Sala de Prensa


25
Noviembre 2000
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Los periodistas en el entorno digital:
hacia el periodista multimedia

María Teresa Sandoval Martín *

Mucho se está hablando de la sociedad de la información, de la presencia destacada de las empresas tecnológicas en los mercados de valores y de las oportunidades de negocio que ofrece Internet, pero todavía son pocos los artículos o libros que podemos encontrar sobre el periodismo digital -suponemos que algunos de ellos estarán en vías de ser publicados- y nos parece también insuficiente lo que se discute y escribe sobre el papel de los periodistas en este gran mercado de la información. Paradójicamente, esto se produce en un momento en que ya es evidente que la profesión está tomando nuevos rumbos, vislumbrándose importantes cambios para cuando las infraestructuras tecnológicas y los programas informáticos permitan el flujo de contenidos audiovisuales con mayor rapidez a través de la red.

No obstante, si tenemos en cuenta que el número de lectores de periódicos electrónicos sigue en aumento1, que en todas o en la mayoría de las redacciones se dispone de ordenadores conectados a Internet, que en las facultades de Ciencias de la Información los alumnos toman cada vez más contacto con el que se considera el nuevo sistema de comunicación, y que, además, se están organizando cursos, jornadas y congresos sobre el periodismo en la era digital, es evidente que está latente una cierta preocupación por los cambios que se avecinan en el ejercicio de la profesión, lo que resulta alentador. Sin embargo, preocuparse no es siempre sinónimo de toma de conciencia o de puesta en acción, y esto es lo necesario para poder conocer realmente las posibilidades que ofrece el nuevo entorno, pero es, al menos, un buen comienzo. Por ahí también empezamos nosotros cuando decidimos que teníamos que buscar la formación que nos proporcionara la adquisición de los conocimientos y el desarrollo de las habilidades que nos permitieran, en pocos años, ser capaces de desenvolvernos en los nuevos medios de comunicación que tuvieran como soporte la red de redes2. Aún seguimos y continuamos en esa línea, porque creemos, como muchos, que existe un gran futuro gracias a Internet no sólo para los empresarios de este sector sino también para los profesionales. Es un futuro que ya es un presente como podrá entreverse de los datos, observaciones y reflexiones que apuntaremos en los siguientes párrafos.

En primer lugar cabe señalar que, según un estudio del Bureau of Labor Statistics norteamericano, el 37% de los nuevos empleos creados en los Estados Unidos en 1998 lo fueron en el sector de la información, entendido el término en un sentido más amplio que el de los medios de comunicación, es decir, en telecomunicaciones, educación, informática, consultoría y servicios financieros. La cifra resulta aún más significativa porque en el año 1995 era de sólo el 15%. Mientras tanto, en Europa, se informa en otro artículo del Financial Times (13 de enero 1999) que hay unos 36.700 puestos de trabajo en el sector de las tecnologías de la información que no han sido cubiertos -una de cada seis ofertas de trabajo-; de hecho, ya se están trayendo profesionales desde otros continentes para suplir estas carencias. Este es un grave déficit de profesionales preparados en áreas tecnológicas que puede llegar a ser extrapolable al sector de los medios de comunicación en los próximos años si no se previene eficazmente3.

Los contenidos

Según los datos del Congreso de Internet' 99 organizado por la Asociación de Usuarios de Internet, en aquel entonces había 800 millones de páginas web; un año después, desde varias fuentes se indica que esa cifra ya se ha duplicado. Ante estos altísimos números, los expertos y algunos internautas se preguntan: ¿quién está redactando esa ingente cantidad de contenidos informativos?, ¿quién está haciendo las veces de periodista llevando a cabo cometidos que han pertenecido tradicionalmente al mundo de los profesionales de la información? A ambas preguntas la respuesta es muy simple: científicos, médicos, abogados, profesores, estudiantes y cualquier persona que lo desee puede tener su espacio en la red y puede estar trabajando en este sector; eso es un hecho y, al menos, en la actual World Wide Web no va a cambiar. En la red, al contrario que ocurre con las publicaciones impresas, nadie le pregunta al que solicita un espacio si la información que va a dar va a ser veraz, si la va a verificar, contrastar y documentar, por sólo citar una de la condiciones que tiene todo hecho para que pueda ser considerado como noticia. No extraña, por tanto, que esto cree una enorme desconfianza sobre los contenidos de la red por los navegantes, en general, y, más aún, por los periodistas.

