Sala de Prensa


18
Abril 2000
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Caso México:

ARCHIVOS SECRETOS

To2 / Área de Reportajes Especiales *

Funciona como un preludio de la amenaza o la agresión directa. Por oculta e inadvertida, es una de las forma más nocivas de control político y también es, quizá, la forma más sutil de minar la libertad de expresión. Probablemente no hay nada que enturbie más las relaciones prensa-gobierno que el espionaje gubernamental hacia los periodistas.

Una mano oculta señala al periodista. Después de ser elegido como blanco de las operaciones encubiertas del espionaje, el informador trabaja sin saber que se realiza una vigilancia secreta en su oficina, en su domicilio, en su labor cotidiana.

Sus publicaciones se revisan sin falta, rigurosamente; se anota y califica todo lo escrito, todo lo dicho. Se comprueban sus vínculos políticos. Los vigilantes registran a quién saluda el periodista, quién lo saluda a él. El estudio sobre el periodista se completa con el análisis de la identidad e inclinaciones políticas de los jefes y patrones del periodista.

Ese reportaje pretende asomarse a unos de los problemas más agudos que ocurren en las relaciones prensa-gobierno. Ineludiblemente aparecen el tema de la democracia y el del control democrático de los órganos de inteligencia. Aparece también el límite de lo público y lo privado; el derecho del Estado a defenderse y la violación a las garantías individuales de los ciudadanos; se cruza la inexistencia de marcos jurídicos que delimiten y acoten el poder de los instrumentos de espionaje del Estado en América Latina.

En la mira

En 1994, tras el levantamiento armado en Chiapas, la imagen se convirtió en un asunto militar de máxima relevancia.

Acosados por decenas de organizaciones de derechos humanos, por las revelaciones e investigaciones de la prensa y sometidos a una de las campañas de vigilancia internacional más estrechas que haya conocido la historia reciente, los militares mexicanos tuvieron que diseñar una estrategia de comunicación que les permitiera confrontar la propaganda del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

MEDIOS EN MEXICO

Diarios y Revistas:
354
Circulación Total:
11.000.000
Estaciones de Radio:
1.230
Estaciones de Televisión:
82

Los especialistas en comunicación social del Ejército pasaron entonces a las primeras filas de combate. Las relaciones con la prensa estaban controladas por un grupo muy reducido de oficiales de inteligencia militar, concentrados en la sección segunda del Estado Mayor de la Defensa Nacional. Poco se podía hacer con un equipo tan pequeño y con estrategias de comunicación de corto alcance. Había que trazar rápidamente un nuevo plan que hiciera posible la neutralización de la propaganda exitosa del grupo rebelde.

La insurgencia zapatista había despertado el interés periodístico de un gran número de medios mexicanos y extranjeros que enviaban reporteros a la zona de conflicto y publicaban sendos reportajes sobre la aguda problemática social, económica y política que vivía Chiapas. Por primera vez en la historia de los grupos armados en México, una organización lograba una difusión tan amplia de sus puntos de vista.

Desde la perspectiva militar, el Ejército necesitaba revertir los éxitos propagandísticos del EZLN y disminuir las tendencias negativas de las notas y reportajes de los medios de comunicación. La primera medida fue sacar a los especialistas en comunicación social de la esfera de inteligencia militar y colocarlos en una nueva oficina que creció y se convirtió en la Dirección General de Comunicación Social.

Manos a la obra

De acuerdo con el documento denominado "Estrategia comunicacional para el Ejército Mexicano", presentado en marzo de 1995, la Secretaría de la Defensa Nacional comenzó a aplicar una serie de acciones para mejorar su imagen ante la opinión pública nacional y extranjera.

En primer término, los estrategas militares identificaron la situación que enfrentaba el ejército ante el constante bombardeo de información ocasionado por las acciones de los rebeldes y de los militares en la denominada zona de conflicto en el sureste mexicano.

Según el diagnóstico, el movimiento zapatista estaba "más organizado en el campo comunicacional que en el militar", donde el EZLN pretendía crear víctimas para denunciar la represión del Estado a través de sus soldados.

Ademas del aglutinamiento de las fuerzas de izquierda, intelectuales, sectores del clero y grupos sociales que habían manifestado su oposición crítica al gobierno, según la SDN, en aquellos años del conflicto había un grupo político ligado a los medios de comunicación que sirvió para multiplicar la imagen negativa hacia la milicia.

Lamenta que el largo silencio del Ejército haya servido de campo fértil para que los opositores y los "trasgresores de la ley" (como denominaron a los zapatistas), pudiesen difundir información y rumores negativos para los intereses militares.

La Defensa identificó los diferentes medios con los que el EZLN transmitía sus comunicados y sus contenidos y señala particularmente al Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), presuntamente ligado a los sectores de la Iglesia católica que apoyaba a los rebeldes.

Asimismo reconoce el impacto generado por la información difundida a través de internet, por el grupo rebelde y supuestos nexos con reporteros de diarios considerados contrarios al gobierno, como La Jornada, Reforma; televisoras como Univisión y Multivisión, y agencias de noticias extranjeras como EFE, ANSA, AFP y AP.

