueva ley, sí, pro al revés: permisos de transmisión a en una sola frecuencia en todo el país(3) y por corolario, la prohibición de hacer transmisiones encadenadas o formar redes. Además, no podrán transmitir publicidad alguna –principal fuente de recursos para cualquier emisora. Los brasileños, no han abandonado la lucha y en estos momentos han puso en la mesa un nuevo proyecto de decreto que revoque el anterior y marque nuevas normas técnicas.

En Uruguay, a fines de 1997, el ministerio de Defensa, actual encargado de la concesión de frecuencias radioeléctricas, presentó una reforma de ley al parlamento que permitiera encarcelar por 8 años a los trabajadores cualquier radio comunitarias, además de incautar el equipamiento. Una vez libre el radialista, quedaría inhabilitado profesionalmente para el resto de su ¿vida?. Ante este panorama digno de cualquier dictadura militar, los comunicadores comunitarios lograron concientizar a varios niveles sobre el tema. En marzo de 1999, el presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados declaró al respecto de las cientos de emisoras comunitarias que transmiten a partir de la medianoche por todo el territorio: "... primero hay que regularlas y darles un lugar", dando muestras de un vuelco importante en el discurso oficial que abre nuevas esperanzas a la legalidad, teniendo en cuenta que las emisoras que ya funcionan gozan de la legimitidad de sus audiencias.

En Argentina, en abril de 1999, y de la noche a la mañana, un nuevo decreto oficial llama a concurso público para la adjudicación de frecuencias ocupadas actualmente por radios comunitarias. Tal fue la ofensiva de asociaciones locales de radialistas comunitarios argentinos que al menos, tres meses después, en Córdoba, un juez concedió el amparo a más de quince radios que operan en esta provincia, por considerar que el concurso público "... desconoce derechos adquiridos de quienes transmiten con autorización y fija costos excesivamente onerosos". A juicio del magistrado, en el organismo público regulador de las concesiones de radio prevalece la faz meramente comercial de la radio, relegando su elevada función social dentro de la comunidad.

Finalmente, para terminar con los ejemplos, en México, nada más estancado que el proceso legislativo del derecho a la información y una nueva legislación de Radio y Televisión. A pesar de que, por vez primera la Comisión de Comunicación del parlamento mexicano abrió una y cien consultas públicas (con una tupida participación de grupos civiles), que dieron lugar posteriormente, a una elaborada propuesta de ley para regular la comunicación social y el derecho a la información, han pasado ya dos periodos legislativos y la discusión sobre medios no ha alcanzado siquiera llegar a la tribuna principal.

Acotaba Rossana Reguillo(4) en su conferencia en Bogotá: "Muchos medios y muchas leyes, no significa, necesariamente mayor democracia. No es suficiente con multiplicar los proyectos de comunicación alternativa, abrir espacios en los grandes medios, legislar sobre derecho a la información y a la comunicación, si todo ello no va acompañado de una profunda revolución simbólica que altere de manera radical nuestra mirada".

El acierto de las batallas y pequeñas conquistas que hemos mencionado aquí, dan cuenta de que no hemos equivocado el camino. Dice Reguillo, "La sociedad adquiere un nuevo protagonismo que debería ser tomado muy en serio por las autoridades, por lo partidos políticos y los medios de comunicación... lo que supone aprender a mirar a la sociedad como interlocutora y como delegadora de un poder transitorio cuyo ejercicio debe ser vigilado, y para los ciudadanos implica el acceso a la palabra pública y la asunción responsable de sus derechos(5).

No se puede negar que en regiones como la latinoamericana, al derecho a comunicar- ejercido a pulso y a muchas veces a punta de pistola- le faltan mil batallas por ganar. Para ello, habrá que plantearse, mayores alcances, ampliando redes y alianzas, inter y transcontinentales para fortalecer el movimiento. Necesitamos que los medios comunitarios, los medios locales no trabajen por una patria chica sino por un espacio real latinoamericano, dijo Jesún Martñin Barbero en el mismo encuentro en Bogotá.