No cabe discusión sobre que para escribir sobre un tema no hace falta ser periodista, pero, en cambio, para escribir en un medio de comunicación sí; entonces, si consideramos a la red de redes como un entorno de comunicación, ¿por qué no están los periodistas redactando o incluso diseñando las páginas de administraciones públicas, entidades, universidades, grandes empresas, museos, etcétera que circulan por la red? Si hacemos un sondeo, vemos que raro es el caso en el que encontramos a periodistas involucrados en este proceso. Mientras las secciones de los anuncios de empleo de los diarios nacionales se llenan con ofertas para ingenieros de telecomunicaciones, informática o incluso con formación en físicas, matemáticas y otros carreras de ciencias, las ofertas para periodistas son casi nulas, por no decir inexistentes. Ante este hecho, que hemos venido observando desde hace algún tiempo, sólo hemos encontrado una respuesta alentadora que justifique esta ausencia: cuando las empresas hayan montado y organizado su infraestructura tecnológica precisarán periodistas que llenen sus páginas de contenidos veraces, creíbles y atractivos. Y, en efecto, algunas de estas empresas, nacidas bajo el paraguas de grandes emporios tecnológicos ya han empezado a contratar a profesionales del sector de los media que destacan del resto por estar familiarizados con los programas informáticos más utilizados en la edición de páginas web, la mayoría provenientes del periodismo digital. Esperemos que cuando estas empresas empiecen a poner como condición imprescindible ser periodista para trabajar con los contenidos informativos de sus páginas, esta práctica se extienda de forma generalizada. De esta forma, la captación y elaboración de informaciones se realizará con todos los componentes de objetividad, honestidad, credibilidad, etcétera que pueden aportar los periodistas.

Pero el problema de esta ausencia de profesionales especializados en la elaboración de contenidos no radica únicamente en las empresas, sino también en los propios periodistas, muchos de los cuales siguen mirando con miedo Internet o se sienten saturados ante el ingente volumen de información. Históricamente, el periodista arrastra con un pasado en el que su única vinculación con los ordenadores desde su implantación en las redacciones, hace no demasiado tiempo, ha sido aprender a usar los diferentes sistemas de edición de los periódicos con los que se ha podido encontrar a la largo de su trayectoria profesional, teniendo muy poca vinculación con el departamento técnico de su empresa. Tomando una actitud comprensiva puede entenderse que, al principio, los periodistas -como el resto de la sociedad- se hayan visto sobresaturados de información, por los diferentes y cada día más numerosos servicios que se ofrecen a través de la red y por las novedades en cuanto a los programas necesarios para una correcta navegación y acceso a los contenidos. Pero una vez pasada esa etapa, y asumido que, su profesión siempre ha estado ligada a la búsqueda y procesamiento de información, deberían haber comenzado ya a utilizar este entorno de una forma más provechosa. Internet no sólo es un medio para saber lo que dicen los otros periódicos, una vía para obtener fácilmente datos y documentos fundamentales o complementarios para el ejercicio diario de la profesión, sino también facilita el acceso a actores sociales que no tienen recursos para establecer contactos regulares con los medios de masas, entre algunas de las posibilidades que ofrece. Como señala Cristina Ribas (1999), directora de Diari de Barcelona, publicado únicamente en formato digital en su nueva etapa, "En el medio digital es mucho más sencillo salirse de las versiones institucionales y de las declaraciones de las fuentes oficiales que canalizan las agencias de prensa", lo que permite diversificar las fuentes4. Pero, lamentablemente, se dan demasiados casos en que la distancia entre la red y los periodistas continúa siendo grande y todavía son pocos los periodistas veteranos que han visto en lo digital una vía para evolucionar en el desarrollo de su profesión o para subir en el escalafón. Entre estos profesionales más aventurados cabe destacar a los colaboradores y los periodistas autónomos que sí se están acercando cada día más a los contenidos y a los lenguajes digitales. En el lado contrario del organigrama vertical tradicional están los estudiantes y licenciados que apuestan por la realización de periódicos y de revistas digitales en las facultades donde se imparte periodismo. Como ha ocurrido siempre que ha aparecido un nuevo medio, las empresas y los profesionales tendrán que irse adaptando poco a poco a las exigencias del nuevo medio sin dejar de observar sus movimientos. Indudablemente, con una formación adecuada, el periodista es capaz de reunir todos los requisitos necesarios para trabajar en Internet bien para ejercer de profesionales de los contenidos o de periodistas digitales o multimedia.