El análisis afirma que desde dos años antes del alzamiento zapatista, el ejército había sido objeto de un sistemático ataque en los medios impresos de izquierda. "Al ejército se le ataca con el fin de destruir el respeto a las instituciones, por ser el respaldo físico del sistema político", y es acusado además de diversos actos que atentan contra los derechos humanos de la población.

La nueva oficina castrense multiplicó sus efectivos, amplió su alcance administrativo y elaboró una estrategia de comunicación para levantar la imagen de la Secretaria de la Defensa Nacional. Los jefes militares ordenaron la capacitación de soldados como "reporteros" encargados de recopilar información detallada sobre la zona de conflicto y la actividad de las tropas desplegadas en Chiapas.

"Se han creado dos salas de prensa, una en Tuxtla Gutiérrez y otra en San Cristóbal de las Casas -ambas en Chiapas-, donde se cuenta con medios para la atención a la prensa y manejo de información que generan los transgresores", dice el documento.

Una vez capacitados en géneros informativos y técnicas de investigación y redacción periodística, los efectivos de once unidades de soldados "reporteros" se incorporaron en cada uno de los agrupamientos de la Fuerza de Tarea Arcoiris, la entidad del Ejército encargada directamente de confrontar al EZLN.

Día con día, durante 1995, los "reporteros" enviaban información sobre las operaciones militares en el área de conflicto y ésta se distribuía después entre los medios de comunicación. Se trataba de dar información concisa a los periodistas y mejorar la comprensión pública de las actividades militares en Chiapas.

Seguimiento informativo

Paralelamente, los medios de comunicación fueron sometidos a un análisis riguroso de sus integrantes, su estilo periodístico y su tendencia positiva, negativa o neutral hacia el Ejército. Los efectivos de la Dirección General de Comunicación Social elaboraron bases de datos con información detallada de los temas, orientación y tendencias de los periodistas de todos los medios de comunicación de alcance nacional. Los documentos, con el logotipo de la Secretaría de la Defensa Nacional, así lo demuestran: análisis del periódico La Jornada, del diario Reforma, de la revista Proceso así como otras publicaciones mexicanas.

Las listas de periodistas presentan el nombre, los temas, la frecuencia de publicación y la tendencia hacia la Secretaría de la Defensa Nacional. Destacados con tipografía "en negritas", aparecen los reporteros y editorialistas con tendencias "negativas" hacia los militares. Nunca se explica qué significa la categoría "tendencia negativa", ni qué consecuencias tendría esa calificación.

En el caso de periodistas connotados, la Sedena realizó otro instrumento de análisis: las fichas. Nombre, fotografía, medio de comunicación, tendencia y un breve resumen de la carrera periodística, las vinculaciones políticas, la conexión o no con grupos armados y las inclinaciones ideológicas de los periodistas fichados.

(Esta es la ficha de Julio Scherer García, probablemente el periodista más importante de México en la segunda mitad de este siglo, quien fundó y dirigió el semanario Proceso, un medio que significó un parteaguas en la relación prensa-gobierno.)

De esta manera, se originó y se cumplió con una estrategia militar de comunicación social eficaz. Un documento llamado "La Presencia del Ejército y la Fuerza Aérea ante los Medios de Comunicación" informa con detalle sobre el tipo de información publicada: positiva, negativa y neutral.

La actividad de la Dirección General de Comunicación Social logró que durante el año que va del 1 de diciembre de 1994 al 31 de diciembre de 1995, la mayor parte de las notas publicadas en la prensa mexicana hayan sido de carácter informativo. Después del mes de febrero de 1995, el mes de la ofensiva militar contra el EZLN, la Sedena tuvo que sobreponerse a un incremento de las notas negativas. En marzo, las notas negativas alcanzaron un 34 por ciento del total de 2 mil 24 notas que se referían a la actividad militar mexicana.

El porcentaje negativo bajó paulatinamente hasta llegar al 4 por ciento en diciembre de 1995.

Hubieron consideraciones finales: La Secretaría de la Defensa Nacional concluyó que los diarios La Jornada, El Financiero, Reforma y El Universal eran los rotativos que publicaron el mayor número de notas "tendencia negativa" hacia el instituto armado. Esa tendencia se conservó durante todo el periodo analizado.

El informe militar señaló que en ese periodo El Universal modificó su tendencia noticiosa y publicó un mayor número de notas negativas al publicar temas como la participación del Estado Mayor Presidencial en el caso Luis Donaldo Colosio (el candidato presidencial asesinado en marzo de 1994), las patrullas militares en Oaxaca en busca de grupos armados y el asesoramiento extranjero en el conflicto armado.

Hubo otra consideración: "Por otra parte, dentro de los géneros de opinión analizados, destacan las opiniones tendenciosas de algunos periodistas plenamente identificados". El reporte militar agrega que estos periodistas generalmente publican en diarios que "mantienen una tendencia negativa". Y da nombres: "Carlos Ramírez, Ricardo Alemán, Hermann Bellighausen, entre otros".

La conclusión militar enfatizó el éxito de las operaciones: "La Secretaría de la Defensa Nacional, a partir del segundo semestre de 1995, revirtió la tendencia negativa que al inicio de la presente administración se percibía en los medios de comunicación impresos".


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