Vislumbramos aquí tema para un próximo encuentro: compartir la experiencia de las radios comunitarias de América Latina con la de las emisoras municipales andaluzas y de otras regiones españolas, e invitar a los colegas portugueses a que nos cuenten las suyas propias. Pensar la posibilidad de intercambio para imaginar flancos comunes de cooperación, gestión y negociación.

No nos vendría mal imitar al movimiento ecologista(6), pero sobre todo pensar que la suma de pequeñas acciones a gran escala, forman la invaluable "... posibilidad de salir del silencio, de ganarle terreno, junto a otros al caos, a la incertidumbre" (7).

Otro tema que acompañe al anterior está en las nuevas tecnologías. No olvidemos que éstas podrán contribuir a la democratización del espectro(8) si comenzamos desde ya, a incluir el tema en nuestras propuestas para nuevas leyes y decretos. Así como se habla de libertad de prensa, hablemos de libertad de antena. Deberemos entonces, contemplar consideraciones jurídicas que permitan el libre acceso al espectro por parte de los medios sin fines de lucro, mismos que se constituirán como empresas mediáticas con derecho a la obtención de recursos genuinos y a no sufrir censura indirecta que limite su derecho a expresarse.

Iberoamérica por los cables

Tendamos pues, para los próximos 500 años, puentes entre nuestros pueblos y ciudades, entre países, y las y los ciudadanos que habitamos en ellos. Celebremos nuevos encuentros reales y virtuales, los que sean, para que la comunicación fluya intermitentemente. Aprovechemos la aldea global para conocer y reconocernos en el otro, Sigamos hablando en voz alta.

_____
Notas:

1 Fragmentos del guión cinematográfico Pump Up the volume! De Happy Hard Harry-On (USA, 1990)

2 Se refiere a cuando una radio comunitaria no está reconocida en la ley, pero tampoco prohibida expresamente, más que cuando al organismos rector de telecomunicaciones local decide que así es. Esto se debe fundamentalmente a la ambigüedad de los términos jurídicos en las legislaciones de Radio y Televisión aunado, a la carencia de políticas de comunicación claras y específicas. Durante todos estos años pensamos que la política de comunicación en países latinoamericanos efectivamente ha sido justamente esa: la ambigüedad.

3 Se les concedió el 87.9 de FM a las radios comunitarias y alternativas. Esto significa que todos los grupos organizados de la sociedad civil de cada provincia, pueblo o comarca ocuparán la misma frecuencia, lo que los obliga a transmitir con una mínima potencia, para no interferir la del siguiente pueblo. En muchos casos, esa frecuencia ya está ocupada por alguna radio comercial local.

4 Antropóloga mexicana del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, ITESO, de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México. Conferencia "Un malestar invisible: Derechos Humanos y Comunicación", Bogotá, Colombia 14 octubre, 1998. Mimeo.

5 Op. Cit.

6 Plantear que la degradación o recuperación ambiental en un rincón del planeta influye de manera directa en el rincón opuesto, permite pensar en acciones globales, donde todos sean considerados y ello no suponga amenaza para nadie y asegure el futuro de próximas generaciones.

7 Reguillo Rossana, op. Cit.

8 La digitalización asume que donde hay frecuencia en una canal analógico pueden funcionar seis canales digitales del mismo ancho de banda. Ello permitirá ampliar la cantidad de ocupantes del espectro. Loreti, Damian. Apuntes del Foro Legislación en Telecomunicaciones. Mimeo. Bogotá, Colombia, octubre 1998.


* Susana Albarrán Méndez es una periodista mexicana, responsable de relaciones internacionales de la Asociación de Emisoras Municipales de Andalucía de Radio y Televisión (EMA-RTV). Este texto fue publicado por EMA-RTV y la Diputación de Sevilla como parte del libro "La Democratización de los Medios" que compila las ponencias del II Congreso de la Radiotelevisión Pública y Local en España (Sevilla, nov. 98), y fue entregado por su autora como su primera colaboración para Sala de Prensa.


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