Dos tipos de periodistas

El nacimiento de los nuevos medios de comunicación al amparo de las últimas tecnologías de la información y la comunicación está originando que aumente la demanda de profesionales5 del periodismo conocedores de las herramientas y lenguajes digitales capaces de elaborar los nuevos contenidos, que, como mínimo, son hipertextuales e interactivos. Negroponte afirmaba ya en 1995 que "Ser digital supondrá la aparición de un contenido totalmente nuevo. Surgirán nuevos profesionales, inéditos modelos económicos e industrias locales de proveedores de información y entretenimiento", y estaba, como en muchas otras de sus observaciones futuristas, en lo cierto. Internet no sólo está cambiando los modos de acceso a la información por los usuarios, el modelo de comunicación tradicional, la economía mundial, y las empresas de comunicación, sino también el perfil del periodista.

En la actualidad, en el sector de la información se dan dos tipos de profesionales que trabajan con contenidos existentes en la red: los que desempeñan actividades tradicionalmente periodísticas, o sea los periodistas, y los que bien buscan, procesan, analizan o redactan contenidos para espacios de la red. Es decir, por un lado, están los profesionales que utilizan Internet para elaborar las noticias de los medios tradicionales, de sus apéndices digitales o para el periodismo que tiene únicamente presencia digital, y, por otro, los profesionales que desarrollan diferentes tareas con la extraordinaria cantidad de información que está disponible a través de la World Wide Web. En este último caso, existen trabajos para los que en muchos casos el periodista puede estar perfectamente cualificado e incluso sería recomendable que fueran realizados por este grupo profesional, con lo que los contenidos ganarían en calidad y eficiencia comunicacional. A este grupo pertenecen todas aquellas personas que procesan información para empresas u organismos de cualquier ámbito con el fin de ser difundidas a través de la red. José Miguel Flores, experto en empresas de Internet y autor de la tesis doctoral Incidencias del sistema global de la información electrónica en el periodismo contemporáneo (1999), apunta que, aunque algunas de estas empresas no provienen del sector de la comunicación "su interés se centra en una buena gestión de la información". Asimismo, Alfons Cornella, director de la revista digital Extra!-Net, se ha ocupado en varios artículos de la existencia y proliferación de las nuevas profesiones que surgen en la llamada sociedad de la información. Una de estas figuras es "el responsable del conocimiento", que es la persona bajo cuya responsabilidad recae la acumulación y diseminación de la información y que podría además asumir el papel de filtrador de la información que llega a las empresas, facilitando únicamente la que es relevante para éstas. Esta última actividad ya empieza a darse en los periódicos digitales donde un "asistente de información", que puede ser un periodista recién licenciado o un redactor con poca experiencia, se encarga de leer los mensajes enviados por correo electrónico a la redacción, de seleccionarlos y distribuirlos y de contestar a los usuarios, una figura que nació en el periódico americano The Chicago Tribune6.

