Sala de Prensa


23
Septiembre 2000
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Nicaragua: Salario mínimo del periodista

Adolfo Pastrán Arancibia *

Es indudable que la propuesta del presidente Arnoldo Alemán anunciada hace unos meses, de emitir una Ley de Salario Mínimo del Periodista, no deja de ser audaz e interesante, porque ha puesto a flote muchos temas, que deben ser debatidos con la mayor objetividad, realidad y pragmatismo por los propios periodistas.

En los tres últimos años, el presidente Arnoldo Alemán y los periodistas viven una especie de guerra popular prolongada y declarada, por las constantes críticas de los medios de comunicación a su gestión gubernamental y destapes de corrupción, que nos han merecido las acusaciones de "terroristas de la información" y la categoría de nuevos enemigos políticos.

Por ello no deja de sorprender que hace dos semanas atrás, al comparecer en su programa semanal de radio el presidente Alemán, se convirtió en el más ardiente defensor de la dignidad de los periodistas, al hacer público su interés que a través de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia se elaborase un ante proyecto de Ley de Salario Mínimo "para dignificar al periodista" que "es explotado por los poderosos dueños de los medios".

Algunos amigos del gobierno han apoyado incondicionalmente la propuesta del Poder Ejecutivo, otros medios calificaron la medida de populista, política y tendenciosa, con el ánimo de confrontar a los dueños de los medios con los periodistas, de generar desempleo, con intereses de quebrar a pequeñas microempresas periodísticas, de crear censura de prensa y hasta de controlar el funcionamiento de los medios a través de una entidad sin facultades para ello, como la Secretaría de Comunicación Social. Claro está que siempre hay alguien tentado de controlar a los medios y el pensamiento de los demás.

La propuesta de Alemán establecería que un periodista debe ganar no menos de 500 dólares mensuales; que los periodistas que pasaren de los 65 años gozarían de una pensión mensual de 250 dólares, y aquellos hombres y mujeres de prensa con más de 10 años de profesión tendrían derecho a la exoneración del 100 por ciento de impuestos para comprar un vehículo nuevo. En muchos periodistas la sola ilusión de ganar un mejor salario o "salario digno" como le llama Alemán y de contar con un auto, no dejó de ganarle simpatías al presidente, yo lo he escuchado.

La propuesta presidencial puede ganar seguidores en un terreno muy fértil, porque en Nicaragua no existe un Salario Mínimo para las profesiones, y dada la disparidad en muchos salarios, como los que devengan los Ministros, en ocasiones 140 veces más que un maestro, una escala salarial no sería mala.

En Nicaragua hay medios escritos en donde el salario promedio para el periodista oscila en los 800 dólares y en algunos canales de televisión, los 600 dólares. Los peor pagados son los periodistas que laboran en radioemisoras. En emisoras privadas, que se dicen independientes, defensoras de la libertad de prensa y de la libertad empresarial, amparándose en la crisis económica y la falta de publicidad, un periodista puede ganar 100 dólares al mes, cuando mucho.

Jacob G. Hornberger, presidente de Future of Freedom Foundation, dice que "cada vez que algún político quiere ganar puntos con el electorado o con un sector determinado, recomienda incrementar el salario mínimo. Dándoselas de defensores de las masas oprimidas, los políticos despotrican contra patronos egoístas y avaros que pagan sueldos de hambre a sus trabajadores. Pero la verdad es que cada vez que se aumenta el salario mínimo, los únicos perjudicados son los que supuestamente se beneficiarían: los más pobres y más débiles de la sociedad.".

Pero la iniciativa del presidente Alemán está generando no sólo discusiones que se limitan estrictamente al salario, sino a otras realidades del periodismo nacional y que también deben ser vistas con urgencia.

Por ejemplo, que casi ningún medio de comunicación paga horas extras aunque se realicen, en clara violación del Código Laboral; son muchas las empresas de comunicación que no inscriben en el seguro social a los periodistas para no pagar el aporte patronal, en violación a la Ley del Seguro Social y dejando en el desamparo a las mujeres y hombres de prensa; son pocos los periodistas que gozan de condiciones y herramientas adecuadas de trabajo, como computadoras, grabadoras, libretas, viáticos de transporte, anteojos, gastos médicos, entre otros, y son esas obligaciones de los patronos privados que, al ser negadas, también han provocado la degradación, la pérdida de dignidad y la corrupción en el periodismo.

En Nicaragua hay cerca de 200 noticieros de radio. Un 80 por ciento se han constituido en microempresas periodísticas que subsisten en su gran mayoría de la publicidad estatal, por ser el mayor anunciante. Los periodistas que laboran para estas pequeñas empresas no reciben salario, sé auto pagan con anuncios, si los venden, de lo contrario padecen necesidades. Esto no es regulado por nadie, porque se considera una relación contractual normal y, según dicen los abogados "es una prestación de servicio acordada". Hay quienes dicen que una Ley de Salario Mínimo obligaría a estas microempresas a quebrar.

Pero debemos ser justos y éticos si queremos descalificar al gobierno de que su propuesta es politiquera. La práctica del pago por anuncio ha propiciado, dolorosamente, la compra venta de conciencias en el periodismo, o de gente que ha incursionado para hacer negocios vendiendo entrevistas. Algunos empresarios privados o dirigentes de partidos políticos incluso, otorgan un anuncio a condición de ser entrevistados regularmante, y algunos de ellos ahora se rasgan las vestiduras en defensa de la "dignidad" del periodista.

Buscar el equilibrio y el consenso en un salario justo y el rescate de esos derechos laborales establecidos en las leyes del país, debiera ser la tarea de los periodistas en el año 2000, exista o no una propuesta presidencial.


* Adolfo Pastrán Arancibia es un periodista de Managua, Nicaragua, con 13 años de experiencia. Ha trabajado para el diario La Prensa, fue director de la Radio Nacional y directivo de la Asociación de Periodistas de Nicaragua. Actualmente es columnista del diario La Tribuna, jefe de prensa de Radio La Primerisima, colaborador de la BBC de Londres y consultor en comunicación social. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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