De hecho existe desde hace algunos años un tipo de profesional o de empresa cuyo objetivo de trabajo no es la búsqueda de información para el desempeño de sus actividades laborales sino que ése es su trabajo: buscar información para suministrársela a un tercero. Esto se ha convertido cada vez más en una necesidad, dada la monumental cantidad de información que se produce diariamente en el mundo, complicando la puesta al día en los asuntos de interés de numerosos profesionales y organizaciones. Esto origina que se produzca una "sustitución de la búsqueda activa de información por la obtención pasiva de información". A este tipo de empresa o profesional se le denomina "broker de información" y, según apunta Jesús Flores, se está convirtiendo rápidamente en un mercado potencial de trabajo para los profesionales de la información. "Ya en 1996, empezaron a aparecer en el mercado sistemas que, tras la definición de un perfil informacional del individuo y organización, envían las noticias que va apareciendo en distintos medios directamente al buzón de correo electrónico del cliente. Tal es el caso de sistemas como el Business Alert, de Reuters; el sistema Tracker, del servicio Online Lexis-Nexis, o el servicio Discovey, del Financial Times". Un ejemplo de este tipo de empresas en España, en la cual trabajan documentalistas, técnicos y periodistas, es la empresa Documentación y Análisis (D+A), perteneciente a Sofres Audiencia de Medios.

El trabajo que desempeñan estos brokers tiene cierta similitud con la línea que siguen los denominados periódicos especializados digitales que a partir de un conjunto de informaciones disponibles en un momento determinado se la envían a sus lectores, aunque se ha visto que estos "periódicos a la carta" han fracasado "porque muchas personas no están interesadas en temas específicos y demandan una 'digestión y selección' de los temas"7. Este servicio de noticias a la carta surgió del periódico The San José Mercury, de Estados Unidos, y en la actualidad tiene como prototipo en España My News8. Resulta evidente, por tanto, que ante la avalancha de información disponible en la red muchas empresas demandarán los servicios de estas empresas o, si no, empezarán a contratar a un tipo de profesional junior que es el "buscador de información". Pero estas personas deberán ser expertas no sólo en el manejo de las herramientas para buscar información, sino que deberán investigar las fuentes, seleccionar los documentos, analizarlos, cotejarlos si es preciso y, probablemente, llegará el momento -si no ha llegado ya-, en que tendrán que ser capaces de extraer lo más relevante de cada uno de ellos. Todo esto nos recuerda enormemente a algunas de las tareas que conlleva el desempeño de la profesión periodística en los medios tradicionales. Pero si, además, a estas personas se les encomienda la preparación de esos contenidos para colocarlos en las Intranets de las empresas, entonces nos encontramos ante un nuevo perfil del responsable de la comunicación interna de la empresa, que tendrá que estar como mínimo familiarizado con la edición de páginas web, es decir, las empresas necesitarán de un especialista en comunicación digital.

En el lado contrario, pero con un perfil similar, están los nuevos relaciones públicas y los gabinetes de prensa virtuales de empresas, organizaciones y agencias encargados de coordinar, organizar y elaborar los contenidos informativos que colocan en sus páginas oficiales o en las creadas para cubrir hechos concretos. Como ejemplo de gabinete de prensa virtual cabe citar aquí el innovador trabajo realizado por el equipo encargado de la difusión de información para los media sobre el congreso "Comunicar en la era digital" organizado por la Universidad Autónoma de Barcelona en febrero de 19999. En el mismo no sólo se han volcado las citas textuales más representativas de ponentes y comunicadores, fotografías de éstos y de distintos momentos del acto, sino además, se han incluido archivos sonoros con testimonios de sus exposiciones.

Vemos, por tanto, que la mayoría de las actividades relacionadas con contenidos informacionales en la red, provengan o no del sector de los medios de comunicación, tarde o temprano serán realizadas por periodistas. Todo ello, siempre y cuando las empresas tomen conciencia de los beneficios que les va a reportar en cuanto a eficiencia comunicacional; los periodistas se preocupen de adquirir las destrezas necesarias, y las facultades de Ciencias de la Información vayan adecuando sus planes de estudio o los profesores vayan introduciendo en sus temarios los conocimientos necesarios para poder ofrecerle al mercado el perfil de profesional de la información que vaya demandando. No cabe duda de que en todos estos casos la capacidad de adaptación y la flexibilidad serán también condiciones que deberán de reunir estos nuevos periodistas.

Del periodista digital, al periodista multimedia

En este apartado vamos a referirnos exclusivamente al periodista que realiza su labor en un medio de comunicación impreso, tenga éste soporte papel o digital, para finalizar comentando los requisitos que deberán de cumplir los profesionales que quieran llegar a convertirse en periodistas multimedia. Según todos los pronósticos y a tenor de algunos proyectos como el que está desarrollando el Grupo Correo a través de su portal larioja.com, donde se alberga también el Periódico La Rioja, el periodista digital terminará siendo un periodista multimedia. Este profesional será demandado y trabajará para los medios que sepan sacarle más rentabilidad a la red una vez se disponga de la tan esperada banda ancha de forma generalizada entre la población.

El uso de las aplicaciones telemáticas y más concretamente de Internet está produciendo un vuelco en el modo de llevar a cabo la profesión en los medios tradicionales, en los que el periodista de a pie empieza a parecerse en algunos aspectos a lo que es un periodista digital o ciberperiodista. Hacemos esta matización porque los periodistas de las redacciones de los medios impresos concretamente tan sólo hacen uso de los recursos -textos y fotografías, correo electrónico- que les ofrece la red de redes, pero no elaboran contenidos para ser difundidos a través de la red, labor que realiza el periodista digital. Lamentablemente, las terminales con conexión a Internet en las redacciones siguen siendo aún insuficientes, y suelen ser utilizadas sobre todo por los que hacen investigación y para recoger los artículos enviados por los corresponsales y colaboradores. Algunos redactores llevan a cabo entrevistas mediante programas que permiten la comunicación en tiempo real (IRC o el ICQ, entre otros), con lo que se puede evitar, por ejemplo, la pesada y lenta tarea de tener que transcribir las entrevistas. Los colaboradores y periodistas independientes que usan Internet solamente como herramienta de trabajo y no como soporte también forman parte de este grupo de periodistas que podríamos llamar "periodistas predigitales". Estos profesionales autónomos, al no estar sujetos a una redacción que sólo trabaja para volcar sus contenidos en el soporte papel, están demostrando un mayor grado de adaptación a los lenguajes digitales. Cada vez son más los periodistas independientes que tienen su propio sitio en la red, donde exponen su currículum y reportajes publicados, y también aumenta el número de medios en línea que se valen de esta figura, ya que la información que envían puede ser publicada directamente en sus páginas, con el consecuente ahorro de tiempo y de mano de obra para la empresa.

Aunque todavía son pocos los periodistas que tienen el hábito de usar la red, los que ya lo hacen se quejan de que ante un hecho noticioso, el servidor o nodo de donde emana la información a menudo se colapsa, no pudiendo entrar en el sitio debido a que es una fuente al alcance de todo el mundo. Otros arguyen que la lentitud o falta de velocidad les impide encontrar información puntual sobre un asunto en poco tiempo. Un problema aún mayor lo constituye la falta de credibilidad que tiene para muchos la información en Internet, pero precisamente ése es el trabajo del periodista, averiguar, confirmar o verificar la fuente, contrastar la información, etcétera. Ante estos inconvenientes que tiene aún hoy la red y que sufren todos los usuarios consideramos que el "asistente de información" o el "buscador de información" es una figura fundamental que debería de estar presente ya en las redacciones, facilitando a los redactores el material que vayan demandando o que pueda serles de utilidad. Esta figura, asimismo, debería de darse en las redacciones de los programas informativos de las emisoras de radio y de las cadenas de televisión.

Pero un perfil que será cada vez más necesario ante el progresivo aprovechamiento de las potencialidades que ofrece el lenguaje digital para los periódicos electrónicos es el del periodista digital, que, probablemente, será el paso previo para llegar a ser un periodista multimedia. En primer lugar, el periodista que quiera convertirse en un periodista digital debe familiarizarse con el entorno Internet, con la búsqueda de información, con la variedad de fuentes existentes, y con la interactividad que favorece este medio (grupos de noticias, forums, chats, etcétera), es decir, deberá ser un buen "buscador de información". Este profesional necesita, además, saber editar páginas web con enlaces o hipervínculos y conocer las posibilidades que brinda el hipertexto y los marcadores. Asimismo, no podrá olvidar que la lógica organización de la información es una requisito fundamental para lograr la eficacia comunicativa que evita que el lector se pierda en una maraña de enlaces, dándole siempre la oportunidad de retornar al artículo principal u origen de la información. El hipertexto no sólo sirve para unir noticias de un mismo asunto dentro de un diario sino que permite enriquecer el texto con documentación adicional que puede encontrarse en el archivo del periódico o mediante enlaces directos a las fuentes de información, lo que, como indica Cristina Ribas, "requiere una mayor preparación y capacidad de discernimiento por el periodista"10. En general, el periodista digital debe conocer cómo funciona la edición de páginas web y estar familiarizado con los programas que más se utilizan para ello (Frontpage, Dreamweaver, entre otros), es decir debe saber editar textos, fotografías y demás elementos básicos del diseño de la prensa electrónica.

Pero, teniendo en cuenta que ya existen en el mundo varios periódicos que ofrecen información multimedia (textos, sonidos e imágenes en movimiento) y que ello se extenderá al periodismo digital hecho en España una vez que la tecnología lo permita, este periodista tendrá que formarse paralelamente en el manejo de las herramientas multimedia (sofware informático, imagen, sonido, diseño). Para ello aprenderá la inclusión de sonidos e imágenes en movimiento en soportes digitales como el CD Rom e Internet. Esta formación que puede darse desde las facultades de Ciencias de la Información y en las propias empresas editoras de medios, puede también encontrarla el periodista tanto en cursos presenciales en academias especializadas como a través de cursos a través de la propia red y mediante los manuales y tutoriales gratuitos que están a disposición de los usuarios en Internet. Pero saber colocar las distintas partes que integrarán las webs de un medio multimedia no bastará para que este profesional pueda ser considerado como un periodista multimedia. Éste deberá tener unos conocimientos básicos de narrativa y realización audiovisual, conocer el manejo de las cámaras de vídeo digitales, así como la edición de estas imágenes, y estar familiarizado con la recogida eficaz de sonidos para ser trasladados luego a la red. Además, se esperará de él que sea capaz de organizar todos estos elementos en su página adecuadamente. Si los periodistas no adquieren estos conocimientos, difícilmente podrá existir en un futuro no muy lejano, medios multimedia en los que haya una única redacción general en la que sus componentes estén en disposición de recabar y elaborar por sí solos todos los componentes que llevarán las noticias publicadas en estos medios.

Algunos grupos de comunicación ya están desarrollando bancos de pruebas antesala de la creación de una redacción de informativos multimedia común para los medios del grupo, que cubrirá noticias para el producto de Internet y periódico electrónico, la emisora de radio, el canal de televisión y el periódico papel. Todo ello nos puede hacer pensar más en una reducción de las plantillas de las redacciones convencionales que en nuevas oportunidades de trabajo para los profesionales del periodismo, pero eso todavía no se puede aventurar, y lo que se percibe es lo contrario, ya que los periodistas multimedia apoyarán la labor de los que seguirán trabajando en los distintos medios tradicionales. Mientras los editores de los periódicos impresos sean los mismos que los del periodismo electrónico, las editoras de prensa sólo se dediquen a este medio, y no sigan apareciendo más grupos de comunicación propietarios de varios medios en diferentes soportes, los periodistas tienen tiempo aún para prepararse y sacarle partido a las enormes posibilidades que brinda la red.

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* Ma. Teresa Sandoval Martín es doctoranda e investigadora de la Universidad de La Laguna (Tenerife), donde ha impartido las prácticas de diversas asignaturas. Este texto es su participación en el VI Congreso de la Sociedad Española de Periodística (SEP) titulado "Periodismo nuevo para nuevos medios", celebrado en la Universidad Carlos III de Madrid en mayo de 2000 y se reproduce con la autorización expresa de su autora y de la SEP. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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